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04/02/2005


HUGO CHÁVEZ EN ARGENTINA

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"Estamos en el camino de la integración del sur"



La Jornada

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su par de Argentina, Néstor Kirchner, llamaron hoy aquí a profundizar la unidad de América del Sur luego de firmar acuerdos de cooperación e intercambio, entre ellos la alianza de la recientemente creada Empresa de Energía (Enarsa) argentina y la petrolera venezolana PDVSA, además de consolidar el proyecto de la regional Televisora del Sur (Telesur).

El presidente Chávez, quien inició ayer por la tarde una visita de 24 horas a Argentina, declaró previamente a este periódico que las relaciones argentino-venezolanas son "excelentes", y que los avances en las mismas fortalecen el proceso de integración "que es cada vez más profundo".

"Que no se equivoquen algunos que intentan impedirlo", dijo al destacar la acción latinoamericana para advertir a Estados Unidos que no interviniera en el reciente conflicto colombo-venezolano y el papel desempeñado por el presidente de Cuba, Fidel Castro, como mediador.
"Estamos en el camino de la integración del sur y está llegando el momento de decir y hacer", dijo Chávez, quien consideró que los países latinoamericanos están ya conscientes del "inmenso daño que provocó el proyecto neoliberal impuesto".

También destacó que Venezuela nunca había tenido tanta presencia en Argentina y en el Cono Sur como ahora, especialmente con la firma del acuerdo entre Enarsa y la gigante estatal PDVSA, que ya tiene oficinas en Buenos Aires.

El mandatario venezolano sigue pensando en el proyecto de una gran petrolera sudamericana y latinoamericana que una a las empresas de la región.

Después de la firma de los acuerdos con Kirchner en la Casa Rosada, Chávez habló sobre el Foro Social Mundial de Porto Alegre, al que asistió en días pasados: "Es la posibilidad de reflexionar, de ir abriendo caminos a un mundo alternativo, cuando el imperialismo ha resucitado con toda su furia y salvajismo, no sólo económico sino militar". Pero aunque valoró el debate, insistió en que hay que hacer "más".

"Nos estamos encontrando los latinoamericanos desde hace mucho tiempo, porque habíamos perdido el rumbo", dijo al mencionar el esfuerzo de unidad de Simón Bolívar en el siglo XIX. En este sentido consideró que su visita a Buenos Aires está destinada a "acelerar el proceso (integrador) y convertir palabras en acciones".

En su breve discurso, Chávez destacó la "creatividad y coraje" del gobierno argentino para enfrentar el tema de la deuda externa. "Hemos pagado varias veces la deuda eterna", sostuvo, y reproduciendo palabras de Fidel Castro, agregó que la deuda es "matemáticamente eterna".
Arremetió entonces contra el Fondo Monetario Internacional, "culpable de la gran deuda que pesa" sobre los países de la región, pues "violó las Constituciones de nuestros países en beneficio de sectores minoritarios".

Lanzó la propuesta de crear un club de países deudores para negociar con los organismos financieros, pues "hay países cuyos presupuestos se van casi todos hacia el pago de la deuda", así como crear un "banco del sur" que gestione créditos para el desarrollo.

Asimismo, habló de la necesidad estratégica de lograr una televisión latinoamericana como Telesur, para contrarrestar las manipulaciones informativas de la mayoría de los medios privados, y se mencionó a la cadena estadunidense CNN.

Y en el ámbito internacional abogó por la democratización de Naciones Unidas y el retorno al multilateralismo, al criticar "el poder de veto de los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial tantos años después" como un anacronismo insostenible.

Por su parte, el presidente Kirchner consideró que para construir una "estrategia de desarrollo sustentable con inclusión social", hay que "construir una sólida unidad continental".

Al destacar la importancia de los acuerdos firmados y que dan continuidad a los que ya se están ejecutando, como el intercambio de combustible por alimentos, dijo que habrá nuevos rubros dentro de ese intercambio, que servirán "para generar empleo" y reactivar producción local.

Por lo pronto, en los locales Astilleros Río Santiago, paralizados en los 90 durante la ola privatizadora menemista, ya finalizó el arreglo de un buque tanque y hasta el año 2008 se construirán otros cuatro, lo que ha significado la reincorporación de trabajadores a sus tareas. "El Luisa Cáceres fue el primer barco venezolano que se repara en Argentina en 200 años. Antes, todo se mandaba al Norte y era muy caro. Aquí salió muy bien y costó 4 millones de dólares. Barato", comentó más tarde Chávez.

En coincidencia con Chávez, Kirchner sostuvo que hay que buscar el respaldo de la opinión pública al multilateralismo, "que debe ser un instrumento especial" para la defensa de todos los derechos de los pueblos, mientras señaló la responsabilidad de los organismos internacionales en las crisis de la región.

"Necesitamos que nuestros pueblos comprendan y defiendan los cambios para encontrar soluciones propias. Es fundamental encontrar el espacio que nos permita una voz en el mundo", señaló el mandatario peronista.
"La fragmentación y las luchas entre países hermanos han resultado funcionales para que la pobreza y la desigualdad proliferen en nuestro continente", añadió.

Los acuerdos firmados hoy contemplan áreas como la energía, comunicaciones, ganadería, educación y alimentos. Este es el tercer viaje de Chávez a Argentina, donde esta tarde inauguró una estación de servicio fruto de la unión Enarsa-PDVSA (gasolinera), de las 600 previstas en el acuerdo energético.

Ahora se busca lanzar la Televisora del Sur, en la que el gobierno venezolano ya invirtió 3 millones de dólares y donde la participación argentina, con 20 por ciento en la etapa inicial del proyecto, será en la prestación de servicios periodísticos y culturales generados en medios públicos, provinciales y académicos.

Poco antes de inaugurar la gasolinera de Petrosur, Chávez dijo que hay "buenas posibilidades" de que PDVSA adquiera los activos de Shell en Argentina, cuando la compañía angloholandesa está retirando inversiones de la región, para "latinoamericanizar" las inversiones internacionales de esa empresa estatal.

"Tenemos ocho refinerías en Estados Unidos, con 14 mil estaciones de combustible, y estamos subsidiando a (el gobierno de George W.) Bush, con 1.5 millones de barriles diarios de petróleo subsidiado. Eso es colonialismo", explicó este día, cuando desde Washington la Casa Blanca volvió a hablar de su "preocupación" por Chávez.

