La Jornada - México D.F. Miércoles 1 de septiembre de 2004
Por José Steinsleger
Conducta sin encanto la de Stefano Baldini, ganador del maratón en Atenas. ¿Qué le hubiese costado compartir la victoria en el podio, alzando la mano del brasileño Vanderlei de Lima? Relegado al tercer lugar a causa del irlandés surgido de la Biblia que le interrumpió el paso, Vanderlei perdió medalla de oro.
En el maratón de los Juegos Olímpicos de Londres (1908), a escasos metros de la línea de llegada, el pastelero italiano Dorando Pietro desmayó debido al esfuerzo realizado. Sir Arthur Conan Doyle, reportero del “Daily Mail”, le ayudó a cruzar la meta. El pastelero fue descalificado por dopaje, pero el creador de Sherlock Holmes convalidó su título de caballero. Otros tiempos.
"Espíritu olímpico"... ¿existió alguna vez? Los griegos antiguos pensaban que en arte, política, juegos y amor sólo cabe obrar bien, sin esperanza. No obstante, Pierre Frédy (1863-1937), barón de Coubertin y fundador del Comité Olímpico Internacional (COI, 1894), creía que "lo importante en la vida no es ganar, sino competir" por aquello de "... no hay que llegar primero/ pero hay que saber llegar".
Dúdolo. Coubertin escribió: "... Y hasta cuando todo parece derrumbarse ante él, la desesperación nunca le afectará". Sin embargo, el argentino Emanuel Ginóbili, campeón de baloncesto en Atenas y jugador de los Spurs de San Antonio, declaró que su entrenador estadunidense le advirtió: "Si no traes el oro, no vuelvas". Es lo que decía el poeta Píndaro al contar que en Olimpia (siglo VIII adC) los perdedores huían de la multitud por los callejones, apartados y humillados, pues la finalidad de los torneos consistía en adiestrar hombres para la batalla.
¿Amateurismo? “Fair play”? (¿juego limpio?) Ideología de aristócratas del siglo XIX, convencidos de que pasado y linaje conducen a la salvación,”British first, of course”.En 1912 el COI despojó de su título al indígena estadunidense James Thorpe, vencedor en el decatlón de los Juegos de Estocolmo, acusándolo de ser un deportista profesional que cobraba cinco dólares a la semana como jugador de beisbol. Pero en Sydney 2000 Nike descubrió que "las mujeres modernas corren más rápido" y contrató a la velocista estadunidense Marion Jones por 800 mil dólares anuales.
Introductor de la educación física para favorecer la "energía mental" en el sistema educativo francés, Coubertin tomó de los ingleses la moral hipócrita del capitalismo y, tras leer el informe de la misión francesa que en 1829 excavó las ruinas de Olimpia, descubrió "la cuna del deporte". Así nació el "olimpismo", doctrina afín a la filantropía, la higiene racial y la eugenesia, disciplina que retorció el legado científico de Charles Darwin acerca de "los más aptos" y sustentó después la política sanitaria de los nazis y el pensamiento neoliberal en ciernes.
En “Por qué resucité los Juegos Olímpicos”, Coubertin sostiene que el objetivo era conseguir el "perfeccionamiento de la fuerte y esperanzadora raza blanca". Y en el discurso de clausura de los Juegos de Berlín (1936) manifestó: "¡Que el pueblo alemán y su jefe reciban la gratitud merecida por lo que acaban de realizar!"
Dos presidentes del COI, el millonario de Chicago y simpatizante de los nazis Avery Brundage (1952-72), y Juan Antonio Samaranch (1980-2001), fascista en la corte de Francisco Franco y presidente del gobierno de Cataluña (1973-75), fueron hijos dignos de Coubertin. Junto a Samaranch colaboraron atletas del "espíritu olímpico" como Kim Un Young, veterano de la CIA en Corea del Sur, y el ex boxeador Francis Nyangweso, comandante del ejército de Uganda durante el régimen terrorista de Idi Amín (1971-79).
¿Será que la máxima justa del deporte mundial ha sido mero racismo, fascismo y exaltación de la potencia corporal? El investigador español Jesús Castañón Rodríguez trae a la memoria el ejemplo del estadunidense Forest Smithson, ganador de los 110 metros con vallas, en aquellos juegos que cubrió Sherlock Holmes. El joven celebró la victoria repitiendo la carrera con un libro abierto que iba leyendo. "Yo leo algunas veces, cuando estoy en la pista", declaró el campeón a la prensa.
Además, cuando el olimpismo nació, Coca-Cola ya estaba ahí. En 1886 el doctor John Styth Pemberton presentó en sociedad la bebida de su invención que, según él, tenía "propiedades intelectuales y sin alcohol". Pemberton murió feliz, luego de vender en 2 mil dólares de aquellos años, la patente y los derechos de comercialización del pinche jarabe gasificado.
En los cuatro años venideros, los campeones de Atenas serán los encargados de dictar las pautas de publicidad en lácteos, alimentos, ropa y calzado deportiva, vitaminas, relojes, turismo y tarjetas de crédito. Se espera que hasta el inicio de los Juegos de Pekín, mil 300 millones de chinos (inventores del concepto de salud integral) consuman 5 mil 200 millones de botellas de Coca. ¿"Pepsi" anuncia algo diferente?
Miércoles, 01 de Septiembre de 2004 17:09 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Aunque no se sabe con certeza el día de su nacimiento, se ha comprobado que vino al mundo en los primeros meses de 1797. Aún después de dos siglos, su vida sigue despertando suspicacias y crecen las leyendas, anécdotas, injurias, calumnias y epítetos a su alrededor. De cualquier modo, es un personaje fascinante dentro de la historia de la liberación de América del yugo español. Por eso, múltiples investigaciones recogen la importancia de su obra en la gesta heroica del continente, más allá de su ferviente relación amorosa con Simón Bolívar, y las imputaciones que se le hacen como dama de vida impúdica en la sociedad quiteña del siglo XVIII. Sus hazañas para salvar la vida del Libertador, ha hecho que muchos de sus inquisidores históricos se hayan abocado a profundizar en sus ideales libertarios.
Esa quietud de los solares -apenas perturbada por el canto de los pájaros y la presencia de uno que otro personaje importante de su época-, con la cual describen algunos historiadores el escenario de los últimos días de Manuelita Sáenz, no podría ser visto más que como un injusto castigo para quien supo dominar con gracia y astucia las grandes conmociones sociales y políticas de la gesta heroica suramericana. La hermosa quiteña saltó a la inmortalidad por desafiar todas las adversidades que rodearon su vida, desde la infancia hasta la muerte, y sobre todo por ser una amante de la libertad hasta su último aliento.
De ser fruto de la relación extramarital entre el hidalgo español, Simón Sáenz, y la noble señora de la sociedad ecuatoriana, María Joaquina de Aispuru, y por tanto señalada como "impura", salió airosa con su ecuánime personalidad. De las habladurías sobre su relación "poco juiciosa" con un oficial español -su primer amor y con quien se fugó del convento donde se crió-, se libró al contraer nupcias con un destacado médico inglés, con quien salió de Quito y se radicó en Lima. Sin embargo, nunca renunció a ser fiel a sus sentimientos, y por eso acabó con esa desdichada unión cuando conoció a Simón Bolívar.
Pero su relevancia histórica va más allá de esa ardiente pasión con el líder de la Independencia de los Países Andinos: activista patriótica, audaz luchadora y dueña de la entereza de cualquiera de los líderes del movimiento independentista, se convirtió en "Caballeresa del Sol", por sus servicios a la rebelión en el Perú. También se ganó el título de "Libertadora del Libertador", al salvar a Bolívar de varios atentados contra su vida fraguados en la ciudad de Bogotá. Y, hasta su desaparición, fue fiel guardiana de los más reveladores documentos personales del Libertador, y del archivo independentista.
Pero, "¿quién sembró en esta mujer esos ideales libertarios, si los primeros años de su vida transcurren entre las ligerezas de una sociedad corrompida y en el ambiente clerical?” Responde el escritor e historiador ecuatoriano Alfonso Rumazo González: "La enseñó la propia historia ecuatoriana. Su padre, el español Simón Sáenz, fue realista y contribuyó a la matanza de los próceres en Quito el 2 de agosto de 1810. Hay así en ella una conciencia de rebelión frente a la masacre que tuvo lugar". Asegura que tampoco hay que olvidar que fue hija ilegítima y, por tanto, llevó la rebeldía en la sangre.
Valiente como pocas
En las cartas de Ricardo Palma (personaje de la época colonial ecuatoriana), consta que en los agitados días de lucha patriótica en Quito, Manuelita, con lanza en mano, se aventuró a la cabeza de un escuadrón de caballería y supo levantar un motín prendido en las plazas y las calles de su ciudad natal. "Ya se había lanzado a la defensa de la libertad por la vía directa. En esa primera salida demostró dotes de mando, un espíritu indomable y sus maravillosas cualidades de heroína".
Resalta también Palma que al regresar a Lima, Manuelita se entregó con fervor a la causa independentista, sirviendo de agente secreto, coordinadora de acciones de guerra, "infundiéndole aliento a batallones enteros", y hasta se convirtió en secretaria del propio Bolívar. Se dice que en un episodio de enfermedad del Libertador, la impetuosa dama, no permanece inactiva, viste uniforme, arrea tropas en el paso de Los Andes, y en Junín hasta enarbola la lanza y "lucha junto a sus valientes, como el mejor de los soldados".
Pero a Manuela Sáenz no la incomodaban las tareas de poca monta, según refiere la escritora Juana Luisa Rodríguez: "Siempre estaba alerta a las traiciones que se tramaban contra el hombre adorado. Así, una noche, hallándose Bolívar en el teatro, se presenta desgreñada y dando gritos desaforados porque, según dijo, el Alcalde de la ciudad no la dejó entrar. Mas lo que ella buscaba era forzar al Libertador, obligándole a salir antes de que lo cosieran a puñaladas en su propio palco". Lo mismo hizo para salvar a Bolívar de un complot fraguado en su contra durante un baile de máscaras en el Palacio de Bogotá. Alfonso Rumazo González lo describe: "Manuelita impidió al Libertador salir con pistola en mano, y lo obliga a saltar a la calle por un balcón...".
Fue así como Bolívar aprendió de Manuelita a ser cauto. Comenta Juana Luisa Rodríguez que "con ella contempló a algunos de sus hombres desde ángulos nunca antes sospechados, y comprendió un nuevo concepto universal de la condición humana". Incluso, ella llegó a advertirle de la traición de sus más allegados colaboradores.
Identidad Americana
Manuela Sáenz fue la primera mujer con conciencia e identidad americanas, así lo corrobora Rumazo González, quien recuerda que en una carta pública en el diario La Aurora de Bogotá, en 1830, Manuela Sáenz sustentó: "Lo que sé es que mi País es el continente de la América y he nacido bajo la línea del Ecuador". Señala que en esa misma carta, ella hace una apelación a la unidad y dice: "¿Por qué llaman hermanos a los del sur y a mí forastera?". Agrega que fue dueña del acierto de que "su país era el continente de la América, lo atestiguó plenamente con su vida misma".
Al estudiar su figura y la significación de su obra no sólo para Ecuador y Perú, sino para todo el continente, surgen algunas preguntas: "¿Por qué ha tratado de ser borrada de nuestra historia, si su obra se compara a la del propio Bolívar?” El historiador ecuatoriano dice al respecto: "No establezco comparaciones entre Bolívar y Manuela Sáenz pues cada uno tiene su valor propio. Al contrario, quiero mostrar la excelsa identidad de Manuela. No ha sido borrada por los estudiosos de la historia como Vicente Lecuna, Miramón, Calibán, Humberto Mata y Luis Enrique Osorio, entre otros. Yo he hecho una defensa sostenida de Manuela Sáenz durante cinco décadas y he debido refutar en forma documental las mitificaciones que se le han querido imputar. En su tiempo fue reconocida por el General Sucre, quien le dio un tratamiento muy deferente; por O'Leary, Simón Rodríguez, Garibaldi y Ricardo Palma".
Pese a haber sido desterrada y condenada a morir lejos de su patria, Manuela Sáenz no desmayó en su propósito de que el Libertador retornara al poder. Nos refiere Rumazo González que aún después de la muerte de Bolívar, Manuela siguió conspirando, tanto que "fue expulsada de Colombia y fue a parar a Kingston. Tampoco se le permitió su permanencia en Ecuador por considerarla políticamente peligrosa".
El cuerpo de Manuelita se extinguió en la soledad, desterrada en el Puerto peruano de Paita. El destino de sus restos, así como su personalidad, aún siguen siendo un misterio por descifrar 200 años después de haber hecho un tránsito "estelar" por la tierra americana...
Jueves, 02 de Septiembre de 2004 16:07 ;?> Hay 1 comentario.
El grito en la pared Gráfica de la era republicana en España
El afiche, desde su aparición en el siglo XIX, ha cumplido una función de comunicación y transmisión de mensajes a una sociedad, en su mayoría analfabeta, que requería una organización visual que enfatizara los símbolos y le diera a la imagen un sentido expresivo y un modo de lectura del discurso.
La producción de afiches durante la República Española y especialmente durante la Guerra Civil, fue importantísima. Partidos políticos, sindicatos, diferentes entidades y asociaciones de trabajadores, vieron en el cartel el medio idóneo para exponer sus consignas y llegar al pueblo de un modo rápido y eficaz.
La necesidad de lanzar consignas, orientar y concientizar al ciudadano ante la situación excepcional que requería de la solidaridad y generosidad colectiva, movió a promover la edición de afiches de todo tipo, por lo consiguiente el cartel se convirtió en una de las actividades artísticas más importante de esos años de contienda.
La gráfica de la era republicana española se trasforma desde el inicio en potenciador de las hondas transformaciones políticas que reclamaban un nuevo orden social e histórico de carácter revolucionario. Se manifiesta como una actividad artística al servicio de una ideología y está supeditado por lo tanto, a los objetivos y necesidades de una causa, pero en sus aspectos formales y estéticos se mantiene plenamente abierto a todas las corrientes de la época, bien reflejadas o sintetizadas en la mayor parte de ellos.
Tanto el afiche político como el comercial durante los años treinta, utiliza múltiples recursos y estilizaciones teniendo mucho del Art Déco, así mismo utiliza lenguajes expresionistas, a esto se suma el realismo que llega hasta el uso de la fotografía.
Se observan afiches Art Déco así como formalistas que se apoyan en un lenguaje sintético y geometrizante resultando muy contundente en la comunicación de sus mensajes. El uso del aerógrafo contribuye de manera decisiva a dar solidez y volumen a este tipo de realizaciones enunciando el futurismo y la mecanización moderna.
Durante la guerra civil el cartel fue instrumento artístico capaz de llegar a un amplio público con imágenes contundentes y expresivas a la vez que duras y agresivas; representaciones de incitación a la lucha. Resulta difícil de separar en este tipo de carteles los posibles valores estéticos de la imperiosa agresividad que transmiten y su belicismo. Todos ellos están al servicio de una causa, pretenden influir cuanto les sea posible en la conciencia del colectivo.
El propio André Gide en ocasión del II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura advierte: «El arte, al perder contacto con la realidad y la vida, se convierte en artificio. Siempre es por la base, por la tierra, por el pueblo, como un arte recupera la fuerza y se renueva.»
El impacto y la importancia de la gráfica para ayudar en alcanzar las transformaciones sociales son significativas, por ello, durante los diferentes períodos revolucionarios de la historia contemporánea, un número considerable de artistas puso su esfuerzo y su talento al servicio de una ideología, y el resultado fue una ingente producción en esta disciplina.
El sentido de esta muestra virtual no es el de simplemente enterarnos de una realidad lejana o conocer la expresión estética de esos años, si no más bien reflexionar sobre nuestro momento histórico y sobre los mensajes y los vehículos estéticos que estamos manejando el nuestro proceso. Sirva también esta muestra virtual para promover un profundo y rico debate sobre nuestros errores y aciertos en materia comunicacional y de nuestra gráfica revolucionaria.
Otras actividades -
30 nov / 3 dic - Encuentro de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.
6/9 septiembre - Salón de Arte Digital III Edición en Maracaibo
7/10 septiembre - 30 años de vida editorial de la BIBLIOTECA AYACUCHO
2/5 septiembre - Gran Evento Cultural para la Celebración del I aniversario del Diario VEA
Viernes, 03 de Septiembre de 2004 13:57 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Oficial al servicio de la Guerra de Independencia de Venezuela. Fue llamado el héroe de las dos Américas, tanto la de origen portugués donde nació, como la española donde también luchó por la libertad. Hijo de José Ignacio Ribeiro de Abreu y Lima, llamado el padre Roma debido a su ordenación de sacerdote en Roma por el cardenal Chiaramonti, futuro papa Pío VII.
Descendiente de familia noble y acaudalada, según él mismo insistía en recordar, perderá todo por la participación de su padre en el movimiento revolucionario por la independencia del Brasil. Abreu y Lima, auxiliado por la masonería, logró huir a Estados Unidos en compañía de su hermano Luis; de allí continuó viaje a La Guaira, atraído por el renombre de Simón Bolívar.
En 1818, Abreu ofreció sus servicios militares como capitán, grado obtenido en el Brasil, y fue aceptado por el Libertador en Angostura en 1819, durante la vigencia del Congreso del mismo nombre. Luego participó en el equipo de redactores del Correo del Orinoco, en el que dio frecuentes noticias de los movimientos brasileños de independencia, sobre todo de su estado de origen, Pernambuco.
En 1819 estuvo con Bolívar en la Campaña del Apure, en la marcha por el páramo de Pisba, tomando parte en las batallas de Gámeza (11 julio), Pantano de Vargas (25 julio) y Boyacá (7 agosto). Siempre al lado del Libertador, actuó en la batalla de Carabobo (24.6.1821), donde fue herido en el pecho. Participó en las operaciones navales durante la toma de Maracaibo (1823). Bajo las órdenes del general José Antonio Páez actuó en las acciones contra Puerto Cabello (8-10.11.1823).
Su amistad con Bolívar, conjuntamente con otros oficiales extranjeros, generó recelos e intrigas; el periodista Antonio Leocadio Guzmán, director de Argos, publicó un ataque anónimo contra Abreu (1825), de quien recibió una respuesta categórica y violenta. Guzmán le entabló juicio y logró que lo condenaran a 6 meses de prisión en el castillo de San Carlos del Zulia (octubre 1825).
A pesar de estar desilusionado y ansioso de volver a Brasil, independiente desde 1822, decidió quedarse para defender a Colombia la Grande, que estaba amenazada de desintegrarse; sirvió de intermediario entre Francisco de Paula Santander y José Antonio Páez , en el intento de reaproximarlos. Ante la imposibilidad de reconciliación, se inclinó por la fidelidad a Bolívar, aceptando seguir para Ecuador y combatir en la batalla de Portete de Tarqui (27.2.1829) al lado de Antonio José de Sucre.
Ya coronel, recibió del mismo Bolívar autorización para defenderlo en Europa de los ataques de Benjamín Constant. Escribió el Resumen histórico de la última dictadura del Libertador Simón Bolívar, comprobada con documentos, que distribuyó en panfletos; organizó el periódico La Torre de Babel, en Cartagena (Colombia), en defensa de Bolívar.
Cuando finalmente se desintegró Colombia (1830), acompañó a Bolívar a Santa Marta con Daniel Florencio O'Leary, Mariano Montilla y algunos otros. Asumió, por orden del Libertador, el Estado Mayor del departamento de Magdalena; aplastó a los rebeldes en Río Hacha, inclusive al bando de Pedro Carujo.
El 9 de agosto de 1831, fue expulsado en compañía de otros oficiales extranjeros, por decreto del ministro de Guerra de Nueva Granada. Regresó a Brasil vía Estados Unidos y Europa.
De vuelta, imaginó que el emperador Pedro I, quien proclamó la independencia brasileña y quien fue forzado a abdicar, era una especie de Bolívar coronado; luchó para que reasumiera el trono a través de periódicos en Río de Janeiro, y fundó uno, La Barca de São Pedro. Una vez que fue aceptada la mayoría de edad de Pedro II, hijo de Pedro I, como solución conciliatoria, insistió en una monarquía constitucional parlamentaria.
Sin embargo, el ardor de las posiciones asumidas por Abreu y Lima, le generó de nuevo odio. Su condición de intelectual, específicamente de historiador, con libros recientemente publicados, fue atacada ásperamente por Varnhagan, vizconde de Porto Seguro, historiador conservador y áulico. Abreu replicó, se dirigió a Recife, su tierra natal, donde aspiraba postularse como diputado.
En Pernambuco, también quedaban residuos de las pasiones revolucionarias de 1817 y 1824, movimientos liberales radicales, en el primero de los cuales fue fusilado el padre de Abreu. No consiguió elegirse debido a la amplia campaña de sus adversarios. Se preparaba una nueva revolución libertadora que estalló en 1848.
Abreu fue condenado a prisión perpetua, siendo después amnistiado. En 1855 publicó los primeros libros brasileños sobre socialismo, en los moldes de Fourier y los socialistas utópicos. En su lecho de muerte recibió la condenación de la Iglesia Católica por ser defensor de la libertad de cultos para los protestantes; por ello le fue negada sepultura católica y, por consiguiente, sus restos fueron inhumados en el cementerio de los ingleses.
Viernes, 03 de Septiembre de 2004 20:47 ;?> Hay 1 comentario.
Ni siquiera nací en Puerto Natales, pero creo que no recuerdo haber vivido antes en otro lugar.
Al cerrar los ojos en la distancia, mis sentidos evocan, de un modo casi palpable, sus callecitas de veredas irregulares, sus casas de nostálgicas fachadas rodeadas de perfumadas madreselvas y retamos, de donde se asoman esos rostros tan curiosamente familiares a los que sonrío tímidamente, de nombres desconocidos a veces, pero que forman parte de este todo que acaricio con la mirada cada vez que vengo, ansiosa, a llenarme de sensaciones tibias, a aprovisionarme de ellas para enfrentar un nuevo año en mi húmeda y adoptiva ciudad de Concepción.
Llego, año tras año, con los cinco sentidos puestos en captar el aroma exquisito de los bosques de lengas; no falto jamás a mi cita con mi lugar favorito, Puerto Bories, donde paso tardes enteras tendida en sus lomas de largos pastos secos que bailan al compás del viento… me emociono al ver ese lugar tan nostálgico y bello, en que el tiempo quedó como congelado en una red atrapa-sueños. También en Bories, me armo de valor para, en cada visita, pedir permiso para entrar a comer parritas, ruibarbos y grosellas a ese huerto de álamos que cada vez encuentro más olvidado, pero que en lo más íntimo de mi ser es sólo mío. Me imagino que por eso tengo la desfachatez de pedir entrar a verlo, a pesar de las caras de extrañeza de quienes atienden a mi peculiar solicitud.
