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MIRANDO AL SUR - augusto alvarado


ARMANDO URIBE ARCE AL PREMIO NACIONAL DE LITERATURA 2004

<hr><u><h2>ARMANDO URIBE ARCE AL PREMIO NACIONAL DE LITERATURA 2004</u></h2>

Por Aristóteles España

Nuestro candidato es el poeta Armando Uribe (Santiago, 28 de octubre de 1933). Uno de los grandes poetas chilenos del siglo XX, su producción se inicia con las obras “El transeúnte pálido” (1954) y “El engañoso laúd” (1956). Tiene más de 30 publicaciones en los ámbitos del derecho, la religión, la política, la ficción, la literatura. Miembro de la Academia Chilena de la Lengua y Académico de la Real Academia de la lengua española. El año 2002 recibió dos veces el Premio Altazor; en poesía con “A peor vida” y en ensayo: “El fantasma de la sinrazón y el secreto de la poesía”.

Integrante de la Academia Literaria “El Joven Laurel” que dirigió Roque Esteban Scarpa en el Colegio Saint George de Santiago, pertenece a la Generación del 50 junto a Jorge Teillier, Enrique Lihn, Efraín Barquero, Rolando Cárdenas, David Rosenmann Taub, Delia Domínguez, Cecilia Casanova, Stella Díaz Varín.

Poeta irónico y desenfadado aborda diversas temáticas relacionadas con el hombre y su existencia. Otro de sus temas preferidos es la permanente desazón del ser humano ante un mundo que se va desvaneciendo por la violencia de quienes detentan el poder en todas sus áreas culturales.

Sus textos, de gran fuerza telúrica se nutren de experiencias de vida y como escenario de sus creaciones aparecen películas de la infancia, viajes, un Chile visto por un cronista apasionado que dialoga con personajes de la historia reciente e impreca, fustiga, con la pasión de quien ama y odia con la misma intensidad su paso por la tierra y quiere construir, dejar un legado, denunciar las barbaries del ser humano que en nombre de Dios, de ideologías, destruyen la naturaleza, quitan la vida sin problemas de conciencia. “Su poesía es parca y austera –dice la periodista y crítica literaria Sandra Maldonado- se construye con una gran economía de palabras luego de un concienzudo trabajo intelectual. Uribe escribe con inteligencia y a la vez con gracia golpeando la realidad de una manera feroz”.

El ensayista Hugo Montes Brunet dijo en el diario El Mercurio del domingo 31 de mayo de 1992, páginas E-14-15, que “un grupo de poetas del 50, en conocimiento de la influencia de la vanguardia y la antipoesía, quisieron correr caminos propios, a menudo más tradicionales y menos herméticos que los de la promoción precedente. Los más conocidos son Jorge Teillier, Armando Uribe, Miguel Arteche, Enrique Lihn”.

Todos con una cosmovisión propia dieron cuenta de sus angustias, desesperanzas y de las alegrías de sentirse parte de un territorio poético como Chile que reunía a un importante y selecto grupo de autores que se instalaban con sus versos como los grandes de América Latina en los más álgidos momentos de la Guerra Fría. Admiradores de la poesía norteamericana, inglesa, china, francesa, asumían este arte como un Oficio Mayor y trabajaban para consolidar sus voces en un momento en que Neruda, De Rocka, Huidobro y la Mistral eran los ejes indiscutidos de la palabra poética en el continente y cuando ya asomaba Nicanor Parra con sus versos de salón, sus cuecas largas, sus poemas para combatir la calvicie.

La Generación de Armando Uribe es la más señera y cosmopolita en su conjunto que todas las anteriores del siglo XX y su voz como cuerpo debe ser también la más heterogénea y vasta.

Armando Uribe al Premio Nacional de Literatura 2004 es un acto de justicia a su obra, a su consecuencia con la palabra. A una vida dedicada a la literatura. Y ese es el verdadero objetivo de este premio singular y polémico para un país de poetas.


LUIS SEPÚLVEDA

<hr><u><h2>LUIS SEPÚLVEDA</u></h2>

Por Ignacio Ramonet
La Voz de Galicia
- 21 de mayo de 2004

UNA EXTRAÑA -y pertinente- pregunta (¿Existe América Latina?) fue el tema de una mesa redonda en la que participé la semana pasada en el marco del VII Salón del Libro Iberoamericano de Gijón. Esta cita de escritores, traductores, libreros y agentes literarios especializados en literatura iberoamericana contó este año con la participación de 45 editoriales de las Américas a las que se unieron editoriales de España y de cinco países europeos. Y con la presencia de escritores de la talla de Mempo Giardinelli, Sealtiel Alatriste o José Manuel Fajardo.

