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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2004.


ARTIGAS Y EL MERCOSUR

artigas.gifPor José Steinsleger – La Jornada

A bordo de un tren obsequiado por la reina Victoria, el general Julio A. Roca emprendió su último recorrido por la pampa (1879). La importación masiva del fusil Remington, con alcance de mil metros, había ejecutado el milagro. En la pampa ya no quedaban indios alzados. El "progreso" se repartió sus territorios. Desparramadas por la inmensa geografía, las líneas férreas dibujaron la nueva cartografía nacional. Los trenes, extensión terrestre de la flota naval inglesa, llegaban y partían del puerto de Buenos Aires, transportando cifras récord de carne, trigo y cereales. El mapa del ferrocarril aisló a las Provincias Unidas de América del Sur. La región fue balcanizada.

Convertida en carnicería y panadería de Su Majestad británica, la Argentina se abrió a la "civilización". Y Buenos Aires fue sinónimo de Argentina. Los gobiernos de Roca (1880-86 y 1898-1904) plasmaron las iniciativas de Inglaterra: el "protectorado inglés" de Carlos María de Alvear (1815); el enclave de Bernardino Rivadavia, agente financiero del Baring Brothers (1821); la "República del Río de la Plata" soñada por Bartolomé Mitre (1852) y el exterminio del Paraguay, pionero del industrialismo, durante la primera guerra imperialista moderna financiada por el Banco de Londres (1865-70).

Los historiadores y sociólogos criollos, que en Harvard, Princeton y Yale cursan sus doctorados leyendo Time y Selecciones del Reader's Digest, preguntan: ¿por qué Argentina y Uruguay no fueron potencias económicas como Australia y Nueva Zelanda, de economía y población similar? ¿Motivos de "idiosincrasia"? ¿Fascinación por los caudillos de ibérica impronta? ¿Problemas de "sicología social", como acaba de insinuarlo el economista Tomás Raichman?

Toda opinión de "los que saben" será bienvenida con tal de ignorar que las oligarquías del Río de la Plata no surgieron de burguesías nacionales como las que realizaron las grandes revoluciones de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. Se trata de negar el imperialismo, ese invento del marxismo, difundiendo clichés que justifiquen el dinámico proceso académico de mentalización neocolonial.

Los genios se niegan a entender que oligarquías como la rioplatense, fanáticamente conservadoras, practicaron un liberalismo económico intransigente para quedarse con las rentas de los puertos y aduanas, empobreciendo a los pueblos "del interior". Tal es el meollo de las actuales presiones del FMI sobre el gobierno argentino: la reformulación de su relación económica con las provincias, abandonándolas a su suerte. El Estado-nación ha muerto. ¿Okey?

Artigas dijo: "La independencia que propugnamos para los pueblos no es una independencia nacional; por consecuencia ella no debe conducirnos a separar a ningún pueblo de la gran masa que debe ser la Patria Americana, ni a mezclar diferencia alguna en los intereses generales de la revolución" (artículo cuarto del proyecto presentado al gobierno de Buenos Aires, abril de 1814). Obviamente, el ideal artiguista fue el primero en ser aniquilado.

Sin embargo, una mirada al mapa del Protectorado de Artigas (1813-1820) muestra como un todo los territorios de Uruguay, el estado brasileño de Rio Grande do Sul y las provincias argentinas de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Córdoba. ¿Qué otra cosa dibuja el mapa del Mercosur, torpedeado por el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA)? Las exigencias del FMI son claras: ocúpense de la ciudad de Buenos Aires, tan culta, liberal y elegante, con su prosperidad excluyente. Obsesión renovada que consentiría, cuando mucho, en aceptar un nacionalismo oligárquico, que a punto de cumplir 200 años sigue mostrándose hostil a los factores integradores que vislumbró José Artigas (1764-1850) durante las guerras de la independencia.

Estados Unidos exige un continente a su medida. Por el norte, el Plan Puebla-Panamá. Por el sur, el Plan Colombia, que generosamente incluye Patagonia y Amazonia. Si estos planes se imponen, serán pecado mortal y motivo de invasión militar las iniciativas proteccionistas destinadas a frenar el consumo de alimentos transgénicos o la difusión del filme número 13 mil 457 de Arnold Schwarzenegger, salvador del "mundo libre".

Hay que ser "modernos" y adoptar el dólar, pues Estados Unidos, pobrecito, no puede cambiar pesos mexicanos o argentinos en China, ni bolívares o quetzales en Chechenia y Malasia. Que ningún Estado imponga tributo a quienes han tenido ganancias exorbitantes con su comercio, sus seguros y sus intereses. Y que la democracia sea dirigida por los discípulos de Alejandro Vegh Villegas, aquel ministro de Economía del gobierno uruguayo de Juan María Bordaberry (1971-76), quien dijo: "No, señores... No soy pro-yanqui. Simplemente, soy yanqui".

De Seattle a Génova, de Porto Alegre a Monterrey, el espíritu integracionista y modernizador de Artigas coincide con el clamor de la globalización incluyente. Ante el ALCA, umbral de la anexión de nuestros países al Imperio neoesclavizador, el nacionalismo unificador artiguista resulta, sin duda, estremecedoramente vigente.
Viernes, 01 de Octubre de 2004 22:26 ;?> No hay comentarios. Comentar.


RAMOS: LA VISIÓN ENDÓGENA DE AMÉRICA LATINA

JAR.gifPor Andrés Soliz Rada – Octubre de 2004

Jorge Abelardo Ramos, cuyo fallecimiento se produjo el 2 de octubre de 1994, fue uno de los políticos e historiadores más polémicos del Siglo XX. Su antiimperialismo lo enfrentó siempre a Londres o Washington. Calificaba a la socialdemocracia europea y sus partidos “socialistas” (tampoco exceptuaba a los socialcristianos del viejo continente) de cómplices y encubridores del saqueo a los pueblos tercermundistas. Denunciaba que los stalinistas nativos se sometieran a los intereses de Moscú, al tener que apoyar los pactos de Stalin con Hitler, primero, o de Stalin con EEUU, Inglaterra y Francia, después, a fin de detener el avance de los nazis. Así se perdió la oportunidad de impulsar procesos revolucionarios propios, aprovechando los enfrentamientos bélicos entre las grandes potencias, como postulaba Trotsky, a quien JAR alabó por su apoyo a la nacionalización del petróleo en México, ordenada por el General Lázaro Cárdenas, y por demandar la construcción de los Estados Unidos Socialistas de América Latina.

La originalidad de su pensamiento y su valentía para nadar contra la corriente lo condujo a apoyar críticamente a Perón desde posiciones marxistas, en momentos en que Moscú y Washington se unían para derrocarlo. Las metrópolis fracasaron en la Argentina, pero tuvieron éxito en Bolivia, donde, mediante sus agentes internos, colgaron al Presidente Villarroel de un farol de la Plaza Murillo de La Paz. JAR recogió el aporte de Lenin, quien enseñó que por encima de las contradicciones entre democracia y dictadura o entre civiles y militares, estaba la contradicción fundamental entre países opresores y naciones oprimidas. Sobre esa base apoyó la Guerra de las Malvinas.

JAR valoró la importancia de la Revolución cubana, pero rechazó la teoría del foquismo guerrillero, que provocó la muerte prematura de miles de jóvenes idealistas, pero equivocados. Duele recordar que a nombre del foquismo simplificador, se coadyuvó al imperialismo norteamericano en el derrocamiento de Ovando, que había tenido el coraje de recuperar el petróleo y expulsar a la Gulf. La caída de Ovando facilitó la recomposición del imperialismo en el Cono Sur, ya que debilitó a los procesos de liberación nacional del general Velasco Alvarado en el Perú, de Salvador Allende en Chile, y de Héctor Cámpora en la Argentina. En esos momentos, sólo el Grupo Revolucionario “Octubre” (GRO), que compartía las posiciones de Ramos, respaldó al ovandismo. Treinta años después, millones de latinoamericanos repiten los argumentos de Ramos, en relación a las contradicciones internas en las FFAA del subcontinente, para justificar el apoyo al Comandante Hugo Chávez, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

A JAR no le gustaba que lo etiquetaran de “izquierdista”. Prefería autodenominarse como patriota latinoamericano o socialista criollo (en la Argentina la palabra criollo no tiene la carga antiindígena que posee en Bolivia). A pesar de lo anterior, Ramos ha quedado identificado con la formación de la Izquierda Nacional Latinoamericana. Según Ramos, los procesos nacionalistas están destinados a la claudicación y la derrota sino culminan en el socialismo. A su vez, los socialistas estarán condenados al aislamiento y la impotencia sino arrancan su lucha de consignas nacionalistas, como la defensa de la soberanía y dignidad nacionales y de los recursos humanos y naturales, a través de la estructuración de movimientos patrióticos que aglutinen al conjunto de la nación oprimida.

JAR articuló el ideal de la Patria Grande con el materialismo histórico. Rescató de los clásicos del marxismo y de sus cultores latinoamericanos, como los peruanos José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre, lo que servía a las luchas de liberación nacional. Pero, al mismo tiempo, valoró, en toda su dimensión, los aportes de los nacionalistas bolivianos como Carlos Montenegro y Augusto Céspedes, o de su compatriota Arturo Jauretche. La cruzada socialista bolivariana de Manuel Ugarte también marcó su pensamiento. La vida de Ramos tuvo un lamentable final, ya que, al apoyar a Carlos Menem, de quien fue su embajador en México y en el MERCOSUR, con sede en Montevideo, negó, en los hechos, sus aportes al socialismo latinoamericano. A diez años de su muerte es posible, sin embargo, deducir que en el balance de su obra pesa mucho más su contribución al pensamiento revolucionario que su claudicación en el ocaso de su existencia.
Domingo, 03 de Octubre de 2004 17:15 ;?> No hay comentarios. Comentar.

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ARISTÓTELES ESPAÑA: EL POETA DE DAWSON

tote2.gifPor Alejandro Lavquen

Fuente www.puntofinal.cl

Nacido en Castro, Aristóteles España es licenciado en derechos humanos en el Instituto Argentino por los Derechos del Hombre, y tiene estudios en comunicaciones y guión cinematográfico. Ha publicado entre otros libros Incendio en el silencio (1978), Equilibrios e incomunicaciones (1980), Dawson (1985), Contra la corriente (1989), El sur de la memoria (1992), Poesía chilena: la generación NN (Antología, 1993), Los pájaros de post-guerra (1995), Tardes extranjeras y otros poemas (1998) y Materia de eliminación (1998). En 1983 obtuvo el Premio Gabriela Mistral de la Municipalidad de Santiago; en 1985, el premio especial Rubén Darío por el libro Dawson, del Ministerio de Cultura de Nicaragua y en 1998, el Premio Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile y el Consejo Nacional del Libro por Materia de eliminación. Trabaja en la Fundación Educacional de Chuquicamata, en el Departamento de Extensión y Comunicaciones y dirige talleres de literatura en la Universidad Arturo Prat. Aristóteles España fue quizá el prisionero político más joven en Isla Dawson, Punto Final conversó con él de este y otros temas.

Usted fue uno de los prisioneros políticos más jóvenes de Isla Dawson. ¿A 30 años del golpe de 1973, cómo recuerda aquel suceso?

-“Con mucho dolor aún. Fui detenido por la Fuerza Aérea a los 17 años de edad. Era presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios de Magallanes. También dirigente regional de la Juventud Socialista. Me llevaron a la Base Aérea Bahía Catalina y posteriormente a Dawson, con un grupo de cuarenta dirigentes políticos, sociales y juveniles de Punta Arenas. A Francisco Alarcón, dirigente comunista, lo desnudaron y hundían en el Estrecho de Magallanes, en redes de pesca. Al resto, nos tenían convencidos de que nos iban a ‘fondear’. Sentíamos pánico. Además, todos vestíamos ropas livianas y estábamos muertos de hambre. Fuimos recibidos por el mando naval en la playa, y con infantes de Marina armados hasta los dientes. Se nos comunicó que éramos prisioneros de guerra, que estábamos en Isla Dawson y que seríamos tratados de acuerdo a los convenios de Ginebra. Esa fue la primera gran mentira. No sólo nos torturaron salvajemente sino que, además, practicaron simulacros de fusilamiento con los presos, nos hacían comer comida hirviendo, fuimos sometidos a un régimen de trabajos forzados que consistía en cavar hoyos y zanjas, colocar postes, botar árboles en medio de golpes e insultos. La idea, como me dijo un oficial de la Armada ‘es que pierdan la capacidad de pensar, ustedes deben entender que son sólo números’; en mi caso era el F-13. Recuerdo a Clodomiro Almeyda, Orlando Letelier, Sergio Bitar, Aniceto Rodríguez, y al Dr. Arturo Jirón, quien me cuidó cuando fui sometido a torturas y me envió al hospital naval de Punta Arenas, junto a José Tohá y Orlando Letelier. Otros dawsonianos con quienes tengo historia fueron Sergio Urrutia, Osvaldo Puccio (hijo), Sergio Cárdenas, Fulvio Molteni, Manuel Reyes, Antonio González Yacksic, con quienes conversábamos cosas de este mundo y del otro. Historia aparte fue nuestro traslado al campo de concentración de Río Chico, una réplica en miniatura de un campo nazi. No lo podíamos creer. Nunca pensé que eso iba a suceder en Chile. A treinta años de esos sucesos pienso que nuestro país estaba enfermo del alma. Yo era un adolescente que adhirió a la causa de los desposeídos y por eso me castigaban”.

¿De qué manera influyó la prisión en su poesía?

- “Me enseñó a entender el mundo desde otra perspectiva, aparte de la ideológica. Aprendí que el poder total distorsiona a los seres humanos y su visión se vuelve reduccionista, excluyente, y que los dictadores se creen enviados de Dios, de cualquier signo sea la dictadura y cualquiera sean sus dioses. La poesía me enseñó a ser libre y a creer en la diversidad. Escribir poesía en un campo de concentración como Dawson fue escribir un canto de amor en medio de la muerte. La prisión influyó en mi poesía para darle un carácter más cósmico. Mi libro Dawson es un texto que se inscribe en el género testimonial, pero al releerlo me di cuenta que está vigente porque logró atrapar el tiempo, y a una remota isla en el paralelo 53 sur de este mundo”.

Su generación fue importante en el sentido de representar la resistencia contra la tiranía desde la palabra escrita. ¿Es la poesía (al decir de Gabriel Celaya) un arma cargada de futuro?

-“La poesía es poderosa en el sentido de representar los vientos de la historia y de no sucumbir ante los cantos de sirena del poder de turno. En ese sentido, adquiere mayor fuerza en su expresión creadora durante los períodos de dictadura, sean de Izquierda o derecha. Mi generación, junto con salir a las calles a luchar contra el tirano, mantuvo una actitud ética y de responsabilidad frente a la palabra escrita. Además, siempre estuvimos cerca de los escritores que se habían quedado en Chile, como Jorge Teillier, Enrique Lihn, Nicanor Parra, Miguel Arteche. Estuvimos cuando regresó Gonzalo Rojas, nos acercamos a Manuel Silva Acevedo, Jaime Quezada, Floridor Pérez, Stella Díaz Varín, Cecilia Casanova, Edmundo Herrera, Rolando Cárdenas, Miguel Morales Fuentes. Y muchos otros. Contribuimos a organizar concursos, revistas como La Gota Pura, cuyo creador fue Ramón Díaz Eterovic y La Castaña, de Jorge Montealegre”.

¿Es tan NN su generación, como generalmente se la califica?

- “Fuimos NN en el sentido de la marginalidad casi total, sin apoyo del mundo académico ni de becas ni trabajos públicos. Muchos fuimos dirigentes clandestinos de las juventudes opositoras a la dictadura. Habíamos estado en las cárceles siendo muy jóvenes, como Raúl Zurita, Jorge Montealegre, Mauricio Redolés, Heddy Navarro, Bruno Serrano. Nuestros refugios muchas veces eran la Biblioteca Nacional y los bares. Eso sí, creo que hicimos un aporte a la literatura escribiendo desde el miedo, desde el terror con textos que quedarán en la memoria histórica”.

Usted participó en la Unión de Escritores Jóvenes, de la Sech. ¿Cómo recuerda esa experiencia?

- “Nosotros fuimos la continuidad de esa experiencia que desarrolló en 1976 Ricardo Wilson (¿qué será de él?). Nos denominamos Colectivo de Escritores Jóvenes. Los dirigentes fueron Carmen Berenguer, Diego Muñoz, Ramón Díaz Eterovic, Jorge Montealegre y el suscrito. Me tocó presidir este Colectivo en 1985. Un año antes, organizamos el Primer Encuentro de Escritores Jóvenes de Chile, en la Sech. Allí, por primera vez y ya con un movimiento político, social y estudiantil más o menos desarrollado, se muestra a una generación de creadores que venía desarrollando una enorme labor en las regiones. A este evento llegaron delegaciones de todo Chile. No sé cómo lo hicimos, pero había un ambiente bastante ideologizado, fruto de nuestras experiencias; los temas programáticos tenían que ver con nuestro desarrollo escritural y como telón de fondo, el retorno a la democracia. Los temas estéticos no fueron relevantes. Una época dura, sin duda”.

¿Cómo ve hoy a esa generación de escritores? ¿Cuál diría que es su mayor aporte en el Chile de hoy, literaria y políticamente hablando?

-“Es -somos- una generación audaz y sin miedo que hoy está disgregada, pero que mantiene siempre una preocupación por lo social y por la difusión editorial, y un respeto absoluto por la palabra. Pía Barros es un ejemplo, dirige talleres, editoriales alternativas, su escritura es de gran calidad. Ya vendrá la hora del análisis, de los recuentos. Aparecimos casi cerca de los treinta años en el mundo editorial y todo el mundo nos mira con desconfianza. Los muy jóvenes dicen que fuimos más comprometidos con lo político que con lo poético, y los viejos nos miran con sospecha. Fuimos dignos de la historia literaria del país; continuamos lo que décadas atrás realizó la generación del 38 en el ámbito político. Pero fuimos cómplices con la generación del 50, con Teillier, Lihn, Martín Cerda, y amigos de los creadores de Tebaida y Trilce. Los contenidos de nuestras propuestas no te los podría decir, porque estamos en la mejor etapa en lo creativo. Y en lo político, somos diversos, y eso se nota en el gobierno del presidente Lagos”.

Respecto a los derechos humanos, ¿cree que en Chile habrá verdad y justicia de manera real?

- “En Chile nunca va a existir justicia de manera real, eso lo tengo claro. El país está demasiado polarizado y los bandos en pugna no ceden en sus posiciones, de tal forma que tendrán que desaparecer los protagonistas para aquietar las pasiones. Pero en los círculos intelectuales y culturales la pugna va a seguir por mucho tiempo. Acá hay que tener claro que esa generación se equivocó. La Izquierda y la derecha. Pero hoy hablan ambos sectores como héroes. El absurdo
total”.

En cuanto a su trabajo, ¿prepara algún libro?

- “Terminé la novela Chayanco que narra historias de la visita de Charles Darwin a Chiloé. Tengo varios libros de poesía inéditos. Mi vida ha sido y será siempre la poesía”.

Finalmente, ¿cómo recordará estos treinta años en lo personal?

- “En paz conmigo mismo. Y a los torturadores que conozco les deseo lo mismo, pero no sé si podrán dormir. El 11 de septiembre en la mañana, donde quiera que esté, voy a escribir un poema de amor”
Domingo, 03 de Octubre de 2004 22:18 ;?> No hay comentarios. Comentar.


PROYECTO NACIONAL Y DEUDA EXTERNA

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Entrevista al Dr. Alfredo Calcagno (*)



Como funcionario público, desempeñó el cargo de Secretario General del Consejo General de Inversiones durante la gobernación bonaerense de Oscar Alende y trabajó 20 años como economista en las Naciones Unidas en Santiago de Chile y Ginebra.

- ¿Con qué corriente económica se identifica?

- Soy bastante heterodoxo. Trabajé en la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) muchos años y en UNCTAD (Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo). No estoy metido en ninguna de las corrientes, sino que desarrollo un pensamiento crítico. Si bien no estoy con ninguna en particular, sí estoy contra una en particular: la neoliberal.

- ¿Por qué cree Usted que ésta corriente neoliberal domina el mundo?

- Porque es la que impulsa los Estados Unidos. Es la primera potencia mundial y tiene los medios de comunicación a su favor, tiene el ámbito académico. Es decir, tiene una tremenda fuerza. Se impone a los gobiernos a través de las políticas que le recomienda el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el Banco Mundial.

- El saldo argentino entre las exportaciones y las importaciones es cada vez más negativo, ¿por qué?

- La Argentina aceptó los dictámenes del FMI entre los cuales estaba la apertura económica. Al haber apertura económica, muchísimas industrias tuvieron que cerrar porque no podían competir con las de Asia del sudeste y otras. Por lo tanto, hubo que importar los productos que ésas empresas dejaron de producir para el consumo interno.

- Pero éste saldo del comercio exterior no es un buen dato para el FMI…

- El FMI es la ambulancia que pasa a recoger los muertos y heridos que deja la política económica que hacen ellos. Un país puede costear sus importaciones por las exportaciones que haga o por endeudamiento. Al tener un balance negativo, quiere decir que el país cada vez se endeuda más. Otra cosa es utilizar el endeudamiento para industrializar el país. Un ejemplo claro es la deuda externa de los años '70. Nada de esa deuda se usó para el sistema productivo. En esa época, Brasil también contrajo una gran deuda externa pero la usó para industrializarse. La cuestión no es si hay que endeudarse o no, todo depende de cómo y para qué. Aquí se usó para financiar la evasión de capitales.

- ¿Por que cree que no se debate sobre que Proyecto Nacional que nos merecemos cuando todo parece indicar que nuestros padecimientos son las consecuencia directa de la falta de uno?

- Lamentablemente se eluden las discusiones de fondo: cuál es el proyecto de país deseable, mediante qué mecanismos podría lograrse y qué beneficios y cargas obtendrá o soportará cada grupo social. En cambio, presentan como objetivos: el equilibrio fiscal, el superávit de la balanza de pagos y la apertura comercial y financiera externas. Así, los instrumentos adquieren categoría de objetivos, y se escamotean los verdaderos objetivos. Este empobrecimiento conceptual permite afirmar que la política económica aplicada es la única posible.

- ¿Cómo debería producirse un cambio en el rumbo económico?

- Para hacer un cambio, primero debe haber consenso social, después debe haber voluntad política, luego reestructurar el Estado y desde ahí hacer los cambios. Lo que pasa es que cuando una fuerza política ve la posibilidad de acceder al gobierno, parte del supuesto de que tiene que respetar las relaciones existentes, entonces adopta el mismo modelo. Para entender este proceso, es muy útil una frase de Maurice Godelier: "Para mantener una dominación, tanto o más
importante que la violencia ejercida por los dominadores ha sido el consentimiento de los dominados".

- Los datos macroeconómicos, entre ellos el índice de crecimiento, son aceptables ¿Por qué éstos datos no se reflejan en el bienestar de la gente común?

- El problema no es crecer, sino cómo crecer. El tema es cómo se distribuye, como está la industria nacional, si el país fabrica lo que necesita. Un buen índice de producto no significa que hay bienestar general, no es lo único que hay que analizar. En lugar de darle 800.000 dólares por día a Ferrocarriles Metropolitanos, por ejemplo, ese dinero podría usarse de otra manera. Podría generarse más empleo si en vez de pagar subsidios o intereses, ese dinero se distribuyera mejor.

- ¿Quién fue -a su criterio- el mejor ministro de Economía que tuvo el país?

- Para saber si alguien es un buen ministro de Economía hay que conocer dos cosas: qué intereses defiende y si esto lo hace bien o mal. El gobierno es el
que decide a quiénes se va a favorecer con la política económica que implementa. Para mí, la primera presidencia de Perón, y las de Arturo Frondizi y Humberto Illia fueron las gestiones que más favorecieron al país. Todo dentro de un contexto político y social que lo permitió.

(Un dato para destacar: todos los dichos y cifras citadas por el doctor Calcagno están efectivamente documentados. Lleva escritos 14 libros. Entre ellos: "El Universo neoliberal", conjuntamente con uno de sus hijos, y "La perversa deuda externa". Sobre éste último tema, y café de por medio, se habló al final de la entrevista.)

- ¿Qué monto debe la Argentina hoy en concepto de deuda externa?

- Según datos oficiales, la Argentina debe -más o menos- 180.000 millones de dólares entre deuda externa pública y privada. Por año, debe pagar -aproximadamente- 16.000 millones de dólares entre capital e intereses, pero se endeuda anualmente para poder cumplir estas obligaciones.

- Para poder tomar dimensión de ésa cifra, ¿a qué equivalen 16.000 millones de dólares?

- Es el valor de casi una cuarta parte del valor de la pampa húmeda. Eso es lo que debe pagar nuestro país por año de deuda externa.

- ¿Es posible pagarla o renegociarla?

- No hay voluntad política para renegociar la deuda, que tal como está es impagable. Se podría saldar por una negociación o por actos unilaterales. Pero no puede ser una reacción aislada ni temeraria. Debe ser parte de una política integral de gobierno y del plan económico vigente. Además, lógicamente, debe haber divisas para recomprar los bonos que son ahora de los acreedores. Nadie quiere que se pague porque el negocio es el pago de los intereses. Los acreedores no quieren un país serio, quieren que se paguen los intereses.

- ¿A qué se le llama "deuda vieja"?

- Es una estrategia de largo plazo del conglomerado dominante a escala mundial, constituido por la banca transnacional, un puñado de empresas transnacionales, el gobierno de los Estados Unidos, el FMI y el Banco Mundial. Abarca el período de entrada de capitales del '76 al '82 y de salida del '83 al '90.

- ¿Cómo se produjo esa deuda inicial?

- Con la primera crisis del petróleo, la banca internacional recibió una avalancha de petrodólares que los países desarrollados no podían absorber por su propia crisis. Los prestaron entonces a los países subdesarrollados y obtuvieron enormes ganancias, aunque el reintegro del capital fuera cada vez más improbable.

- ¿Para qué usó nuestro país ese dinero?

- Para financiar la evasión de capitales de agentes privados, nacionales y extranjeros (44%), pagar intereses a la banca extranjera (33%) y un conjunto de importaciones no registradas (23%). Brasil lo utilizó para convertirse en una potencia industrial, Colombia para financiar grandes obras públicas de infraestructura y México para construir sus instalaciones petroleras.

- Usted mencionó una "deuda vieja". ¿Es que hay una "deuda nueva"?

- La "deuda nueva" la tenemos con los ingresos de capitales desde 1991, que tienen agentes y finalidades diferentes No obstante, ambas coexisten. Los principales agentes económicos fueron los inversores institucionales (fondos de pensiones, compañías de seguros, etc.). El objetivo principal fue lucrar con las altísimas tasas de interés.

- ¿Y qué pasó del '80 al '90?

- Se produjo un aumento exorbitante de la tasa de interés, la cesación de pagos de México de l982, la necesidad de renegociar de los países deudores, el condicionamiento de su política económica en función de los intereses del conglomerado dominante, la estatización de la deuda privada y el cobro de parte importante de la deuda con activos físicos; lo que provocó la privatización de una gran parte de las empresas públicas.

- ¿Trajo alguna consecuencia para la Argentina la crisis mexicana del ´94?

- Sí, fue grave. Cayeron el empleo, el producto, la inversión, el consumo y las importaciones; junto con el aumento de las exportaciones y el mantenimiento de la estabilidad de precios y del tipo de cambio.
- El término globalización, ¿es un eufemismo por el antiguo mote de imperialismo?

- Si, pero hay que distinguir entre globalización en las comunicaciones, de lo cultural y lo financiero. Puede haber una globalización bien utilizada. La globalización financiera mueve en el mundo 1.300 trillones de dólares por día. Eso es una timba, no hay bienes que puedan representar esos valores.

- El presidente Menem y el ex ministro Cavallo se adjudican la paternidad de éste modelo económico. ¿Quién es "el padre de la criatura"?

- El establishment nacional, la banca transnacional, el FMI y otros, son los padres de esta política económica que no tiene estos efectos porque ellos son malos. El objetivo es el de ganar dinero, es un negocio. Y si el gobierno de esos países paga, mejor. No valen ni rigen las leyes morales sino las del mercado.

Entrevistó Omar Eduardo Penna para EL ETERNAUTA IS BACK

(*) Alfredo Eric Calcagno es abogado egresado de la Universidad de La Plata, doctor en Derecho y Ciencias Sociales de la UBA y completó el tercer ciclo en la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de París, Francia
Lunes, 04 de Octubre de 2004 22:16 ;?> No hay comentarios. Comentar.


CHILE: NUEVO CANCILLER Y VIEJA POLÍTICA

9238238329-09-lagos.jpgPor Pedro Godoy – Centro de Estudios Chilenos

“El Mercurio” –prestigioso rotativo- lo aplaude. No podía ser de otro modo porque es un colaborador frecuente y pertenece a “la gente linda”, es decir, a nuestros pitucos, futres, palogruesos, es decir, a las elegantes familias de la clase alta. De inmediato se recordaron sus antepasados. El apellido paterno lo ostenta un diplomático que opera en la Guerra del Pacífico y luego es tenaz opositor al Presidente Balmaceda. El apellido materno corresponde a José Joaquín Prieto. Este mandatario, en contubernio con Portales, impulsa otra reyerta fratricida: la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. Son abolengos netamente antisuramericanos.

El flamante canciller ha publicado notas de prensa contra Perón y Kirchner, contra Argentina y su presunta vocación corporativista y militarista... No me sorprende. Esa gente adoctrina, a nuestra población, en el antiperuanismo, el antibolivianismo y el antiargentinismo. Son docentes eficaces porque ocupan posiciones clave en los medios, la política y la academia. Además disponen de ese carisma propio de quienes mandan. Desde la izquierda no existe, en un siglo, una política destinada a desenmascararlos proponiendo visiones alternativas. El ABC impulsado por la Casa Rosada en 1953... encuentra oposición de unos y otros.

El canciller designado por el “socialista” Presidente Lagos integra la plana mayor del PDC. Esta tienda mesocrática dispone de jefatura oligárquica. Eso no es extraño. Incluso el PS, el PPD y en su momento la IC, el MAPU y el MIR tuvieron cuadros directivos provenientes de ese estrato. Ocurre que, por factores de prestigio, están en los diversos grupos y los mismos “patipelados” y “mediopelos” les facilitan la opción de ocupar jefaturas y con satisfacción se inclinan ante los bisnietos de los encomenderos. La “facha” y los apellidos abren puertas en nuestra premoderna república. La Cancillería está monopolizada por esa casta omnipresente e hiperinfluyente.

El canciller Ignacio Walker Prieto es un exalumno de esa escuela aislacionista y proimperialista. La actualiza, en los 50, Alejandro Magnet. Es un hijo de inmigrantes y no oligarca que, en el sobaco de la Falange Nacional, publica “Nuestros vecinos justicialistas” y “Nuestros vecinos argentinos”. La meta: hundir el ABC y denunciar a Perón como un nuevo Hitler en el Cono Sur. Tras suyo –no cabe duda- estaba la CIA, la clase alta de aquí y de allá y el Comité Antiperonista que operaba en Montevideo. Ese es uno de los maestro del nuevo titular de las RREE de Chile. No se extrañen, pues la Alvear empuja el TLC con EEUU en reemplazo del MERCOSUR.
Martes, 05 de Octubre de 2004 15:38 ;?> No hay comentarios. Comentar.


A DIEZ AÑOS DE LA MUERTE DE JORGE ABELARDO RAMOS

JAR.gifPor Alberto Guerberof

Causa Popular


Octubre de 2004

Se cumplen diez años de la muerte de Jorge Abelardo Ramos (1921-1994). Político e historiador, fue el creador de la Izquierda Nacional y el organizador de sus expresiones políticas. Fue autor de numerosos libros, entre ellos Revolución y contrarrevolución en la Argentina e Historia de la Nación Latinoamericana, los que conforman un novedoso código interpretativo del pasado nacional, visto desde el ángulo de las masas populares, del que no se podrá ya prescindir a la hora de identificar las raíces históricas de la interminable crisis argentina.

Opresores y oprimidos en la era neoliberal

Hace diez años, cuando el Colorado se fue, el horizonte seguía cerrado. La hegemonía neoliberal era incuestionable. Un poder mundial, que no podía sin embargo ocultar sus fisuras, emergía de la caída del imperio soviético y sin contrapeso rival se arrojaba sobre los restos de independencia y desarrollo que a duras penas venían defendiendo los pueblos del tercer mundo. Términos y conceptos como nación, patria, soberanía que venían siendo erosionados y degradados por los agentes y personeros de la globalización, caían en desuso o se refugiaban en el discurso de algunos dinosaurios o en la propaganda de los “estados terroristas”. Los índices sociales de los países subdesarrollados caían a pico; crecían las deudas externas. Era la sociedad global surcada por expediciones colonialistas de las grandes potencias en un estilo que se creía archivado con el siglo XlX.

El mundo más que nunca se dividía entre un puñado de países opresores y archiricos y las dos terceras partes de la humanidad conformadas por pueblos y naciones oprimidas. Cundió la desorientación entre gobernantes, políticos e intelectuales.

Menemismo, kirchnerismo y peronismo

En nuestro país, el peronismo, tras la muerte de Perón, aún maltrecho e infisionado por el liberalismo, había sido desde el derrocamiento de 1955 el único instrumento político de que se podían valer las clases populares a modo de escudo defensivo de sus intereses y del interés nacional. Bajo el control del menemismo, el gobierno y el aparato del PJ, fueron vaciados de contenido patriótico y como tantas veces lo advirtiera Ramos, el gran frente nacional que condujera el Coronel del 45 iba en tránsito de convertirse en un partido político más.

La controvertida postura del Colorado, en sus últimos años frente a Menem, está vinculada a estos cambios de fondo, muchos inconclusos, que afectan la estructura social y la naturaleza histórica del peronismo. Ni el populismo neoliberal de Menem, ni el progresismo pequeño-burgués de sectores de peso en el kirchnerismo gobernante, son los más aptos para rescatar y volver a izar la bandera de la revolución nacional.

Pero sería un error gravísimo equiparar ambos sectores. Debe apuntarse en beneficio del gobierno del presidente Kirchner que su orientación general es opuesta al ultraliberalismo practicado por el menemismo. Se resalta el enérgico viraje a favor del Mercosur en base a la alianza Brasil-Argentina, ahora con el agregado de la Venezuela del presidente Chávez. Tampoco puede omitirse otra relación, más firme con el FMI y otra forma de negociar la deuda externa, al mismo tiempo que se tomaron medidas de recuperación de la autoridad del Estado, se restituyeron y se controla el cumplimento de leyes y reglamentos de trabajo.

