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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


CUASIMODO

Por Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos
- Abril 2005

Semana Santa posee un remate criollo y huaso. El primer domingo -después de Pascua de Resurrección- el campo de la Región Metropolitana aparece, como obedeciendo a un conjuro, florecido de chamantos y banderas. Es la fiesta de Cuasimodo. Congrega en torno a la parroquia a feligreses ecuestres. Esos jinetes escoltan al señor cura para administrar la comunión a enfermos e inválidos. La caravana es acompañada por carretelas y bicicletas. Todo se engalana con el tricolor y el pabellón vaticano. La cofradía cuasimodista comienza la peregrinación rumbo a los hogares donde el sacerdote administra el sacramento de la eucaristía. El viejo grito “¡Viva Cristo Rey!” quiebra la quietud aldeana de Talagante a Colina y de Lo Barnechea a arrancas. Son los cuasimodistas -niños, muchachos, adultos y ancianos- con sus cabezas cubiertas de blanco pañuelo al estilo moro y los pechos condecorados de escapularios. Al galope o pedaleando conservan la noble tradición.

Cuasimodo no es un santo. Tampoco guarda relación con el jorobado de Notre Dame. Es un brote de religiosidad popular arraigado en el área rural de Santiago. Su nombre deriva de la vulgarización de una frase en latín de un arcaico texto litúrgico; “quasi modo” que significa “a manera de…” De allí la huasería acuña el término para designar un festejo cuyo propósito -en su origen- es proteger a los párrocos de los bandoleros. Estos, con frecuencia, los despojaban de sus paramentos y del cáliz. Nacen entonces como milicia protectora. Hoy la meta es facilitar que comulguen los fieles incapacitados de concurrir al templo. En cada hogar se agasaja a los cuasimodistas… Nunca falta el “engañito”. Aunque lo permitido es sólo agua y pan, de modo discreto hay chacolí y pequenes. Al medio día es la misa de campaña. Al caer la tarde culmina la tarea con refrigerio de “chicha y chancho” no sin antes expresar el júbilo con cuecas y topeaduras. Fe y chilenidad son los rasgos de este epílogo campero de Semana Santa.


BOLIVIA: EL “GONISMO” DE PAZ ESTENSSORO

<hr><h2><u>BOLIVIA: EL “GONISMO” DE PAZ ESTENSSORO</h2></u>

Por Andrés Soliz Rada

Nadie duda que Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), mentor del “gonismo” en la política nacional, sea el principal responsable de la debacle de Bolivia y de los riesgos de desintegración que hoy la amenazan. Sin embargo, la mayor culpabilidad moral pesa sobre Víctor Paz Estensoro (VPE), el cuatro veces Presidente de la República, líder histórico de la Revolución Nacional de 1952 y el más importante de los hombres públicos del Siglo XX boliviano.

Sólo VPE, con su peso en la historia reciente, pudo detener a GSL, el filibustero que ve al país como una ubre a la que hay lactar hasta el agotamiento ¿Por qué VPE no lo detuvo? La respuesta a esta inquietud se halla en el libro “El Ocaso de la Revolución Nacional Boliviana”, de Augusto Cuadros Sánchez, dirigente histórico del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y, durante décadas, uno de los hombres más cercanos a VPE. Cuadros Sánchez revela que GSL, quien, desde 1961, ya había acumulado una enorme e ilegal fortuna en la atividad minera, fue el principal contribuyente de las campañas presidenciales de VPE en las elecciones de 1978, 1979, 1980 y 1985.

VPE no podía ignorar que GSL se hizo multimillonario mediante el alquiler de los yacimientos estatales de mina “Porco”, por cuya explotación no pagó, durante 18 años, el alquiler pactado de 700 dólares mensuales, pero que le redituaron ingresos por alrededor de 54 millones de dólares, entre 1961 y 1978 (ver mi libro “La Fortuna del Presidente”). Como retribución, VPE hizo a GSL diputado nacional entre 1982 y 1985 y Presidente del Senado de la República.

En 1986, fue su Ministro de Planeamiento, cuyas funciones utilizó para acaparar los yacimientos de Mina “Bolivar”, en Oruro, las colas y desmontes del cerro del Potosí, el oro del norte paceño y la mina Milluni, también de La Paz, en tanto su hermano, Antonio Sánchez de Lozada, quien debía fiscalizar sus acciones, era el Contralor General de la República.

VPE y GSL, con el asesoramiento del economista Jeffry Sachs, introdujeron, desde 1985, las políticas neoliberales, que frenaron la hiperinflación, pero iniciaron la agonía del Estado nacional. De manera paralela, GSL, con la obvia autorización de VPE, obtuvo recursos de la Embajada norteamericana y organismos internacionales para pagar sobresueldos a ministros y otros altos funcionarios, con lo que rompió el principio de lealtad al Estado que deben tener los servidores públicos.