También es objeto de mi nostalgia el pequeñito Puerto Prat, lugar de los entonces aclanados asados familiares, con historias irreales en torno a la animada fogata, los juegos con los primos, los concursos de “gracias” de quienes éramos los más pequeños, esa playa vacía siempre con algún botecito donde subirse a mirar a la Isla de los Muertos. El regreso a Natales envuelta en un chal, somnolienta, arrullada por los tangos y las zambas de la radio de El Turbio… al recorrer hoy la única calle vacía de Prat, respiro hondo, buscando llevarme dentro también algo de ese rincón sagrado de mi corazón.
Me sorprende el constatar cómo la irreverencia y el desinterés de mi adolescencia se transformó en un afán loco por escuchar viejas historias, no importa que sean repetidas; anécdotas de mis abuelos y tíos, los bailes en el Club Natales, del Socorros Mutuos, las verdaderas hazañas hechas en los viajes entre Punta Arenas y Natales, cuando aquí nevaba el triple y había que ser un verdadero piloto para sortear el camino con éxito. Me regocijo oyendo esos relatos, ojalá contados por alguien bien natalino, de esos que te hablan con acentito y que no se irán jamás de aquí; dan ganas de quedarse en su lugar, sustituyéndolos.
Comprenderán que, absorbiendo tan intensamente cada emoción y viviendo cada instante del modo en que lo hago, los días en mi hermoso pueblo pasan dolorosamente rápido, como me ha vuelto a suceder en esta ocasión. Es hora entonces de tomar mis ramas de lenga, mis fotos en Bories, caminar por última vez a tomar el té donde mi abuela, respirar hondo y partir de nuevo, que no he sido de quienes ha tenido la suerte de encontrar su rumbo en el lugar que más ama en el mundo.
Sábado, 04 de Septiembre de 2004 18:24 ;?> Hay 2 comentarios.
Recientemente estuve en el Primer Congreso de la Lengua Española, celebrado en la hermosa ciudad de Zacatecas, México. Allí descubrí, asombrado, que un alarmante número de hispanohablantes no está muy seguro de cuál es el idioma de Puerto Rico. Esta nota pretende aclarar esta duda.
TRASFONDO HISTÓRICO
En el siglo XIX casi toda Hispanoamérica se liberó de España, excepto Cuba y Puerto Rico. En el 1898, tras la mal llamada guerra Hispano-Americana (Hispano-Estadounidense), los norteamericanos se quedaron con Puerto Rico como botín de guerra. De inmediato impusieron el inglés como único idioma oficial de la nueva colonia. El nombre del país, incluso, cambió a Porto Rico. El gobierno, de generales y civiles norteamericanos, operaba en inglés. El sistema escolar enseñaba en inglés desde el primer grado. Niños de seis años de edad, tanto de la ciudad como del campo, debían recibir instrucción en inglés.
Claro, los puertorriqueños no hicieron caso. Los maestros daban las clases en español y sólo cambiaban al inglés -con la complicidad de los estudiantes- cuando alguno de los supervisores gringos se asomaba al aula o salón de clases.
En el 1948, tras una larga lucha de cincuenta años que no tengo espacio para contar, los gringos se dieron por vencidos. Aceptaron el español como idioma dizque cooficial y permitieron que el sistema educativo regresara al español. Los gringos simplemente oficializaron la realidad, porque el idioma de un país no se cambia por decreto.
(La situación de los puertorriqueños que han emigrado a Estados Unidos es otra. Al igual que los mexicanos, dominicanos, colombianos y demás latinoamericanos emigrantes, la lengua que hablan ha sufrido cambios. Pero el tema que hoy me ocupa es el español hablado en la Isla de Puerto Rico.)
HISTORIA INMEDIATA
A fines de la década del 80, Rafael Hernández Colón, gobernador autonomista de Puerto Rico, decide eliminar al inglés como idioma cooficial y anuncia que la única lengua de Puerto Rico será el español, aunque el inglés seguirá enseñándose como lengua extranjera, al igual que en otros países.
La comunidad hispánica del mundo, con sobrado motivo, celebra la acción de Hernández Colón. España, por ejemplo, nos otorga (al Pueblo de Puerto Rico) el Premio Príncipe de Asturias por nuestra defensa del español. No se olvide que nuestro enemigo es el imperio más poderoso de todos los tiempos y que nosotros, en cambio, somos el país más pequeño de Hispanoamérica, un poco más chicos que El Salvador.
Bueno, unos pocos años después, en el 1992, un anexionista recalcitrante gana la gobernación de Puerto Rico. Absolutamente histérico, lo primero que hace al llegar a La Fortaleza (residencia oficial de nuestros gobernadores) es volver a designar al inglés lengua cooficial de Puerto Rico.
Eso fue todo lo que pasó. Un decreto. Una ley. Cosas que ocurren sobre el papel.
ACTUALIDAD
La noticia de la restitución del inglés como lengua cooficial ha creado gran confusión fuera de Puerto Rico. Al no conocer su mero carácter burocrático, algunas personas han pensado que el español se dejó de hablar o que se impuso al inglés como lengua única obligatoria.
La lengua de Puerto Rico es y será siempre el español. Estamos, eso sí, bajo un fuerte ataque de los gringos que quieren que hablemos inglés. Somos el único país de Hispanoamérica que todavía es colonia. Necesitamos el apoyo de todos los hispanohablantes. Somos el hermano menor que pasa por un momento difícil; sin embargo, como no tenemos representación diplomática propia, a menudo la comunidad hispana del mundo nos excluye de actividades a las que debemos asistir por derecho propio, como es el caso de las cumbres de jefes de estado ibero-americanos. La poca representación que tenemos en el mundo es vicaria, por medio de los hermanos cubanos, que nunca nos han olvidado. Desde la otorgación del Premio Príncipe de Asturias también hemos visto un fuerte apoyo de la prensa española. A ambos les damos las gracias.
El español de Puerto Rico está vivito, coleando y dando candela... como decimos los puertorriqueños. Todos los días luchamos para que siempre sea así. ¿Cómo pueden ayudarnos los demás hispanohablantes? Háganle saber al mundo que en Puerto Rico el español sigue vivo y en lucha, porque es la verdad.
Incluyan a Puerto Rico en todas la actividades que atañen al mundo hispano, porque somos hispanos. Conozcan en lo posible nuestra literatura e inclúyanla en sus antologías de literatura hispanoamericana, porque somos hispanoamericanos.
Envíen copia de este artículo a todos sus amigos, para que se enteren.
Muchas gracias.
Sábado, 04 de Septiembre de 2004 15:31 ;?> Hay 2 comentarios.
El príncipe Constantino Paleólogo, embajador de Bizancio en Puerto Rico, le escribe a la princesa Eudocia, su hermana menor, quien actualmente reside en la capital bizantina.
Querida Eudocia:
Desde el día que tomé posesión de mi cargo en Puerto Rico, me llamó la atención un hecho muy peculiar de América Latina. Acabo de enviar un informe secreto a nuestro Ministro del Exterior. A continuación te incluyo un resumen.
Cuatro países de lo que aquí llaman el “Cono Sur” (Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay) pertenecen a MERCOSUR, un embrión de mercado común regional. Hasta ahora sus esfuerzos han sido vanos; sus dos países más ricos, Brasil y Argentina, viven una crisis perpetua.
En el norte y oeste de Suramérica existe la Comunidad Andina (Pacto Andino), que reúne a Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela en una asociación semejante a Mercosur. La mayoría de sus países está pasando por dramáticas transformaciones. La mitad de Colombia, por ejemplo, no está en manos de su presidente, sino de ejércitos populares (guerrillas). Bolivia acaba de derrocar a un presidente que llamaban “El Gringo” porque habla español con acento norteamericano y quería regalar las reservas de gas de su país a Estados Unidos. Y Venezuela, como sabe todo el mundo, está bajo un virulento ataque de Estados Unidos y Europa, parecido al que eventualmente derrocó a Salvador Allende en Chile. Por tanto, el Pacto Andino es un cadáver.
En Centroamérica existe el llamado Parlamento Centroamericano (Parlacen), que pretende ser una organización de unidad política, pero en realidad es una tontería sin peso internacional porque ninguno de sus países es independiente. El control que ejerce Estados Unidos sobre esa región es descarado. Así se vio cuando arrestó al presidente de Panamá y abiertamente derrocó al gobierno de Nicaragua. El Parlacen es más bien una tertulia inconsecuente, que pagan los pobres de América Central.
En el Caribe existe un pequeño mercado común llamado CARICOM que une a las islas antillanas con varias naciones de la cuenca del Caribe. Algunas de estas islas son tan pequeñas que se pueden cruzar a pie, de norte a sur, en quince minutos. No es una asociación con peso político ni económico.
México, uno de los gigantes de América Latina, pertenece al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Por tanto, parece que le ha dado la espalda al resto de Latinoamérica. En cierto modo considera que su futuro depende de algún tipo de alianza con los ricos países del norte, aunque mi observación es que México sólo ha recibido la humilde tarea de proveerle sirvientas y peones a sus vecinos norteños.
En un nivel mayor, intercontinental, los países de América Latina pertenecen a la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que cada año reúne a los políticos de América Latina, España y Portugal. Comen comida típica, posan para fotos, hacen declaraciones bonitas sobre la justicia social, besan el anillo del Rey de España y se despiden hasta la próxima cumbre. Ésta es una reunión cosmética, que no cumple ninguna función para América Latina excepto recordarle sus orígenes coloniales.
También existe la Organización de Estados Americanos (OEA), a la que pertenece la gran mayoría de los países del hemisferio, excepto Cuba, que fue expulsada por órdenes de Estados Unidos. Esta organización es lo que nosotros, los diplomáticos, llamamos un “disfraz”. Basta con decirte que tiene su sede en Wáshington, DC, cerca del Pentágono y la Casa Blanca. Esta organización no vela ni remotamente por los intereses de América Latina, sino todo lo contrario: Sirve de fachada para que Estados Unidos ejerza su dominio imperial. Recientemente Estados Unidos ha planteado la posibilidad de militarizar a la OEA para luchar dizque “contra el narcotráfico”, pero todos sabemos que la lucha es contra guerrilleros antiimperialistas, a quienes los EEUU llaman “narcotraficantes”, “terroristas” o “narcoterroristas”, las palabras de moda para demonizar al enemigo.
Por último, la mayoría de los países de América Latina pertenece a las Naciones Unidas. En este punto, hermana mía, no me tomé la molestia de explicarle al Ministro del Exterior cuál es la función de las Naciones Unidas. Él lo sabe. Todos los diplomáticos padecemos, a diario, los golpes de este instrumento de las grandes potencias del mundo, creado para servir sus intereses y justificar sus abusos.
En fin, querida Eudocia, sospecho que ya has adivinado la conclusión de este informe: América Latina es una nación despedazada, sin una sola institución que proteja sus intereses. ¡Ni una sola! Países asiáticos, africanos, musulmanes, europeos, entre otros, han creado organizaciones para proteger sus intereses comunes. Pero América Latina sólo tiene organismos regionales raquíticos. Las pocas veces que rebasa lo regional, lo hace bajo el ala del poder imperial que los atraca diariamente (Estados Unidos) o con los antiguos imperios (España y Portugal) que ya los brutalizó hasta dejarlos de rodillas y sin aire.
¿Qué le pasa a esta gente? Aunque es obvio que América Latina existe culturalmente (la presencia mundial de la cultura, la literatura y el arte latinoamericanos es real y potente), todavía estos pueblos no han sido capaces de unirse políticamente, a pesar de lo mucho que tienen en común. ¡Ni siquiera tienen competencias deportivas propias! Los juegos más importantes de la región se llaman Juegos Panamericanos. En éstos participa Estados Unidos, que naturalmente se lleva la mayoría de las medallas.
Desde mi perspectiva como observador objetivo, debería felicitar a mis colegas norteamericanos. Han sido muy hábiles a la hora de fomentar las peleas intestinas y la desunión de los latinoamericanos. La función principal de los diplomáticos es debilitar a los enemigos por medio de tretas y espionaje. (Por suerte, en este momento América Latina no es enemiga de nuestra amada patria bizantina.)
Los norteamericanos saben que cuando América Latina despierte y tome la decisión de formar una nación unida -la Unión Latinoamericana-, se convertirá en la nación más poderosa de todos los tiempos, porque los recursos naturales y humanos de este continente son casi infinitos. Los norteamericanos lo saben. Pero ¿quién se lo dirá a los latinoamericanos?
Te abraza tu hermano, Constantino
(*) Cartas Bizantinas es una columna del narrador latinoamericano Luis López Nieves, Primer Premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña (Premio Nacional, año 2000).
Lunes, 06 de Septiembre de 2004 17:07 ;?> Hay 1 comentario.
Con el fallecimiento, el 3 del corriente mes, de Jorge Enea Spilimbergo, el país pierde a uno de sus más lúcidos pensadores, a un político ejemplar, inflexible en su recato y su decencia, a un patriota que no renegó un instante de sus convicciones y que apostó su vida entera a la revolución nacional y social en América Latina.
Su nombre estará siempre asociado a la gestación de la Izquierda Nacional a la que contribuyo de manera decisiva con sus libros, conferencias y cursos, pero sobre todo con su meticulosa labor de formación de los cuadros políticos que alimentaron a la IN en sus etapas de desarrollo como PSIN y FIP. Durante dos décadas, acompañó, en aquellos difíciles comienzos, al Colorado Ramos del que fue su mejor camarada, aunque siempre dueño celoso de un espacio propio desde el que desenvolvía su singular visión del socialismo nacional.
Defensor del legado del peronismo histórico fue crítico implacable de cierto nacionalismo elitista, siempre funcional al liberalismo oligárquico. Aborrecía el izquierdismo abstracto y europeizante, cuyo papel histórico consistió en separar a la pequeña burguesía de tradición democrática de los trabajadores y las masas pobres.
Con Spilimbergo no sólo se produce una irreparable pérdida para todos aquellos que postulan y luchan por un nuevo movimiento nacional y revolucionario. Con él se despide una etapa histórica del país, de América Latina y el mundo, que deja en pie inéditos desafíos para abordar los cuales, la memoria de “Spili”, ese gran compañero y patriota intachable, será potente faro iluminador.
Alberto Guerberof - Augusto Alvarado
Buenos Aires, 5 de septiembre de 2004
Martes, 07 de Septiembre de 2004 22:00 ;?> Hay 1 comentario.
La campaña contra el terrorismo que desata Washington permite a Rusia y, en general al Primer Mundo, disponer de argumentos para aniquilar a los pueblos coloniales y dependientes que sacuden el yugo. Washington, en Irak y Afganistán, oprime. La réplica militar es denunciada como “terrorismo”.
Chechenia es un legado de los Zares. La Rusia imperial llega tarde al festín. Ya Francia, Gran Bretaña, Holanda, Bélgica se apoderan de Asia, África y de segmentos atlánticos de Latinoamérica. La Italia del Duce se apodera en el XX de Etiopía y Eritrea. Poco antes la Alemania del Káiser se engulle Tanganika e islas del Pacífico sur. EEUU destruye en 1898 el Imperio de España y se fagocita Filipinas, Puerto Rico, Hawai, Guam e impone dependencia a Cuba.
Rusia no interviene planetariamente en esta campaña –como diría Sarmiento- de la “civilización contra la barbarie”. Su intervención es continental y sin fanfarria, sin prensa y sin films. Se apoya en la ferrovía: el Transiberiano y el Transcaspiano y su expansión es sobre el Asia Central y la Siberia. Había estado encajonada por siglos y sin acceso a mares abiertos. Además, inclinada ante los khanes mogoles. Ahora inicia su revancha desde Moscú. Hacia el Occidente choca con los Imperios Centrales.
La alianza Berlín-Viena es sólida y sólo un peligro mayor como Bonaparte le da luz verde. Entonces emprende el camino inverso. Apenas un tropiezo: el Japón que en 1905 la frena. ”Asia para los asiáticos” parece ser el lema del Imperio del Sol Naciente.
Pese a esa derrota se posesiona de varios países como Kasakhtan, Uzbekistán, Kirguisia, Turquestán, Mongolia Exterior... La mayoría musulmanes y otros cristianos como Armenia y Georgia. Todos conocieron por siglos el despotismo del Zar de todas las Rusias que incluso tuvo, hasta 1869, como dependencia a Alaska en el Nuevo Mundo. Una plataforma territorial gigantesca que se extendía desde Varsovia a Vladivostok. En su vientre opera la burocracia rusa tolerando diferencias, acantonando tropas, tendiendo ferrovías, residenciando migrantes rusos y exigiendo acatamiento a los úkases de la Corona. Establecido un modus vivendi con Tokio, Moscú cultiva nexos con Paris-Londres –la petit entente- para equilibrar la gravitación austroalemana.
La I Guerra Mundial origina el desmenuzamiento del gigantesco imperio. Con la derrota se astilla. Al oeste se emancipan Finlandia y Polonia y también los países bálticos. Estalla una revolución militar-sindicalista y la fracción heterodoxa del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia toma el poder. El zarismo y la efímera república demoburguesa quedan atrás. Comienza ahora el experimento bolchevique. Lenín proclama el derecho de las nacionalidades oprimidas a escindirse de la Rusia ayer de los Romanoff y ahora de los bolcheviques. Sin embargo, esa política de fomento de la autodeterminación no cuaja. El afán por barrer la contrarrevolución obliga al Ejército Rojo a “liberar” a las mismas nacionalidades oprimidas. A renglón seguida se “armaban” PPCC locales fieles al Politburo domiciliado en Moscú.
Pese a lo prometido con el comunismo se regresa a la rusificación. La identidad soviética como esfuerzo de alianza entre Estados igualtarios y fraternos resulta una quimera. El coloniaje perdura. Los comisarios del Soviet, los uniformados del nuevo ejército, las brigadas de aparachtik, las fuerzas de la policía continuaron siendo rusos. Ese “nacionalismo gran ruso” tan vilipendiado por Lenin, porque estimula el desprecio por el tártaro como expresión de la barbarie, continuaba vivo. Pierde todo pudor durante y después de la II Guerra Mundial cuando Stalin –pese a su condición de georgiano- atribuye todo el honor de la victoria sobre el III Reich a la Santa Madre Rusia. Se deportan pueblos enteros como los kalmucos también a los alemanes del Volga y se refuerza la política rusificadora comenzada por los zares.
Al derrumbarse en 1990 la URSS, con medio siglo de retardo respecto a Bandung, comienza la rebelión del III mundo al interior de esa gigantesco “presidio de naciones”. El Islam ha sido el condimento y Chechenia la bandera. Quizás la gravitación de Afganistán –el Vietnam de la URSS- sea factor importante. La Federación Rusa –hoy capitalista y aliada de EEUU y la CE- acusa de terrorismo a los patriotas chechenos. Ese país caucásico es el Irak de Moscú. Quienes se enternecen por Guernica debieran contemplar Grozny reducida a escombros por la artillería primermundista gatillada desde el Kremlin.
Los bolivarianos, es decir, los nacionalistas iberoamericanos debemos estar con Chechenia en su guerra de liberación. Otra postura es eurocentrismo.
Martes, 07 de Septiembre de 2004 20:04 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Durante un debate en una universidad estadounidense, el 23 de octubre del 2000, el exgobernador del Distrito Federal y actual ministro de Educación de Brasil, Cristóvão Buarque, fue interrogado sobre qué pensaba de la internacionalización de la Amazonia, una tesis sostenida por los círculos de poder de Washington. El joven que hizo la pregunta dijo que esperaba la respuesta de un humanista y no la de un brasileño. Esta fue la respuesta de Cristóvão Buarque:
De hecho, como brasileño yo simplemente estoy en contra la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no tengan el debido cuidado con este patrimonio, la Amazonia es nuestra. Ahora, como humanista, sabiendo del riesgo de degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás que tiene importancia para la Humanidad.
Si la Amazonia, desde el punto de vista de una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la Humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas se sienten en el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y de subir o no su precio. De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado.
Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, ella no puede ser quemada por la voluntad de un propietario o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos dejar que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en medio de la especulación.
Antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de todos los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer apenas a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las más bellas piezas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el gusto de un propietario o de un país. No hace mucho, un millonario japonés decidió enterrar su cuerpo con un cuadro de un gran maestro. Antes que eso, aquel cuadro debería haber sido internacionalizado.
Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Forum del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para asistir por restricciones en la frontera de los EE.UU. Por eso yo pienso que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhattan debería pertenecer a toda la Humanidad. También París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia, Recife... Cada ciudad del mundo, con su belleza específica, su historia, debería pertenecer al mundo entero.
Si los EE.UU. quieren internacionalizar la Amazonia, por el riesgo de dejarla en las manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares de los EE.UU. Ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción millares de veces mayor que las lamentables quemazones hechas en las florestas del Brasil. En los debates los actuales candidatos a la presidencia de los EE.UU. han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo como canje de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos –no importando el país donde nazcan- como patrimonio que merece cuidarse en el mundo entero, aún más de lo que Brasil merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como un patrimonio de la humanidad, ellos no dejarán que trabajen cuando deberían estudiar, que mueran cuando deberían vivir.
Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo. Pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia siga siendo nuestra. ¡Sólo nuestra!
Miércoles, 08 de Septiembre de 2004 21:52 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Cuando las amadas palabras cotidianas pierden su sentido y no se puede nombrar ni el pan, ni el agua, ni la ventana, y la tristeza ha sido un anillo perdido bajo nieve, y el recuerdo una falsa esperanza de mendigo, y ha sido falso todo diálogo que no sea con nuestra desolada imagen, aún se miran las destrozadas estampas en el libro del hermano menor, es bueno saludar los platos y el mantel puestos sobre la mesa, y ver que en el viejo armario conservan su alegría el licor de guindas que preparó la abuela y las manzanas puestas a guardar. Cuando la forma de los árboles ya no es sino el leve recuerdo de su forma, una mentira inventada por la turbia memoria del otoño, y los días tienen la confusión del desván a donde nadie sube y la cruel blancura de la eternidad hace que la luz huya de sí misma, algo nos recuerda la verdad que amamos antes de conocer: las ramas se quiebran levemente, el palomar se llena de aleteos, el granero sueña otra vez con el sol, encendemos para la fiesta los pálidos candelabros del salón polvoriento y el silencio nos revela el secreto que no queríamos escuchar.
Aristóteles España
El otro invierno
Las voces de mis primas arden en dirección a un / enero que se fue. Todas reencarnadas, pequeñas leyendas, ubicándose en el agua donde eran más duendes / que mujeres: Imitaciones vagas, un cuadro de Renoir, carreras en el patio donde devorábamos el asado / navideño. Vuelve a repetirse el mismo sol en sus muslos después de doce años, esa lucha por parecernos a parientes remotos como si nada hubiera sucedido, y eso de usar siempre los mismos disfraces. También una danza que ya no recuerdo y afiches religiosos, con los magos que regresan de una historia / diferente cada día, con imágenes de leones muertos y ese bombardeo en los órganos sexuales, y el mismo final en boca de hijos imaginarios: Fotografías viejas que empiezo a destrozar en el / cuarto de una húmeda pensión en calle Diez de Julio en Santiago de Chile en 1981, reteniendo el aire, mientras miro, inmóvil, los huesos en la pared.