La incansable prédica de Ramos por la unidad de la Patria Grande es inseparable del surgimiento y afianzamiento del Mercosur y de la vigorosa adquisición por parte de éste de un sentido histórico y una dimensión política y cultural que lo convirtieron en el hito fundamental del proyecto de los Libertadores de ser una sola Nación.

El Colorado y su legado

Si Ramos merece un homenaje, no es solamente por sus aciertos, por formular la tesis de un revisionismo histórico que devuelve el protagonismo de las masas y los caudillos en nuestros siglos XIX y XX, por revelar los orígenes, la filiación histórica y la decadencia actual de los partidos políticos, por señalar a los movimientos nacionales como los sujetos políticos de las revoluciones populares latinoamericanas, por distinguir en las Fuerzas Armadas un ala patriótica (Perón, Chavéz) que las izquierdas cipayas suelen tomar como enemigas.

La Nación debe aún su reconocimiento pleno a quien deja como esclarecido legado la agenda política que los argentinos debaten en el siglo que empezó.

Abelardo Ramos fue un patriota ejemplar y un revolucionario íntegro, un gran argentino, en suma que nos enseña a pensar con cabeza propia, a desechar las etiquetas que los imperialismos les ponen a los fenómenos americanos, a confiar en la fuerza de nuestros pueblos y a emprender el camino original e intransferible de la nueva emancipación latinoamericana en marcha.
Martes, 05 de Octubre de 2004 17:15 ;?> No hay comentarios. Comentar.


PERÓN Y EL PERONISMO

peronevaesta.gifpor Jorge Arrate

elmostrador.cl – 5 de octubre de 2004

El incidente a propósito de la asunción de Ignacio Walker como canciller de Chile puede traer secuelas preocupantes. Al calor de lo ocurrido algunos, so pretexto de defender al ministro recién designado, comienzan a dar curso a un nacionalismo pequeño. Es una oportunidad favorable para atizar la beligerancia de "barras bravas" que, al igual que en los partidos de fútbol, aprovechan la ocasión para denostar al país ocasionalmente adversario.

Argentina y Chile son naciones distintas. Si bien comparten muchos rasgos culturales, en otros se diferencian claramente. Sus intereses son coincidentes en una amplia franja de materias, pero en otros aspectos son o podrían ser contrapuestos. Hay algo que ambos comparten y que no puede ser modificado por mayorías democráticas o por dictaduras, ni siquiera por la unanimidad de sus ciudadanos: son vecinos por los siglos de los siglos.

Por eso uno siente pena -y vergüenza, naturalmente- cuando a veces se escucha esa estúpida fórmula acuñada por chilenos que se creen "exitosos": Chile es un país al que le va bien, pero habita un "mal barrio". Pena y vergüenza porque quienes así piensan reniegan de un rasgo de nuestro ser, la calidad de latinoamericanos. Estupidez porque ni siquiera el "arribismo" odioso de los autores de la frase podría modificar la realidad.

Una de las grandes diferencias entre los dos países es su historia y su cultura políticas. El orden chileno instaurado tempranamente en el siglo XIX no tuvo parangón en una Argentina anárquica y donde operaban las fuerzas centrífugas. Chile continuó siendo en el siglo XX una sociedad más disciplinada, con una hegemonía conservadora que sólo fue amenazada a fondo por el gobierno del Presidente Allende. Argentina, en cambio, vivió una gran conmoción social con el proceso migratorio que significó una verdadera revolución cultural que remeció todo el país. Y, luego, con Perón.

Para los chilenos no ha sido fácil comprender el fenómeno Perón. No se trata de amar a Perón. Su participación en un incidente de espionaje cuando fue Agregado Militar en Santiago (actividad cuya práctica pareciera no haber terminado, como queda claro del episodio bufo ocurrido en el consulado argentino de Punta Arenas hace algunos meses) posiblemente sigue sustentando la antipatía de algunos. Su modo militar de pensar, las ambigüedades de su trayectoria política, una cierta falta de sobriedad en su actuar público, habrán de alimentar apreciaciones negativas de otros.

Ya en los años 50, cuando Perón visitó Chile, hubo polémicas e incidentes relacionados con su figura, como el desafuero de la senadora María de la Cruz y las sospechas de influencias peronistas en sectores del "ibañismo". Se recuerda menos, sin embargo, que en aquel viaje Perón e Ibáñez suscribieron un tratado de integración económica que, aunque nunca se aplicó, era visionario. Precedió en quince años al Pacto Andino, en veinticinco al Mercosur, en casi medio siglo a los acuerdos comerciales bilaterales que hoy causan tanto beneplácito.

En la propia Argentina debieron pasar muchos años antes que Perón recibiera, como ha ocurrido, el reconocimiento de casi todos los sectores políticos como una de las grandes figuras de la historia de su país. Efectivamente, Perón -y su esposa, Eva Duarte- generaron en Argentina un proceso social revolucionario de extraordinaria magnitud que, complementado con el aporte cultural de los inmigrantes, ha dotado a Argentina y a su pueblo de formas de convivencia, conductas sociales e individuales y estilos de relación entre clases sociales, que lo hacen un país con una extendida cultura cívica. Perón y Evita levantaron también la conciencia del argentino respecto a las formas imperialistas de relación entre naciones.

La derecha clásica argentina no perdona a Perón y al peronismo el incendio del Jockey Club, el despliegue insolente de los "descamisados" por los barrios ricos. El radicalismo, los socialistas y los comunistas consideraron a Perón como un resabio del fascismo. Era la segunda mitad de los cuarenta, recién terminada la Guerra Mundial. Todos se coaligaron para enfrentar a Perón, con el apoyo abierto del Embajador de Estados Unidos. Unos veían amenazados sus intereses económicos, otros el destino democrático de la Argentina. Perón, sin embargo, nunca fue un dictador. Triunfó siempre en elecciones democráticas y, si bien ejerció el poder con exagerada autoridad, jamás rompió las normas institucionales básicas.

El peronismo es el movimiento político más complejo de América Latina, como lo prueba la infinidad de estudios académicos realizados en el mundo entero destinados a analizarlo. Su fuerza social y cultural ha sido tan grande que sus enemigos principales -las dictaduras militares argentinas- lo proscribieron por largo tiempo e intentaron exterminar físicamente a sus sectores más de izquierda.

Reestablecida la democracia, el peronismo con Perón, brevemente hasta su muerte, y luego sin Perón, hasta hoy, se ha constituido en un heterogéneo movimiento de fuerte raigambre social, asociado en todas sus variantes a la identidad popular argentina, que por sí solo es capaz de ofrecer diversas opciones a la ciudadanía. Desde el ex Presidente Menem, de orientación claramente liberal, pasando por importantes sectores demócrata cristianos, hasta el Presidente Kirchner, con definiciones de centro izquierda.

Ni los argentinos, menos aún los chilenos, han terminado de comprender cabalmente el desarrollo y complejidades del peronismo, esa fuerza encarnada por sesenta años en la conciencia del pueblo argentino. Es no sólo posible, sino también inevitable, la existencia de visiones diversas. Aquella que expresó Ignacio Walker en mayo pasado es una de ellas. Cada uno de nosotros, cuando actúa como simple ciudadano, es libre de expresar lo que quiera. Es de lamentar, sin embargo, que su autor, un hombre culto y de reconocida carrera política y académica, deba ahora encabezar la Cancillería chilena, una de cuyas tareas primordiales es manejar las relaciones con Argentina y su gobierno.

Deseo sinceramente que este episodio no siga dando ocasión para descalificaciones. No las creo necesarias, pero probablemente serán inevitables algunos arrestos de nacionalismo pobre y vacío. Frente a ellos es indispensable no dejarse atemorizar y reproponer un nuevo espíritu latinoamericanista que defienda aquella identidad que compartimos, no mire a naciones hermanas como adversarios y se reconozca en la herencia de Bolívar, O'Higgins y San Martín.
Miércoles, 06 de Octubre de 2004 22:35 ;?> Hay 1 comentario.


LA IMPORTANCIA POLÍTICA DE LA HISTORIA

JAR.gifPor Jorge Abelardo Ramos (*)

Es un fenómeno reciente en el país la comprensión de la importancia política de la historia. El carácter semicolonial de la Argentina y de América Latina no podía manifestarse tan sólo en la esfera de su economía, pues el imperialismo extranjero, al modelar a la sociedad colonial, deformó asimismo su cultura y su historia, “maestra de la vida”. No cabía esperar otra cosa, si bien se mira, pues la dominación imperialista en un país semicolonial, (donde no pernoctan las tropas extranjeras), se habría vuelto imposible sin cierto grado de conformidad ideológica con la situación existente, que sólo una concepción interesada de la historia, la literatura y la sociedad puede lograr. Este es el rasgo fundamental que diferencia a una colonia de un país semicolonial o dependiente y por el cual un partido revolucionario libra su combate en dos frentes simultáneos: el de la política y el de la cultura nacional, incluida la reelaboración de una nueva historia.

La juventud histórica del país determina que los problemas del pasado y las valoraciones de las clases y sus héroes de ayer se combinen y se empleen en las luchas políticas del presente. Esta participación de las generaciones muertas en las luchas de las generaciones vivas obedece al incumplimiento de las tareas clásicas de la revolución democrática; en nuestro caso, el de la Unidad Latinoamericana y la creación del Estado Nacional. A la balcanización consolidada por el imperialismo, sucedió la justificación teórica del provincialismo “nacional” en la historia escrita. Y a la derrota de las fuerzas nacionales en cada “provincia” latinoamericana se agregó su lapidación literaria, que se prolonga hasta nuestros días a pesar del desarrollo capitalista nativo y del desplazamiento de las clases oligárquicas del antiguo predominio absoluto del poder. Tal es el caso de la Argentina, donde la oligarquía terrateniente y la burguesía comercial han perdido el control exclusivo del poder sin que la burguesía industrial haya podido a su vez obtenerlo por entero.

Llegada demasiado tarde a la escena, la burguesía nacional quizás ya no lo logre jamás, mientras que, por el contrario, la oligarquía cuenta todavía con el viejo dispositivo cultural e ideológico creado a lo largo de su prolongada dominación. Es así que la lucha por la emancipación política y económica del país y del continente, a la clase obrera y a su partido le corresponden no sólo la primogenitura en la revolución nacional, sino también el primer puesto en la lucha crítica contra la vieja historia falsificada y su constelación de mitos. Esta búsqueda de una historia verídica y científica no está espoleada por ningún afán académico extraño a la política revolucionaria, sino que dimana de las necesidades de la revolución misma. Todos los partidos y las clases actuantes en la Argentina invocan sistemáticamente a la historia, cuyos prototipos, ideas o símbolos intervienen en las luchas contemporáneas, lo que revela la vitalidad actual de los intereses que encarnan.

Si la formación del radicalismo está vinculada con la crisis del roquismo, del mismo modo que la aparición del partido conservador, ¿acaso el surgimiento del Partido Socialista primero y del Partido Comunista más tarde, no se vinculan con un proletariado europeo, desvinculado orgánicamente de la historia argentina? Es así que por primera vez y como fruto de la penetración imperialista, una nueva clase social argentina crea partidos que no pueden filiarse en las tradiciones nacionales sino en las tradiciones extranjeras. Esta fisura no será salvada nunca por los partidos “obreros”, ni el “marxismo” proclamado en sus declaraciones servirá para inteligir las leyes del proceso histórico argentino. Muy por el contrario, tanto el Partido Socialista como en Partido Comunista aceptarán las ideas históricas que la oligarquía terrateniente impuso al país como credo oficial. Semejante impostura sólo puede explicarse en virtud de la quiebra de la tradición oral. Viva aún en los partidos argentinos a pesar de los manuales escolares, será inexistente para los artesanos europeos de la clase trabajadora que formarán los partidos obreros y que ajenos al tejido vital de la sociedad que venían a integrar, sólo pudieron conocerla por sus textos.

El nacionalismo liberal de Roca, fundado en la Argentina precapitalista del Interior y en los soldados del Desierto, se extingue sin que el yrigoyenismo semiliberal, semiclerical, sea capaz de engendrar una historia nacional veraz. En suma, la burguesía nacional, muy débil todavía, aunque toma el poder varias veces, es totalmente incapaz de sustituir en la enseñanza y en el “aparato” de la cultura general, una concepción histórica diferente a la sostenida por la burguesía comercial mitrista que será la que realmente impondrá sus normas de valor. A los artesanos europeos de los partidos obreros, a sus hijos y a sus nietos, se les enseñará la historia que todos conocemos, y sus partidos asimilarán las categorías de la “civilización y la barbarie”, modernizándolas con los vocablos recién importados: capitalismo y feudalismo. Por su propia condición de partidos europeos en América, el esquema despectivo de la oligarquía portuaria será admitido integralmente por los comunistas y socialistas, que antes ni después sabrán aplicar el pensamiento nacional de Lenin a la política argentina ni a su historia.

Al mismo tiempo que el stalinismo introducía en la política argentina las fórmulas abstractas del marxismo europeo, sometidas a las ya mencionadas variaciones “tácticas” de la burocracia soviética, se adaptaba al sistema de ideas históricas creado por la oligarquía mitrista, cuyo carácter extranjerizante satisfacía la visión extra nacional del stalinismo. El Partido Comunista incorporará a su ideología oficial la historia oligárquica, sin encontrar resistencia en sus filas, precisamente porque esa historia era anticriolla y proeuropea. Los europeos, europeizantes, cosmopolitas, o pequeños burgueses del stalinismo se sentirán interpretados en la condenación mitrista de las montoneras, de los caudillos, de Solano López y la guerra del Paraguay, de Rosas como de Roca. Esa identificación en la historia equivalía a la coincidencia política de la oligarquía con el stalinismo en las horas decisivas de la política contemporánea, cuando los nietos de los montoneros, trocados en obreros industriales, bajaron de las provincias bárbaras como otrora las peonadas yrigoyenistas, para protagonizar el 17 de Octubre de 1945. La misma burguesía comercial del Puerto que enviara los Ejércitos de línea contra las provincias federales, prolongará su influencia y sus intereses en la burguesía comercial, financiera y terrateniente del siglo XX, dotada de Universidad y de prensa, de partidos y de “instituciones”. A su izquierda tendrá también sus unitarios, que serán los “unitarios” stalinistas, permanentes partidarios de la “unidad”, aunque sea a palos, como querían los rivadavianos siempre que los palos fueran contra el pueblo.

Pacifistas en la época de la revolución mundial, partidarios de la representación proporcional contra los partidos de masas, unitarios y liberales a fuer de cosmopolitas, sostenedores de la intervención militar extranjera contra su propio país, ayer en la Vuelta de Obligado como luego en la Vuelta de 1945, alvearistas en lugar de yrigoyenistas, antirroquistas y antirrosistas, rivadavianos y adversarios de los caudillos, antirreformistas cuando la Reforma del 18 tenía un sentido latinoamericano y reformistas cuando la Reforma se vuelve cipaya, stalinistas en lugar de marxistas, he aquí la figura y contrafigura del Partido Comunista en la política argentina.

(*) De su libro “Breve historia de las izquierdas en la Argentina”, Tomo II – Editorial Claridad, Buenos Aires, 1990. Capítulo XIV – “La historia argentina y el stalinismo”, páginas 175 a 180.
Jueves, 07 de Octubre de 2004 17:22 ;?> Hay 1 comentario.


JORGE ABELARDO RAMOS

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”Para llamar a los leones calvos,
de una vez y para siempre, pumas"



Por Julio Fernández Baraibar
Buenos Aires, 3 de octubre de 2004

A poco más de una semana de publicado, acabo de leer la abyecta deposición que un renegado político -al que por alguna misteriosa razón académica se lo ha ungido con los perfumados óleos de la sabiduría social- ha escrito sobre Jorge Abelardo Ramos, como presunto homenaje a los diez años de su desaparición física. Me refiero al deshilachado artículo -y nunca mejor usada la palabra en su etimología originaria de arte pequeño, cautela, maña, astucia- aparecido en el suplemento "Ñ" del Clarín, bajo el título "Abelardo Ramos: sarcasmo y revolución", firmado por el señor Horacio González.

Las miserables y mezquinas palabras del miserable y mezquino escriba, que hoy convive con los espectros de Paul Groussac y Jorge Luis Borges -mas no con sus talentos- en los sótanos de la Biblioteca Nacional, en el mismo solar donde Juan Domingo Perón y Eva Duarte desarrollaran el idilio más trascendental del siglo XX argentino, hablan más del retratista que del retratado, más de su esterilidad intelectual, de su envidia mediocre por el talento ajeno, de su pusilánime admiración por el mandarinato intelectual oligárquico, de su vacío formalismo, de su derrotada visión del mundo, que de la figura cuyo pensamiento profético pretende escamotear bajo un torrente de "sonido y furia, como el discurso de un idiota".

Jorge Abelardo Ramos perteneció a una muy criolla tradición de pensadores que eran a la vez políticos y escritores y que la medianía de la "democracia colonial" -para utilizar un concepto acuñado por el propio Ramos- y sus corifeos consideran, erróneamente, anacrónica y agotada. Como no puede sino reconocer el casi bibliotecario González, sus dos libros fundamentales "Revolución y contrarrevolución en la Argentina" e "Historia de la Nación Latinoamericana" fueron devorados por los jóvenes de la generación a la que él mismo pertenece, convirtiéndose sus tesis históricas y políticas fundamentales, en las décadas posteriores, casi en un lugar común del pensamiento político argentino.

Posiblemente, el primer tomo de su "Revolución y Contrarrevolución.", llamado "Las Masas y las Lanzas" esté llamado a ser un clásico de la literatura argentina, a la altura literaria del "Facundo" de Sarmiento, "Una excursión a los indios ranqueles" de Mansilla o "Grandes y Pequeños Hombres del Plata" de Alberdi. Es que todo lo que Ramos ha escrito, desde sus artículos periodísticos, que son miles, hasta sus trabajos de más largo aliento, están escritos con la misma pasión fundacional, con el mismo deseo de construir una Patria a la altura de sus compatriotas y de sus sueños.

Si según ha dicho Marx de su relación con Hegel es haberlo puesto patas para arriba, la misma tarea se puso Ramos frente a la herencia intelectual de Carlos Marx. Donde el adocenamiento marxista de la época -con sus socialistas, comunistas y trotskistas- veía atraso, Ramos veía el verdadero y sólido camino al progreso histórico. Donde aquellos, haciendo abuso de sus categorías, veían barbarie, Ramos veía el fundamento de una civilización real y sustentable. Donde la subordinación al pensamiento dominante veía una ruptura con la negra herencia hispánica, Ramos veía la continuidad con las aspiraciones revolucionarias peninsulares. Donde la admiración de siervos a Gran Bretaña veía el peso de la tradición católica y española, Ramos veía la formidable capacidad de cohesión que la religión y la lengua tenían para enfrentar al imperialismo inglés y protestante. Donde la ceguera eurocentrista veía naciones, Ramos veía fragmentos desarticulados de una inmensa nación a construir.

Para llevar adelante esta ciclópea tarea debió combatir encarnizadamente el aislamiento y desprecio que el establishment político e ideológico de la Argentina colonial impuso a su herejía, desprecio del cual el asmático libelo de González es un edulcorado y tardío ejemplo, Ramos debió apelar a su formidable pluma, a su singular talento y a su inagotable capacidad polémica.

Eran épocas de una insoportable soledad. Sostener al régimen instaurado con la movilización obrera y popular del 17 de Octubre y a su conductor, el general Juan Domingo Perón, desde la tradición de la Comuna de París de 1871, la Revolución Rusa de 1917, la Oposición de Izquierda a la dictadura burocrática de José Stalin y la rebelión de Cataluña en 1935 era colocarse en una situación en la que el pensamiento políticamente correcto de la época podía ver un síntoma de insanía o de colaboración con la policía. Ver en Perón a un jefe bonapartista -rescatando una categoría que sólo aparece en la correspondencia Marx-Engels- en lugar de un demagógico dictador fascista, nazi o "nipo-nazi-falanjo-peronista" como macarrónicamente trató de definirlo Victorio Codovila, requería entrar al debate pateando puertas, llevándose por delante, sin falsos respetos, la totalidad de la estructura dominante de pensamiento, lanzarse a un combate en todos los frentes y contra todos los enemigos, simultáneamente. Sólo un cerebro privilegiado, una voluntad de acero y un enorme talento posibilitaban entrar al ruedo, y, por supuesto, no garantizaban la victoria. Esta sólo sería el resultado de que las ideas se convirtiesen en fuerza material encarnando políticamente en las nuevas generaciones de trabajadores, peones de campo, estudiantes, militares, profesionales y maestros.

Y esa fue la tarea sobre la que volcó toda su actividad intelectual y literaria. Sus trabajos, con toda la erudición de que hacen gala, con el enorme aparato crítico con que están sostenidos, con el novedoso y antidogmático uso de las categorías e interpretaciones marxistas, no fueron escritos para la esterilidad de la academia o la obtención de subsidios universitarios. Fueron escritos como herramienta de una vasta y compleja actividad política que significaba generar los cuadros militantes necesarios para la constitución de un amplio movimiento popular que, con sus propias banderas socialistas, aportase a la causa común de la liberación nacional o la acaudillase, si caían las banderas iniciales.

La unidad latinoamericana, la reconstrucción de la Patria Grande fue el otro objetivo central de su vida y su actividad intelectual. También en esto fue un profeta. Mucho ha tenido que sufrir nuestra Patria, mucho ha debido perder de su vieja e inmotivada soberbia que se expresaba en aquel "Dios es argentino" que ha desaparecido afortunadamente de los lugares comunes nacionales, para que la idea y el sentimiento de pertenencia a la mancomunidad latinoamericana, a la herencia hispánica en el Nuevo Mundo, se haya convertido, por fin, en punto de partida para un nuevo renacimiento.

En 1950, la idea de que formábamos parte de una unidad inconclusa con Ecuador o con Paraguay podía ser considerado un delirio obsesivo. El conjunto de las fuerzas políticas, a excepción de Perón y un grupo de allegados, entendían el sistema de relaciones entre nuestros países del continente del mismo modo que el que se establecía entre el Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica y los Países Bajos, entre nacionalidades distintas, entre estados definitivamente constituidos y cuyas fronteras eran producto de siglos de guerras y diplomacia. Tan sólo Juan Domingo Perón, desde la cúspide del estado argentino -y sin ser muy comprendido por sus propios seguidores- y Jorge Abelardo Ramos, un joven de 30 años, sin títulos universitarios, sin prestigio académico y sin cuenta corriente bancaria, sostenían con firmeza y convicción el objetivo estratégico de la unificación de nuestras pequeñas patrias. Su afirmación "Fuimos argentinos, porque fracasamos en ser latinoamericanos" puso en negro sobre blanco el drama de nuestra fragmentación y el norte de nuestra historia.

A lo largo de cincuenta años formó a miles de compatriotas en este pensamiento. Recorrió varias veces el país, a lo largo y a lo ancho. Explicó su punto de vista millones de veces en conferencias universitarias, en reuniones de militantes, en charlas personales -su magnetismo personal era irresistible- en artículos en la prensa partidaria, en notas de la prensa comercial -en una época en que ya no era posible silenciarlo-, en folletos y en libros. Pocos hombres han influido como él en el pensamiento de sus contemporáneos. Sería sorprendente saber la cantidad de diputados, senadores, gobernadores, ministros y funcionarios de la actualidad que han abrevado en sus obras o lo han acompañado en parte del camino.

Su última gran batalla fue la Guerra de Malvinas. Dice el poeta romano Horacio que "Dulce y honroso es morir por la Patria: / la muerte persigue al hombre que huye / y no perdona de una juventud cobarde / ni las rodillas ni la temerosa espalda". Dice Horacio González, el degradado intelectual colonizado: "imaginó que la Guerra de Malvinas era 'un nuevo Ayacucho'. Estaba construyendo así el lenguaje que lo convertiría en un alma en pena, expulsada de nuestra actualidad". Y al decirlo, ratifica y hace cada vez más cierto el desprecio que producía en Ramos la fatuidad vacía y la cobardía moral del pensamiento oficial de la Argentina semicolonial.

Ramos vio en la Guerra de Malvinas lo que vio el conjunto del pueblo argentino, sin necesidad de frecuentar a Horacio, y desconociendo la certeza de este otro Horacio González: la inesperada posibilidad de romper militarmente con el bloque imperialista anglo norteamericano y arrancar a las Fuerzas Armadas argentinas de su sujeción ideológica a éste, reintroduciendo en ellas el viejo espíritu sanmartiniano, el de los ejércitos de la Independencia. Ignoro si esto ayudó a expulsarlo de la actualidad de González. Lo que sí es cierto es que el nombre de Jorge Abelardo Ramos y sus libros entraron en los casinos de oficiales, su convincente palabra pudo alternar con jóvenes oficiales que por primera vez enfrentaban con las armas -y quizás sin tener mucha conciencia de ello- al enemigo histórico de los argentinos. Y si la influencia del imperialismo impidió que esas ideas y esa política pudiesen influir en las jóvenes generaciones militares de la década del 60 como influyeron en jóvenes trabajadores y estudiantes, el enfrentamiento bélico con el imperialismo las hizo entrar en las discusiones militares posteriores a Malvinas.

En más de cincuenta años de una intensa vida política, Jorge Abelardo Ramos tuvo cinco años de extrema defección, convirtiéndose, como se ha señalado hasta el hartazgo, en defensor del menemismo, llegando a disolver su partido e ingresándolo al PJ presidido por Menem. Enanos mediocres de cuya cabeza jamás ha salido una idea, politicastros sin principios, ganapanes académicos han pretendido aprovecharse de esta triste y humana defección para intentar ensombrecer una personalidad, una acción y una obra que, antes de ese final, vituperaron, silenciaron y calumniaron.

Jorge Abelardo Ramos, su genial obra literaria, su juvenil impulso revolucionario y sus magistrales aportes a la causa argentina y latinoamericana, no han muerto para quienes hemos sido formados por su enseñanza, ni la importancia estratégica de su pensamiento se opaca en el recodo final de su vida. La causa de la liberación nacional y la unidad latinoamericana, la lucha por una sociedad libre y justa, nos obligan, no a recuperar, pues nunca lo perdimos, sino a profundizar, actualizar y poner en marcha el poderoso sistema de ideas políticas que constituyen su más grande legado.

En las últimas palabras de su magnífica conferencia en Rimini, Italia, se condensa este emocionante mandato para nuestra generación y las que nos sobrevendrán:

"Pero una gran época define su carácter por el tamaño de las empresas que son capaces de concebir sus contemporáneos. Hemos brindado tolerancia -impuesta o inducida- durante cuatro siglos. Ahora necesitamos cincuenta o cien años de conflicto. Conflicto político, cultural, económico, para unir a la gran Patria disgregada. Después podremos ofrecer al mundo, de igual a igual, milenios de tolerancia. Con la realización de ese magno objetivo, transformaremos una historia pasiva en historia creadora. La utopía se trocara en acto. Y llamaremos pumas, soberbios pumas, a los leones calvos de la leyenda europea".

A esta tarea estamos llamados todos, según nuestra experiencia y de acuerdo a nuestras convicciones.
Jueves, 07 de Octubre de 2004 22:33 ;?> No hay comentarios. Comentar.


PERVERSIONES SEMÁNTICAS

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Foto: José Steinsleger

Por José Steinsleger

La Jornada, México D.F.

A mediados de los ochenta, en una ciudad de los Andes ayudé a organizar el Centro de Estudios para la Liberación Nacional “Simón Bolívar”, organismo no gubernamental no lucrativo, etcétera. Especialidad: investigaciones sobre Comunicación Alternativa (así se decía entonces) y otras yerbas destinadas a poner en evidencia la forma en que los medios meten gato por liebre. Los holandeses ponían la plata. No mucha pero suficiente para que los profesionales el equipo pudiesen realizar la tarea sin sobresaltos.

Once meses después, llegó de Amsterdam una pareja de la financiera con el propósito de evaluar el proyecto. Quedaron encantados. Los objetivos habían sido cumplidos con creces. Sin embargo, a la hora de discutir el nuevo presupuesto, el que era gordo y sudoroso dijo al otro algo en su lengua demoníaca. “What did you say?”, pregunté. Para hacerla corta, el holandés respondió: “¿No convendría que vuestra ONG se llame Centro de Estudios `Simón Bolívar'?”. Lo primero que me vino a la mente fue la situación de Dorita, la socióloga divorciada del equipo, y sus tres niños en edad escolar. Acepté pensando que a Don Simón, hombre sustantivo al fin, poco le hubiese perturbado la eliminación el adjetivo. El presupuesto fue aprobado.

Al año siguiente enviamos a Europa a un integrante del equipo con igual cometido. Ídem anterior: satisfacción total por los objetivos cumplidos. Pero a su regreso, el compañero manifestó que el gordo sudoroso de la financiera propuso que el Centro de Estudios se transformase en “consultora internacional”. Gran despelote. De los cinco que éramos quedamos un investigador y 66 centésimas. Armando se llevó la computadora. Paladines otra más. Dorita dijo que los anaqueles servían para los libros de sus hijos. Invocamos la “memoria histórica”. El Pilas aseguró que éramos “nostálgicos del pasado” y habló durante una hora con términos novedosos que sonaban a rock: perestroika y glasnost.

La centrifugación existencial avanzó. Semanas más tarde participé en un programa de TV para debatir, precisamente, los nuevos aires de la época. No recuerdo por qué usé la expresión “lucha de clases”. Pero sí la displicencia de una doctora de la FLACSO que tenía los dientes amarillos por el cigarro: “¿Usted se refiere a los `grados de conflictividad de los actores en gestión'?”. Atiné a decir: “¿Mande?”.

Quedé descolocado. Sometido a una sutil microcirugía conceptual, las innovaciones semánticas de la “globalización” exigían el “dime qué lenguaje usas y te diré lo que piensas”. Así, entendí que los países ricos “se desarrollan” y los pobres crecen; que “eficiencia” y “productividad” sustituyen a distribución: “inequidad” y “equidad” a injusticia y justicia; “mercado libre” a capitalismo salvaje; “democracia de mercado” a estado de bienestar; “interdependencia” a pérdida de soberanía; “maquila” a enclave colonial; “flexibilidad laboral” a trabajo a destajo; “gente” a pueblo; “agente social” a dirigente (o líder de base); “ajuste” (política de) a hambre (política de); “necesidades básicas” a derechos sociales; “modernización” a desarrollo; “globalización” a imperialismo; “rezago” a subdesarrollo y “gracias a la vida por haberte conocido”, en versión cosquillosa de Thalía, a “gracias a la vida por haberme dado tanto”, en versión dignificadora de Violeta Parra.
Viernes, 08 de Octubre de 2004 22:37 ;?> No hay comentarios. Comentar.


LA INTEGRACIÓN MILITAR DE AMÉRICA LATINA

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Entrevista con el Comandante General de la Armada de Venezuela, Vicealmirante Armando Laguna, y el Inspector General de la Armada, Vicealmirante Carlos Alberto Millán



Por Heinz Dieterich – Rebelión

Septiembre de 2004

H.D: ¿Existe una industria bélica latinoamericana? ¿En qué países, qué niveles de producción tiene y qué armamento produce?

Cdte: Considero que los países desarrollados han alcanzado el alto nivel de su industria gracias al desarrollo de su industria militar. Construir un barco, construir un avión, significa involucrar a todos los sectores de la industria. En América Latina tenemos una incipiente industria militar, donde hay países más desarrollados que otros. Brasil ha llegado a construir unidades submarinas, situación que lo cataloga como un país de alto desarrollo en la industria naval. Argentina ha hecho otros intentos. En el pasado llegaron a construir unidades de superficie. Chile también esta en el área de la construcción de unidades y el resto de los países ha tenido un desarrollo mediano, donde su mayor capacidad es el área de las reparaciones. Venezuela, desde hace seis años para acá, ha tomado la firme proposición de desarrollar su industria naval. Comenzamos a construir un remolcador, dentro de una alianza estratégica con un astillero de Europa, y estamos comenzando, por primera vez, a hacer mantenimiento mayor a nuestras unidades submarinas. Esto es con la idea de llamar a la industria nacional a participar en el desarrollo de la industria naval.

Se hizo un estudio de todo el parque industrial en Venezuela y hemos conseguido sorpresas. Tenemos mucha capacidad para participar en la industria naval. Lo que falta es la voluntad de trabajar en esta área tan importante para el país. Yo manifiesto que existen dos industrias en el mundo que generan gran cantidad de mano de obra calificada, que son la industria naval y la industria de la construcción. Considero que Venezuela y, América Latina como un todo, debemos ver hacia adentro. Estuvimos mucho tiempo viendo hacia fuera. Tenemos que empezar a ver hacia adentro, integrarnos, no solamente en el campo económico, en el político, social, sino también en el militar. Durante muchos años nos dieron la idea de que nosotros éramos enemigos. No, al contrario, somos un solo país, somos un solo territorio y eso nos obliga a seguir viendo hacia adentro. Hay que integrarnos también en la industria militar y en el campo militar. Insisto, es a través de la industria militar donde nosotros podemos lograr un gran desarrollo económico.

H.D: O sea, ¿las condiciones industriales existen en América Latina para tener una industria bélica propia?

Cdte: Sí, debemos lograr nuestra industria bélica propia, porque es una forma de integración. Así como se hizo una película que se llama “Mente Brillante”, deberíamos hacer nosotros una película que se llamara “Mentes Estólidas”, como decía un amigo mío, porque aquel que no piense en la integración se quedará en el pasado.

H.D: Dicen que Brasil está construyendo un submarino nuclear. ¿Es cierto esto? ¿Hay la capacidad para construir tanques, aviones y armamento ligero en América Latina?

Cdte: Sí, como no. Sí, existe. Nosotros en la Fuerza Armada, contamos con armamento construido en Brasil. Nuestros tanques son construidos en Brasil, nuestros aviones de entrenamiento y de patrullaje en nuestra frontera también fueron construidos en Brasil. Vemos cómo una industria floreciente en un país hermano nos puede permitir a nosotros también participar en esas industrias. Porque hoy en día no es posible que un solo país construya todo. Tenemos que buscar la fortaleza de cada uno, y en eso hacernos más fuertes. Lograr esa compenetración de equipos y no solamente en lo material, si no también en equipos humanos, para buscar la mejor unidad, el mejor barco, el mejor tanque y de esa manera concentrar nuestra industria militar en América Latina.

H.D: ¿Ha habido comunicación o negociaciones con las otras Fuerzas Armadas, Brasil, por ejemplo, y Argentina, para avanzar una industria integrada de armamento?

Cdte: Sí, lo puedo manifestar desde nuestra óptica, la óptica de los oficiales navales venezolanos. Cuando comenzamos a pensar en realizar nuestros propios mantenimientos en Venezuela y aumentar nuestra capacidad en la industria naval, comenzamos a hacer coordinaciones con todos los países de América Latina que tienen posibilidades verdaderas de mantenimiento y construcción. Tuvimos una entrevista con astilleros en Brasil, con Argentina, con Chile, Perú y con el resto de los países de América Latina, buscando que participáramos todos juntos en el mantenimiento mayor de nuestras unidades. Hubo mucho interés, hubo muchas intenciones y decidimos pues, hacer nuestro propio mantenimiento. Brasil se nos ha acercado y Argentina también.