En 1989, VPE se retiró la política activa con la designación de “jefe perpetuo del MNR”. GSL, quien también financió los congresos partidarios, fue proclamado “jefe del partido” y candidato presidencial. Al ganar los comicios de 1993, liquidó las empresas estratégicas del Estado y desangró al país con la transferencia gratuita a las transnacionales de las reservas fiscales de gas y de petróleo, evaluadas en mas de 10 mil millones de dólares, además de entregarles la propiedad de los hidrocarburos en boca de boca de pozo y rebajarles las regalías del 50 al 18%.

Frente a estos sucesos, VPE, quien murió el año 2001, con plena lucidez, se redujo a comentar que la liquidación de YPFB sería “la madre de las batallas”.Fueron los años 1993 y 1994, en los que VPE debió detener la demencia privatizadora de GSL. Pudo decir a GSL, y si no lo escuchaba tenía la opción de dirigirse al país, que por ese camino Bolivia caería en el caos y la desintegración.

Para un político de la trayectoria de VPE, esa previsión era obvia. Pese a lo anterior, pudo más su complicidad con GSL por el financiamiento de sus campañas electorales. Hoy en día, GSL es el personaje más denostado en Bolivia. Nadie lo baja de ladrón, sinvergüenza y vende patria. Enfrenta, además, un juicio de responsabilidades por genocidio, violación a los derechos humanos e incalculables daños económicos al Estado. VPE, en cambio, conserva su aureola de estadista. Los denuestos contra GSL son correctos y se los tiene bien merecidos. En cambio, las loas a VPE deberían reducirse a los límites de su silencio cómplice frente al “gonismo”.


MARIO VARGAS LLOSA

<hr><h2><u>MARIO VARGAS LLOSA</h2></u>

LITERATURA Y SICOSIS



Por José Steinsleger

Fue en la Patagonia donde un librero me recomendó la lectura de La ciudad y los perros. ¿Qué recreación más oportuna para sobrellevar los aburridos días del soldado que allí vivía aturdido por el orden cerrado del cuartel y vientos de 180 kilómetros por hora?

En Comodoro Rivadavia, donde cumplía con mi servicio militar, el sórdido escenario de la IX Brigada de Infantería era inquietantemente parecido al del colegio militar Leoncio Prado, a las afueras de Lima, donde transcurre la novela de Mario Vargas Llosa.

Seguí con La casa verde y Conversación en la Catedral. Después, cuando puse atención a la vida del autor, mi admiración se desbordó: alineado con las causas nobles y premio internacional de novela a los 26 años, Vargas Llosa vivía la bohemia feliz de París con una tía a la que venía tumbando desde sus años mozos.

¿Se podía pedir más? Intenté emularlo pero nada me salió bien. A fines de los 60, Vargas Llosa pegó el viraje ideológico. Según dijo, el súbito y declarado escepticismo de Sartre acerca del rol que juega la literatura en la vida de los pueblos, llevó al cambio de camiseta. Posiblemente. Pero... ¡tarjeta amarilla! Porque en América Latina, la ley de Murphy ha demostrado científicamente que los intelectuales se sienten incómodos cuando en algunos procesos políticos los indios, los cholos y los negros alzan la voz.

Sentí y siento algo perturbador: el odio que Vargas Llosa vuelca en sus artículos políticos me paraliza y el clima de sus novelas me libera. Inclusive, al comentar temas literarios no hay escritor que lo supere. Y a favor de su coherencia ideológica, tiene el mérito de ser el único de los grandes escritores de derecha que da la cara: dice lo que piensa y siente y no juega de "centroizquierda". Aunque sobra decir que no le tenemos cariño, es El Maestro.

Consciente de la realidad en que vivimos, tampoco le falta razón cuando implora a la derecha que siquiera lea El principito y ver si así deviene menos bruta. En cambio, sus insoportables levedades políticas resultan, a más de lenguaraces, pletóricas de falsedad. ¿Cómo puede hablar de "dignidad" quien de conferencia en conferencia anduvo entre los genocidas y asesinos de la secta Moon, que en los años 70 y 80 celebraban sus propias "fiestas del chivo"?

Vargas Llosa no necesita ser ni liberal ni conservador. Le basta con haber sido socialista para jactarse de su antisocialismo sicótico. Así pudo, en 1990, aceptar la candidatura presidencial a nombre de los partidos más racistas y retrógrados del Perú, de los partidos que realmente jodieron al Perú. Me pregunto si Balzac y Flaubert, declarados alter ego detrás de los cuales el escritor esconde su proverbial vanidad de casta y clase, se degradaron tanto para justificar la sociedad del privilegio.