El certamen se ha convertido en la más importante feria del libro latinoamericano de Europa. Fue una idea del novelista chileno Luis Sepúlveda, su director actual, a quien yo admiro más que a cualquier otro por ser el autor de ese libro conmovedor y mágico: Un viejo que leía novelas de amor (Tusquets, Barcelona, 1993), impecable defensa de la Amazonia, traducido a 46 lenguas y del que se han vendido ya más de 10 millones de ejemplares por todo el mundo.

Acudí a Gijón para conocerlo en persona, aunque ya sabía su increíble itinerario. Nacido en 1949, Luis Sepúlveda, tras escuchar al gran Pablo Neruda en un mitin a la edad de 13 años, se afilió a las Juventudes Comunistas. Fue escolta de Salvador Allende y cerca de éste se hallaba el 11 de septiembre de 1973, cuando el golpe de Estado del general Pinochet. Detenido y torturado, pasó años en las cárceles de las que salió gracias a Amnesty International. Se fue a vivir luego a la jungla ecuatoriana, marco de la intriga de su Viejo que leía novelas de amor. Después se alistó con los sandinistas y participó en 1979 en la toma de Managua en el seno de la Brigada Simón Bolívar. Se vino a Europa y, como sabe alemán, fue corresponsal del semanario Der Spiegel en la guerra de Angola. Se hizo luego camionero de la ruta Fráncfort-Estambul, también fue activista de Greenpeace y militante activo contra la caza de ballenas.

Le pregunto: ¿Cómo vino a Gijón? «Estuve aquí una vez en 1982 -me dice- y me enamoré de sus gentes y de esta ciudad, de su luz y de su aire color perla como el del Pacífico chileno. Entonces yo vivía en París. Me prometí que en cuanto pudiera me vendría a vivir aquí. Y lo conseguí. Un día pude realizar mi sueño, instalarme con mi familia en Gijón. Para seguir ligado a América Latina tuve idea de este salón. Y cada mes de mayo, esta ciudad asturiana se convierte en una cita obligada de los escritores iberoamericanos. Ya es una etapa importante en el circuito de las grandes ferias literarias como Buenos Aires, Guadalajara, Bogotá y São Paulo».

Le cuento en qué circunstancias descubrí su Viejo que leía novelas de amor. Fue bajo las lluvias, en La Realidad, en plena selva de los indios lacandones de Chiapas. Me habían dicho que era el libro preferido del subcomandante Marcos. Y mientras en la noche esperaba a que el líder de los zapatistas acudiese a nuestra cita para entablar unas largas conversaciones, empecé casi por obligación profesional a leerlo bajo el ruido de tambor enloquecido de una lluvia infinita que golpeaba con furia el techo metálico de la iglesia abandonada en la que me cobijaba. Tiritando de frío tropical en el columpio de mi hamaca, amenazado por ejércitos de mosquitos implacables y hordas de rampantes insectos, a la luz espectral de una linterna de bolsillo, descubrí, estupefacto por la similitud de nuestras respectivas situaciones, el mundo imaginario de Luis Sepúlveda: el entrañable viejo Antonio José Bolívar Proaño y su lluvioso pueblo remoto, El Idilio, perdido en la región amazónica de los indios shuar. Nunca más los iba a olvidar.

AQUELLA TENTACIÓN DE EXISTIR

<h2><u>AQUELLA TENTACIÓN DE EXISTIR</h2></u>

Mayo de 1810 en la perspectiva de la Argentina de hoy



Por Abel Posse
Para La Nación
- 25.05.2000

SE VIVÍA ESTUPENDAMENTE DURANTE LA COLONIA. Era un país de Jauja, el reino de las proteínas: las vacas cimarronas se acercaban sin malicia, pisando los sembradíos hasta las puertas del aldeón llamado Buenos Aires.

La historia no molestaba, éramos como ahistóricos, previos a la responsabilidad propia. Nos decidían. Se vivía para la mesa, se moría en la cama. El mundo (con su Revolución Francesa, la flota británica, el mítico Napoleón) era lejano y ajeno, como el mundo de los grandes visto desde el Kindergarten. Tampoco nos importunaba la cultura o la metafísica. Dios estaba siempre a mano, entre San Ignacio, La Merced y el Pilar. En la confesión de los sábados la ciudadanía de Buenos Aires, de Tucumán o de Córdoba quedaba purificada de los pecados de su erotismo primario.