Bueno, lo hemos visto en la prensa nacional, la semana pasada, el Jefe de Estado Mayor de la Armada junto con otras personalidades, hicieron una visita a los astilleros argentinos, buscando estas alianzas estratégicas para lograr conjugar un mantenimiento mayor a nuestras unidades, tanto de las Fuerzas Armadas como de la marina mercante, a través de la industria petrolera, por ejemplo.

H.D: Para integrar una industria bélica latinoamericana, ¿no se necesitaría ya una especie de integración de las Fuerzas Armadas y quizás de la doctrina militar también?

Cdte: Bueno, nosotros tenemos que empezar a buscar nuestra propia doctrina. Bolívar en su visión de futuro siempre quiso tener un solo país. Por eso nació la Gran Colombia, por eso él creó la Gran Colombia. Hacernos fuertes ante el coloso del mundo, en aquella época el coloso europeo, porque es la única forma en que podamos tener una competitividad con estas grandes potencias. Cuando uno va a negociar con un coloso siempre va a llevar la peor parte, porque todos los recursos se irán a otros destinos y no se quedarán en nuestro propio país.

Durante muchos años nos mantuvieron con esa visión de prepararnos contra el enemigo, y el enemigo estaba dentro de nuestro propio territorio. Pero, eso también nos permitió compartir y compenetrarnos con todos los compañeros de las demás Fuerzas Armadas. Tenemos excelentes relaciones a nivel Armada, con la Armada colombiana, la brasileña, la peruana, la ecuatoriana, la argentina, la chilena, en fin, con todas las Armadas. Mantenemos un intercambio en el área educativa con todos estos países, hacemos invitaciones para que vengan a compartir con todos nosotros en el área educativa. En mi corta experiencia como oficial naval, digo corta porque veintinueve años de servicio es poco, considero que dentro de nosotros siempre ha existido la idea de que debemos estar integrados, a nivel Fuerza Armada. Creemos que debemos estar integrados, pero ha faltado la voluntad. Quizá ha faltado en el pasado la voluntad política. Sin embargo, nuestro Comandante en Jefe tiene la firme voluntad de lograr la integración.

Estuvimos el día martes en Manaus, en la tercera rueda de negocios de Venezuela y Brasil y ahí lo manifestó: “Tenemos que integrarnos y lo vamos a conseguir”. Por eso digo, que hoy existe la voluntad política. Bueno, nosotros como integrantes de las Fuerzas Armadas queremos manifestar que también existe la voluntad militar para integrarnos.

H.D: El pronunciamiento del presidente Hugo Chávez fue muy audaz, porque a Washington no le puede caer bien que las Fuerzas Armadas latinoamericanas quieran hacerse independientes y bolivarianas.

Cdte: Bueno, nuestro Comandante en Jefe siempre ha sido audaz y eso hay que aplaudirlo. Somos un pueblo que tiene su propia determinación. Somos libres y somos libres de pensamiento. Vamos a buscar nuestra propia libertad a nivel de América Latina. Vamos a seguir el pensamiento de nuestro Comandante en Jefe, vamos a apoyarlo en esa integración. Ojalá, todos pudiéramos pensar de esa misma manera. Por eso te decía que debían hacer una película de “Mentes Estólidas”, para que viéramos toda esa gente que se opone a la integración, porque no se da cuenta de la importancia de ella.

H.D: Entonces, ¿tú dirías que las Fuerzas Armadas latinoamericanas podrían ser un sujeto muy importante de la integración de la Unión del Sur, del Bloque Regional de Poder, que necesitamos?

Cdte: Yo creo que es vital. Es imprescindible, porque hay que acabar con aquellos tabúes de que somos enemigos. Por eso muchas veces caímos en la trampa. Se nos creaba una carrera armamentista porque “el enemigo” compró un armamento, entonces yo voy a comprar el otro; porque el vecino compró este avión yo tengo que comprar este tipo de sistema antiaéreo. No, ya tenemos que cambiar, tenemos que entender que somos uno solo, tenemos que prepararnos hacia adentro, hacernos fuertes en nuestra industria militar, hacernos fuertes en nuestra industria civil para poder competir con los colosos. Nuestra industria tiene excelentes mentes, tenemos muchos profesionales brillantes. Hemos tenido profesionales y gente que se han ido, la fuga de cerebros, pero somos igual de seres humanos como los demás: tenemos capacidad analítica, capacidad de pensar, capacidad de crear, por lo tanto podemos llegar a ser también unos colosos.

H.D: ¿Las fuerzas armadas cubanas deberían ser parte de esa integración militar?

Cdte: Yo creo que sí. Cuba nos ha dado una demostración de libertad, de autodeterminación de los pueblos. Cuba tiene más de cuarenta años con un bloqueo económico y ahí está con un potencial en el área de la salud que es increíble.
Estamos contando con un apoyo cubano vital para Venezuela en el programa “Barrio Adentro”. Es un programa bandera, un programa bandera porque ha ido a los barrios mas necesitados, por eso decía yo en mi mensaje que la Armada, a partir de hace unos años atrás, se ha convertido en una armada social, para apoyar a los más necesitados, a aquellos que los tuvimos relegados y que no les dimos la oportunidad de ser seres humanos como nosotros, con sus necesidades básicas cubiertas.

Cuba ha demostrado que tienen una capacidad para autoabastecerse. No hay problemas de salud en Cuba que no puedan ser atacados por ellos mismos, no hay desnutrición, no hay analfabetismo, entonces ha sido un país que ha demostrado ante el mundo su autodeterminación. Por lo tanto debe integrarse a nuestro continente. Y no solamente Cuba, sino toda el área del Caribe; todos aquellos que nos ven a nosotros como grandes, que nos ven a nosotros como una posibilidad de desarrollo, hay que integrarlos también a nuestro territorio y nuestra unión.

H.D: Los países latinoamericanos son muy diferentes. Hay Fuerzas Armadas que están más convencidas de este planteamiento que tú haces y otros que son más reticentes o lentos, ¿Cuáles son las que más empujan?

Cdte: Bueno, yo creo que llegó la época de que todos tenemos que pensar en ser también países desarrollados como dicen algunos autores: que el norte sea el sur, como coloca la imagen nuestro amigo periodista Walter Martínez, el sur hacia arriba, porque en el espacio el sur puede estar arriba; o puede estar abajo como nos lo han enseñado durante todo nuestro proceso educativo.

He compartido mucho con oficiales de Brasil, de Colombia, de Argentina, de Uruguay, de Perú, de Ecuador y en desarrollo personal con ellos he notado que tenemos el mismo pensamiento. Aquellos tabúes que nos presentaron que en el ambiente se veía que Colombia es tu enemigo, en las Fuerzas Armadas no existe. Las Fuerzas Armadas, nosotros, tenemos otro lenguaje, y te repito, en mis veintinueve años sólo he escuchado el lenguaje de la integración, porque entendemos que todos como Bloque podemos competir con los más.

H.D: ¿Quién daría el primer paso? ¿Alguien tendría que convocar a una reunión de los Comandantes en Jefe o cómo sería el paso práctico para avanzar esto?

Cdte: Nuestro Comandante en Jefe está dando los pasos. Yo creo que él es nuestro mensajero, es nuestro interlocutor. Él nos está diciendo: vamos a integrarnos y hay que seguir su mensaje. Hemos tenido muchas reuniones de Comandantes Generales, la última fue hace dos años.

H.D: ¿Latinoamericanos?

Cdte: Latinoamericanos, sí.

H.D: ¿Sin la presencia de Estados Unidos?

Cdte: Sin Estados Unidos. Los Comandantes Generales han mantenido sus reuniones, han planteado la necesidad de integrarnos en el campo militar para el mantenimiento de nuestras propias unidades, para el desarrollo de unidades. El Vice-Almirante Millán, actual Inspector General de la Armada, de su visita a Argentina trajo una información sobre algo que se está planteando: la construcción de un patrullero de alta mar, de setenta y cuatro metros, donde están participando Brasil, Uruguay, Argentina, Chile y Perú. Les manifestamos nuestra intención de que también queremos participar en ese proyecto y en una reunión del día martes, con los agregados navales en Venezuela, aquí en la Comandancia General de la Armada, me hicieron la primera visita como Comandante General. Manifestaron que existe la firme intención de conseguir o alcanzar que participemos todos en la industria naval. Le plantee a los agregados de Brasil, Perú y Ecuador, que estuvieron aquí, que nos invitaran a participar también y la expresión de ellos fue: “¿Por qué no?” Vamos a participar todos juntos, entonces sí estamos con el pensamiento de crecer con nuestra industria militar.

H.D: Parecería que la Fuerza Naval está más avanzada en esa integración, o ¿Sucede lo mismo con las Fuerzas aéreas y Terrestres?

Cdte: Bueno, mira, sucede lo mismo en todo el campo militar. La Fuerza Aérea también está, también involucrándose en la construcción de aviones con Brasil, con Argentina y el ejército también. Por ahí recibí del agregado aéreo o del agregado de Defensa en Argentina una propuesta de la construcción de un avión que están llevando al Alto Mando de nuestra aviación militar para que tuviera conocimiento de lo que se está haciendo. En nuestro otro componente y, sin temor a equivocarme, te podría decir que en la Fuerza Armada nacional hay también un interés ya de veras superior.

H.D: ¿Tu crees, que es necesario tener armas nucleares para defender a América Latina o se puede hacer con armas convencionales?

Cdte: Mira, hay que defenderse del enemigo potencial ¿no? Brasil está incursionando en el área nuclear. Brasil está construyendo su submarino. Las grandes potencias se han...

H.D: ¿Submarino nuclear?

Cdte: Nuclear. Las grandes potencias se han opuesto. Causa temor y preocupación en las grandes potencias cuando el más pequeño -el más pequeño, porque siempre nos mantuvieron así, para mantener la hegemonía- tenga capacidad nuclear. Pero, ¿por qué, si ellos la tienen, por qué nosotros no la podemos tener? Te puedo decir que el primer reactor nuclear en América Latina se montó en Venezuela...

H.D: ¡No me digas! ¿Cuándo fue eso?

Cdte: Fue en la época del General Marco Pérez Jiménez. Fue el primer reactor nuclear latinoamericano, que se puso en Venezuela, pero, luego no se desarrolló. Ahora solamente está para investigaciones científicas. Brasil y Argentina comenzaron después, y Brasil y Argentina están bastante avanzados en investigación nuclear.

H.D: Se necesitaría también acceso al espacio para colocar satélites, un sistema tipo GPS (Global Positioning System). Israel ya tiene esto, pero América Latina que es mucho más grande, no tiene nada al respecto. ¿Qué necesidad hay de tener satélites propios?

Cdte: Bueno, eso es cuestión de voluntades. Si quisiéramos tener un satélite en el espacio lo podríamos hacer; Israel lo hizo.

H.D: ¿El conocimiento existe?

Cdte: El conocimiento yo creo que sí existe. Tenemos industria en el área electrónica y de informática bastante floreciente. Lo vimos ahorita en la exposición en Manaus, en Brasil, en los equipos que presentó Brasil y que están en crecimiento. Hay que ir hacia allá. Hay que buscar el empeño para colocar un satélite en el espacio y poder nosotros también tener nuestro control. Israel ha ofrecido sus servicios. Yo estuve participando en un encuentro de ellos con una empresa...

H.D: ¿De Estados Unidos?

Cdte: No. Me manifestaban que íbamos a ser autónomos con lo que podíamos recibir del satélite, pero yo quisiera que el satélite fuera mío, porque hay que ir hacia allá. Si ellos pudieron, nosotros también. Tenemos mentes brillantes en Venezuela, tenemos mentes brillantes en América Latina.

H.D: ¿Cuál es la lección de Irak para la nueva doctrina militar de la Patria Grande?

Cdte: La nueva lección de Irak, considero yo, es que a nivel de nuestro país todos los venezolanos tenemos que estar en la defensa de nuestro territorio. Nuestra Constitución lo dice: la defensa integral es la responsabilidad de todos. Tenemos que involucrarnos todos en la defensa, tenemos que estar preparados y mantener preparadas nuestras reservas.

Hemos visto en los últimos años cómo estamos creciendo con las reservas, porque tenemos que estar preparados para todo. Cuando se presente el conflicto, todos los venezolanos o toda América Latina tiene que estar preparada y entonces será muy difícil vencernos. Mejor dicho, será imposible vencernos porque no se puede vencer la voluntad de todos los hombres y mujeres de América Latina de ser desarrollados, de tener competitividad con los demás, de no seguir siendo los que reciben los espejitos y que permiten que se lleven nuestras riquezas. Esto ya se acabó, ahora tenemos que competir. Sabemos que no nos pueden comprar con
espejitos.

H.D: Hermoso fin. ¿No sé si quieras agregar algo más, o así lo quieras dejar?

Cdte: Bueno no, yo quisiera que conversaras también un poco con el Inspector General de la Armada y pudieras captar que el pensamiento de las Fuerzas Armadas Nacionales es uno solo. Estamos rumbo a la integración siguiendo el ejemplo de nuestro Comandante en Jefe, lo apoyamos.

H.D: Excelente, sí, señor Inspector General, sabemos que Estados Unidos, desde el Congreso anfictiónico de Panamá, siempre ha tratado de impedir la unificación, y la unificación militar la ven seguramente como un peligro. ¿Cómo podemos resolver esa presión de Washington que tratará de impedir la integración?

Inspector Gen.: Para responder en breve. Yo pienso que esa presión se va a minimizar a medida que cada uno de nosotros mostremos nuestra colaboración y comenzamos a unirnos de una u otra forma, integrándonos, como lo estamos haciendo actualmente en las diferentes relaciones que llevamos con los diferentes países y dándole a entender que todos somos uno. En la unión está la fuerza, ahí está la gran solución a muchos de nuestros problemas.

Si nosotros analizamos los problemas internos y los comparamos con los problemas de toda la región, vemos que son comunes y que, en cada una de las regiones, como lo decía el Comandante General, hay muchas mentes brillantes que pueden ayudarnos a solucionar esos problemas comunes. Lo que pasa es que nosotros hemos sido mezquinos o también puede ser que las mismas influencias de esa corriente que existía, de mantener a los pueblos opacados para que no surgiesen nuevas ideas, puede encontrar su respuesta en esa integración que todos buscamos para dar solución a estos problemas que todos conocemos.

H.D: El Presidente hablaba en alguna ocasión de la OTAS, de la Organización del Tratado del Atlántico Sur, ¿Usted piensa que es tiempo de volver a plantear
esa idea?


Inspector Gen.: Yo considero que todavía debemos analizar muchas cosas. Sin embargo, con el ingreso de Venezuela al MERCOSUR se están abriendo una serie de posibilidades. Yo acabo de llegar de una visita, allá abajo en la Argentina, y he visto cómo los países del Cono Sur se están integrando, para hacer uso de todo ese potencial industrial que ellos poseen y manifestárselo a los diferentes Estados que conformamos la América, desde el norte hasta el sur, para avanzar esa regionalización de productos que a la larga se va a dar. Dentro de este proceso está la Organización del Tratado del Atlántico Sur que nosotros debemos estar en vías de conformar.

H.D: ¿Usted cree que hay sectores en las Fuerzas Armadas latinoamericanas que tienen miedo a ese enfrentamiento con Washington y temen perder ese nexo tradicional con Washington?

Inspector Gen.: Yo creo que sí. Todavia hay cierto temor a perder ese apadrinamiento, de recursos que pudieran estar fluyendo de los centros económicos hacia las capitales de Estado, que se acostumbraron a vivir de, digamos, dádivas, y piensan que lo que ellos tienen no es suficiente para potenciar el desarrollo de sus Estados.

H.D: ¿Hace falta autoconfianza en estos sectores? Parece que hoy día las condiciones objetivas permitirían la independencia.

Inspector Gen.: Sí, hace falta la confianza y autoconfianza en esos sectores, para que rompan ese esquema de dádivas del cual se acostumbraron a vivir y ese miedo o temor a enfrentar la realidad que tienen frente a los ojos.

H.D: ¿Estos sectores temerosos dentro de las Fuerzas Armadas latinoamericanas tienen la capacidad para, junto con Washington, impedir el sueño de la integración latinoamericana?

Inspector Gen.: Sí, la tienen, y más con lo que está sucediendo en la Republica de Irak. En Irak se esta viendo que el pueblo, al principio, estaba temeroso; pero ya la avalancha que tiene ese potencial humano del pueblo está haciendo crecer a nivel mundial una realidad y una conciencia de la realidad que es imposible esconder.

H.D: ¿Y eso aumenta el miedo de estos sectores vinculados a Estados Unidos?

Inspector Gen.: Yo creo que sí. Yo creo que ahorita sí, y uno lo puede ver con la campaña de elecciones que hay en los Estados Unidos. Irak se ha convertido en el tema principal e Irak era el petróleo; pero ya no es el petróleo, ya es la voluntad del pueblo. Esa masa de gente que sin armas está enfrentando a las tropas entrenadas que disfrutan de un enorme apoyo logístico, está dando una gran respuesta.

H.D: En cuanto al problema de asumir un nuevo papel por parte de los militares, no sólo en lo referente a desligarse de Washington, sino también en las misiones civico-militares, ¿no podría haber un problema de mentalidad o de software en la oficialidad? El extraordinario poder de las armas y la estructura vertical militar fácilmente pueden generar una mentalidad de “Rambo” que sentiría que su trabajo con los civiles y para los civiles es algo por debajo de su status. Un poco el problema de la aristocracia feudal que sentía que el trabajo físico la degradaba y la rebajaba en su condición aristocrática-guerrera.

Inspector Gen.: Yo creo que este problema sí existe y que se requiere mucha educación y mucho diálogo, para que se entienda que servir al pueblo y a la Patria en la construcción de la nación es algo que ennoblece a quién lo haga, sea civil o militar. Y allá está el ejemplo del Libertador.

H.D: La Armada acaba de constituir una División de Infantería de Marina. Tradicionalmente, la Infantería de Marina es una fuerza ofensiva de las potencias imperiales. ¿Para qué necesita Venezuela esa División si no tiene planes de invadir a ningún país?

Cdte: Heinz, es correcto lo que tú dices y, por supuesto, el gobierno bolivariano no tiene la menor intención de agredir a nadie. Pero, si tu te fijas en la topografía de nuestro país te das cuenta que somos una nación con gigantescos sistemas fluviales, por ejemplo, el del Orinoco con el río Apure, además de tener largas costas en el Atlántico. En muchos de estos sistemas fluviales no había ninguna presencia del Estado y esto lo estamos cambiando ahora con el gobierno bolivariano. Nuestros sistemas fluviales, marítimas y costeras abarcan extraordinarios recursos que son de importancia estratégica para el desarrollo de la nación, como es el agua dulce, la biodiversidad, el petróleo, el carbón y tierras fértiles, entre muchos otros. Estamos integrando esas regiones al desarrollo nacional y regional, por ejemplo, ya se está haciendo el tercer puente sobre el Orinoco y la integración con el noreste de Brasil avanza cada vez más, y, por lo mismo, necesitamos una presencia del Estado en esas zonas que habían sido descuidadas por los gobiernos anteriores. Y ahí se justifica la creación de esa nueva unidad militar que dará estabilidad y protección al desarrollo pacífico y sostenido de la República Bolivariana de Venezuela.

H.D: Excelente información. ¿No sé si quieran agregar algo más?

Inspector Gen.: Yo quisiera, como un mensaje, invitar a todas estas personas que se han mantenido en la sombra, bajo la sombrilla de los poderosos, que cierren el paraguas y comiencen a recibir los rayos solares y se darán cuenta que ellos solos pueden crecer, que aflorarán las ideas y que pueden generar soluciones donde creen que no existen; pueden salir adelante solos.

Aquél que siempre anda con un apoyo, siempre tiene miedo de caminar solo. Aquél que siempre anda con un bastón siempre tiene miedo de dar un paso si no consigue su bastón. Estamos en tiempos en que hay que apartar el bastón y caminar libres y soberanos hacia nuestro propio desarrollo. Los invito entonces a que piensen que ese paraguas hay que cerrarlo para que los rayos del sol nos iluminen y podamos crecer como seres humanos que tenemos pensamientos y conocimiento para crear.

H.D: ¿Y los intelectuales que son solidarios con los movimientos populares qué pueden hacer para ayudar a convencer a esos temerosos, que hay que ser audaz?

Inspector Gen.: Bueno, demostrar con hechos que existe capacidad para crear, existe capacidad para diseñar cosas, podemos diseñar equipos y ponerlos ante el mundo para que vean que también tenemos soluciones a nuestros problemas. Eso es, un poco lo que dice Armando, que nosotros debemos conocer primero nuestra casa y al conocer bien nuestra casa vamos a invitar, como dice el Comandante General, a todas estas personas que no han visto lo que tenemos al frente. Y cuando nosotros podemos decirle a los demás: “Miren, yo voy a meterme a formar un equipo para resolver este problema, de acuerdo a los recursos que tengo y poder dar una respuesta”, ellos van a salir de esa oscuridad.

H.D: Bueno, no sé. ¿Hay alguna otra cosa que se nos haya olvidado?

Cdte: Heinz, muchísimas gracias por darnos la oportunidad de expresar nuestro pensamiento, nuestras ideas, nuestras creencias; darles la oportunidad a aquellos que te leen, que siempre están pendientes de tus escritos, para decirles que la Armada venezolana va hacia delante con paso firme y vencedor.

La Armada venezolana va hacia adelante buscando su proceso para beneficio de todos los más necesitados y aquellos que quieren participar en ese proyecto, que vean por su país y por su gente, que participen en el desarrollo de nuestra Venezuela y nuestra América Latina. Gracias por la oportunidad que me brindaste, tengo otro compromiso, debo ir a la frontera y ya me queda corto tiempo para tomar el vuelo, muchísimas gracias.

H.D: Gracias a tí y gracias al Inspector General, por compartir esas ideas del Alto Mando de la Armada venezolana con nosotros.
Domingo, 10 de Octubre de 2004 15:27 ;?> No hay comentarios. Comentar.


ESOS DESCONOCIDOS SOLDADOS CHILENOS (Parte 1)

chaco.jpgEl Deber Extra - Santa Cruz - Bolivia, Mayo de 2004

Textos: Ricardo Herrera F, Leonardo Jeffs y archivo

Soldados chilenos con uniforme militar de Bolivia y defendiendo el territorio boliviano. No, no es ficción. Ocurrió hace casi 70 años y en la Guerra del Chaco. Éste es un episodio poco conocido de dicho conflicto bélico que, de alguna manera, nos acercó al vecino país, porque tuvo como protagonistas a un centenar de hombres que luego retornaron a Chile con las marcas de un doloroso conflicto, pero con una visión distinta de Bolivia. Otros, los menos, optaron por reiniciar sus vidas por estas tierras


La incorporación de soldados chilenos se concretó en abril de 1934 y los que llegaron al país eran, en su mayoría, militares retirados que fueron contratados por el Gobierno boliviano para engrosar las tropas que en esos años estaban en el frente de batalla. El mayor contingente llegó en mayo de ese año y se fueron incorporando otros hasta principios de 1935. En total sumaron 105 hombres los que ingresaron en las filas bolivianas como oficiales, aunque según el historiador chileno Leonardo Jeffs existió un número mayor de personas que combatieron como soldados o suboficiales de los que no hay datos; sin embargo, Jeffs, que ha dedicado muchos años de estudio al tema, sólo pudo identificar con nombres y apellidos a poco más de un centenar. Datos similares ha recogido el historiador boliviano Ramiro Molina Alanes, que también tiene un trabajo publicado al respecto.

Los soldados provenían de la fuerza aérea y algunos de las fuerzas armadas; otros eran carabineros o civiles. Cinco de los militares que llegaron al país ingresaron con el cargo de teniente coronel. Entre ellos estaba Aquiles Vergara Vicuña, ex militar y político de larga e importante trayectoria en Chile. Vergara Vicuña dejó siete volúmenes y otros escritos sobre la contienda del Chaco. Textos que aún siguen siendo consultados por los investigadores.

También dieron testimonio de su presencia en Bolivia un mayor, del que sólo se pudo saber que se apellidaba Barrientos y que escribió un libro sobre la contraofensiva boliviana en el río Parapetí, y un subteniente que dejó un texto sobre sus visiones del Chaco.

Pero, ¿cuáles fueron los motivos para que se diera la unión entre soldados que desde la Guerra del Pacífico eran enemigos? Para que se produjera este acercamiento influyeron las circunstancias que vivían ambos países. Avanzada la guerra, Bolivia tenía escasez de oficiales y eso determinó que se revisara la negativa del país de incluir soldados chilenos en sus filas, propuesta que había surgido en Chile a principios del conflicto. Por su parte, el país vecino vivía un periodo muy convulsionado y había muchos oficiales y suboficiales en retiro. “Los que voluntariamente aceptaron venir eran jóvenes que sentían que lo único que sabían hacer era estar bajo el mando militar y que no tenían muchas oportunidades de desempeñarse en otros campos. También estaban los que tenían problemas económicos y vieron una posibilidad de ganar algo de dinero. Otro grupo tenía un afán de aventura y no faltaron los que decidieron apoyar a Bolivia, porque creían que sus razones eran justas”, comenta Jeffs.

En contraparte, el historiador boliviano Roberto Querejazu sostiene la hipótesis de que “fue una manera hábil de los chilenos para que sus oficiales conocieran la organización militar boliviana y para que sus soldados ganaran práctica en conflictos bélicos”. El autor de Masamaclay minimiza la presencia chilena en la contienda y dice que ellos llegaron en la etapa final del conflicto, cuando el ejército boliviano estaba pertrechado en la zona de la cordillera y no tuvieron la dificultad de luchar en el llano, donde el terreno y las condiciones eran mucho más complicadas. Lo cierto es que los soldados chilenos contribuyeron a la defensa de Villamontes y a la contraofensiva en el río Parapetí y, como en toda guerra, también sufrieron bajas. Entre ellas la del teniente Francisco Ortega, el capitán Vicente Romero y el teniente coronel Ignacio Aliaga. Los dos primeros murieron en batalla y el tercero en un accidente de aviación en el escenario de la guerra.

Los soldados chilenos estuvieron poco más de un año en la Guerra del Chaco y la mayoría de ellos retornó a su país. Jeffs entrevistó a familiares de algunos ex combatientes ya fallecidos y casi todos coincidieron en lo dura que fue esa experiencia, pero también reconocieron la buena acogida que tuvieron de sus pares bolivianos. El historiador tuvo la oportunidad de entrevistar a finales de los 90 a uno de los pocos ex combatientes con vida. El hombre tenía 89 años y había trabajado como instructor de la escuela de suboficiales “Aprovécheme pero no dé mi nombre”, recuerda que le dijo.

La presencia de soldados chilenos fue uno de los puntos de mayor tensión entre Chile y Paraguay. Otro fue el pedido del Gobierno paraguayo para que el país trasandino prohibiera el ingreso de armas a Bolivia por sus puertos. A ello se debe agregar la contratación de 1.000 obreros chilenos en las minas de estaño que reemplazaron a los que se encontraban en la guerra. Todos estos hechos contribuyeron a que se creara un clima de mayor acercamiento entre los contendientes de la Guerra del Pacífico. Incluso se llegó a hablar de una alianza entre Chile, Perú y Bolivia, y la creación de una Federación del Pacífico. Pero el tiempo y las circunstancias han determinado nuevamente el alejamiento y las actuales tensiones entre ambos naciones.

Además de los voluntarios que vinieron a la contienda hubo casos especiales como el de Pablo Saint Marie, que nació en Santa Cruz de la Sierra y que en 1913 emigró con su familia a Chile. Su padre era chileno y su madre de una distinguida familia cruceña. Cuando llegó la guerra con el Paraguay, Saint Marie retornó a Bolivia y se alistó como oficial de Sanidad. En el frente de batalla se volvió a encontrar con amigos de la infancia, entre ellos el historiador Humberto Vázquez Machicado, que también era compañero de su hermano Darío y que dejó algunos testimonios en varias cartas.

De la participación chilena en esa guerra existen pocos testimonios y aún quedan muchas historias por contar. Por ejemplo, el periodista Mariano Baptista Gumucio conserva el uniforme, algunas postales de la época y una bala con la que fue herido el subteniente chileno Arturo Benavides, cuyo hijo le entregó estas pertenencias, mientras era cónsul de Bolivia en Chile a fines de los 90. “Lo curioso del caso es que el padre de este militar había luchado en la Guerra del Pacífico en contra de los bolivianos y dejó un libro de memorias con un gran valor literario”, cuenta Baptista, que aún no sabe si entregará los objetos al Museo Militar de La Paz o al Museo Histórico de la Guerra del Chaco que se tiene previsto construir en Villamontes.

El ex director del diario Última Hora aprovechó su gestión en el país vecino y realizó un reconocimiento a los ex combatientes chilenos de la Guerra del Chaco. Al homenaje asistieron familiares de los soldados, a los que entregó un diploma donde se destaca su aporte. Ninguno de los directos homenajeados estaba presente, pero sus familiares coincidieron en destacar que a pesar de lo duro de la guerra, se llevaron buenos recuerdos del país, concluye Baptista.
Domingo, 10 de Octubre de 2004 21:51 ;?> Hay 4 comentarios.


JUAN CAMERON: JUGAR CON LA PALABRA

cameron.jpgPor Aristóteles España

A través del historiador chilote Renato Cárdenas conocimos el libro de poesía “Perro de circo” (1979) del poeta Juan Cameron (Valparaíso, 1947) a comienzos de los ochenta en la ciudad de Castro, Chiloé. El texto, una obra singular, de gran arquitectura y oficio era y es parte de un proyecto mayor cuyos resultados se expresan veinte y tres años más tarde en un libro antológico titulado “Jugar con la palabra” (Ediciones Lom, Santiago, 2003).

Esta obra, dotada de la belleza y magia que producen los grandes artistas es una compilación de casi toda su producción poética que comienza con “Las manos enlazadas” (1971), hasta sus textos escritos en Suecia y otros países nórdicos donde residió durante una década.

Cameron maneja un tipo de ironía difícil de encontrar en los poetas chilenos actuales. Desacraliza la realidad, juega con los mitos urbanos, con el tiempo que está detenido en sus lugares personales y que al mirarlo a través de sus ventanas cobra vida independientemente del texto. Es decir, el tiempo recorre la fisonomía del lenguaje de sus versos, ya sean telúricos, de amor, urbanos, marítimos, con un hondo pesimismo por los días que corren. La mirada del autor es escéptica, no confía en los mitos instalados en la sociedad actual y hace crecer una vertiente llena de paradojas a lo largo y ancho de sus poemas.

La relación entre escritura y vida adquiere en este libro un doble significado. Por una parte, el poeta dialoga con los espejos de la humanidad; esos sitios donde se configuran los proyectos de vida; y, por otro lado, la cosmovisión de su poesía instalada en el escenario cultural chileno: sus guiños a Jorge Teillier, Rolando Cárdenas, Enrique Lihn; la búsqueda de una identidad y el sello que lo identifica como un escritor comprometido con su tiempo histórico. El desenfado, sus críticas a las obsesiones de un Chile en decadencia, que debe reinventarse a si mismo si no quiere naufragar.

“Jugar con la palabra” es una casa de la memoria. Por su paredes, ventanas, puertas, rincones, se respira una aire gogoliano; sus imágenes llenas de obsesiones nos hacen pensar en lluvias, truenos, nunca en días de sol o bonhomía. Los trazos de sus adverbios o adjetivos comprueban lo que decía Huidobro: la vida en el poema es fundamental para buscar lugares donde el ensueño, el encantamiento, formen parte de un corpus donde sea posible inventar un mundo nuevo o, al menos, morir en ese intento.

Conocimos al autor en la Sociedad de Escritores de Chile a fines de los años 70, en Santiago; en las recordadas tertulias literarias de la Editorial Nascimento presididas por Oreste Plath. Frecuentamos bares, tugurios, bibliotecas, asistimos a recitales y nos tocó entrevistarlo para el primer número de la revista de poesía “La Pata de Liebre”, el año 1986.

Nos reencontramos en su “puerto principal”, el mismo Valparaíso cuya atmósfera se respira en su libro “Cámara Oscura” en el verano de este año 2004. Estaba preocupado de editar obras de autores jóvenes de esa ciudad. La difusión cultural es una de sus pasiones. En un mundo mezquino, las personas como él ennoblecen el espíritu y crean corrientes positivas para el desarrollo de nuevas expresiones, no sólo literarias.

Esta muestra antológica debiera ser material de estudio en los colegios de enseñanza media del país, en los departamentos de literatura chilena de nuestras universidades. Un autor con voz propia como Juan Cameron corrobora lo que decía Juan de Luigi, el recordado crítico chileno: “que la poesía redescubre los sonidos, nos ayuda a mirar la interioridad con ojos de niño; que es posible atrapar el tiempo, jugar con la eternidad, esa díscola muchacha”.
Domingo, 10 de Octubre de 2004 21:57 ;?> No hay comentarios. Comentar.


LOS OTROS SOLDADOS, LOS OLVIDADOS

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Foto: Gral. Carlos Prats


por Andrés Monares Ruiz

El Mostrador – 8 de Octubre de 2004

El último 30 de septiembre el Ejército de Chile rindió homenaje oficial al General Carlos Prats González. Tuvieron que pasar treinta años para ello, por una razón bastante obvia: fue asesinado por la DINA, organismo que dependía directamente de Augusto Pinochet. Los antaño subordinados de Prats, planearon y ejecutaron el asesinato de quien fuera su superior, su camarada de armas, de un miembro de la familia militar (matando también a su esposa). El olvido posterior en que el Ejército lo tuvo no hacía más que resaltar su culpa. Al tiempo que, como otros tantos hechos, esa actitud hizo coherente que lamentablemente se hable con propiedad de un gobierno militar y no de la dictadura de Pinochet.

Mas, el 30 de septiembre el General Cheyre eludió el delicado asunto de quién ordenó matar a Prats y organizó el crimen. Dejando la duda si sus palabras conciliadoras y de homenaje responden a un sentimiento verdadero, pero con una insuficiente autocrítica institucional; o, a una limpieza de imagen que al tiempo deje tranquilos a sectores “duros” del Ejército activos o en retiro (con lo inapropiado y peligroso que sería que un Comandante en Jefe tuviera que hacerlo). De esa forma, respecto al bombazo que quitó la vida lo denominó un “irracional asesinato” y declaró: “El Ejército de Chile rechaza una vez más [sic] la sevicia de los autores de este vil crimen, cuyo ejecutante material y confeso goza de libertad al amparo de una ley extranjera”.