¿Cómo entender el voluntarioso servilismo que el peruano ejerce en los espíritus ambidextros o siniestramente diestros (le llaman "obsesionado de la democracia y la libertad")? Quizá, aquel personaje de Onetti, en El Pozo, tenga la respuesta cuando habla de "... la fuerza de realidad que tienen los pensamientos de los que piensan poco, sobre todo cuando no divagan".

En todo caso, fue importante que en momentos en que muchos escritores aseguran que literatura y política corren por andariveles diferentes, el autor de Pantaleón les haya recordado sobre el error de separar ambas cosas. Así como en su crítica a la literatura "light" también advirtió, implícitamente, sobre los efectos devastadores de las concesiones literarias en boga. Aunque la cátedra que dictó en Monterrey fue escolar (lean La guerra y la paz, lean Madame Bovary), sospecho que lo hizo a sabiendas del analfabetismo informático que atenaza a la juventud. Entonces, nadie más autorizado para recordarnos, por inducción, del rol perverso que juegan la mercadotecnia y las editoriales que semana a semana nos anuncian a la novela y el escritor del siglo.

Tiene razón Mario: rodamos en el abismo de las escrituras impostadas. Ningún tiempo pasado fue mejor. Pero antes se leía con mayor atención. No mucho más sino más. Exitoso de verdad, y merecidamente, Vargas Llosa puede darse la mano, esta vez mejor, con Onetti: "... mirá, pibe. Cuando yo me pongo a escribir es la hora de la verdad, y con la verdad no hay cuentos chinos".


LLAVES PARA UNA MAGA

<hr><h2><u>LLAVES PARA UNA MAGA</h2></u>

Por Aristóteles España

La escritora Astrid Fugellie (Punta Arenas, 1949) publicó recientemente el libro “Llaves para una maga” (Editorial La Trastienda, Colección Pez Volante, Santiago, 2004). Un texto poético sobrecogedor, lleno de imágenes sensuales que buscan un paraíso perdido en algún lugar de la tierra. Puede ser su lar magallánico o el país de nunca jamás; pero a medida que el lector ingresa a sus túneles donde el habla se transforma en respiración entrecortada, tiene la clara convicción de que la maga es un ser que no deja espacio para la reflexión sino para el vuelo. La Maga es un personaje que deambula en el lenguaje de la autora como buscando algo, un sueño, una imagen donde el viento del austro juega por las calles de Punta Arenas como si fuera un volantín que escapa de las manos de un niño en esas primaveras llenas de viento o un gato que corre por la avenida Bulnes, la principal arteria de esos confines en el sur del planeta.

El Premio Nacional de literatura, Volodia Teitelboim dice: “Astrid es una mujer de pactos secretos, una abarcadora de muchos anchos y misteriosos mundos…”

El recientemente fallecido poeta Jaime Gómez Rogers, escribió lo siguiente: “Este proyecto poético se organiza bajo la proposición de una especie de contrapunto entre “la maga” y las diversas llaves que abren ámbitos poéticos”.

”Llave de entrada”; “Llave maestra”; “Llave de dos vueltas”; “Llave rota”; “Llave de sol”, son los títulos de capítulos que nos ayudan a ingresar, raudos, a ciudades metafísicas, paisajes llenos de melancolía, donde la escritora conversa con su historia personal y con el mundo que la circunda.

Poemas urbanos, donde las palabras hilvanadas como un cántico a la soledad terminan protegiéndose de esa misma soledad de la cual habla en sus versos con distintas voces, como un coro griego lleno de pájaros, pingüinos, ruidos de automóviles. Como telón de fondo, la historia de Chile, de sus lecturas recientes, los sueños de futuro que nos trae esta maga llena de poesía.

“Llaves para una maga” es un texto que sitúa a la escritora como una de las principales exponentes de la poesía escrita por mujeres en Chile. Junto a Olga Acevedo, Stella Díaz Varín, Heddy Navarro, Yolanda Lagos, Cecilia Casanova, Eugenia Echeverría, nos proponen una mirada de la realidad desde ángulos escriturales que dan cuenta del oficio y de una visión de la historia y la política desde un país subdesarrollado como el nuestro. En la construcción de sus espacios se advierte el claro conocimiento de la poesía universal, sus acentos son cosmopolitas, sin dejar de lado la aldea como decía Tolstoi.

