“Los latinoamericanos deben tender a formar una confederación contra el panamericanismo, porque el Río Grande no solamente es la frontera de México sino de la América Latina” – Manuel Ugarte.
Por Jorge Abelardo Ramos Febrero de 1985
Tengo en mis manos un retrato amarillento y algo borroso, de ambigua retícula. Una muchacha francesa, con una chispa maliciosa en los ojos, observa arrobada a un criollo sereno, bien plantado. Es su marido. Joven todavía, en su pelo rizado se advierten canas. El criollo, de traje, corbata y ancho cuello de camisa a la moda, luce bigotes recortados a la 1914 y un aire formal. Ella se llama Therese. El marido es Manuel Ugarte, un argentino en el destierro. La escena se fija en un solemne estudio de Niza. Son años felices. Las catástrofes del siglo XX aún se incuban en el inescrutable provenir. Pero Ugarte vive su estadía europea con melancolía.
No era para menos, pues en la irresistible Argentina del Centenario, orgullosa y rica, el emporio triguero del mundo, no había lugar para él. No solamente porque, como decía Miguel Cané, escribir una página desinteresada en Buenos Aires equivalía a recitar un soneto de Petrarca en la Bolsa de Comercio, sino a causa de que Ugarte iría a desenvolver su vida contra la lógica de la factoría euro-porteña: era socialista, aunque criollo y católico; argentino, pero hispanoamericanista. Si bien es cierto que lucharía por la neutralidad en las dos guerras inter-colonialistas del siglo, debería hacerlo contra la opinión dominante del rupturismo demo-izquierdista favorable a las potencias democráticas; más tarde, asumiría la defensa de la industria nacional y de la clase obrera en un país agropecuario, librecambista y antiobrero. En fin, al final de su vida, apoyó al Coronel Perón y fue su Embajador en México. La obra de Ugarte no fue publicada nunca en la Argentina. El único libro que vio la luz entre nosotros, lo publiqué yo en 1953 cuando Ugarte había muerto ya hacía dos años.
En realidad, se había convertido en un muerto civil mucho tiempo antes. Sin el respaldo de un partido, de una capilla, de los grandes diarios, o del orden vigente, ningún editor manifestó nunca el menor interés por publicar algún libro de Ugarte. Semejante maravilla se explica porque la formación del gusto público, en 1914 o en la actualidad, corría por cuenta de los intereses creados por la oligarquía anglófila y su dócil clientela de la clase media urbana, en suma, el cipayo ilustrado, que se cultiva a la orilla de los grandes puertos de la América Latina. La norma de prestigio consistía en que lo bueno se impone. Según el sociólogo alemán Levin Schucking, corresponde formularse la pregunta siguiente: ¿no será que aquello que se impone es lo que después se considerará bueno?
Mi relación personal con Ugarte se redujo a una carta y una frustrada llamada telefónica. En 1949 le envié a Cuba, donde era Embajador, un ejemplar de América Latina: Un país. Me agradeció el libro con unas líneas. En 1951, vivía yo en España. Un día de diciembre lo llamé por teléfono a su casa, pero había viajado a Niza, donde conservaba un pequeño departamento. Tito Livio Foppa, el Cónsul General en Barcelona, me informó días más tarde que Ugarte había muerto en Niza. No me ocultó el consul su creencia en un suicidio. Esto último nunca fue esclarecido. Al regresar de Europa, en 1953, edité El Porvenir de América Latina. Escribí un estudio preliminar, como tributo de homenaje al gran precursor, desaparecido en la oscuridad más completa. Al año siguiente, en noviembre de 1954, organicé una Comisión de Homenaje. Recibimos los restos de Ugarte en el puerto de Buenos Aires, que llegaron con aquella Therese Desmard cuya foto hoy miro a través del tiempo.
Declinaba el gobierno de Perón. Un silencio sepulcral reinaba sobre la República, en cuyo subsuelo toda la reacción conspiraba. Pugnaban por derribar a Perón tanto la agónica partidocracia democrática, como la izquierda cosmopolita y el nacionalismo puramente retórico de ciertos grupos de la derecha antiobrera. En ese momento, Therese Desmord regresó al país con los restos de Manuel Ugarte.
Enseguida organizamos en el salón “Príncipe George” un Funeral Cívico en su homenaje. Hablaron en el acto Carlos María Bravo, Rodolfo Puiggrós, John William Cooke y yo. Corría el mes de noviembre. A pesar de la tensión reinante, congregamos unas cuatrocientas personas. Salvo el Presidente Perón, que envió un telegrama de adhesión, ni el gobierno ni el peronismo oficial se hicieron presentes. Y, va de suyo, nadie de la “inteligentzia” llamada argentina. Soplaba un viento gélido y en el espíritu colectivo palpitaban sórdidos presagios. La contrarrevolución democrática estaba en marcha. El año 1955, año clave para explicar la profundidad de la crisis orgánica que se abatió sobre la sociedad argentina, ya estaba a la vista.
Al rendir justicia histórica a la solitaria lucha de Manuel Ugarte, no perseguía yo un simple propósito de vindicación personal, por legítima que fuese. Ugarte resumía en su largo exilio el infortunado destino del pensamiento nacional. Y nosotros veíamos reflejarse en su peripecia individual la suerte que corrían los disconformistas y rebeldes de todos los tiempos en un país semicolonial. Exiliados en el espacio o en el tiempo, en la geografía o la historia, emigrados interiores gracias al olvido organizado, la desfiguración o la murmuración histórica, todos los revolucionarios, que ambicionábamos una patria nueva de un modo u otro, diferencias políticas aparte, sufríamos tribulaciones similares a las de Ugarte.
Decidí titular el ensayo sobre el Precursor, Redescubrimiento de Ugarte. Desprendido del volumen de Ugarte El Porvenir de América Latina, al que servía de prólogo, el ensayo hizo una vida propia y fue reeditado varias veces en la Argentina y en España. Ofrezco a la paciencia del lector aquel prólogo de 1953, con los retoques piadosos que la geriatría literaria exige a un viejo texto.
Jueves, 01 de Diciembre de 2005 19:53 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
“Debemos ser altiva y profundamente patriotas... Si no queremos ser mañana la raza sojuzgada que se inclina medrosamente bajo la voz de mando de un conquistador audaz, tenemos que preservar colectivamente, nacionalmente, continentalmente, el gran conjunto común de ideas, de tradiciones y de vida propia fortificando cada vez más el sentimiento que nos une, para poder realizar en el porvenir... la democracia total que será la PATRIA GRANDE del mañana” (4 de abril de 1912) - Conferencia en la Federación Obrera de la República del Salvador
“Soy un hombre sereno y amigo de la paz pero ante la agresión sistemática, ante la intriga permanente, ante la amenaza manifiesta, todos los atavismos se sublevan en mi corazón y digo que si un día llegara a pesar sobre nosotros una dominación directa, si naufragaran nuestras esperanzas, si nuestra bandera estuviera a punto de ser sustituida por otra, me lanzaría a las calles a predicar la guerra santa brutal y sin cuartel, como la hicieron nuestros antepasados en las primeras épocas de América, porque en ninguna forma ni bajo ningún pretexto podemos aceptar la hipótesis de quedar en nuestros propios lares en calidad de raza sometida ¡Somos indios, somos españoles, somos latinos, somos negros, pero somos lo que somos y no queremos ser otra cosa!” (1912)
ESTADOS UNIDOS Y NOSOTROS
”De dónde sacarían los Estados Unidos la eficacia de su acción, la fuerza de sus penetraciones, el éxito inagotable de su perpetua intriga, sino de la avidez de nuestros hombres de negocios, de la ambición subalterna de nuestros políticos, de la falta de conciencia superior de los pequeños grupos nacionales, de las discusiones entre las repúblicas hermanas, de nuestro caos social, en fin, donde todos dentro de la ciudad aspiran a gobernar, donde todas las regiones dentro de la nación se disputan la primacía, donde todas las naciones dentro de la América hispana se despedazan en la inconsciencia de un delirio fratricida que nos lleva a abrir las puertas al enemigo de afuera para saciar rencores, apetitos o represalias en detrimento del hermano”.
"El porvenir de la América española" (1910)
Jueves, 01 de Diciembre de 2005 20:14 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Bolivia agoniza, pero no sólo por la voracidad de las petroleras, la maldad de los organismos financieros o la ambición de las oligarquías vecinas. Agoniza por su crisis espiritual, porque su “ajayu” (palabra aymara que significa alma) está casi desintegrada.
Cuando miles de comerciantes exigen que continúe la venta de ropa usada de EEUU (prohibida en toda la región), lo que ocasiona el cierre de fábricas y talleres, se advierte que la crisis ha alcanzado a sectores populares.
Cuando las FFAA observan impasibles la entrega a EEUU de 28 mísiles defensivos (de corto y mediano alcance), donados por China Popular, para que sean desactivados y luego devueltos como chatarra, se comprueba que carecen de dignidad.
Cuando el candidato presidencial del MNR, Michiaki Nagatani, es aplaudido por asegurar que seguirá pagando a los mayores de 65 años un bono solidario (BONOSOL), cuyo monto (250 dólares al año) es el mismo para un paupérrimo campesino o para el plutócrata Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), con lo que se dilapidan los recursos de la liquidación de las empresas estatales, se engaña al país al decirle qué saldrá de la miseria por el camino de la limosna. ¿Qué hubiera pasado si los europeos occidentales utilizaban los dineros del Plan Marshall para repartirlo entre sus ancianos?
Cuando llega a la sede de gobierno el Presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), José Céspedes, después de vociferar la consigna ¡Independencia!, ¡Independencia!, en una reunión pública de Santa Cruz, (“El Deber” 18-06-05), sin que nadie critique su actitud, se demuestra que el fatalismo disgregador ha adormecido a columnistas y comunicadores sociales. Cuando los disgregadores de Bolivia hacen firmar libros a favor del separatismo sin que existan respuestas por la unidad nacional, se comprueba que la capacidad defensiva de los bolivianos es inexistente.
Cuando muchos cooperativistas mineros se oponen a la reorganización de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), en alianza con las transnacionales, y sindicalistas de YPFB que impulsaron la liquidación de la estatal petrolera pretenden repetir sus tropelías, ahora que la empresa ha sido reflotada, sin que la sociedad los condene, debe aceptarse que el debilitamientos de la conciencia nacional ha llegado al movimiento obrero. COMIBOL y YPFB pueden ser reorganizadas sin las lacras de la corrupción que las corroyeron.
Calles y caminos son cotidianamente bloqueados, con frecuente financiamiento de ONGs, por motivos nimios. No existe preocupación por el país en su conjunto. Muchos creen que los problemas serán resueltos con una Asamblea Constituyente, a realizarse después de las elecciones presidenciales del 18 de diciembre. Están equivocados, porque en estas elecciones se elegirán prefectos departamentales, que antepondrán la región al país y obstaculizarán la reconstitución del Estado Nacional.
Casi la mitad de la población deposita su esperanza en Evo Morales, el primer indígena, con visión nacional, que ocuparía la presidencia de la República. Me sumo a esa ilusión, pero siempre y cuando su acompañante a la vicepresidencia, Álvaro García Linera, abandone su prédica de “nación aymara”, con derecho a territorio propio, a parlamentarios “originarios” y manejo autónomo de recursos naturales. Hasta ahora nadie ha trazado diferencias claras entre indígenas y mestizos o entre territorios de unos o de otros. Por el contrario, la base de la nación es indo mestiza. Pero en tanto el indigenismo a ultranza es sólo testimonial, detrás del separatismo regional están las transnacionales que pretenden controlar el gas de Tarija y Santa Cruz, para beneficio de sus filiales y socias asentadas en Chile, Argentina y Brasil.
Existe poco espacio para la esperanza. Aunque el “ajayu” de Tupak Katari, de los protomártires de la independencia y de patriotas como Busch, Villarroel, Almaraz, Quiroga Santa Cruz y Ortiz Mercado puede aún lograr que el MAS forme parte de un Movimiento Nacional más amplio y unitario, desprovisto de fundamentalismos indigenistas y capaz de salvar a Bolivia.
Viernes, 02 de Diciembre de 2005 22:00 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Ella se fue, diseminada, entre las duras cordilleras y perdió entre sal y peñascos los más tristes ojos del mundo, y sus trenzas se convirtieron en agua, en ríos del Perú, y sus besos se adelgazaron en el aire de las colinas,
y aquí está en la tierra y los sueños y las crepitantes banderas y ella está aquí, pero ya nadie puede revivir su belleza.
Sábado, 03 de Diciembre de 2005 14:30 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por RAFAEL ARAYA MASRY Especial para "Río Negro" - Sábado 3 de diciembre de 2005
A pocos días de las elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile, vuelve a estar sobre el tapete una de las tareas pendientes de la democracia: el derecho a que los chilenos que residen en el exterior puedan emitir su voto en sus países de residencia para elegir a sus autoridades.
Cuando se negoció la salida de Augusto Pinochet del gobierno de Chile, luego de la categórica derrota que el dictador sufrió en el plebiscito de 1988 –en el que se suponía seguro triunfador–, pocos pensaban en las leyes y normas "de amarre" que la dictadura les dejaba como legado a los chilenos y de las que ha sido extremadamente difícil salir. Tal vez entre las más paradigmáticas estén la que les impide a los chilenos votar en el exterior, la que crea la "institución" de los senadores designados por diferentes poderes públicos del Estado, la condición de senadores vitalicios para todos los ex presidentes de la República (excluido Patricio Aylwin e incluido Pinochet), el sistema electoral binominal y los preceptos legales que hacen necesarias ciertas mayorías parlamentarias calificadas para modificar la Constitución del país. Pero nos centraremos en el derecho a votar en el exterior.
Junto con el golpe de Estado de 1973 que derrocó al presidente constitucional de Chile, el Dr. Salvador Allende, la represión desatada por la dictadura y las terribles condiciones económicas en que se sumió el país empujaron a más de un millón de chilenos fuera de las fronteras. Algunos, siendo perseguidos, lograron escapar o fueron condenados al exilio por el régimen militar; otros partieron por el miedo imperante en la sociedad chilena y otros, en busca de un futuro más digno para sí mismos y para los suyos. Cualquiera sea la razón que cada chileno tuvo para emigrar, lo cierto es que sólo en la República Argentina llegó a haber cerca de un millón de ellos extendidos por toda la geografía, pero principalmente en la región patagónica: Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Son personas que han aportado al desarrollo político, humano, laboral y cultural de un país que les abrió generosamente sus puertas y los acogió como iguales en momentos en que los chilenos llegaban con las heridas abiertas por los padecimientos sufridos a manos de la dictadura.
Con frío cálculo matemático y electoral, y teniendo en cuenta este antecedente, la derecha parlamentaria se ha opuesto tenazmente y de manera permanente a aceptar la posibilidad de que los chilenos en el exterior puedan votar cada vez que en ese país hay elecciones. Saben que la correlación de fuerzas les es desfavorable. Entonces –y a partir de ese precepto– se ha condenado sistemáticamente al ostracismo electoral a todo chileno que resida fuera del territorio nacional.
Han pasado tres gobiernos de la Concertación, una alianza que nació para enfrentar a la dictadura, nos encontramos ante un casi seguro nuevo triunfo de esta coalición, encabezada esta vez por la Dra. Michelle Bachelet, y el tema seguirá pendiente de resolución a la espera de contar con la fuerza parlamentaria suficiente para modificar sustancialmente las más perversas leyes de la Constitución, aquellas que han permitido la supervivencia de enclaves autoritarios propios de los tiempos de la dictadura, aquellas que permiten que si una lista no dobla en votos a la otra, sea elegido un candidato por fórmula, desechando el poder real del voto de la mayoría.
No obstante, también hay avances. Con la reforma constitucional de agosto último, se han restituido importantes derechos cercenados por la dictadura militar, como el derecho inalienable del presidente de la República a nombrar y destituir a los comandantes en jefe de las FF. AA., el derecho a la doble nacionalidad (cosa muy importante para todos los nacidos en la Argentina hijos de padre y/o madre chilenos) y el carácter del Consejo de Defensa del Estado como órgano de consulta y no resolutivo. En fin, un nuevo avance democrático en el desarrollo político del país.
Pero hay tareas pendientes; una de ellas es el poder ejercer el derecho ciudadano de votar dondequiera que uno se encuentre. Por el momento, las cosas siguen como están. Sin embargo, los chilenos en el exterior se organizan cada vez más para que esto sea modificado y, mientras no lo sea, se dan maña para conseguir que la mayor cantidad de compatriotas inscriptos en los registros electorales concurra a Chile a emitir su voto el próximo 11 de diciembre. Todo sea por mantener erguido el espíritu cívico y ciudadano que hace grandes a los países y a los pueblos.
Rosa Núñez Pacheco, (Arequipa, Perú, 1971) escritora y docente de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa en la Escuela de Literatura y Lingüística, viajó a Chile en el mes de noviembre, a participar en el X Encuentro Internacional de Escritores realizado en la Provincia de Chañaral, y en la III Región de Copiapó en el norte chileno, evento organizado por la Corporación Cultural de dicha región que dirige el escritor Omar Monroy. Doctorada en Ciencias Sociales, forma parte del equipo editorial de la revista “Apóstrofe” de la misma Casa de Estudios Superiores.
Ha publicado ensayos, artículos, reseñas y entrevistas en distintas revistas culturales y es una de las figuras emergentes de la nueva literatura peruana. Acaba de publicar su primer libro “Objetos de mi tocador” (Logo Sagrado Editores, Perú, 2005), del cual hemos seleccionado dos relatos. CENTÓN
Mientras los artículos del resto de las vitrinas eran renovados semanal o quincenalmente, los de Centón permanecían presos del tiempo. Aquella vitrina desde que fue colocada junto a la sala de lectura jamás fue trasladada a otro lugar. Nadie sabía a quienes pertenecía ni desde cuándo estaba ahí, sólo unas palabras apostadas al final de uno de los poemas mencionaban una fecha: primavera de 1981.
El nombre de la vitrina era Centón y estaba escrito con letras doradas y en alto relieve sobre una franela negra. Un vidrio vallado por un marco de cedro barnizado resguardaba todo aquello de las iniquidades del tiempo.
Lizardo atravesó el pasadizo y notó que en esos años de ausencia, las gruesas paredes de sillar habían adquirido un color blanco humo más opaco. A esas horas, el sol ya se estaba ocultando y los fluorescentes despedían una luz blanca en el interior de los salones, donde algunos estudiantes tomaban apuntes, leían o, simplemente, oían a sus profesores. El aire solitario que envolvía cada columna, cada esquina, cada ventana de la vieja casona, era el mismo de siempre, es más, ahora la Facultad de Letras parecía un páramo.
Lizardo tenía mucho que recordar, desde las eternas postergaciones de exámenes y toma de locales, hasta el afán de soñar con algo imperecedero, capaz de sellar el paso por la Universidad. Sin embargo, aquellos sueños que tuvo él y que tuvieron sus compañeros de repente, sin saber por qué, un día dejaron de ser soñados.
Después de dar el recorrido por el pasadizo y por todos los ambientes de su antigua facultad, se asomó a la sala de lectura donde aún estaban las grandes mesas de madera y el cartel que decía “silencio”. Ingresó en ella y se fue a parar frente a la ventana, como antes lo hacía, al parque poblado por cipreses, en cuyos troncos casi siempre se hallaban apoyados parejas de enamorados o alumnos solitarios con un libro entre las manos.
Los vidrios de la ventana le trajeron a la mente el recuerdo de una vitrina y junto con ésta vinieron las imágenes de sus compañeros. Murmuró algunos nombres. Luego, con gran precisión, recordó la última vez que estuvo con ellos. Fue cuando arreglaron la vitrina. De pronto, su ánimo comenzó a exaltarse y se arrepintió por no haberse detenido frente a las vitrinas que vió en el pasadizo. Con pasos indecisos se dispuso a salir de la sala de lectura. Cuando estuvo afuera sintió un resquemor que le electrizó el cuerpo. Ahí estaba Centón, tal como lo habían dejado la última vez. Fue como ver nuevamente a sus compañeros. Ahí estaba el poema de Mario con sus noches punzantes de estrellitas temerosas, y también estaba el de Paola con el hermetismo de siempre. Leyó todos los poemas, excepto uno: el suyo. Recordó que lo había escrito en la sala de lectura, en las tardes después del taller de literatura.
Era jueves, tal vez un buen día para regresar. Aún no sabía exactamente por qué había ido a dar a ese lugar; pero permaneció parado largo rato, sumido en el pasado. De pronto, alguien le puso la mano sobre el hombro. Era el portero y le dijo: “Vamos a cerrar”. Lizardo asintió y con ojos trémulos volvió a leer a Centón. Se retiró dando pasos cortos. Cruzó el parque y al llegar a la garita de la Universidad, se detuvo y vio que las luces del pabellón de su facultad estaban apagadas. La noche había adquirido una negrura más espesa. Siguió caminando contra el viento. Sus manos sostenían un maletín de negocios. Advirtió que por algunos instantes había dejado de pensar en números y cuentas. Mientras caminaba iba pensando en aquella primavera de 1981 y le pareció que fue el mejo momento que pasó; sin embargo, ahora todo se veía tan lejano. Solo Centón era el nexo con esa época. Sintió ganas de mandarlo todo al diablo: los negocios, los viajes, su vida misma. SINOPSIS
He decidido escribir esta historia aunque te moleste, porque sé que al leerla sabrás reconocerte y entonces querrás reprochármela y quién sabe quizá hasta negar que existió, pero eso ya no importa. La decisión no fue fácil, incluso pensé que nunca podría hacerlo, sentía que sería algo como escribir en el aire; sin embargo, ahora al contemplar desde el puente el río que se va, comprendo que es preciso ponen un punto final a todo esto, y creo que el momento propicio ha llegado.
Empezaré recurriendo a la primera carta que me enviaste desde esa lejana ciudad a la que nunca quisiste que vaya; probablemente el ir allá hubiera cambiado el curso de nuestra relación, pero no quiero pensar en lo que no fue, sino en lo que realmente pasó. Esa primera carta con la caligrafía hermosísima parecía un grabado, en ella expresabas lo que yo buscaba en los poemas. Tus palabras cobraban vida en mis ojos y tu imagen, aún no desvanecida, aparecía constantemente en cada momento de mi existencia. Bastó vernos un instante para saber que nuestras vidas se habían encontrado.
Las cartas son sólo una pequeña muestra de lo que significó aquel tiempo. Mejor sería hablar de las fotografías. Realmente eran hermosísimas. Entre foto y foto se trasluce una infinita felicidad que la cámara no supo captar, pero que nosotros registramos en nuestra memoria compartida.
Creer que las imágenes, al igual que las palabras, expresan fielmente lo que pasó, es engañarse, ahora lo sé, ya que desde no hace mucho vengo analizando minuciosamente cada carta, cada fotografía y encuentro que, en realidad, hay cosas imprecisas, vagas, que obviamos por mucho tiempo y que hoy es preciso aclarar.
Llegado a este punto, nuestra historia adquiere otro matiz, recurrir a un objeto ayuda mucho a la memoria. No serán las cartas ni las fotos, que ya caen sobre el agua, ni tampoco los innumerables regalos que me hacías los que me harán dar sentido a lo vivido, sino los objetos más simples como las velas que alumbraban nuestras veladas y que tú te empeñabas en apagar cada vez que yo las encendía; más precisamente son las flores que deshojabas mientras me mirabas sin hablar. Apagaste mi vida, deshojaste mi ser; ésa es la sinopsis de esta historia que ahora encuentra su final.
FUERTE REVUELO POR APOYO DE CRISTINA KIRCHNER A BACHELET
Lunes 5 de Diciembre de 2005 - 15:00 El Mercurio en Internet
SANTIAGO.- Los partidos de la Alianza por Chile rechazaron la visita de la Primera Dama argentina, la senadora Cristina Fernández de Kirchner para sumarse al acto final de la campaña de Michelle Bachelet.