Ese “ejecutante material” es Michael Townley, quien actuó en tanto miembro de la DINA, es decir, como agente del Estado de Chile. Por lo que sólo fue el último eslabón de una cadena que sube por otros militares implicados (algunos altos ex oficiales ya declarados reos en Chile) hasta el jefe de dicha organización criminal: Augusto Pinochet. El silencio de Cheyre respecto a esto respondería, siguiendo sus dichos, a su explícito rechazo a “transformar (...) en villanos a los que hasta hace poco cumplimentábamos”. No obstante, ¿es posible mantener tal actitud y hacerla pasar por legítima cuando esos cumplidos eran para asesinos comprobados?. O sea, ¿su villanía sería supuesta al radicar en meras opiniones tendenciosas? Las miles de fojas de cuantiosos juicios testimonian por sí solas.

En su alocución el actual Comandante en Jefe del Ejército también habló de “cientos de chilenos y chilenas, civiles y militares caídos” fruto de la “irracionalidad” de un período. Pocos podrían hoy no estar de acuerdo en la crisis vivida. Sin embargo, el culpar a una época tiene el problema moral de exculpar a los hechores de crímenes atroces, horribles en sí mismos, en su sistematicidad y ensañamiento. No estamos hablando de cualquier falta, ni de esa falacia de los “excesos” esporádicos de mandos medios. Hablamos de crímenes de lesa humanidad organizados y ejecutados desde el Estado. Tan terribles que no hace falta tener un posgrado en derechos humanos para rechazarlos. Basta la más mínima humanidad para sostener que nadie, piense como piense o haga lo que haga (hasta los mismos torturadores y asesinos de la dictadura), merece ser tratado así.

Uno de esos “militares caídos” es recordado hoy en el Parque por la Paz Villa Grimaldi. Es en ese sitio y no en algún lugar relacionado al Ejército, porque no perdió la vida defendiendo el gobierno de Pinochet. Por el contrario, fue muerto por sus camaradas de armas. Se trata de otro miembro de la familia militar: el Cabo Segundo Carlos Alberto Carrasco Matus. Como tantos otros jóvenes, por simplemente estar cumpliendo su servicio militar en 1973, se vio atrapado por las circunstancias y fue obligado a ser partícipe de delitos.

Carlos Carrasco fue destinado a la DINA y ejerció funciones de guardia en Villa Grimaldi. Dentro de la más extrema y casi inimaginable maldad que se vivía a diario en dicho lugar, él se mostró humanitario con los “prisioneros”. Testimonios indican que al ser sorprendido (¿se puede a alguien “sorprender” por estar “cometiendo” un acto humanitario?) el coronel Marcelo Moren Brito ordenó que, en presencia del resto de los guardias, se le golpeara con cadenas hasta morir. La sádica y brutal lección para esos espectadores, obligados a participar en el asesinato, era que no se aceptarían “traidores”.

El Parque por la Paz Villa Grimaldi, con sus hermosos jardines, es en cierta medida una forma de recordar a la vez que de intentar superar tanta maldad. Cuando lo visité, una sobreviviente de ese horror fue narrando parte de lo que les ocurrió a las cuatro mil quinientas personas que estuvieron allí secuestradas entre 1973 y 1979 (226 de ellas desaparecidas o ejecutadas). Cuatro mil quinientas en la más atroz indefensión ante la cotidiana rutina de vejaciones, arbitrariedades y tormentos, ante la muerte. Cuatro mil quinientas a las que nunca se le formularon oficialmente cargos. En ese relato que se va haciendo en los lugares respectivos del Parque, se pueden llegar a palpar esas abstracciones jurídicas denominadas secuestro, apremios ilegítimos, homicidio.

Esos hechos nos recuerdan que el mal existe. No la mera denominación legal de delito, ni ése de nuestras miserias y mezquindades diarias. Sino el mal con mayúscula, el casi inimaginable. Por eso, me parece que Carlos Carrasco es una muestra real de que hasta en las peores condiciones, en las más difíciles, viles y perversas, la bondad humana puede manifestarse. Aunque incluso llegue a costar la vida por una espantosa muerte. Por eso, tal vez el mejor lugar para recordar a Carrasco y su ejemplo sea justamente la Villa Grimaldi.

Carlos Prats González, con su alta investidura, procuró (mal o bien) contribuir a encontrar una salida pacífica para el país. Carlos Alberto Carrasco Matus, un suboficial convertido en carcelero, trató de paliar con pequeños pero inmensos gestos el sufrimiento de otros seres humanos. Dijo Cheyre en el homenaje al primero refiriéndose a su asesinato y al de su esposa: “nada puede justificar este horrendo crimen (...) sólo una mente turbada pudo concebir que al quitarles la vida los privaría a ambos de sobrevivir a la muerte en el pensamiento de los hombres y sus conciudadanos”.

¿Se referirá así un día algún Comandante en Jefe del Ejército para expresar su homenaje a Carlos Alberto Carrasco Matus y a los otros militares muertos por sus propios compañeros de armas? Por ahora, esa deuda sigue pendiente para con los otros soldados, los olvidados. Esos que tuvieron que callar y actuar contra sus convicciones para salvar su vida, los que perdieron su trabajo, los que sufrieron cárcel, los que fueron asesinados.

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(El discurso del General Cheyre se puede encontrar en www.ejercito.cl; información sobre Villa Grimaldi en www.villagrimaldicorp.cl)
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(*) Antropólogo, profesor en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
Martes, 12 de Octubre de 2004 00:46 ;?> No hay comentarios. Comentar.


ESOS DESCONOCIDOS SOLDADOS CHILENOS (Parte 2)

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Foto: Aquiles Vergara Vicuña


El Deber Extra - Santa Cruz - Bolivia, Mayo de 2004

Soldados chilenos con uniforme militar de Bolivia y defendiendo el territorio boliviano. No, no es ficción. Ocurrió hace casi 70 años y en la Guerra del Chaco. Éste es un episodio poco conocido de dicho conflicto bélico que, de alguna manera, nos acercó al vecino país, porque tuvo como protagonistas a un centenar de hombres que luego retornaron a Chile con las marcas de un doloroso conflicto, pero con una visión distinta de Bolivia. Otros, los menos, optaron por reiniciar sus vidas por estas tierras


Aquiles Vergara Vicuña y su gran afecto por Bolivia



Se alistó como voluntario en el Ejército boliviano dejando atrás varios años de una activa vida política en su país y convencido de que la causa boliviana en la guerra era más que justa. Con ese mismo convencimiento gestionó ante personeros chilenos el derecho del país a tener una salida marítima. Aquiles Vergara Vicuña dejó testimonio de ello en sus libros, en los que también expresó su apego a Bolivia, donde decidió vivir y pasar los últimos días de su vida.

Vergara Vicuña nació el 12 de junio de 1895 en Viña del Mar. Era nieto del destacado político liberal Benjamín Vicuña Mackena y de José Francisco Vergara Echevers, uno de los ministros de Chile durante la Guerra del Pacífico. Estudió en la Escuela Militar y egresó en 1914 como oficial de artillería. Estuvo en Cuba y España cumpliendo diversas misiones para su país. Estos viajes le permitieron iniciarse en la escritura. En los años 20 dejó la vida militar para dedicarse a la política, donde se desempeñó como diputado del partido Radical y luego fue ministro de Justicia e Instrucción Pública en el Gobierno de Carlos Ibáñez. En 1930, junto a su esposa Anita Petre, visitó por primera vez Bolivia y Perú. De ese viaje dejó testimonio en dos escritos. Luego de un intento frustrado por retornar a la política, decidió abandonarla y se anotó como voluntario para la Guerra del Chaco en 1934.

“Tenía la conciencia de estar viviendo una etapa singular de mi existencia, casi novelesca; había vuelto al ejercicio de la vocación de mi niñez, comenzaba a olvidar las desazones de la incomprensión y de la estulticia turiferaria de ese triste y envilecedor medio político chileno en que, por un concepto recto y puro de patriotismo, había quemado inútilmente mis alas de luchador y la fe en la bondad de los hombres. Me sentía nuevamente sereno y fuerte en un medio que no me pertenecía por cuna, pero al cual me sentía ya ligado por los lazos ideológicos y afectivos que crean y justifican las adopciones. No pedía más”, escribió en “El Caldero del Chaco”.

Ingresó como teniente coronel y no pidió ningún trato excepcional, sino igualitario al de los otros oficiales de su rango. Fue destinado como Comandante de Artillería del Primer Cuerpo de Ejército.

Finalizada la contienda bélica fue invitado por el Estado Mayor del Ejército Boliviano a escribir junto con el teniente coronel peruano, Julio Guerra, una historia del conflicto. Obra que, desde 1936, encararía solo y que empezaría a publicar entre 1940 y 1945. El resultado de ese trabajo fueron siete volúmenes bajo el título de Historia de la Guerra del Chaco. Este trabajo aún sirve de fuente para muchos investigadores, pero también ha sido muy cuestionado por los historiadores Roberto Querejazu y Juan Lechín Suárez.

Radicado con su esposa en Bolivia llegó al cargo de general de brigada sin que hubiese renunciado a su nacionalidad chilena e incursionó en política a finales de los 40. Vergara Vicuña fue también un gran activista por los derechos bolivianos al mar. Hizo gestiones ante políticos chilenos, recibió algunos apoyos, pero también duras críticas de sus paisanos.

Retirado del Ejército boliviano se dedicó a la pintura y a la enseñanza de esgrima. Además, construyó su casa en La Paz haciendo una réplica de un castillo que vio en España y que aún queda al lado del Hospital Obrero de La Paz. Cultivó amistad no sólo con militares, sino también con intelectuales como Raúl Botelho Gonsálvez. Vergara falleció en 1968 a la edad de 73 años.
Martes, 12 de Octubre de 2004 00:44 ;?> No hay comentarios. Comentar.


EL PRESIDENTE KIRCHNER Y MALVINAS

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PALABRAS DEL PRESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER
DURANTE EL ACTO DE ANUNCIOS A LOS VETERANOS DE GUERRA DE MALVINAS



Tomado de www.presidencia.gov.ar
Buenos Aires, 8 de octubre de 2004

Señor presidente provisional del honorable Senado de la Nación; señores ministros del Poder Ejecutivo; señores jefes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad; veteranos de la gesta de Malvinas; autoridades nacionales y provinciales; amigos y amigas:

Quiso Dios algo que para quien les habla es muy sentido, que podamos estar juntos acá en este Salón Blanco, donde muchas veces se pensaron tantas cosas y el pueblo argentino tuvo que poner el pecho tantas veces, que hoy podamos estar junto a ustedes.

Los veteranos de Malvinas, como les dicen; los chicos, como les quisieron decir algunos tratando de disminuir el valor, la lucha y la conciencia nacional que tuvieron allá en 1982 y que yo los ví llegar al sur para ir a dar la batalla por la Patria; el olvido permanente al que fueron sometidos y al que fue sometida la causa de Malvinas con aquella famosa teoría que decía que había que desmalvinizar el corazón de la Patria, cuando si se hubiera tenido identidad nacional y la calidad de saber lo que es el ser nacional se hubiera tomado con toda fuerza el sentido de la Guerra de Malvinas y de quienes fueron allí a luchar, que no fueron a una guerra por una guerra, no fueron a servir a un gobierno nacional determinado, sino que fueron a servir a esa causa tan noble que es la causa de la soberanía nacional de la Patria, de la dignidad nacional, por la que los argentinos estamos eternamente reconocidos.

Lamentablemente, como muchas de las cosas que pasaron en la Argentina, todo fue paulatinamente en olvido y también para tratar de obtener réditos políticos coyunturales los distintos gobiernos de turno en vez de hacer una dignificación definitiva de quienes evidentemente merecen estar en el corazón permanente de todos los argentinos.

Nuestra intención hoy, muchachos, muchachas, amigas y amigos aquí presentes, compañeros, compañeras, es cumplir con un mandato de la Nación. No es una decisión de un presidente, sino que es una decisión del pueblo argentino: tratar de empezar a recorrer el camino al revés de lo que se hizo hasta ahora con quienes combatieron por la Patria y después se transformaron en una carga de todos los argentinos o de algunos argentinos y algunos dirigentes argentinos, porque el pueblo argentino los reconoció permanentemente con el calor, el cariño y el amor total que les ha brindado.

Por eso, la verdad es que cuando tuve la oportunidad de conversar en los distintos viajes en muchos lados con ustedes -mantenía permanentemente contacto con los combatientes de la provincia de Santa Cruz o nos juntamos en Tierra del Fuego cuando se recordó hace 2 ó 3 años atrás el Día Nacional de Malvinas allí- no podía creer muchas de las cosas que nos tocaron ver y palpar: primero, la tremenda desorganización que existía en el área; segundo, cuando me decían la forma que fue construida y elaborada la pensión de Malvinas; tercero, que no se podía tener asignación por cónyuge ni por hijo; cuarto, el olvido. (Aplausos) No podía entender cómo no se había avanzando ni se habían solucionado temas en cuanto a la salud, a la vivienda, etcétera, temas que eran fundamentales y centrales.

Les quiero decir, porque creo que muchas veces las palabras están demás y los hechos valen por sí mismos, que ésta es su casa, que este Presidente temporal de la historia y quienes nos acompañan acá estamos enteramente a vuestra disposición, que Malvinas es causa nacional, es causa de todos los argentinos, es causa del Estado nacional, es causa de la Patria y es una bandera irrenunciable e inclaudicable que nunca habremos de bajar, la defenderemos en todos los foros que tengamos que defenderla. Y la llama viva de Malvinas son ustedes. (Aplausos)

Por ustedes, por vuestras familias, por vuestros viejos, por nuestros muertos, los que cayeron allá y los que cayeron olvidados acá, por esa conciencia de Nación y de patria que tanta falta nos hace para reconstruir la Argentina, Dios quiera que juntos, con esa fuerza de recuperar nuestra autoestima, de sentirnos más argentinos que nunca, de entrar a recuperar los símbolos, nuestras epopeyas, nuestra valentías, podamos dar todas las lecciones y todos los pasos que esta patria necesita. Ustedes son un ejemplo vivo.

Muchas gracias por estar acá, ésta es su casa, yo la comparto con ustedes. Muchas gracias.
Miércoles, 13 de Octubre de 2004 17:11 ;?> No hay comentarios. Comentar.


ESOS DESCONOCIDOS SOLDADOS CHILENOS (Parte 3)

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Foto: Leonardo Jeffs Castro

El Deber Extra - Santa Cruz - Bolivia, Mayo de 2004

LEONARDO JEFFS CASTRO:
BUSCANDO PUNTOS DE ENCUENTRO ENTRE PAÍSES



Soldados chilenos con uniforme militar de Bolivia y defendiendo el territorio boliviano. No, no es ficción. Ocurrió hace casi 70 años y en la Guerra del Chaco. Éste es un episodio poco conocido de dicho conflicto bélico que, de alguna manera, nos acercó al vecino país, porque tuvo como protagonistas a un centenar de hombres que luego retornaron a Chile con las marcas de un doloroso conflicto, pero con una visión distinta de Bolivia. Otros, los menos, optaron por reiniciar sus vidas por estas tierras


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El historiador chileno Leonardo Jeffs Castro (66 años) visitó por primera vez Bolivia en 1969. Vino a participar de un congreso de profesionales cristianos del Cono Sur. Este viaje fue decisivo para que cambiara la idea que tenía del país y vio la necesidad de establecer vínculos que contribuyan a un acercamiento entre chilenos y bolivianos. “Con esta visita muchos de los prejuicios que yo llevaba se rompieron como por encanto. Me di cuenta de lo interesante que eran Bolivia y su gente. También tomé conciencia de que no podíamos vivir tan distanciados como estábamos. Entonces me hice el propósito de lograr un acercamiento”, explica el docente de la Universidad Católica Raúl Silva Henríquez y de la Universidad de Valparaíso. En la medida en la que fue pasando el tiempo, Jeffs fue conociendo más detalles de la historia de Bolivia y recorrió el país en una veintena de viajes.

Búsqueda. El historiador y pedagogo chileno investiga desde hace más de 30 años la historia de Bolivia y Chile. Tiene escrito un libro sobre Aquiles Vergara Vicuña y estudió la participación de chilenos en la Guerra del Chaco. Contribuyó también a la Fundación del Instituto Chileno Boliviano de Cultura en Antofagasta y a la reactivación del Instituto Chileno Boliviano en Santiago. Jeffs pertenece al grupo de académicos que cree se debe dar una salida satisfactoria a las aspiraciones marítimas de Bolivia. “A raíz de este acercamiento era imprescindible tocar el tema marítimo y junto a un grupo de amigos nos dimos cuenta de que otra gente ya había trabajado en esa línea. Encontramos entonces a Aquiles Vergara Vicuña, investigamos sobre él y empezamos a estudiar su obra”, explica el historiador y agrega que éste fue el primer paso para luego hacer un estudio grupal de la participación chilena en la Guerra del Chaco.

“Todo esto obedece a la búsqueda de lugares de encuentro, porque mucho nos preocupamos de encontrar puntos de desencuentro. La historia es de claroscuros, de encuentros y desencuentros, y hay muchos puntos de acercamiento entre Chile y Bolivia a los que no se les da importancia”, finaliza Jeffs.
Miércoles, 13 de Octubre de 2004 22:34 ;?> No hay comentarios. Comentar.


HA MUERTO GÉRARD PIERRE-CHARLES

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La noche del lunes, en Puerto Príncipe, las radioemisoras dejaron por un rato las noticias siempre malas, terribles, sobre la cotidianeidad haitiana para transmitir dulces canciones del rico folclor de ese pueblo. Temas dedicados a Gérard Pierre-Charles, uno de sus más notables intelectuales y luchadores sociales, a manera de despedida. Gérard murió en un hospital de La Habana, el lunes 11 de octubre de 2004, a los 68 años. En su recuerdo reproducimos una esclarecedora nota escrita por José Steinsleger en “La Jornada” de México D.F. el 11 de junio de 2003.


GERARD PIERRE-CHARLES: MULETAS DE CORAJE



A fuerza de soñar con que están despiertas, hay personas que duermen sin soñar. Por eso viven aburridas y por eso creen (si el acto de rezumar hiel se los permite) que su sabiduría consiste en despreciar los ruidos y vulgaridades del mundo. Neurosis que afecta especialmente a no pocos intelectuales y que, antes de revelar falso orgullo, es prueba de inepcia y cobardía, cuando no de ambas cosas.

De algunos años a la fecha, buena parte de los intelectuales latinoamericanos pasan largas temporadas de convalecencia en los hospitales del escepticismo. Su enfermedad, la duda metódica, tiene cura. Pero rehúsan curarse, pues con el tiempo que llevan enjaulados le cobraron amor a la jaula y olvidaron que sólo es fe viva y activa la que se erige sobre la derrota de las dudas.

Se trata de personas que conforme fueron descreyendo en el advenimiento de una sociedad mejor, empezaron a decirnos que trabajar por ella era cosa de místicos y mistificaciones y no el deber y el honor de la inteligencia, el sentimiento y la voluntad del hombre y la mujer moderna.

Fue así que un buen día de 1986, después de 26 años de exilio fecundo en México, los sociólogos Gérard Pierre-Charles y Suzy Castor, su inseparable compañera, se regresaron a Haití. La tiranía de Jean Claude Duvalier había caído y el retorno de ambos era la expresión de su determinación a seguir la lucha.

Sus amigos quedamos inquietos. En Haití las cosas habían variado poco desde la insurrección antiesclavista que le abrió los ojos al mundo poniendo en entredicho unos Derechos del hombre tan "modernos" que excluían a esclavos y mujeres (1791) y que se había convertido en segunda república independiente de América y primera república negra del mundo (1803). Epopeya que los académicos del "primer mundo" no estudian con detenimiento porque les resulta insoportable la humillación y derrota de los ejércitos de Napoleón a manos de los negros alzados de Touissant L'Ouverture, Jean Jacques Dessalines y Alejandro Petion. Wellington es más elegante.

Suzy y Gérard nos tranquilizaron diciendo que el amor de nosotros era lo que hacía crecer su coraje. Pero claro, con reservas, una vez que muchos nos habíamos reflejado en los ojos de Marcelo Quiroga Santa Cruz y Alaíde Foppa, asesinados en Bolivia y Guatemala, y en los de Araceli Pérez Arias, socióloga mexicana de la Ibero caída en combate en Nicaragua. Me pregunto entonces por qué esas almas cansadas que regurgitan comunicados y monsergas acerca de la "ética", la "libertad" y la "democracia" según la agenda del imperialismo, no recuerdan de vez en cuando, siquiera por decencia intelectual, a esos ejemplos de humanidad. ¿Será por lo del "muro" y la guerra fría? ¿O Haití, donde morir con violencia es parte del paisaje político, vive en "democracia"? ¡Pillos!

Haití, nación de la que los politólogos "modernos" no se atreven a hablar, es la vergüenza de América Latina. Aunque posiblemente el país modelo que persigue la iniciativa Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA): 132 niños muertos por cada mil nacidos vivos, 54 años de esperanza de vida, 70 por ciento de analfabetismo, 44 por ciento de escolarización, sólo 37 por ciento de la población con acceso al agua potable y 25 por ciento de saneamiento adecuado y 16 médicos por cada 100 mil habitantes.

Hombre honesto y totalmente desinteresado en lo material, Gérard empezó militando en la Juventud Obrera Católica y desde los 25 años anda con muletas debido a una parálisis que podría haber sido fácilmente conjurada en una "república" que merezca el nombre de tal.

En México, Gérard vivió más de un cuarto de siglo explicando la realidad de su país en el contexto caribeño y latinoamericano. En autoría y coautoría ha escrito cerca de 35 libros, ha sido condecorado con la Orden del Aguila Azteca, la más alta conferida a un extranjero, y su voz ha sido escuchada en universidades y centros académicos de América Latina, Europa y Estados Unidos.

El 17 de diciembre de 2001 una turba de seguidores del presidente Jean Bertrand Aristide se presentó en su casa, lanzó piedras, saqueó los más hermosos recuerdos que Gérard y Suzy acumularon durante su peregrinación por América Latina y el mundo, y echó fuego a la biblioteca y archivos de su centro de documentación, el más copioso del país: desde cartas del Che a los patriotas haitianos que luchaban contra la dictadura de Duvalier hasta correspondencia con Juan Bosch, dominicano universal, fueron reducidas a cenizas por el gobierno de Aristide, al que respaldan Washington y la OEA.

Dignísimo sucesor de Boukman (legendario esclavo jefe de ceremonias Vadoux que en la noche del 14 de agosto de 1791 inició la rebelión en el bosque del Caimán), Gérard Pierre-Charles (Jacmel, 1935) lleva 50 años de combate por el cambio social y la democracia en Haití.

Si en el mundo aciago de nuestros días alguien merece ser galardonado con el premio Nobel de la Paz, la academia sueca debería saber que la esperanza de millones de latinoamericanos se encarna en este hombre como pocos, para quien la fraternidad no es compasión o asistencialismo, sino colaboración creadora en el marco de una realidad nacional y social crónicamente insostenible.
Miércoles, 13 de Octubre de 2004 17:12 ;?> No hay comentarios. Comentar.


Y LLEGARON HUYENDO ...

pppatagon.gifPor Pavel Oyarzún Díaz

Comisión Bicentenario - Revisitando Chile: identidades, mitos e historias

Punta Arenas, 15 de noviembre de 2002

En la noche del 9 de diciembre de 1921, doce hombres llegaban al territorio de Magallanes, tras cruzar, de a caballo, el cerro Centinela, en plena zona de Lago Argentino. Venían huyendo del infierno. Tenían precio sobre sus cabezas. Un precio muy bajo, digamos, el de un guanaco. Eran los últimos sobrevivientes de una huelga que terminaba para ellos en una derrota sin gloria. El último núcleo de anarquistas que salía huyendo de la llanura en donde habían querido fundar el paraíso en la tierra. Porque aquella huelga que declararon a los cuatro vientos, no fue una huelga más, no fue sólo por unas cuantas monedas, sino que por la revolución, por el socialismo. Eran hombres de fe, que ahora le daban cuerda a la desesperación en su escapatoria a los pies del cadalso. Parecía mentira. Sólo unas cuantas semanas antes, eran los dueños de toda la provincia de Santa Cruz, Patagonia argentina. Cruzaron la pampa fría con el credo revolucionario en la boca, buscando hermanos para la causa. Y los hombres los siguieron. Formaban grandes grupos de jinetes alzados. Y la palabra huelga se esparció por todo el territorio, en cada estancia ganadera, en los galpones de esquila y en los corrales, en cada huella de tierra, vadeando los ríos, palmo a palmo de la llanura, en kilómetros a la redonda. Y mírenlos ahora. Era de no creerlo. De todo el movimiento huelguístico sólo quedaba una cifra imprecisa de muertos, el imperio acerado de una ley marcial, y centenares de sobrevivientes que jamás volverían a rebelarse en sus vidas, tampoco lo harían sus hijos, ni los hijos de sus hijos.

Entre los escapados iba Antonio Soto Canalejo, líder máximo de la huelga. Español, de veinticuatro años de edad, nacido en El Ferrol *, en ese vértice de tierra, al noroeste de la península Ibérica, que es Galicia. El hombre más buscado de la Patagonia. El enemigo público número uno para la Liga Patriótica, la Iglesia, los estancieros y el gobierno de la provincia. Un anarquista de tomo y lomo, sin duda. Tras ellos, en la estancia La Anita, a esa misma hora, se mataba que era un gusto. La gran mayoría de los ovejeros, en la asamblea del día anterior, había decidido entregarse a las tropas del 10 de Caballería, al mando del capitán Viñas Ibarra, con la ilusión de que no haya fusilamientos. Soto Canalejo casi perdió la voz diciéndoles, más bien gritándoles a todo pulmón que debían pelear, que no era posible claudicar a esas alturas de la vida y de la muerte. Pero la suerte estaba echada. Los ovejeros votaron por la claudicación, a mano alzada. Entonces decidió largarse de allí, huir hacia Magallanes, hacia Chile. Le siguieron once de sus compañeros. Los demás, la inmensa mayoría, esperaron la entrada de los soldados. Lo hicieron en completo silencio, y en aparente calma. Luego, sólo sabrían de insultos, arreos y culatazos. Más tarde, sabrían de fosas abiertas por sus propias manos, tomas de distancia, ubicación en el punto de mira, órdenes de fuego, llegada de proyectiles. Todo muy rápido. Y todo era cierto, porque las balas de los Máuser no mienten. Aún así, permanecían impávidos, silentes hasta la médula. No intentaron nada. Ni siquiera lloraban. Parecía que no creyeran lo que les estaba pasando. Que sólo se trataba de un sueño protervo. Tal como si no se dieran cuenta de que eso y no otra cosa era la muerte.

Llegando así, como llegó Antonio Soto Canalejo a Magallanes, cumplía, sin saberlo quizás, con una especie de ley meridional. Llegaba huyendo. Y a estas tierras hacía ya varias décadas que los hombres llegaban huyendo o a cumplir una condena indecible. Escapados del hambre, de la guerra, de los estragos de la existencia, de la miseria congénita, de la mala fortuna, de lo que sea. Qué se puede ir a buscar al fin del mundo, si no es acaso borrar el pasado de una plumada, a golpes de viento; intentar ser otro, inventarse una vida. No obstante aquello, el gallego Soto era el más derrotado de los que llegaron al territorio magallánico, porque venía huyendo de una derrota total, que lo desbordaba, que la hacía inmensurable. Era una fe derribada. Un intento de revolución caído a pedazos, y en cuyo derrumbe había hombres, centenares de hombres habitando esos pequeños abismos que son las fosas, y sin embargo insondables en sus tinieblas duras, donde yacían con sus ojos y bocas, y con sus corazones pacíficos después de todo, tapiados por la tierra más fría del mundo, a escasa profundidad, pero para siempre. Aunque le hubiesen dicho al gallego Soto que los anarquistas eran borrados del mapa en todas partes; que la década de 1920 era la década destinada para los golpes finales a los anarcosindicalistas en Estados Unidos, en Europa, en América del Sur, esto no habría servido de consuelo para él, no habría abrevado en aquella fuente la sed de su angustia. Era un hombre joven, creía en la revolución. Era un anarquista, y por lo tanto, sabía que lo posible no es digno de fe; entonces, pedía lo imposible. Se le iba la vida en ello.

A pesar de la ceguera que provoca una fuga desesperada, Antonio Soto Canalejo y sus compañeros creían llegar a una buena tierra para su causa. En Magallanes no sólo salvarían el pellejo, sino que además encontrarían hermanos que pondrían sus vidas en la misma balanza. Y esa era la pura y santa verdad, como se dice. El territorio austral, el último en ser anexado al Estado de Chile en el continente, tan solo sesenta y ocho años antes, y a duras penas, vio crecer, como una planta extraña, la idea anarquista, que dio pábulo a la Federación Obrera de Magallanes, la organización sindical más poderosa de la que se tenga memoria en el cono sur americano. Más aguda y más audaz en su ideario que la misma Federación Obrera de Chile, fundada por Luis Emilio Recabarren, en el norte del país, en 1909. Fue algo estrambótico, realmente. Hombres que se reunían y conspiraban como podían, bajo los preceptos de la revolución social, del fin del capitalismo, del hombre nuevo. Era una locura. Un crisol de voluntades revolucionarias, que le declaró la guerra al Estado, a la Iglesia, a los reyezuelos de la industria ganadera, a los santos, los profetas, los poderosos. Pero no sabían nada de táctica y estrategia. Querían dar una guerra al Capital con unos cuantos revólveres Smith & Wesson. Y los amos de esta tierra, que en la Europa de donde salieron no habrían pasado de ser fundadores de una nobleza de opereta, príncipes enanos a fin de cuentas, recogieron el guante, y dieron con ellos en la caterva, les hicieron morder el polvo y la sangre. Se les adelantaron. Veían un poco más. Les bastó con un par de asonadas de tropas y policías, para dar por finalizada la época de las huelgas, los episodios de la subversión. En unas cuantos días terminaron con esa pequeña Comuna de París que fue Puerto Natales, en enero de 1919, y le bastaron algunas horas más de la madrugada del 27 de julio de 1920, para reducir a cenizas el local de la Federación Obrera en Punta Arenas. Así cayeron, entre las paredes y vigas calcinadas de la sede sindical, las intenciones de hacer de Magallanes un territorio liberado, una república popular o algo por el estilo. Luego, las persecuciones pertinentes, los encarcelamientos necesarios, las torturas a tiempo, los fondeos de hombres todavía con vida en las aguas del famoso estrecho de Magallanes, la recuperación del orden público, el imperio de la obediencia, el dictamen de las buenas intenciones. Y entonces las personas de bien, pudieron, por fin, respirar tranquilos en los salones, en los templos de culto, en los cuarteles.

Los fugitivos llegaban un año y medio tarde, y eso era mucho tiempo, para una causa urgente como la anarquista. Salvaron la vida, por cierto; pero cayeron directo a una tierra apagada para la revolución. Para el gallego Soto, comenzó otra historia. Tuvo que permanecer oculto, luego salir de polizón hacia el norte de Chile. Él quería regresarse cuanto antes a las llanuras de Santa Cruz. Quería continuar la batalla, tal como aquella tarde del 7 de diciembre fatídico, cuando le clamaba a sus compañeros que se fueran con él a los montes, y desde allí continuar con su guerra proletaria. No sabía bien si de guerrillas o de qué tipo, pero seguir en la contienda, como hombre bravío que era. Se quedó sin regresar, hasta diez años después, y eso ya eran siglos. Volvió a la provincia de Santa Cruz, que una vez fue su suya - es un decir- fue su propio y humilde Palacio de Invierno. Pero llegó a otra historia, a otro tiempo. No le reconocieron. Fue negado cien veces. No había memoria entre su gente, solo había miedo en grandes cantidades.

Ahora, escribo esto a unos cuantos años de que se cumplan un siglo de ocurridos los hechos. Un poco más de veinte años, y veinte años no es nada. Confieso que lo hago con la displicencia que da el tiempo transcurrido. Aún así ajusto mi sombra a este fragmento de historia de la Patagonia. Lo hago porque siento que se trata de un episodio trunco, inacabado. Quizás como lo son todos los episodios que protagonizan los hombres. Sólo a los dioses les son destinadas, en las escrituras, escenas resueltas de verdad, porque se imaginan eternas. Sin embargo, en nada cuenta que a mí los dioses me parezcan absurdos, porque en la historia de la muerte son imbatibles. Más sigo el hilo de este breve episodio patagónico, porque me atañe directamente. Después de todo, he nacido aquí, en el confín de la Tierra, donde tuvieron lugar estos hechos. Le podría dar, con cierta ayuda, un orden cronológico bastante exacto, establecer una secuencia, pormenorizar a diestra y siniestra, pero me seguiría pareciendo que le falta algo; no sé, tal como decía Goethe acerca de la historia de Napoleón, y uso estas palabras sólo como referencia; sentimos como si debiera haber en ella algo más, pero no sabemos qué. Fin de la cita. Y es tal cual con respecto a este jirón de tiempo, al derrotero de este hombre indócil, que vio un día arder todo el mundo a su alrededor. La historia de Antonio Soto Canalejo se me antoja inconclusa para él y para todos los que intentaron llegar al paraíso en la tierra, declarando la huelga general y a lomos de caballos. Quizás faltó en la Patagonia de aquellos hombres algo de ferocidad insurrecta, de instinto homicida, de esa transmutación cruenta que hace a los hombres pasar de víctimas a victimarios. No sabría decirlo. Ahora todo sería conjeturas, cálculo de probabilidades, estrategias de salón. No pienso caer en esa impudicia. Sólo me resta afirmar, y corro el riesgo de la aventura, que cuando Antonio Soto Canalejo y sus compañeros llegaron al territorio de Magallanes, con toda su bravura a cuestas, en este rincón austral, la siempre frágil llama de la rebeldía popular ya estaba apagada por completo, ya había caído en la cuenta del miedo pánico, ya la Idea de los anarquistas estaba sepultada bajo siete palmos de olvido puro; es decir, tierra muerta; y que desde entonces, en Magallanes, o más preciso que eso aún, en la Patagonia, la domesticación de los hombres, hasta nuestros días, es un hecho objetivo. Desde entonces, salvo las excepciones de rigor, mansedumbre, obediencia ciega, mirada ovejuna. Basta con decir que el mismo Antonio Soto Canalejo dejó sus huesos en la ciudad de Punta Arenas, no sin antes convertirse, con los años, en un ciudadano correcto, con nombre y domicilio conocidos, en un padre de familia ejemplar. Nada que agregar.

* El Ferrol, la misma localidad española en la que nació, en 1892, alguien a quien, Soto Canalejo habría conocido en sus años de infancia: Francisco Franco.
Viernes, 15 de Octubre de 2004 21:33 ;?> No hay comentarios. Comentar.