Esta noche, antes de partir Chávez -quien en varias ocasiones citó al general Juan Domingo Perón, el tres veces presidente argentino- se reunirá con intelectuales, periodistas y movimientos sociales y humanitarios
.
Viernes, 04 de Febrero de 2005 00:47 ;?> No hay comentarios. Comentar.

08/02/2005


ADIÓS POETA

Por Aristóteles España

Hace pocos meses falleció el poeta y periodista Raúl Mellado Castro (Neblinto-Collipulli, 1931). Su poesía se caracterizó por un enorme amor por la tierra, la lluvia y los bosques del sur de Chile. Retrató parajes escondidos; sonidos ancestrales de los bosques de su patria metafísica; llamó por su nombre a las distintas variedades de pájaros y árboles de su mundo de infancia y redescubrió amaneceres; cánticos tan propios de La Frontera.

De alguna forma sus versos tienen que ver con la poesía de Juvencio Valle y Jorge Teillier. La miradas a las estaciones de trenes, a los relámpagos, a los bosques milenarios, a los insectos y musgos de su región interior.

Desde su primer libro se destacó como un poeta con un profundo sentido de la instrospección, como señaló el propio Pablo Neruda al incluirlo en antologías de su tiempo. Desde sus versos es posible observar y sentir los granizos que caen en los inviernos; el sonido del vuelo rasante de los cóndores, jotes, canarios, zorzales y los vientos helados de otoño cuando los niños van al colegio a kilómetros de distancia de sus hogares, a pie, o en un caballo mojado por la neblina y la humedad.

Raúl Mellado ejerció también el periodismo político y cultural. Tenaz luchador por los derechos del hombre, siempre estuvo al lado de los desposeídos y en contra de la injusticia. Su poesía es un canto a la libertad, a favor de los sueños, contra la muerte; por todos los costados del lenguaje sus versos irradian alegría de vivir.
En su ocasión, Neruda le dijo en una nota referida a su libro “Tren del Sur”: “Hermosísimo tu tren, me consta, lo hemos vivido, pero tú lo haces cantar, y echar fuego, humo, estrellas”.

El periodista Luis Alberto Mansilla publicó en la revista “Pluma y Pincel”: “Raúl ha sido siempre un poeta-periodista. No ha dejado jamás de redactar crónicas y párrafos: Pero también nunca ha cesado de escribir poesía. Su producción está dispersa en diarios populares, suplementos, páginas culturales, en los rincones desdeñosos que la prensa le dedica a la poesía, siempre expuestos a ser suprimidos o a ser reemplazados por un aviso de colchones o desodorantes”.

El escritor Alejandro Lavquén señaló: “Con la misma sorpresa que de pronto nos llega un poema que jamás imaginamos, nos sorprende el encuentro con la muerte. No existe hora ni lugar, sólo toca y susurra, inesperadamente. Así sucedió con la partida de nuestro querido poeta”.

Autor de “Poemas” (1950); “La tierra colorada” (1958), Premio “Alerce” de la Sociedad de Escritores de Chile, siendo jurados Nicanor Parra, Juvencio Valle, Luis Oyarzún; “Cuerdas de lluvia” (1978); “Verbo de la tierra” (1981); “Tren del sur y otros poemas” (1989); “Musas a la cacerola” (1994); “Como si fuera un puente” (1999), su obra antológica.

Fue director de la revista “Vistazo”; director del suplemento cultural del diario “El siglo”; redactor del diario “Central” de Chillán y Jefe del departamento de prensa de la radio de la ex Universidad Técnica del Estado hasta 1973.

Estos últimos años se desempeñó como Secretario Técnico de la Sociedad de Escritores de Chile, y director de la revista de poesía “La Hoja Verde”, junto a su esposa Lavinia Lara, donde editó a cientos de vates de Chile y del mundo, en un esfuerzo por dar a conocer lo mejor de la producción poética de comienzos de siglo.
Martes, 08 de Febrero de 2005 13:26 ;?> No hay comentarios. Comentar.


ENARSA-PDV

ENERGÍA PARA LA PATRIA GRANDE



Por Federico Bernal

Por supuesto que hay cosas por corregir, cambiar y hasta eliminar en torno a ENARSA, la ley de hidrocarburos y demás. El directorio de la empresa nacional no es de lo mejor. Muchos de sus miembros son retrógrados respecto al papel del Estado; despotrican contra YPF la misma batería de argumentos privatizadores, etc. Asimismo la ley de hidrocarburos no se cumple y se está a las puertas de una modificación absolutamente perjudicial a los intereses del país.

Más allá de esas fallas, por cierto siempre presentes en aquellos momentos de gestación o inicio de grandes proyectos, donde además el imperialismo se juega cartas y billetes fundamentales, ENARSA se ha materializado en un germen de acción revolucionaria, nacional y popular concreta. En 1922, Mosconi y la YPF SE comenzaron con muchísimas dificultades y hasta planteos erróneos (empresa de capitales mixtos, idea primigenia de Mosconi). A él le llevó 7 años ganar el mercado interno y decretar el "segundo ayacucho", al quebrar el monopolio de precios fijado por las transnacionales.

ENARSA, con un par de meses de vida, en una Argentina aún económica y políticamente dependiente, trabaja fusionada con PDVSA en pos de una unidad energética clave para la emancipación de la Patria Grande, y señores, ENARSA-PDV ya expende combustible más barato que las restantes compañías.

ENARSA y PDVSA comprará los activos de Shell (cuando en 1920 la Shell estimulaba la creación deYPF como freno a la Standard Oil), pretendiendo alcanzar el 17% del mercado argentino. Una estrategia de fusión capitalista entre empresas nacionales para ganar el mercado interno y comenzar con el debilitamiento de las multinacionales extranjeras. Exactamente la misma línea de acción que proponía Mosconi, quien por supuesto carecía de un Chávez y de una PDVSA. Llamativamente, Kirchner e Yrigoyen son semejantes en la madurez de su política exterior. La diferencia la plantea Venezuela, ahora hilo conductor de la integración petrolera y política a nivel regional.

La experiencia histórica, plagada de infinitos ejemplos de igual naturaleza, enseña el camino para el análisis actual de ENARSA. Desconocerlos, ignorarlos es traicionar la acción política nacional y revolucionaria más importante de este gobierno, quizás la única que le permitan o se permita concretar.