Deberíamos haber parecido una sociedad diseñada por Botero: una señoría agallegada y rechoncha, como sotas de naipe. Ellas, según los viajeros, eran más pizpiretas y ambiciosas, pero ya a los veinte años tomaban aires de matronas. El ocio mataba. Essex Vidal observó una generalizada aversión al trabajo basada "en la creencia de que la esencia de la nobleza consiste en no hacer nada".

Según el viajero Concolorcorvo, los porteños hacían un almuerzo fuerte, familiar, a eso de las once, al menos de cinco platos casi rituales: asado de costilla, pollos y perdices, pescado frito, cordero y puchero, sin contar entremeses y postres. Observa que los perros no eran menos obesos que sus amos y merodeaban jadeando con las patas muy abiertas por el exceso de grasas.

No había en Buenos Aires adulterios inquietantes como en Lima. Ni conspiraciones. Éramos un virreinato tardío y de segunda. El poder no interesaba. Significaba ser empleado del Cabildo. Éramos la periferia remota del imperio, no existíamos, éramos felices como adanes antes de la serpiente, antes de la "tentación de existir".

Dicen que la "tentación" llegó como un duende, tal vez teóricamente, en esos libros de Rousseau, Voltaire y Diderot que se leían a escondidas, como pornografía ideológica. Otros hablan de las Invasiones Inglesas y de ese triunfo militar que nos llevó a la ocurrencia y luego a la febrilidad de querer existir. Tal vez la derrota de Napoleón en España.

Lo cierto es que las sotas se convulsionaron y el sueño ganó la calle. Todo es pasión, invento espiritual. Conocemos los detalles y los nombres. Lo cierto es que en aquella mañana del 25 de Mayo caímos en la historia como huyendo definitivamente del aburrimiento.

Se decidieron a ser, a desafiar. Guiados por un militar cetrino libraron batallas homéricas. Hicieron un camino increíble: apenas cien años después estaban contratando a Caruso para el Colón y recibían a Clemenceau y a la Infanta de España de frac, en el flamante palacio del Congreso.

De la nada habían logrado casi todo lo que hoy tenemos.

Quien retorna a la Argentina después de cierto tiempo, como es mi caso, percibirá un clima de desorientación, de desilusión colectiva. Como si se viviese más la perplejidad ante el fracaso de los sueños economicistas de la última década que el empuje que suele suscitar todo gobierno nuevo.

Las ruinas del palacio imaginario levantado por el otro gobierno caen sobre el actual, que sin embargo parecería resistirse a creer que camina sobre los escombros de una ilusión.

Alfonsín le pasó a Menem un país quebrado. Menem le pasa a De la Rúa la quiebra del sistema.

Mientras los argentinos nos resistamos a creer que terminó un ciclo y demoremos el viraje que se impone, estaremos en un limbo o tierra de nadie cada vez más peligroso. Por este camino ya no hay salida. Perdimos la apuesta ingenua de ser tenidos por socios. No hubo un retorno simétrico de Norte a Sur. Ahora la política tiene que volver a ocupar su lugar histórico usurpado, arrasado por el economicismo feroz que ni siquiera dejó lugar para "la moral y las buenas costumbres". Política es conducir, armonizar intereses y derechos, manejarse con astucia en la selva mundial, ser vanguardia de la Nación según nuestra voluntad de vida y de bienestar. La comodidad de sobrevivir en la corriente manejada por otros no nos dio el rédito esperado: somos un país económica, moral y socialmente en crisis. Tenemos que saltar fuera del marsupio como en aquel día lluvioso de 1810 y sacudirnos de esta nueva parálisis colonial.

Fin del ciclo

El Fondo Monetario Internacional tiene en nosotros el espejo de su fracaso. Nos asegura por goteo de dólares no la vida, que es desarrollo, sino la sobrevivencia del enfermo terminal. Si después de ser durante diez años el niño modelo del "modelo", con el país mejor dotado del continente, hemos llegado a tener que usar la cesantía de los empleados del Estado como variable de ajuste, es porque hemos tocado el fondo. A partir de aquí cualquier insistencia no significaría más que una insistencia desesperada.

Aquel Estado que había que adelgazar hoy es un enclenque que no puede cumplir sus funciones esenciales de defensa, seguridad, salud, educación (¡ni siquiera podemos solventar debidamente la fiesta del 25 de Mayo!). Ciertos dogmas de integración hoy nos cuestan la desintegración de buena parte de nuestro empresariado. La atroz deuda eterna/externa hace rato que dejó de ser un episodio de la economía para transformarse en un monstruo aritmético opuesto a toda razón económica, un fatal cáncer extraeconómico y paralizante. Y la desocupación humillante, con su sombría mayoría de trabajadores desempleados, inseguros o amenazados desde cada plan de "reajuste... ¿Qué habrá que agregar para que se comprenda que éste es el fin del ciclo y que se impone un viraje, una gran convocatoria para evitar la implosión, la explosión o esta larga e indecorosa agonía del inhumanismo mercantilista?