EL PAINE

paine.gifCuadernos Patagónicos 7 – Julio 2003

La cadena andina, antes de morir con su extrema estribación meridional, la Cordillera Sarmiento, a la altura del grado 51 de latitud Sur, eleva su último macizo granítico de excepcional importancia y belleza. Este grupo orográfico, constituido por algunas imponentes montañas de roca y hielo y por una cadena de torres y obeliscos graníticos, está situado en territorio chileno, en el margen oriental de las grandes extensiones del Hielo Continental Sur. Se lo conoce como Grupo del Paine.

Increíble es el cuadro que se presenta ante quien penetre entre estos montes: surgen ellos casi como un espejismo lejano, dominando un encantado ambiente natural. Grandes lagos, a menudo unidos por un laberinto de torrentes y ríos, prados verdegueantes y floridos, dilatados bosques que otrora, antes de la llegada del hombre, cubrían todo el territorio y que después fueron en gran parte quemados para dar lugar al pastoreo, imponentes y blancas lenguas glaciales que nacen del Hielo Continental. Sobre todo esto dominan las montañas del Paine y, entre ellas, se destacan por su belleza y osadía tres inmensos obeliscos graníticos, que son los principales atractivos montañísticos de la región y que, desde siempre, hacen que sobre sus paredes se concentre la mayor parte de la actividad de los escaladores.

La exploración de esta área montañosa remonta a la segunda mitad del siglo pasado. Para mayor exactitud, las primeras noticias escritas son de 1879, por obra del teniente J. T. Rogers, quien llevó a cabo un amplio reconocimiento en el territorio de Última Esperanza y pudo ver desde lejos las graníticas Torres del Paine. Es interesante señalar que el nombre Paine sólo entró tardíamente en la nomenclatura oficial, y que, al comienzo, todas esas montañas eran denominadas "Cordillera de los Baguales" o "Sierra de los Baguales".

Rogers escribe, en efecto: "La Cordillera de los Baguales, que es solamente una parte o sección de los Andes, es de formas muy caprichosas y sus cimas son nevadas. Aparece truncada en su parte meridional, dejando un monte cortado a pique y tres puntas notables, que se divisan en lontananza y que las gentes de la región llaman Paine por su semejanza con otra montaña del mismo nombre que se halla en la República Argentina". Cinco años más tarde la región fue visitada por el capitán Carlos M. Moyano, quien ha dejado este otro testimonio:"La Cordillera de los Baguales, que he citado como límite oriental de Chile, comienza a distinguirse hacia el noroeste pocas millas después de haber alcanzado el altiplano meridional, destacándose en primera fila un curioso pico, que los indígenas llaman con los nombres de Paine, Carron y otros, mostrando cierta confusión al denominarlo, por lo que he aprovechado esta circunstancia para imponerle el nombre de una de nuestras glorias patrias, el de Andrade".

Según De Agostini, el primer colono que buscó establecerse en estas regiones fue un cierto Don Orozimbo Santos, chileno, emprendedor y muy laborioso que llegó allá el 8 de julio de 1908, encontrando un verdadero paraíso terrenal. Dada la suavidad del clima y la gran riqueza de la región, Don Orozimbo decidió radicarse allí, llevando también unos cincuenta bovinos. Tres años más tarde, habiendo prendido fuego a buena parte de los bosques, le fue posible introducir ovinos, y el millar de cabezas iniciales se multiplicó muy pronto prodigiosamente. Fue el mismo Orozimbo quien hospedó a De Agostini en el curso de las exploraciones de éste en la región, iniciadas en 1917 y proseguidas en 1929 y 1943.

En el curso de la primera campaña de exploración, el salesiano, acompañado por un guía local, recorrió todo el sector meridional de la región de Última Esperanza, siguiendo en buena parte el curso del Río Serrano que, con lentos y perezosos recodos, se desliza por la pampa hasta desembocar en el fiordo de Ultima Esperanza. Durante este viaje, él pudo admirar de cerca las desconocidas vertientes septentrionales del Monte Balmaceda.

La exploración llevada a cabo en 1929 tenía como objetivo determinar la verdadera naturaleza del sector central del macizo, sobre la cual circulaban extraños relatos. En efecto, hasta el capitán Moyano había dejado, de esta cuenca montañosa vista desde lejos, una relación en la cual, si bien prudentemente, adelantaba la hipótesis de que podía tratarse del cráter de un antiguo volcán. De Agostini cuenta así la llegada a la cuenca terminal: "Cuando, a la una de la tarde, llegamos a la cima del cerro a 1.250 metros, se presenta a nuestras miradas el circuito total en el que termina el valle: el misterio que encerraba este rincón remoto del Paine ha sido develado completamente. Nos hallamos encerrados en un amplio anfiteatro, constituido por formidables paredes de montañas que, similares a ciclópeos bastiones y a torres de una terrible fortaleza, defienden esta cuenca contra toda invasión externa... no existe aquí traza alguna de vulcanismo, como lo demuestran las rocas granodioríticas, de las que está formada la cadena".

La última exploración de De Agostini es de 1943, y se dirige al sector septentrional del grupo con un reconocimiento a lo largo del Río Paine hasta las orillas del Lago Dickson. Con ella concluye también virtualmente para el Grupo del Paine la etapa de las grandes exploraciones de reconocimiento geográfico y cognoscitivo y se inicia el periodo dedicado más específicamente a escalar todas aquellas magnificas y grandiosas cimas.
Viernes, 15 de Octubre de 2004 23:10 ;?> Hay 2 comentarios.


NACIDO EL 4 DE JULIO, NACIDO PARA MATAR

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SOBRE BUSH, KERRY Y EL “DESTINO MANIFIESTO” (*)


Por Andrés Monares Ruiz (**) www.elmostrador.cl

La ilegal invasión y ocupación de Irak llevada a cabo por Bush habría puesto en cuestión su administración. Más allá que su gobierno de hecho esté en cuestión desde lo que a todas luces sería el fraude electoral que lo llevó al poder, parecería un poco ingenuo limitar ese enjuiciamiento sólo a la administración Bush.

Es cierto que Bush ha dado cátedra de cómo ignorar y violar el derecho de las naciones con las mentiras más burdas que últimamente se hayan dado en el concierto internacional; que su indiferencia por las violaciones a los derechos humanos que cometen sus tropas es indignante (y no hablamos sólo de las recientemente publicitadas torturas a prisioneros iraquíes, sino a las que se realizaron y realizan en Afganistán y Guantánamo y al asesinato de cientos, sino miles, de civiles en ambas invasiones y ocupaciones ilegales); y que llega a ser increíble que ni siquiera disimule cómo todas esas barbaridades se llevan a efecto en pro de los intereses económicos de los grupos empresariales de su país. No obstante, ¿es Bush una excepción o un ejemplo más de la ideología nacional estadounidense del Destino Manifiesto que impulsa y legitima ese tipo de acciones?

El Destino Manifiesto es un concepto que, aunque acuñado con posterioridad, nombra una concepción religiosa que en su esencia ha estado vigente desde la colonización puritana (interpretación británica del calvinismo) de los que hoy llamamos Estados Unidos
. Se basa en la doctrina de la elección de ciertos pueblos por Dios y de su consiguiente obligación de materializar Su voluntad de someter a Su ley al mundo y a los no elegidos o condenados. En el transcurso de la historia estadounidense dicho dogma teológico ha tomado expresiones particulares racistas y/o nacionalistas; o, la primaria idea religiosa se sintetizó con ellas. Sin embargo, sea como sea, es evidente su continuidad.

Los llamados Padres Peregrinos llegados en el siglo XVII y sus descendientes directos pretendían fundar la Nueva Jerusalém en el desierto y, como los territorios no estaban precisamente desiertos, no dudaron mucho en exterminar con la venia de su dios a sus ocupantes nativos. Al estructurarse las trece colonias y posteriormente la Unión, la piedad puritana ya estadounidense propiamente tal seguía afirmando la preferencia divina: Thomas Jefferson, uno de los Padres Fundadores, en el siglo XVIII mostraba su convencimiento de que “el pueblo norteamericano era un pueblo elegido, dotado de fuerza y sabiduría superiores”, “la más pura esperanza del mundo”. En el siglo XIX, la continuación del genocidio de las naciones indígenas del país y la anexión de la mitad de lo que era México, también se justificó en ambas cámaras del Congreso y en la prensa expansionista por la urgencia de obedecer el designio bíblico que mandaba hacer fructificar la tierra; la que de seguir en manos de razas inferiores se mantendría infértil. Y, a comienzos del siglo XX, el presidente Wilson afirmaba que los “Estados Unidos poseen el infinito privilegio de realizar su destino y de salvar al mundo”.

Considerando lo anterior, no es raro que en el siglo XXI Bush diga que su país es un “regalo de Dios al mundo”. Y menos extraño cuando aún hoy los niños y jóvenes realizan un juramento a la bandera en las escuelas que afirma que Estados Unidos está regido por Dios (“under God”). Entonces, lo que podría parecer simple populismo presidencial se muestra sincero o, al menos, toma lógica en un país donde aproximadamente un 94% de la población cree en Dios, un 88% que Dios lo ama, donde el 90% reza o donde unos 50 millones de cristianos evangélicos se oponen al plan de paz entre Israel y los palestinos del propio Bush, ya que la entrega a estos últimos de parte de la tierra prometida a los judíos por Jehová retrasaría la segunda venida de Jesús.

El Destino Manifiesto, fruto la “nacionalización” del Dios cristiano en un “dios estadounidense”, es la viga maestra de su mitología religiosa-racial-nacionalista sobre sí mismos. Ahí radica la fuerza espiritual, moral y patriótica que los ha impulsado a guerrear por todo el mundo casi sin pausa durante su nacimiento como república. Si bien es cierto que en los Estados Unidos ha existido y existe un amplio movimiento progresista y laico, la historia demuestra su continua ineficacia para imponer la paz a sus propios gobiernos. Esa general “debilidad” por la guerra no se explica sólo por la conocida ignorancia del pueblo estadounidense, ni por la actual manipulación informativa de que son víctimas. Es un hecho que una mayoría no despreciable de los estadounidenses han apoyado a través del tiempo los actos ilegales, antidemocráticos y atroces de sus sucesivos gobiernos (tanto los cometidos por ellos mismos, como por las naciones, grupos paramilitares y sobretodo las dictaduras “amigas”). De ahí que, como buenos estadounidenses, aquellos sólo les empiecen a molestar cuando les aumentan los impuestos para financiarlos.

Un pueblo que cree sin lugar a dudas en su posición preeminente en el mundo, es obvio que entienda que no puede someterse a las reglas o leyes vigentes para el resto. Por lo que las viola desde su autoconstruida legitimidad mesiánica o asume que posee un marco normativo especial para él. Cuando los “americanos” celebren un nuevo 4 de julio, debemos recordar que si para Monroe América era para los “americanos”, hace rato que el continente les ha quedado estrecho. Los porfiados hechos nos dicen que tenerlos en cuenta no es una histérica exageración antiestadounidense. Esta columna no lleva su título por tratar de cine; sino de historia, actualidad y, pareciera que lamentablemente, de futuro.

(*) El subtitulado es nuestro.
(**) Antropólogo, profesor en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
Viernes, 15 de Octubre de 2004 21:36 ;?> No hay comentarios. Comentar.


17 DE OCTUBRE

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Una jornada muy particular



Por Abel Posse
(para La Nación – Octubre 1998)

Días agobiantes de verano húmedo, malsano. Buenos Aires jadeaba como una bestia desganada y febril. Victoria Ocampo debió de haber abierto su balcón en Barrio Parque para refrescar desde la mañana sus jazmines y rosales.

Eran tiempos de afirmación democrática mundializada. Todavía humeaban las ruinas de Dresde, de Hamburgo, de Hiroshima. Los vencedores se repartían el mundo y escribían la nueva cartilla moral. La Argentina, gracias al neutralismo de Yrigoyen, de Justo, de Ruiz Guiñazú y de los militares, emergía económicamente triunfante. Pero se presentía que estaba terminando un ciclo de estabilidad y de corrección monetarista y macroeconómica, que como hoy, en 1998, dejaba un trasfondo de graves postergaciones sociales, de olvidos. Como lo había detallado Bunge en su famoso libro, el 80 por ciento de la riqueza argentina se concentraba en torno a Buenos Aires, en un irrisorio radio de 500 kilómetros. Era la increíble Reina del Plata con su noche incesante, su babilonia racial, ideológica, moral, y, por el otro lado, el bostezo infinito de las provincias olvidadas.

Braden, el toro de combate

Desde el Barrio Norte hasta Flores eran días de fervorosa movilización contra «la amenaza nazifascista» del coronel Perón. Una mañana después del generoso riego de geranios, Victoria habló con sus amigos. Se habían coordinado para enviar un telegrama al Departamento de Estado, en el que solicitaban el urgente envío de ese toro de combate que sería el embajador Spruille Braden. Sólo eso nos podía salvar de la fundación de un cuarto Reich. (Aparte de la promotora, lo firmaron Houssay, González Iramain, Moreau de Justo, Alejandro Ceballos, Juan Antonio Solari, y una decena más de gente seria y responsable.) El 19 de septiembre se había producido la Marcha de la Constitución y de la Libertad. Tal vez medio millón de porteños se expresó urgiendo el inmediato paso del gobierno a la Corte Suprema. Aunque ya había empezado en Berlín la Guerra Fría, Joaquín de Anchorena y Antonio Santamarina sellaban un caluroso pacto moscovita con Rodolfo Ghioldi y Ernesto Giúdice, los líderes del estalinismo local, que habían recibido desde el Kremlin el diagnóstico del fascismo terminal de Perón... Durante las jornadas de protesta en la plaza San Martín, el Comité Insurreccional comunista organizaba con Anchorena, María Rosa Oliver y Américo Ghioldi las idas y venidas de la conspiración democratizadora. El centro de operaciones estaba en la deliciosa y fenecida cervecería Adam.

Los militares, con su simpleza geométrica de entonces, pensaron que para mantener en el poder a la revolución del 43 y negociar con la presión nacional e internacional era necesario cortar la cabeza de la revolución: la del coronel Perón. No viene al caso repetir lo que está brillantemente escrito por Félix Luna o Ruiz Moreno. Perón fue desposeído de todos sus cargos y demonizado por los diarios, desde The New York Times hasta La Prensa. Nadie comprendía entonces que era pionero de una renovación de signo social que el mundo legitimaría después, con las socialdemocracias y hasta con esta temblequeante "tercera vía", laica, pragmatoide y municipal que hoy intentan ante la implosión mercantilista. Detuvieron a Perón, separaron a Evita a los empujones. (Ella estaba segura de que se lo llevaban para matarlo.)

La chispa y la leña

Antes, él se había despedido en la Secretaría de Trabajo y Previsión ante setenta mil, empleados, sindicalistas y obreros, lanzando su bomba secreta: esas generosas medidas que habían soñado los socialistas en su estética parlamentaria, después de aceptar el golpe de Uriburu-Justo y la institucionalización del fraude "patriótico" contra la mayoría radical. Aumento inmediato de sueldos, salario vital móvil, vacaciones pagas, participación obrera en las ganancias... Un fuego de revuelta y convocatoria recorrió la Argentina desesperada. Tal vez el capitán Russo, el coronel Mercante y un grupo de sindicalistas de izquierda encendieron una hoguera. Fue la chispa, pero la leña estaba reseca y había un líder...

A las seis de la mañana lo trajeron a Perón de Martín García en una lancha que se zangoloteaba. El coronel debe de haber visto en el capitán Mazza el perfil de carente, porque le preguntó con su humor medio ladino: "¿Me llevan a mi departamento de Posadas o a fusilarme?" Quedó detenido, con un piyama celeste, en el quinto piso del Hospital Militar. Conocemos la crónica. El levantamiento de los puentes, los camiones municipales, los tranvías desviados hacia la Plaza de Mayo.

Perón llamaba continuamente a Eva para tranquilizarla. Le dijo la verdad: que la política le daba asco y que ya en dos ocasiones le había pedido al presidente Farrell el retiro. Estaban perdidamente enamorados. Pondrían una chacra en Chubut. Era cuestión de horas... Pero ella no creía que no lo matarían. Lloraba y esperaba en el departamento de Posadas.

Algo pasa en la calle, Bachi...

A las siete de la tarde, Perón le preguntó al coronel Pistarini, emisario de los mandos militares: "¿Es verdad qué hay mucha gente, che?"

Vernengo Lima, el almirante, creyó que todavía había tiempo para "reprimir", pero ya eran casi cien mil y seguían viniendo como si cayesen de todas las costuras invisibles de la Argentina sumergida. Sanmartino los llamaría "el aluvión zoológico". El calor era agobiante. Gritaban estribillos pidiendo por Perón y se refrescaban los pies en las fuentes circulares, hasta entonces sólo mancilladas por las obesas palomas municipales, por el novio zambullido en despedidas de soltero o por el Negro Raúl vestido de almirante, que la barra de Macoco había tirado al agua.

A las nueve de la noche era un mar nuevo, de cabezas y torsos nada elegantes para la París del Plata. Pero era la mayor multitud espontánea que había conocido la historia argentina.

El coronel llegó a las seis de la tarde, preso y descompuesto. A las siete de la tarde era el hombre más poderoso de la Argentina y de nuestra América.

Después de la apoteosis se encontró con Eva, en el departamento de Posadas. Se abrazaron y partieron para refugiarse en lo de Subieza, en San Nicolás.

Para quien esto escribe, aquel día tan particular conlleva todo el recuerdo de ese octubre caliente, con las interminables tardes que pasaba preparándose para el ingreso al Nacional de Buenos Aires. La abuela estaba ya enferma. Era una tucumana orgullosa, de pocas palabras, como si su verdadera vida quedase para siempre hasta dos décadas atrás.

Al anochecer, aunque vivíamos a tres cuadras de Rivadavia, se oían los estribillos de las tandas de camiones. Mi abuela, cosa rara, abrió el balcón de la calle. Le pregunté:

-¿Qué pasa, abuela?

-Algo raro pasa en la calle, Bachi- me dijo.

Ella murió diez días después. No pudo enterarse de mi difícil ingreso al Nacional Central para las torturas educativas.
Domingo, 17 de Octubre de 2004 20:03 ;?> No hay comentarios. Comentar.


17 DE OCTUBRE DE 1945

0011peron.gifPor Pedro Godoy

Los chilenos -prolijamente manipulados por una oligarquía doctorada en zorrería- adolecemos de dos fallas ópticas. Una, vivimos con la pupila puesta en lo lejos: París o Washington así como en Moscú o Berlín. Un puñado las tuvo hasta en Peiping. Lo remoto hipnotiza. La otra opción: contemplarnos el ombligo y creer que el país es "la copia feliz del Edén". Ambas percepciones psicovisuales nos impiden captar la realidad intermedia. Aquí radio y TV dan "noticias de Chile y el mundo"... El mundo es Europa y EEUU. Este fenómeno impide a 15 millones conocer a las repúblicas vecinas y saberse y sentirse suramericanos. Hay mucho más que dialogar al respecto, pero aquí suele ocurrir -y el idioma de Cervantes desenmascara a etnocentricos y "remotistas"- que se bautiza como "exótico" lo que es "autóctono". Nuestros alumnos tienen en sus testas más datos de las Cruzadas que de las guerras de la emancipación y la bigrafía de Bonaparte desaloja la vida y obra de Bolívar..., pero se advierte: lo anotado es apenas uno de miles de síntomas y signos del síndrome.

Esto explica que la epopeya justicialista del "17" sea insuficientemente conocida. Sin embargo, se trata de una fecha histórica y -ojo- no solamente argentina, sino conosureña. Con Eva y Perón el país de San Martín vuelve por sus fueros continentalizadores como en 1810. La gesta de 1945 inaugura una época. Pocos rioplatenses captan que es un hito clave tanto como 1910 para México, 1952 para Bolivia o 1959 para Cuba. Comenzaba un experimento nacional y popular de insospechada trascendencia. Ya en 1946, 24 horas después de su victoria en las urnas, el héroe de aquella jornada convertido en Presidente Electo era entrevistado por periodista mapochino. Al analizar el documento detectamos las inquietudes integradoras del caudillo. Comenzaba una revolución constructivista irradiante. El año pasado -con la participación del cordobés Lizardo Sánchez, en la Biblioteca Nacional de Santiago de Chile- CEDECH conmemora esta fecha que coincide con el 50º aniversario de la visita de Perón a Chile.

Hoy se evoca la efeméride como propia mientras reitera su fe en el ABC.

Centro de Estudios Chilenos CEDECH.
Lunes, 18 de Octubre de 2004 00:57 ;?> Hay 1 comentario.


DESDE EL OESTE UN RUMOR ...

000011peron2.gifNo para dar por pensado,
sino para dar en qué pensar


Agenda de Reflexión

Número 227, Año III, Buenos Aires, domingo 17 de octubre de 2004

Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia. De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra:

Yo te daré,
te daré, patria hermosa,
te daré una cosa,
una cosa que empieza con P,
Perón...


Y aquel "Perón" resonaba periódicamente como un cañonazo.

Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina "invisible" que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista.
Lunes, 18 de Octubre de 2004 00:57 ;?> No hay comentarios. Comentar.


PAZ MOLINA

1santiago.gif
MEMORIAS DE UN PAJARO ASUSTADO


Por Aristóteles España

Así se titula este libro de poemas de Paz Molina (Santiago, 1945) editado en 1982, es decir, hace 22 años y siempre vigente. Autora también de “Noche Valleja (1990) y “Cantos de Ciega” (1994), es una de las principales voces femeninas de Chile y una de las primeras en identificarse y cultivar la imagen del poeta como personaje, como ser que mira al vacío pero con la mente puesta en la historia y en el devenir del tiempo. “El poeta es un espécimen –dice Molina- que vive una dualidad o duplicidad, de tener que estar siempre dispuesto a vivir de cualquier cosa menos de la poesía. Esa forma de vida, siempre me interesó, aunque reconozco que puede ser desgarradora en algunos momentos de la vida”.

“Memorias de un Pájaro Asustado” es un libro revelador, lleno de instantes de plenitud donde el hablante usa máscaras para descifrar la angustia del hombre del siglo XX. No de otro tiempo. Sus textos son fieles a su pensamiento poético: la voz lírica no es la de “los escritores”; “los poetas están al otro lado de la escritura”, dice.

Interesante propuesta porque esta forma de abordar el lenguaje conlleva riesgos, saltos mortales, intentos de suicidio, caídas al vacío desde un despeñadero. Sobre todo cuando no hay talento, lo cual no es su caso. Paz Molina construye lugares míticos a partir de conversaciones con esos fantasmas de las duplicidades; transforma a esas máscaras de las que hablábamos en referentes de la nostalgia. La angustia de vivir una hora al cual no se pertenece.

En sus poemas se advierten los humus vallejeanos, las desolaciones mistralianas, pero no como influencias definitorias, sino como escenarios donde la escritora dibuja poéticamente, paso a paso, esos fantasmas aún vivos, de un corpus literario que alcanza toda la fuerza y el desgarro que la transformaron en la década del 80 en un ícono de la poesía escrita por mujeres en Chile. En su escritura hay olas de magia, la emoción no es un dogma como en otras escritoras de su generación, sino es sangre compartida, frenesí erótico, las palabras cobran significado a medida que enumera los rituales de la cultura en la que está inserta y a la cual rinde homenaje por la variedad de significados de las obras que contribuyeron a su formación y que le permiten seguir escribiendo, ya sea en Isla Negra o Santiago.

El año 1983 Paz Molina fue editora de poesía de la Revista “Huelén” que dirigió Hernán Ortega. Contribuyó desde sus páginas a dar a conocer a una pléyade de jóvenes poetas de norte a sur del país y rescató a Miguel Arteche como una voz ineludible para esos días complejos en que todo el sistema literario, o mejor dicho, el escenario poético chileno estaba dominado por la presencia de Nicanor Parra, Jorge Teillier, Enrique Lihn. Paz Molina nos habló de la religiosidad, de las vanguardias, del rescate de los vates que en las provincias daban a conocer su canto llenos de fuerza, en la adversidad total. Viajó, editó, difundió, sobre todo a las artistas mujeres que aún no tenían la presencia vigorosa que hoy poseen en la narrativa y la lírica nacional.

“Memorias de un Pájaro Asustado”, un libro que debe ser reeditado, nos trae a la memoria el furor del lenguaje de Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Olga Acevedo, Stella Díaz Varín, las mejores de este tiempo y del otro.
Lunes, 18 de Octubre de 2004 01:33 ;?> No hay comentarios. Comentar.


LA RAZÓN NO BASTA

21colon.gifPor Rafael Hernández Bolívar - Octubre 2004

No cuestiono los fundamentos ideológicos del movimiento indigenista. Aplaudo que la actual generación de americanos hagamos un juicio al terrible genocidio que se cometió contra los pueblos indígenas, ocupantes del territorio que hoy es América. Admito que el día 12 de octubre es el día apropiado para realizar un acto de masas en el cual quede patente una manera nueva de asumir nuestra identidad. Pero estoy en total desacuerdo con el derribamiento y destrucción de la estatua de Colón por tratarse –entre otras consideraciones- de un error político garrafal, más propio de los obcecados de la Coordinadora Democrática que de auténticos revolucionarios empeñados en construir una sociedad nueva. Hay por lo menos tres argumentos sólidos a favor de esta aseveración.

1. Obliga al gobierno revolucionario a reprimir a sus partidarios. El derribamiento de la estatua es un atentado contra el patrimonio de la ciudad cuya custodia y defensa es responsabilidad del gobierno municipal. Al ponerse fuera de la ley, los ejecutores obligan al gobierno revolucionario a reprimir a sus propios partidarios que, por lo demás, realizaban un acto motivado por nobles intenciones reivindicatorias. Esto trae confusión y decepción en los amigos que no tienen toda la información sobre el asunto. Nuestra imagen internacional de revolución democrática, tolerante y pacífica, ganada en fiera lucha contra la oposición nacional y extranjera, a fuerza de grandes movilizaciones alrededor de elecciones participativas, transparentes y democráticas, tiene ahora el tiro en el ala de actos salvajes y negadoras de la civilización. Y no es que la estatua de Colón sea intocable. No. Pero no es lo mismo que en un acto institucional de la Asamblea Nacional o de Cámara Municipal de la Alcaldía de Caracas o del Concejo Metropolitano, se tome la decisión de retirar la estatua de Colón y enviarla a algún depósito de trastos, a que un grupo de exaltados decida, sin consultar a nadie, destruir una estatua que pertenece a la ciudad, usurpando además funciones que competen a instituciones del Estado y, en última instancia, es potestad de todos los ciudadanos o de su mayoría. Podría disentirse o no de esa decisión; pero, sería inobjetable políticamente, pues sería una decisión soberana y ajustada a derecho.

2. El medio distorsiona el mensaje. La violencia física contra un bien cultural utilizada como medio para expresar el rechazo al genocidio y la destrucción de la cultura indígena distorsiona el mensaje reivindicatorio de nuestra identidad. Pasan a segundo plano las motivaciones. Se destacan el hecho y las generalizaciones fáciles y abusivas –“de la destrucción de la imagen de la persona a la persona misma, no hay distancias”, “la soga saltará del cuello de Colón a los opositores de la Revolución”, y otras sandeces similares-. Pero estas constituyen opiniones reales que se difunden y tienen efecto no solo sobre los opositores sino también sobre los partidarios de la revolución. Se convierte en un elemento evasor del debate político actual y de las mismas reivindicaciones indigenistas.

3. Opaca hechos políticos importantes ocurridos ese mismo día. El acto en el Teatro “Teresa Carreño” y el homenaje a Guaicaipuro en el Panteón Nacional hablan más de la identidad y del esfuerzo del gobierno revolucionario por la reivindicación de nuestro pasado indígena, de nuestra voluntad de lucha y de nuestra identidad que la destrucción de la estatua de Colón y de todas las estatuas de los conquistadores que pudieran haber en Venezuela. Sin embargo, el hecho noticioso nacional e internacional fue la destrucción de la estatua. Hay, además, un hecho político sumamente importante desarrollado el 12 de octubre que también fue relegado. Ese día se realizó una marcha -encabezada por Diosdado Cabello, candidato a la Gobernación de Miranda y Simón Pestana, candidato a la Alcaldía de Baruta-, por las avenidas principales de Las Mercedes y El Cafetal. Y esta marcha tiene una significación de primer orden en el esfuerzo que hace la revolución por conquistar espacios geográficos y sociales que venían constituyéndose en cotos cerrados de la reacción. Una multitud numerosa, compacta, cívica y entusiasta hizo el recorrido recibiendo saludos y expectación de los vecinos del sector. También, abucheos y agresiones de uno que otro grupito insignificante de opositores. En algunos balcones, personas orgullosas y alegres, agitaban banderas rojas al paso de la multitud. En la gran mayoría de los balcones, rostros expectantes o incrédulos. En la zona comercial, cocineros y panaderos, trabajadores de los hoteles y de las clínicas, saludaron con alegría el paso de la marcha. Incluso, las muestras de agresión, grabadas por camarógrafos, revelaron el comportamiento político mas atrasado de la oposición venezolana. Vimos a una mujer, armada de un palo que blandía amenazante hacia los marchistas, profería insultos y que al ser grabada abofeteó al camarógrafo y lanzó el palo que tenía en sus manos hacia la multitud. Hasta vimos muestras simpáticas de tolerancia cuando en un mismo balcón había gente que blandía símbolos inequívocamente chavistas y otra que tocaba cacerola en rechazo a la marcha. Pues, bien este importante evento de penetración y conquista de espacios en la clase media, fue también opacado por el acto de vandalismo.

No estamos solos. Nuestra lucha se desarrolla frente a un enemigo tenaz, dispuesto a aprovechar nuestras fallas y errores y bajo la mirada evaluadora de nuestros potenciales aliados u enemigos. En íntima honestidad, debemos estar concientes que muchos de nuestros éxitos se deben más a las torpezas de nuestros enemigos que a la lucidez de la estrategia revolucionaria. No imitemos al enemigo. La verdad está de nuestro lado. Pero, tener razón no es suficiente. Hace falta también capacidad y talento para hacer valer esa razón. Con modo todo se puede, decía Bolívar. Y en este caso específico, el modo es esencial.
Martes, 19 de Octubre de 2004 01:45 ;?> No hay comentarios. Comentar.


LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA Y EL EFECTO DE CORIOLIS

12chavez.gifpor Carlos Parker

El Mostrador - 8 de Octubre de 2004

Recientemente, mientras caminábamos por las atestadas calles del centro de Caracas, un compatriota avecindado por largos 25 años en la patria de Simón Bolívar y Andrés Bello me regaló con una detallada explicación del llamado “efecto de Coriolis”, fenómeno que tiene que ver con la física y el movimiento de rotación de la tierra, y que determina que todo cuerpo en movimiento sea desviado de su trayectoria recta. Es por este efecto, me explicó, que al quitar el tapón de la bañera el agua que comienza a escurrir en el hemisferio norte rotará hacia la derecha, mientras que en el hemisferio sur lo hará hacia la izquierda.

Mi amigo traía esta cuestión a colación a propósito de la salsa, que era el tema que nos ocupaba, tratando de explicar que una cosa era conocer la correcta coreografía y otra muy distinta “saber bailar salsa”, asunto muy difícil y quizá imposible para un nativo del sur de la línea del Ecuador. Según mi compatriota, el efecto de Coriolis era el culpable de la fatalidad de que dos caderas procedentes de hemisferios distintos jamás pudieran encontrarse y mucho menos complementarse, lo que ilustraba una incapacidad básica de comprensión recíproca de amplias connotaciones.

El argumento me dio pábulo para reflexionar sobre dicha incapacidad, aplicada a la posibilidad de comprender adecuadamente los sucesos políticos que tienen lugar al norte del Ecuador, al menos en lo que concierne a la América Latina, y respecto a si acaso dicha limitación no tendría alguna motivación emparentada con el efecto de Coriolis.

Es un hecho que buena parte de los acontecimientos políticos, sociales y económicos relacionados con el Caribe y América Central nos parecen misteriosos e inexplicables, y las más de las veces, más dignos de una novela de García Márquez que de la historia política real y reciente de nuestra Latinoamérica. Especialmente por sus características y recovecos tan ajenos a nuestra idiosincrasia y nuestro modo de ser como individuos políticos. Por lo mismo, es que a la primera de cambio solemos descalificar los hechos acaecidos al norte del Ecuador como propios de “una República Bananera”, como si una agricultura que produjera este producto determinara por sí misma una cierta manera de ver el mundo y de comportarse políticamente.

Sin ir más lejos, el proceso de reformas que encabeza el presidente Hugo Chávez ha debido someterse a la friolera de ocho procesos electorales consecutivos (incluido el referendo revocatorio del 15 de agosto pasado), y salir airoso y campante de cada uno de ellos, para que recién entonces diversos sectores comenzaran, incluso a regañadientes, a reconocer legitimidad democrática e institucional a su mandato presidencial.

Es un dato de la causa que muchos de los elementos que hacen parte del proceso político venezolano nos resultan ajenos y extraños. Partiendo por la personalidad expansiva y locuaz del propio mandatario, pasando por su origen militar, su fallida intentona de golpe de Estado y el tipo de liderazgo personalista y carismático por el que se le reconoce.

Un proceso político fundado en una alianza entre militares reformistas, las clases trabajadoras y los sectores más desposeídos no es algo a que los latinoamericanos del sur estemos acostumbrados a ver. Salvo quizás la experiencia del peronismo originario en Argentina y la de Velasco Alvarado en Perú. Nuestra mentalidad, especialmente la de la izquierda y el progresismo, se aviene más bien con una prescindencia total del estamento militar en las cuestiones políticas. Y no porque estimemos que los militares no debieran tener opinión ni opción política, sino más bien por la circunstancia de que nuestros militares, siempre que han intervenido en política lo han hecho del lado de nuestros adversarios y en contra de nuestros proyectos.

Por otra parte, la experiencia del chavismo venezolano posee un ingrediente original y único, que por sí mismo explica en buena parte el consistente apoyo social de que dispone. Hasta ahora, uno de los mayores dramas y dilemas que han debido enfrentar los procesos de reforma social en cualquier lugar del mundo ha tenido que ver con la carencia de recursos. Por lo mismo, cualquier voluntad de combatir la pobreza introduciendo pautas de equidad y justicia social ha chocado frontalmente con la precariedad. Hasta la irrupción de Chávez, bien apertrechado de la bonanza petrolera, los reformadores sociales no han podido sino nivelar para abajo distribuyendo la pobreza.

La administración del presidente Chávez financia sus programas sociales con el alto precio del petróleo. Desde su triunfo electoral en 1998, la revolución bolivariana no ha hecho otra cosa que invertir en los más pobres. Por lo mismo, han sido los propios programas sociales los que han dejado atrás la apatía electoral y atraído masivamente a los ciudadanos a las urnas.