Consideraron que además de "imprudente" es una muestra más de que la candidata oficialista necesita seguir recurriendo a "padrinos y madrinas" para suplir "falta de liderazgo", según informa el vespertino La Segunda.
El medio consigna asimismo, que la prensa argentina califica viaje a Chile de la senadora Cristina Fernández como "un apoyo casi oficial" del gobierno trasandino a la candidata oficialista.
El candidato UDI, Joaquín Lavín, dijo que la presencia de Fernández "es totalmente contraproducente", al tiempo que Sebastián Piñera sostuvo que "no es bueno que intervenga en la política" chilena.
Por su parte el senador UDI Hernán Larraín consideró que se trata de una acto de "intervencionismo argentino en los asuntos chilenos".
La diputada RN Lily Pérez fue más pragmática y sostuvo que "afortunadamente los Kirchner no son personas que gocen de tan buen prestigio en Chile".
Un ex teniente coronel nacionalista y que hace campaña con un discurso antichileno es el nuevo "outsider" en la elección presidencial peruana, como antes lo fueron Fujimori y el propio Toledo. Ollanta Humala ya va segundo en las encuestas, y -con su discurso populista estilo Chávez- entusiasma a muchos electores que no confían en la democracia.
Desde hace algunos años los peruanos se preguntaban: ¿Y quién será el "outsider" esta vez? Acostumbrados a un electorado que hace "desconocidas", como los caballos, presentían que, al igual que Alberto Fujimori en 1990 y Alejandro Toledo en 2000, alguien vendría a poner las cosas de cabeza esta vez también. Y así ha ocurrido. Ollanta Humala está ya en segundo lugar en los sondeos, pero es como si estuviera primero. El candidato nacionalpopulista tiene ese impulso que los estadounidenses llaman momentum".
No hay en su caso nada que, aparentemente no hayamos visto varias veces en la historia de América. Es más: tres dictadores del Perú fueron, como Humala, agregados militares en París antes de dar su golpe de Estado: Benavides, Sánchez Cerro y Velasco. Digo "aparentemente" porque sí hay una novedad importante: el golpe de Ollanta es democrático. Y allí radica el significado de su respaldo. Suele decirse que el suyo es un voto "antisistema". Yo iría más lejos: es un voto antidemocrático en un sentido literal. Un sector amplio del pueblo peruano se rebela contra la democracia, como los fascistas de los años 20 y 30 en Europa, desde adentro del sistema.
"¿Ustedes quieren democracia?", parecen decir. "Muy bien", prosiguen, "aquí la tienen". Y se vuelcan en favor de quien representa una apuesta por el militarismo seudoprogresista que irrumpió en América Latina con Omar Torrijos en Panamá, continuó con un Velasco en Perú y desembocó, hace siete años, en el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela. El orden militar y el Estado populista son la cara que adopta por ahora el golpe democrático de los peruanos.
Los mismos resortes que movieron a muchos a volcarse con Fujimori en 1990 los llevan ahora, no sabemos si irreversiblemente, a los brazos de Humala. Aquello fue una reacción contra la democracia de los años 80. Esta es una reacción contra la democracia del nuevo milenio. Las diferencias entre ambas -la primera estuvo marcada por la inflación y el terrorismo de Sendero Luminoso- no son, para efectos del análisis, más importantes que lo que hay en común: una absoluta incapacidad para dar al ciudadano sentido de pertenencia al marco institucional, al Estado-nación, que en teoría es el suyo. El último ensayo por lograr eso, el proceso descentralizador impulsado por el gobierno de Alejandro Toledo, ha sido el mismo fiasco que tentativas anteriores. El peruano de a pie ve con rencor al juez, al policía, al parlamentario, al ministro, al Presidente. Pero también al sector acomodado de la sociedad civil: el empresario, el abogado, el periodista. Y ve como a un país extranjero el festín de cifras macroeconómicas que les habla de un PIB lozano.
VOTO RECHAZO
Desde hace algunos años es frecuente que en las zonas más pobres los ciudadanos se tomen la justicia por su propia mano. Ello dice mucho acerca de lo que piensan del Estado que dice representarlos. Humala es la figura -pudo ser otra- que viene a darles a los ciudadanos hastiados de una "democracia" en la que sólo ven corrupción y politiquería, una irracional y ciega sensación de revancha. No extraña que en la última encuesta casi el 60 por ciento de sus votantes afirmen que el respaldo a Humala es "por rechazo" antes que "por convicción". Muchos expresan ese rechazo yéndose del país: la emigración crece vertiginosamente, al punto que la población solía aumentar a un ritmo de 2% al año y, según el último censo, lo hace ahora a un ritmo de 1,4%. Se ha ido medio millón de peruanos en esta nueva democracia. Los que no se fueron, votan por Humala sin saber que ya lo ha hecho antes muchas veces.
¿QUIÉN ES HUMALA?
¿De dónde sale? Es un militar de ancestros ayacuchanos -y por la vía de su madre, también italianos- nacido en Lima hace 42 anos que alcanzó el rango de teniente coronel como artillero. En su servicio no hubo grandes indisciplinas. Pero sí hubo, como en el caso de Hugo Chávez, la pertenencia a una suerte de logia al interior del Ejército conocida como "MEC", acrónimo de "Militares Etnocaceristas". El nombre es un homenaje al mariscal Juan Avelino Cáceres, héroe de la Guerra del Pacífico con Chile que lideró una guerra de guerrillas cuando la clase dirigente se había rendido (luego fue un pésimo Presidente).
Su momento estelar llegó en octubre de 2000, el día en que Vladimiro Montesinos se fugaba a Panamá -hecho que despierta muchas suspicacias-, cuando se levantó contra Fujimori, junto con casi 70 hombres, en el departamento de Tacna, colindante con Chile. Durante cuatro semanas, él y su hermano Antauro deambularon por el sur, tomaron brevemente una mina y se incrustaron en la retina nacional. Como Chávez, los Humala fueron amnistiados por la democracia naciente. Ollanta fue enviado al exterior y uno de sus seis hermanos, el cabezacaliente Antauro, lanzó un movimiento "etnocacerista" apoyado por reservistas del Ejército que se ha encargado todos estos años de mantener vivo el recuerdo de lo ocurrido a fines del 2000.
Los "etnocaceristas" recorrieron el país vendiendo el pasquín "Ollanta" a un sol y cosquilleando en miles de ciudadanos el resentimiento contra lo establecido, contra Chile y contra la economía moderna. Hoy, Antauro está preso y Ollanta se ha desmarcado de él, pero es evidente que la asociación con su hermano ha tenido un efecto benéfico en el amplio segmento de peruanos que se sienten excluidos. Es cierto que Ollanta asusta a un sector de clase media (su hermano Antauro hablaba de "fusilar a los corruptos" y fue responsable, tras un breve episodio golpista en la localidad de Andahuaylas durante este gobierno, de la muerte de cuatro policías)). Pero en el sector que interesa a Ollanta, la asociación de su nombre (literalmente "guerrero que todo lo ve") con la movilización "etnocacerista" ha servido para colocarlo en boca de mucha gente rápidamente.
EL ETNOCACERISMO
La figura central en la familia Humala es el padre, Isaac, un delirante ex militante comunista que lleva algunos años predicando un nacionalismo de corte racista, algo que él justifica, porque "de las cuatro razas que existen en el mundo, la cobriza es la marginada". La ideología "etnocacerista" -si puede aplicarse ese adverbio a su prédica- es nacionalista, entendiendo por nacionalismo un rechazo de la influencia europea y extranjerizante en general que se asocia con la Colonia. Hablan, como Velasco, de "peruanizar" las empresas, de un Estado que "debe ser padre" y de "reivindicar al indio". Ollanta es la cara más sofisticada del "etnocacerismo" -de allí que haya eliminado de su Partido Nacionalista Peruano el prefijo "etno"-. Desde París y Seúl, se distanció del mensaje violentista de Antauro y ahora que está bajo cuestionamiento público dice que nunca ha hablado "de estatizar empresas" y que no está por la violencia ni por destruir la democracia. Su paso por París junto a su esposa, Nadine Heredia, una muchacha joven, le sirvió para continuar estudios de ciencia política y dotarse de un aire más cosmopolita que el de su hermano Antauro. Es el eterno lobo con piel de cordero.
Pone el acento nacionalista en temas fronterizos, por ejemplo. Cuando se le ha preguntado si un gobierno suyo podría reavivar los conflictos, ha respondido que sí, "a menos que sigamos con los pantalones abajo". Critica los acuerdos de Itamaratí que pusieron fin al conflicto de 1995 con Ecuador y fustiga la "penetración chilena" en la economía peruana. Sin embargo, ha dicho que si la Conaie indígena logra gobernar Ecuador y Evo Morales lo hace en Bolivia, "se pueden diluir los problemas". Ello indicaría que la ideología populista de corte socializante es un factor más importante que el nacionalismo. Mejor dicho: su nacionalismo es, como el de Chávez, expansionista. Ve una Sudamérica regida por gobiernos afines, enfrentada a Estados Unidos.
Hasta ahora, Humala ha eludido presentar un plan de gobierno. No le hace falta y sólo le traería problemas. ¿Para qué quiere un plan de gobierno un candidato que crece como la espuma en los sondeos? Primero, sedujo al sur serrano, luego conquistó la zona central del país arrebatándole simpatizantes a Fujimori y ahora sus números son relativamente buenos en todas partes, incluyendo una Lima poblada de inmigrantes provincianos. Los organizadores de la reunión anual de ejecutivos y empresarios que suele ser la tribuna desde la cual los candidatos exponen sus planes de gobierno le pusieron en bandeja un pretexto para eludir la cita al extenderle una invitación que, a diferencia de los candidatos Lourdes Flores, Alan García y Valentín Paniagua, le planteaba compartir una mesa con candidatos "chicos". "Es como si me invitaran a una casa y me dijeran que coma en la cocina", respondió. Ese pequeño incidente atrapó con humor el desfase entre el Perú de los oligarcas y el de los marginales que explica su peligroso avance.
¿Cuáles son las relaciones de Humala con Venezuela? Nadie ha podido determinar los detalles a ciencia cierta, aunque Ollanta ya ha admitido haber viajado a Caracas -lo hizo hace pocas semanas- y ser un admirador del venezolano. Consulté a funcionarios del Departamento de Estado y del Departamento de Defensa a propósito de las persistentes informaciones sobre el apoyo de Chávez a Humala. Insisten en que "lo está asistiendo", pero prefieren mantener "por ahora en reserva" los detalles de sus informaciones, como lo han hecho con respecto al apoyo que recibe Evo Morales en Bolivia. Por el momento, prefieren esperar a que se desinfle, pero acopian información.
Lo importante no es la relación ya existente con el gobierno de Chávez, sino la que vendrá ahora que la candidatura de Humala se ha disparado. Todos los ingredientes del militarismo socialista de Chávez están en Humala, quien últimamente ha empezado a enfatizar -por primera vez- la idea de la "integración latinoamericana". En la familia nacionalpopulista a la que pertenece, eso significa una alianza geopolítica entre líderes afines a través del manejo férreo de sus Estados para gobernar todo, incluyendo la economía. Humala, como se ha puesto de moda hacerlo, ataca la globalización, pero ya no opone a ella un modelo autárquico, sino "latinoamericano". La súbita "bolivarianización" de su discurso delata vasos comunicantes a tener en cuenta.
A Humala le queda un escollo -la inscripción oficial de su candidatura- y una prueba de fuego: preservar su éxito durante cuatro largos meses, hasta las elecciones. Con respecto a lo primero, la Onpe ya ha determinado que tiene el número de firmas necesarias para inscribir a su partido, pero el Jurado Nacional de Elecciones evalúa si cumple los otros requisitos. Si no se inscribe su candidatura, a ojos del ciudadano anti-democrático se tratará de una confirmación de que las instituciones oficiales son una farsa que esconde privilegios. Lo otro -mantener el ritmo- es más complicado.
Precisamente porque su candidatura expresa un rechazo a lo establecido, estar expuesto durante tantos meses a la figuración mediática puede restarle a Humala la cualidad de "outsider". La política peruana tiende a convertir al "outsider" en "insider" velozmente. Lo que le interesa es ser un rumor que va corriendo de pueblo en pueblo, no una cara paseando de canal en canal.
Es pronto para pronosticar nada. Pero una cosa es cierta: a poco más de cuatro meses de las elecciones, el Perú apuesta una vez más por la barbarie. La contenta barbarie.
Santiago de Chile, 5 de diciembre 2005 Crónica Digital/PL
El Departamento norteamericano de Defensa autorizó al gobierno holandés a vender aviones caza F-16 a Chile, según informa el diario El Mercurio.
El Pentágono anunció que Lockheed Martin proveerá piezas y tecnología para que 18 aviones F-16, construidos en los años 80, sean actualizados a la categoría MLU (Mid life upgrade), de manera que puedan portar armamento avanzado y operar por 20 años más.
Holanda requería de la autorización de Estados Unidos para vender estos aparatos, por lo que el pase para que Lockheed proporcione los materiales para la actualización de las aeronaves constituye, además, el visto bueno para que Chile las pueda incorporar.
La información señala que del contrato de modernización por unos 7,5 millones de dólares ya se han cancelado 4,4 millones y los aviones deberán estar listos para finales del 2006.
Esta sería la primera fase de la adquisición de un total de 28 de estos aparatos por cerca de 150 millones de dólares por la Fuerza Aérea chilena. El anuncio de esta compra debería realizarse antes de marzo.
Chile, el mayor comprador de armas en América Latina, había adquirido ya 10 cazabombarderos F-16 de última generación a Estados Unidos, cuyas primeras unidades comenzarán a llegar a finales del próximo año.
En medio de este intenso fin de año, los interrumpo de exámenes y compras navideñas para contarles que la 4º edición de Revista Talión EXISTE y que pueden encontrarla online en www.talion.cl e impresa en distintas facultades y universidades de la ciudad.
Esta vez la distribución fue un poco más allá... Talión fue repartida en distintas facultades de la Chile, la PUC, la UDP y la Universida Arcis. Para aquellos que no tuvieron oportunidad de oler la tinta los invito a leer la revista en nuestra página web y mandarnos sus pataleos y piropos.
En esta edición encontrarán, entre otras cosas:
LA COLUMNA DE EVARISTO T.: El Reggeaton (o como se escriba). - EMBESTIDAS: Un espacio para el desahogo y el debate: "Lo que pasó pasó: otoño-invierno es conciencia social... primavera-verano es conciencia sexual"; "Nefastas Patrias"; "Pushers: el que empuja es pajarito nuevo". - DOSSIER LA TELE: "Perder el control (remoto)" (Por Elisa Broussain y Marianne González); Entrevista a Pedro Peirano (por Ignacio Chacón), y columnas de Jaime Coloma (sí, ese...) "Sí se puede vivir sin tv" y "Se me apagó la tele" (DMF). - ARTExARTE LETRAxLETRA: Encontrarán una entrevista al escritor Gonzalo Contreras, la sección de música con crítica de discos y "Depresión + Música", poesía, teatro y comentarios de cine y literatura. Finalmente un par de novedades, una nueva sección de Adicciones a productos no tradicionales (en esta edición "Soy adicto a mi simulador de vuelo") y bueno... "Como el culo Awards" para cerrar el año. Así pues, los invitamos a leer TALION y a no quedar indiferentes: www.talion.cl .
Esperamos sus comentarios, críticas y piropos y desde luego queda abierta la invitación a hacerse parte de la quinta edición. Nos vemos el 2006. Salud!.
Antonio Herrera Toro según boceto de Marín Tovar y Tovar
Hacia 1890
¡A PASO DE VENCEDORES!
Una hermosa y detallada crónica de la batalla de Ayacucho. Tomado de “Las Cuatro Estaciones de Manuela” (libro muy recomendable) de Juan Bautista Von Hagen.
Durante dos meses, los ejércitos se habían perseguido mutuamente, tratando cada uno de llevar al otro a una zona adecuada. Las marchas habían desorganizado al ejército patriota. Había perdido la mitad de sus hombres por enfermedades y deserciones y habían desaparecido todas sus piezas de artillería, salvo un cañón de proyectiles de veinticuatro libras con la cureña rota. Había sido alzado a los altos de Quinua. Sólo quedaban víveres para dos días y no había posibilidad de retirada. Al norte y al sur se abrían profundas barrancas y, a su espalda, cientos de indios esperaban el momento de la retirada para caer sobre ellos. Enfrente estaba todo el ejército realista, más de nueve mil hombres, de los que mil estaban montados: los famosos regimientos españoles de Burgos, Guías, Victoria, Gerona y Fernandinas. También estaba allí el Virrey y sus dieciséis generales. Los patriotas no tenían más opción que la victoria o la muerte.
A pesar de verse superados en la proporción de dos a uno, los ejércitos aliados habían decidido aquella noche en consejo de guerra dar la batalla. En una choza india, de la que el humo de un fuego se abría paso por las pajas del techo como mejor podía, se hallaba el estado mayor del general Sucre. Mientras deliberaban, comían queso, pan duro y trozos de azúcar morena.
-No moriremos de indigestión- dijo el general La Mar, cortando un trozo del pan de azúcar.
(...)
Mientras el enemigo se organizaba en sus posiciones de ataque, un grupo de jinetes se destacó de la masa y galopó hacia las líneas patriotas con una bandera blanca de parlamento. El general Monet, esplendoroso con su uniforme de gala lleno de condecoraciones, saludó a los oficiales:
-Señores, hay en vuestro ejército, como en el nuestro, oficiales que luchan en bandos opuestos y están ligados por lazos de familia o íntima amistad. ¿No sería posible, antes de que nos descalabremos mutuamente, charlar un poco y despedirnos?
Mientras se desarrollaban estas acciones caballerescas, las tropas realistas tomaban lentamente sus posiciones. A las ocho, los oficiales volvieron a sus propias líneas y los patriotas se dispusieron al ataque. Los realistas habían ya abierto el fuego con su artillería y las balas de cañón rodaban campo abajo. Sucre, que llevaba una apretada casaca azul con una hilera de botones dorados, sin cinto ni medallas, se quitó el tricornio adornado con plumas blancas y pronunció una breve alocución. Fueron unas cuantas palabras, pero inolvidables.
-Soldados, la suerte de América del Sur depende de cómo luchéis en esta jornada.
Las tropas comenzaron a cruzar el kilómetro que las separaba del enemigo, cuyo fuego pronto comenzó a causarles daño. Córdoba, al frente de los colombianos, ordenó el alto; sacó un largo cuchillo, desmontó, se acercó a la cabeza del animal y lo mató de un golpe bien dirigido:
-No quiero caballo que me permita huir de esta batalla- dijo.
Luego, levantando su panamá de anchas alas en la punta de su sable, gritó:
- ¡Adelante! ¡Armas a discreción!
Un capitán, ya herido por una bala perdida, preguntó:
-¡Qué paso, mi general?
-¿Qué paso? ¡Paso de vencedores!
Los patriotas se lanzaron hacia delante, sin detenerse siquiera para apuntar. Desde sus posiciones fijas, el enemigo hacía un fuego mortífero. Las balas de cañón se llevaban cabezas y piernas y los fusiles, disparando a corta distancia, abrían claros en las filas. Éstas vacilaron, se replegaron un instante y avanzaron de nuevo. Los muertos eran ya muchos. Pero continuó el avance y pronto se introdujo una cuña en el centro realista. En seguida, entró en acción la caballería del general Miller. Por aquel hueco abierto por la infantería, se lanzaron los guerrilleros montados sableando a diestro y siniestro, abatiendo a los alabarderos que defendían los cañones y convirtiéndolos en masa informe bajo los cascos de los caballos. Los infantes patriotas se lanzaron sobre las piedras y las volvieron contra las filas enemigas.
La batalla entró ahora en una nueva fase: la retirada realista se convirtió en derrota. Los soldados abandonaron sus fusiles y corrieron hacia los farallones, tratando de escalarlos y de ponerse a salvo. Las balas de cañón se estrellaban contra la roca y mataban más con fragmentos de piedra que directamente o con trozos de metralla. Los jinetes no daban paz a sus sables y la infantería, apuntando cómodamente desde abajo, hacía caer a los fugitivos como muñecos de una galería de tiro. Ya no era una batalla, sino una mañana en un matadero de la montaña. Los realistas dejaron en el campo mil cuatrocientos muertos y setecientos heridos. Los que escaparon a la matanza y llegaron a la altura fueron reunidos en algo que parecía una formación, pero estaban totalmente desfallecidos. Los que sobrevivieron en el llano pronto cayeron prisioneros, incluso el propio virrey La Serna, con su cabello cano manchado de sangre y sus fuerzas agotadas por una herida en ñla cabeza. En el mismo momento en que La Serna ponía su firma a los artículos de la capitulación, su rey, en la lejana España, le recompensaba por sus pasadas victorias con el sonoro título de “Conde de los Andes”.
La batalla terminó en una hora. Fue uno de los más decisivos encuentros de la historia: había sido derrotado el último de los ejércitos imperiales que pisaba suelo de América.
(...)
Estaban solos aquella noche en la villa. Simón Bolívar se había sentido mal durante todo el día: no había cesado de toser en su pañuelo de cambray. Envuelto en una larga capa azul con alto cuello rojo de bordados, tenía los pies al calor de un brasero de bronce. Con los ojos entornados, escuchaba lo que le leía Manuela con su suave ceceo quiteño. Desde afuera llegó rumor de pasos, un ruido creciente, gritos de centinelas; luego llamaron a la puerta. Entró Juan Santana, sin botas, abotonándose su casaca roja. Había noticias, importantes noticias: se había librado una batalla... Y el capitán Alarcón irrumpió en la habitación como a punto de caerse. Había salvado la distancia desde el campo de batalla de Ayacucho en ocho días. Entregó el despacho al general.
Bolívar lo leyó con expresión de incredulidad. Durante unos instantes miró hacia delante, como una visión; luego, agitando el despacho en su mano, como embriagado, subió a unas sillas, saltó a una mesa y comenzó a bailar gritando: “¡Victoria! ¡Victoria! ¡Victoria!”
Ediciones Cuarto Propio, Santiago, 2005 - De Pablo Azócar Comentario: Aristóteles España
“Los militares afirman que en 1973, en Chile, lo que hubo fue una guerra; si fuese cierto, Pinochet sería un criminal de guerra. Pero hasta un niño sabe que aquello no es verdad, y Pinochet, por lo tanto, es lo que es: un criminal a secas”.
Así comienza este libro del escritor Pablo Azócar (San Fernando, Chile, 1959). El autor apela a la crónica para registrar la vida, pasión y declive del personaje que gobernó Chile con mano de hierro durante 17 años y que fue creando a partir de sus inicios en el gobierno, una suerte de cofradía con lo cual compartió el poder y la gloria durante todos los años de su “reinado”.
“Tito” como le decían sus familiares y amigos de infancia, era el retoño predilecto de su madre, doña Avelina, quien lo moldeó para la vida militar que inició a temprana edad.
Según el testimonio de su ex Ministra, Mónica Madariaga, “fue educado por su apoderado en la milicia, el general Alfredo Portales Mourgues, quien siempre le dijo: nunca seas el primero ni el último, sé siempre hombre del medio; el que pasa inadvertido es el único que llega a término en la empresa que acomete”.
El escritor Germán Marín, ex alumno suyo en la Escuela Militar lo describe “como un capitán que tenía dominio sobre sus subordinados, con su bigotillo de galán mexicano, cultivaba una relación distante, provocada, creo, por una suerte de sospecha raigal hacia todo bicho viviente”.
Este libro narra la influencia de su esposa en el momento en que debió decidir su apoyo al golpe de estado, y en la estructuración de su gabinete en varias ocasiones, siendo la más conocida el despido del Canciller Hernán Cubillos después de su frustrado viaje a Filipinas.