La clase política argentina está asustada. Interpreta honestamente el miedo generalizado. Se impone refundar, crear otras formas de vida. El viraje no debe ser vuelco. No podemos salir de una trampa estrellándonos contra los barrotes. Hay que salir con cuidado, tal vez por el mismo camino de ingreso, pero sin despertar al tigre. Es la hora de responsabilidad para los grandes partidos nacionales, para crear alternativas y el proyecto de los pasos del viraje.

La Argentina está intacta en su realidad de dones y riqueza. Su voluntad de existir es tan firme como la de aquellos fundadores de 1810."


ARGENTINA: 25 DE MAYO

<hr><u><h2>ARGENTINA: 25 DE MAYO</u></h2>

Por Pedro Godoy P.
CEDECH - Centro de Estudios Chilenos


El 25 de mayo es el aniversario patrio del país de Martín Fierro. Hace 194 años, es decir, en 1810 se reúne el Cabildo Abierto de Buenos Aires. El brote es pionero. La primera antorcha de insurgencia se enciende en el Río de la Plata. Con motivo de la conmemoración se evoca a figuras trasandinas que también son nuestras: José de San Martín sin cuyo genio no hay Chacabuco ni Maipú. Domingo F. Sarmiento que aquí inicia la guerra contra la ignorancia abecedaria. Cómo no poner de manifiesto que, en Argentina, encuentran refugio quienes huyen de la contrarrevolución de 1891 y del pronunciamiento de 1973. No olvidemos tampoco que durante decenios nuestros exiliados económicos encuentran “el pan de cada día” tras la Cordillera. Hay medio millón. ¡Qué lección de hospitalidad brindan los vecinos a quienes aquí se fastidian con 45 mil inmigrantes peruanos! Desde la historia y desde el hoy en esta fecha –por sobre la contingencia del gas que pone al descubierto fobias autóctonas que creíamos superadas- a nombre de miles de tataranietos de O´Higgins se expresa, en esta fiesta cívica platense y conosureña, “Al gran pueblo argentino ¡salud!”.


LOS MISTERIOS DEL MILODÓN

<hr><u><h2>LOS MISTERIOS DEL MILODÓN</u></h2>

Jorge Díaz Bustamante

Un atractivo natural, que se encuentra distante a 24 kilómetros de Puerto Natales, es la caverna «Eberhard», más conocida como la «Cueva del Milodón». «Es una caverna de 170 metros de ancho por 30 metros de alto y 270 metros de fondo. De su techo cuelgan numerosas estalactitas de sales calcáreas con forma de conos, originadas por la filtración de las aguas desde la superficie a través de miles de años».

El sitio fue descubierto en 1885 por Ernesto Von Heinz, Hermann Eberhard, un amigo y un ovejero. Después del hallazgo el lugar se rodeó de innumerables historias fantásticas y misteriosas creadas por la imaginería popular. A poco de ser descubierto llegó el geólogo sueco Dr. Otto Nordenskjold, acompañado del británico Dusen y el zoólogo Ohlin, a quienes sirvió como guía un marinero alemán llamado Alberto Konrad. La expedición realizó excavaciones en el interior de la caverna, encontrándose una quijada, vértebras, una costilla y huesos varios, que más tarde permitieron establecer que correspondían a un gran herbívoro y gravígrado extinto, identificado por la ciencia como «Gripotherium darwinii», más tarde como «Mylodon darwinii» y por el vulgo simplemente como milodón.

En la misma caverna se descubrieron fósiles de un tigre (Felis listai o Smilodon neogaeum), de un oso pampeano (Arctotheríum), de un zorro primitivo (Canis avus) y un guanaco. Estaba también el esqueleto de un indígena, surgiendo en ese tiempo la hipótesis de que el milodón había sido doméstico. El suceso despertó la curiosidad de la comunidad científica, de modo que entre 1897 y 1900 sucesivas expediciones de paleontólogos y geólogos visitaron el sitio, recogiendo nuevos restos y asombrándose del estado de conservación que mostraban las piezas extraídas de la gruta.