Sólo en el último año la administración de Chávez ha invertido 2.000 millones de dólares en los estratos más pobres de la sociedad venezolana. Por lo mismo, Chávez consiguió un respaldo del 60% en el reciente referéndum en que sometió su mandato a la voluntad popular y logró la confirmación hasta el 2007. Hay que enfatizar que la política económica y social seguida por la administración de Chávez, fundada en la expansión del gasto público, se aparta por completo de las directrices del FMI, que proclama la receta contraria, es decir moderación del gasto y recortes abruptos e inmisericordes de los programas sociales.

Actualmente, de acuerdo con estadísticas oficiales el 50% de los 25 millones de venezolanos viven en la pobreza, de entre ellos, uno de cada tres son pobres críticos. Otros estudios indican que entre el 70 y el 80% de los venezolanos sufren algún tipo de pobreza. De una población económicamente activa de 12 millones, el 15,5 está desempleado, mientras que en materia de vivienda, Venezuela posee un déficit de cien mil casas por año. Por lo mismo, intentar acortar la brecha entre ricos y pobres utilizando la bonanza petrolera es una circunstancia que habla por sí misma. No es preciso recordar que otros productores de petróleo no han estado abocados precisamente a hacer eso ni nada parecido.

Venezuela es actualmente el quinto productor de hidrocarburos en el mundo. Por tal motivo dicho país representa un factor fundamental de estabilidad o inestabilidad de los mercados mundiales. Teniendo en mente la crisis en el Medio Oriente, y los altos precios a los que ha escalado el crudo en los últimos meses, se comprende que el mundo no está en capacidad de enfrentar un nuevo foco de incertidumbre en torno a un producto tan estratégico. Y Venezuela puede desestabilizar los mercados si por cualquier razón retrocede en su capacidad exportadora.

Por estos días, la petrolera venezolana PDVSA está exportando 2.500.000 barriles diarios, los que a un precio de cerca de 50 dólares el barril, nos da una imagen de los recursos de los que dispone Chávez para llevar adelante sus planes y propósitos.

Venezuela surte el 14% de las importaciones de los Estados Unidos, lo que significa que dos tercios de las exportaciones de petróleo venezolano van a ese mercado. Ello explica que la administración norteamericana haya resuelto bajar los decibeles en su polémica con Chávez, y tras tres años de virtual congelamiento, los vínculos bilaterales estén volviendo a la normalidad. Los EEUU requieren convivir con Chávez, porque éste tiene petróleo. Por su parte Chávez requiere convivir con EEUU, porque necesita de su mercado. Previsiblemente entonces, el factor petróleo repercutirá sensiblemente en contra de cualquier estrategia agresiva de una u otra parte.

Analistas especializados han indicado que en los próximos 50 años Venezuela será el único país petrolero con capacidad exportadora en el hemisferio occidental. Y además, colocado a sólo 5 días de transporte del principal mercado mundial de hidrocarburos (EEUU, México y Canadá) y a una distancia equivalente del bloque Mercosur.

De otra parte, Venezuela aparece interesada en influir poderosamente en el mercado energético latinoamericano. Para eso tiene en mente su proyecto denominado “Petrosur”, que no es sino una alianza con motivaciones energéticas, la que previsiblemente se articulará bajo su hegemonía.

Con este fin Venezuela se afana en construir un eje Buenos Aires-Caracas, proponiéndose intervenir agresivamente en el mercado de los expendedores de combustible, tanto en Argentina como en Uruguay. Prueba de ello es la reciente apertura de una oficina de PDVSA en Buenos Aires, un hecho inédito en la trayectoria comercial de dicha entidad. Si ello llega a ocurrir, significara que se romperá el monopolio de la Esso, YPF-Repsol, Shell y otras compañías que hoy campean en dichos mercados.

Según se sabe, la brasileña Petrobras no está tampoco ajena a este proyecto y las conversaciones estarían bien encaminadas. Por su lado, Bolivia no podría dejar de tratar de involucrarse en este ambicioso proyecto, para lo cual los vínculos políticos están de antemano disponibles, y mas temprano que tarde Perú no dejará de hacer lo suyo. Evidentemente un acuerdo de esta naturaleza y envergadura se relaciona además con coincidencias políticas que abarcan una diversidad de asuntos, entre ellos la cuestión del ALCA y el papel del FMI en la región.

No por otra razón están teniendo lugar tantos gestos amistosos y de acercamiento hacia el gobierno venezolano, provenientes tanto del entorno más cercano del presidente Kirchner y del círculo más estrecho del PT del Brasil. Eso sin contar con los guiños del PSOE español, que tampoco quiere quedar al margen de estos entendimientos y de lo que de allí podría surgir, tanto en el campo de la política como de los emprendimientos energéticos.

Tanto hacia el interior como hacia el exterior, la administración del presidente Chávez viene reclamando que se reconozca sin ambigüedades su victoria y que cesen los cuestionamientos a su legitimidad democrática. En verdad, parece que aquello no es mucho pedir, habida cuenta de las circunstancias someramente descritas. Salvo, claro está, que una vez más nos dejemos enredar por el efecto de Coriolis.
Miércoles, 20 de Octubre de 2004 21:24 ;?> No hay comentarios. Comentar.


ELECCIONES EN URUGUAY

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UN FENÓMENO LLAMADO MUJICA



A muy pocos días de las elecciones generales que tendrán lugar en la República Oriental del Uruguay el próximo 31 de octubre, la coalición de izquierdas Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva Mayoría es candidata, según todas las encuestas, a imponerse incluso desde la primera vuelta. Retrato de uno de sus líderes, el más popular y fuera de lo común.

Por María Urruzola (*)
Periodista uruguaya.

La anécdota la conoce todo Uruguay. El 15 de febrero de 1995, día en que comenzaba la 44 Legislatura del Parlamento, los porteros de la Cámara de Diputados interceptaron el paso a un señor de aspecto bastante rústico y desgreñado, muy informal, vestido de pantalón y campera jean, que acababa de aparcar una pequeña motocicleta en el estacionamiento equivocado y le advirtieron que la entrada y el parking eran sólo para legisladores. “Es que soy diputado”, contestó con sencillez José Mujica, más conocido como “el Pepe”.

Por primera vez en la historia política del país, un tupamaro, un ex guerrillero de la década de los ‘60, de profesión pequeño campesino o, más específicamente cultivador de flores, ingresaba al Parlamento como diputado nacional. Aquel novel diputado, pero viejo luchador social, es hoy senador, a sus 70 años, y el personaje más popular dentro del Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva Mayoría, como se llama ahora la coalición de izquierdas que según vaticinan todas las encuestas podría acceder al gobierno el próximo 31 de octubre con un porcentaje de votos que oscila entre 48 y 52%. Es decir, tal vez en la primera vuelta y sin necesidad de ir a un ballotage.

Esa doble condición de líder de izquierdas más votado por la ciudadanía y de ex guerrillero tupamaro fue el argumento al que recurrió el Partido Colorado (específicamente el Foro Batllista, agrupamiento liderado por el ex Presidente Julio María Sanguinetti) que figura último en las encuestas, para desatar la infaltable campaña de “miedo” en el último tramo de la contienda electoral, a tan solo 15 días de que comience la veda publicitaria.

Puesto que no hay inestabilidad cambiaria, ni descenso en la cotización de los papeles de deuda uruguayos, ni aumento del “riesgo país” y tampoco aumento de la inflación; es decir, hay tranquilidad en “los mercados”, el miedo no puede propagarse por el lado de esa infaltable pieza en el ajedrez del poder que es la inestabilidad económica y financiera y, por lo tanto, los argumentos para sembrar el temor entre la ciudadanía tuvieron que extraerse del pasado lejano.

El instrumento fue un documental alemán filmado en 1996 titulado “Tupamaros”, del que se extrajeron algunos minutos de declaraciones de José Mujica, del también senador tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro, y de la diputada tupamara Lucía Topolansky (pareja de Mujica), en los que analizan su opción por la vía armada en la década de los ‘60. Esos fragmentos, extraídos de contexto, refieren a la concepción que el MLN-Tupamaros tenía de la democracia en aquella época y a la forma en cómo llegó a realizar un par de ejecuciones de hombres acusados de integrar los escuadrones de la muerte. El anuncio televisivo difundido por el Foro Batllista termina con una pantalla en negro donde se lee: “Ellos son la mayoría del Frente Amplio”.

Antes de que el anuncio fuera puesto al aire en los canales de televisión abierta el MLN prohibió la difusión de imágenes de sus dirigentes en propaganda ajena, y la productora alemana Specogna Filmproduktion prohibió la difusión total o parcial, pública y privada del filme, incluso en la red, donde lo colocó el Foro Batllista, quien lanzó a todos sus dirigentes a una campaña apocalíptica sobre la “censura” de la que estaba siendo “víctima” y lo que eso vaticinaba para el futuro del país bajo gobierno de izquierda. Mientras por un lado se anuncia una batalla legal respecto a si existen derechos de autor o no de esas imágenes (los líderes del Partido Colorado argumentan que “son del dominio público”, pese a que existe una ley de derechos de autor mejorada en enero de 2003), el Foro Batllista dobló su apuesta y comenzó a emitir por radio breves anuncios que simulan un informativo, en los que se anuncia que los senadores tupamaros le quitaron su apoyo al Ministro de Economía, Danilo Astori, o que por viaje del Presidente y del Vicepresidente asume la Primera Magistratura el senador tupamaro José Mujica. ¿Quién es Mujica, este nuevo “cuco” que la derecha agita en un intento desesperado por impedir que la izquierda llegue al gobierno en la primera vuelta de la elección y forzar así un ballotage entre Tabaré Vázquez y el candidato del Partido Nacional, Jorge Larrañaga, segundo en las encuestas?

UN PERSONAJE SINGULAR

Se hace necesario aportar los datos básicos de este nuevo fenómeno de la política uruguaya, aunque no expliquen mucho: nacido el 20 de mayo de 1934 en el seno de una familia campesina por ambas ramas, José Mujica Cordano fue primero militante del Partido Nacional, uno de los dos partidos tradicionales del país, luego de la Unión Popular, un desprendimiento más hacia la izquierda del anterior, y tras la aplastante derrota de todas las opciones algo progresistas en la elección de 1962, fundador del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, junto al ya fallecido Raúl Sendic, su máximo dirigente.

En su historia figura haber caído preso por primera vez en 1964, en un fallido asalto del MLN que se hizo pasar por “rapiña común”; haberse enfrentado con la policía a tiros y haber huido por las cloacas de la ciudad; haber sido herido gravemente de seis balazos (se salvó de la muerte por milagro); haberse escapado dos veces de la cárcel de Punta Carretas; haber estado 13 años preso; haber sido torturado sistemáticamente y haber integrado el grupo de nueve presos conocido como “los rehenes”. Poco después del golpe de Estado de junio 1973, nueve dirigentes fundadores del MLN, entre ellos Sendic, Mujica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro, fueron sacados del Penal de Libertad y llevados de un cuartel a otro permanentemente durante siete años. Vivieron literalmente en un pozo subterráneo, aislados unos de otros y prácticamente sin movilidad. “El síntoma más evidente de vida era siete ranitas, a las cuales las alimentaba con miguitas de pan. ¿Sabés que las hormigas gritan? Lo descubrí al ponerlas en el oído para entretenerme”, contó el senador Mujica en una de las innumerables entrevistas que la han hecho desde su ingreso al Parlamento.

Pero los datos básicos de la vida del Pepe Mujica no alcanzan para explicar cómo su liderazgo llevó al MLN de ser en 1985 un pequeño grupito de ex presos con el que simpatizaban algunos miles de ciudadanos, a integrarse primero al Frente Amplio y volverse luego en poco más de diez años la fuerza más votada dentro de la izquierda, lo que en números significa actualmente alrededor de 400.000 votos según las últimas encuestas, el doble de lo que obtendría el Partido Colorado. Es necesario ubicar primero el análisis de la coyuntura electoral en el contexto de un país literalmente quebrado, donde este año aparecieron en el norte del país, en el departamento de Artigas, casos de muertes de niños por desnutrición infantil, y en la capital cifras que indican que el 58% de los niños viven por debajo de la línea de pobreza. En un libro sobre su vida editado en 1999, Mujica explicó que uno de los elementos constitutivos de la formación inicial del MLN “fue el apoyo a los cañeros de Artigas”. Esos cañeros se agremiaron en 1961 en la Unión de Trabajadores Agrícolas de Artigas (UTAA) gracias a la labor de Raúl Sendic, y en 1962 marcharon más de 600 kilómetros a pie hasta Montevideo para reclamar por sus derechos básicos. En 2004 esos derechos siguen conculcados, tal como demuestran las muertes infantiles por desnutrición, que provocaron un sobresalto de solidaridad en todo el país. La única diferencia entre 1962 y 2004 es que en esta ocasión el recorrido fue inverso -desde Montevideo hacia el norte- y distinto, porque no lo hicieron ciudadanos sino alimentos, ropas y medicamentos enviados por compatriotas solidarios. Además de ese contexto socio-económico hay que tener en cuenta que la dirigencia política uruguaya ha estado siempre mayoritariamente integrada por hombres de origen urbano, abogados -eventualmente contadores- de traje y corbata, lenguaje “jurídico-político” y con una visión tecnocrática de la labor de gobierno.

Mujica, en cambio, es campesino de profesión y de ocupación aún hoy, pero tiene una sólida aunque autodidacta formación intelectual: durante cinco años de los 13 que estuvo en la cárcel sólo pudo leer ciencias -matemáticas, física, química- y en los otros nada; antes, en libertad, había sido un entusiasta lector de historia y luego, de nuevo en libertad, se dedicó a profundizar en antropología para entender al “bicho humano”, según sus términos. Mujica se viste invariablemente con un jean y una campera gastados; se desplaza en motocicleta junto a su compañera Lucía -arrastrando un pequeño trayler cuando llevan sus flores a la feria- y reúne en su temperamento la calma del hombre de campo con la picardía del gaucho; la habilidad del viejo luchador político con la franqueza de quien no tiene nada para perder porque no tiene ni quiere nada, todo ello combinado con un lenguaje desusado en el discurso político nacional, en el que conviven los términos camperos con las malas palabras familiares que todos decimos a lo largo del día y ciertas expresiones de una infinita ternura hacia la raza humana. “Tengo una personalidad un tanto campesina, una mentalidad propia de quien ha vivido de la tierra. Y a medida que me fui intelectualizando diría que fui profundizando más en lo mismo. En algún momento me puse a leer bastante sobre biología y a estudiar bioquímica, y a partir del conocimiento me fue naciendo una especie de admiración cuasi religiosa. He dicho por ahí que soy casi panteísta. Y cuando digo que hablo con las plantas, por supuesto que no estoy diciendo que realmente hable con ellas, sino que trato de interpretarlas. Un terrón debe ser un laboratorio entero, tan complicado que el hombre no está ni en condiciones de remedarlo. Se puede ser religioso por analfabeto. Pero también se puede tener una actitud religiosa cuando se empieza a saber y se comprende que no se sabe nada”, dice en el libro antes citado.

Esa inusual combinación de campesino-intelectual, sobrio y pausado pero rápido como un lince para dar respuestas certeras ante los medios de comunicación, informal de verdad y más preocupado por insuflar esperanzas en los jóvenes que en ganar votos, parlamentario responsable y trabajador en serio, lo posicionó paulatinamente como interlocutor válido para sectores tan diversos como los empresarios, los jóvenes, los universitarios, y sobre todo los habitantes del interior del país, desilusionados y enojados con “la capital”.

Seguramente el mayor peligro que representa este fenómeno llamado Mujica sea similar al que el propio Pepe identificó como uno de los problemas del MLN de los años ‘70: “La gente se nos venía encima”. Así como el aluvión de simpatizantes de la época clandestina los volvió vulnerables a la infiltración y a la policía y fue un elemento que coadyuvó a su derrota militar, el aluvión de votos de esta época parlamentaria los puede tornar incapaces de responder a tantas expectativas, contribuyendo involuntariamente y por efecto bumerang a la desilusión popular que muchos desean y algunos vaticinan a la izquierda en el gobierno. Entre tanto, este abuelo sin nietos se ha vuelto el enemigo público número uno de la derecha aún en el poder.

(*) Tomado del foro de discusión Reconquista Popular.
Miércoles, 20 de Octubre de 2004 22:06 ;?> No hay comentarios. Comentar.


"YO LANCÉ PRISIONEROS AL MAR"

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Dibujo: Prisioneros en Villa Grimaldi

Impactante testimonio sobre la brutalidad
de la dictadura militar



Por Julio Oliva García

El Siglo
– 16/10/2004

En el interrogatorio del juez Juan Guzmán, Pinochet culpó a sus subordinados de las violaciones a los derechos humanos, gesto que tuvo como respuesta la reacción de Manuel Contreras Sepúlveda -"nos dejó solos"- y la ruptura mayor del pacto de silencio que existía al interior de los organismos de seguridad y los uniformados que participaron en los crímenes. Este es un relato de esa nueva ventana abierta a la verdad.

Manteniendo su identidad en anonimato, por las obvias repercusiones que puede tener su testimonio, un ex uniformado relató las labores que cumplieron, por órdenes directas de Pinochet, para hacer desaparecer los cuerpos de prisioneros políticos que se encontraban enterrados clandestinamente en terrenos de las Fuerzas Armadas. En esta ocasión le llamaremos "Claudio Carvajal". En los casos, que por estos días adquirieron actualidad cuando el juez Guzmán encontró rieles utilizados en el delito, han sido procesados diversos miembros del Ejército, como los suboficiales en retiro Juan de Dios Alberto González Dubó, René Meier Chávez, Sergio Castro Cano, Marco Cáceres Rivera y Rigoberto Saavedra Navarro, a quienes se les acusó de obstrucción a la justicia por negarse a aportar antecedentes sobre estos verdaderos "vuelos de la muerte". En este caso, que investiga los secuestros de Calle Conferencia y el asesinato de la dirigente comunista Marta Ugarte, también están procesados Manuel Contreras Sepúlveda, el ex jefe de la Brigada de Inteligencia Metropolitana de la DINA Carlos López Tapia, los pilotos Emilio de la Mahotiere, Antonio Palomo, Oscar Vicuña y Luis Felipe Polanco, y el ex jefe del Comando de Aviación del Ejército Carlos Mardones Díaz.

El caso de Marta Ugarte y las órdenes de Germán Barriga

Según el Informe Rettig, Marta Ugarte, integrante del comité central del PC, fue detenida en la vía pública el 9 de agosto de 1976 y llevada al centro de represión de Villa Grimaldi, en Santiago, donde murió a consecuencias de las torturas cuando tenía 42 años. Su cuerpo fue lanzado al mar, pero las precauciones que sus captores tomaron para hacerla desaparecer fueron débiles y su cadáver fue encontrado semidesnudo y dentro de un saco amarrado a su cuello con un alambre, en la playa de La Ballena, sector los Molles en La Ligua, el 9 de septiembre de ese mismo año.

La autopsia determinó que Marta Ugarte, secretaria de Mireya Baltra cuando ésta fue parlamentaria, sufrió en vida una luxo fractura de columna, traumatismo toráxico abdominal con fracturas costales múltiples, ruptura y estallido del hígado y del bazo, luxación de ambos hombros y cadera y una fractura doble en el antebrazo derecho.

Un ex agente que entrega su versión de los hechos afirma que laboró en la Brigada Tucán a cargo de coronel de Carabineros Germán Barriga Muñoz y que en 1976 le correspondió amarrar con alambres a un trozo de riel de tren a Marta Ugarte Román, para luego subirla a un helicóptero Puma del Ejército. El aparato -con piloto, copiloto y un agente- se dirigió hacia la costa para lanzar su "equipaje" al mar. Barriga Muñoz, procesado en múltiples casos de secuestrados, usaba el alias de "Don Jaime" y siguió siendo parte de la CNI luego de la disolución de la DINA. Aparece implicado en las desapariciones de Alfredo Rojas Castañeda, Carlos Lorca, Ricardo Lagos, Exequiel Ponce, Carolina Wiff, Mireya Rodríguez Díaz, Rosa Solís Poveda y Michelle Peña Herrera, embarazada de varios meses.

"Operación Puerto Montt"

Con el código "Puerto Montt", la DINA designaba a los ejecutados que serían lanzados al mar, y que entre 1974 y 1978 pudieron ser unos 500 prisioneros, lo que lleva a afirmar con mucha seguridad a Manuel Contreras que "los desaparecidos no existen, están muertos".

Luego de tomada la decisión por Contreras, Espinoza, Moren Brito, Ferrer Lima y Miguel Krassnoff, la operación era realizada con el apoyo de pilotos y mecánicos del Comando de Aviación del Ejército, quienes ponían a disposición sus conocimientos en el manejo de los helicópteros Puma, como el que fuera utilizado en la denominada Caravana de la Muerte. De hecho, tres de estos pilotos participaron en ambas acciones: Antonio Palomo, Emilio de la Mahotiere y Luis Polanco.

"Claudio Carvajal" cuenta que "desde los sacos paperos sobresalían las pantorrillas y los pies. A las mujeres se les veían los zapatos con tacones altos o bajos. A veces se les asomaba el ruedo de la falda. A los hombres se les veían los zapatos y el extremo de los pantalones. Cada saco contenía un cuerpo amarrado con alambre a un trozo de riel. Algunos cuerpos todavía mostraban sangre fresca. Otros expelían el olor de la primera descomposición. Otros sacos estaban impregnados de aceite humano, señal de que los cadáveres habían permanecido algún tiempo enterrados. Algunos de los bultos no tenían la forma de un cuerpo, eran de un tamaño más reducido, sólo parte de los restos".Se habla de unos 40 viajes que comenzaban en Tobalaba, donde funcionaba el Comando de Aviación del Ejército, pasaban por los sitios de entierros clandestinos en Peldehue y culminaban en las costas de la Quinta Región. Antes de cada vuelo los mecánicos recibían la orden de sacar los asientos del helicóptero Puma y el estanque de combustible adicional. La autonomía de vuelo sin el segundo estanque es de dos horas y media. Cada viaje era ordenado por el jefe del CAE al jefe de la Compañía Aeromóvil de ese comando de helicópteros. Todos los vuelos quedaban registrados y la tripulación estaba conformada por un piloto, un copiloto y un mecánico. En Peldehue eran esperados por dos o tres camionetas blancas Chevrolet C-10, operadas por un par de agentes de la DINA que ya tenían los cuerpos ensacados para ser subidos al vehículo aéreo.

"Claudio Carvajal" sigue su relato con dificultad, señalando que "nos dirigíamos hacia la costa de San Antonio o Quintero, a veces nos internábamos mar adentro, aunque la mayoría de las veces arrojábamos los cuerpos en zonas rocosas a poca distancia de la costa. El lanzamiento se efectuaba a través de la escotilla ubicada en el medio del helicóptero, donde se encuentra el gancho de carga que baja por dentro a la altura del rotor principal. Aunque también se hacía desde una escotilla de popa. El lanzamiento lo efectuaban los agentes civiles, que eran los responsables de llevar los cuerpos a Peldehue, ponerlos en el helicóptero y supervisar que los bultos llegaran al fondo del mar. Los rieles recién cortados brillaban en la oscuridad. Cumplida cada misión, retornábamos a Peldehue donde los agentes abordaban las camionetas C-10 y se iban. Partíamos luego a Tobalaba, desocupábamos el helicóptero y se procedía a su limpieza, pues la mayoría de las veces quedaba con sangre impregnada y con un penetrante olor a carne descompuesta. Se manguereaba el piso y el interior, y se dejaba ventilar. Sólo cuando el olor y la sangre desaparecían, los mecánicos volvían a instalar los asientos y el estanque de combustible adicional, a no ser que al día siguiente la máquina tuviese que cumplir una tarea similar".

Una segunda fase de esta fórmula de desaparecimiento, arrojando sus cuerpos al mar, se inició después de 1978 y duró al menos hasta 1981 ó 1982, luego de que todas las unidades del país recibieron la orden de "retirar los televisores". Los jefes del Comando de Aviación del Ejército eran el coronel Hernán Podestá Gómez, entre enero y diciembre de 1978; coronel Fernando Darrigrandi Márquez, entre enero de 1979 y julio de 1981; y el coronel Raúl Dinator Moreno, entre agosto de 1981 y febrero de 1982.

La "Operación Puerto Montt", si bien en un primer momento sirvió a la DINA para hacer desaparecer de manera rápida a sus prisioneros muertos, fue usada después para terminar con cualquier vestigio de cuerpos que estuviesen en terrenos militares. Por estos días, cuando el Consejo de Defensa del Estado se pronuncia por el fin del procesamiento por "secuestro permanente" y por la aplicación de la Ley de Amnistía, nada dice sobre este nuevo delito de exhumación ilegal, que agrava el anterior y que está fuera del tiempo cubierto por la amnistía dictada por Pinochet.

Días antes de someter a exámenes sicológicos a Pinochet, el juez Juan Guzmán Tapia se dirigió a la costa de Quintero para buscar los rieles que habían sido usados para fondear a los prisioneros. En la ocasión dijo: "Vinimos a buscar rieles y encontramos rieles". Luego de tanto conocer las atrocidades de la dictadura, de saber cómo funcionaba la DINA bajo el mando operativo de Manuel Contreras y las órdenes del ex dictador, en este caso para hacer desaparecer definitivamente a los detenidos desaparecido, es de esperar que este viernes 8 de octubre, luego de conocidos los informes de los peritos, procese definitivamente a Augusto Pinochet, el mismo que dio la orden de "retirar televisores" en todo Chile.

Incineraciones, la otra forma

Diversos testimonios hablan de la otra forma en que se hizo desaparecer los cuerpos de los prisioneros enterrados ilegalmente, vinculada directamente a la orden encriptada en máxima seguridad que envió Pinochet a todas las unidades militares del país, conocida como "Operación Retiro de Televisores".

Entre otros, el suboficial mayor Mario Contreras Brito, manifiesta en su declaración que "en una fecha indeterminada de 1978 se presentó en el regimiento (Infantería de Montaña Reforzada N° 17) un equipo conformado por unos cuatro funcionarios, provenientes de la Sección II (Inteligencia) de la III División de Ejército de Concepción, al mando del suboficial Eduardo Paredes Bustamante, sosteniendo una reunión con el Comandante de la Unidad, coronel Jaime García Zamorano. Posteriormente, el jefe de la Sección II, el entonces teniente Julio Reyes Garrido, reunió al personal de la sección y nos informó que tendríamos que salir a cumplir una misión en conjunto con el personal de Concepción, sin darnos mayores detalles.

El teniente Reyes dispuso que me quedara de servicio en la oficina, junto a otro colega cuya identidad no recuerdo, ordenándome, además, conseguir dos bidones de combustible para tener a su disposición a su regreso, de acuerdo a lo solicitado por el suboficial Paredes. En estas circunstancias, me enteré que salieron del regimiento dos camionetas civiles, a cargo de los funcionarios de Concepción. La misión era desenterrar los cuerpos de personas que habían sido inhumadas en la zona de Mulchén. Regresaron al regimiento con cuatro sacos plásticos conteniendo restos óseos que, por instrucciones del suboficial Paredes, fue quemado en un incinerador fabricado de ladrillo con forma de chimenea que existía en el regimiento. Una vez finalizada esta tarea, el personal de Concepción abandonó el regimiento.

La Sección de Inteligencia del regimiento estaba conformada, además, por el teniente Julio Reyes, los sargentos José Puga Pascua, José Iturriaga Valenzuela y Luis Palacios Torres, los cabos Jaime Müller Avilés, Julio Fuentes Chavarriga y Juan Cares Molina"
.

"Me correspondió cumplir esta misión"


Por su parte, el suboficial Luis Palacios Torres declara que "me correspondió abordar una camioneta marca Chevrolet, modelo C-10, con sport wagon completo. El otro vehículo también era civil, ya que no se ocuparon vehículos militares. Salimos rumbo al sur por la Ruta 5, pasado Mulchén nos detuvimos unos momentos y continuamos el viaje en dirección al oriente. Tras recorrer media hora de camino, llegamos a un sector para mí desconocido, ya que no soy oriundo de la zona, en donde se detuvieron los vehículos. En este lugar, recibimos la orden de descender y bajar unas herramientas que se encontraban en el vehículo en que viajaban los funcionarios de Concepción. Según recuerdo el suboficial Eduardo Paredes nos condujo a las cercanías indicándonos un lugar en donde recibimos la orden de comenzar a excavar.

Luego de aproximadamente una hora de excavación, fueron encontradas osamentas que se guardaron en unos cuatro sacos plásticos del tipo "papero", que ayudamos a subir a una de las camionetas. Ya en el regimiento, bajamos los sacos y los dejamos en la parte posterior de las dependencias que utilizaba la Sección II. Al cabo de un rato, no recuerdo si por orden directa del teniente Reyes o por comunicación de otro funcionario que transmitió sus instrucciones, se procedió a incinerar los sacos.

La Sección II tenía un incinerador, fabricado de ladrillo con forma de chimenea, donde se procedió a vaciar el contenido de los sacos poco a poco. Me correspondió cumplir esta misión, pero no recuerdo qué funcionarios colaboraron. Entre el material que pude observar al momento de su incineración recuerdo que había restos de osamentas, cráneos y botas de goma del tipo utilizado en labores agrícolas. En mi opinión, cada uno de los sacos contenía más de un cuerpo, sin poder precisar su número exacto"
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Miércoles, 20 de Octubre de 2004 16:32 ;?> Hay 1 comentario.


LA ESPERANZA URUGUAYA

tabare.gifPor José Steinsleger

La Jornada, México D.F., 20 de octubre de 2004

Argentina y Uruguay ocupan la llamada "pampa húmeda", ubérrima subregión de la cuenca hidrográfica del Plata que abarca sureste de Brasil, Paraguay, sur de la provincia de Córdoba y Buenos Aires y concita los afanes de integración económica del Mercosur.

Sin embargo, no hay lectura geoeconómica válida sin historia política que la interprete. Tautología rioplatense: ¿Argentina extensión del Uruguay, o viceversa? Lo cierto es que pocos peatones que circulan por Piedras, en el centro de Buenos Aires, saben que la calle evoca la batalla que dio inicio a las luchas de emancipación de la corona española (1811). José Artigas, el vencedor, no distinguía entonces entre "orientales" y "porteños". La Liga Federal artiguista (1811-16) se proponía articular una gran nación rioplatense. Pero las oligarquías de Buenos Aires y Montevideo desbarataron el proyecto y acataron la cartografía impuesta por el Banco de Londres.

La separación de Uruguay de Argentina (1830) y la terrible Guerra de la Triple Alianza, que redujo el Paraguay a cenizas (Argentina, Brasil, Uruguay, 1865-70), fueron sendos capítulos de la dramática balcanización de la Patria Grande pensada por San Martín y Bolívar.

Demográfica y culturalmente, la historia cambió. Pero los nativos sobrevivientes al genocidio "civilizador" supieron enriquecer sus ideas libertarias con los inmigrantes llegados de España, Inglaterra, Italia y Europa central. El espíritu artiguista rencarnó en la figura del montonero uruguayo Aparicio Saravia (1855-1904) y el tupamaro Raúl Sendic (1925-89). ¿Podemos dudar si al prócer uruguayo-argentino le hubiese sorprendido la ferocidad represiva de sus enemigos en el trasiego de torturados, asesinados y desaparecidos de la Operación Cóndor (1974-82)? El terrorismo de Estado globalizó el sufrimiento y la explotación de uruguayos, argentinos, paraguayos, bolivianos, chilenos y brasileños. Los tecnócratas se lanzaron al deshuesamiento y subasta de los estados nacionales y los políticos de la "democracia" se convirtieron en predicadores del "mirar hacia adelante", pues a juicio de ellos la sociedad toda debía cargar con el genocidio y la deuda externa.

¿Qué prevén ahora, cuando el Mercosur debe tomar posición ante el modelo esclavista del ALCA? El argentino Néstor Kirchner y el paraguayo Duarte simpatizan con el venezolano Hugo Chávez. Pero con Lula (el "obrero pragmático"), Brasil ya le hizo ojitos al ALCA. ¿Qué esperar del Chile de Ricardo Lagos, ariete de Washington en la subregión? ¿Qué del boliviano Carlos Mesa y su política económica entreguista?

Ningún país del Cono Sur puede ya funcionar por su cuenta. Por ejemplo, el estado de Rhode Island, el más pequeño de Estados Unidos, cabe 100 veces en Uruguay, el estado más pequeño de América del Sur. De modo que los uruguayos que vivieron en el otrora "Estado de bienestar" podrían preguntarse lo siguiente: ¿Por qué Rhode Island, con poco más de un millón de habitantes, supera en 30 por ciento el PIB de Uruguay, con 3.5 millones de habitantes? ¿Por qué los uruguayos destacaron por su nivel educativo y organización social y luego se dispersaron por el mundo? ¿Por qué la población total de Rhode Island equivale al total de uruguayos que viven en la pobreza relativa y extrema (40 por ciento)? ¿Por qué a pesar de tantos uruguayos insertos en la cultura universal, Uruguay encabezó en 2003 la lista de suicidios en América Latina (18 por cada 100 mil habitantes, 612 al año, 1.67 al día)? ¿Qué posibilidad tiene Uruguay para salir de un "pozo" más angustiante que la novela homónima de Juan Carlos Onetti?

Una esperanza asoma en el horizonte: la coalición de centro-izquierda Encuentro Progresista Frente Amplio (EP-FA), liderada por Tabaré Vásquez, que a fines de agosto pasado tenía 46 por ciento de la intención de voto para las elecciones presidenciales del 31 de octubre próximo y grandes posibilidades de evitar el ballotage (segunda vuelta). Si las urnas confirman la proyección, el poder oligárquico coloranco (de los partidos "blanco" y "colorado") estaría llegando al fin de un ciclo histórico, dejando en la desocupación a 20 por ciento de la población económicamente activa.

En caso de que el Mercosur pudiese revertir el modelo neoliberal con una redistribución del ingreso más justa, las potencialidades de Uruguay, país de alimentos, dan para mucho, siempre que sus pueblos se integren dinámicamente al crecimiento con desarrollo social. De lo contrario (y con el ALCA a punto de entrar en vigencia en 2005), la tragedia uruguaya se ahondará hasta la exasperación y ex gobernantes como Julio María Sanguinetti seguirán dando clases de democracia por el mundo, en tanto Enrique Iglesias, director uruguayo del BID, seguirá engordando hasta reventar.
Jueves, 21 de Octubre de 2004 03:49 ;?> No hay comentarios. Comentar.