ENARSA y PDVSA, fusión y realidad para celebrar, emocionarse y apoyar incondicionalmente. Ante estos hechos irrefutables, las críticas contra ENARSA, contra su composición accionaria, su directorio, etc. no pueden sino ser calificadas de nacionalismo de operata, centradas en particularidades que tapan el bosque, por otro lado carentes de una visión estratégica nacional latinoamericana de conjunto.

Prensa - Causa Popular

Federico Bernal
es autor de una importante obra de investigación sobre la historia de YPF y el petróleo de próxima publicación.
Martes, 08 de Febrero de 2005 13:29 ;?> No hay comentarios. Comentar.

12/02/2005


A LOS IGUALES

“Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío, abiertos ante el cielo como dos golondrinas" – Miguel Hernández

Por Eleuterio Fernández Huidobro (*)

Faltan escasas horas para que el martes 15 de febrero de 2005 se instale el Parlamento electo el 31 de octubre de 2004. Esta XLVI Legislatura será un hecho histórico y todos sabemos en Uruguay por qué. Aquí será un Parlamento jamás visto. Me tocará estar allí por obra de la gente que así lo quiso. Hace poco más de un año, en diciembre de 2003, decíamos en el Palacio Peñarol, en oportunidad de un decisivo Congreso del Frente Amplio, que "se podía renunciar a todo menos a la victoria".

Hace pocos días y según las versiones de prensa (porque no estuve presente) Galeano y Saramago debatieron en Porto Alegre (en el Foro Social Mundial)acerca de la utopía.

Galeano repitió que ella está en el horizonte y que a medida que avanzamos se aleja logrando así lo más importante: caminar. Ya lo había dicho Don Quijote: "Lo importante es el camino Sancho, no la Posada". Machado, por su parte, postuló que no hay camino: que se hace al andar. Por su parte Saramago reclamaba ver las crueles realidades contemporáneas proclamando que hoy para la enorme mayoría de la humanidad, utopía es comer mañana. Yo agregaría que si no se come no habrá nada.

Sin embargo, y pidiendo disculpas por mis inexactitudes en la glosa de un debate tan fermental, opino que ambos tienen la razón.

Para mí son necesarias e inseparables ambas posturas. No tenemos por qué optar. Es más: en la opción está la equivocación. El idioma tiene dos conjunciones: la letra "o" es disyuntiva. La "y" es copulativa. Hemos pagado demasiado tributo erróneo a la "o". Fuimos esclavos de la "o" con resultados espantosos. Si por algo debemos optar es por la "y". Habría que hacerle un monumento.

Dentro de pocos días también estará nuevamente entre nosotros Fidel Castro quien el 5 de diciembre de 2004, en otro Congreso (el de los Jóvenes Comunistas cubanos), dijo: "Y digo ideas porque esta lucha de la que estamos hablando va a ser fundamentalmente una lucha de ideas; no serán guerras. Los problemas del mundo no se resolverán con armas nucleares, es imposible, ni se resolverán mediante guerras; e incluso digo más, no se resolverán mediante revoluciones aisladas que, en el orden implantado con la globalización neoliberal, pueden ser aplastadas sencillamente en cuestión de días o cuando más de semanas".

No creo que Fidel haya renunciado a su utopía; estoy convencido de que mira muy bien la realidad y, por verla, sabe y tiene la obligación de elegir los caminos que por entre ella conducen al horizonte.

Porque también hay tozudos senderos que, sin dejar de ver el horizonte, y tal vez viéndolo mejor que nadie, conducen por las cumbres al abismo. Hay desgraciadamente atajos y callejones que no tienen salida o, lo que es peor, conducen al degolladero.

Un 10 de noviembre de 1938 más de veinte mil judíos fueron arrestados en sus casas de Berlín para ser llevados a lugares de nombre espantoso: Dachau, Buchenwald... Esa noche quedó bautizada para siempre como la de los cristales rotos (Kristallnacht)

En esas mismas tinieblas, Pérez Madrigal, un miserable paniaguado publicista radial de Franco, transmitía desde Burgos, "Que los judíos son rojos, lo sabe todo el mundo. Que los judíos sean valientes, que los judíos sean soldados, nadie se lo cree".

Pero en esas mismas horas a las orillas del Ebro y peleando más que heroicamente era exterminada la Compañía judía "Botwin", del Batallón "Palafox", de la XIII Brigada Internacional "Dombrowski", formada mayoritariamente por voluntarios comunistas polacos. Murieron peleando juntos, con heroísmo alucinante, polacos y judíos.

Los prisioneros capturados fueron fusilados de inmediato también juntos. Muy pronto los pocos polacos sobrevivientes tampoco tendrían a dónde ir. Seis días después de la Kristallnacht, la XIII Brigada Internacional, ya sin extranjeros, será la última unidad republicana en retirarse a la otra orilla del Ebro cubriendo a todos los demás. Unos meses antes fueron los primeros en pasarla audazmente rumbo al otro lado.

A las cuatro de la mañana de ese día ellos volaron el último puente. Ciento treinta mil hombres de ambos bandos, por lo menos, quedaron heridos o muertos en
aquel camposanto donde la aviación y otras armas modernas hicieron estragos.

Checoslovaquia recién había sido entregada junto con España y después de Austria, en un intento francés e inglés, ciego, loco y desesperado, por evitar lo inevitable: la enorme carnicería de la Segunda Guerra Mundial que estallará fatalmente en pocos meses a pesar de tanto vano afán malgastado en preservar la
utopía de la paz.

Sin embargo, Gandhi, el apóstol de la no violencia, apoyaba a esos heroicos combatientes de España: no mascaba vidrio.

El terrorismo de los grandes bombardeos aéreos sobre poblaciones indefensas, y en masa, fue inaugurado allí: Guernika, Madrid, Barcelona, Valencia... Con todo su horror, será una pálida demostración comparada con la hecatombe que reventará en cuestión de meses como huracán de la muerte sobre las ciudades de Europa.

Fue maravilloso en esos días el trabajo de la central obrera controlada por los anarquistas en Cataluña: realizaron milagros de producción industrial para que a los combatientes del frente, controlado por los comunistas, no les faltara nada (aunque la superioridad material del enemigo resultó incontrastable), les iba la vida a todos ellos en la retaguardia y en el frente y cuando lo que se va es la vida se dejan de lado las cegueras voluntarias.