Como en los grandes libros sobre dictadores, “El señor Presidente”, del guatemalteco Miguel Angel Asturias; “Yo, El Supremo”, del paraguayo Augusto Roa Bastos, este texto contiene materiales sobre los cambios de ánimo u opinión sobre los sucesos políticos de su tiempo, los vaivenes ocurridos en su entorno con relación a formas de gobernar, la cocinería política detrás del trono, en este caso, el Palacio de la Moneda. Con relación a su postura en el orden mundial siempre sostuvo que “mi gobierno fue el mayor obstáculo existente en la tierra para la acción imperialista de la Unión Soviética”.
Acusado por oficiales de plagiar textos de otros autores, entre ellos, al Coronel Gregorio Rodríguez en 1950, incluyó en sus libros párrafos completos de historiadores y militares, sin citarlos.
“Epitafio para un Tirano” debe leerse, además, como el agudo retrato de un tiempo que fue, para extraer las mayores experiencias de vida en torno al poder y sirva a quienes son o serán protagonistas de su época en las más diversas áreas del conocimiento. El retrato de un gobernante no elegido por su pueblo y que hoy está en el ocaso de su vida, debe ser apreciado, además, por la valentía y lucidez de este escritor chileno que logra indagar en los laberintos de la mentalidad de una de las personalidades más complejas del siglo XX.
Pablo Azócar, es periodista titulado en la Universidad de Chile. Vivió en Europa, fue corresponsal y luego editor de la agencia italiana Interpress Service (IPS), trabajó para la revista “Hoy” y, más tarde, en APSI. Ha publicado las novelas “Natalia” (1990), con la que obtuvo el Premio Municipal de Literatura de Santiago; “El señor que aparece deespaldas” (1997); “Vivir no es nada nuevo” (1998), Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de ese mismo año.
Viernes, 09 de Diciembre de 2005 20:00 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por Andrés Soliz Rada La Paz – Bolivia “Sólo los necios hablan de establecer relaciones perdurables, sin el empleo de la fuerza, entre la raza americana pura, tal como existe en los Estados Unidos, y la raza mestiza hispano india, tal como se encuentra en México y Centro América" .William Walker: “Autobiografía”.1855 (“Guía del Tercer Mundo”. Editorial Bodoni. México, 1979. Página 315).
En las campañas electorales de todo el mundo existen exageraciones y falsedades. Sin embargo, es demasiado que Hernán Terrazas, representante de la candidatura presidencial de Jorge Quiroga, hubiera indicado a Juan Ramón Quintana, delegado de Evo Morales, que este último apoyaba al “Imperialismo Venezolano”, de Hugo Chávez, en respuesta a la crítica que recibió de coincidir con la política de EEUU.
La frase del filibustero norteamericano que inicia esta nota, quien, con apoyo de Washington, se proclamó, en 1856, presidente de Nicaragua, a fin de extender el esclavismo que estaba a punto de ser abolido en su país, se anticipó a la diferencia que establecieron los clásicos del marxismo, sobre todo a partir de Lenin, entre países opresores y oprimidos, caracterizada por la succión del excedente económico que, en mayor o menor grado, sufren las colonias y semicolonias por los imperios, no exenta de invasiones y mutilaciones territoriales. Sobre el particular, Carlos Montenegro, en su libro “Las Inversiones Extranjeras en América Latina”, desnuda la brutalidad con que EEUU se anexó la mitad de México, dividió a Colombia para crear la República de Panamá, los desembarcos de marines en Centro América, la prepotencia con que la CIA derrocó a Jacobo Arbenz, en Guatemala, o las matanzas de la United Fruit, en países "bananeros" insumisos al coloso norteamericano.
Lo anterior no sólo es historia. Es también presente. No han pasado muchos años desde el bombardeo a Panamá, las invasiones a Granada o la República Dominicana, las imposiciones de dictaduras inhumanas en la región o los genocidios en Irak o Afganistán, sin olvidar los innecesarios bombardeos atómicos a Hiroshima y Nagasaki, sus cárceles en Bagdad o Guantánamo o los actuales centros de tortura de la CIA en Europa oriental.
Venezuela, en cambio, es una más de las provincias balcanizadas de la Patria Grande. Sufrió todas las consecuencias de esa disgregación, desde la succión petrolera y la mono producción, recordada por Sergio Almaraz en su “Petróleo en Bolivia”. A fines del Siglo XIX y principios del Siglo XX, sufrió el bombardeo de sus puertos, por barcos ingleses, alemanes e italianos, por el no pago de la deuda externa.
Todos los intentos de las semicolonias por detener la humillación han sido denostados por las metrópolis y sus agentes internos. Perón fue tildado de fascista, Villarroel de nazi, el MNR de comunista, al igual que el gobierno del general Alfredo Ovando y Marcelo Quiroga Santa Cruz, por nacionalizar el petróleo.
Con todos los defectos que se quiera encontrar al Presidente venezolano, Hugo Chávez es un referente de la liberación nacional en América Latina, sobre todo por pretender articular a las empresas estatales en América del Sur y Centroamérica. Lo anterior es intolerable para las transnacionales europeas y norteamericanas del oro negro.
En la política cotidiana, no siempre coinciden las visiones de Venezuela y Bolivia, menos si esta se halla gobernada por los continuadores de la política de Gonzalo Sánchez de Lozada. Desde luego que nos alegró que Chávez apoyara la causa marítima de Bolivia y no compartimos su apoyo a José Miguel Insulza para la Secretaría General de la OEA. Hubiéramos preferido que siga comprando soja boliviana y no la de EEUU. Quisiéramos que rompa el anillo energético que busca succionar el gas boliviano.
Sin embargo, una es la política concreta de Chávez que tiene que buscar las formas de detener los intentos de la CIA por derrocarlo y asesinarlo, y otra utilizar esos matices para calificar a su régimen de “imperialista”, como los que presiden los Bush, los Cheney o los Tony Blair.
Viernes, 09 de Diciembre de 2005 20:17 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.
Hay momentos en que las oligarquías y sus sicarios de derecha e izquierda se hacen "nacionalistas" y "antimperialistas"... Es cuando una república fraterna propone un proyecto común. No nos extrañe: hasta hoy sicilianos y calabreses están mortificados con el Piamonte. Los piamontinos los etiquetan "polentones" y estos, a su vez, los apodan "terrones". Es el rescoldo de una integración que el norte dotado de "talento nacionalizador" impone al sur particularista. No conozco bien la situación en Alemania respecto a Prusia, pero si España en relación a Castilla. Allí vascos y catalanes hablan del "imperialisamo castellano" y ahora sacan garras aprontándose no a liberar Gibraltar, sino a destruir la nación edificada por Fernando e Isabel.
Nuestra América no escapa. Leo que el asesor de la candidatura Quiroga, en Bolivia, acusa a Evo de subordinarse al “imperialismo venezolano” (sic). No es extraño. De vez en cuando se escucha aludir al "imperialismo brasilero". Incluso hay un texto de Bothelo Gozalvez -autor boliviano- sobre el tema. Demás está señalar que Ollanta Humala estimula los resentimientos derivados de la Guerra del Pacífico convocando a combatir el "imperialismo chileno". Ni que hablar del "imperialismo argentino". Mi país está envenenado de ese pacotillero "antimperialismo". Germina con la presunta usurpación de la Patagonia a fines del XIX y adquiere ribetes de furor cuando Perón en 1953 propone el ABC y luego los EEUU andinoplatenses.
Cuando México -en la Presidencia de Miguel Alemán- intenta confederar a Centromérica se movilizan los ciudadanos de esas minirepúblicas contra "el peligro azteca". Cosa desconcertante: un conspicuo adversario de esa iniciativa integradora es Juan José Arévalo. Al menos así lo anota en su texto "Despacho Presidencial". Un poco para concluir, digamos que la “independencia de la nación camba” -léase Santa Cruz y, por extensión, el Oriente boliviano- se origina en el odio al presunto "imperialismo serrano" representado por La Paz. La Confederación Perú-Boliviana que lidera el Mariscal Andrés Santa Cruz es visualizada por los círculos elegantes de Lima y Santiago como "imperialismo serrano", por ende, ordinario y repugnante.
Esas mismas elites, sin embargo, están de pláceme en contubernio con Gran Bretaña y EEUU. Concesionan predios para la explotación frutera, yacimientos de materias primas, pozos petroleros y enclaves portuarios, toleran la ingerencia de la US Embassy en los asuntos de política doméstica y hasta la imploran mientras concurren emperifolladas a los cócteles, endeudan los erarios y son abastecidos de artefactos bélicos por esos colosos. Hacen negocios con la City y Wall Street, remiten a sus retoños a Cambridge o Harvard, se adscriben al "american way life"... Son los sobrinos de John Bull y del Tío Sam. En esas situaciones no son nacionalistas ni antimperialistas, sino -hasta ayer- "occidentalistas cristianos" y hoy "pragmáticos".
Viernes, 09 de Diciembre de 2005 20:35 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.
de Roberto Contreras Olivares (Mosquito Comunicaciones, Santiago, 2005)
(El disfrute de esas mañanas)
Por Stella Díaz Varín
Presentación de Aristóteles España
Santiago, diciembre de 2005
Muy presente en la memoria está el disfrute de esas mañanas recién amanecidas recién amanecidas cuando el estudiante de secundaria entonces, interrumpía mi trabajo escritural de periodista free lance destinado al entretenimiento de un matutino local.
Confieso que esperaba su llegada con no poco interés porque su visita significaba mi desayuno como cosa segura. Alicia, su madre y mi amiga de tantos años, se encargaba de que así fuera.
Hermosa la compañía, esa cálida amistad enriquecía mi soledad. Por algunos momentos cesaba el estrépito de mi arcaica máquina de escribir, mientras, entre sorbo y sorbo de café –del verdadero-, Roberto ordenaba las cuartillas centimetradas que yo por la urgencia, siempre amenazante, desparramaba sobre la mesa.
Con paciencia admirable el joven poeta esperaba hasta que la última página pusiera fin al artículo, al cuento semanal, a la columna, para que, con gran timidez, se atreviera a entregarme su último poema.
Así, de manera mágica fueron sumándose diariamente sus reflexiones, sus inquietudes adolescentes, el deseo imperioso por llegar al encuentro con el verbo y su comunión definitiva, hasta confirmar su lugar en el territorio del sueño.
Un buen día hablé con Alicia y le conté, entusiasmada, sobre la afición y sensibilidad de mi amigo. Ella ya lo sabía.
-Estoy más que feliz – me dijo-, aunque algo inquieta ya que su padre se empeña en que se dedique por entero a sus estudios de leyes. Tú me comprendes –agregó- él quiere lo mejor para su hijo. Quién más que tú conoce la incertidumbre y la difícil vida de los poetas.
Y pasaron los años. Dejamos de vernos con el joven poeta. Eran tiempos oscuros y destemplados. Cada cual habitando su propio nicho. Terminados sus estudios, Alicia vino a verme. Quería hacerle un regalo a su hijo.
-Debemos darle una sorpresa- me dijo con entusiasmo-: Publicar sus poemas y que escribas algo.
Sin embargo, sus deseos se postergaron. Otra vez el tiempo, inmanejable, tirano e insensible…
Ahora, cuando su ternura, la magia de su amistad generosa la conservamos en el recuerdo por que ella se nos ha ido de nuestro lado, es su hijo quien le regala su palabra florecida.
Los espacios del sueño son recurrentes en la poesía de Roberto Contreras. En realidad un permanente tono onírico se adueña de la escritura. La vaguedad de las metáforas finamente construidas nos conducen a una vigilia reflexiva.
Pero también hay una certeza en el decir que imprime fuerza a las imágenes. La voz de este poeta pretende la unicidad tan poco frecuente en la obra primaria de las jóvenes generaciones.
Esperamos de las realidades vitales incentivos que permitan a los hombres seguir soñando.
Roberto Contreras Olivares (Santiago, 1954), cursó estudios secundarios en el Liceo José Victorino Lastarria, y estudió Derecho en la Universidad Católica de Valparaíso. Se recibió de abogado en 1987. Fue premiado en el concurso de poesía “El hombre y el mar” organizado por la Federación de Estudiantes de dicha Casa de Estudios. Actualmente es Ministro de la Corte de Apelaciones de San Miguel, Santiago.
Stella Díaz Varín, (Agosto de 1924) es una de las más importantes poetas de Chile y Latinoamérica. Autora de “Razón de mi ser” (1949); “Sinfonía del hombre fósil (1953); “Tiempo, medida imaginaria” (1959); “Los dones previsible” (Premio Pedro de Oña, 1987); “La arenera” (1993); “De cuerpo presente” (1999). Traducida a varios idiomas, acaba de ser editada en La Habana en una Colección de Clásicos de la Poesía Contemporánea.
Domingo, 11 de Diciembre de 2005 18:44 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Era muy bella y tenía solo 23 años. Estudiaba Economía en la universidad. Se llamaba Muriel Dockendorff y era prima de quien hoy es ministro de la Presidencia del gobierno chileno. Fue arrestada en 1974 en su casa, arrancándola de brazos de su madre que clamó por saber adónde la conducirían los agentes secretos. Muriel se perdió en la espesa niebla de los detenidos que desaparecieron en los campos de concentración. Y como si hubiera intuido lo que iba a ocurrirle, escribió estas líneas a una amiga que también estaba arrestada en Cuatro Alamos: “Nos encontraremos a través de la niebla que despejaremos. No me olvides, camarada”. También de 23 años y estudiante de Derecho de la Universidad de Chile era Cecilia Castro Salvadores. Fue arrestada en 1974, un año después del golpe militar. Era una de las mejores amigas de la ex canciller Soledad Alvear, ahora candidata a senadora por Santiago y una de las figuras políticas más relevantes del país. Alvear la ha recordado con dolor en muchos de sus discursos de campaña.
Muriel y Cecilia eran dos jóvenes chilenas, cultas e inquietas, soñaban con un mundo mejor y no habían cargado más armas que sus lápices para dibujar un Chile justo y solidario. Eso era todo y eso las hacía peligrosas. Pertenecer a un partido de izquierda y no rendir su conciencia ante el terror de la dictadura. No hubo tribunales. No hubo acusaciones ni derecho a defensa. Sabemos lo que hubo y no es necesario entrar en detalles para sentir escalofríos. Podríamos hasta rogar por un rápido disparo en la nuca, pero sabemos que la tortura se toma días y semanas que parecen eterna pesadilla hasta destruir a un ser humano. Muriel y Cecilia son dos de los 119 chilenos que sucumbieron en la llamada Operación Colombo, por la que el general Pinochet está siendo procesado en los tribunales chilenos. La mayor parte de las víctimas son jóvenes, menores de 30 años. Los 119 no tienen en común ni el partido político, ni la fecha de arresto, ni el campo de concentración. Su común denominador es una siniestra operación matemática que eligió 60 nombres para conformar una lista y 59 para otra, sumando 119 en una “acción de comunicaciones” que requirió del apoyo de la prensa derechista chilena –encabezada por El Mercurio- y el enlace de la agencia estadounidense UPI.
Los hechos son simples. La ONU presionaba a la dictadura chilena para que respetara los derechos humanos. La Iglesia Católica presentaba recursos de amparo por los prisioneros que no aparecían. Y el general Pinochet aceptó la propuesta de su jefe de inteligencia, el coronel Manuel Contreras. ¿En qué consistió la Operación Colombo? En inventar la noticia de que guerrilleros chilenos, infiltrados clandestinamente en Argentina, se habían enfrentado en una batalla por pugnas internas. Y el trágico saldo era de 119 muertos. Las listas fueron publicadas por dos revistas de única edición – la argentina Lea y la brasileña O’Dia- y la agencia UPI difundió la noticia que fue titular de portada de los diarios chilenos por varios días. Incluso el diario vespertino La Segunda –perteneciente a la cadena de El Mercurio- tituló “Exterminados como ratones”.
Imagine por un momento que allí aparece el nombre de su hermano, de su padre, de su hijo. Imagine lo que ocurrió con los padres de Muriel y de Cecilia. Las listas se publicaron hace 30 años y demás está decir que nunca aparecieron los cuerpos de los muertos en esa supuesta batalla.
El dolor de las familias ahora se alivia. Los jueces han decidido procesar al general Pinochet. No hay juicio aún para la prensa que colaboró en esta operación criminal. Pero ya va teniendo otro sentido el poema que la bella Muriel Dockendorff escribió en el campo de Cuatro Alamos: “Adiós, compañero,/ será hasta siempre o nunca/ o quizás no será/ Te vas a cualquier parte/ donde haya que luchar/ Lanzar el grito/ y al pueblo despertar/ A construir un mundo nuevo/ donde exista igualdad”.
Domingo, 11 de Diciembre de 2005 19:01 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Al atardecer pasó frente a mi casa el último caballo. Es el alazán de un jardinero que trabaja cerca y suele volver a su casa por un atajo al final de mi calle que lo lleva derecho por las lomas del Manquehue a Lo Barnechea. En la era del automóvil y del tag, es un vehículo absurdo de lento, podrá decirse, algo que nadie lamenta sea olvidado para siempre, junto a las espuelas y el rebenque. Pero mientras el ruido del tráfico motorizado nos tensa y ensordece, el retintineo de las herraduras sobre el pavimento me trae memorias de infancia a campo travieso.
¡Qué triste para un niño nunca vadear ríos a caballo ni correr liebres a galope tendido! ¿Qué recuerdos tendrá mañana? ¿El videojuego de moda, las tardes en el mall? ¡Qué privilegio fue convivir con un animal tan noble, tan querible y tan amigo del hombre como es el cuadrúpedo que en vez de reclamar bencina, relincha de contento con medio fardo de alfalfa!
Esas cosas estaba pensando al prender el computador, conectarme y echar una mirada a las noticias en la BBC antes de sumirme en mi inveterado desparramo de escritos a medio terminar. "El único motivo para publicar un libro", decía Borges, "es dejar de corregirlo". Y he ahí que me encuentro en primera plana del británico medio con un decir campesino, una bravuconada de guajiro, dando la vuelta al mundo como muestra del garbo y donaire del habla castellana en Latinoamérica.
Es la mofa, en sarcásticos pero respetuosos términos, lanzada en su arenga radial de los domingo por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez a su colega de México. En el tono entre burlón y risueño en que el payador desafía a su contendor, dice textualmente Chávez:
"Presidente Fox: hay una copla en mi llano. Usted que es hombre de caballos y de llano también, que dice así, es de Florentino, el que peleó con el diablo: Yo soy como el espinito que en la sabana florea, le doy aroma al que pasa y espino al que me menea."
Seguidamente, acelerando el ritmo añade: "¡No se meta conmigo caballero porque sale espinao!"
Nótese que no hay ningún garabato, ni alusión a la ilustrísima madre de Fox, doña Mercedes Quesada Etxaide, y que intercala el vocablo caballero. Lejos de descalificarlo, le recuerda, casi admirativamente, su aristocrática y muy publicitada afición por la equitación. "Hombre de caballos" le dice en una implícita referencia a las quijotescas órdenes de caballería regidas por códigos de honor y de buenas maneras.
Lo más significativo, sí, es el intento de igualarlo, de fraternizar con su par mexicano al agregar "y de llano también". Es el campo, la tierra misma de nuestro continente, pero que en boca de Chávez adquiere una especial emoción por provenir él de la región de "Los Llanos" venezolanos (Táchira, Barinas etc.), una maravilla de extensas praderas, ríos pletóricos de vida y fantásticas vistas del espinazo andino que corre del Caribe a la Patagonia.
Claro, las diferencias saltan a la vista: uno es alto y de raza blanca como gringo, el otro macizo y moreno; el padre de Fox era un hacendado de ascendencia estadounidense, el de Chávez, un maestro de escuela rural. Uno se graduó en Harvard y llegó a ser presidente de la Coca Cola antes de optar por la presidencia de la república. El otro vendía en la calle caramelos hechos por su abuela antes de enrolarse en el ejército, donde siendo coronel protagonizó una típica asonada castrense. O sea, uno subió por la escala dorada, el otro por la militar.
Como sea, en un continente donde padecemos a tanto fruncido para hablar, donde nos comemos de vergüenza, parece, la mitad de las palabras, es un alivio ver a un político manejar bien el idioma. Un diez le damos en "comunicación y lenguaje" como le llaman ahora a la asignatura de castellano.
Fox Vicente, el jinete decente, en vez de responder paya con talla, se las dio de tonto grave. ¿Y el sentido del humor que se supone propio de su ascendencia británica? ¿No era tan hábil el zorro? Ordena retirar embajadores, arma toda una alharaca en los salones ¡mire tío qué mal se porta Huguito!
Es cierto que ya antes Chávez lo había calificado de "cachorro del imperio", lo que no deja de ser ofensivo, pero así todo, el que se pica pierde. "Nuestro problema no es con el cachorro" declaró un funcionario de Caracas, "sino con su dueño."
Palabras, palabras, porque entretanto Venezuela cumple a cabalidad sus entregas de petróleo a Estados Unidos, las que representan un quinto del vital elemento que mueve a la gran democracia del norte.
Igual, como los dichos de unos arden más que la bencina de otros, bien podemos decir, a lo jardinero montado en alazán: ¡Agárrate Catalina, que vamos a galopear!
Domingo, 11 de Diciembre de 2005 19:15 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.
Nació: Cumaná, 3 febrero 1795 Murió: Montañas de Berrueco, 4 Junio 1830
Estudió matemáticas y fortificaciones en la escuela de Ingenieros de Caracas en 1808. Al caer la primera república emigró a Trinidad, de donde regresa en 1813, bajo las órdenes de Mariño. Es nombrado Coronel en 1817, por el mismo Simón Bolívar. En 1821, es nombrado Jefe del ejército del Sur de Colombia, en donde logra la independencia de las provincias de Ecuador en las batallas de Río Bamba y Pichincha. Participa en la batalla de Junín y gana la batalla de Ayacucho en 1824, al mando del ejército unido, con lo cual logra el título de Gran Mariscal de Ayacucho. En 1825, ocupa el territorio del Alto Perú, que se independiza del gobierno de Buenos Aires, adaptando el nombre de Bolivia. El congreso del recién fundado país, encarga a Bolívar la elaboración de su constitución. Sucre fue el primer presidente de Bolivia, cargo que ocupó por dos años.
Como lo expresa muy bien el historiador Tomás Polanco Alcántara, "el símbolo de la continuidad de Bolívar era Antonio José de Sucre. Paulatinamente, por su talento personal, por sus dotes intelectuales y por su espíritu altivo, digno y limpio, Sucre se fue convirtiendo en el complemento indispensable de Simón Bolívar. [...] Respetado por los argentinos, los chilenos y los peruanos, admirado por los bolivianos y quiteños, sin enemigos en Venezuela y en la Nueva Granada y con todos sus antecedentes, Sucre estaba destinado a ser el natural sucesor de Bolívar".
Probablemente por esto en la reforma constitucional de 1830 en la Gran Colombia, sus enemigos logran poner la norma que para ser presidente o vicepresidente se debían tener 40 años (Sucre tenía 35). Y también es muy probable que esto haya sido la causa de su asesinato. Con Sucre vivo, continuaría la visión política de Bolívar y la unidad de la Gran Colombia. Es asesinado de un disparo en Berruecos. Bolívar dijo: "Lo han matado porque era mi sucesor".
Algunas opiniones latinoamericanas tomadas de un foro organizado por BBC Mundo.