Vicente Huidobro
Arte poética
Que el verso sea como una llave Que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando; Cuanto miren los ojos creado sea, Y el alma del oyente quede temblando. Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; El adjetivo, cuando no da vida, mata. Estamos en el ciclo de los nervios. El músculo cuelga, Como recuerdo, en los museos; Mas no por eso tenemos menos fuerza: El vigor verdadero Reside en la cabeza. Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas! Hacedla florecer en el poema ; Sólo para nosotros Viven todas las cosas bajo el Sol. El Poeta es un pequeño Dios.
Hugo Vera Miranda
Hubo una vez un hombre
hubo una vez un hombre y en sus ojos palomas; de sus zapatos cada agujero era testigo del desdén de los caminos, batalló con las mareas, los artefactos y los hombres de su época.
él vive en cada borrachera de pueblo cordillerano, su mirada de cóndor vigila el derrotero del sol, hubo una vez un hombre; un hombre que fue el Genio del Pueblo, hubo una vez un pablo de rokha.
Miércoles, 08 de Septiembre de 2004 17:05 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Tomado de La Prensa Austral, Suplemento El Natalino, 08/09/2004
Hombres heroicos, cultos, conocedores de sus derechos y comprometidos con el desarrollo de Ultima Esperanza se pueden encontrar en la historia sindical de la provincia. Estos nos vuelven a hablar desde las páginas del libro “Historia del movimiento obrero de Ultima Esperanza (1911- 1973) sindicalistas, anarquistas y socialistas”, escrito por el profesor de historia Pedro Cid Santos.
Como parte de su tesis de grado para obtener su título profesional incursionó en este tema hace más de 10 años. Recogió entrevistas con testigos de los hechos, las que corroboró con los documentos originales que encontró en la biblioteca nacional y otras fuentes.
Su interés para escribir sobre el tema surge desde su infancia cuando escuchaba a su padre y sus vecinos hablar de antiguos líderes sindicales, sus luchas, sus logros y fracasos. Las calles de la ciudad además le daban un merecido homenaje al llevar sus nombres, denominaciones que no existían en ninguna parte del país, por ser exclusivamente natalinas. Ante ello, consideró una responsabilidad que un natalino escribiera una parte de la historia de su pueblo. Y aunque muchos han abordado el tema, está convencido que un hombre nacido en esta tierra tiene otra óptica para ver los hechos.
Reconoce que el título de su libro “es un poco ambicioso y uno se da cuenta que muchas cosas quedan al margen. Uno queda al final con varias preguntas abiertas, pero la historia siempre se está reescribiendo”.
Asimismo, manifestó su satisfacción por el resultado de su trabajo de diez años y su agradecimiento por el apoyo recibido de Carlos Vega Delgado para la impresión de los ejemplares.
Una parte de los libros quedarán en Natales. Los restantes ya se están vendiendo en Punta Arenas, contando con el interés de diversas casas de estudios, entre ellas la Universidad de Magallanes.
Sobre el mensaje final que entrega su libro, indica que srong>“hay ejemplos dignos de imitar. Ideales que de alguna u otra manera siguen vigentes”.
Miércoles, 08 de Septiembre de 2004 17:04 ;?> Hay 1 comentario.
Augusto Pinochet tenía una millonaria cuenta secreta y bajo un nombre falso en un banco de Estados Unidos. Una cuenta, en un banco: ¿dónde estarán las demás?
Su espíritu de ahorro ya lo había dejado en evidencia al celebrar la ocurrencia de enterrar dos cuerpos por fosa. Aunque uno tendería a pensar, quizás con un exceso de malicia, que esa cantidad de dinero no se acumula guardando monedas en un frasco, ni por la asidua asistencia y suerte en los bingos de los regimientos en que estuvo destacado... Desde ya todos sabemos que esos millones no los tenía con anterioridad a 1973 y que posterior a esa fecha es imposible que sus salarios le permitieran una capacidad de ahorro de esa magnitud. O sea, una vez más quedaría en evidencia la relación de Pinochet a un asunto oscuro. El cual por su naturaleza, sin forzar mucho la imaginación, nos lleva a concluir que corresponde a otro delito que viene a sumarse a su prontuario.
El sólo hecho de tener una cuenta secreta con tal cantidad de dinero es impresentable e inexplicable. Recordemos a sus patrióticos adherentes incondicionales haciendo campañas para reunir dinero a fin de pagar la defensa en Londres. La propaganda nos mostraba a un anciano agobiado y clamaba su indefensión económica, ¡mientras en verdad es un millonario! Vaya decepción ser no sólo engañado, sino esquilmado por el propio admirado líder. A su vez, quedó hecho añicos el muy cuestionable orgullo sostenido por los adherentes de la dictadura, de ser el único “gobierno autoritario” no corrupto de América Latina.
Entonces, si el “Primer Infante de la Patria” parece que no era tan desinteresado, qué queda para sus subalternos uniformados. Aún en democracia tuvimos la ocasión de presenciar ejemplos claros y graves: el ejercicio de enlace y el boinazo. En ellos, todo el Ejército fue usado para chantajear a la civilidad y sus mandos se hicieron cómplices no sólo de sedición, sino del abiertamente luctuoso asunto de los cheques que el padre ordenó pagar al hijo de modo irregular. No había guerra, estábamos en democracia, donde a nadie se le fusila por desobedecer una orden; y, aún así, no se tienen noticias de que algún oficial haya desobedecido esas órdenes. Por su parte, tal como en los tiempos de la dictadura, la Alianza por Chile poco o nada dijo de los irregulares pagos ni de los actos sediciosos para protegerlos. ¡Para ellos nunca estuvo en peligro el estado de derecho! (aunque en honor a la verdad, este argumento también se escuchó en la Concertación).
Dichos acontecimientos no sólo dejan en evidencia la debilidad de los gobiernos de la Concertación (que si desmovilizó a la ciudadanía, mal podía esperar tener apoyo popular ante hechos de esa calaña; aunque tampoco lo pidió), sino una sospechosa unidad para apoyar a Pinochet incluso más allá de lo político. Decimos sospechosa, porque la coherencia ideológica a la que respondería dicho consenso, puede esconder la autoprotección de los involucrados en hechos ilícitos. ¿O vamos a creer que sólo Pinochet tiene cuentas secretas y que él solo consiguió la plata e hizo los trámites para abrir las cuentas? ¡Por favor! Es obvio que deberían haber cómplices para hacerse del dinero y abrirlas; y, es más que probable que recibieron pagos por tan delicados servicios. Todo hace ver que se estaría en presencia de una asociación ilícita que podría implicar a funcionarios de la dictadura tanto civiles como uniformados.
La propia cuenta bancaria en cuestión y la suspicacia sobre militares involucrados, nos lleva a preguntarnos sobre la reacción del Ejército. Es parte del honor militar no criticar a quienes fueron sus superiores y para más encima si lo nombraron “Benemérito”. No obstante, ¿no habremos llegado al límite? La muerte puede entenderse que sea legitimada entre uniformados (de hecho lo fueron asesinatos ilegales, alevosos y cobardes), ¿pero también la corrupción lo será? Creo que una mayoría esperamos que no. Que además se dé el decisivo paso de buscar y expulsar a los posibles cómplices que aún puedan haber entre las filas. Y que se rechace oficialmente a los que ya están en retiro.
Pareciera el momento de recuperar el honor, la cordura, la probidad y sentar definitivamente con fuerza el republicanismo en el Ejército y, aprovechando, en las otras instituciones armadas. Por las características del hallazgo de la (por ahora única) millonaria cuenta, ni siquiera debería despertar críticas al interior de las filas... Quizás hasta sea un alivio para los uniformados no sólo democráticos, sino simplemente decentes. Mas, la “monolítica unidad” del Ejercicio de Enlace y el Boinazo nos hace mantener la duda.
En lo legal, imaginamos (se usa esta palabra con plena intención, pues estamos en Chile) que alguna institución del estado se encargará de develar este caso, que desde el más mínimo sentido común hace pensar en corrupción. Alguien tendrá que averiguar de dónde salieron los dólares. Una comisión investigadora del Senado estadounidense y la propia CIA tendrían más información; puntualmente se dice que Pinochet, sus hijos y miembros de su gobierno estarían relacionados al tráfico de armas. Aunque, tampoco se puede dejar tener en cuenta posibles desvíos de fondos, estafas o coimas; es decir, actos que perjudicaron al Estado de Chile y por ende a todo su pueblo. Los Tribunales deberían procesar y castigar a los responsables. En plural, se insiste. Pues algo así no se hace solo, sino con cómplices por acción u omisión.
Por último, quisiera dejar un apunte. No creo que alguien pueda decir sinceramente que la noticia lo tomó por sorpresa. No sólo por la calidad moral del personaje, sino por cuestiones totalmente obvias. Por ejemplo, ¿es que no es sospechoso que Pinochet posea y mantenga al menos 5 propiedades de alto costo (Melocotón, Bucalemu, La Dehesa, Viña e Iquique) con su sueldo de militar, de jefe de estado, de senador vitalicio y luego con su pensión? Ya era un asunto demasiado notorio, que sin embargo nadie con responsabilidades públicas se molestaba en hacer notar y menos en investigar. ¿El silencio se debió a miedo, simple desidia o a los acuerdos secretos de la transición? Habrá que averiguarlo. Pero en un estado de derecho alguien tiene responsabilidad política por acción u omisión.
* Andrés Monares es antropólogo y profesor en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
Jueves, 09 de Septiembre de 2004 17:03 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Impactos - Año 4, Nº 46 - Punta Arenas, Julio de 1993
KOONEK: LA LEYENDA DEL CALAFATE
Por Mario Echeverría Baleta
Los bosques de ñires, lengas y coihues, comienzan a tomar un tono característico anunciando el otoño y dando a los árboles una gama multicolor que va desde el amarillo pálido hasta el rojo intenso pasando por todos los matices imaginables del dorado y del naranja. Esta transformación se viene repitiendo año tras año desde épocas inmemoriales.
Los tehuelches o tsonekas, verdaderos dueños de la tierra, conocían los secretos del sur patagónico en su permanente deambular de aike en aike (lugar en lugar).
Los guanacos, alimento y abrigo de esta gente, comenzaban a descender de las mesetas en tropillas hacia los valles encerrados en grandes cañadones, viejas cunas de antiguos glaciares, en un permanente rito milenario, al que se suman los ñandúes en busca de abrigo y de alimento. Hacia el oeste, la espina dorsal de América que son los Andes, ha amanecido de nieve. El invierno llegará inexorablemente y ellos lo saben.
En esa época, las tribus tehuelches comenzaban su viaje hacia el norte, donde el frío no era tan intenso, además la caza no faltaba, pero tengamos en cuenta que el viaje se hacía a pie, ya que los primeros caballos arribaron a Santa Cruz allá por el año 1526 con la expedición de Jofré de Loaiza.
Koonex, la anciana curandera de la tribu, no podía caminar más, sus viejas y cansadas piernas estaban agotadas; pero la marcha no se podía detener y es una ley natural cumplir con el destino. Ella lo comprendió. Las mujeres de la tribu le hicieron un kau (toldo, vivienda) con pieles de guanacos y juntaron abundante leña, prepararon charkikán (charqui ahumado y salado), reunieron huevos conservados en sacos con grasa y se despidieron de ella con el gayau (canto) de la familia, luego ella entonó con un hilito de voz, el milenario canto de la raza y envuelta en su kai-ajnun (capa o quillango pintado), fijó sus cansados ojos en la distancia, hasta que la gente de su tribu se perdió tras el filo de una meseta. Se quedaba sola para morir, ya que los alimentos no le alcanzarían para pasar el largo invierno, aunque tal vez algún puma hambriento le acortara la espera.
"Mejor si me encuentra dormida-, total es un ratito...", pensó.
-Terro, terro-, repetían los teros, que en tehuelche quiere decir: Malo, malo. Y agregaban: -"No volveremos más". La "V" de los kaikenes (avutardas) eran mil flechas que viajaban cielo al norte. Todos los seres vivientes emigraban, se quedaba sola sintiendo el silencio como un sopor pesado y envolvente.
El cielo multicolor se fue extinguiendo lentamente en un oeste de mesetas grises y azuladas, hasta perderse el último rayo de luz reflejado en los picachos más altos del Chaltén(montaña sagrada de los techuelches, ahora llamada Fitz Roy). Pasaron muchos soles y muchas lunas, hasta que llego ariskaikén (época de los guanaquitos nuevos o primavera) con el nacimiento de los brotes; arribaron las golondrinas, los chorlos, los alegres chingolitos, las inquietas ratoneras, las charlatanas cotorras... Los esbeltos flamencos vistieron de rosa una franja de cielo hacia el sur. El cuello de los cisnes le puso signos de interrogación a las lagunas ya desheladas y el grito de las bandurrias se hizo eco en las barrancas.
Volvía la vida en todas sus expresiones. Sobre los cueros del abigarrado toldo de Koonex, se posó una bandada de avecillas cantando alegremente. De pronto se escuchó la voz de la anciana curandera que desde el interior del kau, les reprendía por haberla dejado sola durante el largo y duro invierno. kikén (el chingolo), tras la sorpresa le respondió: -Nos fuimos porque en otoño comienza a escasear el alimento, además durante el invierno no tenemos donde abrigarnos.
-“Los comprendo -dijo la anciana-, por eso desde hoy en adelante, tendrán alimento en otoño y buen abrigo en invierno. Ya nunca más me quedare sola..." -Luego calló.
Cuando una brisa volteó los cueros del toldo, en lugar de la anciana, se hallaba un hermoso arbusto espinoso de perfumadas flores amarillas. Al promediar el verano, las flores se hicieron frutos y antes del otoño comenzaron a madurar tomando un color azul-morado de sabor exquisito y gran valor alimenticio. Algunos pajaritos no emigraron nunca más y los que se habían ido para no volver, al enterarse de la novedad, regresaron para probar el nuevo fruto, del que quedaron prendados.
También los tsonekas lo probaron adoptándolo para siempre y desparramaron las semillas de aike en aike, dándole el nombre koonex (calafate en flor). Desde entonces: "El que come calafate, vuelve".
ETIMOLOGIA
CALAFATE: (Berberis Cuneata) Arbusto espinoso propio de la Patagonia. Crece generalmente en matorrales. En primavera se cubre de pequeñas flores amarillas muy perfumadas que luego se convierten en racimos de pequeñas frutas madurando en febrero. Con este fruto se hace dulce y un licor exquisito al que los tehuelches llaman "guachacay".
CALAFATE: Se denomina así a la persona que tiene por oficio rellenar y taponar las uniones de las maderas de los tablados de las embarcaciones, con estopa y brea. A esta tarea se la llama calafatear. Durante el invierno de 1520, las naves de la Expedición de Magallanes, ancladas en la Bahía de San Julián (actual provincia de Santa Cruz) fueron sometidas a un calafateo y necesitando de alguna fibra vegetal que suplantase a la estopa, utilizaron las de "una mata espinosa que abunda en la región" y tomando ésta el nombre de "calafate"."
Viernes, 10 de Septiembre de 2004 22:56 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Habla el Presidente de la República desde el Palacio de La Moneda. Informaciones confirmadas señalan que un sector de la marinería habría aislado Valparaíso y que la ciudad estaría ocupada, lo que significa un levantamiento contra el Gobierno, del Gobierno legítimamente constituido, del Gobierno que está amparado por la ley y la voluntad del ciudadano. En estas circunstancias, llamo a todos los trabajadores. Que ocupen sus puestos de trabajo, que concurran a sus fábricas, que mantengan la calma y serenidad. Hasta este momento en Santiago no se ha producido ningún movimiento extraordinario de tropas y, según me ha informado el jefe de la Guarnición, Santiago estaría acuartelado y normal.
En todo caso yo estoy aquí, en el Palacio de Gobierno, y me quedaré aquí defendiendo al Gobierno que represento por voluntad del pueblo. Lo que deseo, esencialmente, es que los trabajadores estén atentos, vigilantes y que eviten provocaciones. Como primera etapa tenemos que ver la respuesta, que espero sea positiva, de los soldados de la Patria, que han jurado defender el régimen establecido que es la expresión de la voluntad ciudadana, y que cumplirán con la doctrina que prestigió a Chile y le prestigia el profesionalismo de las Fuerzas Armadas. En estas circunstancias, tengo la certeza de que los soldados sabrán cumplir con su obligación. De todas maneras, el pueblo y los trabajadores, fundamentalmente, deben estar movilizados activamente, pero en sus sitios de trabajo, escuchando el llamado que pueda hacerle y las instrucciones que les dé el compañero Presidente de la República.
8:15 A.M.
Trabajadores de Chile:
Les habla el Presidente de la República. Las noticias que tenemos hasta estos instantes nos revelan la existencia de una insurrección de la Marina en la Provincia de Valparaíso. He ordenado que las tropas del Ejército se dirijan a Valparaíso para sofocar este intento golpista. Deben esperar la instrucciones que emanan de la Presidencia. Tengan la seguridad de que el Presidente permanecerá en el Palacio de La Moneda defendiendo el Gobierno de los Trabajadores. Tengan la certeza que haré respetar la voluntad del pueblo que me entregara el mando de la nación hasta el 4 de Noviembre de 1976. Deben permanecer atentos en sus sitios de trabajo a la espera de mis informaciones. Las fuerzas leales respetando el juramento hecho a las autoridades, junto a los trabajadores organizados, aplastarán el golpe fascista que amenaza a la Patria.
8:45 A.M.
Compañeros que me escuchan:
La situación es crítica, hacemos frente a un golpe de Estado en que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas. En esta hora aciaga quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el año 1971, se las digo con calma, con absoluta tranquilidad, yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el Gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo. Si me asesinan, el pueblo seguirá su ruta, seguirá el camino con la diferencia quizás que las cosas serán mucho más duras, mucho más violentas, porque será una lección objetiva muy clara para las masas de que esta gente no se detiene ante nada. Yo tenía contabilizada esta posibilidad, no la ofrezco ni la facilito. El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente. Podrá demorarse, podrá prolongarse, pero a la postre no podrá detenerse. Compañeros, permanezcan atentos a las informaciones en sus sitios de trabajo, que el compañero Presidente no abandonará a su pueblo ni su sitio de trabajo. Permaneceré aquí en La Moneda inclusive a costa de mi propia vida.
9:03 A.M. Radio Magallanes
En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato conciente de un Presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas. En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la Patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.
Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta Patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra... rota la doctrina de las Fuerzas Armadas. El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.
9:10 A.M.
Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
FIN
Sábado, 11 de Septiembre de 2004 15:11 ;?> No hay comentarios. Comentar.
11 de septiembre 1973 – 11 de septiembre de 2004 HOMENAJE DE “MIRANDO AL SUR” A LA MEMORIA DEL COMPAÑERO PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE GOSSENS AL CUMPLIRSE LOS 31 AÑOS DE SU MUERTE
Sábado, 11 de Septiembre de 2004 15:11 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Nunca he podido olvidar el dolor que me causaron los acontecimientos del 11 de septiembre. Ese día murió uno de los sueños más hermosos que he tenido en la vida, y nunca me recuperé del todo. Yo acababa de llegar a Nueva York, adonde fui a estudiar literatura. El año escolar estaba comenzando y todavía no conocía a casi nadie en la universidad. Por eso me sorprendió llegar a los pasillos del Departamento de Estudios Hispánicos a eso de las 4 de la tarde y ver a todos con cara de tristeza, incredulidad, espanto, indignación. Aquel pasillo era una densa antología de emociones. Y yo venía de pasar nada menos que un día muy feliz releyendo Rayuela en mi cuartito, que no tenía radio ni televisión. Pregunté qué había pasado y recibí la respuesta como un golpe de aire duro: - Mataron a Salvador Allende. El ejército tomó el poder en Chile. No se sabe qué han hecho con Neruda.
Ese 11 de septiembre de 1973 yo tenía 23 años de edad y era parte de una generación que creyó posible traer el cambio a Latinoamérica por medios democráticos. Chile había elegido, libremente, al presidente socialista Salvador Allende, quien defendía ideas tan sencillas como la igualdad, el fin de la explotación de los pobres, y la libertad para Chile y toda América Latina.
Ahora, 30 años después, entiendo claramente que este último punto no era posible en aquel momento ni lo será mientras exista el Imperio Norteamericano. Ese importante 11 de septiembre comprendí que ningún imperio cede el poder por las buenas. También aprendí, más allá de toda duda, que el Imperio Norteamericano promulga la democracia mientras los resultados de las elecciones estén a su favor. Y que cuando estos resultados no les favorecen están muy dispuestos a romper las reglas democráticas. Así ocurrió en Chile, donde compraron, asesoraron y apoyaron a un generalillo de tercera categoría para que les hiciera el trabajo sucio.
A los 23 años de edad se puede ser iluso. Treinta años después he aprendido a seguir soñando, pero con los pies en el suelo. Tenemos un poderoso enemigo, los Estados Unidos, cuyo único fin en América Latina es la explotación de nuestras riquezas naturales y humanas.
Cualquiera que piense lo contrario -que opine, por ejemplo, que están en América Latina para ayudarnos o para regalarnos la democracia- es ignorante o tonto, y este artículo no lo he escrito para ellos.
Los imperios inventan causas cuando las necesitan. Los españoles izaron la bandera del catolicismo. Los ingleses la del comercio libre. Los norteamericanos la bandera de la democracia. Que ellos -los imperios- se crean este cuento, es lógico y necesario. Así adoctrinan a sus pueblos, con la ayuda del cine, la televisión y la prensa. Pero que nosotros, los dominados, nos creamos este cuento, es una necedad.
Esta dolorosa lección la aprendí el inolvidable 11 de septiembre.
FIN
11 septiembre 2003
Sábado, 11 de Septiembre de 2004 15:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.
(Homenaje a Carlos Zanzi Cuccuini, Sergio Cárdenas Torres, Pablo Jeria Ríos)
Por Aristóteles España
Han partido de este mundo con pocas semanas de diferencia tres ex presos políticos de Isla Dawson, Chile; emblemático Campo de Prisioneros del planeta, que recluyó treinta años antes que se acabe el siglo XX a un conjunto de personas cuyo único delito fue optar por la causa de los desposeídos. A este lugar ubicado en el paralelo 53 sur de este mundo, en el final de los mapas, donde las estrellas y fantasmas se pasean bajo la lluvia durante el verano, acudieron los ex confinados en noviembre de 2003. Era como reencontrarse con un mundo donde alguna vez existió el infierno en la tierra.
Sin embargo, descubrimos que ese territorio era hermoso, lleno de vegetación, de pájaros extraños y multicolores, con caminos de tierra donde pastaban animales y los árboles daban la bienvenida a las cuatro estaciones que se ven en un solo día en esa isla.
Estos tres habitantes que se marcharon al país de nunca jamás como en el poema de Jorge Teillier son Carlos Zanzi Cuccuini, Sergio Cárdenas Torres y Pablo Jeria Ríos. Este último falleció este 11 de septiembre a las cuatro de la madrugada en Nueva York, ciudad que lo acogió desde los 20 años cuando fue desterrado. Pablo había sido dirigente estudiantil del Liceo de Hombres de Punta Arenas y en Dawson perteneció a la barraca de los Condenados en Consejos de Guerra (Remo).