Astrid Fugellie es Educadora de Párvulos egresada de la Universidad de Chile. Ha publicado “Poemas” (1966); “Siete Poemas” (1969); “Una casa en la lluvia” (1975); “Quien es quien en las letras chilenas” (1982); “Las jornadas del silencio" (1984); “Travesías” (1986); “Chile enlutado” (1987); “A manos del año” (1987); “Dioses del sueño” (1991); “Los círculos” (1996); En 1989 obtuvo el Premio de la Academia Chilena de la Lengua."


EL POLIFÁCETICO PORTALES

Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH


El hallazgo de sus restos en nuestra Catedral Metropolitana pone de moda al archiministro que fuese ejecutado por la fuerza expedicionaria que Santiago se obstina por despachar al norte para aniquilar la
Confederación Perú-Boliviana. Es 1837 y la oficialidad se niega a marchar al fratricidio. En Quillota encabezada por el comandante en jefe, José Antonio Vidaurre, se pronuncia como reza el manifiesto “Contra la guerra y por la libertad”. El alzamiento aborta en no pequeña medida por la acción de los regimientos de peruanos que bajo a conducción de Ramón Castilla han acudido a unirse a esta operación militar contraria a Andrés Santa Cruz.

Diego Portales es un personaje con varias facetas. Una la que paga con su vida expresada en una visión insular de Chile que hasta hoy perdura. Es el pionero de un chilenismo anticonosureño. Por ello discrepa –entre otros- con O´Higgins y Freire que acorde al ideario de la generación de 1810 son iberoamericanizantes. El ministro ejecutado por los insurrectos de Quillota, en cambio, exhibe racismo blanquista, fobia a las repúblicas limítrofes y chauvinismo hegemónico. Suyo es eso de definir a los chilenos como “los ingleses de América de Sur” para así poner de manifiesto una presunta condición excepcional de nuestro pueblo en el contexto suramericano.

Sin embargo, no es sólo eso. Curiosamente ya en 1822 denuncia como un peligro el embrionario imperialismo norteamericano. Antes que nadie acusa de mentirosa la frase del Presidente James Monroe – “América para los americanos”- manifestando que encubre el afán expansionista de EEUU. También es quien impone orden público y con ello da solidez a la institucionalidad.

Ello no exime a Chile de tensiones y reyertas, de fases de anarquía y de regimenes de facto, pero no cabe duda que contribuye a generar, tempranamente, un Estado “en forma”. Curiosamente el régimen que encabeza Pinochet lo canoniza pese a su civilismo y su desprecio a la clase militar.

Hoy el Presidente Lagos anuncia funerales de Estado para Portales. Obsérvese como su condición de ícono se conserva tanto en dictadura como en democracia. Nadie recuerda que precursoramente denunciara la voracidad yanqui. Lo que importa a quienes ayer, ayer y siempre lo han glorificado es su afán de separar a Chile del contexto continental y fundar una geopolítica hecha de desprecio y odio a los Estados vecinos. Eso nutre la paranoia armamentista, la desconfianza a esfuerzos como el MERCOSUR y el prurito de creer que somos un país “distante, distinto y superior” al pueblo suramericano. Eso es lo que fascina a los chauvinistas del Mapocho.


SABINA ORAL

<hr><h2><u>SABINA ORAL</h2></u>

Ciento volando de catorce
Joaquín Sabina - Poemas



VI - Doble o nada

Doble o nada a la carta más urgente
sin código, ni tribu, ni proyecto,
mi futuro es pretérito imperfecto,
mi pasado nostalgia del presente.

No tengo más verdad que la que arrasa
corrigiendo las lindes de mis venas.
Por diseñar castillos sin almenas
perdí, otra vez, las llaves de mi casa.

Veranos de buen vino y mala sombra,
de confundir enanos con molinos,
de viajar al abismo con alfombra.

Es hora de volver a la autopista
por donde van, burlando sus destinos,
el zángano, el adúltero, el ciclista.

X - El gran hermano

¿A quién embaucará tu gorgorito
y esa pos de gallito de taberna?
¿La voz? si no te queda ni un hilito,
y no me hagas hablar de la entrepierna.

Hazte un favor, dime que estás herniado
de parodiar parodias de ti mismo,
que un pendejo te quita lo bailado,
que el espejo, en lugar de un espejismo,

te devuelve una tos, un higo chumbo,
un muñón con goteras en la olla,
un veterano narizón sin rumbo,

un sans culotte con joyas, un gusano,
uno más de los tontos de la polla
que no follan por ver El gran hermano.

XXXV - Cuando tengas frío

Usa mi llave cuando tengas frío,
cuando te deje el cierzo en la estacada,
hazle un corte de mangas al hastío,
ven a verme si estás desencontrada.

No tengo para darte más que huesos
por un tubo y un salmo estilo Apeles
y páginas anémicas de besos
y un cubo de basura con papeles.