Su consigna entonces fue la de Buenaventura Durruti; la que humildemente, ante la indigencia creciente y ante la amenaza de dejar de existir como país, pedí prestada en el Congreso del Frente Amplio: "Renunciamos a todo menos a la victoria". Fui muy criticado entonces por gente que, estoy seguro, no recordaba la prosapia (en algunos casos increíblemente "suya") de esa consigna.

Miguel Hernández tenía un hijo de diez meses enfermo cuando el 19 de octubre de 1938 (un mes antes de la Kristallnacht y de la crucial retirada del Ebro) fue a Orihuela en busca de medicinas. La retaguardia republicana sufría las consecuencias de la nueva manera de hacer la guerra y él, que nunca las eludió ni las eludirá, las soportaba enteras. Cuando regresó, el niño había muerto y entonces mi enorme hermano nos dice:

"Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,
abiertos ante el cielo como dos golondrinas;
su color, coronado de junios, ya es rocío
alejándose hacia ciertas regiones matutinas.

Hoy, que es un día como bajo la tierra,
oscuro, como bajo la tierra,
lluvioso, despoblado, con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro,
como bajo la tierra quiero haberte enterrado"
.

Vaya entonces esta mi poltrona de hoy reiterada en el Senado de la República, dedicada al hijo concreto de Miguel que la hizo posible y, en él y por él, a todos los demás iguales que ustedes saben.

(*) Senador de la República. Escritor
."
Sábado, 12 de Febrero de 2005 22:03 ;?> No hay comentarios. Comentar.


CUIDADO CON LOS SEPARATISMOS

11patagon.gifPor Enrique Lacolla

Febrero de 2005

Los tiempos de la globalización son proclives para instrumentar autonomías de campanario. La caída del modelo soviético y la subsiguiente ofensiva del Primer Mundo para adueñarse de los recursos energéticos y de los enclaves estratégicos del planeta, dan como resultado una efervescencia “nacionalista” –nacionalista en el sentido más restringido del término; esto es, étnico, confesional o tan sólo regionalista– que se refleja en el ataque contra los estados-nación más o menos embrionarios, lanzados por los superpoderes del mundo imperialista.

Sea a través de expedientes directos, como las intervenciones militares o el fomento de la guerra civil; sea por medio del montaje de ofensivas económicas que tienen por fin descalabrar las precarias defensas de las sociedades del tercer mundo, esta tendencia se hace cada vez más evidente.

La siniestra experiencia balcánica, con el desmembramiento de Yugoslavia; el gradual descuartizamiento de la ex Unión Soviética, que pretende reducir a Rusia a las proporciones del antiguo gran principado de Moscú, y el supuesto reordenamiento “democrático” de Medio Oriente a través de la intervención militar norteamericana, son parte de esta dinámica, que no parece prometer otra cosa que la inestabilidad, la dependencia o la subordinación de los pueblos de la periferia a los dictados de los grandes centros del poder financiero y militar.

Sudamérica, fragmentada desde la Independencia y cuyos países ahora están dando muestras de querer cohesionarse en bloques regionales que podrían dar paso a una unidad superior, no deja de estar expuesta a esa misma clase de pulsiones centrífugas, que pueden aprovechar la falta, en no pocos lugares, de una arraigada conciencia histórica.

Sin ésta, es difícil fundar un pensamiento geoestratégico que sea abarcador y vea al subcontinente en una proyección autónoma de futuro.

Un caso próximo

Los hechos que se están verificando en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, dan fe de lo que decimos. Desde hace tiempo orgullosos de su diferencia, los habitantes del oriente boliviano, tierras bajas respecto del altiplano andino, reclaman su autonomía y en secreto (o no tan en secreto) aspiran a la secesión y la independencia, ambición que exteriorizaron en más de una oportunidad. Los pretextos para expresarla nunca faltan. En esta ocasión, fue una suba en el precio del diesel y del agua. Pero los argumentos de fondo son otros.

Santa Cruz produce casi el 29 por ciento del producto interno bruto (PIB), genera el 50 por ciento de las exportaciones totales y el 38 por ciento de los tributos fiscales de Bolivia. Es el departamento más grande del país –370 mil kilómetros cuadrados– y el más rico, gracias a la agricultura, la ganadería y la energía. Sus pobladores, o una buena parte de ellos, eligen diferenciarse por su carácter “europeo” respecto de los andinos, predominantemente indígenas, que pueblan el altiplano.

Están dados, así, todos los ingredientes para un experimento secesionista. La ruptura con La Paz, promovida por el Comité Cívico Pro Santa Cruz, no se dará por ahora en razón de la presencia del ejército, que respalda al gobierno central; pero los ingredientes que informaron al “Cabildo Abierto” del pasado viernes en esa ciudad apuntan de forma inequívoca hacia ella.

Atracción fatal

No sería sensato minimizar la atracción que este tipo de tendencias pudiera generar en otros lugares de América latina. Más vale pecar por exagerados que por desaprensivos en esta clase de problemas.
La Argentina tiene un problema en ciernes en la Patagonia. La despolitización del país y la potenciación económica de la región, derivada del auge energético propulsado por una empresa transnacional, más la venta de anchas zonas a terratenientes extranjeros, no son elementos que contribuyan a tranquilizar respecto de la proyección a futuro de una de las regiones más bellas, ricas y despobladas de la Argentina, en lo referido a la densidad de habitantes por kilómetro cuadrado.

No se trata de sembrar la alarma. El patriotismo del poblador patagónico es proverbial, como quedó demostrado en ocasión de Malvinas y de los diferendos con Chile. Pero las condiciones objetivas que informan a la región son las que son y es preciso prestarles atención.

La Patagonia es una de las reservas naturales del planeta. Los poderes que aspiran a hegemonizar el mundo la tienen en cuenta. En consecuencia, cualquier precaución será poca. La primera es visualizar esta región dentro del encuadre global, para discernir las ambiciones que la acechan.

El resto dependerá de nuestra voluntad e inteligencia.
Sábado, 12 de Febrero de 2005 21:29 ;?> No hay comentarios. Comentar.