Creo que va a ser una unión muy productiva. Los países suramericanos tienen intereses comunes, Venezuela es un país rico y Chávez está demostrando ser un líder con iniciativas y con un gran interés de mejorar las condiciones de vida de su país y de los demás pobres latinoamericanos. Él puede ayudar a hacer realidad el sueño de aquel extraordinario hombre que se llamó Simón Bolívar Mariana, La Habana, Cuba
Que bueno que todos los paises de sur america se unieran en un solo bloque, como la union europea y asi se le hiciera frente a todo lo que los EEUU pretende inponer a todos nuestros paises. Que bueno poder lograr nuestra propia autonomia, para bien de nuestras culturas y costumbres. Javier Alberto Rios, Riohacha, Colombia
Solo la unidad de America Latina puede lograr que estos paises empobrecidos tengan esperanzas. Si Europa ha hecho lo mismo, si USA, es la union de estados, y a ambos les ha dado buenos resultados, el mercosur los tendra tambien. Sean los pueblos unidos. Silvia, Montevideo, Uruguay
...Ahora nos falta eliminar visas, crear un único pasaporte, un único documento de identidad,...hacia alla vamos una sola patria!!! ¿lo lograremos? Alexander, Caracas, Venezuela
Me parece excelente, es necesario la unificación Latinoamericana, además de ser justo, ya que por varios años Venezuela estaba solicitando su integración al Mercosur, es ahora o nunca mérica del Sur Unida. Guiomar Maldonado, Caracas, Venezuela
Siempre he sido partidario de que cada vez màs los paìses deben unirse para irle cerrando el paso a las pretenciones hegemònicas de los EE.UU. antes de que plaguen de miseria a la Amèrica en nombre de la libertad. Martinez C. Josuè M., Barinas, Venezuela
La integración latinoamericana es un hecho empírico e ineludible, propio de los cambios de la actualidad pues Venezuela en ese sentido juega un rol importante, no podemos quedarnos con políticas económicas y sociales con un sentido ambiguo sino que debemos crear cimientos de manera tal que a futuro podamos recoger la cosecha. En ese esquema es que los países del sur deben moverse de manera tal que la integración sea una realidad, vamos en buen sentido hacia un horizonte posible no tardará el día en que América del Sur sea un solo bloque para el bien de sus pueblos, y por último debo mostrar una gran gratitud a este medio de comunicación por permitirme en muchas oportunidades de expresar mi pensamiento y opiniones... Gracias. Luis Silva, Caracas, Venezuela
el impacto sera de gran satisfaccion ya que es un via mas de progreso y dessarrollo entre paises del mercosur con el libre comercio en el mercado comun del sur. roque fariña, ciudad del este, paraguay
El periodista Enrique Lacolla se convirtió en el ganador de la segunda edición del Premio provincial
Consagración Letras de Córdoba 2005, que la Agencia Córdoba Cultura entrega cada dos años
en reconocimiento a quienes por su trayectoria se han distinguido “en el mundo de la ideas genuinas”.
Por Emanuel Rodríguez l Especial. La Voz del Interior – Córdoba – 7 de Diciembre de 2005
En esta ocasión, el homenaje estuvo dedicado al género ensayo, y la elección del autor premiado la realizó un jurado integrado por Roberto Ferrero, Domingo Ighina, Norma Morandini, Diego Tatián y Daniel Teobaldi, quienes designaron, por tres votos contra dos, al ensayista Enrique Lacolla, columnista de La Voz del Interior. El docente y filósofo Gaspar Pío del Corro quedó en segundo lugar.
Lacolla recibirá 10 mil pesos y la Agencia Córdoba Cultura editará una antología de sus escritos, tal como hiciera con Alejandro Nicotra, Premio Consagración 2003.
En diálogo con La Voz del Interior, el periodista y ensayista se mostró sorprendido y halagado por la distinción, y dijo que su carrera (si bien sigue escribiendo casi a diario, se jubiló recientemente y en los últimos dos años publicó dos libros) está pasando, quizá, “por los fuegos del otoño”.
–¿Qué significa este premio para usted?
–Ante todo una sorpresa. Una magnífica sorpresa. No me lo esperaba para nada. No digo que no sintiera que eventualmente podría recibir alguna vez una distinción de este tipo, sino que me parecía improbable y desde luego estaba completamente fuera de mis expectativas actuales. Por supuesto, es un motivo de gran satisfacción y orgullo. Y de agradecimiento, pues supone que lo que uno escribe encuentra un eco tanto entre el público como ante un tribunal nominado específicamente para evaluarlo.
Un otoño agitado
El cine en su época: aportes para una historia política del filme, el anteúltimo libro de Enrique Lacolla, marcó en 2002 el inicio de una tendencia en el mercado editorial cordobés: a partir de la buena repercusión que tuvo, los sellos locales comenzaron a interesarse en la publicación de libros de cine, una categoría que estaba notablemente postergada. Y este año, su firma volvió a estar entre los libros más importantes del año, con El siglo violento: una lectura latinoamericana de nuestro tiempo.
–¿Cómo calificaría este momento de su carrera?
–¿El de los fuegos del otoño, quizá? Desde que me jubilé he podido escribir dos libros que no me animaría a calificar mayores, pero sí como unitarios, provistos de un propósito que hasta cierto punto cierra su parábola narrativa o discursiva dentro de las páginas de la obra. Esto es imposible en el ejercicio cotidiano de la profesión periodística, obligada por el espacio y urgida por el tiempo. Y afortunadamente puedo seguir ejerciendo el periodismo, desde una posición marginal, pero que todavía comporta mucho de la carga de adrenalina que hay en el oficio y que puede llegar a extrañarse.
–¿Cuáles fueron los principales desafíos que le planteó el periodismo?
–Decir rápido, decir bien y decir justo. Y a estas características que podríamos llamar técnicas, hay que añadir otra, fundamental: decir la verdad, en la medida de lo posible. Pues todos sabemos que no siempre es posible hacerlo plenamente, por el imperio de las circunstancias contingentes; pero siempre es factible no mentir. Personalmente, no siempre pude decir todo lo que quería, pero jamás dije lo que no quería decir.
Naufragio utópico
Para el jurado, según afirmó Roberto Ferrero, el premio otorgado supone un reconocimiento al hecho de que el trabajo de Enrique Lacolla ha jerarquizado el periodismo cordobés, en un contexto particularmente marcado por cierta banalización del oficio. Norma Morandini, por su parte, agregó que “el periodismo gráfico busca parecerse cada vez más a la televisión, y en ese camino se pierde profundidad. Los periodistas como Lacolla, que son académicos y al mismo tiempo saben comunicar, son el único camino para que los diarios sigan ofreciendo buena lectura”. Sin embargo, para Lacolla, el problema no parece estar tanto en el ejercicio del periodismo, sino en el contexto en el que ese ejercicio se lleva a cabo.
–¿El periodismo de reflexión está en crisis?
–Lo que está en crisis es la sociedad moderna, y la argentina en particular. Desde hace décadas hay una avalancha de vulgaridad que tiene por principal vector a la televisión, pero a la que no escapan los otros medios. Las raíces del fenómeno son complejas, pero tienen un común denominador: la dependencia económica y cultural del país respecto de unos países centrales, que a su vez experimentan una inflexión reaccionaria como consecuencia del naufragio de la utopía. No hay proyecto revolucionario en el mundo, cuando más falta haría que existiese. El único proyecto es la maximización de la ganancia y esto, en un contexto de debilidad como es el nuestro, tiende a anular el pensamiento.
–En ese contexto, ¿cuál es el desafío del periodismo para el siglo 21?
–Hacerse cargo de lo que acabo de decir. Esto es, reconectarse con el presente y con la historia del siglo 20 en todo lo que tuvo de trágico y magnífico, de espléndido u horrible, para entenderla y retomar el discurso crítico de sus grandes temas: capitalismo o socialismo, revolución o guerra, orden o caos. Si no lo hacemos de motu proprio, me temo que las cosas sucederán automáticamente y de la peor de las maneras posibles.
–¿Qué consejo le daría a un periodista que está comenzando su carrera?
–Que se ilustre. Que aprenda. Que lea –ensayos, novelas, poesía, lo que le guste– y vea cine. Que se empape de la historia de nuestro tiempo. Que se adiestre en el manejo del lenguaje: dominarlo es la única manera de representarse adecuadamente las cosas, de entenderlas y de transmitir persuasivamente el propio punto de vista a los demás. Y que sobre todo se esfuerce en comprender que las cosas no suelen ser en blanco y negro, sino que están llenas de matices. Eso lo ayudará a verse a sí mismo con algo de humor y a navegar por una realidad difícil, resistiéndola, y tal vez contribuyendo en algo a modificarla. Un poquito, aunque más no sea... Y si no lo consigue, al menos habrá dado testimonio de sí mismo.
Martes, 13 de Diciembre de 2005 19:30 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Enviado por Isabel Lipthay que dice: "Es el escritor chileno más leído y popular de las últimas décadas”.
Total en estos tiempos del consumo caníbal la política farándula es la diva del show. La estrella de dientes plásticos que le sonríe a la cámara ocultando su pasado militante, su pasado marihuanero, su siniestro pasado pinochetista, su libertino pasado hippie.
Si se trata de candidatos al tablado político, los hay por miles, desde el cantante o actor que nunca deslumbró por sus actitudes artísticas y hoy quiere usar su fama ratona para llegar al Parlamento, hasta el hijo, nieto o sobrino de la casta partidista que usa el apellido para colgarse del carro democrático. Total, en estos tiempos del consumo caníbal la política farándula es la diva del show. La estrella de dientes plásticos que le sonríe a la cámara ocultando su pasado militante, su pasado marihuanero, su siniestro pasado pinochetista, su libertino pasado hippie. En fin, el ayer no cuenta a la hora de los cómputos, y si por ahí aparece una foto de juventud tras alguna barricada, si por ahí el candidato sale retratado chascón y volado en alguna partusa del sesenta, todos contestan lo mismo, todos se justifican diciendo que alguna vez fueron jóvenes idealistas.
Casi todos los candidatos dicen que alguna vez en la universidad se pegaron su piteada, solo para probar la marihuana, pero que nunca se volaron los tontos. Y uno les va a creer. Todos dicen que militaron en alguna juventud política de izquierda, que usaban boina, amaban al Che y eran miristas, pero que nunca pusieron bombas. ¿Y quién los va a desmentir si el MIR casi no existe? Y lo peor, a quién le interesa develar esta memoria si los propios ex miristas que van en el mismo carro al Parlamento ya no se acuerdan quien era su compañero de célula. Más bien no quieren acordarse y prefieren sumar el recuerdo al tranvía amnésico de la renovación.
Por eso, en estas fechas candidateadas de pololeos ideológicos y campañas de adhesión, la ciudad despierta cada mañana empapelada de nombres pomposos que prometen barrer la droga de Santiago. Y los volados se preguntan: ¿y a dónde la barrerán para ir a buscarla? Todos los días las murallas cambian de apellido con el brochazo nocturno que impone una nueva promesa. Así, nombre tras nombre, se pega en la retina el candidato empresario que tiene más recursos para reiterar su firma en la pizarra descascarada de la urbe.
Entonces la carrera política de los nombres transforma la ciudad en un silabario electoral que panfletea la nobleza de algunos apellidos impresos en las murallas poblacionales. Como si los nombres cuicos le subieran el pelaje al callamperío autografiado por estos ricachos populistas. Como si al revés los apellidos proletas tuvieran que pedir permiso en la maratón política para escribirse tímidamente, a la rápida, casi clandestinos en el sitio eriazo, con escasos medios para hacerse presentes en la propaganda electoral. No hay otra forma de equilibrar la publicidad fastuosa de la derecha, que noche a noche contrata brigadistas que repasan las consignas morales y los nombres pirulos. Que noche a noche imponen violentamente sus apellidos sobre la acuarela borrosa del candidato piojo, el candidato de izquierda que sale con su familia y amigos a repasar la caligrafía de su aporreado nombre. El candidato sin recursos, que se metió en esta cueca sin saber por qué, más bien sabiendo que va a perder, que va a quedar en la ruina y embargado hasta el cogote. Pero qué importa si su error no fue el arrepentimiento, porque él no se declaró renovado ni justificó su pasado izquierdista diciendo que fueron errores de juventud. Y ese fue su error, diferenciarse sin culpa de la hipocresía parlamentaria.
Decir que sí creyó, y que sigue creyendo en los arranques de la pasión, que no sólo son problemas de juventud, porque las causas progresistas son besos que dio el corazón, seguramente irrepetibles, únicos en su porfía amorosa por la justicia. Son besos rojos tirados al aire inolvidable de otro tiempo. Por cierto difíciles de recuperar, pero aun tibios en la boca arrugada de la utopía.
En las elecciones del 18 de diciembre próximo, se juega la viabilidad de Bolivia. El triunfo del Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, puede significar, más allá de sus contradicciones y limitaciones, la recuperación progresiva de la soberanía nacional, casi anulada por los regímenes neoliberales de las dos últimas décadas. El analista argentino, Andrés Oppenheimer, conocido por sus posiciones neoliberales, acaba de afirmar, en el “Miami Herald”, al igual que su congénere Carlos Alberto Montaner, que el único país en el continente en riesgo de desaparecer es Bolivia.
El drama de esta república reside en tener una importante reserva de gas natural, adecuada a las necesidades del Cono Sur, donde las grandes petroleras como Repsol, Total, British Gas y Exxon, están fuertemente asentadas, sin que el Estado nacional, reducido a escombros por el neoliberalismo, antes de haber podido consolidarse, esté en condiciones de fiscalizarlas. La posibilidad de contener la balcanización del país no pasa sólo por el triunfo del MAS, sino porque ese triunfo sea contundente, a fin de tener la fuerza que necesita para detener a las tendencias separatistas alentadas por transnacionales, sobre todo en Tarija y Santa Cruz.
El domingo se elegirán no sólo al presidente y vicepresidente de la República, sino a Prefectos departamentales, varios de los cuales podrían alentar tendencias disgregadoras, con el apoyo de centros de poder mundial, organismos financieros y grandes consorcios económicos. Se necesita que el MAS deje de ser sólo una confusa y vacilante fuerza de resistencia al neoliberalismo, para convertirse en Movimiento Liberador, capaz de aglutinar a la nación oprimida, sin caer en fundamentalismos indigenistas que profesan varios de sus dirigentes.
El movimiento nacional requiere de capacidad de movilización en torno a la defensa de la autoestima, de la propiedad de los recursos humanos y naturales y de su industrialización interna, dentro de la visión bolivariana, hoy liderada por el Presidente Hugo Chávez. El MAS debe comprender que no está partiendo de cero. Por ello debe recoger las banderas del socialismo militar que en 1937 protagonizó la primera nacionalización del petróleo en América Latina; del Presidente Gualberto Villarroel, colgado, en 1946, de un farol de la Plaza Murillo, de La Paz, por enfrentar a la plutocracia del estaño y los latifundistas; de la traicionada Revolución Nacional de 1952; de la segunda nacionalización del petróleo de 1969, llevada a cabo por el general Alfredo Ovando; y del “Modelo Endógeno de Desarrollo, propuesto por “Conciencia de Patria”, en 1989. Sobre esa base, Evo Morales puede convertirse en el primer presidente indígena, con visión nacional, en un país de mayoría quechua-aymara.
El destino de Bolivia depende también del apoyo de los movimientos populares de América Latina, que no pueden observar con indiferencia, como hasta ahora, los intentos del imperio y sus agentes por despedazar al país. El MERCOSUR es la avanzada de la resistencia a las ingerencias imperiales, pero, infelizmente, poderosas transnacionales están incrustadas en los países que lo integran. Del resultado de la pugna entre los pueblos de Argentina, Chile, Brasil, Paraguay y Uruguay frente a las petroleras de EEUU, Inglaterra, Francia y España dependerá también el proceso boliviano.
Petrobrás debería ayudar a la reorganización de la empresa petrolera estatal de Bolivia (YPFB), sin someterse a las presiones de sus socias: Repsol y la Shell. La ayuda venezolana debe servir para que YPFB forme parte de Petrosur, la propuesta más audaz del Presidente Chávez. Es un grave error creer que la derrota del movimiento popular boliviano beneficiará a los países vecinos. Todo lo contrario. La disgregación de Bolivia proseguirá con similares intentos en Paraguay, Uruguay, Perú y Ecuador, sin olvidar que el capital financiero busca arrancar la Patagonia de la soberanía argentina y la Amazonía del control brasileño.
Saludamos y acompañamos la decisión del Gobierno Nacional de cancelar la deuda con el FMI.
Mucho análisis se podrá hacer en adelante sobre el esfuerzo del pueblo argentino y la política gubernamental para obtener las reservas que nos permiten tomar esta medida.
También sobre las opciones posibles.
Pero la medida merece el inmediato apoyo. Quitarnos el peso de la incidencia del FMI en el dictado de las políticas nacionales no puede sino provocar una profunda satisfacción y marcar otro paso importante del Presidente Kirchner.
Y si este paso es en consonancia con el hermano Brasil, adquiere una significación aun mayor en el marco del MERCOSUR revitalizado con el ingreso de la Republica Bolivariana de Venezuela.
Alejandro Gorsky - Grupo SEÑALES - General Roca -Rio Negro
15 de diciembre de 2005.
DIFUNDE
CAUSA POPULAR - CON LAS BANDERAS DE ARTURO JAURETCHE, JORGE ABELARDO RAMOS Y JUAN DOMINGO PERON
El infrascrito, director del Centro de Estudios Chilenos CEDECH, te invita a presentación de libro del Dr. Leonardo Jeffs Castro este martes 20 a las 19.00 horas en el Auditorio del Museo B. Vicuña Mackenna ubicado en la Av. Vicuña Mackenna 94 (Metroestación Baquedano). El texto en referencia versa sobre las relaciones de Chile y Bolivia entre 1928 y 1935 con especial referencia a la participación de personeros de nuestras FFAA en la Guerra del Chaco.
Anticipadamente se agradece concurrencia a esta fiesta de la palabra impresa que supone búsqueda de la armonía al interior del Cono Sur.
Prof. Pedro Godoy
Primavera de 2005
"Al Chaco se le llamó el "infierno verde" porque, pese a que su terreno era salpicado de pantanos y de espesa vegetación de matorrales y árboles como espinos, lo más difícil de obtener era el agua, ya que no lo cruzaban ríos, y había que cavar pozos para encontrar fuentes subterráneas. Un calor insoportable y un ambiente malsano, caldo de cultivo de enfermedades, ayuda a entender las atroces condiciones en que se debió pelear, en especial los bolivianos que, sacados de sus ciudades y pueblos andinos, debían desenvolverse en un medio totalmente extraño".
Viernes, 16 de Diciembre de 2005 22:01 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.
Por Rosa Núñez Pacheco Arequipa, diciembre de 2005 Presentación de Aristóteles España
La autora de esta crónica participó del X Encuentro Internacional de Escritores realizado en el puerto de Chañaral (Región de Atacama-Chile) desde el 24 al 27 de octubre de 2005; posteriormente realizó una visita a las casas de Pablo Neruda. He aquí un recuento de su viaje por aquellos parajes australes.
Y después del Encuentro en Chañaral de Las Ánimas, los poetas partieron hacia distintas y lejanas direcciones: Colombia, Perú, Bolivia, Argentina y Uruguay; los que nos quedamos en Chile emprendimos una larga travesía más al sur. En la madrugada, bajo el tiritar de las estrellas, atravesamos el desierto silencioso de Atacama. Entre sueños lo vimos florido, desprendiendo sus mágicos olores de añañucas y amancaes, mientras que, como un viejo reloj de arena, el tiempo transcurría difusamente, trayendo a nuestra memoria el cálido recuerdo de los amigos, de sus versos, de sus vidas, de su profunda humanidad. Más tarde, cuando el sol estaba en lo alto y la brisa marina nos refrescaba del ligero calor de aquellos días finales de octubre, entramos a La Serena. Ahí también había un puerto y a medida que recorríamos la ciudad,imaginariamente anclamos y nos dirigimos a los valles cordilleranos del oriente en busca de la voz de una mujer visionaria que fue reconocida con el Premio Nobel de Literatura hace cincuenta años: Gabriela Mistral. Con su poesía fuimos adentrándonos en su Valle de Elqui, tierra de lagares y de montañas que arden en rojo y azafrán, y cuyo río cristalino se une serenamente con el mar. Luego de algunas horas más de viaje llegamos a Santiago. Atravesamos la ciudad subterráneamente en el metro y luego desde el vigésimo piso de un edificio pudimos apreciarla en pleno movimiento. Casi al frente nuestro estaba el cerro San Cristóbal, en cuya ladera se hallaba La Chascona que, junto a Isla Negra y La Sebastiana, forma parte de las tres bellas casas náuticas que Pablo Neruda poseía en Santiago, Isla Negra y Valparaíso, respectivamente. Cuando la visitamos sentimos formar parte de ese barcolleno de objetos a los que él dio vida con su palabra:Las cajitas de música, las muñecas, los cuadros de Diego Rivera, sus muebles,sus poemarios, su medalla del Nobel, en fin toda su vida compartida con Matilde Urrutia. Pero nada se compara a lo que significó llegar a Isla Negra, su mejor barco anclado frente al mar. En su póstumo libro Confieso que he vivido(1974), Neruda dice que luego de regresardeEspaña necesitaba un sitio de trabajo para escribir su Canto general. Fue entonces cuando conoció a un viejo capitán de navío español que le vendió una casa de piedra a medio construir en 1939, y él poco a poco terminó de concebirla llenándola con su imaginación y sensibilidad poética, arrebatándola a las olas que se estrellaban contra las rocas acomodadas en sus linderos, o tal vez para compartirla y formar parte de esa inmensidad viva y palpitante que bañaba las costas y que llevaba a su barco por parajes lejanos pero no extraños a su corazón. Al inicio del recorrido por la casa hay una inscripción que dice: “Regresé de mis viajes. Navegué construyendo la alegría.” En efecto, esta casa invita a navegar, ya sea viendo el océano desde sus ventanas o mirando los objetos marinos que el poeta recolectó con una ardiente pasión.En sus distintos ambientes pudimos apreciar sus famosas colecciones de caracolas y de insectos, sus colmillos de narval, sus mascarones de proacomo La Medusa o la María Celeste,sus botellas de variados colores y formas, sus figuras totémicas, sus antiguas fotografías, sus piedras, sus barcos en miniatura, sus libros, su caballo de tres colas, etc. Todo esto perteneció al legado que dejó el poeta a los trabajadores del cobre y del salitre, pero que hoy forman parte del museo administrado por la Fundación Neruda. Más allá de los recintos de madera y al aire libre hay unatumba en forma de proa adornada por hermosas florecillas que juegan con el viento proveniente del vaivén de las olas. Ahí descansa el poeta junto a suMatilde amada. No hay un epitafio como el de Vicente Huidobro, en Cartagena, que diga: “Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar”; no es necesario: Neruda era del mar y a él había vuelto, y el mar estaba ahí frente a nosotros. De pronto sentimos una súbita tristeza al recordar sus últimos momentos en aquellos días lúgubres. La muerte había invadido laprimavera que él había construido con toda su esperanza; pero ni los incendiarios ni los guerreros ni los lobos lograron matarlo. Su poesía no ha muerto, tiene las siete vidas del gato, como él mismo había escrito en sus memorias póstumas Para nacer he nacido (1978).
A un año del centenario de su nacimiento, su voz continúa viva, nos la trae el rumor interminable de las olas y el vuelo incesante de los pájaros; por eso miles de navegantes que van de puerto en puerto en busca de la poesía, la encuentran palpitante y bullente en este refugio sereno que verdea en Isla Negra como un canto de amor intenso a la vida.
Viernes, 16 de Diciembre de 2005 22:04 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.