Carlos Zanzi era amigo de Salvador Allende; dirigió durante ese período una Corporación de Desarrollo Regional en la Patagonia y al asumir el gobierno de Patricio Aylwin fue nombrado Gobernador de Magallanes. En Dawson, fue delegado de la barraca Charlie en el campamento Río Chico. Falleció en Punta Arenas, en el mes de julio donde fue despedido por toda la comunidad, a la cual siempre respetó. Por eso mismo fue un hombre querido por moros y cristianos.
Sergio Cárdenas llegó el mismo día del golpe de estado al campamento de la compañía de ingenieros navales, conocido como Compingin. Era locutor de radio Polar donde animaba espacios para jóvenes con música de la época y eventos políticos de apoyo a los trabajadores. Le decían Pete el Negro, pero no tenía nada que ver con el personaje de la caricatura, pues era un joven bonachón, siempre contando anécdotas relacionadas con el mundo del austro. Falleció en Santiago hace un par de semanas, después de saludar a sus amigos Daniel Ruiz y Yerko Hromic, hombres de radio como él, quienes lo agasajaron con un asado en Santiago, donde residía hace dos décadas haciendo doblajes para el cine.
A Pablo Jeria le decían El Mosca. Visitó Punta Arenas en septiembre del año pasado ya enfermo y cansado a pesar de tener apenas 49 años.
Los tres sufrieron la tortura y recordamos aún sus gritos, vendados por oficiales del ejército y la armada de nuestro país, quienes aún se deben preguntar el por qué de tanto encono.
En nuestro viaje a la isla el año pasado le preguntamos a los altos jefes militares qué había ocurrido, dónde, en qué momento cambió la historia para ellos, por qué agredían a un enemigo inexistente, en una guerra inexistente, cuando hasta el más inocente transeúnte sabe ahora y supo siempre que todo fue un invento del Imperio para que no perdure, para que no exista jamás un gobierno para los humildes. Ahora que están desclasificando los archivos de la época las nuevas generaciones podrán entender el por qué en un país tan remoto, y alejado de los temas del poder mundial, se realizó un golpe de estado contra gente indefensa, que alguna vez soñó que era posible la felicidad a través de una vida digna y con sueños posibles de cumplir.
Adiós Carlos, Sergio, Pablo, amigos dawsonianos que una vez habitaron esos parajes de viento y nieve. Su vida no fue en vano, ya son una semilla. Ya vendrán esos frutos que esperamos estén maduros para los días venideros.
Lunes, 13 de Septiembre de 2004 23:42 ;?> Hay 1 comentario.
Sucede que a veces tenemos un concepto erróneo de las cosas remotas y más aún si éstas corresponden a figuras legendarias, por no decir fantásticas. En el caso del milodón, un "grypotherium” contemporáneo del hombre primitivo que, se supone, fue domesticado por éste. Según datos obtenidos en la misma cueva, el perezoso tenía cinco metros de largo por dos de alto, y una pila de latinajos. Lo habían descubierto Eberhard y Heinz en 1896; pero no el animal entero sino un trozo de piel con pelos de color rojo y con varios huesos adheridos. Estudios recientes aseguran que las muestras tendrían unos once mil años. El antro es enorme: ciento setenta metros de ancho por doscientos setenta de largo y cuarenta de alto. Lo único que nos queda del animal a los magallánicos del animal es la caverna, bastante visitada aunque ya solitaria y vacía, a lo menos de sus moradores primitivos.
Mateo Martinic en "Última Esperanza en el tiempo" nos informa de cómo fueron desfilando los pedacitos milodónicos: "…lo extraído por Milward y Konrad, además de lo encontrado por Otto Nordenskjold, no fueron los únicos restos de milodón que conoció el mundo científico. Cada uno de los especialistas que trabajaron durante los años siguientes a 1896, extrajo su cuota grande o pequeña de huesos…". En Inglaterra creían que Charley Milward había descubierto un enorme animal antediluviano, un brontosaurio, reptil fósil del jurásico que medía dieciocho metros de largo.
Milward fue capitán del vapor inglés Mataura de tres mil seiscientas toneladas de registro, que había naufragado el 12 de enero de 1898 a la altura del cabo Pilar, en la entrada occidental del estrecho de Magallanes, perdiéndose totalmente.
Más adelante Milward se radicó en Punta Arenas y fundó un taller de reparaciones y fabricación de implementos marinos, situado en la esquina poniente de las calles Chiloé y Ecuatoriana. El animal hallado por el marino -pensaban los británicos- estaba incrustado en un glaciar sobresaliendo a la superficie sólo una parte pequeña. Milward, con algunas cuadrillas de operarios, había recuperado, armado, salado y embalado en gran cantidad de barricas el cuerpo destazado de la bestia teratológica, que más adelante enviaría al museo de Historia Natural de Soth Kensington. Apartándonos de esta imaginaria y azarosa aventura sobre las vicisitudes entre Milward y el monstruo, la verdad es que efectivamente el marino remitió pequeñas muestras de piel y huesos en un par de cubos; pero el cuero se pudrió durante la travesía por el trópico y sólo llegaron a un destino una masa putrefacta y un montón de huesos.
Según Bruce Chatwin, pariente de Milward, el descubrimiento de Eberhard y Heinz con un ayudante de apellido Greenfield y un sueco llamado Klondike Hans, consistió en una calavera y un trozo de piel que tenía dos pies de ancho y cuatro de largo, con un lado lleno de pelo muy duro, incrustaciones de sal y cantidad de huesos adheridos. El doctor sueco Otto Nordenskjold también envió una muestra al museo de Uppsala. Otro tanto hicieron el doctor Francisco Moreno y el geólogo Rodolfo Hauthal al museo de La Plata. Y quizá cuántas más se escurrieron, reales o mauleras como aquellas inolvidables bolsitas conteniendo cenizas del incendio neroniano, siglos después de saltar la chispa infausta. La muestra sustraída por Charley Milward y Albert Konrad fue vendida por éste último a Inglaterra, no científica como podría suponerse, sino simplemente como vulgar negocio. A Konrad, por 1920, se le trastocó el cerebro y vino la manía de acumular pedruscos. Se cuenta que cierta vez le halló Eberhard en plena faena y al inquirirle el por qué juntaba tantas piedras, éste le habría manifestado en forma misteriosa y apenas musitada: "No son piedras, no, Herr Eberhard; es oro, puro oro". "
Martes, 14 de Septiembre de 2004 17:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por sobre ideologías y modos de entender la vida, la suerte de la humanidad depende del gobierno de George W. Bush, uno de los más incompetentes, agresivos y peligrosos de la historia de Estados Unidos. Todo lo que intenta limitar su poder internacional es visto como una "amenaza". Todo lo que cuestiona su expansión es "terrorismo". Parecería que el equipo de la Casa Blanca se ha tomado en serio las palabras del general retirado Brent Scowcroft ante la Convención Nacional Republicana que en 2000 apoyó la candidatura de Bush: "...desde el imperio romano no se ha dado que un país haya dominado al mundo de la manera que lo hemos hecho nosotros" (Cason, Brooks, La Jornada, 2/8/00).
Opinión desmesurada pues si en mil años el imperio romano legó una civilización, el estadounidense, que lleva poco más de 200 años, promete destruir el equilibrio ambiental y sociocultural del planeta. A causa, justamente, de lo que el imperio romano tenía y el imperio yanqui carece: "una gran estrategia", como dice el historiador Paul Kennedy en “Auge y caída de los imperios”.
Millones de voces aseguran que sólo el amor puede salvar al mundo. Pero en agosto de 1990, tras la ocupación de Kuwait por Irak, la Cicciolina declaró estar dispuesta a hacer el amor con el malísimo Saddam Hussein con el fin de lograr la paz. La propuesta de la ex diva del cine porno y fogosa legisladora italiana quedó en agua de borrajas. Papá Bush fue a la "guerra" y el gobierno que le sucedió en el mando, el de William Clinton, sólo tenía a Madeleine Albright para transar con Saddam. Naturalmente, fracasó. La bella secretaria de Estado prefirió posar con los gobernantes de Corea del Norte, Arafat y otros actores de la política mundial a los que hoy George W. Bush exorciza a diario porque pertenecen al "eje del mal".
En diciembre de 2000, el implacable Donald Rumsfeld, hoy jefe del Pentágono, fue muy claro con tales flirteos: "La historia -dijo- nos enseña que la debilidad es una provocación. La tarea es fijar disuasivos y capacidades de defensa para que nuestro país pueda contribuir a la paz y a la estabilidad en el mundo". ¡Bien dicho! Sin embargo, los centuriones del imperio romano sostenían sus verdades en el campo de batalla. En cambio, muy pocos de los que integran el equipo de Bush fueron a la guerra. El vicepresidente Dick Cheney, quien en las bombas que mataban niños en Irak escribía: "A Saddam, con afecto...", gestionó cinco aplazamientos durante la guerra de Vietnam. Y el patriota George W. Bush se refugió en su rancho de Texas para no ir a la guerra.
Genocida y bufonesca, la política exterior de Washington responde a lecturas del mundo que coinciden con las de aquel enciclopedista conocido, precisamente, con el nombre de Buffon (1707-1788). En sus escritos sobre América hispana, el conde de Buffon aseguró que el nativo de América (al que llama "salvaje") "...es débil y pequeño por los órganos de la generación; no tiene pelo ni barba, ningún ardor con su hembra". Según la tesis bufonesca, las plantas, los animales y hasta los hombres sufren en estas tierras un proceso de involución que los convierte en especies menores, en versiones degeneradas de los originales (Antonello Gerbi, “La disputa del Nuevo Mundo: historia de una polémica: 1750-1900”, FCE, México, 1960). Lo triste es que para buena parte de los gobernantes latinoamericanos no ser WASP (white, anglosaxon, protestant) les obliga al ejercicio de lo "bufonesco". O sea al supuesto de que nuestros pueblos respaldan su propia capacidad de autodenigración. En este sentido el imperio yanqui y sus acólitos parecen haber olvidado la derrota del general Pershing en Chihuahua y las de sus tropas en Nicaragua y Playa Girón.
Luego del entusiasmo de los medios de comunicación ante la "arrasadora" victoria del Pentágono en Afganistán, en la remota localidad de Gardes la resistencia afgana derribó un helicóptero MH-47 Chinook en el que murieron nueve soldados estadounidenses. ¿Pero cómo? ¿No era que los afganos eran "hombres de las cavernas" que habían huido ante las tropas "de la libertad", temblando de miedo?
Estas meditaciones nos recuerdan a un famoso cazador estadounidense, John Walter Pearson, que a fines de los años sesenta llegó a Buenos Aires. Ganador de numerosos trofeos, traía consigo una decena de rifles de las mejores marcas europeas que mostró orgulloso a los periodistas. "Vengo más en plan de turismo que para cazar porque no hay en estos países más que 'especies menores', inofensivas...". Interrogado acerca de qué zonas recorrería dijo que pensaba visitar el noroeste argentino y, si le quedaba tiempo, cazaría unos "gatos" (pumas).
En la provincia de Salta, Pearson contrató dos baqueanos para que lo acompañaran a cazar unos pumas. Días más tarde regresaron y contaron lo sucedido. Desoyendo sus consejos, se había internado en el monte por la noche. A la mañana siguiente salieron a buscarlo. Los baqueanos encontraron su cuerpo destrozado a zarpazos. En una mano, el cadáver apretaba todavía su rifle preferido. No había alcanzado a disparar ni un tiro.
Miércoles, 15 de Septiembre de 2004 22:25 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Benedetti cumple 84 años que celebra con "Memorias y esperanzas"
Por Venpres
Publicado el Martes, 14/09/04
Madrid, 14 Sep. Venpres.- El escritor uruguayo Mario Benedetti llega a sus 84 años y dedica su libro más reciente, "Memorias y esperanzas", a las incontables hornadas de lectores jóvenes que lo vienen acompañando desde que publicara “Poemas de oficina”.
El volumen aparecerá aquí coincidiendo con el onomástico del poeta, ensayista y novelista, que lo festejará en su tierra natal donde vive la mitad del año mientras la otra transcurre en España, país al que llegó por primera vez en 1977, exiliado, revela una nota de la agencia Prensa Latina.
Benedetti aborda en “Memoria...” los temas más disímiles en una larga reflexión que va de la política a los valores morales, el sexo, la infancia, la globalización, la hipocresía, la pasión deportiva (es un fanático del fútbol, como todos los uruguayos), la juventud, la conciencia, la canción chatarra o la política de Estados Unidos.
También hace profesión de fe, como la que se desprende al expresar: “me siento satisfecho cuando octogenario, veo que mis valores de toda la vida siguen vivos, que nunca tuve la tentación de renunciar, y que los sigo sosteniendo. Y que toda la vida pude arreglármelas con tan poco, y estar tan contento".
"Que, pese a haber vivido bombardeado por la misma publicidad que a todos nos dice que lo importante es el consumo, que lo importante es generar riqueza (monetaria) y que la globalización y el libre mercado son el único camino que nos queda por delante, sigo pensando que nada de esto es cierto", agrega.
Editado por el sello Destino, “Memoria y esperanza” es una especie de testamento legado a la multitud de jóvenes que repiten en todas las latitudes poemas como Táctica y estrategia o los convierten en materia prima de composiciones musicales.
Con ellos me siento a mis anchas -certifica- los entiendo y me entienden.
Al final de Memoria... hace un llamado: "Hombres y mujeres, adultos o hasta viejos, sintámonos jóvenes por un instante y medio, quizás así percibamos que la juventud no es un enigma, sino un inapreciable azar que a todos nos ilustra y nos descubre".
Jueves, 16 de Septiembre de 2004 22:15 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Durante muchos decenios, a lo largo de todo el siglo, y sin duda desde siglos y milenios anteriores, el gran territorio de Magallanes, con un millón trescientos ochenta y dos mil kilómetros cuadrados de llanuras y sus millares de islas, ha sido escenario de catástrofes telúricas y de atroces iniquidades humanas. Desde mi primera juventud, durante el período en que trabajé en la estancia Sara, en Tierra del Fuego, escuché los relatos de los trabajadores ganaderos sobre las masacres: la de Puerto Natales en 1919, la de la federación obrera de Magallanes en Punta Arenas, en 1920. Luego, la gran huelga, casi una insurrección, que terminó en 1924 con la matanza de cuatro mil hombres, tanto chilenos como argentinos, por unidades del ejército argentino al mando del coronel Varela.
En varios de mis cuentos -"De cómo murió el chilote Otey", "Un madero entarugado" y algún otro- registré algunos de los episodios que la historia oficial ignora o refleja muy débilmente. También en la novela “Rastros del guanaco blanco” y en el cuento "Tierra del Fuego", aunque el trasfondo de este último es más bien la enorme tragedia histórica y social del exterminio de los onas o selk' nam, habitantes originales de la gran isla austral. Los aniquilaron salvaje y metódicamente para hacer de sus tierras campos de pastoreo para la crianza de ovejas. Son asuntos enormes y terribles, con los que estoy y estaré siempre en deuda.
También hubo cataclismos, posiblemente anteriores a la aparición del hombre sobre la Tierra. En la era secundaria sobrevino el gran frío. El padre sol se ocultó, se ausentó y al parecer se olvidó de incubar los huevos de los grandes reptiles prehistóricos, como los dinosaurios, que galopaban a ochenta kilómetros por las planicies interminables de lo que hoy llamamos Patagonia. Al no ser incubados sus huevos por el calor del sol, la familia de los grandes acorazados terráqueos no tuvo descendencia. Eso los condujo a desaparecer. Pero la extinción de los onas fue obra de la ilimitada codicia del homo sapiens.
Mi primer conocimiento de los primitivos habitantes del extremo sur se produjo durante mi infancia. Oí decir que entre los chilotes había gente emparentada con "otros" que no eran sus iguales. Estos a los que llamaban "otros", para marcar la diferencia, eran los huilliches. Yo los conocí desde niño, porque varios de ellos trabajaron en las tierras de mi madre y sus mujeres atendían las labores de la casa.
Se dice que los huilliches fueron los primeros habitantes de las islas que componen el archipiélago de Chiloé. No se sabe con certeza desde cuándo la poblaron, pero allí estaban cuando llegaron los colonizadores españoles. La palabra huilliche significa en mapudungun, la lengua mapuche, "hombres del sur". Según el abate Molina, ellos habrían llamado Chiloé a la isla Grande, nombre derivado de Chile. Mas el presbítero Cavada dice que la palabra viene de chille ("gaviota") y hué, "lugar poblado de gaviotas". Se supone que los hulliches llegaron a las islas empujados por otros grupos indígenas de Osorno, Valdivia o Arauco. Es interesante hacer notar que todos los antiguos pobladores de estas tierras tenían estrechos vínculos de amistad y de parentesco, además del mismo idioma. No así los chonos, patagones y fueguinos, que llegaron también a Chiloé, pero en muy escaso número. Obligados por la necesidad, ellos tuvieron contactos con los huilliches y por eso hay algo de mestizaje en ellos.
Las expediciones de goletas chilotas se dispersaban por los canales australes en cacerías de miles de focas para obtener su fina piel, de preferencia la del llamado "lobo de dos pelos". Los alacalufes, nómadas navegantes, trabajaban en la preparación de las pieles, a cambio de alimentación: galletas, papas, cebollas. Trocaban sus capas de piel de nutria por ponchos y frazadas de lana. Eran esquilmados, pero se sentían contentos. En todo caso, no eran tontos y en cuanto tenían ocasión se apoderaban de herramientas, chalupas y todo lo que podían. También ocurrían actos de violencia, como el rapto de mujeres o muchachas aborígenes. Así un número apreciable de alacalufes llegó a Puerto Montt, Chiloé y Punta Arenas. Hoy es difícil precisar dónde está la pureza de algunas de estas etnias.
En casa de mi madre y de una prima trabajaban en los quehaceres de la casa la Juana y la Carmela, que eran de origen alacalufe. Me acuerdo siempre de la Juana, una muchacha alta y huesuda, firme para los trabajos pesados. Era el sostén de mi madre para el cultivo del campo. Igual pasaba con los cuatro hombres que la ayudaban en el bote pesquero y la chalupa. Ella los llamaba "chonos" en sentido peyorativo. No creo que doña Humiliana supiera que esos indígenas, los chonos, eran un grupo étnico diferente que vivió entre Chiloé y el golfo de Penas. Sin embargo, a mis años, ésos eran asuntos que estaban lejos de mis pensamientos. A pesar de esos contactos con las muchachas que servían en la casa, no recuerdo haber conversado nunca con ellas. Ellas sí entendían las órdenes que se les daban.
Creo haber visto a los alacalufes por primera vez en su medio natural, en el curso de mi primer viaje marítimo, desde mi Chiloé natal a Punta Arenas. Yo tenía catorce años de edad. En las cercanías de la Angostura Inglesa, surgieron dos o tres canoas de indios alacalufes, cual si brotaran de los cantiles costeros. Las montañas estaban cubiertas de una gruesa costra de nieve hasta el borde de la alta marea, dejando un chaflán erosionado o parejo, según la tranquilidad o turbulencia de las corrientes y el oleaje. Me parecieron unos seres exóticos, tanto las mujeres como los hombres, los niños y los perros que llevaban. Al acercarse el barco, todos gritaban "cueri cueri", "guachacay". Agitaban sus cueros de nutria y lobo marino ofreciendo cambiarlos por aguardiente, el "guachacay". Se les puso una escalera de gato y por ella subieron a la cubierta los alacalufes, con quienes los tripulantes y los pasajeros hicieron un activo intercambio, que incluía hasta ropas viejas. Eran más bien bajos, con ese corte de melena conocido como "a lo Beatle", pelos negros, gruesos, narices chatas y rasgos que parecían esculpidos con hachas milenarias. Vestían harapos, salvo uno que llevaba una chaqueta que fue alguna vez de un comandante de la marina, y que conservaba sus galones dorados. Un capitán de navío alacalufe. Al alejarnos, se divisaba desde lejos el humo de sus pequeñas fogatas, acomodadas sobre champones de turba en la cala de sus canoas. Eran signos de interrogación en medio de la soledad de los canales.
Además de las balas y el veneno, los alacalufes o qawáshkar así como los yámanas o yaganes, han sido exterminados, casi por completo, por medio de los venenos más sutiles del alcohol y del mero contacto con la "civilización". Eran seres virginales, incontaminados, no en un sentido abstracto o espiritual, sino en el muy concreto y material de los microorganismos. Carecían de defensas frente a los bacilos, bacterias y virus con los que convive el hombre occidental. Fueron así diezmados por simples catarros, que le resultaban mortales, y por enfermedades endémicas como la tuberculosis y los males venéreos. Un solo beso podía bastar para transmitirles la muerte. Así se fueron apagando.
Desgraciadamente nuestras historias se saltan, por lo general, aspectos muy decisivos del desarrollo de nuestra sociedad, cuando no los tergiversan. En un texto de historia, que se podría decir moderno, y que se usa en la enseñanza, leo: "Los indios fueguinos se extinguieron por las enfermedades y el alcoholismo". Que se enfermaran no se puede dudar y que bebieran, tampoco. Pero la causa es muy distinta: crueldad, despojo y exterminio. Ésa es la verdad histórica que se debe afirmar.
(*) en “Los pasos del hombre” - Memorias Editorial Mondadori, Barcelona. 2000
Sábado, 18 de Septiembre de 2004 15:15 ;?> Hay 1 comentario.
Poetas y narradores han contribuido a la búsqueda de la denominada “identidad nacional”; recreando gestas, epopeyas, cánticos donde la vida de Chile se va conformando lentamente. Somos un país joven, que construye elementos de paisajes terrenales y metafísicos. Fue Alonso de Ercilla quien describió como ninguno los lugares habitados por nuestros pueblos originarios diciendo “Aquí llegó donde otro no ha llegado”. La inmensidad de la cordillera, los bosques, ese enorme mar que inspiró a Samuel y Eusebio Lillo.
Carlos Pezoa Véliz descubrió al pintor pereza, a los vagabundos que pululaban en ríos y callejones de las ciudades que comenzaban a arder. Diego Dublé Urrutia le cantó a las tías Paulinas de Chile que tejían bufandas y sueños. Víctor Domingo Silva le puso alma a la bandera de una nación que necesitaba y necesita aún de símbolos para reconocerse.
Huidobro creó “Altazor”, ese enorme túnel por donde atraviesan los hálitos de Chile, sus costas y besos perdidos. Neruda reescribió la historia a pesar de los historiadores; Pablo de Rokha cantó a las comidas y bebidas del país, de norte a sur. Gabriela Mistral indagó en las desolaciones del austro y en el desierto florido de Coquimbo.
Andrés Sabella describió un norte riguroso y nostálgico, las ensoñaciones del desierto más árido del mundo.
Raúl Rivera, homenajeó a la mujer chilena que cría chiquillos, da comida al marido, lava la ropa, sustenta el hogar lleno de privaciones de la clase media desde tiempos inmemoriales.