16/02/2005


AMÉRICA LATINA, TIERRA DE MESTIZAJE

mapa.gifPor Sergio Micco (*) - El Mostrador

Febrero de 2005

Si hay algo extraordinario de América Latina es su colorido racial. Se trata de un continente de siete colores como dijo Germán Arciniegas. Se trata de un continente que alberga a decenas de millones de indios, a los cuales se sumaron africanos, europeos y asiáticos. Pero, a diferencia de lo que hicieron los ingleses en Estados Unidos, Asia o África, aquí se produjo una mezcla explosiva de razas. Este mestizaje fundió diferencias, pero también creó nuevos tipos: cruces entre blancos e indios, entre blancos y negros, entre indios y negros y otros “sangre-mezclada”.

Gérard Bouchard señala que nacieron así los mulatos (cruza entre negros y blancos o indios) y los mestizos (entre blancos e indios); pero esta tipología se enriquece con diversos vocablos: zambos o cafusos (negros e indios), pardos (blancos e indios, negros y otros), etcétera. Un autor llegó a censar en 1954 hasta 14 tipos de mestizos en Perú y 16 en México. Ya en el siglo XVIII, en una nomenclatura elaborada por José de Páez, se identificaba quince tipos raciales en esa población. A finales del siglo XVIII, la población de Latinoamérica comprendía 20 por ciento de blancos, 26 por ciento de mestizos, 8 por ciento de negros y 46 por ciento de indios.

Los españoles partieron con el intento de recrear en el Nuevo Mundo su madre patria castellana y andaluza. Nueva España fue el primer nombre dado a México. La actual Colombia formaba parte de lo que se llamaba Nueva Granada; Venezuela era la Nueva Andalucía; y Santo Domingo, La Española. Sus sueños europeos de un mundo mejor los proyectaron en las selvas, desiertos, cordilleras y pampas latinoamericanas. Así soñaron en El Dorado, en la Fuente de la Juventud, en la Ciudad de los Césares, en las Amazonas, en el Río de la Plata.

Sin embargo, comenzó a imponerse una nueva realidad. Los criollos eran los descendientes de españoles que habían nacido en América Latina y que comenzaron a ser marginados por España. Los criollos se veían privados de los favores de la administración real y la Iglesia (función pública, mando militar, jerarquía eclesiástica, etcétera). Como lo dijo Simón Bolívar no eran europeos ni indios, sino que estaba a medio camino entre los dos. En 1549, Carlos V había ya decretado que los mestizos no podían ejercer cargos públicos sin una licencia real. El rey también había instituido la regla de la pureza de sangre como condición de acceso a la nobleza. Durante todo el periodo colonial, de 170 virreyes, únicamente cuatro fueron de origen criollo. Esa proporción era de 14 de 602 en el caso de los capitanes generales, gobernadores y presidentes y de 105 de 706 en el de los obispos y arzobispos.

De esta realidad de marginación nació el espíritu de independencia. Primero fueron los alzamientos de los comuneros. El más importante de todos fue el de Tupac Amaru, que significó nada menos y en otros hechos, que la toma de Antofagasta a manos de miles de indios, a fines del siglo XVIII. Ese sentimiento se hizo carne en José de San Martín, en Argentina, Francisco Miranda y Simón Bolívar, en la “Gran Colombia”, Servando Teresa de Mier, Miguel Hidalgo y José María Morelos, en México. Los españoles se burlaban de José de San Martín o de Simón Bolívar por ser mestizos o “cabezas negras”.

Grave error, pues no comprendieron que había nacido una nueva raza, “la raza cósmica” de José Vasconcelos. Pero el triunfo de criollos y mestizos no fue la victoria de los indígenas que levantaron civilizaciones como la Azteca, Maya e Inca. Hoy en América Latina hay unos cuarenta millones de indígenas divididos en unos 400 grupos étnicos. Se trata de un 8% del total de nuestra población. Bolivia, Guatemala, Perú y Ecuador son los países con mayor población indígena, variando sus porcentajes con respecto a la población total desde un 70 a un 35 por ciento. La mayor parte de ellos viven en la extrema pobreza. Así el 64,3% de los indígenas bolivianos son pobres; el 86,6% de los indígenas guatemaltecos caen en la misma categoría junto con el 79% de los del Perú. La pérdida de sus tierras; el quiebre de sus economías comunitarias; la migración campo-ciudad; una mala educación y peor inserción laboral forman parte de un violento cuadro de explotación y dolor.

Es así como esta tierra de mezcla de razas y colores aún no se atreve a ser lo que está llamado a ser: tierra de mestizaje, diversidad y comunidad. Los indígenas nos recuerdan al interior de nuestras naciones lo que nos falta por crear en integración social. Ante el exterior son fuente de abundante mala conciencia entre nosotros.

¿Por qué no hacer justicia con ellos, de una vez? La papa, el tomate, el cacao, el maíz y el tabaco regalaron estas culturas al mundo. Fueron indios, a través de mitas y encomiendas, que extrajeron oro y plata para enriquecer a Europa a manos llenas. Generaron bellas ciudades, culturas, religiones, sistemas políticos, geometría, astronomía, medicina, arte y escritura. Ellos reclaman hoy su lugar en un continente que nació no para realizar la supremacía de una raza, sino que para hacer realidad el sueño de la fraternidad universal de que surgirá en una comunidad latinoamericana tan diversa como solidaria entre sí.

(*) Abogado y cientista político.
Miércoles, 16 de Febrero de 2005 18:21 ;?> No hay comentarios. Comentar.


EN RECUERDO DE LEONTINA JIMÉNEZ

simbolo.gif

(EN UN SOCIALISMO SIN MEMORIA)



Centro Avance
- Chile

No hubo corona, ni visita de algún dirigente, ni discurso de la institución partidaria. No recibió ningún gesto del PS. ¿Signo de los tiempos?

El cuerpo de Leontina Jiménez comenzó a descansar en paz rodeada de la pena cariñosa de sus hijos, de sus nietos y de una larga y ancha parentela. Y de los amigos de todos ellos. Y de los vecinos. Un funeral sencillo, tranquilo, con las lágrimas sinceras y debidas. Mas el vacío del socialismo institucional se notó. Y eso es injusto, duele y llama a la reflexión.

Naturalmente por la cuestión emotiva, pero también por una suma de elementos que hacen o distinguen en especial a la identidad política socialista, del socialismo chileno.