GARCÍA MÁRQUEZ HISTORIÓGRAFO: BOLÍVAR Y GARIBALDI (Nuestro homenaje en el 175 aniversario de la muerte del Libertador Simón Bolívar)
En 1989 salió a la venta “El General en su Laberinto”, genial obra de Gabriel García Márquez que relata los últimos días de la vida del Libertador Simón Bolívar. El éxito editorial fue inmediato. En poco tiempo se vendieron más de un millón de ejemplares. Sobre las razones de ese fenómeno Jorge Abelardo Ramos escribió la nota que transcribimos a continuación y que es nuestro homenaje, este 17 de diciembre, a un nuevo aniversario de la muerte del genial Simón Bolívar. (Tomado de “La Nación Inconclusa” – Jorge Abelardo Ramos – Ediciones de la Plaza – Montevideo – Abril de 1994) - (Mirando Al Sur)
¿Una agonía en lugar de una vida? No dejará de complacer al europeo dispéptico este relato de innegable belleza trágica, ya que en los “países centrales” hay un estereotipo firmemente establecido desde los tiempos de la trata de negros. Para ellos, “América Criolla” es exactamente como el plato picante que les ofrece aquí el escritor colombiano: mariposas gigantes, mulatas cimbreantes de bocas feroces, generales lascivos, árboles de los que mana leche, muerte y barbarie. Y también héroes derrotados. Sobre todo, héroes derrotados. ¡Buffón en estado puro! La naturaleza americana es subyugante. ¡Sí! Pero su historia resulta aborrecible. Exactamente lo mismo pensaba Borges cuando aludió desdeñosamente la “horrible historia de América”. Así se nos presenta un Bolívar espectral, cuya talla, roída por la tisis, disminuye cada día y, cuyo implacable retrato se dibuja con el filoso lápiz de García Márquez, de traición, mundanidad, obsesión erótica y baraja.
No resulta usual que se publique un libro en el mundo con una tirada de 1 millón de ejemplares en 32 lenguas. Tal interés ¿obedece al magnetismo de Bolívar? Cabe dudarlo.
¿Será más bien el prestigio del Premio Nobel, su particular vínculo con el Este y también con el Oeste? ¿Su cautivante pluma ejerce tamaño poder? No cabe duda que es gracias a García Márquez que la gente se ha precipitado a comprar el libro. No puede tratarse de Bolívar. Nuestros grandes hombres yacen bajo el peso de hagiografías sofocantes que les impiden respirar. La estructura cultural de nuestras repúblicas semicoloniales sólo cumple con los héroes escolares en cada aniversario fúnebre. No podía esperarse que los mismos intereses que derrotaron a San Martín, Artigas y Bolívar hiciesen otra cosa que cerrarles la boca en los somnolientos libros de texto y embalsamarlos en bronce. El sistema de puertos exportadores de América Latina, después de haber contribuido a expulsar a los españoles, volvió sus espaldas a los libertadores. Expatrió a San Martín, sepultó a Bolívar en Santa María, encerró a Artigas en la selva paraguaya.
En tanto, sus oficiales, auxiliados por comerciantes, hacendados y periodistas, fragmentaban la “gran Colombia” y se proclamaban jefezuelos de cada aldea. En lugar de una “Patria Grande”, tuvimos 20 repúblicas simiescas. Cada “Estado” exhibía orgullosamente su Constitución copiada. Y cada República vivía de un solo producto, casi en estado de naturaleza: con sus plátanos aquella, esta con su cobre, otra con su petróleo, o su carne, su estaño o su azúcar. Apoyada en cada producto exportable, se erigió una arborescencia política, jurídica, aduanera, literaria y militar llamada “Nación”. Sobre cada una de ellas se elevó la sombra de los Imperios anglosajones. La historia se trocó en fábula, Bolívar resultó, para el lector corriente, un ambicioso, celoso de San Martín, y nuestro Libertador, una especie de Santo, “renunciador” y asexuado, envuelto en su mortaja de asceta. Ambas imágenes resultaron tan falsas como el boceto despiadado que Marx trazó sobre Bolívar (lo llamó “canalla”) nutrido de la folletería inglesa. De algún modo, García Márquez continúa esta tradición, aunque en el plano de un arte refinado y, por lo mismo, más sutil y peligroso.
La novela-historia narra la desintegración física y moral de Bolívar, a través del río Magdalena hasta Santa María. Nada se le ahorra al lector: un moribundo lucha entre el sueño y la muerte; el poder se le escurre entre las manos; sus generales lo traicionan y desprecian en todas partes; exhausto, todavía le queda ánimo, entre vómitos de sangre, para alzar a las mulatas o damas mantuanas hasta su hamaca. Lisonjea y desacredita a un tiempo sus fieles, descree de todo y de todos.
Este viaje de Caronte a los infiernos urde una visión horrenda del Libertador. Es precisamente García Márquez, muy atento a su trabajo, quien emplea la palabra, en un apéndice sobre fuentes, de la página 274: “El horror de este libro”.
En dicha página titulada “Gratitudes” el autor revela sus propósitos: “Más que las glorias del personaje me interesaba entonces el río Magdalena... Los fundamentos históricos me preocupaban poco, pues el último viaje por el río es el tiempo menos documentado de la vida de Bolívar”. No obstante, nos dice luego que consumió dos años en la lectura de documentos sobre la vida del Libertador, labor que lo autoriza más adelante a referirse al “rigor de esta novela”.
En materia de “rigor”, digamos que San Martín no fue el “Libertador del Río de la Plata”, como afirma García Márquez, sino de las Provincias Unidas, de Chile y de parte del Perú. Tampoco es cierto que Garibaldi, quien visitó a Bolívar en su lecho de muerte, fuera “el patriota italiano que regresaba de luchar contra la dictadura de Rosas en la Argentina”.
El joven Garibaldi, que deambuló por Sudamérica a mediados del siglo XIX, era un aventurero peninsular, a la cabeza de una turba de forajidos, que el propio Garibaldi, en sus “Memorias” llama “chusma cosmopolita”, conocida en todas las escuadras filibusteras con el nombre de “fréres de la cóte”. Esta banda temible saqueó Colonia y Gualeguaychú (en particular, poblaciones civiles desarmadas) a sueldo de los imperialistas franceses que ocupaban Montevideo.
Ese otro Garibaldi, que ayudó al Conde Cavour en 1870 a fundar la unidad del Estado en una península despedazada, es un personaje de la historia italiana. En el Río de la Plata trabajó para dividir. Allí, patriota, dicen. Aquí, sin duda, forajido.
En la historia colombiana García Márquez, se presenta como liberal. Al referirse al general Santander, un viscoso y pérfido Mitre bogotano, el gran novelista escribe que “sus virtudes civiles y su excelente formación académica suscitaron su gloria. Fue sin duda el segundo hombre de la independencia y el primero en el ordenamiento jurídico de la República”.
¡Qué interesante! Sin embargo faltaría agregar que participó en la organización del atentado contra la vida del Libertador Bolívar y que fue durante toda su carrera pública, abierta u ocultamente un adversario personal y político del Libertador, el hombre de confianza de comerciantes y picapleitos hartos de heroísmos, fiel de la burguesía comercial, amigo de Estados Unidos y favorito de la opinión europea librecambista.
No pocas desgracias póstumas se acumularon sobre Bolívar, comparables a las que martirizaron su vida. Si de un lado el pensamiento conservador y oligárquico de los puertos ha instalado el bronce de Bolívar en un lugar tan sospechoso como la OEA, del otro, la farándula izquierdista de la inocente América Criolla, lo ha condenado con frecuencia bajo la inspiración del hechicero de Tréveris.
García Márquez, en su ensayo bibliográfico de Fidel Castro, (escribe el historiador colombiano José Consuegra) ha dibujado el perfil del revolucionario cubano con exquisita cortesía y no ha entrado en su vida amorosa por “considerarla un ámbito privado”.
Con Bolívar no ha procedido con tantos miramientos. Sin duda, la “inteligencia” de América Latina percibe exactamente la dirección de la brisa. Una cosa es un hombre de Estado vivo, y otra un hombre de Estado muerto. Cuando García Márquez recibió en 1982 el Premio Dimitrov, de la Bulgaria “socialista” no se habían olvidado sus palabras: “Mi gran sueño es figurar en la Enciclopedia Soviética que será el único eco que la literatura tendrá en el porvenir”. Maravilloso artista, este genio de la lengua criolla no entrará al porvenir por su poder profético. La gran Enciclopedia Soviética, un monumento bizantino elevado a la grandeza moral de la Policía Secreta, ya ha muerto. García Márquez vive y vivirá. Para un intelectual del siglo XX, colocarse en cierto período bajo la protección de una gran potencia constituía un salvoconducto a la fama. Pero si se amparaba bajo la sobra de ambas, en el Este y en el Oeste, entre el Nobel y el Dimitrov, era mucho mejor. Si a lo dicho se agrega que García Márquez no sólo es un gran escritor, sino el favorito de todo latinoamericano, cabría acariciar la esperanza de que la América mestiza pueda ofrecer algún día a sus intelectuales un ámbito protector que los vuelva más dueños de sí mismos. Porque la literatura, como la ciencia, no es una “disciplina neutral”.
Realmente ¿por qué sería para García Márquez el Dr. Francia, dictador del Paraguay, un personaje risible y abominable y en cambio Fidel Castro un paradigma de jefe de gobierno? Las dos grandes figuras, el dictador paraguayo y el caudillo cubano, son dos revolucionarios, dos héroes, cada uno en su siglo. Requiere coraje moral y un enérgico desbrozar del pasado y del presente la no sencilla tarea de entender a ambos.
¿Garibaldi, “patriota” italiano y Rosas “dictador” a secas? Estos juicios erróneos nacidos de la influencia deformante del pensamiento europeo, revelan la urgente necesidad de una descolonización historiográfica en América Latina.
En muchas ocasiones García Márquez no ocultó sus opiniones políticas. A la luz de su Bolívar ¿podrá reiterar que la guerra de Malvinas fue una aventura “estúpida” y la invasión de Afganistán una proeza “socialista”? La gloria del escritor no podría constituirse en un factor paralizante de la crítica en disciplinas ajenas a la literatura, como la política o la historia, en cuya “selva oscura” se interna García Márquez sin vacilar y con poca fortuna.
“El General en su laberinto” es, sin duda, una obra de arte. Reposa sobre la agonía de un hombre que ambicionó fundar una Patria Grande, una “Nación de Repúblicas”.
¿Y por qué esta trama de estupenda prosa americana, suculenta de pájaros, perfumes, apetitosas mujeres y paisajes que sólo en América viven, debía ser el itinerario de una agonía? ¿Sólo muerte y derrota puede ofrecer nuestra tierra al ansioso paladar de la cruel Europa, inventora de la guillotina? La pequeña burguesía latinoamericana, colonizada por la izquierda y la derecha, siempre ansiosa y peripatética ¿esperaba quizás este bocado exquisito, pero amargo en su núcleo, para decirse a sí misma, con un suspiro, que la revolución fue nada más que un hermoso sueño?
En el fondo ¿no será ese el secreto del millón de ejemplares? ¿No le resultará agradable, a cierto tipo de lector, saber que al fin y al cabo aquí nada es posible y que los genios más atrevidos encontrarán de todos modos su agonía y hasta un poeta diestro para describirla?
Sin embargo, Bolívar es un héroe vivo. Esta época exige mucho de ellos. Solo queda por agradecer al ilustre escritor colombiano, (nuestro verdadero Cervantes), por ese millón de lectores: ahora saben que en Santa María murió en 1830 un hombre más grande que Bonaparte. No dudamos que el vientre de la América que lo produjo es insaciable y fértil y seguramente engendrará muchos otros.
Viernes, 16 de Diciembre de 2005 22:10 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por Patricia Verdugo Publicado en el diario español El Mundo Tomado de Piel de Leopardo Pinochet no pudo votar. Se quedó arrestado en su casa de La Dehesa, el barrio de ricos de la capital chilena. No pudo ejercer su derecho a voto al estar procesado tanto por evasión de impuestos como por el crimen masivo de disidentes de la llamada Operación Colombo. Y quedó en blanco el espacio donde debía firmar en el libro de registro, allí donde aún dice que su domicilio es el Palacio de La Moneda. No cambió el dato pese a que dejó el gobierno en marzo de 1990.
El heredero político de Pinochet, el economista Joaquín Lavín, tuvo que entregar el liderazgo de la derecha al empresario Sebastián Piñera. Este fue el fenómeno más importante de lo ocurrido en las elecciones del pasado domingo en Chile, aunque a primera vista el titular en todos los diarios del mundo destacó que la socialista Michelle Bachelet obtuvo la primera mayoría relativa.
Habrá segunda vuelta –o balotaje- el próximo 15 de enero. Y entonces se medirán las fuerzas entre la alianza gobernante de la Concertación (centro-izquierda) y la oposición ahora marcada por el centro-derechista Piñera. Fuera de concurso quedó la izquierda “dura” (casi un 5.5 por ciento) y la derecha “dura” de Lavín y su pinochetista partido Unión Demócrata Independiente, UDI (casi un 23.5 por ciento).
Se pueden hacer todo tipo de sumas para observar la realidad desde muchos y legítimos puntos de vista. Si se suman los votos de Piñera y Lavín, se puede decir que Chile –con 16 años de transición- es más derechista que centro-izquierdista. Si se apunta al casi 46 por ciento de la doctora Bachellet, se puede anotar que Chile está dando un salto progresista al votar por una mujer, socialista, torturada e hija de un asesinado por la dictadura como la más segura Presidente de Chile para el período 2006-2010. Porque si sólo la izquierda “dura” –comunistas, humanistas y verdes- la vota en enero, ella se asegura la banda presidencial.
Pero el fenómeno es más profundo. En el pequeño país sudamericano, usado como ejemplo de buen funcionamiento del modelo neo-liberal de la Escuela de Chicago, los factores reales de poder se concentran en dieciséis grupos económicos que producen el 81 por ciento del Producto Interno Bruto. Ese poder nació de la privatización de empresas estatales durante la dictadura. Y hoy la abundancia de su riqueza los ha llevado a expandir sus negocios a lo largo y ancho de Latinoamérica.
Ese poder –tan real y tangible como lo son las monedas de sus bóvedas virtuales– es el que toma las decisiones, aunque de tanto en tanto haya elecciones y los ciudadanos crean ser quienes decidan. Ese poder decidió en 1989 que Pinochet “no va más” y le quitó el piso cuando tramó dar un auto-golpe y perpetuarse en el poder. Como pago por los servicios prestados, dejó a Pinochet como administrador del arsenal en el cargo de jefe del ejército por otros ocho años. Impunidad asegurada. Y luego, en marzo de 1998, lo instaló como senador vitalicio. Impunidad de por vida.
Gran parte de quienes fueron disidentes a la dictadura aceptaron el juego a cambio de construir una pacífica transición a la democracia. Se instaló la Concertación en el Palacio de La Moneda, con los presidentes Aylwin, Frei y ahora Lagos. Pero de facto ha funcionado en Chile un cogobierno con la derecha bajo el eufemismo de “política de consenso”, ratificado por el sistema electoral de binominalismo que asegura un cuasi-empate en el Parlamento. Así, la izquierda “dura” no ha podido instalar siquiera un diputado durante toda la transición.
El juego político, casi versallesco, se rompió cuando la justicia española logró el arresto de Pinochet en Londres en octubre de 1998. Es verdad que el gobierno de Frei presionó hasta lograr su liberación y traerlo de regreso a Chile bajo el compromiso de juzgarlo. Es verdad que luego la presión política no halló otra vía –para asegurarle impunidad– que declararlo demente. Pero Pinochet, arrogante, decidió hacer difícil la tarea de protegerlo. Y dio entrevistas ufanándose de su lucidez. Y movió dineros mal habidos en más 150 cuentas secretas. A la derecha –económica y política- no le quedó más camino que darle la espalda.
En ese cuadro es que el heredero político de Pinochet, el UDI Joaquín Lavín, cayó en desgracia junto con él. Y para sacarlo de la competencia saltó al escenario el empresario Sebastián Piñera, quien se ufana de haber votado “no” en el plebiscito que marcó el fin de la dictadura. Piñera pasa a ser ahora el nuevo líder de la derecha. Es posible que llegue a La Moneda, pero todo indica que para los “dueños” del país sigue siendo más cómodo y rentable estar en una aparente oposición y en un real co-gobierno que instalarse en el otrora bombardeado palacio que vio morir al Presidente Allende.
Piñera representa la nueva postura pragmática del empresariado que necesita dejar atrás, en el olvido, al pinochetismo. La esperanza es que, además, los empresarios chilenos salgan de las cavernas del miedo al marxismo y se modernicen, que comprendan que no hay mejor negocio (para sus negocios) que una democracia donde la riqueza se comparta con mayor justicia social.
¿Cómo le viene este juego político a Chile? Si se lo observa en el contexto del vecindario latinoamericano, habría que decir que muy bien. La economía crece entre cinco y seis por ciento al año, tiene equilibrios macro-económicos aplaudidos por el FMI y no hay peligro inminente de explosiones sociales.
Pero si se observa a Chile 2005 en el contexto de su historia, hay que decir que el juego político es peligroso. Porque la pésima redistribución del ingreso nutre (¿o desnutre?) una extrema pobreza que no tiene más explicación que la desmesurada voracidad de la extrema riqueza y la debilidad o cobardía de los gobiernos de la Concertación para encararla y resolverla. Porque no se puede basar el crecimiento en mano de obra barata y desesperanzada, así como en la sobre explotación de materias primas. Porque no se puede construir una democracia estable en el largo plazo si los resultados exitosos en lo macro no se traducen en real calidad de vida en lo “micro”, en la vida de cada familia.
Para decirlo sólo con dos potentes ejemplos. Todos concuerdan que si hoy existe una niña en Montegrande, hija de una maestra rural, que ame la poesía o un niño en Parral, hijo de un jefe de estación de ferrocarriles, que escriba poemas en sus cuadernos escolares, tienen ambos escasas o nulas posibilidades de transformarse en Gabriela Mistral y Pablo Neruda, los dos chilenos que conquistaron el Premio Nobel.
Chile se vanagloriaba de ser pobre, pero honrado y culto. Hoy Chile es más rico y debe reencontrarse con su honradez y su cultura democrática.
Sábado, 17 de Diciembre de 2005 16:51 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por Enrique Lacolla La Voz del Interior – Córdoba – 18 de diciembre de 2005
Ernesto “Che” Guevara, cuya aplicación de la “teoría del foco” elaborada por el intelectual francés Regis Debray lo llevó al desastre, al sobredimensionar las virtudes del voluntarismo como expediente para consumar un proyecto revolucionario, acertaba sin embargo cuando entendía que Bolivia era una de las claves geopolíticas que podían abrir el camino a la integración sudamericana.
Riquísima en minerales y energía, provista de una geografía variada y dramática, ubicada en el corazón del continente, habitada por las masas indígenas más sobre- explotadas en la historia americana y en contacto con las potencias de la región, el valor estratégico de Bolivia es igual a dos cuestiones igualmente contundentes.
Por un lado, la incapacidad de la dirigencia ávida y mezquina que la gobernó durante la mayor parte de su historia.
Por el otro, al abrumador castigo que su población indígena padeció a lo largo de siglos, desde la Conquista hasta promediar el siglo 20, cuando algunos sectores de la pequeña burguesía intelectual y militar intentaron cambiar el estado de las cosas.
Lo lograron apenas de manera parcial y a un costo muy alto, pero las semillas de la disconformidad revolucionaria que arrojaron cayeron sobre un terreno fértil, aunque muy difícil.
Hoy se vota en Bolivia y el candidato mejor perfilado para obtener el triunfo es un heredero de esta turbulenta vocación insurreccional: Evo Morales, un indio de pura raza y expresivo de los intereses del pueblo bajo, a los que conjuga con un decidido anti- imperialismo y nacionalismo que hacen hincapié en la preservación de las riquezas energéticas del país y su aplicación a la generación de unas ganancias que se inviertan en él y no se dilapiden afuera.
Elección y después
No es probable, empero, que las elecciones vayan a resolver las dificultades de la situación boliviana, que en años recientes se han agigantado hasta asumir los contornos de una crisis terminal.
Evo Morales y el Movimiento al Socialismo (MAS) son la expresión de la insurgencia acumulada en los grupos más sumergidos de la población.
Son, también, su manifestación más razonable, pues están lejos de la utopía pesadillesca de una nación india independiente y soberana, como la auspiciada por el dirigente aymara Felipe Quispe, quien, desde la otra punta del espectro político, viene a coincidir con los separatistas “blancos” del oriente del país, muy interesados en precipitar la segregación de esa parte del conglomerado boliviano para explotar en solitario sus riquezas.
Riesgos y posibilidades
El riesgo de una fragmentación del país es muy real; está abonado no sólo por los factores internos sino también por presiones extranjeras, de origen vario, pero a las que con seguridad no son ajenos los intereses transnacionales que se vehiculizan en las empresas de hidrocarburos. Ellos se mezclan de forma inextricable con los de los planificadores del Pentágono y también, por qué no, con los que eventualmente podrían surgir de una perspectiva mezquina de las cancillerías de Brasilia y Buenos Aires respecto de las ventajas coyunturales que podrían arrancarse de la secesión de algunas franjas del territorio boliviano.
Así están las cosas. No prometen un panorama tranquilizador, pero tampoco debería entendérselas como una condena.
Las situaciones extremas suelen tener como contrapartida la posibilidad de utilizarlas para clarificar un panorama y para proceder a un reacomodamiento que en ocasiones es útil para reordenar las cosas en un sentido progresivo.
La verdad es que las tendencias profundas de Iberoamérica, en el sentido de ir hacia una mayor integración, están tan presentes como las tentativas centrífugas que buscan partirla aun más de lo que hoy está.
Las primeras tendencias se exteriorizan en fenómenos como el Mercosur, la Cumbre de Mar del Plata y la proliferación de hechos políticos que en cierto modo se espejan unos a otros, como puede ser la presencia del Movimiento Etno Cacerista de los militares Antauro y Ollanta Humala en Perú, que enarbola un discurso nacionalista y antiimperialista, con afinidades con el del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Según las encuestas más recientes, Ollanta Humala estaría en el segundo lugar entre los candidatos a ocupar la presidencia peruana en las próximas elecciones, con altas probabilidades de alcanzar el primer puesto a la hora de los comicios.
Así las cosas, no debe extrañar demasiado que Estados Unidos esté moviendo sus fichas, de las cuales la base Mariscal Estigarribia en Paraguay no es la menor. Tal vez sea hora de que Argentina y Brasil compatibilicen sus políticas y preparen una hipótesis de tormenta.
Respecto al resultado electoral del pasado 11 de diciembre, que exige segunda vuelta presidencial, Fuerza Social y Democrática (FSD) llama a los chilenos a no dejarse engañar por la derecha y a apoyar a Michelle Bachelet.
1.- Llamamos a todos los chilenos a no votar por Piñera en la segunda vuelta, pues su candidatura representa tanto los intereses de los grandes grupos económicos como los de la derecha más comprometida con la dictadura y las violaciones a los Derechos Humanos, la UDI y el Pinochetismo. Son ellos los responsables del aplastamiento ayer y de las limitaciones hoy de la democracia y de las libertades ciudadanas, de la privatización y despojo del patrimonio nacional y de las empresas publicas, de la supresión de los derechos laborales, sociales y económicos de los trabajadores, y de una larga historia de atropellos y violaciones a los derechos humanos.2.- Es una decisión de voto pleno de convicción, conscientes del retroceso democrático que significaría un gobierno de derecha para lo que nos queda de patrimonio nacional, para los intereses de los trabajadores y del pueblo, para los asuntos de política internacional, económica, social y cultural de Chile.
3.‑ Consideramos necesario apuntar que nuestra decisión de voto es un apoyo resuelto pero critico. Consideramos, como muchos chilenos, que la Concertación no ha cumplido sus compromisos con el pueblo chileno. Ha conciliado con las transnacionales, el empresariado y el gran capital en perjuicio de los intereses nacionales, democráticos y populares. Ha postergado a los trabajadores privilegiando al empresariado. Ha convivido y sustentado un modelo neoliberal que no resuelve los problemas de la mayoría nacional. Son muchos los sectores postergados por la política de la Concertación. El propio Presidente Lagos incumplió compromisos que en su momento suscribió con el mundo social.