Ni me siento culpable de tu lejos,
ni dejo de fruncir los entrecejos
que usurpan de tus ojos la alegría,

si quieres enemigos ya los tienes,
pero si socios buscas ¿cuándo vienes
a repartir conmigo la poesía?

XLII - Ay, Rocío

Rocío de mi barba cenicinienta,
dulcinea del oso y el madroño,
corchea que me canta las cuarenta,
sultana de maguey, jersey de otoño.

Abono de las plantas de mis labios,
lámpara milagrosa de Aladino,
bella durmiente que desgrava agravios,
detergente que lava mi destino.

No vuelvas a rodar por la escalera,
cuando no haya un portero, a ras del suelo,
que medie entre tu alma y los chichones.

Convídame a fundar la primavera,
no me cierres las puertas de tu cielo
lleno de caramelos y bombones.

LXIV - Benditos malditos I

Benditas sean las bajas pasiones
que no se rajan cuando pintan sables,
los labios que aprovechan los rincones
más olvidados, más inolvidables.

Bendito sea el libro de la calle,
los viejecitos verdes con petaca,
las medias con costura, qué detalle,
los quitapenas que dejan resaca,

las marujitas que pierden al bingo,
los descendientes de los animales,
los miércoles con ropa de domingo,

los adustos, los dandys insolventes,
los justos que parecen subnormales,
los iguales a mí, los diferentes.

LXVI - Benditos malditos II

Benditos sean los ceros a la izquierda,
los vuelos regular tirando a mal,
los de viva el Atleti manque pierda,
los que esperan que amaine el temporal,

los quistes de los bronquios del minero,
los tristes que se ríen de la tristeza,
los calvos que se quitan el sombrero
ante la dignidad y la belleza,

los donjuanes sin tierra ni partido,
los castos casanovas descastados,
los que pudieron ver y no han querido,

los benditos malditos desarmados,
los parados sin paro ni despidos,
los don nadie, los santos humillados.

LXVII - Malditos benditos II

Maldita sea la voz de la experiencia
que nunca se equivoca a media suma,
los que afirman la paz con su conciencia,
los oiga, que en mi taxi no se fuma,

los energúmenos que se encabritan,
los másteres de Yale y Rocambole,
los minerales que no se marchitan,
los que adornan las notas de su prole,

los que se casan por comer perdices,
los cretinos que saben lo que dices,
los celestinos de la gota fría,

los que se pasan nunca de la raya,
los que exhiben el móvil en la playa,
los que hacen trato con la policía.

LXXVIII - Benditos malditos VIII

Benditas sean las rubias calentonas
que se bajan las bragas con cualquiera,
las niñeras que salen respondonas
y arrinconan al niño en la escalera,

las enfermeras que suben la fiebre,
las tetas de pezón hospitalario,
los gatos que no dan gato por liebre,
los misterios gozosos del rosario,

los frívolos culitos cariñosos
que perdonan los polvos atrasados
y no juegan a ricos y famosos,

los húmedos chochitos de las putas
que consuelan a más desconsolados
que las madres teresas de calcutas.

LXXX - Benditos malditos IX

Benditos sean los glóbulos rojos,
la epidural, el calcio, la insulina,
el zotal que extermina los piojos,
el ginseng, los condones, la morfina,

los cristales de arena de las playas,
los árboles frutales, la aceituna,
las fiambreras, el termo, las toallas,
las gafas, las bombillas, la vacuna,

el jabugo, el café, la manzanilla,
las migas, el arroz, la ensaladilla,
el jabón, las tiritas, la escayola,

el botijo, el porrón, la damajuana,
el mate, el J.B., la marihuana,
el cubata de ron sin coca-cola.

LXXXI - Malditos benditos IX

Maldita sea la mantis religiosa,
el granizo, el pulgón, la filoxera,
el párkinson, la seta venenosa,
la raposa, el bromuro, la dentera.

Malditos sean los fachas reciclados,
el cólera, la nitroglicerina,
el márketing de los recién casados,
el alzhéimer, la hiel, la tosferina.

Maldito sea el sarro de las hienas,
los mapas, las cruzadas, los misiles,
los papas de las nuevas religiones,

la leche sin café ni magdalenas,
la ortiga, la cucaña, los reptiles,
las legañas de las desilusiones.

LXXXV - Alrededor no hay nada

El moño, las pestañas, las pupilas,
el peroné, la tibia, las narices,
la frente, los tobillos, las axilas,
el menisco, la aorta, las varices.

La garganta, los párpados, las cejas,
las plantas de los pies, la comisura,
los cabellos, el coxis, las orejas,
los nervios, la matriz, la dentadura.