Francisco Coloane da vida y más fuerza al Cabo de Hornos y construye su otra península con el Chilote Otey incomparable.
Nicanor Parra dio un remezón a la poesía de este Chile en crecimiento tenaz como dice Gonzalo Rojas y funda un corpus maravilloso en lo estético con la Antipoesía. Jorge Teillier funda la lírica de los lares inventando un lugar donde habitan mariposas y pueblos perdidos y se escuchan desde lejos los pitos de los trenes.
Nicomedes Guzmán en su “Autorretrato de Chile” da cuenta de las ilusiones y leyendas que dan vida a una comunidad tan disímil como la chilena. El pueblo Lican Antai y los Chonos son tan distintos y habitan históricamente el mismo territorio para efectos del estudio de nuestra historia y geografía.
Sólo la poderosa palabra poética y literaria nos une como el cielo, la nubes , el aire. Poesía para volver a los 17 como decía Violeta Parra. Para decir “Gracias a la vida”. Canciones para amar como en los textos de Sergio Hernández, para imprecar como Armando Uribe Arce, para fabular con ciudades de sol como dijo Humberto Díaz Casanueva, para inventar lluvias de aire como Rolando Cárdenas, jugar con sonetos, como lo hizo Enrique Lihn, en la misma atmósfera de la poesía chilena, única en su matriz y en sus sonidos en estos días en que celebramos la independencia de un imperio, poéticamente hablando.
Domingo, 19 de Septiembre de 2004 05:19 ;?> Hay 48 comentarios.
CONSERVAR LA NATURALEZA PARA SUS AUTÉNTICOS DUEÑOS
Por Juan Gabriel Labaké
Marzo de 2004
PRIMERA PARTE
A) Territorio, población y ecología
La Argentina posee una superficie continental (sin contar las islas Malvinas y sus derechos sobre la Antártida) de casi 2.800.000 km2. En él hay inmensas riquezas naturales que le permitirían albergar a no menos de 200 millones de habitantes. Nuestro país tiene sólo 37 millones, es decir, una densidad de población de sólo 13 habitantes por km2. Si poseyéramos la densidad poblacional de España (50 habitantes por km2), que es el país menos densamente poblado entre los de tamaño mediano y grande de Europa, alcanzaríamos casi los 150.000.000 de habitantes. Si tuviéramos la densidad de Holanda, llegaríamos a una cifra cercana a los 1.200 millones de argentinos.
Aunque parezca paradójico en un mundo sobre-poblado en su mayor parte, uno de los problemas básicos de la Argentina es su escasa población. Esa circunstancia dio motivo en nuestra historia a algunas posiciones verdaderamente absurdas.
Al promediar el siglo XIX, la Argentina ingresó a la llamada división internacional del trabajo, orientada y dirigida en ese momento por Gran Bretaña, y conducida localmente por una generación de dirigentes (Mitre, Sarmiento y otros) que creían que “la enfermedad” de la Argentina era “su excesiva extensión”. Ése fue el criterio por el cual el gobierno federal, siempre dominado por una mayoría de intereses radicados en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, descuidó y abandonó a su suerte a las provincias del interior. La mayor víctima de esa política fue la Patagonia.
La Patagonia tiene una superficie de alrededor de un millón de kilómetros cuadrados, mientras sus habitantes llegan apenas a la misma cifra. Es decir, su densidad de población es de un habitante por km2. Si bien la mayor parte de su superficie es una meseta inhóspita cruzada por vientos fortísimos, en sus costas, su subsuelo, sus valles formados por ríos de montaña (deshielo) y, especialmente, en su zona lacustre y boscosa posee recursos que son hoy valiosos para todo el mundo: agua potable en abundancia, petróleo, minerales críticos y estratégicos, y tierra fértil. Incluso sus vientos inclementes son hoy un recurso importante para la generación de energía eólica que recién comienza entre nosotros.
Una idea aproximada de la potencialidad de la Patagonia, y su casi nulo aprovechamiento, se obtiene al comparar su zona de lagos cordilleranos y bosques, con Suiza. Ambas superficies son semejantes en cantidad (Suiza, 41.400 km2; nuestra zona, 32.000 km2) y en calidad de tierras (en números redondos para las dos: un 30% de tierras estériles, un 25 aptas para el pastoreo, y un 45% para la agricultura). Pero Suiza tiene seis millones de habitantes y produce (todos los datos son del año 1990) 750.000 toneladas de granos, un millón de toneladas de papas, 60 mil de azúcar y medio millón de manzanas, mientras nuestra zona de lagos y bosques cordilleranos sólo alberga a cerca de 300 mil habitantes, y su producción agropecuaria es insignificante.
A ese muy escaso aprovechamiento y poblamiento de la Patagonia se suma aún una menor conservación de su ambiente y de sus recursos. El sobre-pastoreo del ganado lanar ha producido la erosión de grandes extensiones, agravada por los fuertes vientos y la falta de agua en la meseta patagónica, sin contar otras malas prácticas agropecuarias e industriales. Además, desde hace décadas, empresas europeas y angloamericanas tratan de firmar convenios con las provincias patagónicas para que se les permita construir fábricas contaminantes o, lo que es peor, depósitos y plantas de tratamiento de residuos tóxicos provenientes de fábricas extranjeras, en las afueras de ciertas ciudades (costeras sobre todo). A cambio de ese verdadero crimen contra la naturaleza, nos ofrecen regalías en dinero (parte de ellas para los bolsillos particulares de los gobernantes...) y la promesa de forestar los alrededores de tales plantas “industriales”. De la misma manera, periódicamente se insiste, por parte de algunas autoridades argentinas y de gobiernos y/o empresas extranjeras, sobre “la conveniencia” de construir un basurero nuclear en la Patagonia (la zona elegida es la de Gastre, en el interior de la provincia de Chubut).
En estos momentos, sin ir más lejos, una empresa canadiense, la Meridian Gold, que pertenece al “holding” Tenke Minning Corp, de Vancouver, ha comprado unos terrenos a seis kilómetros de la ciudad de Esquel, en Chubut, donde existe una importante mina de oro y plata, y pretende explotarla a cielo abierto con el proceso de extracción con cianuro de sodio, veneno muy poderoso. Como la mina está al pie de la cordillera de los Andes, el agua de los deshielos arrastraría hacia Esquel y toda la meseta patagónica el cianuro sobrante, creando una contaminación descomunal y mortífera para los seres humanos y muchos otros seres vivos. En un trámite muy sospechoso, las autoridades municipales de Esquel, apoyadas por el gobernador de la provincia, firmaron el acuerdo con la Meridian Gold para explotar la mina, pero el pueblo de Esquel (tiene 28.000 habitantes) protestó enérgica y públicamente, hasta lograr que el asunto fuera puesto a votación en un plebiscito popular. La negativa a permitir ese atropello ecológico fue aplastante: ganó el NO a la mina con más del 90 de los votos. A pesar de ello, y ahora ya clandestina e ilegalmente, la Meridian Gold, con acuerdo secreto de las autoridades municipales y provinciales, que dejan hacer, ha seguido adelante con su proyecto. Las protestas populares han continuado también. El caso no está cerrado.
Según datos suministrados al autor de esta nota por la profesora de la Universidad del Comahue (Patagonia), Lic. Marta Sahores, el mayor problema es que la Tenke Minning Corp posee ya un poco más de 90 propiedades con derecho a exploración minera, que abarcan 958.000 hectáreas de terrenos con mineral de oro y plata a lo largo de toda la cordillera de los Andes, desde el límite norte con Bolivia, hasta el extremo sur continental: la provincia de Santa Cruz. Si la Tenke Minning Corp-Meridian Gold logra vencer la resistencia popular en Esquel, explotará todas sus minas con cianuro de sodio y envenenará amplias zonas de la Argentina.
Sobre la peligrosidad del método de extracción con cianuro de sodio, el 14 de diciembre de 2002, un grupo de científicos e institutos de estudio e investigación, reunido en Berlín, Alemania, emitió la llamada Declaración de Berlín sobre el uso de este compuesto químico. La declaración está firmada, en representación de todos, por el Prof. Dr. Paul Müller, de la Universidad de Saarbrücken, y por el Prof. Dr. Friedhelm Korte, de la Universidad de Munich Petra Sauerland - (CEO FIAN-D). Ese informe científico dice en síntesis:
1. El proceso de cianuro para la extracción de oro no puede ser aceptada, por sus daños irreversibles al ecosistema. La tecnología necesaria para la seguridad no puede garantizar la seguridad en la mina de oro. Por ello, este método del cianuro a cielo abierto no es autorizado bajo las leyes de Alemania y en la Comunidad Económica Europea.
2. La Tecnología para reducir el riesgo no es manejable y no puede ser controlada. Rotura de diques, pérdidas, accidentes de transporte (por ejemplo: Summitville, Colorado/USA 1993; Harmony Mine, Sudáfrica 1994; Manila, Filipinas 1995; Omai, Guayana 1995; Homestake Mine South Dakota, USA 1996; Gold Quarry Mine Nevada territory of Western Shoshone, USA 1997; Kumtor, Kirgistan 1998; Baia Mare, Rumania 2000) y otros accidentes indican mundialmente que estas empresas no actúan cuidadosamente.
3. Los análisis económicos indican que las actividades de los principales productores de oro (por ejemplo: Anglo Gold, South Africa; Gold Fields, South Africa; Rio Tinto, UK/Australia; Newmont, USA; Barrik, Canada; Placer Dome; Canada; BHP, Australia; Normandy, Australia) están concentradas en países pobres y regiones con bajos costos de producción, e insuficientes estándares legales y de control.
4. Este balance negativo demuestra que la extracción de oro con cianuro contradice permanentemente la declaración de Río. La mina destruye, a largo plazo, las necesidades básicas de vida y pone en peligro una alimentación adecuada. En ese contexto general (grandes y ricas extensiones poco aprovechadas y poco pobladas, cierta despreocupación por parte de las autoridades nacionales, y presión de algunos grupos de interés nacionales y extranjeros para usarla como “basurero”), la Patagonia ha visto en los últimos años renacer un viejo peligro, que, a pesar de ser absurdo, es real. Ya al promediar el siglo XIX, un excéntrico francés comenzó la serie de “casos raros”. Viajó a la Argentina, fue hasta Neuquén, y, aprovechando la credulidad e ingenuidad de los indios patagónicos, se hizo proclamar solemnemente por ellos, con promesas y leyendas inventadas, “Rey de la Patagonia”. El caso, a pesar de tener tantos rasgos de locura, fue difundido ampliamente por la prensa europea, y no tuvo la debida desautorización del gobierno de Francia sino varios años después, debido a la insistencia de nuestros gobernantes para que lo hiciera.
Lunes, 20 de Septiembre de 2004 17:01 ;?> No hay comentarios. Comentar.
PATRIOTISMO MILITARIZADO VERSUS PATRIOTISMO REPUBLICANO
por Andrés Monares(*)
Elmostrador.cl - Septiembre de 2004
Septiembre, “Mes de la Patria” fue también nombrado el “Mes del Ejército”. No es casual esa conjunción realizada en dictadura. Se puede decir que dentro del mito nacionalista que cada país elabora de sí mismo, el nuestro dio lugar central a las Fuerzas Armadas y al militarismo, identificado principalmente en el Ejército. Quizás por haber nacido de una guerra de independencia el mensaje haya querido ser que somos libres a la fuerza y por nuestro esfuerzo (San Martín es una nebulosa ante el resplandor enceguecedor de O’Higgins). Esa “Patria” que se nos muestra desde pequeños se hizo por la razón o la fuerza. Y se ha preferido realzar lo bien que lo hacemos con la fuerza cuando además, según nosotros, tenemos la razón.
Luego, la dictadura terminó de conformar el mito de los “guerreros” al autoafirmarse las Fuerzas Armadas como una institución “permanente” de la “Patria”. Por sus virtudes ahora patriótico-institucionales, apoyadas siempre en sus armas, se transformaron en “garantes de la institucionalidad”. No bastaba ser los protagonistas de la historia, algo tal vez demasiado metafísico. Era necesario a su vez actualizar esa beligerancia políticamente, mantenerla en el tiempo y, claro está, ejercerla. El Ejército vencedor jamás vencido y su poder quedaban cristalizados para la eternidad.
Pero, nos parece que en este mito patriótico chileno falta algo imprescindible: la ciudadanía. Es decir, dentro del nacionalismo que todo país desarrolla y requiere, esa idea de “Patria” debe tener algún contenido, debe significar algo. Encarnar, en el más pleno sentido del término, a alguien. De no ser así, se lo termina identificando con meros símbolos. Necesarios sin duda, aunque insuficientes y hasta peligrosos en ciertos contextos con tintes fascistas.
Bien lo sabemos en Chile donde los crímenes perpetrados durante la dictadura muestran el riesgo de un nacionalismo simbólico marcadamente militarizado-no republicano. “Juro por Dios y por nuestra bandera servir siempre y fielmente a mi Patria”... Si hasta el día de hoy juran a la bandera, símbolo del patriotismo militarizado, y no a la República o a la Constitución (que ojalá sea algún día democrática), ¿podíamos esperar otra cosa?
Después del Golpe los militares se definieron como salvadores de la “Patria” y salvadores a lo militar: profesionales de la guerra. Su “Patria” es abstracta, eterna, fuera de toda contingencia temporal y social. Se diría que tiene glorificadores y no habitantes; como el Dios cristiano está fuera del mundo por lo que hay que alabarla buscando específicos atributos visibles en el mundo: la bandera, el ejército, el territorio. Esa “Patria” está por sobre los ciudadanos. Estos, por tanto, son parte del paisaje o un medio y no un fin. El fin último es esa “Patria”. Así, los crímenes se definieron como necesidad y los criminales como soldados patriotas. Tanto odio desatado, tanta maldad no fue pura pasión. Fue una misión.
Hechos tan terribles nos deberían hacer preguntarnos si a la fecha ha cambiado esa ideología patriótica en los uniformados. ¿Sabe Ud. qué contenidos se les enseña a los militares, qué ideología se les inculca? En ese plano, sus prerrogativas y autonomía legalmente estatuida pasa a ser si no un peligro, al menos una variable preocupante (¡si por el 10% de las ganancias del cobre que tienen asegurados ya ni siquiera podemos decir que nuestros impuestos pagan sus sueldos!). Dado en lo que se vieron implicados por acción u omisión y aún siguen legitimando por acción u omisión, ¿no son esos urgentes problemas de una democracia? El hecho mismo que sea “tutelada”, como expone Felipe Portales, ¿no es una consecuencia de su concepción patriótica?
Todo nacionalismo puede llegar a desarrollar un cierto tufillo fascista. Lo que no implica necesariamente que siempre la autoafirmación de un país deba pasar por la denigración o por la demonización de algún otro. Y ese tufillo tampoco tiene que desembocar irremediablemente en dictaduras. ¿Alguien se imagina al ejército holandés o sueco tomándose el poder? Es más, el ejército de los Estados Unidos, tal vez el ejemplo arquetípico de una actitud democrático-fascista (disculpen el término, pero lo creo adecuado), ¿daría un golpe de estado? Ha realizado y realiza crímenes en el exterior, mas siempre en nombre de su república, la democracia y la libertad... y con la aprobación de la mayoría de sus ciudadanos.
Se reconoce que el patriotismo republicano, también puede ser otro mito más. Sin embargo, su punto a favor es que tiene bases empíricas: los ciudadanos. No es una construcción mitológica absolutamente emocional e ideal, que por su naturaleza debe representarse en una historia (falsa o no), una bandera, un territorio y en una institución “permanente” de la “Patria”. Lo único permanente de una República, y de hecho lo que hace a una República, son sus ciudadanos. Lo cual tiene por resultado un nacionalismo encarnado, un patriotismo “empírico”. Un sentimiento de un “nosotros” que en verdad representa a un “nosotros”: los ciudadanos que fuimos en el pasado, los que somos ahora y los que seremos a futuro. Los que ciertamente vivimos en un territorio y tenemos una bandera, pero que en primer lugar y por esencia conformamos un Estado dada nuestra ciudadanía.
A muchos de los que vivieron la dictadura en el lado de los “antipatriotas” (malvados antípodas de esos otros “chilenos con el corazón bien puesto”), el patriotismo les huele mal. Me parece que eso es otra de las cargas dejadas por la dictadura. Patriotismo y nacionalismo no son sinónimo irremediable de fascismo, de expansionismo, de militarismo, de xenofobia. No tiene porqué ser negativo, ni patrimonio exclusivo de los uniformados. Es parte de la vida republicana. Justamente, la idea es fomentar el patriotismo republicano, ese que nos identifica como ciudadanos de una democracia y de donde se deriva el ejercicio de la ciudadanía que haría de Chile algo más que una especie de hotel donde simplemente vivimos.
Dentro de una institucionalidad republicana y del tipo de patriotismo que se debería fomentar en ella, las Fuerzas Armadas tendrían que tener un rol constitucionalmente acotado por el republicanismo y acorde a él. Tendrían el alto honor de que el soberano, el pueblo, les conceda el monopolio de la fuerza para proteger a la República y a sus compatriotas. De lo cual se deriva que su honor y republicanismo es tal, que aceptan la subordinación aún teniendo el poder que tienen. De esa forma, creemos que consolidaríamos unas Fuerzas Armadas republicanas, que nunca más se transformarían por acción u omisión en partido político o montonera de un dictador. Esas Fuerzas Armadas de verdad serían de todos los chilenos, porque como cualquier otro ciudadano serían parte de la República y no un compartimento estanco ni una amenaza. Y al ser parte de la República serían garantes de la institucionalidad al igual que los otros ciudadanos.
(*) Antropólogo, profesor en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
Martes, 21 de Septiembre de 2004 16:59 ;?> No hay comentarios. Comentar.
A diferencia del año pasado, este 11 de septiembre -aniversario del quiebre de la institucionalidad democrática- ha pasado prácticamente desapercibido. Si bien estas fechas son menos traumáticas que hace algunos años y la figura universal y democrática del Presidente Allende ha sido reivindicada, aún se mantiene cierta censura o miedo para debatir otros aspectos de las políticas de la Unidad Popular.
Una de ellas es el programa económico, donde aparentemente existe consenso –incluso de ex colaboradores- en los errores en el planteamiento global del programa y derechamente en el fracaso de la política económica de la Unidad Popular. Sin embargo, ésta es una visión parcial que también deberá ser revisada.
No cabe duda que hoy día la propuesta económica de Allende, expresada en su programa de gobierno y en las famosas cuarenta medidas económicas, aparecen como transformadoras e incluso revolucionarias. Pero en el contexto de su época, eran razonables. Por ejemplo, no eran muy distintas a las propuestas del candidato demócrata cristiano Radomiro Tomic y, ciertamente, coherente con el modelo económico de industrialización por sustitución de importaciones (ISI). En este sentido, resulta indicativa la crítica de los Chicago Boys, y futuros colaboradores del régimen militar, expresada en “El Ladrillo”.
El diagnóstico de este documento no centraba el problema en la política económica de la Unidad Popular en sí, sino en un conjunto de políticas ‘erradas’ seguidas desde los años treinta, que el gobierno del Presidente Allende profundizó. En consecuencia, la crisis se acentuó, según “El Ladrillo”, debido a que “se han extremado las erradas políticas económicas bajo las cuales ha funcionado nuestro país a partir de la crisis del año 30”. Es decir, el programa económico de la vía chilena al socialismo, consistía en la profundización del modelo económico vigente en Chile desde los años treinta y no en una transformación socialista impuesta.
Hoy la ciencia económica ha avanzado, logrando tener mayor coincidencia en algunos aspectos básicos, como por ejemplo el modo de controlar la inflación. También paulatinamente se está revisando y revalorando el modelo de sustitución de importaciones y su importancia en el desarrollo económico de los países, existiendo una visión más positiva que hace algunos años atrás, como demuestra el trabajo de Dani Rodrik.
Asimismo, las reformas pro-mercado a lo Chicago Boys, o lo que se ha denominado como el Consenso de Washington, enfrentan cada vez mayores críticas, tanto en términos teóricos (ver Joseph Stiglitz), como su aplicabilidad en países en desarrollo y como sus resultados concretos (ver Dani Rodrik). Su promesa no se cumplió.
En consecuencia, con estos antecedentes la propuesta económica de Allende no parece tan irresponsable. Definitivamente era coherente con su tiempo. Por cierto, existían aspectos que hoy día son cuestionables desde el punto de vista de la teoría económica moderna, pero en el fondo se pretendía resolver lo que se mantiene como un problema económico central hasta el día de hoy.
El problema del desarrollo es quién se apropia del excedente productivo, y qué se hace con él. La propuesta central de Allende significaba, en esencia, la apropiación del Estado de ese excedente, a través de la nacionalización y su utilización para levantar un modelo económico más equitativo, desarrollando, a su vez, nuevas actividades económicas.
Además, se propiciaba generar mayor valor agregado, a través de una fuerte inversión en educación y así elevar el capital humano del país. La equidad, la limitación de la dependencia en los recursos naturales y el apoyo a un crecimiento económico sostenido eran temas centrales del programa.
En cambio, la propuesta económica de los teóricos del Régimen Militar apuntaba a mantener el excedente en manos de los privados. De esta manera, el desarrollo económico del país de los últimos años ha dependido de las decisiones de inversión de los privados. Los Chicago Boys centraron la discusión en el tema de la expropiación o el derecho a la propiedad privada. Es decir, se presentan argumentos de justicia -la propiedad privada es un derecho- y argumentos económicos, en cuanto a que sólo la propiedad permite asegurar los incentivos para la innovación y la eficiencia económica.
Sin embargo, esta visión es incompleta. En un país que basa su desarrollo en la explotación y exportación de recursos naturales, el excedente productivo en realidad está asociado a las ‘rentas’ económicas de los recursos naturales. Vale decir, el excedente es el valor de los recursos naturales: del cobre en la tierra, de los peces en el agua, del agua que usan los salmones, de la tierra de los bosques, etc. Por lo tanto, en justicia, el excedente asociado a las rentas no le pertenece a los privados, sino a los ciudadanos. Asimismo, existe una larga literatura económica que señala que la apropiación de 'rentas' de parte de privados genera una serie de ineficiencias económicas, impidiendo incluso la innovación económica.
En consecuencia, el modelo rentista chileno no sólo es injusto -los privados se apropian de una renta que no les corresponde-, sino además ineficiente al generar distorsiones en la economía-. Esto se expresa en tres ámbitos:
Primero en el ambiental, pues existe sobreinversión en los sectores de recursos naturales y, por tanto, sobreexplotación. De esta manera se agotan los recursos, hipotecando el futuro económico del país. La pesca extractiva es el ejemplo más claro.
Segundo, la excesiva capitalización y el vínculo con el sector externo, de los sectores explotadores de recursos, se encuentra en el origen de la desigualdad social del país, pues estos sectores, debido a su alta desigualdad funcional (retorno a capital vis-a-vis retorno al trabajo) no generan empleo ni eslabonamientos al resto de la economía, lo que explica no sólo la alta desigualdad social en Chile, sino también la incapacidad de la economía de generar empleo.