Leontina Jiménez murió y se fue así, a los 82 años y con 66 de militancia en el PS. Había ingresado con la frescura e ilusiones de los 17, seducida por las camisas de acero de las Milicias Socialistas.

Su familia fue un nidal de socialistas, que Leontina y Haroldo Martínez -en filas del PS desde el del 33, ex diputado y dirigente en todos sus niveles- educaron socialistas desde sus primeros respiros.

Un alto dirigente del PS dijo, poco después del golpe, cuando el miedo reinaba y se apilaban y difuminaban cadáveres allendistas, que en Chile su exterminio sería imposible porque había un socialista debajo de cada piedra. Sonaba a una esperanza de ficción en medio de la tragedia. Pero se demostró cierta, porque estaban las Juana Leontina Jiménez, esa reserva tangible, permanente, reproductora, porfiada y de una lealtad irreductible a la palabra alguna vez empeñada libremente cuando se hicieron militantes. Una palabra que se metabolizó en su adn y marcó su vida.

La Leonta era solidaridad sin invocarla y sin que se la pidieran. De puertas abiertas al “compañero” que la requiriera, de mesa siempre dispuesta para el socialista imprevisto, para el que no lo era y podía llegar a serlo; y para la caterva de jóvenes que llegaban prometedores o que comenzaban a ensayar en la política. Era regazo para el dolorido por una injusticia o una agresión, para el enviado del partido con una instrucción, una solicitud o la urgencia de ser escuchado y aconsejado.

Decenas (¡decenas!) de uruguayos y algunos brasileños encontraron refugio y atención y afecto incondicional en el hogar de los Martínez-Jiménez cuando huyeron a Chile de sus respectivas dictaduras en los 60 y 70. Y a la hora del pinochetismo ni le pasó por la mente exiliarse, no obstante la dolorosa diáspora familiar que le ofrecía las facilidades de la solidaridad de tantos países.

Sin títulos ni el beneficio de los rezongos rutinarios del “socialista consecuente”, la Leonta se constituyó en un referente confiable de muchos dirigentes del socialismo histórico. Su casa, su living y su mesa acogieron a Allende, Laurita, Salomón Corbalán, Raúl Ampuero, Aniceto Rodríguez, Clodomiro Almeyda, José Tohá, Carmen Lazo y a un sinfín de connotados. Fue anfitriona de innumerables tertulias en las que participaban Almeyda, Carlos Lazo, Marta Melo y otros adictos a la conversa sobre el mundo y sus alrededores. Y en las horas más difíciles dio cobijo a citas clandestinas de Ricardo Lagos Salinas.

Ninguna de esas aproximaciones a las tentaciones del “poder” quebrantaron su sencillez ni deslavaron los parámetros sustantivos que ordenaron su conducta durante más de seis décadas de pertenencia al PS. Porque fue ajena e inmune a la burocracia partidaria. No tanto a la burocracia de escritorio, que en el PS es escasa, en general abnegada e insuficientemente remunerada. Lo ejemplar fue su desapego a la burocracia política partidista, al establishment carrerista que esclerotiza las estructuras y bloquea las renovaciones. No participaba ni se sentía menos por no pertenecer a la nomenclatura de “Cargolandia”.

Las Leontinas Jiménez no son las heroínas musculosas, de pechos vibrosos y miradas al horizonte, tan vistas en la gráfica del “realismo socialista”. En su dialogar no hay referencias jactanciosas y afectadas a “la causa”. Son así no más, como cualquier hija de vecino. Son el contacto de piel con la sociedad, con la comunidad, con el vecindario, con la feria del barrio, con el Chile de a pie.

Es gente con una cualidad intelectual desvalorizada en los circuitos donde habitualmente circulan los titulares de la intelectualidad oficial: el don de “asencillar” la especiosidad de las tesis y de las estrategias, verbalizándolas en la forma escueta y directa del fraseo popular. Y de la capacidad de hacer las preguntas más duras, difíciles, igual de escuetas y directas, que son las que vienen de la calle, del taller, del rincón poblacional; esas que aprietan al dirigente y que desnudan la ineptitud o los vacíos de las construcciones más sesudas.

En fin, Juana Leontina era de esa especie imprescindible -puede sumarse al listado del poema de Bretch- que circula por los vasos capilares del mundo del socialismo, que lo hacen perenne, a pesar de las derrotas, de las transfiguraciones generacionales y de sus temporales deterioros éticos. Son el cable a tierra, la conexión con la sociedad real, con la cotidianeidad, porque la viven a diario desde el llano. Son como un sonar que presiente tempranamente cuándo las cosas vienen mal y cuando vienen bien. Se equivocan como cualquier mortal, pero suelen equivocarse menos que los sabihondos.

La de Leontina Jiménez fue una larga vida, vivida sin interrupciones en y para el Socialismo, el que en la hora póstuma no se hizo presente. ¿Esto es “lo que hay”, como se dice hoy?.
Miércoles, 16 de Febrero de 2005 18:13 ;?> No hay comentarios. Comentar.


...Y YO SOY DE IZQUIERDA

por Andrés Monares Ruiz

El Mostrador
– Febrero de 2005

Imagino que todos hemos tenido al menos una experiencia de esas que nos hacen pensar que los criterios de realidad de nuestra sociedad han cambiado de pronto y nadie nos avisó. Hace poco tuve uno de esos episodios con un militante de un pequeño partido laico de la Concertación. Se decía de “izquierda”, pertenecía a esa nueva categoría de político-tecnócrata-realista y parecía orgulloso de ambas cosas.

Para empezar, con una capacidad omnicomprensiva que hubiera hecho sonrojar a Aristóteles, se explayaba acerca de su profundo conocimiento de la clase baja. Como él mismo señaló, aquel saber le venía de un par de visitas que hizo a poblaciones del país en el marco de la campaña presidencial de Lagos. De esas experiencias, en un admirable ejercicio inductivo, había desarrollado una completa concepción de la realidad marginal-urbana. Por si fuera poco, siempre dentro de su marco ideológico de “izquierda”, había elaborado unas propuestas para enfrentar la pobreza.