La presencia de los científicos portando palas y materiales para sus trabajos generó la codicia de los lugareños. Desde distintos lugares de la zona llegaron a excavar en busca de tesoros imaginarios. En la creencia de encontrar un «entierro» los ilusos no hicieron más que alterar el suelo de la caverna, lo que afectaría naturalmente el proceso de futuras investigaciones.

A Alberto Konrad, el marinero alemán que condujo la expedición de Nordenskjold, la fantasía popular le atribuyó ser el verdadero descubridor del milodón. Se comentaba que los restos hallados en la caverna habían sido vendidos al Museo Británico en sumas considerables, sin participación alguna del infortunado marinero, que para entonces se había convertido en el hazmerreír de la localidad.

Lo apodaron «Milodón Grande», mientras que a su compañero de aventuras. Bernardo Glinka, también de origen alemán y trágico destino, lo llamaron «Milodón Chico». Lo cierto es que Alberto Konrad vivió siempre pobre y en 1918 se trasladó al valle del río de las Vueltas. Allí levantó su cabaña. No permitía que nadie se acercara, protegiendo fabulosos tesoros que guardaba en su interior. En 1931 lo encontraron muerto junto a sus riquezas, consistentes sólo en algunos cristales de roca y otras piedras sin valor que había encontrado a lo largo de trece años de exploración en las montañas.

En Gran Bretaña se difundió la idea que el milodón podría encontrarse con vida, debido al estado de conservación que mostraba un trozo de piel. Los aventureros y sensacionalistas no se hicieron esperar. El diario «The Daily Express» organizó una expedición bajo la dirección de Mr. Hesketh Prichard, en colaboración con los señores Scrivener y Harthberg del Museo Británico. La expedición británica venía dispuesta a cazar ¡nada menos que al propio milodón! Luego de agotadoras jornadas, recorriendo el pie oriental de los Andes de la Patagonia austral, los aventureros se dieron por vencidos. El 5 de abril de 1899, en el patio del hotel «Kosmos» de Punta Arenas, se procedió a rematar la tropilla de 27 caballos utilizados en la expedición por un valor de sesenta y cinco pesos.

El sitio siguió ejerciendo misteriosa atracción a los habitantes de la zona. En 1946, Raúl Scotti, empleado de Correos y Telégrafos y observador meteorológico de la estación local, encontró el esqueleto de un animal que llamó inmediatamente la atención. La noticia fue divulgada por prensa y radios. Se informaba el descubrimiento de los restos de un animal muy extraño, especie de iguana o canguro, poco conocido. Un corresponsal, en su entusiasmo imaginativo, afirmó que se trataría de un «saurio» o la cruza de cocodrilo con oveja.

Realizadas las investigaciones pertinentes se determinó que el esqueleto pertenecía a una oveja, probablemente de la estancia Consuelo, de la que sólo se había hallado la espina dorsal y algunas costillas sueltas y roídas por perros o zorros, con un hueso de la pata unido a la cadera por un nervio semiputrefacto. Lo demás lo hizo la imaginación popular que inventó todo tipo de conjeturas relativas al hallazgo. Los sucesos en torno al milodón y la misteriosa caverna han tenido importante trascendencia literaria. No olvidemos el hermoso cuento «El cementerio de los milodones», de Osvaldo Wegmann Hansen, surgido seguramente de numerosas anécdotas de los lugareños, y «Patagonia», del escritor británico Bruce Chatwin, que por paradoja del destino era sobrino de Charley Milward. Milward, capitán de la marina mercante, llegó a las costas de Punta Arenas por naufragio. Instalado en la región visitó Última Esperanza y ante la posibilidad de lucrar con el hallazgo del milodón realizó una operación ilegal enviando los restos del desdentado al Museo Británico. Un trozo de piel llegó a la casa de los abuelos de Chatwin, motivando el posterior viaje del autor de «Patagonia» en busca de la fascinación de sus recuerdos:

«Entre los ayudantes de Erland Nordensjold se encontraba el minero de oro Albert Konrad. Cuando los arqueólogos abandonaron el lugar, instaló una choza de cinc junto a la boca de la cueva y comentó a destrozar las capas estratificadas con cargas de dinamita. Charley fue en su ayuda y volvió con grandes trozos de piel y pilas de huesos y garras que para entonces eran artículos altamente comerciables. Despachó la colección completa al Museo Británico y después de intensos regateos con el doctor Arthur Smith Woodward (quien sospechaba que Charley estaba tratando de aumentar el precio, al enterarse de que quien pagaba era Walter Rothschild) la vendió por 400 libras esterlinas».