Las encías, las nalgas, los tendones,
la rabadilla, el vientre, las costillas,
los húmeros, el pubis, los talones.

La clavícula, el cráneo, la papada,
el clítoris, el alma, las cosquillas,
esa es mi patria, alrededor no hay nada.

CI - Juégate la vida

Ultramarino amor, bruja granita,
recién conversa al puente de Triana,
purasangre, tirana, gabachita,
pies dorados con pe de peruana.

Lo peor de lo malo de lo horrible
es la guerra incivil de nuestro ombligo,
lo que no puede ser es imposible,
atrévete a ser tú, ti, te, sinmigo.

Qué chanchullo el encono que no arde,
si quieres olvidarme lo comprendo,
yo también huyo en trenes a medida.

Tierra por medio pon, mañana es tarde
y brinda al sol que tienes aplaudiendo,
pero, si vienes, juégate la vida.

XCII - El primero de enero

El primero de enero, tararí,
será tan gris como un jueves cualquiera,
sin Drácula escalando el Pirulí,
ni marcianos cruzando la frontera.

Más de lo mismo bajo el cielo añil,
Cronos en su fugaz trono vacío,
la anoréxica luna giligil
no exportará vacunas contra el frío.

Llenaré otro galpón municipal
y esperaré el diluvio universal
viendo crecer el bosque por la acera.

El primero de enero (del dos mil),
aunque siga muriéndome por tí,
me iré con la primera que me quiera.

XCIII - Puntos suspensivos

Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos.


A VEINTINUEVE AÑOS DEL 24 DE MARZO DE 1976

<hr><h2><u>A VEINTINUEVE AÑOS DEL 24 DE MARZO DE 1976</h2></u>

Con las banderas de Hipólito Yrigoyen, Jorge Abelardo Ramos y Juan Domingo Perón



Por Alberto Guerberof
Causa Popular


Al cumplirse 29 años del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, además del justo repudio y de las consignas que lo condenan, es imperioso formular algunas reflexiones políticas, dirigidas principalmente a jóvenes y adolescentes, en busca de una explicación sobre aquella tremenda derrota nacional y sobre su significado.

La conspiración oligárquica

Hay que empezar por recordar que, un año y medio antes de la instalación por la fuerza de la Junta Militar, la muerte del General Perón había sumido al peronismo y al gobierno popular en una profunda crisis de la que ya no saldría. El legado del gran patriota, que había encabezado el retorno del movimiento nacional tras 18 años de proscripción, fue progresivamente abandonado por unos o tergiversado por otros, sin encontrar en todo caso en ninguno de los sectores dirigentes que se proclamaban sus herederos, la energía, la lucidez y la resolución necesarias para defenderlo y aplicarlo en las difíciles circunstancias de la época. Circunstancias que se vinculaban con el agotamiento del impulso histórico que nutrió al ciclo de revoluciones nacionales que irrumpió en buena parte del Tercer Mundo en la segunda posguerra mundial.

En ese marco no tardó en empezar a urdirse en los centros imperialistas de poder, en las oficinas y despachos de los grandes banqueros, de las multinacionales y de la vieja oligarquía, una vasta conspiración que, como en 1930 y 1955, arrastró con facilidad al sistema de los partidos políticos conservadores o progresistas y a las cúpulas liberal-oligárquicas de las Fuerzas Armadas. El terrorismo jaqueando a un gobierno comatoso proporcionó la excusa necesaria. El gobierno de Isabel Perón cayó finalmente abatido por el golpe oligárquico-imperialista.

Al cabo de casi tres décadas y a poco que se encare un balance objetivo de lo acontecido, se impone una primera apreciación: el "proceso" cívico-militar del 76, lejos de haber sido derrotado con la restauración constitucional de 1983 como postula una banal retórica democratista, triunfó ampliamente y en toda la línea en la obtención de sus objetivos principales.

El programa, que en el orden económico, social y político se propuso llevar adelante, siguió vigente sin ser modificado por ninguno de los gobiernos posteriores hasta fines de la década del 90. En sus últimas declaraciones públicas el ex-ministro Martínez de Hoz consideró al plan de Cavallo como una continuación y profundización de su propia gestión. La entrega masiva del patrimonio público, el desmantelamiento del Estado, la apertura importadora, la desindustrialización, la reducción drástica del papel social y político de la clase trabajadora y la liquidación de sus conquistas y organizaciones, han sido objetivos invariables y permanentes del "proceso", tanto como del alfonsinismo y del menemismo.