1911 - PUERTO NATALES - 1956

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La siguiente nota, escrita por Octavio Castro Sáez, apareció
publicada en "El Austral" de Puerto Natales el 29 de mayo de 1956. Castro, maestro primario y dirigente político del Partido Socialista, desempeñó durante varios períodos el cargo de Alcalde de Puerto Natales dejando como legado una vida al servicio de su comunidad y su preocupación social. También le dedicó tiempo a escribir poesía y artículos periodísticos que aparecieron publicados en la prensa de la región. Con motivo de aproximarse el Centenario de Puerto Natales (Mayo de 2011) publicaremos en nuestro espacio trabajos de Octavio Castro y de otros notables natalinos, hombres y mujeres que han dejado su marca en la casi centenaria historia de Puerto Natales, en la patagonia chilena. Esta nota apareció reproducida en el blog “Milodon City” de Hugo Vera Miranda.


Nuestro pueblo cumple el jueves un año más de progresiva existencia. Al traspasar el umbral de sus 45 años de vida, no podemos menos que consignar en estas hojas periodísticas que, por tantos años viene sirviendo a la población, algunos conceptos relacionados con su desarrollo y crecimiento.
Nadie podrá negar buenamente que Natales es, sin duda alguna de esos pueblos que se hacen acreedores de la admiración de la ciudadanía, por el tesón que ha caracterizado a su población, por el esfuerzo, sacrificio y espíritu de lucha que ha demostrado siempre para batallar por su destino y progreso.
Pueblo acunado y mecido en su crecer de todos los días por rudas y limpias manos de gente humilde, trabajadora, dueña de su propio destino y capaz de vencer los peores obstáculos, entra a vivir un nuevo año con crecida confianza en su progreso.
De simple factoría, nacida al impulso potente de una industria, se ha convertido, con el correr del tiempo, en una ciudad que, si bien es cierto no ofrece aún las comodidades, ha logrado grandes avances debido más que nada al esfuerzo, al entusiasmo y afán de progreso de su población que día a día, aumenta ostensiblemente. Decidimos así basados en hechos irrefutables como lo es la vida institucional de Natales, como lo demuestra el pie en que se encuentran sus instituciones deportivas, sociales y de todo orden. Mientras pueblos muchos más antiguos que el nuestro se debaten en un atraso colonial y no cuentan con los más elementales servicios públicos, Natales ofrece a la consideración de todos un avance efectivo y prometedor.
La progresiva disminución de sus fuentes de trabajo ha hecho pensar a muchos que el pueblo perecería como tal. Pues bien, ante este pesimismo, muchas veces fundado por cierto, hemos sostenido junto con la población nuestro derecho a la existencia como pueblo, como ciudad y creemos que cada día estamos logrando mayor éxito.
Ante el cierre de uno de los frigoríficos se creyó que se podría producir el desbande de los pobladores. Ello no ocurrió, pues vino en nuestro auxilio la puesta en marcha del Yacimiento Carbonífero de Río Turbio, en la República Argentina, y los natalinos una vez más pudimos salir adelante. Ahora confiamos en el Puerto Libre y en la subdivisión de las tierras para asentar en forma definitiva las bases de un seguro progreso para nuestro pueblo. Los agoreros y los intereses en juego para derribar el espíritu de lucha de los trabajadores de Natales, que constituyen la gran mayoría de la población, serán vencidos una vez más. Natales ha adquirido el vigor de pueblo adulto y las nuevas familias que acoge en su seno con bondad, cariño y fraternidad natalinas tan alabadas en la provincia y en Chile, han de sumarse al esfuerzo general para seguir avanzando sin cesar.
Las obras de alcantarillado, próximas a iniciarse, así como los planes de edificación puestas en marcha, la construcción de un hospital y poblaciones permitirán en breve plazo lograr nuevas fisonomías urbanísticas, de salubridad uy confort ciudadano. Bastante nos ha costado a los natalinos conseguir todo lo alcanzado. Hace falta que no se desmaye en ningún instante para seguir abriendo y empujando las puertas del progreso. Le ha cabido en esta lucha de todos los días papel preponderante a las organizaciones políticas y sindicales; esto debe reconocerse hidalgamente. Es cierto en muchas ocasiones se ha cargado la nota en esta actitud combativa, pero no lo es menos que ello se justifica por el afan de avanzar rápido en la solución de nuestros problemas y al hecho que no siempre pueden conciliarse las posiciones de lucha.
Natales, en su corta vida, como le ocurre a todos los pueblos, ha tenido adversidades, en el orden administrativo. Aquí no haremos crítica ni el panegírico. La tarea sería larga. Por otra parte nuestra historia como pueblo es muy breve y por lo mismo conocida. Por lo demás el propio pueblo siempre y en todas las circunstancias ha superado todos los obstáculos porque hay que decirlo de una vez, los trabajadores, el pueblo de Natales ha sido el protagonista único y exclusivo de su propia gesta de pueblo libre que sabe lo que quiere, sabe como obtenerlo y que por lo tanto no necesita de tutorías de ninguna clase. Y si no, recordemos las luchas sostenidas por la población natalina, gente digna y respetable por su altivez y espíritu de superación.
En este aniversario saludamos a nuestro pueblo y le decimos, ¡Adelante, siempre adelante y sin desmayos ni flaquezas! Hagamos de la honradez, el esfuerzo y la lealtad nuestro lema de pueblo esforzado y viril.
Jueves, 21 de Octubre de 2004 23:06 ;?> No hay comentarios. Comentar.


¿TRATADO DE PAZ Y AMISTAD?

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CIEN AÑOS DE ENEMISTAD ENTRE BOLIVIA Y CHILE



Por Hernán Uribe (*)

(Especial para ARGENPRESS.info)
(Fecha publicación: 18/10/2004)

El 28 de septiembre pasado cuando fue destituido el cónsul de Chile en La Paz porque dijo que Bolivia podría recuperar el mar perdido faltaban sólo 22 días para que se cumpliera el centenario del tratado que legalizó la segregación de la provincia de Antofagasta conquistada por el ejército chileno en la denominada Guerra del Pacífico que estalló en 1879 y finalizó en 1883.

La destitución de Emilio Ruiz-Tagle, diplomático profesional con rango de embajador, fue quizás la última medida adoptada por la canciller Soledad Alvear que al día siguiente y por otras causas, abandonó el cargo a petición del presidente Ricardo Lagos, quien obviamente es el autor intelectual de lo obrado.

Los dichos de Ruiz-Tagle al semanario boliviano 'La Epoca' provocaron en Chile un alud de protestas y una alharaca en la prensa y círculos políticos conscientes de la fecha, es decir, las vísperas del Tratado de Paz y Amistad Chileno-Boliviano, firmado el 20 de octubre en 1904 y acerca del cual comenzó a reclamar Bolivia tan sólo unas semanas después de que sus plenipotenciarios lo suscribieran.

El desprevenido cónsul tuvo, además, la ingenuidad de sostener que los tratados no son realmente intangibles pues todo se puede modificar si hay aprobación previa, pero esa cuerda afirmación se oponía por completo a la tesis oficial de Santiago que ha venido subrayando, casi con majadería, que los convenios de esa naturaleza no son modificables, son intangibles según el término favorito empleado.

La postura chilena, peligrosa para sus autores por su debilidad, cae de lleno en el área del sofisma, primero porque se estrella con la realidad históricamente comprobada de modificaciones o nulidades con acuerdos de las partes; en segundo plano- y de igual importancia- en atención que no se discute lo tangible o su contrario, sino el indesmentible hecho de que Bolivia perdió territorio y mar en una guerra en la que fue el agredido.

Lo que Bolivia ha planteado es un nuevo acuerdo con base en los cambios que transcurrido un siglo han experimentado las relaciones internacionales, como asimismo los lazos con naciones vecinas, y por cierto, en consideraciones éticas ya que fue un tratado impuesto al vencido. Por sí o por no, Chile debería responder a eso tan concreto y dejar de mano el sofístico recurso de lo intangible.

¿Que ocurrirá ahora cuando Bolivia ha dicho con claridad que Chile no ha cumplido el tratado de marras al privatizar el puerto de Arica utilizado por La Paz en el intercambio internacional de mercancías? El convenio de 1904 obliga a la 'República de Chile' a otorgar facilidades a la 'República de Bolivia' y, naturalmente no contempla para nada a una empresa particular que de inmediato ha subido las tarifas en un 250 por ciento.

El 80% de las exportaciones y el 61% de las importaciones bolivianas transitan por Arica, en tanto que el 60 % del comercio exterior se realiza en ese, el primer puerto geográfico chileno en el norte, a 2000 kilómetros de la capital. Con sobrada razón, pues, La Paz ha anticipado que para zanjar el asunto recurrirá a la Organización de Estados Americanos, OEA (si es que encuentra un secretario general incorrupto , agreguemos), a la Organización Mundial del Comercio (OMC) y , eventualmente, a la Corte Internacional de Justicia.

100 años de enemistad

Aunque un explicable encono y una persistencia boliviana enfilada a recuperar un puerto marítimo han caracterizado el transcurso de ese siglo, ha habido también en ese lapso intentos favorables a una solución y ésta ha sido- y es -respaldada por importantes sectores del pueblo chileno.

El tratado de la discordia- nombre más merecido- no hizo otra cosa que reiterar el traspaso a Chile de Antofagasta que ya se había establecido en el Pacto de Tregua suscrito entre ambas naciones en 1884, un año después de terminada la guerra. Mas, fue un parto difícil y en él Chile utilizó de inicio la táctica de ofrecer a Bolivia una solución y luego, al fracasar ese método la amenaza de la fuerza armada.

Según historiadores chilenos, particularmente Francisco A. Encina surgió la idea de entregar a Bolivia- y así se le hizo saber a sus gobernantes- las provincias de Tacna y de Arica, territorios peruanos ocupados por el ejército chileno durante la guerra y que colindaban con Bolivia. Con referencia explícita al presidente chileno Domingo Santa María que gobernó desde 1881 hasta 1886, Encina apunta: 'El pensamiento de Santa María era también ceder Tacna y Arica a Bolivia, en cambio de compensaciones, si las provincias quedaban en poder de Chile' (1)

Santa María, que no era proclive a las dádivas, propició el entendimiento con Bolivia por poderosas razones geopolíticas: al interponer Tacna y Arica, el límite septentrional de Chile sería Bolivia y no Perú. Desde luego que en La Paz había partidarios de esa solución y en especial -opina Encina- el entonces Vicepresidente, Mariano Baptista (Después presidente en 1892-96).

Sin embargo, aquella posibilidad fracasó porque en el tratado chileno peruano posguerra se estatuyó que la suerte de aquellas zonas fronterizas con Chile serán objeto de un referéndum dentro de diez años. Santiago, por ende, no podía disponer de algo que legalmente no estaba aún en su poder. (El plebiscito nunca se efectuó y en 1929, por otro tratado, el problema se arregló salomónicamente: Perú conservó Tacna y Arica pasó a Chile).Al inicio de las negociaciones pro tregua con Bolivia, intervino descaradamente un enviado de Washington, Charles Adams, quien 'representó a la cancillería boliviana que el arreglo pactado con Chile contrariaba los propósitos del gobierno de Estados Unidos' (2). En los hechos, en esos días Washington 'protegía' a Perú donde tenía intereses económicos.

Frustrada aquella gestión, Chile optó por la fuerza y amenazó con invadir el Altiplano. Sostiene Encina: 'La guerra efectiva entre Chile y Bolivia pareció inminente(...) Lynch (jefe militar en la ocupación de Perú) podía abrir en el acto hostilidades con 15.000 hombres'. Agrega que Bolivia cedió y sus representantes firmaron el documento de 1884 redactado personalmente por Santa María. El tratado de 1904 reitera para Bolivia la perdida de Antofagasta, mar incluido, y en un plano genérico es otro ejemplo del legendario ¡vae victis!.

Luis Galdames, otro historiador chileno expresa que el movimiento reivindicativo por el mar, se manifestó con fuerza en 1919 y que se comenzó a exigir a Chile la
construcción de un puerto en el Pacífico para Bolivia y luego una salida al mar por territorio soberano, puntos que fueron planteados ante la recién creada Liga de las Naciones (3).

Se enfatiza que la historia no se repite, pero podríamos asegurar que en veces si los episodios se parecen muchísimo.

Notas:

1) Encina, Francisco Antonio, Historia de Chile, Santiago, Ercilla, 1984.
2) Encina, obra citada.
3) Galdames, Luis, Estudio de la Historia de Chile, 1925

(*) Periodista chileno.
Jueves, 21 de Octubre de 2004 23:20 ;?> No hay comentarios. Comentar.


SENDIC, NUESTRO MANDELA

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Esta nota fue escrita por el periodista argentino
José Steinsleger y publicada en La Jornada de México D.F.
el 15 de marzo de 2000. Es un aporte de Mirando al Sur a la necesaria
información de los orientales ante la inminencia de las elecciones presidenciales del 31 de octubre.


Enfermo para siempre luego de permanecer el primer año de su detención en un aljibe (pozo de agua), Raúl Sendic le escribe a su hijo Alberto: “Bueno, dentro de lo poco que tengo que contarte voy a ver si te puedo hacer una carta linda. En la última te hablé de los indios del sur argentino. Hoy voy a contarte de lo que hubo aquí. Un grupo humano puede ser atrasado en tecnología pero moralmente muy adelantado. Esto es lo que se puede ver en algunas zonas rurales y pasó con los indios charrúas”. (3/12/1981, en Héroes, de Gregorio Levenson y Ernesto Jauretche, Ed. del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 1998, pp. 196-199).

El jefe de los tupamaros lleva nueve años detenido en el penal “Libertad” y aún le faltan tres más para salir en libertad. Prosigue la carta: “Un aspecto de esa alta moral fue lo que les permitió rechazar la conquista española que venía de derrotar a los imperios azteca e inca y resistir durante tres siglos, desde el año 1500 al 1800... Jamás matan a menores de edad, aun en combate, y los prisioneros son mantenidos libres en sus campamentos...”

Sendic habla de por qué la región que los españoles llamaron “Banda de los Charrúas” le dio personalidad al Uruguay de la lucha desigual contra el imperio esclavista de Brasil y la oligarquía de Buenos Aires y de la gesta de José Gervasio Artigas (1764-1850), aquel “protector de pueblos libres” que medio siglo antes de Abraham Lincoln hizo la reforma agraria.

Descendiente de italianos y de vascos, Raúl Sendic nació en una pequeña explotación ganadera del departamento de Flores, el 16 de marzo de 1925. A los 10 años de edad sus padres se mudaron a Trinidad y allí conoció por primera vez la ciudad, la luz eléctrica y el agua corriente. En la Asociación de Estudiantes del Liceo de Flores empezó su militancia y en Montevideo se graduó en abogacía. Al empezar los años 60, cuando ya era dirigente del ala izquierda del Partido Socialista Uruguayo, Sendic organizó a los obreros de la remolacha y la caña de azúcar de Paysandú, Salto y Artigas, y en tal contexto fundó el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (1962).

Detenido y condenado a 20 años de reclusión en 1970, Sendic se fuga espectacularmente del penal de Punta Carretas, pero dos años después cae nuevamente en combate y un proyectil le arranca la mandíbula. El ejército, con el propósito de mantenerlo de rehén, lo opera sin anestesia.

En 1972 un tribunal militar condena a Sendic a 45 años de prisión, castigo que comparte con ocho dirigentes tupamaros: Henry Engler (estudiante de medicina), Eleuterio Fernández Huidobro (empleado bancario), Jorge Manera (ingeniero), Julio Marenales (profesor de bellas artes), José Mugica (puestero de mercado), Mauricio Rosencoff (dramaturgo y poeta) y Jorge Zabala (estudiante de notariado). Todos fueron torturados, aislados, agredidos y alojados en calabozos carentes de ventanas y sin las mínimas condiciones sanitarias, incomunicados, sometidos a traslados sin avisos previos de una prisión a otra del país para dificultar la asistencia jurídica y las visitas familiares y, por supuesto, sin libros, sin periódicos y radiorreceptores.

Hasta marzo de 1985, cuando es liberado, Sendic sobrevivió a las condiciones inhumanas de encarcelamiento. Pero antes se las había ingeniado para escribir y sacar clandestinamente de la prisión su Manual práctico de economía, texto que fuera publicado con prólogo de Mario Benedetti.

En 1986, ante el peligro de que la justicia quedase legalmente sometida al
crimen y a la impunidad, Sendic recomendó a los jóvenes “no dejarse arrastrar... La tarea de la hora --escribió-- es explorar horizontes y hacer una estrategia de lucha para acceder a un espacio que esta sociedad de fin de siglo le niega a la juventud”.

Raúl Sendic murió en Montevideo, el 28 de abril de 1989. Su entierro congregó a una impresionante manifestación popular, y hoy conmemoramos los 75 años de su natalicio.
Jueves, 21 de Octubre de 2004 16:26 ;?> No hay comentarios. Comentar.


LA INTELIGENCIA SEMI-COLONIAL

JAR.gifPor Jorge Abelardo Ramos (*)

(*) De su libro “La era del peronismo”, Ediciones del Mar Dulce, 10° edición, Buenos Aires, Junio de 1982 – Páginas 188 a 190.

Los intelectuales argentinos, una parte de ellos ¿rechazan su país? Vale la pena indagar el asunto.

Si Rabindranath Tagore, en la India de Gandhi, hubiera adoptado la ciudadanía inglesa mientras el pueblo hindú era azotado y expoliado por Gran Bretaña, el hecho hubiera ocasionado un escándalo. Pero la circunstancia de que Julio Cortázar –ex gerente de Editorial “Sur”, y habilidoso urdidor de cuentos leves y “puzzles” literarios- adoptara la nacionalidad francesa, no impresionó a nadie en la Argentina semi-colonial y “europea”. Al contrario, cuando el mismo Cortázar, que había manifestado una altanera indiferencia o, en el mejor de los casos, escasas simpatías hacia el peronismo, se declaró bruscamente partidario de la Revolución Cubana, despertó una acusada admiración entre sus lectores, que integran la misma clase a la que pertenece Cortázar (la clase media, más o menos mejorada por una mano de cultura). En Francia, Cortázar, como ciudadano francés, observa buena conducta hacia De Gaulle. Solo se manifestaba contra la dictadura de Onganía en Argentina y a favor de Fidel Castro en La Habana. El primero se encontraba, por lo menos, a unos 12.000 kilómetros de París; y el segundo, a unos 6.000 kilómetros. El cultivo de esta prudente ideología geográfica ha deparado muchas satisfacciones a Cortázar. La tranquilidad no es la menor de ellas. Todo era distante en Cortázar, menos su condición de francés, que le imponía buenos modales. En la Polonia martirizada y humillada por el zarismo ruso del siglo XIX, los poetas cantaban a su pobre patria. Aquí en la Argentina, el más notable de todos, Borges, se burla de la noción misma de patria: acaso, dice, ¿debemos repetir como algunos antiguos el absurdo de que la luna de Corinto sea más bella que la luna de Atenas? Y aboga por la extinción de las fronteras.

La Argentina, a diferencia de las colonias de corte clásico, que sufren la dominación extranjera directa (como en el caso de Argelia, la India o Angola) es una semicolonia en cuyo suelo habita un desdoblamiento de una parte de la sociedad española y europea mestizada con los criollos originarios. Hablamos y escribimos en lengua europea. La religión dominante es el catolicismo de Roma. El núcleo criollo de la Argentina, y la constitución multiétnica de su población es, pues, muy diferente a las colonias antedichas, en cuyo territorio se oponen dos religiones, dos lenguas, dos culturas, dos estilos de vida y de hábitos. La formación de la conciencia nacional es más simple y directa en la colonia africana o asiática que en la semi-colonia latinoamericana, impregnada de ideas, lenguas, costumbres y hasta intereses de clases internas articuladas a las grandes metrópolis. Las dificultades del proceso de autoconciencia crítica de su identidad nacional y cultural surgen para los argentinos –y para los intelectuales en particular- de ese hecho.

No es posible olvidar en este análisis que una parte considerable de las clases medias urbanas (y portuarias) de la Argentina habían sido destinatarias específicas de los beneficios proporcionados por la estrecha asociación entre el Litoral cultivable y la economía europea. El “europeismo” y el librecambismo de esas capas de las clases medias no eran flores del aire. Todos los patrones culturales de Europa eran absorbidos a bocanadas, como aire fresco renovador, por incontables generaciones del mandarinato. Según las épocas y modas, la “inteligencia” había literalmente renovado el positivismo, el simbolismo, el evolucionismo, el ultraismo, el socialismo y el comunismo, la arquitectura de Gropius y Le Corbusier, la literatura proletaria de la escuela de Lunatcharsky y el arte abstracto de Mondrian, la música de Stravinsky. Toneladas de Anatole France y Romaní Rolland, Huxley y Eliot, Milosc o Sartre, sin olvidar a Monnier, Marx, Russell y (hablando lúgubremente) Giovanni Gentile y Stalin. Más cerca aún, Althousser y Gramsci. ¿Para qué serviría a la fastuosa colonia rioplatense esa tienda de “bric a brac” teórica, esa ropavejería de las culturas clásicas o revolucionarias, sino para trabar, por ausencia de elaboración interior, el crecimiento de una visión singular de la Argentina, nacida y acariciada en el latido del subsuelo, formada en el aire, sabor y perfil del cielo hispanocriollo, sustancia única que no puede encontrarse fuera de aquí en el ancho universo? No había servido para nada.

Y no había servido para nada porque cuando la historia, con su vozarrón, se ponía en movimiento, todo ese equipaje europeo era demasiado pesado para comprender como argentinos lo que estaba ocurriendo ante nuestros ojos. De un solo trazo los acontecimientos desnudaban la imagen del pueblo real, del pueblo de aquí. Y los intelectuales de izquierda manifestaban el mismo desagrado visceral que los intelectuales de derecha ante aquello que presenciaban. Es que el “pueblo-Nación” del que hablaba Gramsci (se decían en voz baja, como en secreto) no era éste, que tenía olor a sudor y era procaz en sus grandes días, sino aquél otro, el amado pueblo de los libros, esa multitud abstracta de las bibliotecas y de los cafés humosos, dócil multitud que podría ser adecuadamente ilustrada en un falansterio situado en el futuro.

Los ejemplos de ese desinterés esencial por lo propio son innumerables. La inteligencia argentina (que se reclutaba entre algunos pocos hijos de la oligarquía y la tropa de la ambiciosa clase media) desconocía todo lo importante y acogía con pasión aquello que no merecía ni una mirada. En 1944 había pasado como una sombra melancólica por Buenos Aires el impar venezolano Rufino Blanco Bombona, ante la indiferencia general. Era una de las pocas voces de América Latina. Había sido amigo de Manuel Ugarte y de Unamuno. Su vida de conspirador, prisionero, gobernador en América y España duelista y polemista era más extraordinaria que la más intensa de las novelas. Hombre de carne y hueso, lleno de vitalidad, brillo e ironía, conocía la historia argentina y sus supercherías mejor que la mayor parte de los argentinos. Esto no se perdonaba. Sus memorias y ensayos son de los pocos libros que pueden leerse con placer después de ochenta años de haber sido escritos. (Confesemos que esto es muy raro en América Latina, donde con frecuencia no vale la pena leer hasta libros que aún chorrean tinta fresca). Blanco Bombona vagó por las calles de la gran ciudad totalmente solo. Murió un día de 1944 y en la comisaría donde yacía su cadáver nadie sabía cómo identificarlo.

Había vivido sus últimos días en el City Hotel. La SADE (Sociedad Argentina de Escritores) opuso reparos para velarlo en su sede. ¡Y pensar que era la única actividad a la que se consagraba! “La Nación” omitió su muerte, como había ignorado su vida. ¡Qué poderoso es el silencio de esos diarios que ahogan la verdad en el océano de sus avisos de rematadores! “Crítica”, espuma del chantaje, lo difama. Justo homenaje de los coloniales al gran bolivariano. Blanco Bombona ya los había retratado:

“Nadie deseaba la originalidad, sino la imitación: continuar a Europa, simularla, simiarla. El mono es animal del Nuevo Mundo. Haremos con la cultura lo que hizo con la navaja el orangután que vio afeitarse a un hombre: nos degollaremos”. (1)

(1) Rufino Blanco Fombona, “Camino de imperfección”, Ed. América, Madrid, 1932.
Domingo, 24 de Octubre de 2004 03:05 ;?> No hay comentarios. Comentar.


UNA VISION DE ÚLTIMA ESPERANZA

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PRESENCIA PATAGÓNICA



La siguiente nota, escrita por Octavio Castro Sáez, apareció
publicada en "Austro", órgano oficial de la Escuela Centralizada de Puerto Natales en septiembre de 1957. Castro, maestro primario y dirigente político del Partido Socialista, desempeñó durante varios períodos el cargo de Alcalde de Puerto Natales dejando como legado una vida al servicio de su comunidad y su preocupación social. También le dedicó tiempo a escribir poesía y artículos periodísticos que aparecieron publicados en la prensa de la región. Con motivo de aproximarse el Centenario de Puerto Natales (Mayo de 2011) publicaremos en nuestro espacio trabajos de Octavio Castro y de otros notables natalinos, hombres y mujeres que han dejado su marca en la casi centenaria historia de Puerto Natales, en la patagonia chilena. Esta nota apareció reproducida en el blog “Milodon City” de Hugo Vera Miranda y fue preparada por Jorge Díaz Bustamante.


En el confín austral de nuestra América, "al sur del sur del mundo", según feliz expresión de un escritor; golpeada por fieros y constantes ventarrones que no dejan erguirse a los árboles; rodeada por su costado occidental de multitud de islas y canales, sobre los cuales otrora reinaron onas y yaganes; de pampas inconmensurables, por el Este; metida en un cerco de frío durante largos meses del año, con noches que pareciera que no aceptan el día como su complemento; espejeada de lagos y lagunas; mostrando las luminosas heridas de sus innúmeros ventisqueros y glaciares; exhibiendo por todas partes su quebrada arquitectura y la rudeza de la abrupta violencia de sus cerros, montes y picachos, se encuentra la provincia de Magallanes, cortada por el Estrecho que le dio su nombre. A una orilla del paso interoceánico: Punta Arenas, "La Perla de Estrecho".

Rebautizada "Tierra de Hombres", Magallanes debe su progreso a la visión, al esfuerzo, al sacrificio, y al espíritu de aventura y conquista de horizontes de toda laya, de españoles, chilotes, yugoeslavos y de hombres emprendedores de todas las latitudes y meridianos del globo.

LA REGION ESPERANZADA

Al norte de Punta Arenas, se encuentra el departamento de Ultima Esperanza, nombre que le viene de cuando el piloto Juan Ladrillero, al servicio de España, desesperaba al creer, luego de perderse, que no llegaría al Estrecho de Magallanes, del cual debía tomar posesión en nombre de la corona española.
Es en Ultima Esperanza donde pueden encontrarse los más bellos parajes de toda la provincia. Así lo testifican viajeros que han andado mucho por el mundo, gozando sus ojos y sus espíritus con las bellezas panorámicas. Entre todos vale destacar la opinión del famoso explorador salesiano Alberto M. De Agostini, quién dice de la región esperanzada: "Situada al levante de la gran cordillera de los Andes, donde está, al aproximarse al Estrecho de Magallanes, convierte sus glaciares y picachos en modestas colinas y amenas terrazas, hasta transformarse en la inmensa pampa patagónica encierra tesoros de arcana belleza, donde toda la poesía del paisaje andino va armonizándose con una grandiosidad de líneas, en una vivacidad de colores y de luces capaces de impresionar vivamente aún a los más reacios al influjo de la belleza".

SUS LIMITES

Las denominaciones de sus límites, así como toda su toponimia, evocan historia, aventura y leyenda. Al Norte: Canales Castillo, Latorre, Search y Messier, desde el Pacífico hasta el seno Iceberg; desde el origen de éste hasta el brazo oeste del Lagos San Martín, y desde aquí hasta la frontera argentina en línea recta. Por el Este, la frontera argentina desde el Lago San Martín hasta el Chorrillo de los Alambres. Al Oeste, el gran Océano Pacífico, de furiosa conducta en toda su extensión que baña a la provincia. Por el Sur, sus límites son un dédalo: Lago Balmaceda, Chorrillo de los Alambres, Río Hollemberg, Golfo Almirante Montt y, los canales Valdés, Morla Vicuña, Unión, Victoria, Smith, Nelson y Kirke con su fatídico paso, cuya peligrosa travesía es morigerada sólo por el instinto náutico de los marinos chilotes…

LA TRADICION

Ultima Esperanza fue tierra muy disputada a fines del siglo pasado. Precisamente en el año 1896 llegó a sus playas, a Puerto Consuelo, un navío de la marina argentina, el "Azopardo", al mando del teniente José Mascarello con la evidente intención de tomar posesión de la región. Este propósito no pudo cumplirse ante la enérgica y patriótica oposición de don Ricardo Kruger Lei, que, en señal de soberanía había izado la bandera tricolor. Fue éste gesto la partida de una tradición que no se pierde: ahora, miles de chilenos, que pueblan Natales y sus alrededores y que quieren esta tierra de promisión, en medio de la ventisca, el frío y el aislamiento que a veces resulta desesperante siguen cubriendo guardia permanente en sus islas, campos y canales, para sostener y acrecentar con progreso, fruto del trabajo la soberanía nacional.

EL TRABAJO

Tiene Ultima Esperanza como capital a Puerto Natales, cuya población se compone de esforzada gente que se gana la vida fundamentalmente con su trabajo en las Estancias, Frigorífico Bories y en el mineral del carbón de Río Turbio, República Argentina - casi en el filo de la frontera - que da ocupación, desde hace varios años, a más de dos mil chilenos. Las estancias ocupan enormes extensiones de tierras (En Magallanes existen los latifundios más grandes del mundo), donde se crían miles y miles de ovejas. En estos establecimientos encontraremos al "ovejero", trabajador típico de la zona, arriero y cuidador del ganado, con sus infaltables e infatigables perros pastores: leales, inteligentes y activos, y a los cuales el ovejero entrega no poca parte de su afecto y hace partícipe de sus pesares y alegrías cuando vive con ellos en la soledad abismante de los campos.

Tenemos también a los "puesteros", hombres que, hasta hace algunos años vivían sólos y aislados durante largos meses, cuidando de la hacienda instalada en determinados campos alejados de las "casas" de la estancia. Para el tiempo de la "esquila" cobra presencia y valor, con su técnica y riñones, el "esquilador", que, con su "guía" o máquina eléctrica despoja al ganado de sus gruesos vellones, alba riqueza, que previa clasificación, será desparramada más tarde por los mercados laneros del país y del extranjero. En el Frigorífico de Puerto Bories se hace la "Faena de carneo" o sea el sacrificio de miles de reses que se conservan en las cámaras frías.
Puerto Natales cuenta con toda clase de servicios públicos y está unido a Punta Arenas por una carretera de más de 250 kilómetros. La Línea Aérea Nacional es actualmente su más valioso medio de comunicación con el resto de la provincia y el norte del país. Los barcos que en otros años llegaban habitualmente al puerto han espaciado tanto sus recaladas que bien puede decirse - ¡ridícula y cruel paradoja nacional! - que el mar aquí no puede cumplir su función de servir de medio de unión y progreso entre los pueblos.

LOS MINEROS

En la actualidad, por la decadencia que se advierte en las tradicionales fuentes de trabajo de la población, salva al pueblo de un colapso cierto - lo que debiera ser gran preocupación para gobernantes - el trabajo que proporciona a los natalinos el mineral argentino de Río Turbio. A él van como braceros nuestros compatriotas, dejando abandonadas a sus familias por períodos más o menos largos, semanales o mayores. Bajo la nieve o la lluvia, golpeados siempre por el viento o el frío; pero sin perder nunca la fe ni el optimismo, aunque mordiendo críticas contra su propia patria, todos los fines y comienzos de semanas se les ve llegar y partir en camiones y otros vehículos, cual marejadas humanas, plenas de vitalidad y pertinacia, para salir airosos en la lucha por la vida, y plenamente confiados de que alguna vez podrán entregar a su propio país los esfuerzos que vienen entregando al vecino…

SUS ATRACCIONES NATURALES

Está la Cueva del Milodón en cuyos alrededores o cercanías según Benjamín Subercaseaux, algún pueblo norteamericano habría construído hace tiempo el gran hotel "Milodón Palace". Cuenta también la zona con la región del Payne, de singular belleza y que se espera sea declarada Parque Nacional. Ventisquero Grey, Península, Puerto Consuelo, Casas Viejas, El Tranquilo, Tres Pasos, lugar donde vivió muchos días la Divina Gabriela escribiendo muchos de los poemas de su "Desolación". Hay otros lugares de gran belleza y que ofrecen, además, abundante y rica pesca y caza por lo que los entendidos estiman que Ultima Esperanza es una de las zonas de Chile que tiene mayor porvenir turístico, por cuanto cuenta con hermosos lugares para la práctica de skí.

LO QUE EL PUEBLO ESPERA

Con la lógica excepción de algunos grupos que trabajan en las Estancias durante el año redondo, la población estima que la subdivisión de las tierras será un poderoso factor de progreso, y de radicación de familias en los campos de la zona. Esperan también que la ENAP prolongue pronto al departamento las exploraciones petrolíferas pues por estudios realizados se tiene casi la certeza de que en su suelo existe petróleo. La explotación de los abundantes campos carboníferos que guarda su subsuelo; la aprobación de un convenio con Argentina que permita la salida del carbón de el Turbio por Puerto Natales, la industrialización de la zona y otras medidas de política económica, así como la mayor atención de los poderes públicos creen los habitantes de Ultima Esperanza que pueden ser la solución y término de muchas de sus angustias y las bases para hacer más grande y próspera una región del país que la naturaleza hizo grandiosa e imponente.
Domingo, 24 de Octubre de 2004 23:05 ;?> No hay comentarios. Comentar.


EL CHILOÉ DEL NIÑO

11coloane.gifEl Mercurio, noviembre de 2001

Por Francisco Coloane

Nací en la costa oriental de la isla grande de Chiloé, que protege con su base granítica de la cordillera de la Costa a las islas menores, desde el canal de Chacao hasta las bocas del Guafo. La vida de esta región está regulada por el flujo y reflujo oceánico que viene desde los cuernos de la luna y de lo que habrá más allá de los astros, y por las lluvias esparcidas con toda la rosa de los vientos. Llueve allá de mil formas, con cerrazones bramando huracanadas, copiosos llantos celestiales que traspasan el corazón de los vivos en comunicación con sus muertos, que reposan bajo los cementerios de conchales.

Mi infancia lejana se desarrolló entre dos islas del archipiélago de Chiloé, en la costa oriental de la isla grande y frente a la de Caucahué, que en huilliche quiere decir "lugar de gaviotas grandes". Entre las dos islas pasa el canal de Caucahué, formando un ángulo obtuso, en cuyo vértice está el puerto de Quemchi, que tenía poco más de quinientos habitantes cuando yo nací.