Podemos resumir su posición “izquierdista” en tres puntos. Como tenía por imposible cambiar el sistema socioeconómico neoliberal, proponía adecuarse a él y —con la facilidad con la cual se habla de la aflicción ajena— rescataba su benignidad que permitía a un indigente ganar algo de dinero. En segundo lugar, opinaba que los pobres son unos flojos que esperan todo del Estado, de dónde rechazaba su intervención para así dejarlos en su pobreza obligándolos a surgir. Finalmente, negaba la posibilidad de educarlos para lograr cambios socioeconómicos y políticos por ser un esfuerzo inútil dadas sus características, y porque si se podía esperar algún resultado sería en por lo menos veinte años.

Lo más curioso —para usar un eufemismo— era que para darle fuerza, legitimidad y ecuanimidad a su singular exposición, repetía cada cierto tiempo: “y yo soy de izquierda”. Sin embargo, un detalle no menor es que esas novísimas doctrinas de “izquierda” ya habían sido elaboradas... nada menos que por gente de extrema derecha.

En primer lugar, podemos citar al padre del modelo ultraneoliberal de la dictadura, Milton Friedman (quien incluso rechaza el control estatal de los medicamentos por la FDA en Estados Unidos). Para oponerse a la fijación de un sueldo mínimo utiliza las mismas razones de nuestro “izquierdista” (que son las de RN o la UDI): si se obliga al empresariado a pagar un sueldo mínimo fijado y no el que ellos quieran, no invertirán y no crearán empleos. Por tanto, los cesantes —indigentes o pobres en general— seguirán siéndolo y no accederán siquiera a esos escuálidos sueldos “de mercado”. Mas, ese argumento es “lógico” exclusivamente si se asume la “lógica” neoliberal: que la única y correcta distribución de la riqueza pasa sólo por dejar enriquecerse a los ricos para esperar el “chorreo”.

Veamos la segunda afirmación sobre la pobreza como un incentivo. Ahora podemos recurrir a George Gilder, “filósofo” favorito de Ronald Reagan, quien apoyó la destrucción de la Seguridad Social estadounidense porque “El pobre para tener éxito necesita sobre todo el acicate de su pobreza”. Para fomentar la autosuperación, no la pereza, hay que terminar de una vez con cualquier tipo de ayuda o subsidio estatal. Como sostenían los liberales del siglo XIX: el hambre hace a los trabajadores industriosos. Paradójicamente a los ricos sí hay que ayudarlos, como hizo Reagan o Pinochet, derogando leyes laborales o bajando sus impuestos. Y no preguntaremos si nuestro “izquierdista” hubiera podido cursar estudios superiores sin crédito fiscal, un subsidio estatal.

En tercer lugar, la concepción oligárquica sobre la inutilidad de la educación de los pobres —que nadie menor de 100 años pensé podría sostenerla y menos un representante del humanismo laico— implica no sólo la negación de un elemento básico para el funcionamiento de la democracia, sino igualmente la negación de toda posibilidad de progreso humano. Del mismo modo, conlleva limitar la educación a ser una mera capacitación laboral para los, parafraseando a José Donoso, “hombrecitos” y “mujercitas”. Además, en este caso resulta patético que tome las banderas de la élite quien cualquier aristócrata tendría por “medio-pelo-no-más”: siempre me ha sorprendido el clasismo del esclavo que sirve en la mansión del amo en contra del de la plantación. ¿En qué habrá quedado eso de “Gobernar es Educar”?... ¡Qué diría Pedro Aguirre Cerda de este correligionario!

Ahora bien, más allá de condenar esos juicios moralmente, denunciar su falsedad empírica y opinar acerca de su simpleza, el encuentro con nuestro “izquierdista” me parece relevante por otro motivo. Es un excelente ejemplo de lo que ocurre hoy en Chile: muchos se dicen izquierdistas por votar por partidos que, a pesar de sostener y aplicar políticas de derecha, creen de izquierda. Sea por su falta de información o su mansedumbre intelectual, olvidaron eso de “por sus obras los conoceréis” y optaron por un “por vuestros dichos nos convenceréis”. Por algo nuestro país es el paraíso de la publicidad engañosa: Lavín no es político y es un líder, la Economía de Mercado es técnica y no Economía Política liberal, las FF.AA. no deliberan, la Alianza es de centro derecha, la Concertación es de izquierda y Lagos es socialista.

En todo caso, nuestro “izquierdista” puede estar tranquilo pues sus propuestas están siendo llevadas a cabo. El Estado Subsidiario Corregido actual sólo vela por el cumplimiento de las leyes (que benefician a quienes tienen el acicate de su riqueza) y no hay ni visos de Estado interventor en serio, menos aún de Estado de Bienestar. Gracias a ello, ningún chileno tiene cubiertas por un deber estatal sus necesidades básicas, estando obligados a vivir para trabajar por cualquier salario a fin de poder subsistir. Y, dado que hasta la educación es una mercancía —no un derecho que se materializa en un servicio social— su alto costo evitará la pérdida de tiempo de educar un populacho que no se lo merece.

Pero, el error de los miles de quijotes chilenos que ven gigantes en vez de molinos, no se limita a lo teórico. Con él también dejan libres a peligrosos galeotes de cuello y corbata para que —como una conducta legítima, necesaria y hasta benéfica— se apropien de los recursos del país y exploten a sus habitantes. Todo ello disfrazado retóricamente como la progresista política de un gobierno de izquierda. Visto así, supongo pronta la corrección en los libros de texto del desatino de no señalar que Milton Friedman, Friedich Hayek, John Stuart Mill, David Ricardo, Adam Smith o John Locke son en verdad teóricos de izquierda.

Debo admitir que la singular velada me significó sufrir la tortura de una prolongada vergüenza ajena. Al punto que, mientras oía las chapucerías del “izquierdista”, miraba de reojo alrededor para intentar hallar la cámara escondida: rogaba fuera una broma televisiva a la persona que le discutía o a la que aprobaba sus sinrazones cual evidentes verdades (¡y que asimismo se decía de “izquierda”!). Me hubiera gustado explicarle al personaje lo aquí expuesto. ¡La ignorancia es tan fácil de solucionar!, basta aceptar que hay asuntos que no se conocen. No obstante, al escucharlo comprendí que ya estábamos en el terreno de la genética.

De todas formas, al conocer en la historia variados ejemplos de cambios de sistemas socioeconómicos, quedé tranquilo por no haber cedido todavía a la desesperanza. Pero, sobretodo, por no ser de “izquierda” y saber por qué. Si bien, tal vez debí ser buen samaritano y sugerirle leer Proverbios 17, 28.
Miércoles, 16 de Febrero de 2005 18:10 ;?> No hay comentarios. Comentar.