Los partidos políticos y el "proceso"

No sorprende entonces que la condena al golpe del 24 de marzo por parte de la mayoría de los dirigentes políticos adquiera un carácter ambiguo, cuando no sea la expresión de una franca hipocresía. En toneladas de declaraciones, artículos y reportajes será difícil encontrar algo parecido a un análisis, y menos todavía sobre la naturaleza social y política del justicialismo y del golpe que lo derribó. En el mismo instante en que se proclama la necesidad de "no olvidar" de preservar la "memoria", se esconde deliberadamente al conocimiento de las nuevas generaciones el papel de ciertos sectores sociales y de casi todos los partidos políticos en la preparación del clima del golpe, en su realización y en la participación directa en el gobierno de la dictadura.

En cambio, una cuidadosa campaña ha convertido a las Fuerzas Armadas en responsables exclusivas de aquel régimen siniestro. Lo cierto es que a estas últimas, impregnadas del espíritu antinacional que las envolvía desde la "revolución libertadora", les correspondió la tarea sucia: la represión brutal, realizada con la bárbara metodología aprendida en los manuales de instrucción amablemente proporcionados por los ejércitos de las potencias occidentales democráticas (que la utilizaron sin contemplaciones en Argelia, Vietnam e Irak). Cínicas, hambreadoras y asesinas, resultaron ser las mismas potencias que a continuación alentaron y respaldaron el desarrollo de los organismos de derechos humanos.

Pero el régimen militar no pudo desplegar su poder despótico ni cometer toda clase de abusos de no contar con el apoyo y participación -en grueso número- de los partidos también "democráticos". Es hora de recordar, en tributo a la verdad y en homenaje a las víctimas de la juventud civil y militar que se inmolaron en aquella pesadilla del terror y el contraterror, a los 300 intendentes de la UCR (La Nación, 25/3/79) cedidos sin pestañear a la dictadura, a los embajadores de ese partido, entre otros Tomas de Anchorena en París, Hidalgo Solá en Venezuela, al secretario general de la presidencia de Videla, el radical Ricardo Jofre, al gobernador de Catamarca, Castillo, a Jorge Vanossi, "constitucionalista" eminente que nunca deja de ponerse la toga para hablar, pero olvida recordar que fue asesor de la CAL, entidad que daba forma a los decretos y leyes de la Junta Militar. Fue seguramente contemplando tan generosa participación que Ricardo Balbín diría por aquellos días desde La Rioja: "Videla es un soldado de la democracia".

Los radicales no estuvieron solos. El partido Demócrata Progresista ocupó presuroso el Ministerio de Educación y la intendencia de Rosario junto a innumerables puestos menores. Más aleccionador resultó todavía el papel jugado por el partido Socialista Democrático, de nutrida experiencia en materia de colaborar con golpes y dictaduras oligárquicas, en particular con la "revolución fusiladora" de 1955. Su jefe en 1976, Américo Ghioldi, fue designado embajador en Portugal y a su muerte sucedido en el cargo por Walter Constanza, dirigente del mismo partido. Otro socialista democrático, Luis Pan, practicaba el colaboracionismo con la Junta asumiendo como interventor de EUDEBA, donde su primera medida fue sacar de circulación y guillotinar ediciones enteras de libros del revisionismo histórico recientemente editados. Es un deber señalar que es a este partido al que pertenecen personajes con patente de demócratas, que alcanzan cierta notoriedad por estos días: el diputado nacional Alfredo Bravo y el candidato a intendente porteño Norberto La Porta (que agrega a su curriculum un fructífero paso por la gerencia de compras del Hogar Obrero). Por la misma época, otro voluminoso idealista salido de las filas de los herederos de Juan B. Justo, Simón Lázara, con el tiempo devenido vocero personal del ex presidente Alfonsín, recorría Europa defendiendo en la tribuna de la Internacional Socialista a la dictadura de Videla como el "mal menor".

En el cuadro de apoyos civiles del "proceso" se destacó el Partido Comunista. Con la variante de que mientras sus máximos dirigentes justificaban el golpe y se aplicaban con ternura a catalogar a Videla y Viola como militares "democráticos", señalando que el verdadero peligro provenía de una presunta ala militar pinochetista, muchos de sus afiliados engrosaban las listas de presos y desaparecidos. Eran los días en que comenzaba a crecer el comercio con la URSS. La lista sería interminable.