Al oriente del varadero, en "la tierra de la punta", en una casa construida sobre pilotes de madera alquitranados, mi madre, Humiliana Cárdenas Vera, campesina de Huite, hija de Feliciano Cárdenas y de Carmen Vera, me dio a luz a las cinco y media de la mañana, el 19 de julio de 1910. En esos días, mi padre, Juan Agustín Coloane Muñoz, andaba navegando de capitán de barco de cabotaje.

En la casa había una especie de puente de tablones para ir del comedor a la cocina. En la alta marea, el oleaje llegaba hasta debajo del dormitorio y así no demoré mucho en pasar del rumor de sus aguas al de las aguas del mar. Hasta hoy me acompañan el flujo y reflujo de esas mareas y sangres. La voz de mi madre y el rumor del mar arrullaron mi infancia. Los sigo amando y temiendo. De madrugada ella me gritaba siempre: "¡Panchito, arriba, está listo el bote!". Y yo me levantaba a regañadientes para tomar desayuno y embarcarme en un bote de color plomo, de cuatro bogas, hecho de tablas de ciprés y cuadernas de cachiguas, que nos llevaba al alto del estero de Tubildad. Allí teníamos siembras de trigo, papas, linaza y legumbres, y nuestros animales: algunos cientos de ovejas y unos cientos de vacunos.

En nuestro bote demorábamos cerca de una hora de Quemchi a Tubildad, según la corriente y el viento. Había que doblar el promontorio de Pinkén, extraña formación sedimentaria que penetra al mar como un angosto paredón selvático, con una abertura en el centro por donde se puede pasar en pleamar para acortar la navegación.

En lo alto del promontorio siempre había un martín pescador al acecho, que se desprendía de las tornasoladas bromelias como una saeta para zambullirse y emerger luego con un pejerrey o un róbalo en el pico. A veces una foca nos seguía como un perro cuando los remeros le silbaban. Los cahueles, como llaman allá a los delfines, bufaban saltando a nuestro derredor. Una vez ví uno blanco jugando con uno negro. Saltaban al aire, se daban vueltas y caían como tirabuzones. Esto ocurría en primavera.

Cerca de la playa de Tubildad había un gran banco de choros grandes, de los llamados "zapato" por su tamaño. Deteníamos a veces el bote y con una fisga, una vara de luma astillada en cuatro partes en su extremo, separadas las hendiduras con clavijas, ensartábamos los choros que queríamos. Los buzos acabaron después con este banco de gigantescos moluscos.

En lo alto de Tubildad teníamos una casa de madera de piso y medio, con dos miradores, uno de los cuales daba a un lago bordeado de bosques en sus extremos y con pampas suaves en sus costados. En la otra orilla se divisaban casas con arboledas de manzanos, humos y gentes con sus siembras y cosechas. Aquello para mí era un país lejano. El mío estaba en esta orilla, donde teníamos nuestros sembrados, que a veces los coipos venían a destrozar. Los perseguíamos con perros, les colocábamos trampas y hasta entrábamos a la laguna en un bongo para cazarlos, lo mismo que a buscar huevos de patos silvestres.

Al frente de nuestra casa, después del camino de entrada, mi madre cultivaba una huerta-jardín, donde había de todo, especialmente frutillas que vendía en el pueblo, grosellas y frambuesas. Mi padre había traído blancas costillas de ballena y vértebras que servían de asientos y mesas. Yo jugaba entre esas grandes osamentas sobre el césped y las flores, y me sentía como un Jonás, navegando por el vientre de un cetáceo. De allí tal vez provenga mi romanticismo por la caza de ballenas. Si hubiera sido poeta habría escrito un gran poema de un niño navegando por las profundidades de los mares y pasando de una ballena a otra como los astronautas en el espacio. Es curioso: dicen que la vida y el hombre vienen del mar, pero aunque aquel ya ha caminado por la luna, todavía no ha podido hacerlo por las grandes profundidades marinas.

Un vecino de Tubildad, puerto muy próximo a Quemchi, autóctono del lugar, me ha contado que la palabra viene de quenche, que quiere decir "gente de cabeza grande". El abogado Carlos Olguín, oriundo de Quemchi, en su trabajo sobre Instituciones políticas y administrativas de Chiloé en el siglo XVIII, nos cuenta que ella significaría "lugar de hombres sabios". Ojalá fuera así. Sin embargo, no hay que olvidar que todo ser humano, pueblo, etnia, raza o nación, se ha creído el ombligo del mundo, lo que ha llevado a los peores desastres de la humanidad. Quemchi no podría ser una excepción.

Salir a suplicar gente

Mi padre era un autodidacta del mar, como yo de la literatura. Solo que yo nunca pude usar la pluma como él su arpón. Me cuentan que primero anduvo en las "lobadas", como se dice allá en las cacerías de focas. Luego fue patrón de chalupas balleneras que pescaban para la factoría de Corral. Era la época en que se cazaba con el arpón de mano. Más tarde cazó el cetáceo con cañón arponero en la Yelcho, nave de la que fue capitán. Fue este mismo barco, adquirido por la Armada y al mando del piloto Pardo, el que salvó a Shakleton en la Antártida. De mis abuelos paternos, solo escuché hablar de la "abuela Muñoz" y de un tal "Pancho Yegua", que vivió sus últimos años en una casa solitaria.

Con el tiempo permanecíamos más en Tubildad que en Quemchi, yo montando ya a mi propio caballo, un mampato negro llamado Huaso. Con él me iba de Tubildad a Huite, a aprender las primeras letras a la escuela rural. Me acompañaba de a pie Virginia, hija de un inquilino, un poco mayor que yo.

En nuestros bolsones de loneta, Virginia y yo llevábamos la pizarra, el "lápiz de leche" (un lápiz de mina blanca que hacía las veces de tiza), con una pita amarrada al marco de madera, y el silabario Matte, cuya primera lección empezaba por OJO, ilustrada con un gran ojo de párpados abiertos sobre la palabra. Este ojo de pestañas negras me ha perseguido toda la vida: hermoso cuando lo veo en una niña, sombrío en una mujer, trizado en una vieja.

Mi abuelo Feliciano murió aplastado por un árbol que hacheaba en un bosque alto de su propiedad. Lo encontraron con el tronco sobre el pecho. Cada vez que visito el cementerio de Huite llego hasta su tumba, que siempre conserva un avellano como tratando de arrancarlo de sus raíces. Tantos derribó su hacha de leñador que "el que a hierro mata", a veces con el árbol de la vida muere. Por su edad debe haber calculado mal los últimos tres hachazos que se dan en el tronco al otro lado del corte y que determinan la dirección en que el hachero quiere que caiga el árbol.

¡Qué noches estas en que un niño por primera vez olfatea los rastros de lo que llaman muerte! Había escuchado músicas celestes y las imágenes religiosas con que mi madre y mi hermana decoraban sus habitaciones. En noches de tempestad junto a su brasero de cancagua, se acordaba de su marido y de su hijo que navegaban, rezaba por ellos; pero no dejaba de tomar su mate con sopaipillas. En el día de los muertos, plena primavera, la gente iba al cementerio portando coronas de siemprevivas, lianas que se arrastran como un llanto luminoso bajo el bosque, adornándolas con los dorados "zapatitos de la virgen" o la restallante y diabólica granada del sonrosado ciruelillo.

"Hay que salir a suplicar gente", decía mi madre cuando llegaba el tiempo de cosecha o de siembra. Se pagaban por estas labores ochenta centavos diarios, más tres comidas en la cocina de techo de paja que se levanta solitaria en el fondo del patio. Los trabajadores, pequeños propietarios, no tienen mucha necesidad de trabajar para otros y de allí lo de "suplicar". En verano llegaban de vacaciones mis hermanos Alberto y Claudina, ambos mayores que yo. Habían dejado el seminario y las monjas. Veo a Alberto guiando una yunta de bueyes para arar. Es una mancorna no bien amansada y se le viene encima. El boyero huye a las perdidas, dejando al hombre del arado batiéndose solo con los novillos encabritados. La gente se ríe burlonamente de mi hermano, y comenta que con sus altos estudios ya ha perdido la costumbre de arar con sus propios bueyes.

Claudina asistía cual toda señorita, con sus tejidos y bordados, y se sentaba en un extremo del trigal para "vigilar a la gente". Las echonas resonaban mientras tejía y yo correteaba en medio de los trabajadores. No me permitía entrar en su pieza decorada de santos e imágenes. Una vez me dijo que Dios estaba en todas partes y que si yo hacía algo malo desde el arrayán del patio me estaría observando para castigarme. Le contesté si me creía tonto; sin embargo, creo que debo haber usado una palabra más irreverente porque me dio un tapaboca y me echó escalera abajo.

Oía decir a menudo que la gente se iba para Argentina a buscar trabajo. Una mañana desperté solitario en la pieza en la que dormía, junto a la de mis padres, en Tubildad. Llamé a mi madre y nadie me respondió. Solo el silencio. La casa estaba sola, vacía y habían cerrado la puerta con llave. Las ventanas son fijas. Me encuentro encerrado. Miro a través de los vidrios y grito. Nadie. Salgo al camino real y me voy caminando hacia el sol. En la lejanía aparece de pronto mi padre con algunos hombres de trabajo. Me pregunta para dónde voy. Le contesté que "para la Argentina". Me toma en sus brazos y viene conmigo de vuelta a casa. No puedo precisar la edad que tenía cuando por primera vez me fui a Argentina a buscar trabajo y tuve que volver en brazos. Como tampoco cuando le daba de comer al caballo Maule, un negro cariblanco de gran alzada comprado en Osorno, junto a mi pequeño Huaso. Ponía el manojo de avena en la trompa del grande y cuando este iba a dar la mascada, se lo pasaba al chico. De repente siento los dientes del Maule que rasgan mi cara. Corro a gritos, espantado por el dolor y la sangre. Las cicatrices de los dientes del caballo quedaron mucho tiempo marcadas en mi mejilla izquierda. A veces me sobo la cara como si aún las conservara; tal vez por eso me habré dejado barba. Mis padres se asustaron tanto como yo. Sin embargo, mi Rosa Millalonco más; pero después me dijo que el caballo podía haberme comido, y luego botarme como bosta en el pasto o entre los troncos, igualito que los excrementos del trauco, un hongo amarillo que después de la lluvia sale en los palos podridos.

Dios malo, Dios bueno

Del mar sacábamos calamares y pulpos grandes. Las pinucas las preparaba a la manera china, tostadas en las brasas. La famosa piedra puntuda es una verdadera baliza puesta por la naturaleza a la orilla norte del canal de Caucahué. Cilíndrica, terminando en cono, señala las grandes mareas cuando queda en seco. En sus alrededores, cubiertos de laminillas, huiros y sargazos, entre piedras de todo tamaño y trechos arenosos, tendíamos las lienzas con anzuelos y carnadas de holoturias. Había ostras, caracoles, pancoras y, en ciertas épocas, cangrejos grandes y amarillos que se pescan de noche con faroles y chonchones. Vienen hacia la luz y se cogen con la mano.

Una diabetes aguda desembarcó a mi padre a los 54 años de edad. Él murió el 11 de agosto. En tierra enflaqueció y envejeció rápidamente. Lo veo junto a un gran brasero y me pide que le traiga el diario. Me equivoco en la fecha o le traigo una revista de las que acostumbraba a leer, recostado en el sofá del costurero de mi madre. Se enoja y por primera vez me castiga en la cara con su ancha y ya enflaquecida mano. Solo otra vez me había pegado con cierta dureza. Lo recuerdo todavía. Fue cuando metí el dedo entre las valvas de una cholga puesta con otras en una vasija para el curanto. Gritos, llantos y la cholga colgando. Tomó una cuchara y dando con el revés en la concha la partió, liberándome de la tortura, mas, con la misma cuchara, me dio en la boca para que no siguiera llorando. Aprendí su lección y esa noche no lloré. Mi madre me despertó ese fatídico 11 de agosto de 1917, gritándome: "Levántese, el papá está muriéndose". Corrí a la pieza contigua y él alcanzó a tomarme de la mano. Con voz apagada me dijo: "Volvamos al mar". Su rostro ceniciento se inclinó hacia la pared y sus dedos se soltaron de los míos como si fueran la cabilla de un timón, dejándola a la deriva. Llovía torrencialmente; mi madre no llamó a nadie y se puso a llorar a solas con su muerto.

La lluvia tiene olores y colores como los frutos de los avellanos de la tierra en que nací, y lo que más recuerdo de esas lluvias de mi lejana infancia es su transparencia empozada en los charcos sobre el pasto después que ha pasado en temporal. Es como si se hubiera cuajado la mirada de Dios sobre la hierba. Un Dios bueno, el que me enseñara a amar mi madre desde la cuna, no así el Dios malo con que me amenazaba mi hermana Claudina, espiándome desde las hojas de los árboles para castigarme por lo que hacía o no hacía.

Hay veces en que despierto al borde de un abismo donde termina el mar de mi infancia; pero siempre encuentro a alguien a mi lado. O una música lejana que viene de mis islas, traída por el tamborileo de la lluvia sobre los techos del viento. Bajo esas aguas del tiempo y en el fondo de mí mismo, no veo otra cosa que un hombre, una mujer y un niño, jugando con un bote a orillas de nuestro mar interior de chilote, al cual le han puesto un mástil y un timón, esperando un soplo en la vela, para hacerse a la mar entre las islas.
Domingo, 24 de Octubre de 2004 23:14 ;?> No hay comentarios. Comentar.


LA ANTÁRTIDA SUDAMERICANA

iimg0016.jpgPor Alberto Buela (*)

La Antártica es el continente situado en el interior del círculo polar antártico con un territorio cubierto de hielos de aproximadamente 14 millones de kilómetros. cuadrados. Está separada de los otros continentes por las siguientes distancias: de Suramérica, 1.000 kilómetros; de África, 3.600 kilómetros y de Australia, 2.250 kilómetros.

Para la descripción geográfica de la Antártica se utiliza, por convención, la teoría de los cuadrantes según la cual se divide el continente en Oriental y Occidental, tomando como punto de referencia los meridianos de Greenwich, el de los 90° Este y el de los 90° Oeste. La Antártida Oriental está compuesta por los cuadrantes Australiano y Africano y la Occidental por los Suramericano y Pacífico.

Cada cuadrante lleva el nombre del océano o continente que enfrenta, así, de los 0° a los 90° Oeste se conoce como Cuadrante Suramericano(1), de los 90° a los 180° Oeste se denomina Pacífico. Africano desde 0° a 90° Este y Australiano de 90° a 180° Oeste.

El cuadrante suramericano se caracteriza por comprender la península Antártica y gran cantidad de islas, las más conocidas por el gran público son las Orcadas, Georgias, Sandwich y Sheetland del Sur. Están también las islas Biscoe, la Belgrano, y la más grande del Continente: la Alejandro I. En el límite de nuestro cuadrante con el del Pacífico se encuentra la isla Pedro I.

Reclamaciones territoriales

Las pretensiones de posesión sobre las tierras antárticas datan del siglo XIX y principios del XX. Sólo en el cuadrante suramericano existen grandes problemas por la superposición de pretensiones, en el resto la cuestión está mucho más clara y definida. Así, el cuadrante africano está todo pretendido por Noruega pero en forma longitudinal, el australiano por Australia y Nueva Zelanda, existe, como es natural por su carácter de ex potencia colonialista, una superposición francesa. En tanto, que el cuadrante Pacífico, salvo un pequeño sector por Nueva Zelanda, no está reclamado por nadie.

El que sí tiene problemas de reclamaciones territoriales es el cuadrante suramericano en donde se superponen las pretensiones de Chile sobre parte del sector pretendido por Argentina y las pretensiones de Gran Bretaña que abarcan todo el sector argentino y casi toda la reclamación chilena.

El sector chileno va desde los 90° Oeste, límite del cuadrante suramericano hasta los 53° Oeste. Gran Bretaña va de los 80° Oeste hasta los 20° Oeste, mientras que Argentina reclama el sector que va desde los 74° Oeste hasta los 25° Oeste.

Es obvio, y manifiesto a todas luces, que Argentina está en mejores condiciones que Chile y Gran Bretaña para hacer valores sus pretensiones antárticas. Su masa continental es la que está más cerca. Geológicamente existe una continuidad del continente en la península antártica. Sus posesiones son más antiguas, ya que desde 1904 ocupa en forma permanente, pública y pacífica los territorios antárticos que reclama para sí. Pero el éxito de los reclamos de reconocimiento territorial entre los Estados-nación soberanos que componen el derecho público internacional no se logra sólo con buenas razones e intenciones, sino sobre todo a través del poder persuasivo que se pueda acumular en la defensa del reclamo.

Tratado Antártico

Ya en junio de 1822 empezó a emplearse el adjetivo "panamericano", cuando se discute la posibilidad de celebrar en Washington (EEUU) una conferencia de Estados Americanos. En 1823, en presidente Monroe da a conocer al mundo su doctrina sintetizada en el dogma "América para los americanos" que desde entonces siempre se entendió y aplicó políticamente como "América para los norteamericanos". El panamericanismo pretende la aglutinación de América y la unificación política y cultural del continente, con arreglo a las normas e instituciones del pueblo norteamericano. Con dicho fin, se han seguido los sistemas del "big stick"(política del garrote) y de la ayuda económica y técnica (Alianza para el Progreso- de ellos), y se ha pasado del terreno puramente especulativo al terreno institucional, mediante la creación y perfeccionamiento de la Organización de los Estados Americanos con la firma de la Carta de Bogotá en abril de 1948.

En el marco de esta idea fuerza los Estados Unidos imponen el Tratado Antártico que se firma el 1 de diciembre de 1959. De la misma manera que una década antes impuso el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) o Tratado de Río de Janeiro (1947) y treinta años después, en 1978, alentó y creó la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA). Y en nuestros días busca imponer por todos los medios el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Si con el TIAR no intervino en Malvinas cuando fuimos invadidos por una potencia europea como Inglaterra, lo que buscó fue penetrar toda la inteligencia bélico-militar de América del Sur el día después de la Gran Guerra. Y con la OEA colonizó todas nuestras cancillerías y nuestras políticas exteriores; con la creación de la OTCA busca penetrar en el Amazonas declarándolo de "soberanía limitada por parte de Brasil". Y termina con el ALCA en la construcción de un gran supermercado de Alaska a Tierra del Fuego.

Luego de la firma del Tratado Antártico el status jurídico del territorio antártico quedó reducido en forma similar al de los fondos de los mares o al del espacio extraterrestre; es decir, de uso común a toda la humanidad y no se reconocen soberanías nacionales sobre él. El territorio queda reservado para usos pacíficos y, por ende, desmilitarizado.

Dos son los grupos de países que firmaron el tratado: a) los reclamantes de sector: Argentina, Chile, Gran Bretaña, Noruega, Australia, Nueva Zelanda y Francia y b) los no reclamantes: Estados Unidos, Unión Soviética, Japón, Bélgica y Sudáfrica. Se sumaron como adherentes a partir del año 1961: Brasil, Polonia, Checoeslovaquia, Dinamarca, Holanda, Rumania, Alemania. En la actualidad se han sumado al Tratado 28 países.

Como una muestra y mueca más, de esta historia política contemporánea de la que los países suramericanos no formamos parte, y sí lo hacemos es a título de convidados de piedra, paradojalmente el secretario ejecutivo del Tratado es un holandés, Jan Huber y la 18a reunión consultiva del Tratado Antártico, se realizará muy cerca del Ártico, en Estocolmo en 2005.

Nueva estrategia Antártica: Hacia una Antártida Suramericana

Es sabido que, lo que es de todos no es de nadie, o lo que es peor aún, aquello que se declara pertenecer a todos, termina siendo de los más poderosos. Al eliminar, de facto, el Tratado Antártico la soberanía nacional de los Estados-Nación sobre el territorio antártico, lo que ha logrado es multiplicar los asentamientos y las bases de los Estados poderosos sobre los sectores reclamados por los Estados débiles, en este caso Argentina y Chile. Si esto continúa manejándose en estos términos, y todo indica que así será, terminará la Antártida siendo explotada por empresas multinacionales asentadas en el G8.

Como hasta ahora, incluso en últimas publicaciones (2) se viene hablando de "Antártida Sudamericana" para referirse al cuadrante suramericano de la Antártida y no a la proyección política de nuestro territorio sobre el continente blanco, nosotros proponemos una estrategia suramericana sobre la
Antártida para así poder constituir políticamente una Antártica suramericana.

Dado que existen razones geológicas, políticas, históricas y culturales a favor y en contra y que luego de casi un siglo de disputas estériles los suramericanos sobre los territorios antárticos no tenemos casi nada, y menos aún, el reconocimiento de los otros, que es el principio de existencia en el orden mundial. Así, los Estados existen porque son reconocidos por los otros Estados como tales, de ahí que el reconocimiento sea expeditivo (el apurón de Gran Bretaña en reconocer nuestros estados suramericanos en detrimento de España) o lento (como el Vaticano en reconocer al Estado de Israel, sabiendo que en ese acto perdía Jerusalén). Nuestra propuesta consiste en afirmar la soberanía de Suramérica como un todo sobre el sector de la Antártica. Y esto se logra, en nuestra opinión, determinado por la proyección de los puntos extremos- geográficos, externos y evidentes- del continente suramericano y las islas que le pertenecen.

Así, más allá de algunos grados más o grados menos que pierdan o ganen nuestros respectivos países, desde las islas Sandwich del Sur(Argentina ) a los 25° oeste, pasando por Joao Pessoa, en Brasil a los 45° oeste, y Punta Pariñas en Perú a los 81,5° oeste, hasta la Isla de Pascua(Chile) a los 110° oeste pasando en línea por la isla Pedro I, este gran sector que coincide prácticamente con el cuadrante suramericano, debe ser reclamado y defendido a través de una política continental.

Nuestros diez estados suramericanos se implicarán así en una política antártica común que recupere para el subcontinente el manejo soberano de su sector en la Antártida, porque sus territorios no son res nullius (de nadie) sino que deben estar bajo la soberanía de nuestros los países. Y allí sí, y solo allí, podrán ser considerados con provecho para nuestros respectivos pueblos como territorios res communis(de uso común).

En este manejo común de la Antártida suramericana mucho tendrán que ver y trabajar las respectivas direcciones nacionales del Antártico y la Reunión de administradores de programas antárticos latinoamericanos (RAPAL) que desde 1990 se reúne todos los años y congrega a Brasil, Uruguay, Chile, Perú, Ecuador y Argentina.

Y trabajar a dos puntas: a) en la realización de expediciones y establecimiento de bases comunes en la Antártida suramericana y b) en la educación del sentimiento de pertenencia común a la Patria Grande.

Sabemos de la resistencia y renuencia chilena a cualquier proyecto de integración suramericana, por eso el esfuerzo argentino como nación más privilegiada debe ser doble. Afirmarnos en lo que somos, para ayudar a los chilenos a liberarse de esa rémora atávica de la geofagia como alimento. Ir más allá de la teoría de los límites estatales, por otra parte siempre móviles para la intelligensia chilena, supone mostrar los beneficios que otorga una única y común Antártida suramericana. Porque como dijera ese gran pensador que fue Joaquín Edwards Bello en su bellísimo libro Nacionalismo Continental (1926) "la primera razón de nuestra debilidad (la suramericana) es la manía de aislamiento, defecto fatal, iniciador de la pequeñez general".

Y también hay que decirlo aunque resulte impolítico, la construcción de una Antártida suramericana tiene al enemigo histórico del subcontinente iberoamericano, Gran Bretaña, ocupando de facto casi todo el sector y las islas aledañas como las Malvinas. En este sentido hay que recordar la enseñanza de ese patriota criollo que fuera Indalecio Gómez, quien siempre se negó a que Inglaterra fuera árbitro en nuestras disputas limítrofes dado que ella es usurpadora de parte de nuestra soberanía nacional y mal puede ser juez y parte al mismo tiempo.

Reiteramos entonces, la construcción de una Antártida suramericana supone una acción conjunta de los pueblos de la América del Sur, apoyada en un sentimiento común de pertenencia de esa porción de patria irredenta, para lo cual necesita realizar una economía de fuerzas para ser aplicadas en el momento justo a fin de disuadir a aquellos que por astucia y por la fuerza pretenden usurpárnosla.

Notas:

1.- Decimos suramericano y no sudamericano como comúnmente se denomina, porque este último término es un galicismo que nos dejó la colonización cultural francesa. Nuestra lengua es el castellano y en ella debemos correctamente expresarnos y expresar la toponimia. Al respecto conviene recordar que el eximio poeta Leopoldo Marechal decía: No olvides que todo nombre indica un destino.

2.- Fue el geógrafo chileno Luis Risopatrón quien en un opúsculo de 1907 titulado La Antártida Sudamericana el primero que utilizó el término. En esa línea se han publicado infinidad de títulos similares, el último del que tenemos noticias es el de Eugenio Genest Antártida Sudamericana, Buenos Aires, 2001.

(*) Filósofo
Martes, 26 de Octubre de 2004 16:23 ;?> No hay comentarios. Comentar.


NELTUME: EL VUELO QUEBRADO

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(Cuentos de Rubén González)



Por Aristóteles España

En las selvas cordilleranas de Neltume, al interior de Valdivia, en el sur de Chile, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) intentó desarrollar una experiencia guerrillera a comienzos de los años 80, con el objetivo final de derrocar a la dictadura y llegar al poder con un sistema de alianzas -en ese período- en vías de construcción. Esta apasionante e histórica experiencia ha sido analizada desde el punto de vista político por los actores de ese proceso, por la institucionalidad orgánica e ideológica de quienes llevaron a cabo ese proyecto y las conclusiones han sido conocidas en parte: la derrota, el desamparo, la aniquilación física de los combatientes.

Rubén González nos propone otra lectura: los retratos íntimos de esos seres que hace veinticinco años creyeron que esa vía era la mejor para su pueblo y fueron capaces de abandonar estudios, planes personales, familia, en pos de una idea: la utopía central, el paraíso en la tierra.

El autor ingresa a la memoria del lenguaje, atrapa fantasmas, traza un corpus donde reconstruye visualmente hechos, situaciones, sonidos en los bosques, ruidos de hojas invisibles, el olor a la persecución, los nidos donde pernoctan pensando en un mañana luminoso; por todas partes hay sueños, tanto de futuro como de espacios blancos donde ese destacamento de hombres va escribiendo en el pasto de la selva chilena un croquis de los análisis que los convencían que estar ahí era luchar en el centro del mundo. No era Viet Nam, ni Angola: sólo Chile, un remoto país al cual un grupo de gendarmes había confiscado a sus habitantes, pertenencias metafísicas y terrenales. Ellos luchaban por la liberación. Ahí estaba el nervio de todo. Por otra parte, estaba el ejército, los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas, quienes habían desplegado todo el poder del Estado para aniquilarlos.

"Conversación en un bar", "El vuelo quebrado", "Aquel largo tiempo del amanecer", "Los Extraños". "El otro retorno", "Repliegue" son textos de largo aliento. El lector no queda indiferente. Rubén González crea una atmósfera intimista, donde se dialoga con la historia, y los paisajes mentales de sus personajes adquieren ribetes fantasmagóricos.

Este tipo de episodios de la vida nacional han sido obviados por la mayoría de los escritores; les da pavor volver al miedo, jugar con él, como quien tiene un bomba en las manos. Sin embargo, este tipo de libros contribuye a reencontrarnos con nuestro pasado más reciente y a pensar en un mañana distinto para las nuevas generaciones.

Hoy resulta inverosímil pensar qué motivación poderosa los llevó a un lugar tan desamparado, sin pertrechos ni apoyo social; un territorio desconocido a enfrentarse con un ejército de miles de hombres armados hasta los dientes. A una muerte segura, sin ninguna duda. El libro cuenta esas motivaciones, esos momentos frente al espejo de la soledad. El escritor cumple aquí dos funciones: recrear un tiempo que fue, con talento y vigor. En segundo lugar, rescatar del olvido una de tantas gestas de seres anónimos cuyo afán de justicia los llevó a dar la vida por sus ideas. Ni más ni menos.

Conocimos a Rubén González (Valdivia, 1950) en la Isla de Chiloé en los años 80. Fue fundador del famoso Festival Internacional de Cine de Valdivia. Actualmente vive en la capital del Río Calle - Calle donde se dedica a la docencia universitaria en la Universidad Austral de Chile y a la difusión cultural. Ha publicado: "El último crepúsculo" (Cuentos, 1994); "Historia del Cine y Video en Valdivia" (1996) y varias antologías de cuentos y poesía del sur del país. Como cineasta tiene varias realizaciones, entre ellas "Chiloé, la cultura de la madera" (1982).

“Neltume, El Vuelo Quebrado” (Pentagrama, Editores, Valdivia, 2003) es su última publicación.
Miércoles, 27 de Octubre de 2004 18:05 ;?> No hay comentarios. Comentar.


PUPPY LOVE

zeus6.jpgCuento de Dinko Pavlov

Nadie supo de donde apareció, ni como logró llegar hasta allí, lo cierto es que un día hizo su entrada triunfal a la barraca de prisioneros, un pequeño perro, cachorro aún, juguetón como todos los de su especie. Ignorante de la condición en que se encontraban aquellos hombres, se aquerenció y permaneció con ellos. Era un verdadero pat’e perro, se conformaba con poco y en cambio derrochaba energías para entretenerlos con sus gracias.

Los reclusos pensaban en el significado de la irracionalidad, cuando todos sin distinción querían salir lo más pronto posible de allí, el animalito había entrado por gusto propio, por así decirlo, hasta la barraca que les servía como cárcel, además que se conformaba con caricias y la escasa alimentación que le tocaba. Tal parece que su intuición lo había guiado hasta ese grupo humano necesitado de tener en quien depositar sus afectos, todo ese cariño acumulado hacia los suyos, desde el momento en que los privaron del contacto físico con sus familias, coartando su libertad.

A medida que fue entrando en confianza, el perrito se fue atreviendo más, dedicándose por fin a un feroz acarreo de prendas de vestir por todos los rincones de la precaria morada circunstancial.

Resultaba cómico observar la escena que se iniciaba al toque de diana, indicando el comienzo de la jornada; una vez en pie, todos se desplazaban recorriendo la barraca en busca de calcetines, zapatos, chalecos y otras prendas que aparecían en los lugares más inverosímiles. Claro que lo chistoso tenía su límite y obvio que el can no lo entendía, ello ocurría en las ocasiones que le correspondía cumplir funciones de comandante de guardia, a un oficial cuya conducta era catalogada de sádica por los prisioneros; le gustaba aparecer a cualquier hora de la noche o madrugada, ordenándoles levantarse en tres tiempos, los cuales medía meticuloso.

En esas oportunidades nadie celebraba las gracias del perrito ya que los castigos para los que se pasaban del tiempo requerido, eran de grueso calibre.

En esas ocasiones y presintiendo un inminente castigo, el can solía buscar refugio bajo el camastro de Sergio, compañero de innegable origen campesino, quien lo sobrevaloraba pensando, con toda seguridad, en el lejano rebaño y su traslado por solitarias pampas y estepas, ocasiones en las cuales el servicio de un perro es fundamental. Su actitud protectora salvó al animal de más de una pateadura de alguno que, rengueando o saltando en un pie, buscaba su zapato o calcetín; o de otro que viniera de regreso de una vuelta de sapitos por el patio del regimiento o de una veintena de tiburones, sanciones populares entre la milicia.

Como suele ocurrir en estos casos de simbiosis humano-animal, había que bautizarlo como una forma de acercarlo o racionalizarlo; así fue que uno de los prisioneros, ganando el quien vive al resto, fanatizado por la música roncarrolera de la década del sesenta, le puso “Puppy love” como homenaje al cantante Paul Anka y su tema “Mi perrito regalón”. A muchos no les gustó un nombre en inglés, pero aceptaron a regañadientes la decisión del que se había anticipado en el rito, ya que todos lo consideraban como algo colectivo, pensando tal vez como el héroe de Dumas D’artagnan: “Uno para todos, todos para uno”.

Como mencionara, la alimentación era deficiente y las raciones diarias además de escasas, eran preparadas sin preceptos sanitarios o miramientos higiénicos, de modo que no era raro encontrar sorpresas en los platos, de las más variadas formas y tamaños. Ello hacia que las mercaderías que lograban hacerles llegar sus familiares y amigos, fueran reunidas en un fondo común y guardadas con celo en cajas que se ubicaban discretas, al fondo del recinto; esa precaución les permitía de vez en cuando una dieta suplementaria, la que sus organismos recibían como un banquete, dadas las circunstancias. Su “tesoro gastronómico” era supervisado durante la noche por rigurosos turnos; quienes lo cumplían, dormían cual faros: un ojo abierto como alumbrando la despensa.

Pero estando en la miseria, siempre van a existir otros más miserables, una noche, creyéndolos dormidos, sus carceleros intentaron una incursión y transponiendo la barrera de alambre de púas, avanzando sigilosos hasta el lugar donde se "fondeaban” las mercaderías.

Aquella fue la oportunidad en la que todos aprendieron a respetar a “Puppy love”, porque verlos aproximarse a las cajas y ponerse a ladrar, gruñendo amenazador, fue un acto instantáneo, cumpliendo con su misión de guardián. Los ladridos destemplados de su garganta de cachorro terminaron por despertar a todo el regimiento, en la barraca nadie se movía; por su condición de prisioneros, podrían recibir un balazo, de manera que se limitaron a emitir discretas toses para indicar su vigilia a los depredadores, frenando así sus aviesas intenciones.

Mientras ellos retrocedían con “la cola entre las piernas”, “Puppy love” agitaba la suya en forma airosa y gallarda, mientras los testigos sin mediar palabras, lo observaban con orgullo y gratitud, sintiendo que estaban en presencia de una versión moderna del pasaje bíblico de David y Goliat.

Como era lógico, el comentario obligado del día siguiente entre los presos del regimiento, fue la heroica acción del perro en defensa de la despensa y todos cedieron gustosos parte de sus reacciones para agasajarlo. Pero cuando se la fueron a ofrecer, no lo encontraron, parecía que se lo había tragado la tierra. No fue visto en todo el día, tampoco al siguiente, ni al subsiguiente; cuando todos presagiaban un desgraciado fin para su defensor, apareció rengueando y con visibles huella de haber sido flagelado

La actitud de los guardias, muertos de risa cuando el animal hizo su entrada, les hizo mirarlos con desprecio al imaginar cual pudo haber sido su destino mientras estuvo desaparecido: ¡había pagado caro su atrevimiento! Los reclusos se emocionaron cuando, cojo y todo, les ladró alegre, como si nada hubiese pasado.

Nadie quiso pasar por alto su gesto ni desconocer su valor, así fue que luego de una asamblea relámpago y por acuerdo unánime, decidieron rebautizarlo. Nada de nombres imperialistas para un auténtico defensor del pueblo y la clase obrera. Y desde ese día fue: “Camarada”."
Miércoles, 27 de Octubre de 2004 16:22 ;?> Hay 2 comentarios.


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