Más tarde, en el mismo sector, se encontraron otras dos cavernas. La imaginería otorgó a la más pequeña una serie de creencias que perduran hasta la actualidad. Se dice que la «cueva chica» estaría conectada en el subsuelo con laguna Sofía. Otros afirman que tendría salida al mar y que en su interior se oye el cauce de un misterioso río. Verdad o mentira, lo cierto es que estos hechos provocan encanto y fantasías en quienes visitan el lugar.

«La formación geológica cueva del Milodón, compuesta por tres cavernas y el conglomerado rocoso denominado «Silla del Diablo», fue declarado Monumento Histórico por decreto No 138 del 2 de enero de 1968. Bajo la administración del Presidente don Eduardo Frei Montalva».

Actualmente en la caverna "Eberhard" existe una réplica del milodón, diseñada por el artista magallánico Harold Krüsell Johansen.

De: "Última Esperanza: El paisaje y su habitante" - Puerto Natales, 2003


RECOLONIZACIÓN IMPERIAL

<hr><h2><u>RECOLONIZACIÓN IMPERIAL</u></h2>

Por José Steinsleger
La Jornada
(México D.F.), Mayo de 2004

MIENTRAS la humanidad asiste inerme al exterminio de los pueblos de Irak, Afganistán y Palestina, la invasión imperialista avanza a ritmo lento, pero sostenido en América Latina. Tres instrumentos de dominación: Plan Puebla-Panamá (PPP), Iniciativa Regional Andina (Plan Colombia), Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y tres instituciones militares que los complementan: Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), Junta Interamericana de Defensa (JID) y Comando Sur del Ejército de Estados Unidos (Miami).

Impulsado por las corporaciones económicas trasnacionales, el PPP responde al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y los intereses del CAFTA (siglas en inglés del TLC centroamericano). Actualmente el TLC trata de acercarse al Mercado Común del Sur (Mercosur), jugando el papel de “caballo de Troya” ante los esfuerzos de integración de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. El TLC entre Chile y Estados Unidos apuntaría en igual dirección.

La democracia (en su forma liberal inclusive) se ha convertido en serio problema para el imperio: aparición de gobiernos renuentes a la aplicación del capitalismo salvaje, movimientos sociales que repudian la corrupción y el entreguismo de los políticos “pragmáticos”, paramilitarización y criminalización del conflicto social, intromisión del Departamento de Estado en asuntos nacionales y manipulación de las cadenas oligopólicas de información.

Hace dos años, el gobierno de Bush impuso en la Organización de los Estados Americanos (OEA) la llamada Carta Democrática, con el fin de legitimar a gobiernos que sólo fuesen electos en las urnas. Luego, ante la imposibilidad de arrojar del poder al presidente venezolano Hugo Chávez y la crisis de Haití, la Casa Blanca advirtió que tampoco le interesaba la susodicha carta, reservándose el derecho de calificar a los gobiernos de “amigos” o “enemigos”.

El régimen de Hipólito Mejía, presidente de República Dominicana, mostró en qué consiste la diferencia. En noviembre de 2002 firmó un acuerdo secreto (Programa Nuevo Horizonte), que establece la entrada de 10 mil soldados estadunidenses en el país caribeño.

El acuerdo, sin precedente desde la invasión militar de 1965, prevé disponer de una cabeza de playa que facilite la eventual invasión de las fuerzas de despliegue rápido (asentadas en la colonia de Puerto Rico) en Cuba, Colombia y Venezuela. Según la Washington Office on Latin America (WOLA), organismo no gubernamental de probada credibilidad, el personal dedicado a América Latina en los departamentos de Estado, del Tesoro, de Agricultura y de Comercio, es inferior al que dispone el Comando Sur.

En el mapa sudamericano, cuatro son las áreas geográficas en proceso de militarización: 1) Triple frontera (Argentina, Brasil, Paraguay), donde la existencia en Ciudad del Este de una fuerte comunidad económica paraguaya de ascendencia sirio-libanesa sirve de pretexto para asegurar que en la zona radican “células dormidas” del terrorismo integrista islámico; 2) Amazonia andina, limítrofe con Brasil, donde el Pentágono ha instalado bases militares en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia; 3) Colombia: donde la escalada bélica contra la insurgencia es monitoreada desde la base de Manta, en el Pacífico ecuatoriano; y 4) Chile, con fuertes compras de aviones, tanques, submarinos y navíos de guerra, armamentismo que ha despertado honda preocupación en los ejércitos de Perú y Bolivia.