4.‑ Hacemos un llamado a Michelle Bachelet a resolver los problemas y demandas justas que impone el interés nacional y democrático. Chile necesita terminar con el Sistema Binominal para permitir la representación de todas las visiones de país. Chile necesita una nueva legislación laboral que equilibre la relación capital trabajo y permita a los trabajadores organizarse y luchar por sus derechos. Chile necesita una reforma del sistema previsional que garantice una jubilación digna a quienes han entregado toda su vida al trabajo. El país necesita que las enormes ganancias del Cobre queden en Chile y se inviertan asegurando el derecho a educación, salud, vivienda y previsión. Es impostergable aplicar un royalty al cobre. El país necesita una nueva legislación ambiental y fortalecer los aparatos de control estatal para garantizar un desarrollo sustentable. Chile requiere, de una vez por toda, justicia y verdad y que los criminales y violadores de los Derechos Humanos sean castigados ejemplarmente.
5.‑ Más allá del 15 de Enero, continúa pendiente la construcción de un proyecto alternativo al neoliberalismo. Un proyecto al servicio del país y de la mayoría de los chilenos.
Valoramos la expresión antineoliberal que expresó Juntos Podemos Más el 11 de Diciembre, sin embargo, los resultados indican un ciclo acotado.
Hacemos un llamado a todos los chilenos, organizaciones sociales y fuerzas políticas a concordar y avanzar en la conformación de un amplio movimiento político y social de carácter antineoliberal, democrático y de justicia social.
Un movimiento respetuoso de la diversidad y pluralidad, sólidamente democrático y participativo, que incorpore ampliamente a todos aquellos que comparten la necesidad de un modelo de desarrollo mucho mas justo y humano. Un movimiento que a través de la unidad de acción y movilización del pueblo permita hacer avanzar al país en esa dirección.
FUERZA SOCIAL Y DEMOCRÁTICA
Santiago, 16 de Diciembre de 2005
Martes, 20 de Diciembre de 2005 00:08 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
Tengo un compañero y amigo chileno que vive en Holanda al que no veo hace muchos años, desde que compartimos un barracón en el campo de prisioneros de Isla Dawson, en el estrecho de Magallanes, entre 1973 y 1974. Patricio se llama mi amigo y consume parte de su tiempo en una lista de discusión que se llama “diáspora-chilena”, firmando como charly7 (charly era el nombre que los milicos pusieron a nuestra barraca, donde yo era charly47). Por estos días el tema de debate ha sido la victoria electoral de Evo Morales visto con ojos de chilenos. En los mensajes que se publican a continuación, con humor y profundidad, se traslucen visiones opuestas de la diáspora chilena sobre Bolivia, Evo Morales, el armamentismo y otros temas. Gracias “Pato”, felices fiestas y... sin duda nos veremos en un Chile latinoamericano y socialista – Augusto Alvarado
En diaspora-chilenaNoSPAM@yahoogroups.com, luis undurraga currutaco2005@y... escribió:
No cabe duda que el dinero de Hugo Chavez y de su petróleo ha permitido comprar miles y miles de votos y la conciencia de estos pobres indígenas tan atrasados . Me extraña que no haya obtenido el 60% o 70% con todo el dinero que Chávez le pasó. debe haberse guardado muchos petrodólares el Evo en el bolsillo también . Para Chile más preocupante aún tener ahora de Presidente del país vecino a este cocalero. Un desastre ahora viene Perú y no veo que el resultado de sus elecciones vaya a ser muy diferente a lo de Bolivia . También llegará mucho dinero de Hugo Chavez para cohechar como país en guerra .
Con gobernantes tan demagogos e irresponsables Chile está más obligado que nunca a armarse hasta los dientes . Que bueno que las autoridades de Defensa lo han advertido y el sentido común les ha indicado el camino correcto de renovación de todo el armamento bélico para las fuerzas de aire - mar y tierra .
Escribe charly7
Me parece muy lógica tu manera de pensar cuturraco! Hay que fortalecer a la marina chilena con submarinos para invadir Bolivia! No se puede permitir que triunfen por las elecciones los dictadores y que sean además indios! ¿De que tamaño tienes los melones...? Te deseo un Feliz Año lleno de dictadores, barbudos, sanguinarios y caribeños!
Oye cuturraco,
Sabes cuánto se echó al bolsillo izquierdo tu tata (Pinochet) con la compra de las cucarachas de Holanda, me refiero a los tanques.
Cuánto se están echando al bolsillo izquierdo, los ladrones de siempre.?
Para qué? Para volverlo contra su propio pueblo: el pueblo chileno!
No queremos armas para los traidores de las ffaa!
Hay que negociar con Bolivia y darle salida al mar, incluso enseñarles a navegar por el Lauca hacia Occidente. Pero algo del mar deben saber, pues llegaron a la Polinesia, con sus barcas de totora, hechas en Puno! La guerra y el armamentismo es estupidez pura, azuzada por los chacales que viven de la carroña!
charlye7 (haciendo el amor y no la guerra)
monica monidu_2003@y... escribió:
Hola Luis, me extraña que hables de los petrodólares de Chávez y no de los que Bush con su CIA y sus acólitos sinvergüenzas han enviado a Bolivia, Venezuela y a todos lo países que pretendan librarse del yugo....y si a esto agregas el espionaje ya reconocido por el arbusto, es como digno de comentarse, no crees?
En cuanto al armamentismo, lamentable que pienses que las guerras son las soluciones.
Saludos, Mónica
En diaspora-chilenaNoSPAM@yahoogroups.com, luis undurraga currutaco2005@y... escribió:
Mira Mónica - me expresé mal - nunca he visto la guerra como solución - me faltó aclarar que por suerte las autoridades de Defensa de Chile atinaron y con muy buen sentido común y criterio aprobaron todas las propuestas de las ramas de la Defensa Nacional en orden a renovar y adquirir más armamento, submarinos, fragatas aviones F 16 ETC.. ETC.., COMO SE HA INFORMADO a la opinión pública en las últimas semanas. Es un elemento disuasivo - que advierte a nuestros "potenciales enemigos y vecinos " lo bien equipado que está Chile “justamente para EVITAR un conflicto armado”. DISUADIR MUJER DISUADIR.
Es que en los gobiernos de Don Patricio (Aylwin) y de Don Eduardo (Frei) no pasó nada y se insistía en la idea de Desmilitarizarnos porque no se justificaba. Don Ricardo (Lagos) con visión de gran estadista que no tuvieron sus antecesores vislumbró un horizonte para 30 años más en que quizás ya no estemos ni nosotros pero si los que nos sigan .
Un abrazo,
Luis Alberto
Otra vez charly7 (y última)
A todos los listeros(as) les deseo una muy Feliz Navidad y un Nuevo Año lleno de Felicidad y Ventura Personal!
Pero estoy anonadado! Veo con pavor que en Bolivia han elegido a un dictador, barbudo, sanguinario y caribeño! Y es posible que quiera nacionalizar el gas y hasta plantar coca! Qué terrible señor! Yo estoy con el alto oficial de bush, que asegura que Bolivia debe desaparecer del mapa, pero democráticamente, es cierto!
Bueno!
Este año no me dió el tiempo para mandar tarjetas, recién puse algunas pocas ayer...Los correos están atochados, pues cambió el sistema social y ahora son los riñones de los Impuestos Internos, a controlar la papa! Y justamente ahora han mandado, lo que vamos a tener que pagar el próximo año. Naturalmente, todos los medio pelo vamos pa’atrás, pero los cuicos y pirulones ganarán más!
Pero en fin! Estamos felices comiendo perdices! Los ingleses piratas devuélvannos al tata (Pinochet), van a devolvernos 10 mil millones de euros. Nosotros, los holandesos, vamos a pagar mil millones menos por año, a partir del 2007! Mientras sea para financiar a los países pobres dentro de la comunidad económica europeda, no hay problemas, pues yo soy más paleteado que Don Chuma, el compadre de Condorito: "no se preocupe de gastos compadre", pero yo no estoy para andar financiando a los ingleses piratas, devuélvannos al tata.
Ayer andaba con tres de mis nietos poniendo las postales y me encontré con el Cucarrucha, un ex-colega holandés del Servicio de Inspección de Alimento (Food Inpection Service. N. del T.) Y es una situación muy curiosa, pues el es químico como yo, y nació un 22 de Octubre del Año de Gracia de 1940. Y por si fuera poco, toca el clarinete, como yo lo tocara alguna vez... Ahora me voy de lengua..no más, y hablo de más alguna veces, pero enfin, el que nace chicharra muere cantando!
En aquellos pícaros años antes de 1980, me ganaba los porotos como investigador! Me contrataron, para desarrollar un método para diferenciar el fósforo de origen animal y el fósforo de origen vegetal, pues hay productos que deben llevar yema de huevo (Na’que ver con la Yemita Bueno. N. del T.), pero los pícaros comerciantes, lo adulteraban con Lecitina de Soya.
Grande problema!
Yo me tiré por la fosfatidilcolina, contenida en el colesterol! Tenía que hacer un extracto de la fosfatidilcolina, (na’que ver con la chiccolina ni la cochinelli. N. del T.) separarla por cromatografía en capa fina, rociarla con fluroesceína y observarla bajo luz ultravioleta. Marcarla, rasparla y esterificarla con metilato de sodio, cachai..?, luego extraer los ésteres con hexano e inyectarlos en el cromatógrafo de gases. Ocurre que la relación entre los ácidos grasos de origen vegetal es diferente a la relación de los ácidos grasos de origen animal!
Y así conseguimos descubrir, cuando en lugar de huevo, nos estaban viendo las partes homónimas, haciéndonos huevuchos y adulterando los alimentos con Lecitina de Soya. El método holandés antiguo y aceptado, era el método gravimétrico del fosfomolibdato.
A este nivel deben haber alcanzado, todos mis augustos lectores, el estado del sueño profundo, marcado por las ondas Theta, que alcanzaban mis augustos alumnos de diversas universidades! Tetas sobre la mesa, tetas por todos lados!
Bueno después de muchos, muchos años, me encontré ayer con el Cucarrucha! Le pregunté por sus hijos y me dijo que el Jan Derrik vive en Utrecht! Yo le pregunté si todavía trabajaba en el Banco! El me quedó mirando y me respondió: "No! Yo trabajaba en el Keuringsdienst van Waren" (Servicio de Inspección de Alimentos. N. del T.), pues no concebía que yo me acordara de que el Jan Derrik había entrado a trabajar al banco.
Enfin! Para hacer mi cuento corto, yo le puse Cocarrucha, porque una vez me contó que estaban ensayando con la banda donde aún toca, una nueva melodía y que yo la debía conocer... Pero, para mí... cocorrucha, me era absolutamente desconocida. Entonces me la cantó: "La cocarrucha, la cocarrucha, ya no puede caminar, porque no tiene, porque le faltan.. las dos patitas de atrás"!
I wish all of you Merry Christmas and Happy Newyear!
charlye7
P.D.: Cuidado con el dictador boliviano! Y es indio más encima!
Martes, 20 de Diciembre de 2005 23:43 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.
(SOBRA DECIR QUE, EN ESTE CASO, COMO EN MUCHOS OTROS, ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON MI QUERIDO PROFESOR PEDRO GODOY - Augusto Alvarado - "Mirando Al Sur").
Está claro como el agua que hay una campaña soterrada en mi país contra las tres repúblicas fronterizas. La mayor furia de la oligarquía patriotera y sus acólitos de derecha e izquierda afecta a Bolivia. Durante un par de años -día y noche- han estado con la historieta de Evo Morales como un indígena y quienes conocemos de etnografía sabemos que -igual que 14 millones de chilenos- es un mestizo "bien plantao". Más aun, la idea de "líder cocalero" la machacan con el propósito villano de emparentarlo con la drogadicción y el narcotráfico. Sé -y no soy ningún iluso- que el patrioterismo es viruela en nuestras repúblicas, pero primero busco remedio a mi propia peste. Estoy informado que manipulaciones de opinión pública son frecuentes en todo sitio, pero también hay en cada Estado lo que Ortega y Gasset denomina "minorías egregias". Son inmunes al chauvinismo y saben leer entre líneas y "no comulgan con ruedas de carreta". A ellas corresponde el deber de reeducar a las mayorías.Ahora - Evo, convertido en Presidente de la República- solicita se revise la condición mediterránea de su patria. Escándalo en La Moneda. Reaparece el dogma de "la intangibilidad de los tratados" y la notoria incompetencia para negociar de nuestra Cancillería. Con dictadura o con democracia la historia es lo mismo. Un Ricardo Lagos "socialista" es un mito. Si CEDECH alude a la Declaración de Ayacucho y al Acta de Charaña se le tilda de adicto al régimen militar. Si reitera, como conveniente para la armonía del Cono Sur y la prosperidad de nuestro rezagado extremo norte un enclave portuario boliviano "está financiado por el coronel Chávez" . Si promueve el ABC, es decir, la alianza de Argentina, Brasil y Chile es "peronista". Siempre "antipatriota" y "americanista ingenuo". Sólo ellos -y nadie más que ellos- son los "pragmáticos" que despilfarran el dinero de los contribuyentes en armamento mientras afirman: "si quieres la paz, prepárate para la guerra". Están en 1879... No en el siglo XXI.
Hay que levantar la voz no sólo para aplaudir a Evo y luego desplazarse a Bolivia a usufructuar de su proceso renovador, sino para apoyarlo del modo más respetuoso posible. Los chilenos efectivamente patriotas -en la línea de O’Higgins y Grove- no podemos sino concordar una vez más con el Presidente Electo de la patria de Andrés Santa Cruz y de Germán Busch en orden a que la demanda de un respiradero oceánico es legítima. No es lo único que necesita Bolivia. Es cierto que circunscribir todo a la cuestión del mar constituye un error. Desde acá vemos con singular esperanza su adscripción en plenitud al MERCOSUR y al eje Caracas-Brasilia-Buenos Aires. Sin perder identidad, sino -por el contrario consolidándola- Bolivia debe federarse o confederarse con los Estados del Atlántico. La soledad la deshidrata. A orilla del Mapocho está el puñal de Caín, la mochila que significan 150 años de docencia patriotera y quienes sirven al Tío Sam. Mientras tanto se expresa: ¡Arriba Bolivia!
Miércoles, 21 de Diciembre de 2005 15:26 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.
por Nelson Villagra (*) El Mostrador - 20 de Diciembre del 2005
Recuerdo claramente que en los primeros años de mi infancia no conocí al viejo de las barbas con saco a la espalda y vestido de rojo. Tampoco recuerdo el pino insigne ni en los campos de la provincia de Ñuble ni en los hogares. Al menos en casa de mis padres en Chillán dicha moda apareció escasamente un par de veces, tardíamente. Imagino que a instancias de alguna de mis hermanas mayores conocí a este Papá Noël poco antes de 1950.
Se le llamó el Viejo Pascuero. En esos años el viejo encontró resistencia. Muchos no querían renunciar a los Retablos del Nacimiento de Jesús, sintiendo que era eso lo que se debía celebrar: el nacimiento de Jesús. Porque los regalos se dejaban para la noche del 5 de Enero, fecha en que afirman los creyentes, llegaron los Reyes Magos a ofrendarle oro, incienso y mirra al Niño Jesús.
Otros ciudadanos de aquellos años 50 en Chillán -onda “progre”-, pretendieron una adaptación nacional del viejo de rojo, sacando del campo a don Pascual, viejillo éste que solía repartir los juguetes en una carreta. Porque claro, eso del trineo de Noël no resultaba muy cómodo para que don Pascual lo hiciera rodar por los tierrales, por los terraplenes de trumao, carreteras de ripio, y por las calles con adoquines. De manera que don Pascual tuvo carreta con yunta de bueyes pequeños, de los que se utilizaban para arar en los cerros, además calzó sus buenas chalas para caminar silenciosamente en la noche, manta larga para esconder los juguetes más chicos, y... se le otorgó comunicación directa con “don Jecho”. Sí, el viejo Pascual tenía el privilegio de entenderse directamente con Jesús. Como quien dice, don Pascual se presentaba ante Jesús y le comunicaba:
- “Don Jecho, perdone que lo distraiga, pero aquí vengo con la lista de lo que me han pedío”.
- Entonces don Jecho le respondía: “No me la mostrís na. Yo sé que tú soi hombre respetoso de la justicia”.
- “Es que hay algunos que se les pasa la mano, don Jecho. Piden cosas que ni se las merecen”.
- “Pide y se te dará, Pascual, no lo olvidís. Tú regala nomás, que el que no se lo merece se las arregla con mi Taita”.
Y así entonces, el viejo Pascual agarraba su carreta y azuzaba los bueyes: “Ilusión, Esperanza, ele jota”.
Pero el “viejo colorao” parece que hizo muy buen marketing y fue orillando, orillando a don Pascual. Los bueyes se enflaquecieron, la carreta se enmoheció y don Pascual terminó arrinconado cantando como Atahualpa Yupanqui: “Porque no engraso los ejes/ me llaman abandonao”. Levantar la candidatura de don Pascual en los años 50 (junto con otra serie de medidas culturales de resistencia) fue un esfuerzo que duró quizás hasta los años 70. Fue el último intento de los “progre” para detener al viejo de rojo con sus pinos insigne. Pero no hubo caso, Noël nos la ganó de punta a cabo, sin necesidad de segunda vuelta (ballottage, dicen ahora los siúticos).
Fue una lástima, porque el viejo de rojo además de no tener raíces culturales nuestras, no tiene tampoco diálogos con don Jecho. Papá Noël es un viejo con los pies en la tierra, práctico y realista. Su cualidad numinosa se quedó por allá por la antigua Roma. Hoy este viejo pascuero globalizado mantiene diálogos con los industriales, con los comerciantes y finalmente… con los padres:
- What do you want?
- Un triciclo para mi cabro chico.
- How much money do you have?
- Cinco mil pesos.
- Imposible! Next. What do you want?
Me paseo con uno de mis nietos por los pasillos de la tienda de juguetes. Hay tantos que Lander –de tres años- no sabe qué elegir (yo pienso en las humildes chapitas de pilsener y papaya con las cuales jugué innumerables veces cuando niño). Entonces le digo a Lander que si le interesa un juguete debe decírselo a sus padres para que se lo comuniquen a Papá Noël. Mi nieto me mira extrañado. ¿A éste?, me dice señalando un enorme viejo colorado de plástico que se mece suavemente. Lander se acerca al muñeco y lo manosea, irrespetuosamente lo remece de un lado a otro y Papá Noël casi toca el piso con la cabeza. No me importa. De los picaos también será el reino de los cielos, me digo. Es mi pequeña venganza a nombre de don Pascual, quien seguramente reprobaría mi actitud, pero quien sabe, como es chileno me imagino que en el discurso doble me diría: “¡Dígale a Lander que le pegue en las canillas!”
Sin embargo, como los bueyes de don Pascual se llamaban Ilusión y Esperanza, no pierdo ambos sentimientos, y conservo la ilusión y la esperanza que en algún pueblo de provincia de la zona central, aunque no sea nada más que para conservar la poesía, antes de Navidad todavía don Pascual dialogue con don Jecho tomándole su parecer.
Mientras termino estas letras miro la abundante nieve en la calle desde mi ventana en Montreal. Aquí a nadie se le ocurriría simular nieve sobre el árbol de Navidad. Los chiquillos québécois y canadienses desean comprarse el último juego de nintendo, y los padres lo único que desean es regalarse un tour al Caribe que ojalá se extienda hasta mayo. (*) Nelson Villagra es actor, el inolvidable protagonista de la película chilena “El Chacal de Nahueltoro” – Vive en Canadá.
Miércoles, 21 de Diciembre de 2005 15:35 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
La pobreza de Chile no es sólo aquella que se manifiesta en una vergonzosa desigualdad. La pobreza del pobrerío, que hoy admiten todos los sectores políticos –incluyendo la derecha más extrema– debido al clima electoral que hace llover promesas, es una pobreza bien identificada con estadísticas irrefutables. Es un escándalo, como dice la Iglesia Católica, que aparte de fomentar la caridad no mueve un dedo para cambiar esa situación. Y hay otra pobreza; la que señalan la indigencia de las ideas y la parálisis de la izquierda.
Manuel Cabieses Donoso*
Tomado de “Piel de Leopardo”
Esa pobreza la denuncian hasta empingorotados empresarios, como un ex presidente de la Sociedad de Fomento Fabril cuya sinceridad le ha costado un tratamiento de réprobo por su clase. Unos y otros rivalizan en una tardía preocupación por desactivar la bomba del descontento social.
Esas opiniones, aunque motivadas en la captura de votos –por lo tanto demagógicas– tienen sin embargo el mérito de haber puesto el tema de la desigualdad en los medios de comunicación, que habitualmente se niegan a considerarlo. El modelo está siendo sometido a la crítica de sus propios sostenedores y beneficiarios. Bajo la influencia mediática, los candidatos sacan de la manga promesas de todo tipo para humanizar lo que es intrínsecamente inhumano y perverso.
Fetichistas del "modelo"
¿Cómo no valorar que el Partido Demócrata Cristiano plantee "corregir" el modelo? Es un gesto que le enajena simpatías en el área conservadora de su electorado. El PDC ha ido mucho más allá de lo que se atreven el Partido Socialista o el PPD, a los cuales gratuitamente se asigna el rol de "ala progresista" de la Concertación. Ambos hacen esfuerzos por calmar los impulsos del PDC, para no dañar las posibilidades de atraer votos del centro político. Por eso se piensa incorporar al comando presidencial a lo más granado del neoliberalismo concertacionista, como si ese sector no estuviese ya suficientemente representado.
La crítica al modelo que manifiesta el PDC, aunque en su práctica de gobierno haya hecho algo distinto, no es sorprendente. Tanto el Partido Demócrata Cristiano como el Radical Social Demócrata, son los únicos en la Concertación que mantienen cierto apego a sus principios doctrinarios. Por eso valoran el rol del Estado y las políticas públicas mucho más que el Partido Socialista –que ha abrazado la defensa del liberalismo–, o que el PPD, una mazamorra electoralista sin programa ni ideología. Los ministros y altos funcionarios de esos partidos rivalizan en prestar eficientes servicios al neoliberalismo.
Los arrebatos de "sensibilidad social" de la derecha, por su parte, no pueden tomarse en serio. Ha descubierto la desigualdad como tema electoral capaz de redituar más utilidades que la seguridad ciudadana. Pero sin quererlo, la derecha ha contribuido también a aumentar las críticas al modelo.
En la segunda vuelta, la derecha aumentará sus ofertas para pescar a río revuelto. Se trata de un juego muy peligroso porque sus promesas –sobre todo las de Piñera– pueden encandilar a un vasto sector cuyos problemas necesitan urgente solución y cuya válvula de escape es el consumismo.
Las referencias políticas e ideológicas de la población han sufrido fuerte erosión bajo los últimos gobiernos. A la indefensión de la conciencia popular se suman las incapacidades de una izquierda desarticulada en lo social, y en incipiente proceso de reconstrucción orgánica. Esto explica por qué más del 80 por ciento del electorado, alrededor de siete millones de ciudadanos, vota por partidos de centro y derecha. Y por qué más de dos millones de ciudadanos no están inscritos en los registros electorales.
No sólo de pobres...
Así llegamos a la "otra pobreza", la resultante y a la vez causante de la desigualdad e injusticia social que padece Chile. La "pobreza política" ha impedido levantar una alternativa al modelo, o al menos frenar el ritmo creciente de explotación de seres humanos y recursos naturales. Esa pobreza política, que es también ideológica y cultural, mantiene a las clases dominadas en la sumisión e imitando los "valores" de la clase dominante.
Este tipo de pobreza desde luego no encontrará paliativos electorales. Al contrario, a las dos grandes fuerzas políticas consolidadas les interesa mantener al pueblo sometido a esta virtual interdicción de sus derechos. Sin embargo, de esta pobreza para crear nuevas formas de acción política que organicen y pongan en marcha al descontento, no se puede culpar sólo al modelo y a los partidos que se reparten las cuotas de poder.