Finalmente, los enormes recursos asociados a la renta promueven la captura del Estado, es decir, una relación indebida entre la actividad económica y la política, impidiendo las necesarias reformas políticas del país, como quedó en evidencia con la discusión sobre el royalty, pero además en el crecimiento exponencial de la actividad del lobby de ex-funcionarios del Estado.
La idea de reconocer la existencia de una renta y cobrar por ella es fundamental para el manejo eficiente de nuestras riquezas, la igualdad social y la democracia. Por un lado, el Estado obtiene los recursos correspondientes al valor de esta riqueza y, por otro, se desincentiva la sobreproducción de bienes en los distintos sectores al llevar las tasas de rentabilidad a niveles normales para el tipo de actividad que desarrollan o el riesgo que asumen.
Pero además, es necesario plantear que el cobro de la renta económica de los recursos naturales desalienta la profundización de un modelo basado en una clase empresarial que, en esencia, se mantiene como una clase rentista, caracterizada por obtener las ganancias mediante las rentas de los recursos y no arriesgándose en nuevas actividades o en mayor innovación, lo que se encuentra al centro de una economía capitalista moderna. Es decir, el actual modelo chileno no genera riqueza, sino la captura a través de la renta. Por lo tanto, la recuperación de la renta es fundamental para promover una actividad económica más eficiente, una sociedad más justa y una democracia más transparente.
En consecuencia, volvemos al planteamiento original del Programa de la Unidad Popular y a su vigencia, con un sector empresarial rentista que no innova y que no está dispuesto a tomar riesgos ¿Quién debe apropiarse de las rentas de los recursos y qué se debe hacer con éstas? La propuesta moderna, en el contexto de un mundo globalizado, es evidente: las rentas deben ser apropiadas por el Estado, quizás no a través de la nacionalización, pero sí a través de instrumentos como los royalties o regalías a los recursos naturales, y de esta manera generar los ingresos para saltar a una segunda fase de desarrollo invirtiendo en capital humano y generando incentivos para promover otras actividades económicas.
El programa económico de la Unidad Popular tenía muchas fallas, pero la discusión de fondo, se mantiene tan vigente hoy como en los años setenta.
(*) Director Ejecutivo de Fundación Terram
Miércoles, 22 de Septiembre de 2004 15:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por Luis López Nieves – “Cartas Bizantinas” – Octubre 2003
El príncipe Constantino Paleólogo, embajador de Bizancio en Puerto Rico, le escribe a la princesa Eudocia, su hermana menor, quien actualmente reside en la capital bizantina.
Querida Eudocia:
He aprendido muchas cosas sobre América Latina desde que nuestro gobierno me nombró embajador en Puerto Rico. Hoy quisiera hablarte sobre los españoles.
Como sabes, fueron ellos quienes descubrieron y luego conquistaron el hemisferio americano. Lo hicieron con furia genuina. Hay regiones completas, como el Caribe en que hoy vivo, en que no sobrevivió un indígena. Los que perduran, en países como México y Perú, lo hacen de un modo miserable. Cuando visito otras naciones latinoamericanas en mis funciones oficiales, siempre me reúno con descendientes de europeos, que son quienes controlan toda la riqueza y los gobiernos de este continente. Es muy raro ver a un indígena que tenga una posición importante en un gobierno o en una empresa.
Una vez exterminados los indios del Caribe, la rapacidad española no se detuvo. Ante la apremiante necesidad de mano de obra para trabajar la tierra y las minas, raptaron de sus hogares a millones de africanos. Los vendieron como reses en el mercado, al mejor postor. No tengo que describirte, querida hermana, el trato que recibieron de parte de sus dueños.
Y esa fue la historia de la América Española durante sus primeros tres siglos: brutalizadas colonias que existían para enriquecer a la metrópoli.
Al comenzar el siglo XIX, Napoleón invadió España. Los españoles, con muchísima razón, se rebelaron heroicamente y lucharon por la libertad. Finalmente expulsaron a Napoleón y recobraron la tan anhelada independencia, que las colonias hispanoamericanas también habían proclamado.
Pero comienza entonces una de esas grandes paradojas de la historia. Tan pronto recobra su valiosa independencia, lo primero que hace España es decirle a sus colonias de América que no tienen derecho a la libertad. Como resultado, empiezan las guerras de independencia, en las que una tras otra las nuevas repúblicas derrotan a la irracional madre patria. España sólo pudo retener las islas de Cuba y Puerto Rico, desde donde te escribo.
En el 1898, casi cien años después de estas guerras, los norteamericanos deciden aprovechar el atraso militar e industrial de España. Le declaran la guerra y muy fácilmente le arrebatan las colonias de Cuba y Puerto Rico, lo único que le quedaba en América. Ésta, hermana mía, es una síntesis de la presencia española en América. Lo que ahora me comentan los hispanoamericanos es que, después de tantos siglos de atropellos, de pronto algunos funcionarios de la España actual, sin que nadie entienda por qué, han pretendido erigirse en árbitros de las acciones de los latinoamericanos.
Un juez español, que acá muchos tildan de loco delirante porque se cree Juez del Mundo, primero quiso meter preso a un ex dictador de Chile. Desde Madrid quería juzgarlo por crímenes cometidos en la ex colonia española de Chile. Luego este mismo juez quiso encerrar a decenas de militares de la ex colonia española de Argentina. Todos acá concuerdan con que estos sangrientos militares deberían estar presos. Pero nadie entiende por qué este asunto le incumbe a un juez español. “¿Este entrometido, qué pito toca?”, me comentan entre risas.
En fin, hermana mía, como representante del Gobierno de Bizancio me limito a escuchar y no opino en público. Pero te admito que, en privado, me pregunto si el Gobierno de España se habrá enterado de que ya no tiene colonias en América Latina. Otras veces me pregunto si es que ya han metido en la cárcel a todos los franquistas que durante décadas privaron a los propios españoles de la libertad.
Recibe un fuerte abrazo de tu hermano
Constantino
Miércoles, 22 de Septiembre de 2004 16:48 ;?> Hay 4 comentarios.
CONSERVAR LA NATURALEZA PARA SUS AUTÉNTICOS DUEÑOS
Por Juan Gabriel Labaké - Marzo de 2004
PARTE II: DEUDA POR TERRITORIO
Hoy, el peligro se nos presenta enormemente acrecentado debido a la inmensa deuda externa. En muchos sectores extranjeros, asociados invariablemente con pequeños grupos locales que han concentrado la riqueza argentina, se comenta desde hace al menos cinco años que nuestra deuda es impagable. En los últimos meses, hasta el gobierno de EEUU y el FMI han reconocido tal imposibilidad de pagar la deuda, por lo que insinúan que deberíamos pedir una quita de capital y/o de intereses. Pero, entre los grupos bancarios más poderosos de EEUU, conducidos por los señores David Rockefeller y Henry Kissinger, desde el Foreign of Foreign Relations of New York, es evidente que ha nacido ya la idea de cobrarse la deuda con territorio argentino.
En marzo de 2002, elaboré y difundí un informe titulado “Deuda por territorio”, en el cual expuse toda la información disponible hasta ese momento que demostraba la existencia de una campaña muy inteligente y bien orquestada y financiada para convencernos a los argentinos (u obligarnos, llegado el caso) de que debíamos pagar la deuda con territorio. En resúmen, mi informe se basaba en los siguientes hechos que continúan hoy:
1.- En 1982 México declaró que no podía pagar su deuda externa. En agosto de 1983, Henry Kissinger y David Rockefeller convocaron a una reunión reservada en la ciudad de Vail, Colorado, EEUU, a una docena de primeras figuras de la política y las finanzas mundiales (el ex presidente francés Valery Giscard D’Estaigne, el ex presidente angloamericano Gerald Ford, representantes de los cuatro o cinco mayores bancos multinacionales de EEUU y Europa, etc.). En ese cónclave se acordó que la única forma de cobrarse la deuda de los países del Tercer Mundo era inducir u obligar a los países deudores a privatizar sus empresas públicas. Tal propuesta se llamó: “deuda por activos”, y dio nacimiento a una intensa campaña de acción sicológica para convencernos de que: las empresas del Estado eran las principales culpables del déficit fiscal, por lo que, si deseábamos eliminar ese déficit, debíamos necesariamente privatizarlas; más aún, al privatizar las empresas públicas, tendríamos superávit fiscal, con el cual podríamos financiar el crecimiento económico; si privatizábamos todo, los nuevos dueños (extranjeros, por supuesto) traerían tecnologías avanzadísimas, que nos aportarían gran confort, eficiencia (competitividad empresaria) y bienestar social; nosotros, por naturaleza, éramos malos administradores, y por ello nos convenía entregárselas a los expertos privados extranjeros; además, las empresas públicas daban motivo a la corrupción.
En 1989, asumió Carlos Menem y privatizó todas las empresas estatales para pagar la deuda, la cual, a pesar de ello, creció de 63.000 millones a 145.000 millones de dólares en ese período. Esa dura lección no debe ser olvidada.
2.- En marzo de 2002, una campaña similar había comenzado y con mucha fuerza, para, en algún futuro no tan lejano, hacernos aceptar mansamente el canje de “deuda por territorio”.
3.- El primer paso de esa campaña ya estaba casi concluido: enormes grupos económicos extranjeros, angloamericanos en particular, habían comprado (y siguen comprando) inmensas superficies de campos, sobre todo en la Patagonia. Conviene recordar que exactamente así comenzó la usurpación del estado mexicano de Texas, por parte de EEUU en la década de 1830. “Inocentes” y numerosos “colonos” anglo-norteamericanos compraron tierras en Texas. Cuando se sintieron fuertes, y con el decisivo y abierto apoyo del Departamento de Estado, armaron una revuelta “popular” que exigió por la fuerza (estaban bien armados) la independencia, primero, y poco después la anexión a EEUU. Esa decisión “democrática” de la “mayoría” de los texanos fue inmediatamente avalada por el Congreso de EEUU, y Texas pasó a ser una estrella más de la bandera angloamericana en forma totalmente “legal” y “democrática”. ¿Cuál es el motivo para que, en algún momento, no intenten hacer lo mismo con nosotros, si ahora tienen infinitamente más poder que hace 170 años, y cuentan con la posibilidad concreta y ya verificada de realizar una campaña de acción sicológica de resultados fulmíneos?
4.- El segundo paso está en avanzada vía de ejecución: nos bombardean diariamente con una publicidad machacona, para convencernos de que los argentinos no sabemos gobernarnos y somos un desastre como sociedad. Esa campaña insidiosa la inició nada menos que el entonces secretario del Tesoro de EEUU, Paul O’Neill, al decir: “La culpa es de los argentinos que, en 70 años, no han logrado crear una sola industria fuerte”... (haciéndose el distraído, por supuesto, respecto a las brutales e infranqueables trabas que su propio gobierno puso a la industrialización de la Argentina, especialmente entre 1945 y 1955, y desde 1976 hasta hoy). Más tarde agregó: “los argentinos constituyen una sociedad desorganizada”, olvidándose que, en cada disturbio o golpe militar que hemos sufrido en estos 70 años, ha estado siempre la mano de la CIA y/o de las multinacionales de EEUU, o la de Gran Bretaña.
A la prédica de O’Neill, se han sumado las claques de siempre (extranjeras y nativas), hasta llegar al colmo dicho por el fallecido Rudiger Dornbush (EEUU) y Ricardo Caballero (Chile) al promediar el año 2001: “Los argentinos necesitan un gerenciamiento externo, pues ellos no saben hacerlo por sí solos”.
Desgraciadamente, a esa campaña se suman muchos periodistas y medios masivos de comunicación de la Argentina, que siempre defienden los puntos de vista de EUU y sus bancos y multinacionales.
5.- La tercera etapa consistió (y aún consiste) en proponernos, como al pasar, múltiples métodos para pagar “civilizada y decorosamente” la deuda con territorios:
* Constituir reservas ecológicas. * Certificados “verdes” o de oxígeno, para “aprovechar” nuestros extensos y ricos bosques. * Grandes emprendimientos en conjunto con algún banco acreedor o grupo transnacional. * Cesión de tierras para bases militares y/o científicas de EEUU. * Privatizar el Banco Nación y el Banco de la Provincia de Buenos Aires que tienen en conjunto hipotecadas a su favor más de 15 millones de hectáreas de las mejores tierras, una superficie equivalente a la mitad de nuestra fertilísima “pampa húmeda”. Si se privatizaran esos bancos, sus nuevos dueños (los bancos extranjeros acreedores de la deuda externa, con toda seguridad) podrían apoderarse de todas esas tierras, con sólo ejecutar las hipotecas. * Y el último y más ingenioso (y por eso mismo, el más peligroso): emitir un nuevo bono estatal, que esté garantizado por un fideicomiso donde irían a parar todas las tierras fiscales; ese bono se entregaría a los acreedores, en canje por la deuda actual; ese mecanismo actúa, en la práctica, como una hipoteca, de modo que, si no pagamos tales bonos nuevos, el acreedor podría ejecutarlos y quedarse con su cuota del fideicomiso, es decir, con su parte de territorio...
6.- La cuarta etapa (que también está ya en funcionamiento) es difundir masivamente la idea de canjear deuda por territorio entre los argentinos. Al respecto, desde Chubut nos han informado que la consultora porteña “Jorge Giacobe y Asociados” efectuó en 2002 una encuesta en esa provincia que, al parecer, se repitió en Tierra del Fuego, Santa Cruz y Neuquen.
Las preguntas más sugestivas de esa encuesta fueron:
* Si aceptaría que se entregaran nuestros derechos sobre la Antártida para cancelar toda la deuda externa. * Si aceptaría el trueque de tierras fiscales nacionales, y aún provinciales, en pago de la deuda.
7.- La quinta y última etapa es, quizás, la más grave y alarmante. El ex presidente Duhalde contrató en enero de 2002 a un politólogo angloamericano, ligado al Partido Republicano, el señor Norman Bailey, como su asesor político personal. Es insólito, pero real. Dicho “experto” elevó al Dr. Duhalde un memo en el que le recomendaba emitir los ya citados bonos garantizados por el fideicomiso de las tierras fiscales, para canjear por los actuales papeles de la deuda externa. Simultáneamente, también el ex presidente Duhalde contrató por decreto a tres empresas angloamericanas para que lo asesoraran internacionalmente en cuestiones de la deuda externa y para que prepararan e implementaran una estrategia para conseguir nuevo financiamiento internacional. Las tres empresas contratadas estaban (y están) ligadas a Henry Kissinger. Él fue quien las recomendó al Dr. Duhalde, y una de ellas es de su propiedad personal.
Kissinger no sólo es el mentor del pago de “deuda con activos”, que tantas calamidades nos ha traído, sino que es uno de los principales (sino el principal) ideólogo del sistema de endeudamiento como instrumento de dominación de nuestros pueblos. A ello, se suma un hecho que roza el terreno delictivo: el señor Kissinger era en ese momento (y aún es) representante y abogado (al parecer con 10 millones de dólares de honorarios) de la empresa multinacional Eriday que construyó la represa de Yaciretá, sobre el río Paraná, y, en su nombre, nos reclama la fortuna de 1.500 millones de dólares por “mayores costos”, cuando nuestros técnicos calculan que, a lo sumo, les debemos 100 millones. Ese pleito está en pleno desarrollo. ¿Cómo es posible que el Dr. Duhalde designara a Kissinger para una función tan delicada, siendo el representante de un acreedor nuestro tan fuerte?
Conviene recordar que Kissinger, además de todos los datos que hemos dado más arriba, está comprobada y criminalmente comprometido en el sangriento golpe de Estado que derrocó al presidente constitucional de Chile, Salvador Allende, en 1973, y que diera lugar al ascenso al poder del dictador Pinochet, correlato chileno del dictador argentino Gral. Jorge Videla.
Jueves, 23 de Septiembre de 2004 16:56 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Bajo el argumento que dado el crecimiento del delito en el país era contraproducente el envío de carabineros a Haití, la Alianza por Chile se opuso a la pretensión del gobierno al respecto. Pero, una vez más, ambos sectores mantenían una discusión superficial basada en diferencias aparentes.
Más allá de opiniones y cifras, sería un hecho que la sociedad chilena está enfrentada al crecimiento de los actos delictivos, especialmente los contra la propiedad. Ante ello, la solución solicitada y preferida ha sido la de una mayor presencia policial y el endurecimiento de las penas. Es decir, un enfoque que privilegia la represión. Lo que sigue sin dejar de abordar el problema de fondo: qué ocurre en nuestra sociedad que robar y ponerse al margen de la ley está siendo considerado una opción válida para una cantidad cada vez mayor de personas.
Es evidente que quien roba, como individuo, es libre de elegir hacerlo o no. Pero, tampoco se puede aislar esa elección del contexto en que se toma. Si bien es cierto Chile muestra cifras favorables en lo macroeconómico, en cuanto a alfabetismo o mortalidad infantil, existe también una evidente marginación económica, política y social. Una cantidad no menor de chilenos se encuentran en una situación que se puede denominar de pobreza sin esperanza: ellos y toda su comunidad (su barrio o población) viven en tal grado de marginalidad que no esperan una salida ni siquiera a mediano plazo. Así, es válido pensar que si cumpliendo las reglas jamás mejoraré mi condición, por qué no “ir por lo mío” (como se dice en el ambiente delictual). De ahí que parezca coherente que se explique el robo como una forma de redistribución violenta.
Es claro que sería difícil que el gobierno acepte esa realidad, pues no pondrá en entredicho su propia gestión (ni la de los dos gobiernos concertacionistas anteriores). Por su parte, la Alianza tampoco criticaría las “externalidades negativas” de su modelo. Pareciera que habrá que seguir esperando que el crecimiento económico dé sus frutos, Y, aunque desde el siglo XVIII aún esperamos el chorreo, tendremos que seguir prendiendo velas a la animita de Adam Smith...
En tanto el sistema socioeconómico siga dejando fuera del “banquete de la naturaleza” a la mayoría de nuestros compatriotas, para usar los términos con que Robert Malthus explicaba lo correcto e inexorable de esa situación a su amigo David Ricardo, da lo mismo cuántos carabineros envíen a Haití. Sin embargo, ya no estamos en el siglo XIX y ha pasado mucha agua bajo el puente de la política y los derechos humanos desde esa fecha. Pero aún así, ambas coaliciones mantienen el discurso de la represión. No se convencen que la búsqueda populista de votos nunca ha sido una guía confiable para la acción política, ni ha producido resultados duraderos. La enfermedad nunca se ha sanado por combatir los síntomas.
(*) Antropólogo, profesor en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
Jueves, 23 de Septiembre de 2004 16:55 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Cruce de civilizaciones y culturas fusionadas a lo largo de muchos siglos, Cuba y su revolución arrojaron sobre la mesa los naipes marcados de un continente que durante 470 años venía en pos de su destino
Creada y recreada con el paso de los años, Cuba se ha convertido en ejemplo de lo que los pueblos son capaces de conseguir cuando saben de dónde provienen y a dónde quieren ir. Nutrida de poderosas raíces culturales y de un espíritu nacional que por sus logros devino universal, 45 años de revolución bien pueden resumirse en la sentencia de Martí: ”Al salvarse, [Cuba] salva”. Cabe la celebración. Sin embargo, también cabe la reflexión. ¿Por qué las patrias chicas de la América triétnica, padecen de lo que Cuba ya no padece, aquel no saber adónde ir, aquel no saber por dónde seguir? ¿Qué resortes les impide a sus dirigencias políticas verse tal como son? ¿El alivio del sufrimiento en asuntos de salud, alimentación, educación, vivienda y vestido conlleva necesariamente el imperativo de hacer una revolución?
Patéticamente maquilladas con las fórmulas políticas de importación (tales como las que hoy revisten las distintas modalidades del “neoliberalismo”), las dirigencias políticas de América Latina persisten una y otra vez en copiar lo que da en llamarse “democracia moderna”, sin reparar en la adversidad y en los costos que esta actitud representa para salvaguardar sus propios intereses nacionales.
Los resultados de la alienación saltan a la vista: en la mayor parte de nuestros países, la “democracia moderna” engendró un auténtico Frankenstein ideológico que ha mercantilizado el pensamiento liberal y clericalizado el pensamiento conservador, haciendo de la igualdad mito y de la fraternidad filantropía. Dicho de otro modo, ¿creen las dirigencias de América Latina lo que suponen ser, “pragmáticas”,”modernas”, “globalizadotas”, “tolerantes”, “democráticas”?
Vista como ejemplo antes que “modelo”, la experiencia de Cuba indica que la empresa de una revolución social es una tarea difícil pero factible. Naturalmente que la “toma del poder” ya es algo más difícil y menos factible. Pero de 1959 a la fecha, Cuba ha demostrado que las dificultades reales empiezan cuando hay que sostener y defender una revolución.
Acontecimiento políticamente caótico en sus inicios, no deja de ser curioso que la revolución social sea el hecho conservador por excelencia. Caótico porque al empezar sus efectos se disparan en múltiples y entrecruzadas direcciones. Conservador porque sus ideales buscan, justamente, preservar el trío de valores que Francia consagró durante la “Gran Revolución”: libertad, igualdad, fraternidad.
¿Qué quiso decir Martí cuando con tono de advertencia señaló que “¡ni de Rousseau ni de Washington viene nuestra América, sino de sí misma!”? Creo que Martí dio a entender que poca es la paja que puede separarse del trigo sin valorar el sentido de libertad profundo que palpitaba en los mal llamados pueblos “indios” y “negros” del periodo colonial, virreinal y republicano. ¿Es que podemos subestimar, o negar, que fueron precisamente las rebeliones constantes de los indios y de los negros de este continente durante tres siglos ininterrumpidos, las que de par en par abrieron las puertas de la etapa posterior de emancipación colonial, independencia republicana y formación de los Estados nacionales que configuran la geografía política de América Latina y el Caribe?
Desafortunadamente, ayer y hoy son legión los dirigentes y pensadores de América Latina que, sin inmutarse, hicieron y hacen gala de su minucioso conocimiento de la historia, la filosofía, las artes, las lenguas y la cultura europea, lo que no está mal, mas tienen serias dificultades para siquiera tener ordenado qué fuerzas políticas, sociales y culturales gravitaron en América de 1492 a 1810. De Roma, Santo Tomás, Oliver Cromwell y la caída de Constantinopla saben todo. Pero de cómo estaba constituido el Tahuantinsuyu hace 600 años, o de la contribución de los negros de Haití a la independencia de Estados Unidos, nada.
Bien. Antes de irme por las ramas, me interesa señalar que al empezar las luchas por la independencia muchos hombres y mujeres hincaron el diente en el meollo del asunto. Me refiero a quienes con Simón Bolívar al frente, supieron avizorar el rol del imperialismo norteamericano en el siglo XX.
Hijo de América
De aquella epopeya de luchas e ideas que en el siglo XIX se combinaron con la acción, brotaron, precisamente, pensamientos como el de Fidel Castro. La Revolución Cubana y Fidel recogieron la espada que Simón Bolívar dejó en San Pedro Alejandrino (1830), José Artigas en Ibiray (1850), José Martí en Dos Ríos (1895) y Augusto César Sandino en Managua (1934). No solo esto. Cruce de civilizaciones y culturas fusionadas a lo largo de muchos siglos, Cuba y su revolución arrojaron sobre la mesa los naipes marcados de un continente que durante 470 años venía en pos de su destino.