En audiencia reciente ante una comisión del Congreso, el general James Hill, jefe del Comando Sur, mezcló deliberadamente fenómenos muy distintos y dijo que grupos radicales islámicos, narcoterroristas de Colombia y bandas urbanas en otros sitios de América Latina recurren a “... los mismos métodos ilícitos para hacer negocios”.

Hill solicitó la duplicación del tope de personal militar y de los llamados "contratistas privados” (mercenarios) en Colombia, posición coincidente con la del presidente Álvaro Uribe. En cuanto a Bolivia, declaró que grupos radicales habían “secuestrado” (sic) a los movimientos indígenas, socavando “... el proceso democrático en detrimento de los derechos individuales” (sic). Respecto a Argentina, señaló que la crisis macroeconómica de finales de 2001 llevó al cuestionamiento de las reformas neoliberales, lo cual se manifestó en el Consenso de Buenos Aires (octubre de 2003), firmado por los presidentes Kirchner y Lula, “...fuertes opositores a la guerra de Irak”.

Desde lo expresado el 12 de mayo de 1913 por el presidente Woodrow Wilson, nada parece haber cambiado en la filosofía imperialista de Estados Unidos. Inquieto por la situación interna de México, el autor de los “14 puntos para la felicidad humana” manifestó:

“I am going to teach the South American republics to elect good men:"


LAUTARO EDÉN WELLINGTON

<hr><u><h2>LAUTARO EDÉN WELLINGTON</u></h2>

Osvaldo Wegmann Hansen

Un escritor recibe a menudo sorpresas agradables. Hace pocos días, al entrevistarme con un jefe militar, me dijo que me conocía a través de mi obra, añadiendo textualmente: “Pero estoy enojado con usted. ¿Por qué mató a Lientur, el héroe de “La última canoa”? Yo le tenía simpatía. Me dio pena que todo terminara así”. Esa observación me la había hecho hacía un tiempo una dama. La verdad es que los lectores se encariñan con los personajes de los libros y solidarizan con ellos. He tenido que explicar que mi héroe está inspirado en la vida real de otro alacalufe que se llamó Lautaro Edén Wellington, que estuvo en Puerto Edén, perteneció a la FACH y volvió a la vida primitiva. Además fue amigo mío. Por eso yo sé tanto de él. La imaginación hizo el resto.

Todo terminó cuando en pleno canal Fallos, frente a la isla Campana, naufragó una chalupa tripulada por cinco alacalufes. La embarcación iba piloteada por Lautaro, joven nativo que pocos años antes había servido en la FACH como mecánico, alcanzando el grado de cabo 1º; que posteriormente debido a un incidente con el jefe de la posta, había abandonado el uniforme, para volver a las actividades de su pueblo, convirtiéndose en cazador y en jefe virtual de las tribus alacalufes, que aún pululan por los canales.

La noticia la transmitió la radio de San Pedro, donde la llevó Manuel Tonko, quien dijo que una canoa había encontrado en la playa del canal Messier la arboladura de una chalupa náufraga y el cadáver del nativo Guillermo Edén. Los demás tripulantes de la embarcación, Lautaro Edén, Arturo Messier, María Campana e Isabel Edén, madre del ex cabo, habían desaparecido.

Lautaro Edén Wellington tenía 26 años. Había nacido en una caleta de la isla Wellington. Su padre fue Gregorio, el famoso Capitán Papa, un indio pintoresco que mandaba a los alacalufes como si fuese un cacique, porque usaba un jormán azul con galones de capitán de corbeta y una gorra blanca de marino, dados de baja por un comandante de escampavía. Los aviadores de la posta se interesaron por el niño, lo tenían como mascota y lo vestían y alimentaban. Al fin lo trajeron a Punta Arenas donde los salesianos se hicieron cargo de su educación. Hasta que pasó por nuestra ciudad el ex Presidente don Pedro Aguirre Cerda, quien en una visita al colegio conoció al alacalufe, que se preparaba para recibir el bautismo. Fue su padrino y lo tomó bajo su protección. Tiempo después fue enviado a Santiago, donde ingresó a la Escuela de Especialidades de la FACH. Egresó con el grado de cabo. Totalmente incorporado a la vida civilizada, contrajo matrimonio con una enfermera. Y trabajó reparando aviones en la maestranza de “El Bosque”.