Esta pobreza es fruto de nuestras propias incapacidades. Es pueril echarle la culpa al modelo, al binominalismo y a la Constitución antidemocrática. Nosotros somos los responsables de las incapacidades, sectarismos y errores que han impedido levantar una alternativa. De modo invariable, los esfuerzos por superar el estancamiento político desembocan en una fórmula de conmovedora ingenuidad. Consiste en "competir" en el terreno electoral como si ya hubiésemos hecho la tarea de construir una sólida base social y política que permita disputar el poder.
Y así vamos de elección en elección –que desde ahora serán más frecuentes– repitiendo casi los mismos resultados, porque los factores que ayudan a la oligarquía política no cambiarán mientras no exista un movimiento social, político y cultural alternativo que convoque a la mayoría.
Albert Einstein escribió: "Locos son aquellos que haciendo siempre lo mismo pretenden obtener resultados diferentes". Nuestro problema no es de demencia –aunque a veces lo parezca– sino de coraje e imaginación política. Coraje para asumir la realidad e imaginación para quebrar la rutina que impide construir algo nuevo.
Despertar o desaparecer
El movimiento social, político y cultural que producirá el cambio no surgirá desde la superestructura. Tiene que nacer de la lucha y unidad de las organizaciones sociales y políticas. Sólo esa cuna popular y pluralista permitirá dotar al proyecto de formas y contenidos nuevos para ganar la voluntad de la mayoría. Un proyecto que será socialista porque busca construir la igualdad y la justicia social.
Levantar un proyecto socialista para Chile será un proceso largo y difícil. Venimos de sufrir una derrota muy profunda que hasta hoy no se asimila en nuestros análisis. Sin embargo, soplan vientos favorables en América Latina. El mortal peligro del desenfreno capitalista se percibe cada vez con mayor claridad en el mundo. Sin embargo, no se trata de poner de acuerdo a grupos políticos y sociales para suscribir un programa (cuestión por lo demás harto difícil como demuestra la experiencia).
El tema es sembrar propuestas que pongan en movimiento una corriente de opinión en el seno del pueblo que se convierta en el proyecto socialista de este siglo. Una estrategia de largo aliento que debe acometerse con alegría y convicción, sin perder más tiempo en lamentos y mucho menos en echar la culpa de nuestra cojera al empedrado.
* Director de la revista Punto Final (versión internet: www.puntofinal.cl). En la agencia cristiana de noticias Adital (www.adital.org.br).
Miércoles, 21 de Diciembre de 2005 15:57 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
El enigmático Bolívar, el Libertador de las Américas, como se lo llamó, y su fanática admiradora, amante y seguidora fiel, la condesa francesa Fannie Du Villard (la “prima” Fannie) se enviaron cientos de cartas entre los años 1804 y 1830. La correspondencia refleja una relación fascinante, compuesta de amor y admiración. Fannie llegó incluso a ser espía en nombre de la independencia que defendía el Libertador. Junto con el marqués de Lafayette y el estadista estadounidense Henry Clay, fue una de las personas que apodaron al Libertador Simón Bolívar "el George Washington de Sud América". El 6 de diciembre de 1830 (11 días antes de morir) Bolívar escribe su última carta de puño y letra: a Fanny Du Villard.
Presentación: Mirando Al Sur Enviado por Mónica Chalbaud
Querida prima: ¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro? Ha llegado la última hora; tengo al frente el mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve impoluta como nuestros ensueños de 1805. Por sobre mí, el cielo más bello de América, la más hermosa sinfonía de colores, el más grandioso derroche de luz. Y tú estás conmigo, porque todos me abandonan; tú estás conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la conciencia. ¡Adiós Fanny! Esta carta, llena de signos vacilantes, la escribe la mano que estrechó las tuyas en las horas del amor, de la esperanza, de la fe. Esta es la letra que iluminó el relámpago de los cañones de Boyacá y Carabobo; esta es la letra escrita del decreto de Trujillo y del mensaje del Congreso de Angostura. ¿No la reconoces, verdad? Yo tampoco la reconocería si la muerte no me señalara con su dedo despiadado la realidad de este supremo instante. Si yo hubiera muerto en un campo de batalla frente al enemigo, te dejaría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los campos de un sol de primavera. Muero miserable, proscripto, detestado por los mismos que gozaron mis favores, víctima de un inmenso dolor; presa de infinitas amarguras. Te dejo el recuerdo de mis tristezas y lágrimas que no llegarán a verter mis ojos. ¿No es digna de tu grandeza tal ofrenda? Estuvistes en mi alma en el peligro, conmigo presidiste los consejos del gobierno, tuyos son mis triunfos y tuyos mis reveses, tuyos son también mi último pensamiento y mi pena final. En las noches galantes del Magdalena ví desfilar mil veces la góndola de Byron por las calles de Venecia, en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú; porque tu flotabas en mi alma mostrada por las níveas castidades. A la hora de los grandes desengaños, a la hora de las últimas congojas apareces ante mis ojos de moribundo con los hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras y en tus pupilas arde el fuego de los volcanes; me hablas y en tu voz escucho las dianas de Junín. Adiós, Fanny, todo ha terminado. Juventud, ilusiones, risas y alegrías se hunden en la nada, sólo quedas tú como ilusión serafina señoreando el infinito, dominando la eternidad. Me tocó la misión del relámpago: rasgar un instante las tinieblas, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío. Santa Marta, 6 de diciembre de 1830.
Los separatistas de la oligarquía cruceña, uno de cuyos representantes es el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), José Céspedes (“El Deber”, 18-06-05), son los principales derrotados en las elecciones presidenciales del 18 de diciembre pasado, en las que Evo Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS), obtuvo un triunfo inobjetable. Estos disgregadores del territorio patrio se aprestaban a entregar a las petroleras norteamericanas y europeas el dominio total de las regiones arrancadas de la soberanía nacional, a fin de convertirlas en otros “kuwaits” del cono sur latinoamericano.
Céspedes y sus congéneres no imaginaron, ni en sus peores pesadillas, que uno de cada tres habitantes de Santa Cruz de la Sierra votaría por el MAS y que uno de los tres senadores de ese departamento responderá al primer indígena que llega a la Presidencia, con un discurso de unidad nacional, que aísla y derrota también a los voceros de un fundamentalismo indigenista, tan trasnochado como la edad de piedra. En las candidaturas perdidosas, los separatistas también fueron marginados.
La noche de las elecciones, alrededor de 40.000 personas se congregaron en las inmediaciones de la Casa de Campaña del MAS de Santa Cruz para festejar su victoria. La prepotencia de la Unión Juvenil Cruceñista, que repelió a palos a indígenas que trataban de ingresar a la Plaza de la ciudad oriental, será difícil que se repita. Uno de los economistas más prestigiosos del país, por su talento y honestidad, además de portador de dos apellidos tradicionales del oriente boliviano, Roger Ortiz Mercado, es el vocero del MAS en Santa Cruz, lo que equivale a decir también que es el vocero de la unidad nacional en ese departamento.
La derrota alcanza a los gerentes y subalternos de las transnacionales, que añoraban discutir los contratos petroleros con sumisos funcionarios distritales que acataran sus órdenes y no con un Estado nacional, que debe retomar el interrumpido camino de su construcción y fortalecimiento, con el apoyo de regímenes que, en mayor o menor grado, defienden la autonomía de sus pueblos, como Chávez, Lula, Vásquez y Kirchner. Los racistas de los nueve departamentos también han mordido el polvo de la derrota. Sus antepasados fundaron, en 1825, una república oligárquica de la que fue excluido el 90 por ciento de sus habitantes, lo que generó un colonialismo interno que el MAS debe terminar de erradicar.
Este triunfo tiene, como antecedentes, la rebelión de Tupak Katari de 1781; las insurrecciones de mojeños y chiriguanos en el oriente boliviano, la revolución paceña del 16 de julio de 1809, en cuya Junta Tuitiva participaron representantes indígenas; la revolución del 9 de abril de 1952, que consagró el voto universal; la fundación de Conciencia de Patria (CONDEPA), que, en 1989, logró que Remedios Loza sea la primera mujer indígena en ser diputada nacional y los triunfos de movimientos sociales que expulsaron a la norteamericana Bechtel que impuso la privatización del agua y consiguieron la fuga del corrupto Gonzalo Sánchez de Lozada.
La victoria de Evo Morales está, sin embargo, plagada de dificultades. La primera de ellas reside en contener a quienes tratarán de utilizar la elección de prefectos (gobernadores de cada departamento) para continuar enarbolando consignas separatistas. El Presidente electo ha aclarado que en la Asamblea Constituyente, a reunirse desde agosto próximo, se apoyarán a las autonomías en el marco de la unidad nacional. La simbiosis de ponchos y corbatas es la frase que utilizó al iniciar su campaña proselitista.
Las autonomías no están en discusión. Lo que se debatirá serán su contenido y sus alcances. Esta claro que las autonomías no incluyen a las relaciones exteriores, a las Fuerzas Armadas y la Policía, al régimen económico y financiero, a una base filosófica común en la educación, que coadyuve a la consolidación del ser nacional, y la planificación estratégica de la economía. Lo anterior significa estructurar un Estado nacional capaz de insertarse en los proyectos de integración de América Latina, sobre todo, en materia petrolera. Finalmente, Evo y el MAS requieren aislar a la ultra izquierda, pero para ello deben demostrar que no son una continuación del neoliberalismo, repudiado en las calles y en las urnas, sino una ruptura con la claudicación y el saqueo, con la inmoralidad y el cinismo.
Gloria Mendoza Borda, nacida en Puno, 1948 (Perú), estudió Letras en la Universidad San Antonio Abad de Cusco y Educación en la Universidad San Cristóbal de Huamanga. Poeta desde temprana edad, perteneció al Grupo Carlos Oquendo de Amat, de Puno. Ha publicado poemas y ensayos en distintos periódicos y revistas del Perú y ha sido expositora en eventos literarios realizados en Uruguay, Chile, Puerto Rico y en distintas universidades peruanas. Ha Editado los siguientes libros de poesía: “Wilayar” (Cusco, 1971); “Los grillos tomaron tu cimbre” (Cusco, 1972); “Lugares que tus ojos ignoran” (Estados Unidos, 1985); “El legendario lobo” (Lima, 1997); “La danza de las balsas” (Lima, 1998); “Dulce naranja dulce luna” (Lima, 2001). Actualmente es profesora en la Escuela Superior de Arte Carlos Baca Flor, de Arequipa. Visitó Chile en el marco del X Encuentro Internacional de Escritores realizado en Chañaral y en la Universidad de Atacama, Copiapó, en el mes de noviembre del presente año.
He aquí uno de sus poemas:
LAS EMBARCACIONES DE EPIFANÍA SUAÑA
El agua es el espejo de nuestra conciencia. Yasuko Notoy Naito (Chile)
Mi nombre es Epifanía Suaña con los años mi nombre crece en el agua mi nombre está poblado de manzanilla danza de peces y olas el legendario Titicaca enmascaró mi rostro el agua guarda mi nombre junto a los helechos en la límpida orilla de Puerto Puquis en las pequeñas embarcaciones que atravesaron mi infancia el río serpiente y ave retiene mi nombre en el susurro de los eucaliptos soy Epifanía Suaña venida de Puerto Puquis una kantuta profunda alegra mi camino busqué mi nombre en el trébol el frío quemó mis trenzas mis manos son balsas de agua dulce catarata señala días especiales el recuerdo wala wala de madre y niño esculpidos en piedra compuerta de Ayabacas mi nombre gira en la paja brava mi nombre piedra eterna en el lago en los putucos que cobijaron mi adolescencia para seguir viviendo no basta el presente hoy en la urbe la lejana brisa enciende llamas en mis ojos carajo soy Epifanía Suaña venida de Puerto Puquis.
Bolpress Conversaba hace poco con un amigo inteligente pero lamentablemente, inexplicablemente simpatizante de la derecha; me decía que Evo Morales en Bolivia y Ollanta Humala en Perú asustaban a los empresarios. Bueno, le dije que en la sierra a los que se asustan los limpian con cuy y se sanan. El susto no es el tema central, la pregunta fundamental es: ¿seguiremos tolerando el saqueo de nuestros recursos, el robo de impuestos, la corrupción y el maltrato permanente a nuestros trabajadores y jubilados? Evo Morales demostró que el pueblo boliviano no aguanta más abusos, esperó pacientemente el triunfo de una propuesta NACIONALISTA, PATRIÓTICA, de RECONSTRUCCIÓN NACIONAL. ¡Evo valiente, ya eres Presidente! exclamaba la multitud al celebrar el triunfo. De nada sirvieron los gritos de la derecha: si Evo gana el capital extranjero se va, subirá el dólar, caerá la bolsa de valores, los indígenas tomarán venganza, asaltarán las casas de los empresarios santacruceños. Muy oportunas las declaraciones del premio Nóbel de Economía Joseph Stiglitz. El 20 de noviembre otorgó una entrevista al periodista David Rieff del New York Times, Stiglitz comentó: “Si Bolivia termina los contratos vigentes, podría negociar nuevos acuerdos en mejores condiciones.” (Ver Bolpress del 22 de noviembre). Las encuestas manipuladas informaban de un “empate catastrófico”, se postergaron las elecciones, se depuraron un millón de electores en el padrón, se dijo de todo, al final se impuso la razón, el amor a la Patria, el compromiso popular auténtico. Los resultados preliminares hasta hoy día dan 52.99% a Evo y 29.67% para PODEMOS de Tuto Quiroga, el representante de la derecha boliviana, el siamés de “Unidad Nacional” en Perú. Con estos resultados, las encuestas deberían dedicarse a otras actividades más sanas y productivas: criar loros, sembrar papas o tejer. Ganó el candidato de las mayorías, aquel niño aymara pastor de llamas en el altiplano de Oruro. Cálido triunfo, imagino los abrazos, las lágrimas, el recuerdo de quienes cayeron en defensa de sus derechos y los de sus hijos.Evo Morales ha prometido: “Empieza una nueva historia de Bolivia donde se buscará la igualdad, justicia, equidad y paz con justicia social.” Lloran desconsolados los saqueadores, los fieles defensores de la infamia y el disparo impune, cosen sus bolsillos los holgazanes que ven en nuestros pueblos oportunidades para la vida fácil, alejada del esfuerzo emprendedor y el compromiso con la Patria. En el Perú la derecha y sectores conservadores hacen esfuerzos similares que en Bolivia para lapidar la candidatura de Ollanta Humala quien ha propuesto dos temas centrales: revisar los contratos y modificar la Constitución que dejó la mafia Fujimontesinista desde 1993. Periodistas, sicoanalistas, escritores, analistas, temerosos de una victoria con olor a pueblo, a people sudorosa, han puesto el grito en el cielo. Fascista, loco, irresponsable, autárquico, son algunos de los adjetivos. El jueves 15 de diciembre asistí al mitín de Ollanta en la plaza de armas de Cajamarca. Resumo lo escuchado: 1º Nueva Constitución Política. La de 1993 fue diseñada por la mafia Fujimori-Montesinos, triunfó en un fraudulento referéndum. Esta Constitución está elaborada a la medida de los intereses transnacionales que ya se apropiaron de casi todo por aire, mar y subsuelo. El artículo 63 establece: “La inversión nacional y extranjera se sujetan a las mismas condiciones.” ¿Toleraría un artículo de esta naturaleza la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica, Francia o China? 2º Revisar los Contratos. Incorporo una sugerencia: no basta con revisar, hay que CAMBIAR estos contratos entreguistas estableciendo Joint Venture: 60% de las utilidades netas para el Perú, 40% para la inversión privada. Esto ayudará a capitalizarnos para desarrollar nuestro mercado interno y atender sectores hoy descuidados: Educación Salud, Seguridad Social, Nutrición, modernización de las fuerzas armadas y policiales. 3º Impulsar el agro y la industria como pilares del desarrollo nacional. Ollanta propuso la urgente necesidad de trabajar por el logro de la SEGURIDAD ALIMENTARIA, propuesta de sentido común, no puede haber desarrollo sin producción nacional sostenida. 4º Fortalecer la presencia del capital nacional incentivando la participación del empresariado nacional. “Queremos una nueva repartición nacional del Poder” manifestó. Explicó el caso de Corea y otros países donde el impulso al sector empresarial nacional es fundamental. 5º Reforma del sistema educativo. Resaltó la necesidad de articular la Universidad renovada al desarrollo nacional. 6º Cuestionó la firma del TLC cuyo informe final aún no se conoce. Propuso la convocatoria a un referéndum nacional. 7º Remarcó la propuesta de tener instituciones sólidas que sirvan al pueblo con funcionarios honestos; propuso un Estado Nacionalista con capacidad financiera y moral que además recupere su soberanía. Adquirió el compromiso de terminar con las denominadas “planillas doradas” en la administración pública. 8º Se comprometió a cobrar los impuestos y regalías a las empresas que aún no cumplen: Minera Yanacocha, Antamina, entre otras. 9º Explicó la propuesta de una nueva integración comercial soberana que fortalezca nuestra participación como en APEC por ejemplo (Cooperación Económica Asia Pacífico). En este tema sugerimos añadir la necesidad de una INTEGRACIÓN CONTINENTAL SOBERANA para afrontar problemas comunes: renegociar deuda externa, disminuir el gasto militar en la región, política comercial integral y soberana que evite el saqueo vía TLC y ALCA. El Presidente Lula ha avanzado en la propuesta de integración América del Sur con los países árabes. INTEGRARSE O COLAPSAR es el dilema, ningún país sudamericano podrá afrontar con éxito el siglo XXI en forma aislada. Finalmente, Ollanta manifestó: “Actuaremos con justicia y no con venganza”, se preguntó además: ¿Qué país les dejo a mis hijos? Nuestros hijos no saben de política pero confían en nosotros.” Al culminar el mitin nos preguntamos los amigos asistentes: ¿Dónde está el fascista, el autárquico? En honor a la verdad, pura fábula de la derecha y sectores conservadores que pretenden mantener el status quo o simplemente maquillarlo.
Martes, 27 de Diciembre de 2005 23:33 Autor: aonike. ;?> Hay 1 comentario.
El presidente provisional General Eulalio Gutiérrez, acompañado de los generales Pancho Villa( a su izquierda) y Emiliano Zapata (a su derecha) durante el banquete ofrecido en Palacio Nacional después de la entrada triunfal de las fuerzas convencionistas a la ciudad de México.
Esta semblanza pertenece al libro de Kintto Lucas, Mujeres del Siglo XX, Editorial Abya Yala, Quito, 1997.
Ciudad de México, 1963.
Ella mira el papel firmado por el presidente y sonríe.
Lo lee una y otra vez para convencerse que es verdad, y una y otra vez vuelve a sonreír. El papel, que es algo así como una carta, dice que ahora tiene una pensión por haber sido veterana de guerra, y dice que se reconoce su valor, y que se agradece el servicio a la revolución... Ella lo deja caer al piso y recuerda el siglo en sus inicios, que es como recordar sus años jóvenes. Y escucha a Zapata cuando dice: ’Luchamos por la tierra y no por ilusiones que no dan de comer’, y ve a la división del norte con Pancho Villa, y se quema con aquel sargento que acarició su piel y puso fuego en sus noches, escalando su cuerpo hasta la locura. Y recuerda y olvida... Y ya no sabe de donde viene, entonces se cree que todo es una ilusión, como la revolución, que ahora es institucional.
Y antes de olvidar toda la poca memoria que le queda sigue recordando...
El hambre era de casi todos y la comida de casi ninguno. Los días estaban fregados, pero de repente comenzó el alboroto. Y ella, que andaba chamaquita, se metió a la pelea, que era contra Porfirio Díaz (un general de muchos años mandando, lleno de latas y latones). Que era también contra la abundancia de falta de comida.
Y ya a los catorce años ella andaba en ese lío, como andaban tantas, y cargaba su fusil como si fuera un niño parido de sus entrañas, y un sargento villista de nombre Antonio, se metió en su cuerpo y lo exploró, y ella exploró el de él. Y su historia se hizo corrido, que es como si fuera imagen de México. Y ella, La Adelita, se hizo vida en los cantadores del país que decían: ’Popular entre la tropa era Adelita,/ la mujer que el sargento idolatraba,/ porque a más de ser valiente era bonita/ y hasta el mismo coronel la respetaba./ Y se oía que decía, aquel que tanto la quería:/ Si Adelita se fuera con otro/ la seguiría por tierra y por mar./ Si es por mar en un buque de guerra,/ si es por tierra en un tren militar’. Y su historia no fue solo canto, también se hizo himno en la división del norte. Y las bandas de música lo tocaron, y los soldados lo silbaron y los cantadores de cada parte lo hicieron de ellos, que fue como hacerlo de todos los mexicanos...
Ahora, después de 32 años trabajando para el Estado, mira ese papel donde le dicen que le otorgan un premio que se llama pensión; mira una foto de su regimiento; mira a lo lejos como queriendo encontrar los años; mira los sueños, que de tanto tiempo caminado se institucionalizaron, que es como volverse viejo siendo joven; y el corrido surge en su pensar.
Y como vino, el recuerdo se fue... Y la pensión, y la memoria, y las geografías, se hicieron una sola. Y ya nadie supo de que rincón de México era, y ya todos la hicieron nacer en su lugar. Y ella fue la imagen-mujer de la revolución, que es como decir una poesía surgida de las llamas, que supieron quemar en el lecho y la batalla...
Adela Velarde. Para algunos es solo una leyenda, para otros el personaje femenino con mayor proyección en la revolución mexicana. Según cuentan, y quedó guardado en la memoria de los tiempos, era una enfermera que a los 14 años militó en las tropas de Pancho Villa, donde el sargento Antonio del Río Armenta interpretaba en su honor, la canción ’La Adelita’. Más allá de la leyenda o la realidad, algunas décadas después de terminada la revolución, Adela Velarde o ’La Adelita’, quien trabajaba en una oficina pública, recibió una pensión como veterana de guerra, por su servicio a la revolución.
EVO MORALES Y LOS CICLOS DE LA HISTORIA SURAMERICANA
Por Enrique Lacolla Publicado en "La Voz del Interior" - Córdoba - 27/12/2005 Difunde Causa Popular
América latina está ingresando a una nueva etapa histórica. Las dificultades que promete son grandes, pero la recompensa es inmensa.
La historia tiene patrones cíclicos, movimientos que expresan constantes en el seno de una sociedad. El universo latinoamericano no es una excepción a esto y asiste hoy al desenvolvimiento de uno de esos momentos, impregnado en esta ocasión, por suerte, de un espíritu que retoma las oleadas de afirmación popular que se abrieron paso en el continente durante los años ‘40 y ‘70 del pasado siglo.
Por supuesto que esta reconexión con el pasado se carga no sólo con los elementos que provienen de él, sino también con el caudal de experiencia de lo vivido y con los rasgos que son intrínsecos a este tiempo.
Conviene, por lo tanto, olvidarse de las expectativas apocalípticas que fogonearon algunos de los anteriores intentos de afirmación social y nacional. En parte porque el pasado no se repite, en parte porque algunos de ellos tuvieron demasiados errores y en parte también porque tales presunciones no responderían a los datos del presente. No hay, en la actualidad, elementos que consientan ese tipo de ilusiones. El presente se insinúa positivo, pero difícil, y la peor manera de evaluarlo y de coordinar las líneas de acción que conduzcan a su modificación progresiva sería la de imaginar unos "mañanas que cantan" y una revolución a la vuelta de la esquina.
Pero que las cosas se mueven y que lo hacen en un sentido que tiende a revertir las coordenadas de la experiencia neoliberal que devastó al subcontinente en las tres últimas décadas, parece indudable. Así como también se hace evidente que por primera vez comienza a tomar cuerpo la vieja aspiración de recomponer la unidad iberoamericana, articulada a la sombra del imperio español, soñada por los Libertadores y frustrada por el peso de unas realidades objetivas que se derivaban de la debilidad de esas sociedades y de la presencia de unas tendencias centrífugas imantadas por la influencia británica.