La Revolución Cubana bien pudo haber optado por el nacionalismo liberal de México, (1910), el nacionalismo revolucionario de Bolivia (1952), el liberalismo a secas de Costa Rica (1948) o bien pudo adoptar el sistema partidocrático de Chile y Uruguay. De hecho, estas corrientes participaron en 1959. Pero todas, menos la de Fidel, subestimaron al imperialismo norteamericano.
En su afán de acabar con las anacrónicas dictaduras de América Central y el Caribe, Estados Unidos toleró, hasta cierto punto, la irrupción de un movimiento al que veía como “radical” sin más, conducido por un “caudillo” que, en todo caso, podía ser eliminado como tantos otros de la historia. No obstante, Washington no pudo entender que el Movimiento 26 de Julio descendía en línea directa del grito pegado en el ingenio azucarero de La Demajagua en octubre de 1868: ¡Viva Cuba Libre! O sea, de una memoria popular y nacional que once años antes de la llegada de Carlos Marx al mundo y 119 años antes del nacimiento de Fidel Castro, abominaba de las palabras enviadas en 1807 por el presidente Thomas Jefferson al embajador inglés en Washington: ”...en caso de guerra con España, Estados Unidos se apoderará inmediatamente de Cuba, posesión indispensable para la defensa de la Florida y el Golfo de México”. Mediatizada por la “Enmienda Platt” (1901), que a Estados Unidos permitía la intervención, de estimarlo necesario, la independencia de Cuba fue firmada en ausencia de quienes pelearon por ella: los cubanos. Así nació la “seudorepública”, vigente hasta el triunfo del movimiento que hace 45 años concitó la simpatía de todos los partidos, ideologías y movimientos antidictatoriales de la isla antillana.
Cuando es auténtica, una revolución se vuelca a quienes más la necesitan. A los “condenados de la tierra”, como decía Fanon. En Cuba, estos condenados integraban las mayorías del país, por gravitación natural. No obstante, quienes creían ver en la revolución la versión renovada de sus tejes y manejes, creían también que podían conducir a estas mayorías de un modo conveniente a sus intereses. La demagogia, en primer lugar. Después de todo, hambre y miseria no garantizan necesariamente el éxito de una revolución. Cuando mucho, son flagelos que causan revueltas, golpes de mano, conspiraciones, ingobernabilidad o efímeras tomas del poder.
La Revolución Cubana necesitaba de dirigentes capaces de conducir y organizar, de orientar y asegurar que la sangre derramada contribuyese al renacimiento de un nuevo tipo de sociedad. Y, por sobre todo, que la sangre no iba a ser negociada por un plato de lentejas. Aquí es donde las dirigencias suelen perderse o, por el contrario, aquilatar las verdaderas dificultades de una revolución. Aquí es donde afloran las ambiciones y mezquindades naturales que los ideales buscan erradicar. Aquí es donde el altruismo corre peligro de congelarse o torcer su propósito. Aquí es donde surgen el dogmatismo y el sectarismo, el oportunismo y la traición.
La Revolución Cubana desnudó a muchos dirigentes que parecían ser buenos y acabaron al servicio de lo peor y potenció a quienes, sin haber sido necesariamente los mejores del combate, se pusieron al frente con el propósito de afrontar el desafío verdadero. De no haber cumplido con lo prometido, la intuición, historia y temple rebelde del pueblo cubano, hace mucho hubiese acabado con Fidel Castro.
Hasta hoy, ningún dirigente político ha inventado la represión perfecta y ninguno ha podido sostenerse indefinidamente en el poder. Ahí están las dictaduras de América Latina que apoyadas interna y externamente por el imperialismo fueron derrotadas por sus pueblos. Por esto, cuando con ligereza se dice que Cuba se sostuvo únicamente con el apoyo de la ex Unión Soviética, deberíamos exigir consecuencia con la inquietud: ¿y qué la sostiene desde la caída del “bloque socialista”? Si como muchos creen, Cuba pudo subsistir únicamente por el apoyo del ex campo socialista, podríamos también preguntar a dónde fueron a parar los miles de millones de dólares que Estados Unidos canalizó hacia más de 300 gobiernos constitucionales o dictatoriales de América Latina en 45 años de revolución. ¡Ah!... nos dicen: ¡pero es que en Cuba no hay “libertad”! ¿Y qué es libertad? ¿La mía, la tuya o la de 300 millones de latinoamericanos que a diario naufragan en la desnutrición, la criminalidad, la desesperanza, la pobreza relativa y extrema? Que en Cuba no hay “democracia”. ¿Y quiénes dictan sus presupuestos? Que Cuba es dirigida por una “nomenclatura” de funcionarios privilegiados. ¿Y cómo se llaman los banqueros y empresarios que a expensas del Estado saquean países enteros sin que los “demócratas” digan pío? Que más de un millón de cubanos han abandonado su país y muchos perdieron la vida en el mar. ¿Y cuántos mueren día tras día al cruzar las fronteras del Mediterráneo o el Río Bravo sin que la noticia conmueva? ¿Cuántos millones hacen cola en las embajadas de los países ricos para trabajar de lo que venga? Que Fidel se mantiene por la “obcecación” de Washington en combatirlo, dice el escritor Carlos Fuentes. ¿Y entonces por qué no lo derroca de una vez? ¿Por qué no acaba con el bloqueo que, según los tartufos, sería causa determinante de su permanencia en el poder? ¿No será que el fin del bloqueo y la normalización de relaciones con Estados Unidos sería prueba de que en América Latina y el mundo es posible la resistencia antimperialista?
Los unos abandonan la lucha por el socialismo y los otros huyen del capitalismo neoliberal, que cultiva la lucha de todos contra todos y borra la solidaridad entre los seres humanos. Pero quienes en Cuba deploran, por ejemplo, la libreta de racionamiento suelen olvidar que la mayoría absoluta de los pobres de América Latina sueñan con poseer una libreta que quizá no alcance para todo el mes, pero existe.
Por lo demás, el socialismo nada tiene que ver con el racionamiento. Mas... ¿qué hacer cuando las guerras del capitalismo combaten con ferocidad el desarrollo del socialismo? En estas condiciones, el socialismo solo puede encararse como opción de conciencia y solidaridad. ¿Existe la “tercera vía”? Sí, existe: el escepticismo socarrón de los cansados y el oportunismo individualista son la “tercera vía”.
Hablar de Fidel Castro resulta difícil. Puede caerse en el ditirambo y la exégesis, la obsecuencia acrítica o esa moral zalamera que el propio Fidel sería el primero en deplorar. Asimismo, podemos caer en la tentación de hablar de un hombre superdotado por la naturaleza. Mas entonces deberíamos concluir que la Revolución Cubana fue obra y milagro de un ser extraterrestre.
No es verdad. El mérito de Fidel Castro ha consistido en conducir y orientar la resistencia popular ante la agresividad de Estados Unidos y el de levantar a una sociedad que en todas las disciplinas es digna de ejemplo y estímulo para todos los pueblos del mundo. Sin la voluntad política del pueblo cubano, dispuesto a defender y sostener a conciencia lo suyo, ningún superdotado de la especie hubiese podido llevar a buen puerto el desafío implícito de una conducción que, desde el arranque, tenía las de perder.
Fidel ha dicho: El socialismo ha sido el auténtico héroe nacional del pueblo cubano. Y es por esto que la relación entre conducción política y revolución ha sido lúcidamente dialéctica. Sin embargo, cuando se analizan las cosas desde posiciones privilegiadas, se incurre en el error de creer que los pueblos no necesitan de dirigencias lúcidas, abonándose el terreno para doblegarlos y sepultarlos en la más cruda y desesperante resignación.
Para concluir estas notas escritas al vuelo, ensayemos un ditirambo razonado. La civilización occidental desciende de Pericles, quien vivió en el siglo V antes de Cristo (495-429). A los 34 años, Pericles se erigió en jefe del partido democrático. Reelegido estratega durante 30 años, Pericles democratizó la vida política de Grecia, permitiendo el acceso de todos los ciudadanos a las altas magistraturas. Y a su alrededor se agrupó un equipo de artistas y pensadores que le valió pasar a la historia como “el siglo de Pericles”.
Dijo Martí: “Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías [...] Los políticos nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”.
En 200 años de vida independiente, los pueblos de América Latina han soportado cerca de mil cien gobiernos que solo han conseguido lamento y frustración; 40 millones de indígenas que viven peor que en los tiempos de la colonia, encabezan la tabla de los padecimientos. Por esto, creo que el día en que seamos ciudadanos de una patria común, el siglo que pasó bien podría ser recordado como “el siglo de Fidel”.
(*) Escritor y periodista argentino; cronista de La Jornada de México D.F. Autor de varias obras que abordan temas políticos y de la realidad latinoamericana e internacional
Viernes, 24 de Septiembre de 2004 22:55 ;?> No hay comentarios. Comentar.
En muchos textos de De Agostini hallamos un espacio especial dedicado a estudios etnográficos y a consideraciones sobre las condiciones de las tribus indígenas que iban gradualmente desapareciendo bajo el acoso de la civilización blanca. Evidentemente, el salesiano tomaba muy a pecho el problema; él, por lo demás, como muchos de sus hermanos de orden, se hallaba casi impotente frente a la progresiva declinación de esas gentes. En su peregrinar tuvo ocasión de familiarizarse con los representantes de todas las etnias: los onas, los yamanas y los alacalufes de la Tierra del Fuego; los tehuelches y los araucanos de la Patagonia. También en este caso De Agostini se muestra muy capacitado para describir y nos deja precisas apuntaciones sobre las características antropomórficas de las diversas tribus, sobre sus tradiciones y usos, sobre sus creencias religiosas y vínculos sociales. La obra del misionero reviste en este sentido enorme importancia, pues permite conocer una realidad hoy desaparecida.
La precaria situación de los indígenas y las continuas persecuciones de que eran objeto fueron gran motivo de congoja para el sacerdote, quien por decirlo así se hallaba entre dos estados de ánimo diversos. Por un lado, como hombre de caridad, debía mirar por las poblaciones indígenas: era preciso deber suyo protegerlas y procurar integrarlas de manera lo menos traumática posible en la nueva situación social que estaba imponiéndose.
Por otra parte, empero, De Agostini se daba perfecta cuenta de ser él mismo, junto con la civilización blanca, un perturbador de los equilibrios seculares derivados de un milagroso acuerdo entre hombre y naturaleza. No obstante, no podía tampoco olvidar a sus fieles, los colonos, los mineros y todos los que habían llegado a aquellas tierras en busca de fortuna. No obstante ello, muy a menudo De Agostini denunció abiertamente los delitos que los estancieros cometían contra los indios y llegó hasta a acusar en un libro suyo a Manuel Señoret, gobernador de Punta Arenas. Este había deportado tribus enteras, empujándolas hacia Punta Arenas con el pretexto de "sustraerlas de la miseria y asegurarles el alimento y el vestido de que carecían. La responsabilidad de estas guerras de exterminio contra los onas recae en gran parte sobre el gobernador Señoret... Para proteger los intereses de algunos... y también para oponerse a los misioneros salesianos que él habría querido expulsar de la isla de Dawson, de la cual codicia los bosques y los pastos, favoreció la más indigna de las persecuciones. Expuestos casi desnudos por las calles de la ciudad, los indios fueron distribuidos entre cuantos los requerían (remate de indios) sin tener en cuenta los antecedentes de tales solicitantes...".
Este no es sino el episodio más significativo de la lucha de De Agostini en favor de los indios, lucha verdaderamente difícil y perdida de antemano. En sus escritos todavía leemos: "Los pastores, en gran parte anglosajones, eran quienes veían en los indígenas el mayor impedimento para la propagación de sus rebaños, y de allí la caza sin piedad a que se los sometía como si fuesen animales feroces. El inglés Sam Jslop se vanagloriaba hasta de usar correas fabricadas con la piel de los indígenas, que obtenía de las espaldas de estos infelices. Otro terrible perseguidor de onas fue el escocés Mac Lennan, administrador de la estancia 'Primera Argentina'... Para gloriarse de sus nefandos exterminios, equiparaba el número de sus víctimas con el de los whiskies que había bebido, y que no debían de ser pocos porque se hallaba en perenne estado de embriaguez. Dado que los indígenas, para así mitigar el hambre, se cebaban sin repugnancia en los animales que encontraban muertos por el campo, los pastores envenenaban grandes trozos de carne con estricnina para triunfar más fácilmente en su inicua campaña".
Concluyamos este capítulo también con algunas consideraciones de De Agostini a propósito del problema indígena. "También aquí, como en el Lejano Oeste, como en la Pampa y en el Chaco, la suerte de los indígenas estaba inexorablemente marcada; también aquí, la idéntica historia de todas las colonizaciones... En este triste y rápido declinar de la raza fueguina les correspondió a los misioneros salesianos la noble aunque ingrata tarea de defender al indígena contra el blanco, al débil contra el pionero audaz e inteligente, ávido de lucro, al cual sonreía una fácil e inmensa fortuna en la conquista de esas tierras, hasta entonces dominio absoluto de los onas... Ya no escucharán más las selvas vírgenes, en la quietud profunda de una noche lunar, las antiguas leyendas del héroe Kuanip, hijo de la montaña roja, y de su infortunada esposa, la graciosa Oklta, transformada en murciélago. El koliot (forastero), venido de regiones lejanas, sediento de riquezas y dueño de armas mortíferas, ha cumplido con rapidez su obra nefasta, destruyendo para siempre la felicidad secular de esta raza primitiva, que desde hacía siglos vivía solitaria e innocua en la más singular región de la tierra".
No obstante su avanzada edad, De Agostini continuó trabajando activamente, reordenando sus estudios y pensando siempre en las tierras patagónicas. Le había quedado el deseo insatisfecho de conquistar la cima del Sarmiento, pero también esto debía ser alcanzado por su tesonera voluntad: fue De Agostini, ya viejo, quien guió la expedición italiana que en 1956-57 conquistó la cima con Clemente Maffei y Carlo Maun, grupo que después escaló el Monte Italia. Vuelto a Italia, donde a menudo solía pasar los meses que en la Patagonia eran menos buenos, el padre De Agostini murió el 25 de diciembre 1960 en la Casa Matriz de los Salesianos de Turín.
Viernes, 24 de Septiembre de 2004 22:54 ;?> No hay comentarios. Comentar.
CONSERVAR LA NATURALEZA PARA SUS AUTÉNTICOS DUEÑOS
Por Juan Gabriel Labake – Marzo 2004
ÚLTIMA PARTE: LA NUEVA TEXAS
De todas las causas que me llevaron a redactar ese informe, la que ha seguido su camino, en forma cada vez más peligrosa para nosotros, es la compra masiva de tierras por parte de personas y empresas extranjeras (angloamericanas, casi todas) con aparentes y dudosos fines de conservación ambiental.
Hasta 1995, los extranjeros no podían comprar tierras en las zonas de frontera, sin solicitar un permiso especial al gobierno nacional. La región más sensible y cuidada era, justamente, la Patagonia, pues en ella se había dado desde antiguo la propiedad de grandes extensiones en manos de extranjeros. El caso más conocido es el de la Corona Británica que poseyó durante más de un siglo una inmensa estancia de al menos 200.000 hectáreas en la Patagonia.
Pero ese año (1995), y muy extrañamente, el entonces presidente el Dr. Carlos Menem y su ministro del Interior el Dr. Carlos Ruckauf (luego canciller, en 2002), dictaron una norma por la cual las empresas extranjeras podían comprar libremente cuanta tierra quisieran en cualquier parte del país, con sólo informar de ello al Ministerio del Interior, el cual debía llevar un registro de tales compras. Pero, “por falta de presupuesto”, desde 2001 ese registro no se actualiza...
A fines de la década de 1980, la Deep Ecology Foundation, del angloamericano Douglas Tompkins, compró en Chile unas 400.000 hectáreas, que van desde el Océano Pacífico hasta el límite con la Argentina, en la zona patagónica, a la misma altura de nuestra rica zona de lagos y bosques cordilleranos. Otras empresas ligadas, o vinculadas, con Tompkins, compraron, a su vez, otras 400.000 hectáreas en la misma zona chilena. De ese modo, y desde hace ya una década, el territorio chileno está cortado en dos por la “propiedad privada” del señor Tompkins, quien ha cercado “su” territorio, y para acceder a él se debe solicitar autorización a su dueño que, al parecer, es “soberano”. El señor Tompkins ha expulsado a los antiguos pobladores de ”su” territorio, a pesar de que lo ocupaban pacíficamente desde tiempos inmemoriales, aduciendo que los seres humanos son los que contaminan el ambiente...
Poco después el señor Tompkins, a través de su empresa comercial Patagonia Land Trust, comenzó a comprar grandes superficies en nuestra Patagonia. Hoy tiene ya 800.000 hectáreas, y uno de sus colaboradores ha declarado que tienen planes para comprar hasta un total de diez millones de hectáreas (el 10% de toda la Patagonia), para lo cual han destinado un presupuesto de 110 millones de dólares, a razón de once dólares la hectárea.
A su vez, en esa misma región, el angloamericano Sr. Ted Turner, magnate de las comunicaciones, ha adquirido 70.000 hectáreas “porque le gusta la pesca de la trucha...” La firma italiana Benetton posee 800.000 hectáreas, siempre en la Patagonia, para la cría de ganado lanar.
Tompkins en los últimos tiempos ha comprado, además, 100.000 hectáreas en los llamados “Esteros del Iberá”, una de las mayores reservas de agua potable de la Argentina, ubicados en la provincia de Corrientes, en el Nordeste, que limita con Paraguay, Brasil y Uruguay.
Una firma británica ha adquirido, por su parte, 70.000 hectáreas en la provincia de Misiones, también en el Nordeste (lindante con la de Corrientes) y que posee el mayor reservorio de bosques de nuestro país.
Es muy difícil creer que tan tremendas compras de territorio estratégico y muy rico responda sólo a fines altruistas de conservación ambiental. El señor Tompkins, por ejemplo, con las compras efectuadas en Chile y las que lleva a cabo en la Argentina, puede muy pronto ser dueño de una franja que vaya desde el Pacífico hasta el Atlántico, cortando ambos países en dos: al norte del territorio de Tompkins y al sur de él. Una nueva Texas podría estar a la vuelta de la esquina.
La cuestión está planteada y constituye sin duda el mayor y más duro desafío que enfrentamos hoy los argentinos: poblar, aprovechar integralmente y cuidar y conservar nuestro territorio, y simultáneamente defenderlo de la voracidad de los acreedores externos de nuestra deuda.
Sábado, 25 de Septiembre de 2004 16:52 ;?> No hay comentarios. Comentar.
El Padre De Agostini, en 1910 en Punta Arenas, con un grupo de alumnos del Liceo San José
ÚLTIMA ESPERANZA Y MONTE MAYO
Tecpetrol - 2000
Entre 1916 y 1917 las exploraciones de De Agostini tuvieron como campo de acción la Patagonia y, precisamente, los grupos del Balmaceda y del Paine. El primer macizo surge al fondo de la bahía Ultima Esperanza, unos setenta kilómetros al nordeste de Puerto Natales. Alrededor de las laderas de la montaña De Agostini realizó algunos relevamientos para mejor definir la orografía. Bastante más laboriosa e interesante fue la exploración del macizo del Paine, situado un poco más al norte del Balmaceda.
De las descripciones conservadas es fácil comprender que ese grupo montañoso suscitó en el misionero una muy fuerte impresión, ya sea por la majestuosidad de las cimas como por la belleza del ambiente natural. En la región Última Esperanza, De Agostini veía (y no se equivocaba) un rincón del paraíso terrestre que había quedado oculto, durante años, a los ojos humanos. Varias veces efectuó excursiones por la zona, dejándonos una admirable descripción en sus libros y acompañándola de espléndidas fotografías.
A propósito del Paine se expresa así: "El lugar es de los más salvajes y grandiosos. Selvas, lagos, ríos, cascadas, constituyen el pedestal de este fantástico castillo torreado, con murallones gigantescos, acorazado de hielos, sobrepasado por agujas de terrible aspecto que tanta seducción ofrecen al denuedo de los montañistas."
En 1929 De Agostini efectuó la exploración del último extremo de territorio aún desconocido de la cadena, la cuenca terminal del Paine, que, por su forma perfectamente circular, fue confundida por Moyano, quien la entrevió a la distancia, con el cráter de un volcán extinguido. Del mismo año es la travesía de la Sierra de Los Baguales, macizo basáltico que separa el Paine del Lago Argentino. El grupo montañoso, aislado y salvaje, reservaba nuevas e inusitadas vistas al explorador, quien, en sólo siete horas de caballo, llegó de la estancia "Los Leones" a la estancia "Anita", sobre las orillas del Lago Argentino.
Concluida esta campaña, el salesiano proyectó su interés más al norte, sobre el mismo Lago Argentino y hacia los glaciares que allí se precipitan alimentándose en el corazón de la Cordillera. La región estaba prácticamente inexplorada, y eran desconocidos el paisaje y la orografía interna. Entre diciembre de 1930 y enero de 1932 De Agostini colmó estas lagunas geográficas visitando los fiordos Mayo y Spegazzini. Como siempre, su primera preocupación fue procurar alcanzar alguna cima que pudiese ser punto panorámico para los relevamientos. Con los guías Croux y Bron y con el doctor Egidio Feruglio, el padre De Agostini se dirigió primeramente al glaciar interno y después intentó la ascensión de la imponente pirámide del Monte Mayo. Favorecidos por un poco común período de buen tiempo, los cuatro lograron escalarlo y alcanzaron sin problemas los 2430 metros de la cima, de la cual podían dominar el fiordo y las tierras que se extienden lejos del mar.
Era el 14 de enero de 1931, y desde la cima De Agostini tuvo una vista completa del territorio que lo circundaba. "Un panorama estupendo, indescriptible por la profunda vastedad del horizonte y por la sublime grandiosidad de los centenares de cumbres... son las primeras miradas humanas que contemplan estas soledades de hielo entre arrebatos de alegría y atónito recogimiento... La mirada se dirige ávida a través de aquella inmensa extensión de nieves, de hielo y de cumbres, que la cristalina transparencia de la atmósfera y la fulgurante luz del sol tornan aún más nítida, y procuro escrutar sus secretos."
Bastan estas palabras para aclarar las ideas acerca de qué tipo de explorador fue De Agostini: un científico riguroso, pero también y sobre todo un hombre sediento de conocimientos, impulsado por un fuerte deseo romántico hacia las soledades y lo desconocido, y además, un hombre de fe siempre pronto para asombrase ante las maravillas de la creación.
Sábado, 25 de Septiembre de 2004 23:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.