Pero, como Jemmy Button y otros primitivos, un día sintió la llamada, el atavismo. Y volvió a Puerto Edén. Consiguió que se le destinara como motorista a la posta. Aquí tuvo una serie de problemas con el jefe, que según Lautaro no lo recibió como cabo sino como indio que era. Tuvieron serios disgustos largos de contar, por el trato que según él se daba a los alacalufes. Y un día aparejó una chalupa, embarcó a su madre, a un hermano, a un amigo y una amiga, y volvió a la vida libre de los canales, convirtiéndose de nuevo en un nómade. El comandante Renato García, más tarde general, jefe de la FACH en Magallanes, al ser informado de lo ocurrido, en un gesto de comprensión, lo dio de baja “por razones de servicio”, motivo por el cual en su hora, no fue considerado desertor.
Lautaro Edén Wellington llegó varias veces a Punta Arenas, a vender sus cueros de nutrias y de lobos. Compró víveres y ropa para su gente; reanudó las cacerías desde el Estrecho de Magallanes hasta el Golfo de Penas. Y el 8 de mayo de 1950, cuando navegaba a toda vela en pleno canal Fallos, lo sorprendió el “Williwaw” traicionero. Desapareció hace 33 años.

Tomado de: "De ayer y de hoy - Crónicas de Osvaldo Wegmann Hansen". Recopilación de Jorge Díaz Bustamante. Punta Arenas - 1999.


MARINO MUÑOZ LAGOS

<hr><u><h2>MARINO MUÑOZ LAGOS</u></h2>

UN POETA DEL SUR DE CHILE



Por Aristóteles España

Marino Muñoz Lagos nació en Mulchén en 1925. Su poesía representa la nostalgia, la recuperación de un tiempo que fue, la crónica de seres y cosas que pasan por la vida y se desvanecen como la lluvia en medio del campo o de una calle. Testigo de las tempestades del austro, de las auroras, por su canto es posible descifrar como el mundo que se detiene avanza por límites donde el hombre está a la intemperie y, desolado, contempla el devenir del futuro, de todas las ausencias: Ramón Díaz Eterovic dice que “los versos de Muñoz Lagos tienen al mismo tiempo la suavidad de la nieve y el ímpetu del viento que ha acompañado su andar magallánico”.

Conocimos al poeta en la década del 70, en tertulias en casa de Silvestre Fugellie, Osvaldo Wegmann, en visitas a su hogar, en rincones citadinos de Punta Arenas, la ciudad adoptiva.

Su presencia siempre nos ha acompañado a través de la lectura de sus libros y crónicas sobre poetas desconocidos. Autor de un memorable poema “Retrato vivo de mi padre muerto”, que era declamado con ímpetu por Rolando Cárdenas en Santiago y recomendado en sus cátedras y academias por Mario Ferrero, Luis Merino Reyes, Gonzalo Drago.

Sin duda que su obra más poderosa es “Los rostros de la lluvia” (Premio Municipal de Santiago, 1971).

En este texto el poeta explora el entorno de un paisaje metafísico de la patagonia y de sus mundos atávicos. Inventa una patria literaria a través de la cual describe la cotidianidad como un perfecto artesano y cada verso tiene una finalidad y un ritmo que muy pocos autores pueden lograr.

En este libro el poeta juega con las imágenes como trompos o volantines que se enredan con las nubes y hace gala de un profundo sentido de la meditación y del arte de contemplar el mundo en el más absoluto silencio de las abstracciones.

Andrés Sabella decía “que la poética de Marino, en el extremo de la patria, exige ojos avizores y bocas capaces de contener cuanto deslumbramiento acontece en tales mundos de confines y orígenes”.
Amigo de Pablo Neruda, Pablo de Rocka, Nicomedes Guzmán, nuestro poeta se transformó con los años en un referente de esos mundos australes a través de su presencia activa en los periódicos y revistas del país. Traducido a varios idiomas, su obra permanecerá en la memoria cotidiana como la de un autor que le cantó a la vida desde un ángulo poco recurrido por sus contemporáneos: la contemplación de paisajes llenos de nieve y ventiscas, con enormes barcos que venían de lejanos naufragios, observando desde las cubiertas a lobos de mar heridos por el hielo y la muerte, con restos de embarcaciones cuyos ojos traían los gritos desolados de seres míticos que alguna vez poblaron las soledades de Lacolet, en el sur del sur del mundo.

Francisco Coloane nos decía que el gran mérito de Marino Muñoz Lagos era haber descubierto una zona escritural donde el paisaje de Magallanes era un territorio inexpugnable y, por lo mismo, sólo podía vivir en el poema, en los anchos parajes que fueron habitados por milodones, torres de piedra y nieve que alguna vez visitó con el gran poeta ruso Eugenio Evtuchenko y el mismo autor de “El Ultimo Grumete de la Baquedano” en Ultima Esperanza.

Desde el año 2002 es miembro correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua en Punta Arenas.