Suma
Los datos que informan la inflexión positiva a la que nos referimos pueden contabilizarse en una serie de episodios que arrancan de tiempo atrás –entre nosotros de la explosión popular que en diciembre del 2001 expulsó del gobierno a Fernando de la Rúa–, y que en este momento se manifiesta en una variedad de hechos que denotan un cambio respecto de la actitud de subordinación a Estados Unidos de los gobiernos sudamericanos, cambio que es fruto, en esencia, de la nueva constelación geopolítica que comenzó a articularse a partir de la creación del Mercosur. Lo cual demuestra, de paso, que las etapas históricas no arrancan de golpe ni se dan con un solo paso.
Sumemos los hechos que consienten una apreciación optimista de la realidad. La conferencia de los presidentes americanos en Mar del Plata que le dio un portazo al Alca; el megagasoducto que unirá a Venezuela con los países del Mercosur; la integración de la "república bolivariana" a esta última organización; el triunfo de Evo Morales en las elecciones presidenciales de Bolivia; la posible proyección a la primera magistratura de Perú del mayor Ollanta Humala Tasso–un militar de inspiración chavista y expresivo de los "movimientos originarios"–, y la adhesión de Javier Pérez de Cuellar, ex secretario general de la ONU, a su candidatura, adhesión que podría resultar decisiva para su consagración pues le aportaría el respaldo de una parte importante de la clase media de ese país.
Por último, en el recuento de factores auspiciosos hasta podría contabilizarse al impulso dado por el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, a las conversaciones de paz, gestionadas por Fidel Castro, entre el gobierno de Bogotá y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Uribe ha sido visto habitualmente como un peón de Washington, pero hasta aquí ha resistido con bastante éxito a las presiones de Estados Unidos para enemistarlo con Hugo Chávez, actual bestia negra de la Casa Blanca en América del Sur y sobreviviente a varias conspiraciones en su contra urdidas en el seno de los servicios estadounidenses.
Conexiones
Son demasiadas cosas juntas como para que no estén indicando una tendencia. Ahora bien, esta tendencia se conecta a las otras dos oleadas de ascenso popular producidas en los tiempos modernos.
La primera fue la que circuló en los años ‘30 y sobre todo ‘40, cuando en América latina comenzaron a cuestionarse las bases sobre las que descansaba el "nuevo pacto colonial" establecido después de la Independencia. El varguismo en Brasil, el peronismo en la Argentina, el aprismo en Perú, el emenerrismo en Bolivia y el planteo antiimperialista de Lázaro Cárdenas en México, dieron comienzo a una lucha dirigida a recomponer el mapa social de nuestros países según premisas más justas en lo social y más soberanas en lo político y lo económico. Duramente resistida por el sistema de complicidades locales que se nutría de la situación de dependencia, embestida por el imperialismo y denostada con el calificativo de populista, esa tendencia recorrió un gran trozo de camino, osciló entre triunfos y fracasos y fue en general repelida, corrompida o desplazada por la articulación oligárquica del establishment y sus valedores internacionales.
Volvió a surgir en los ‘60, al influjo de la revolución cubana y de la peregrina teoría del foco que pretendía "hacer de los Andes la Sierra Maestra de América latina", pero que, de hecho, no consiguió conciliar las distintas realidades sociales del abigarrado panorama del subcontinente para reducirlas al denominador común de la revolución castrista; expresión, ella también, de una circunstancia peculiar y de una coyuntura irrepetible.
En la estela de este fracaso se filtró una gigantesca oleada reaccionaria que acabó no sólo con el proyecto insurreccional del Che Guevara y del castrismo, sino también, lo que fue peor, con las resistencias que existían en los remanentes de los movimientos nacional populares de las décadas pasadas.
El tsunami neoliberal que durante tres décadas inundó al continente a partir de entonces, ha refluído ahora. Al menos por un tiempo. Dejó tras de sí innumerables destrozos. Los habitantes de esta tierra baldía, sin embargo, no han perdido ni la memoria ni la voluntad de escapar al fracaso personal y social que un sistema extraño a sus necesidades les ha impuesto a lo largo del tiempo y están adquiriendo la convicción de que esa liberación es indisociable de un proyecto común, que esté en capacidad no sólo de imponerse a los tradicionales factores que impusieron el atraso, sino también de sobreponerse a otro maremoto como el que acaba, en apariencia, de remitir.
Encrucijada
La victoria del caudillo indígena Evo Morales en Bolivia puede ser un punto referencial de la compleja articulación en que habrán de desenvolverse los movimientos nacionales en esta encrucijada. Aquí es útil tener en cuenta las lecciones del pasado y recordar que todas las veces que el bando nacional-popular llegó al gobierno en nuestras sociedades, hubo de afrontar tres obstáculos: los que provienen del poder enquistado en las corporaciones oligárquicas; los que surgen del espectro ultraizquierdista que corre al nuevo líder "por el lado que dispara" y que son en extremo peligrosos en la medida que lo distraen de su objetivo, lo provocan y lo descolocan frente a sus enemigos; y los provenientes de su propio movimiento, que con frecuencia exterioriza la inmadurez que es propia de las fuerzas sociales que recién se asoman a la política y que carecen de cuadros instruidos y bien preparados, lo cual asimismo puede abrir el espacio para la irrupción individuos provenientes de los peores escalones de la política práctica del pasado.
De las tres oposiciones la más fuerte es la primera, la más molesta y quizá más riesgosa es la segunda, y la más limitante es la tercera.
Sin embargo, hay un factor a tener en cuenta como elemento moderador de este tercer elemento, en el caso boliviano: el sorprendente margen que el electorado proporcionó a la victoria de Morales y que está indicando la presencia de sectores nada desdeñables de la clase media en el apoyo conferido al MAS. A ello hay que sumar el hecho de que Morales se alzó con el triunfo incluso en el secesionista Oriente. Todo esto indica un profundo cambio de conciencia, que afecta en buena medida a los sectores medios. Esto implicará con toda posibilidad un golpe mortal al Estado neocolonial y racista que se enseñoreara del país, con breves intervalos, desde el siglo 19 para acá. En cuanto al voto cruzado que ha consagrado a candidatos opuestos a Morales en varias de las más importantes "prefecturas" –alcaidías, municipalidades–, ello no tiene por qué ser, necesariamente, un síntoma negativo: puede estar reflejando un grado de madurez en el electorado que lo hace evaluar a los candidatos no por la pertenencia a una determinada fuerza, sino por sus aptitudes personales y por la confianza que son capaces de inspirar.
Se tiene la sensación de que en América latina se está caminando por una ruta vieja y nueva a la vez. Harán falta memoria, tino y empeño para avanzar por ella. Memoria para recordar las lecciones del pasado, tino para saber evaluar las dificultades del camino, soslayándolas cuando no se las puede enfrentar directamente, y empeño para persistir en un esfuerzo que seguramente será largo y difícil.
Con la copa en alto, y a tenor de la estimulante victoria que los mejores hijos de Bolivia acaban de regalar a los pueblos de nuestra América, convendría retener un dato: tras las palizas electorales que la revolución bolivariana asestó a los apátridas de Venezuela, los Maestros de la Orden de Galimatías (MOG) descubrieron que en su desempeño, un gobierno de origen democrático puede dejar de serlo.
El dato cuenta, y mucho. Especialmente en épocas de guerras preventivas. Fíjese: si el presidente electo Evo Morales hubiese obtenido menos de 50 por ciento de los votos, los MOG hubiesen dicho que ganó la democracia. Y no que ganó la derecha. Pero como los más del MAS (Movimiento al Socialismo) reventaron las urnas, los MOG pronostican que el país andino será "ingobernable".
¿A quién le interesa el vaticinio? En principio, un MOG auténtico rehúsa emplear términos como "izquierda" y "derecha" para analizar (usted perdone) la "dinámica estamental y societal" del complejo país andino. El gobierno de Evo deberá, primero y último, aprobar el examen de "modernidad" previsto en el intervencionista artículo 20 de la Carta Democrática (sic) de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Ricardo Lagos, presidente de Chile y conocido pensador de los MOG, dijo que "... ser de izquierda hoy es darle a todo el mundo la oportunidad de volverse un Bill Gates". Y eso que no era, como hoy, día de los Santos Inocentes. En tal caso, el término "izquierda" puede ser empleado como sustantivo. De lo contrario, debe usarse como adjetivo (adverbio "ultra" incluido).
El próximo gobierno de Bolivia será conducido por un "indígena" de gran olfato político, junto a un vicepresidente muy formado que fue guerrillero, ideólogo de la "nación aymara" y preso político. De modo que en 2006 el debate entre los MOG será tenaz: ¿"lo indígena" remite a los "metarrelatos de la premodernidad", o equivale a "sujeto originario" en vías de ciudadanización?
Alvaro García Linera, vicepresidente electo, habla de impulsar el "capitalismo andino-amazónico". ¿Mande? Con un PIB per cápita de 900 dólares y más de 75 por ciento de la población en pobreza extrema... No. Aquí me detengo. Es mucho lo que le debo al heroico pueblo de Bolivia y no deseo (¡cruz diablo!) escupir el asado por anticipado o sumarme al discurso del maestro James Petras, ese aguafiestas.
Amigos de la verticalidad vanguardista; amigos de la horizontalidad descentralizada; amigos del centralismo democrático; amigos del pluralismo y la unidad en la diversidad; enemigos del imperialismo y el imperio: todos damos por seguro que al nuevo gobierno de Bolivia los carapálidas del mundo le harán la vida muy, pero muy difícil.
Retengamos, entonces, otro dato: el gobierno de Estados Unidos cuenta con mil funcionarios en Bolivia. También sabemos que cinco años de mandato constitucional equivalen a menos de uno por ciento de 500 años de colonialismo, saqueo, racismo y explotación. En la constelación de los atropellos sufridos por los bolivianos que son más, una chispa apenas.
Entonces... ¿qué tal si en el país de la reforma agraria consagrada y traicionada por la revolución de 1952, los más empiezan rayando la cancha de los menos, el centenar de familias dueñas de 25 millones de hectáreas mientras 2 millones de familias campesinas poseen 5 millones de hectáreas?
¿Qué tal si en el transcurso de la anunciada Constituyente para refundar el país, los nuevos actores de la revolución deliberan con el compromiso de conjurar todos y cada uno de los inconvenientes que abortaron la Asamblea Popular de 1971?
Creo que 90 por ciento de los sin tierra (250 mil campesinos) que deambulan por los barrios más pobres de las ciudades y que constantemente ocupan tierras de los latifundistas que se han apoderado de las más fértiles de Bolivia (aliados con las trasnacionales del petróleo y el gas) se merecen algo más que la rica polémica entre los partidarios marxistas de Toni Negri y los marxistas de pelo en pecho.
Llegó la hora de revertir con inteligencia política el proceso de "globalización" (¿?), que en Bolivia consintió que el 10 por ciento más rico de la población supere 90 veces el ingreso del 10 por ciento más pobre. Por esto, si 88 por ciento de los indígenas bolivianos son pobres, lo que menos necesitan es entender la Etica de Aristóteles para empujar la revolución, emanciparse de sí mismos y de quienes los explotan y confunden.
Antes que "indígena", "pobre" o "sin grado académico", el presidente electo de Bolivia ha sido símbolo ejemplar en la lucha global contra el imperialismo, el racismo, el neoliberalismo y el llamado pensamiento único. Aunque si en la ceremonia de transmisión del mando Evo se pone corbata para conciliar, y García Linera se la quita para demostrar lo que no es, la suerte está echada.
Lo dicho quizá suene excesivo. El "buen humor" de Petras me persigue. Quise decir que en la historia del drama boliviano lo simbólico debería alguna vez dejar de ser metafórico. Usted entiende... ¿no? Feliz año.
Por: Luis Sepúlveda (especial para ARGENPRESS.info)
(Fecha publicación:29/12/2005)El 28 de Diciembre, Augusto Pinochet, el sujeto más miserable de la historia de Chile no estaba con ánimo para bromas o inocentadas. Por fin se cumplió uno de los deseos más caros para sus víctimas, para los valientes familiares de los chilenos y chilenas que nos faltan, que siempre nos faltarán, y para los que sobrevivimos a sus métodos de exterminio, a su afán de carnicero: hoy, sus dedos fueron embadurnados con tinta negra y, como se hace con todos los delincuentes, una fotografía de frente y otra de perfil abren su prontuario, su currículo de asesino, se historial delictivo de ladrón, su ficha técnica de malandrín, e ingresa definitivamente en el sub mundo de los fulanos con antecedentes sucios.
La justicia llega gota a gota, con exasperante lentitud. Esto, evidentemente no justifica ni perdona todas las dilaciones y trucos de los que se ha valido el tirano para impedir verse sometido a lo que en el lenguaje de los malandrines se llama ’tocar el piano’. Lo imagino con sus gestos de gran simulador, con su fingida incapacidad para recordar dónde tiene la mano derecha y dónde el culo, pero al mismo tiempo dotado de una memoria sorprendente a la hora de realizar chanchullos bancarios. Qué placer han de haber sentido esos funcionarios que tiñeron de negro las yemas de sus zarpas. Qué placer para el fotógrafo que tiró esas dos tomas que son, desde hoy y para siempre, testimonio gráfico de la historia de la infamia.
Compañeras, Compañeros: tenemos motivos para brindar con lo mejor que encontremos, y para abrazarnos deseándonos un Feliz Año 2006, un año de Justicia, un año Solidario, un año que recordemos como el de la Justicia, con el tirano juzgado y condenado por su traición y su felonía.
* Luis Sepúlveda es adherente de ATTAC y colaborador de Le Monde Diplomatique.
Viernes, 30 de Diciembre de 2005 20:51 Autor: aonike. ;?> No hay comentarios. Comentar.
El bolo alimenticio de varias transnacionales, integrado por la fabulosa serranía de “El Mutún”, al este del departamento de Santa Cruz, en plena frontera con Brasil, que contiene 40.000 millones de toneladas de mineral de hierro y 10.000 millones de toneladas de manganeso, ya estaba en sus gargantas. No se lo pudieron tragar porque la presión ciudadana logró recuperarlo del fondo de su garganta,
La licitación, que debía favorecer a las empresas brasileñas Sidersul y Vale do Río Doce Akes SA., estaba totalmente digitada. El grupo “Tumbar”, de la familia “Monasterios”, de Santa Cruz, vinculado al multimillonario brasileño, Eike Batista, ya había logrado un permiso para avanzar en la explotación de la serranía. Ahora tenía comprometido el respaldo de cuatro de los siete integrantes del comité de adjudicación del proyecto.
Lo insólito del caso, es que se pretendía que la explotación de 1.5 millones anuales de toneladas de hierro, para la fabricación de arrabio, se la hiciera con carbón vegetal, lo que implicaba la tala de 45 hectáreas diarias de bosque amazónico, que alcanzaría a 165 mil hectáreas anuales y 657 mil hectáreas en los 40 años de duración del proyecto.
Los depredadores afirmaban que su propuesta era la más ventajosa, al ofrecer fuentes de trabajo a 5000 motosierristas que, sin medida ni clemencia, derribarían árboles para convertirlos en combustible de la acería. Sin embargo, es más insólito todavía que a sólo 20 kilómetros del cerro cruce el gasoducto de Santa Cruz s San Pablo, lo que facilita el uso del gas natural como reductor del hierro, a fin de producir hierro esponja o palanquillas, cuyas utilidades son muy superiores a la sola comercialización del arrabio,
El secreto del enigma reside en que el arrabio debía servir como insumo a las acerías que Brasil tiene en la serranía de "El Urucum", hermana siamesa de "El Mutún", donde se producen derivados del mineral de hierro con diesel y termoelectricidad. De esta manera, la parte boliviana del yacimiento, en lugar de ser competitiva del Brasil, se convertía en su subsidiaria.
Al detenerse la licitación, se pudo conocer que la empresa Shandong Luneng, de China, ofrece invertir, en lugar de los 500 millones de dólares de los brasileños, 5.000 millones de dólares, que abarca la construcción de un moderno ferrocarril que atraviese el territorio boliviano hasta Tacna Perú, para, desde allí, exportar, a través del Océano Pacífico, productos elaborados para los crecientes mercados asiáticos.
La importancia de la oferta es de tal magnitud que Bolivia, por primera vez en su historia, tendría un ferrocarril que articule el oriente y el occidente de su territorio. Hasta el día de hoy, el país tiene una red oriental de ferrocarriles, conectada a Argentina y Brasil, y una red occidental, que le sirve para exportar minerales por puertos chilenos. Las redes oriental y occidental continúan separadas.
Muchos creen que la licitación de “El Mutún”, en condiciones tan negativas para la ecología de Bolivia, era una contravención al protocolo de Kyoto, suscritos por Bolivia, en preservación de la capa de ozono. El atentado, a punto de consumarse, se detuvo por el abrumador triunfo del Movimiento al Socialismo (MAS), de Evo Morales, en las elecciones presidenciales del 18 de diciembre pasado.
Morales, frente a quienes pretendían presentarlo como "enemigo" del desarrollo de Santa Cruz por coadyuvar a que la licitación se postergue, aseguró que ella se llevará adelante dentro de dos meses, pero se da por descontado que, en forma previa, se cambiará el Código de Minería, elaborado por el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, a la medida de sus intereses privados, y se prohibirá el uso del carbón vegetal en la reducción del hierro.
Tampoco es casual, finalmente, que empresarios brasileños, asociados a grupos oligárquicos de Santa Cruz, se hubieran adjudicado 600.000 hectáreas de bosques cercanos a "El Mutún", a fin de perpetrar el ecologicidio aquí denunciado.
¿Qué opinaría su marido de que su hija quiera ser Presidenta de la República? Angela Jeria, esposa del asesinado General de la Fuerza Aérea de Chile, Alberto Bachelet, padre de la candidata, responde: “La primera frase de Alberto sería “Hija de tigre”. Así lo señalan los autores de este libro, Rosario Guzmán Bravo y Gonzalo Rojas, en una interesante y metódica construcción literaria que prestigia este género tan popular en días actuales en Latinoamérica.
El libro “La hija del tigre” nos cuenta los detalles más íntimos de la vida de la doctora que está pronto a convertirse en la primera mujer Presidenta electa por el voto de la ciudadanía, en América del Sur.
“Constantemente, la realidad se encarga de ratificar la superioridad que posee frente a la fantasía y de producir historias dignas de los guionistas. Esta es una de ellas”. Los autores de este texto entrevistaron a más de cincuenta personas, sus hijos, su madre; recorrieron con acuciosidad la infancia, adolescencia, juventud y madurez de Michelle Bachelet para dar forma a un corpus testimonial en que aparece rodeada de míticos personajes de su formación política como el ex Secretario General de la Juventud Socialista, detenido desaparecido, Carlos Lorca, su ex novio Jaime López que fue destruido por los servicios de seguridad y se transformó en un delator para, finalmente, morir asesinado. La prisión de su padre y la posterior detención de ella junto a su madre, el recorrido por campos de detención, el derrumbe de los sueños y utopías de una generación que vio caer el cielo desde sus ventanas mientras llovía en sus mundos interiores y se producía la ruptura institucional de un país para ser transformado en un campo de experimentación donde reinó la paz de los cementerios.
Seres como Manuel Contreras, Augusto Pinochet, los esbirros civiles de una dictadura que no dudó un instante en aniquilar físicamente a sus adversarios, viven en estas páginas llenas de agua y sol. Los cambios que se van produciendo en el mundo y en su país mientras ella debió viajar a Australia, exiliada; la reconstrucción de las organizaciones sociales y políticas, el regreso lleno de fantasmas, todo esto, que no es menor, se trasluce en estas memorables páginas escritas con pasión y amor por el personaje que encarna hoy los sueños de futuro de nuevas generaciones y, sobre todo, de las mujeres que ven en este proceso, una verdadera gesta épica en que, una de ellas, presida un país loco y con una desordenada geografía como señalaron en su tiempo, Nicomedes Guzmán y Benjamín Subercaseaux, escritores que de alguna forma tienen que ver con su formación y su espacio cultural.
Dicen los autores que “en este libro no sólo está la historia de su padre, víctima del golpe de estado, sino la de remotos antepasados de la candidata presidencial: aquel que perteneció a la Primera Junta de Gobierno, aquel que salvó en Chile una cepa de vino desaparecida en Francia, aquel que fue compinche del Premio Nacional de Literatura Manuel Rojas”.
Dividido en dieciocho capítulos el lector se entretiene con la aparición de Michelle Bachelet, en el escenario nacional como Ministra de Salud y, sobre todo, de Defensa Nacional, cuando se escuchó el estrépito de los tacos militares al chocar en cumplimiento de la instrucción dada. Luego, el superior siguió: “¡Honores a la señora Ministra de Defensa!, con los sones de marchas militares y un país como el nuestro, en el sur del sur del planeta, que observaba atónito frente a los televisores como el mundo había cambiado tan rápido y los propios partidos de la Concertación no se daban cuenta aún que surgía una alternativa distinta al modelo clásico de políticos chilenos y se apresuraban a la “ceremonia del adiós”, para entregar el poder, sin sospechar que esta mujer encarnaba los principios fundacionales de los partidos progresistas del país, y no sólo de un sector de la sociedad que gobernaba durante 15 años; error que siguieron repitiendo hasta la primera vuelta electoral, cuando cambia el escenario y la Concertación obtiene más votos que su propia candidata encapsulada en su entorno.
El libro se lee con avidez, como una novela de acción donde la heroína es una doctora de clase media, que nunca soñó con ser Presidenta, y que muchos pensaron era sólo un sueño más de muchas mujeres, como tantas, que quisieron tomar el cielo con sus manos, llegaron cerca de esa utopía y quedaron conformes para siempre.
ROSARIO GUZMAN BRAVO fue conductora de “Almorzando en el 13” y “Telenoche” en canal 11. Entre los libros que ha publicado destacan “La Sebastiana”, de la Fundación Pablo Neruda, y “Para abrir la mente”, junto a un grupo de psiquiatras y sicólogos. Fue Vicerrectora de Comunicaciones de Universidad de Las América y hoy trabaja en forma independiente como editora de libros y reportajes.
GONZALO ROJAS DONOSO, trabajó en la agencia informativa ORBE, en Radio Cooperativa, el diario El Mercurio, Canal 13, Televisión Nacional de Chile, Red Televisión, Chilevisión. Es colaborador de la agencia EFE y diario 16 de España. Ha publicado tres libros, entre ellos, la biografía del cantante Lucho Gatica. Es profesor de Televisión en la Universidad Bolivariana de Santiago.
(…) Todo aquello que no se parecía a Europa sería clasificado como salvaje o bestial. El eurocentrismo se abrirá camino con los primeros navegantes, para alcanzar su culminación plena con dos veredictos inapelables: el de Buffon en el siglo XVII y el de Hegel en el siglo XIX. Buffon afirmó que América era inmadura; que sus hombres eran insignificantes, lampiños y asexuados; que sus batracios eran gigantescos, pero que, en compensación, sus animales feroces resultaban ridículamente pequeños. Con la mayor seriedad del mundo, Voltaire agregaría que los leones de América eran calvos.
(…) Reintegrar a la América Criolla su conciencia histórica perdida quizás sea una aventura tan azarosa como aquella que emprendieron Cristóbal Colón y Américo Vespucio. Pero una gran época define su carácter por el tamaño de las empresas que son capaces de concebir sus contemporáneos. Hemos brindado tolerancia –impuesta o inducida- durante cuatro siglos. Ahora necesitamos cincuenta o cien años de conflicto. Conflicto político, cultural, económico, para unir a la gran Patria disgregada. Después, podremos ofrecer al mundo, de igual a igual, milenios de tolerancia. Con la realización de ese magno objetivo, transformaremos una historia pasiva en una historia creadora. La utopía se trocará en acto. Y llamaremos pumas, soberbios pumas, a los leones calvos de la leyenda europea.
Jorge Abelardo Ramos – “Sumisión y Conflicto en el Nuevo Mundo” – Discurso pronunciado en Rimini, Italia, en 1984, en el Festival organizado por “Comunione e Liberazione” (Fragmentos).