Entre las pocas voces, en cambio, que lucharon decididamente en defensa del gobierno constitucional a despecho de sus errores y contra el "proceso", condenando las provocaciones de las organizaciones terroristas y la represión, estaba el Frente de Izquierda Popular, manteniendo en alto la bandera caída de la revolución nacional. Pero la relación de fuerzas ya era totalmente desfavorable. Por eso, de nada vale repudiar el golpe de hace 29 años sin desentrañar las causas de fondo del mismo, la alianza social que lo llevó a cabo, los respaldos políticos con que contó, la actitud de la prensa comercial, fiel termómetro de la opinión de las clases dominantes, y la injerencia de los centros extranjeros de poder. Procediendo de esta manera se podrá descorrer el velo con que en los últimos actos conmemorativos se tapaba o minimizaba el hecho esencial: el golpe del 76 se organizó para derribar a un gobierno popular aunque débil y sin voluntad de defenderse a sí mismo, y crear las condiciones que condujeran a liquidar al peronismo como movimiento nacional. No es casual que quienes agotan la cuestión en la denuncia de las violaciones a los derechos humanos ignoran y encubren el cinismo de la partidocracia semicolonial que tras sostener al régimen militar, esperanzado en su tarea de demolición del movimiento nacional, sólo toman distancia y lo abandonan cuando éste se enfrenta en Malvinas con el imperialismo. Los partidos democráticos apostaron y ayudaron a la derrota militar argentina con todo tipo de maniobras tendientes a una salida "democrática". Tampoco puede obviarse, como se hace, el papel jugado por Montoneros y el ERP y la instrumentación que de sus atentados y acciones terroristas en gran escala hicieron fuerzas extranacionales que al mismo tiempo azuzaban a los mandos militares lanzándolos a una represión masiva, distrayendo su atención mientras que el equipo civil de Martínez de Hoz entregaba la soberanía nacional, enfeudaba al país al capital financiero internacional y suprimía las conquistas obreras.

Veintinueve años después: no volver a confundir al enemigo

Veintinueve años después, ignorar todo lo acontecido y a todos los actores de entonces para denostar indiscriminadamente a los "milicos" , no es sino un burdo engaño criminal maquinado en nombre de una democracia formal y de un derechohumanismo abstracto frente a la realidad desgarradora de un país convertido en colonia miserable del imperialismo mundial, quebrantada la voluntad nacional de forjar un destino propio.

Para no volver a cometer los errores del pasado, para no repetir las tragedias vividas, no hay solución que no provenga de los argentinos mismos, del decantamiento crítico de la propia experiencia, del rechazo de los cantos de sirena que desvían la mirada del enemigo principal, el imperialismo extranjero. Esa es la verdad que debe restablecerse para unir férreamente a los sectores que se procura dividir y enfrentar, porque de ello depende en buena medida la posibilidad de preparar la lucha por una nueva revolución nacional que rehaga de pies a cabeza esta sociedad argentina exhausta de injusticia, dependencia y humillación.


CHILE: SEDE DE FESTIVAL DE POESÍA

<hr><h2><u>CHILE: SEDE DE FESTIVAL DE POESÍA</h2></u>

Del 11 al 14 de Octubre 2005 Chile será sede del XI Festival Latinoamericano de Poesía



En Valparaíso, patrimonio cultural de la humanidad, se realizará el XI Festival Latinoamericano de Poesía, evento que homenajeará a dos grandes poetas latinoamericanos: José Martí por los 110 años de su muerte y a Gabriela Mistral por los 60 años de su Premio Nóbel de Literatura, galardón que la poetisa chilena recibiera en 1945.

Este importante encuentro poético lo organiza la Asociación Latinoamericana de Poetas (ASOLAPO) y fue anunciado en Cuenca (Ecuador) en junio del 2004 en la clausura del X Festival que tuvo lugar en aquella ciudad, ocasión en que se homenajeó a Pablo Neruda y Rubén Astudillo y Astudillo.

Las inscripciones para participar en este importante evento internacional ya están abiertas, así lo anunció el Primer Vicepresidente de ASOLAPO, Luis Arias Manzo, quien tiene la responsabilidad de asegurar el éxito del acontecimiento. A los poetas que estén interesados en ir a este relevante certamen deben escribir
a: asolapo@yahoo.es

La cita oficial en Chile de los poetas latinoamericanos es para el 11 de Octubre y finalizará el 14 del mismo mes, aunque hay programas previstos también para antes y para después del evento en que se prevén visitas a los museos de Pablo Neruda de Santiago y de Isla Negra, lecturas de poesía ante la tumba del poeta Vicente Huidobro y un acto poético en Melipilla en conmemoración al segundo año de la muerte del poeta Víctor Marín Calquín oriundo de esta ciudad.

Para después del Festival hay también previsto un vasto programa turístico-cultural en la 4° región, principalmente, el Valle Elqui, donde los poetas visitarán los museos de Gabriela Mistral en Vicuña y Monte Grande y participarán en actos literarios y culturales en la Región de la poetisa chilena Gabriela Mistral.