El próximo 2 de octubre se cumplirán 10 años de la muerte de Jorge Abelardo Ramos, notable pensador argentino. Por ese motivo en “Mirando al Sur” iremos publicando fragmentos de su obra, en momentos en que en América Latina resurge el nacionalismo revolucionario (en Venezuela) y se abren perspectivas emancipadoras en otras regiones de la “Patria Grande”. Pensamos que es la mejor manera de recordar y homenajear al más importante pensador de la Izquierda Nacional argentina.
LA GRAN DÉCADA
De su libro “La era del peronismo”, Ediciones del Mar Dulce, Buenos Aires, décima edición, junio de 1982. Páginas 112 a 115.
EL CORONEL ELOCUENTE Y LA BELLA ACTRIZ eran la “pareja reinante” en un país próspero. Si Perón había abandonado el uso del uniforme por vestimentas civiles y aún informales, Eva renunció rápidamente a los vestidos de Christian Dior y las joyas prodigiosas para usar un simple “tailleur” y un breve rodete en la nuca. El Presidente era el caudillo de los trabajadores, “El primer trabajador”. Y su mujer pasaba los días y las noches en el edificio del antiguo Consejo Deliberante, ahora Ministerio de Trabajo y Previsión, en la Diagonal Sur, bajo la mirada escéptica de Roca. Día y noche se ocupaba en atender viudas y huérfanos, mujeres abandonadas, madres desesperadas, chicos sin hogar. Todo esto era una sopa agria para el paladar de la oligarquía estupefacta. Su vieja hipocresía apenas podía soportarla; la clase media “culta” imitaba a la aristocracia en el asombro que les producía el gran espectáculo.
Con el fraude y la década infame, el país parecía haber dejado atrás el formalismo de Tartufo de la clase dominante, que escondía sus vicios y crímenes tras los gestos solemnes del formalismo jurídico. El Presidente tenía aires de un “bon enfant”, como dijo Ugarte. Su perpetua sonrisa era una especie de símbolo de la Argentina de posguerra. Habíamos salido del gran conflicto como neutrales y en calidad de acreedores. “No se puede caminar por los pasillos del Banco Central, porque están cubiertos de cajas de oro”, se jactaba Perón. Evita, por su parte, cobró pasión por su trabajo: descubrió la política, las mujeres pobres y la maravilla anti-borgeana de que no hay nada más estupendo que el amor colectivo. Oro en las arcas del Estado, hechizo en la multitud, uso y disfrute del poder ¿Qué más podían pedir esa muchacha provinciana y ese maduro oficial sin caer en uno de los defectos del carácter argentino, la fanfarronería? Así es como Eva envió juguetes a los niños pobres de Nueva Cork o regaló trigo a España. Pero no todo era fanfarronería. Cuando el verdugo Castillo Armas derribó con el dinero de la United Fruit Company al gobierno del Coronel Arbenz en Guatemala, varios centenares de perseguidos se refugiaron en la embajada argentina de la capital. Las compañías norteamericanas rehusaron venderles pasajes para salir del país. Perón resolvió entonces desviar de sus vuelos regulares a Europa a algunos aviones de la flota aérea estatal (FAMA) y tendió un puente aéreo entre Ciudad de Guatemala y Buenos Aires para salvar a los refugiados. La prensa norteamericana redobló sus ataques contra el “dictador sudamericano”. Su desafío a los Estados Unidos no sería olvidado.
Era una época barroca de pagana religiosidad popular. Los dos grandes héroes cívicos constituían, cosa extraña, un matrimonio. Innumerables procesiones, manifestaciones o concentraciones populares, homenajes al Presidente, montañas de flores de agradecidos gremios, campeonatos de fútbol o de sable, de box o de billar, eran “brindados” a Perón o Evita por los triunfadores. Las placas de bronce conmemorativos se acumulaban sobre las escasas paredes para recordar tal o cual ley benéfica. Raúl Alejandro Apolo, Secretario de Prensa, se encontraba al frente de una imponente burocracia de papel. Derramaba sobre la República millones de discursos, reseñas de actos, folletos conmemorativos, fascículos, volúmenes de propaganda o retratos. Pero ya nadie los veía, leía, conservaba o recordaba, tal era su profusión, equivalente a los nombres aduladores de estaciones de ferrocarriles, capital de provincia, pueblos, calles o provincias enteras: Provincia Eva Perón, Estación Juan Domingo Perón, calle Eva Perón, Ciudad Evita. La nomenclatura era abrumadora. Perón recibía este diluvio impreso con la más perfecta naturalidad y con una sonrisa cautivante. Siempre era locuaz, muchas veces demasiado. Tenía algo de picardía criolla, con una pizca de compadre, y un perpetuo guiño de complicidad en un ojo comprensivo. En sus discursos se permitía contar algún cuento de Discépolo ante la multitud. Otras veces, en un rapto de furor, como ocurrió después del atentado con bombas homicidas en la Plaza de Mayo, el 1° de mayo de 1953, cerró el acto con las palabras de Marx: “Trabajadores del mundo, uníos”. Agudo y también vulgar, rápido para capturar una buena idea al vuelo y hacerla suya, osado y prudente a la vez, tenía a su lado a otra criatura impar. Era preciso admitir que se movían en el vasto público dos actores que se “sobreactuaban” y se disputaban la escena. Era la victoria a dos voces. Parecía repetirse aquí la ocurrencia de Jean Cocteau: “Víctor Hugo era un loco que se creía Víctor Hugo”.
La generación posterior difícilmente puede imaginar el odio que tal pareja suscitó en la oligarquía tradicional y en la clase media urbana del sector profesional universitario o “intelectual”. Es claro que ese odio social estaba ampliamente compensado con el amor que las masas más pobres o desvalidas depositaban en Perón y Evita. Esta polarización enseña mucho más que una biblioteca consagrada al “populismo” y cuyos estupefacientes ejemplares pueden adquirirse a bajo costo en Europa o Estados Unidos.
Según lo establecía la tradición, las damas de la Sociedad de Beneficencia designaban Presidenta honoraria a las esposas de los Presidentes. Por lo general estas esposas pertenecían a la misma clase social, las mismas entidades mundanas y tenían los mismos gustos que las mencionadas Damas del viejo régimen. ¡Pero era una actriz! ¡Pero era la mujer de Perón! Eva era considerada universalmente como una prostituta, aún en ciertos círculos del Ejército, hostiles a Perón. Versiones escandalosas de sus humillaciones como aspirante a actriz o de sus romances con generosos protectores, eran voz corriente en la Argentina de 1945 a 1952. No resultó una sorpresa que la Sociedad de Beneficencia, formada por mujeres que hacían todo lo posible para que los pobres o desvalidos no desaparecieran jamás del país, y que también disponían de tiempo para alcanzarles un pedazo de pan, rehusaran designar a Eva como su Presidenta. La excusa fue “la juventud de la señora de Perón”. La respuesta de Evita fue mordaz: “Si no me aceptan a mí pueden nombrar a mi madre”. Era previsible el decreto del Poder Ejecutivo del 7 de setiembre de 1946 por el que se resolvía liquidar la entidad y sus bienes. Toda transacción entre Perón y la oligarquía, entre Eva y la Sociedad de Beneficencia, resultaba imposible.
Cinco días más tarde Eva Perón se entrevistaba con Ricardo Guardo, Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y le solicitaba la pronta sanción de los derechos políticos de la mujer. Sus dos artículos principales decían:
Artículo 1 – Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerden o imponen las leyes a los varones argentinos.
Artículo 2 – Las mujeres extranjeras residentes en el país tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerden o imponen las leyes a los varones extranjeros, en caso de que éstos tuvieran tales derechos políticos.
Algún tiempo después, un diputado radical, verboso y bilioso, Ernesto Sanmartino, había calificado a las masas populares del 17 de octubre de 1945 como un verdadero “aluvión zoológico”. En la Cámara, el 22 de julio, el mismo diputado presentó un proyecto de ley que establecía que
“las esposas de los funcionarios públicos, políticos y militares, no pueden disfrutar de honores ni de ninguna clase de prerrogativas de las que gozan sus maridos, ni pueden asumir la representación de éstos en los actos públicos”.
Pero eran días huracanados. Evita ignoró todas las críticas. Se había lanzado a la política con un aire desafiante, orgullosa de ser ella misma y encarnar a los olvidados, pisoteados y ofendidos. Fue la gran vengadora. Perón no ahorraba tampoco sus críticas a la antigua clase dominante. Rindió un homenaje a las enfermeras, a la mujer argentina:
“no a la que gasta sus noches en una boite, sino a la que consume su juventud y su vida al lado de un enfermo; no a la que gasta sus días recorriendo tiendas, buscando pretextos para gastar dinero, sino a la que lleva a sus hijos el pan ganado en las fábricas o en las tareas domésticas”.
Era un homenaje del Coronel, ahora General, a las obreras y a las sirvientas. Pero ya no había sirvientas.
Lunes, 27 de Septiembre de 2004 23:31 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Conocimos a Stella Díaz Varín (La Serena, agosto 11 de 1926) en 1980 en casa de la escritora y fotógrafa Leonora Vicuña en calle San Isidro en Santiago. Estaban Jorge Teillier, Rolando Cárdenas, Eduardo “Chico” Molina, Germán Arestizábal, Alvaro Ruiz, José María Memet, Verónica Poblete, Bárbara Martinoiya, pintores, escultores. Era el cumpleaños de alguien; un invierno de lluvia en el Santiago del Toque de Queda y de uniformes verdes en cada esquina. Todo el mundo le decía “la Colorina” y ella se dejaba querer como Dios manda. Habíamos leído “Razón de mi ser” (1949), “Sinfonía del hombre fósil” (1953), “Tiempo, medida imaginaria” (1959). Alone la había comparado con Huidobro, y Enrique Lihn decía que era una de las pocas artistas con voz propia en el mundo literario chileno. Ni más ni menos. Admirada por toda una generación, Stella conservaba la viveza de sus ojos y una fuerte voz para declamar textos propios o ajenos. Solía recitar de memoria versos de Rimbaud; “Los motivos del lobo”, de Rubén Darío; algo de “Las Flores del Mal”, con un acento baudeleriano inconfundible, según Molina. Leamos a Lihn: “Su poesía tiene un fondo de violencia y en sus versos largos, acumulativos, se ve la fuerza de su voz interior, imperiosa, arbitraria, como una cantante desconsolada y frenética, orgullosa de sus imágenes”.
Esa noche de tertulia nos habló de su vida en La Serena; de cómo –al igual que Neruda- le escribió un poema al Presidente Gabriel González Videla, antes de la traición de éste. Estoy arrepentida, nos dijo, pero a los 16 años uno es demasiado joven. Llegó a Santiago a estudiar medicina, trabajó en los diarios “La Opinión”, “Extra”, conoció a los mejores de su tiempo, fue muy amiga de Pablo de Rocka, quien la apoyó señalándola como una de las grandes de nuestra lírica. Compartió tertulias con Francisco Coloane, Carlos Droguett, Nicanor Parra, Luis Oyarzún, Humberto Díaz Casanueva, Alberto Romero, Teófilo Cid, Andrés Sabella.
En los poemas de Stella Díaz Varín uno puede observar la angustia de la descomposición del tiempo en las imágenes, a través de perros azules que se confunden con la vigilia, semillas que huyen despavoridas y la palabra, las famosas palabras de su cotidianidad que la llevan a la infancia, a los riachuelos de su despertar sexual. Poesía dentro de la poesía. La originalidad de esta autora consiste en que supo incorporar lecturas de los clásicos franceses y alemanes en pequeñas dosis de locura y frenesí, a través del cual, medita, indaga en la razón de la existencia en un mundo como el nuestro, tan lleno de copias, de maderas de Dios, como dice en uno de sus textos.
Reflexiona la escritora: “Nunca he pensado qué es la poesía. Es algo absolutamente fuera de mi misma. En el mismo momento en que lo haga jamás volvería a escribir un poema. Existen instantes poéticos en los que tú existes, pero no se puede decir nada más, porque la poesía trasciende a todo. Tampoco sé lo que siento cuando escribo, porque me encuentro totalmente ida”.
Organizamos eventos en la Sociedad de Escritores de Chile, junto a Luis Sánchez Latorre, Emilio Oviedo, Isabel Velasco, Teresa Hamel, Walter Garib; solíamos tomar café con Enrique Lihn en la Plaza del Mulato Gil, compartimos la militancia contra la dictadura. El año 1990 (con Stella) fuimos campeones de polka en un baile de la Sociedad de Escritores de Chile ante la envidia de decenas de poetas que deseaban bailar con ella. Nos reencontramos este año en la Feria del Libro de La Serena. Andaba con sus últimas obras: “Los dones previsibles” (Premio Pedro de Oña, 1987), “La Arenera” (1993), “De cuerpo presente” (1999). El año 1994 los escritores cubanos le rindieron un homenaje en La Habana y editaron una antología de su obra en la misma Colección de Clásicos junto a Mallarmé y Dylan Thomas, sus favoritos. Ahora, y después de haber contribuido durante décadas a nuestra literatura espera sentada junto a sus nietos, el pago de Chile.
Lunes, 27 de Septiembre de 2004 17:11 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Publicado en diario Clarín de Buenos Aires, Suplemento “Ñ”, edición del sábado 25 de septiembre de 2004.
A diez años de la muerte de Jorge Abelardo Ramos, es tiempo de evocar la significación de su obra. Puntualizo dos aspectos de su reflexión. El primero se vincula a la trayectoria del socialismo internacional en el siglo XX; el segundo al modo en que Ramos reflejó esa trayectoria en su interpretación de los procesos políticos argentinos.
El marco teórico-político de referencia de Ramos es la tradición leninista y hay un aspecto de esa tradición que fue para él decisivo: la consideración de los fenómenos del desarrollo desigual y combinado y el modo en que ella se reflejó en la crítica al socialismo "etapista" de la Segunda Internacional. De acuerdo a este último, el epicentro de la transformación político-social en los países en vías de desarrollo era la revolución democrático-burguesa contra el feudalismo y sus versiones adláteres. En la Argentina, el socialismo de Juan B. Justo era la expresión acabada de esta visión evolucionista. El leninismo había roto con esta visión gradualista. ¿Qué ocurría si la burguesía era demasiado débil para llevar a cabo su propia revolución democrática? La idea trotskysta de una "revolución permanente" era la expresión más acabada de esta lectura: la revolución democrática debía iniciarse bajo banderas burguesas, pero sólo podía consolidarse bajo un liderazgo socialista.
Este fue el punto de partida de Ramos, que lo llevó a una relectura profundamente original del proceso político argentino. El liberalismo político, lejos de ser en la Argentina la expresión de una burguesía en proceso de ruptura con el Antiguo Régimen, era la forma política de la dominación oligárquica. Frente a él, las formas de la revolución democrática tenían que ser necesariamente anómalas respecto a los esquemas clásicos: ellas se expresaban a través del nacionalismo militar aliado, en el caso argentino, a la fuerza de los sindicatos. Todo esto hoy es moneda corriente en la interpretación histórica, pero es preciso volver a los 40, para advertir la originalidad de la intervención teórica de Ramos y el coraje político para nadar contra la corriente y dar apoyo crítico al peronismo. El equilibrio teórico que intentaba se componía de una interpretación del peronismo como revolución democrática y de la afirmación de la perspectiva socialista en de la revolución nacional.
Toda esta perspectiva nueva de la naturaleza de los políticos y de la significación de sus ideologías se tradujo en una visión global de la historia argentina que puso en cuestión los fundamentos interpretativos del liberalismo mitrista. Nuevamente, hoy día muchas de las tesis de Ramos han pasado a ser generalmente aceptadas, pero es necesario remontarse en el tiempo para ver la originalidad profunda que este enfoque implicaba en su formulación originaria. No es exagerado afirmar que "Revolución y Contrarrevolución en la Argentina" fue el libro político más influyente de mi generación.
Yo colaboré políticamente con Ramos durante cinco años. Después tuve mis disidencias y en 1968 dejé el partido que él había fundado. Estos desacuerdos se vinculaban, al momento de mi ruptura, con la viabilidad de un partido separado del peronismo y, más en general, con la universalidad que Ramos atribuía a la formación del partido como modo de mediación política, pero después de mi partida los desacuerdos hubieran sido más profundos (yo no hubiera apoyado su acercamiento al menemismo). Pocos meses antes de su muerte me envió a Londres uno de sus libros, con una dedicatoria sumamente afectuosa. Habíamos quedado en encontrarnos, pero poco antes de mi viaje a Buenos Aires él falleció. Nos queda, en todo caso, el recuerdo de un hombre admirable, cuyo nombre está indeleblemente inscripto en la historia de la izquierda argentina.
(*) Politólogo
Miércoles, 29 de Septiembre de 2004 17:13 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Entre las tantas iniciativas tendientes al conocimiento de la Cordillera, es necesario sin duda recordar también el vuelo sobre una parte de ella, cumplido por De Agostini en 1937. Hombre abierto y atento a toda novedad, el misionero ya había sabido valerse magníficamente de la técnica fotográfica para documentar sus propios logros, y supo utilizar siempre toda nueva posibilidad ofrecida por el progreso. Fue, pues, espontáneo en él tratar de poder emplear también los medios aéreos para tener una visión aún más clara de la cadena montañosa. El vuelo de 1937 forma siempre parte de aquellos emprendidos por los pioneros de la aviación, por cuanto, no obstante los progresos de la industria, las particulares condiciones climáticas de la Patagonia tornaban arduo, de cualquier modo, el normal vuelo en avión. Dice al respecto De Agostini: "La navegación aérea en este sector austral de los Andes es una de las más difíciles del mundo... las ráfagas de viento... son terriblemente poderosas y vertiginosas, y producen en su carrera pozos de aire y fuertes remolinos que pueden hacer descender de golpe al aparato centenares de metros".
El primer vuelo sobre tierras magallánicas había sido realizado por el francés Omar Page no muchos años antes. El 23 de agosto de 1914 se lanzó al cielo de Punta Arenas frente los ojos maravillados de poderosos y humildes. Pocos días más tarde el mismo Page sobrevolaba el Cabo de Hornos. En 1916 los chilenos Fuentes y Castro, con un Bleriot de 80 HP, efectuaron la primera travesía del Estrecho de Magallanes, en 23 minutos. Inmediatamente después del conflicto mundial nació el Aero Club de Punta Arenas, y el 21 de mayo de 1921, el SVA de 220 caballos del club, comandado por Mario Pozzatti, efectuaba el primer vuelo postal de la América Austral, transportando una valija con cartas de Punta Arenas a Río Gallegos. El segundo vuelo fue cumplido de Punta Arenas a Ushuaia en 1928 por el alemán >Gunther Plüschow, con el hidroavión "Cóndor de Plata".
Este piloto debe ser considerado un pionero, precursor de una nueva era: sus vuelos con propósitos de exploración aportaron una riquísima documentación acerca de toda la región. Plüschow logró sobrevolar también el terrible Monte Sarmiento y, de regreso, pasó sobre el fiordo De Agostini. De este pasaje dejó una impresión escrita: "¡Oh, monseñor De Agostini! ¡Tú que tanto has trabajado por descubrir las bellezas de la Tierra del Fuego. Ahora experimento la emoción inmensa que sentiste tú al descubrir este magnifico fiordo, que justamente lleva tu nombre!" Después de esta necesariamente breve historia de los pioneros de la aeronáutica en las tierras magallánicas, volvamos a De Agostini y a su vuelo sobre el Balmaceda y el Paine, que le permitió reunir una enorme documentación fotográfica, la que continuó siendo, durante muchos años indispensable y única para el conocimiento de esas regiones. Compañero en la empresa y piloto del monoplano "Saturno" era uno de los animadores del Aero Club de Punta Arenas, Franco Bianco, hijo de piamonteses, que llegó a ser famoso por haber cumplido el raid Punta Arenas - Santiago - Mendoza - Buenos Aires - Punta Arenas: 6700 kilómetros viajando solo.
Para emprender el vuelo De Agostini se dirigió a Puerto Natales, donde esperó un par de días que el tiempo mejorara. Al tercer día, el 13 de abril, aclaró. "A las 10 envío un fonograma a Bianco: 'Tiempo óptimo - Cordillera al descubierto'. Respuesta inmediata: 'Voy al campo y parto'." Esa tarde iniciaba el vuelo."Dos carabineros chilenos vigilan el aparato... Cuando subo a la carlinga, uno de ellos me pregunta por qué no me coloco el paracaídas. Pienso entre mí que el único paracaídas que llevo siempre conmigo es una reliquia de San Juan Bosco, a quien invoco en las dificultades y peligros". El avión despega. "Es la primera vez que sobrevuelo la inmensa Cordillera Patagónica, que desde tantos años es meta predilecta de mis estudios y de mis investigaciones. En pocos minutos el avión, con rápida subida, está a gran altura".El liviano aparato ha llegado a los 2000 metros, y penetra en el estrecho valle entre el Balmaceda y el Cerro Prat. " ... Cuando de pronto siento que el aparato desciende y cae verticalmente en el vacío, como si hubiese perdido las alas a una velocidad impresionante, cincuenta, cien metros? Franco me aseguró después que debían ser doscientos metros. No me he todavía recuperado de la sorpresa de aquel salto acrobático, cuando ahora una fuerza invisible nos lanza velozmente hacia lo alto en tremenda subida. El "Saturno" tiembla y oscila, se hunde y se eleva como si estuviese a merced de una gigantesca marejada... Franco domina con maestría y seguridad el aparato, y a mis temerosas preguntas responde que, apenas salidos de esa garganta, entraremos en una zona de mayor calma".
Apenas hay tiempo de tomar la máquina fotográfica y ya el avión está sobre el Paine, "que absorbe nuestras mirada con la belleza y majestad de innumerables pirámides, torres y penachos, que lo hacen aparecer como una gigantesca catedral gótica... Con una subida a todo motor, Franco lleva el aparato a 3200 metros". Desde allí arriba el horizonte se abre sobre ángulos conocidos y desconocidos, despertando el entusiasmo del misionero.
"Por todas partes hielo y nieves eternas, cadenas de montañas de las cuales los mapas no dan noticia alguna, dejando solamente un espacio en blanco con la inscripción 'inexploradas'.. Ahora nuestros ojos son irresistiblemente atraídos por una inmensa avenida de hielo que la Cordillera, horrendamente revuelta, regurgita".
El vuelo prosigue sobre el Lago Argentino. Los dos pasan junto a las cimas del Monte Mayo y se dirigen un poco más al norte, hasta entrar en el Hielo Continental. "Más a septentrión se extiende la inmensa avenida de hielo del Glaciar Upsala, bordeada por ambos costados por montañas que blanquean por la nieve, entre las cuales se destaca, altísima y dominadora, la imponente torre del Fitz Roy. Hemos entrado en el reino misterioso de las blancas soledades, donde el viento y las tempestades imperan como soberanos, pero hoy todo es luz y silencio profundo, herido tan solo por el rugir del motor. Permanezco absorto ante el fascinante espectáculo y saboreo anticipadamente la alegría de develar los últimos secretos de estos hielos eternos."
Después de cuatro horas de vuelo, el "Saturno" retorna a la base con De Agostini consciente de haber dado la última pincelada al ya completo cuadro de sus exploraciones.
Jueves, 30 de Septiembre de 2004 23:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.