18/02/2005


BOLIVIA: LA CANCILLERÍA FRENTE A CHILE

Por Andrés Soliz Rada

Una parte mayoritaria de la población boliviana reacciona con rencor frente a Chile al recordar el enclaustramiento geográfico, originado en la guerra de 1879. Otra, sin olvidar la usurpación, siente fascinación por el país vecino, similar a la de los ingleses por su reina de turno. Unos y otros admiten que Chile se caracteriza por su disciplina, unidad, orden, espíritu de sacrificio y patriotismo, a diferencia de nosotros que seríamos indisciplinados, desunidos, desordenados y egoístas. La oligarquía boliviana, al igual que la peruana, es pro chilena por antiindígena, ya que, desde su punto de vista, la presencia mayoritaria de quechuas y aimaras es un lastre que impediría el desarrollo nacional (Ver mi libro “La Conciencia Enclaustrada”. Editorial Contemporánea. 1995. La Paz-Bolivia).

El Presidente Aniceto Arce (1884-1888), representante de los oligarcas fascinados, planteó a Bolivia encabezar las conquistas militares de Chile, apropiándose de Tacna y Arica, con lo cual Bolivia hubiera mantenido su condición de país costero. Sin embargo, la iniciativa olvidaba los lazos históricos y antropológicos que vinculan a Perú y Bolivia. Por su parte, los sectores populares, depositarios de la bronca histórica, no dejan de masticar la amargura centenaria. Estas corrientes antagónicas generan la pendular política exterior de Bolivia, la que fluctúa desde raptos de optimismo ante la posibilidad de abrir un resquicio a la tozudez vecina y la angustia sin esperanza.

La pugna retrasa la elaboración de políticas que nos acerquen a la recuperación costera, que pasan por dejar de ver a Chile como a país de superdotadas y superdotados o como a conglomerado de amigos de lo ajeno. Chilenos y chilenas poseen, efectivamente, las cualidades anotadas, pero también tienen debilidades y falencias. El euro centrismo de la mayoría de sus intelectuales, hace que su pueblo tenga una visión distorsionada de nuestra América mestiza que necesita de acciones coordinadas y conjuntas para sobrevivir en los tormentosos tiempos presentes.

Chilenos y chilenas, con excepciones, obviamente, se tragan en silencio sus propias inconsecuencias. Anotemos sólo una de ellas. Las Fuerzas Armadas vecinas rinden enfervorizadas pleitesías a la Gran Bretaña. Esta óptica enfermiza hizo que el general Augusto Pinochet convirtiera a parte del territorio chileno en base de operaciones de aviones ingleses en la guerra de las Malvinas. En “reconocimiento” a ese acto indigno, el dictador fue tratado en Londres como vulgar delincuente, a requerimiento del juez español, Baltasar Garzón.

PEDRO GODOY: LA CONCIENCIA LATINOAMERICANA DE CHILE

Lo anterior es sólo el eslabón de una cadena de distorsiones conceptuales que el profesor Pedro Godoy ha resumido en sus "Siete Tesis Equivocadas en la Historia de Chile” (Revista “Patria Grande” N. 5, abril de 1986, La Paz - Bolivia). En ellas, Godoy deja constancia de la resistencia de sus compatriotas intelectuales a admitir la influencia incaica en territorio chileno, lo que los conduce a una andinofobia obcecada, que desemboca, dice, en una “araucomanía” desequilibrada. La alienación se acrecienta al inventar infranqueables barreras entre el Virreinato de Lima y la Capitanía de Chile (o Nueva Extremadura), bajo la prédica de una insularidad inexistente. Sigue Godoy: Una rama de las FFAA admira al almirante escocés Tomás Cochrane, quien acompañó a las fuerzas patrióticas que, encabezadas por el Libertador José de San Martín, expulsaron por primera vez de Lima al poder hispano. La idolatría a Cochrane trata de disminuir la importancia de los grandes capitanes de la gesta libertaria sudamericana, como Bolívar, San Martín y O Higgins. El afirmar que "Bolivia nunca tuvo mar", como dijera Pinochet, o el sostener que nuestro reclamo es una aspiración y no una demanda, o el afirmar que "no hay nada pendiente" entre los gobiernos de Santiago y La Paz, busca distorsionar la memoria histórica del pueblo chileno y es parte del premeditado aislamiento de Chile, que silencia su propia formación indomestiza.

La figura de Pedro Godoy merece párrafo aparte. Pese al silencio sobre su obra, no cabe duda que pasará a la Historia de América Latina como el chileno que más esfuerzos desplegó, en las últimas décadas, por integrar a su país en la comunidad latinoamericana. En medio de una enorme soledad, se atrincheró en el Centro de Estudios Chilenos CEDECH), para desde allí predicar la hermandad chilena con el Perú, vecino al que, en su opinión, Chile debe devolver sus trofeos de la guerra del Pacífico; con Argentina, país con el que hace causa común por el reclamo de las Malvinas usurpadas por el colonialismo inglés, y con Bolivia, república a la que exige que Santiago le reintegre su condición costera. Con estos elementos, Godoy ha publicado el libro “Chile versus Bolivia, Otra Visión”, en el que reitera que la unidad latinoamericana es condición de nuestra común sobrevivencia.

El aislamiento de Godoy y de los pocos intelectuales que comparten sus ideas, como Enrique Zorrilla, Leonardo Jeffs y Cástulo Martínez, ppodría deberse a que las corrientes nacionales en Chile no han alcanzado las dimensiones del peronismo en la Argentina, del MNR en Bolivia o del aprismo peruano. Sin embargo, la figura de Marmaduque Grove, quien, el 4 de junio de 1932, proclamó la República Socialista de Chile, sobre la base de un programa antiimperialista e indoamericano (aquí se advierte la influencia de Víctor Raúl Haya de la Torre), demuestra que el país vecino, y mucho más con Salvador Allende, no está ausente de las gestas conosurianas.

UNA CANCILLERIA SIN BRUJULA

Estos y otros antecedentes hacen ver que la supuesta inflexibilidad e infalibilidad de la política exterior de Chile es un invento. En el fondo de su conciencia, todo chileno sabe que su país ha despojado a Bolivia de su litoral. Por eso, sólo le queda guardar silencio o admitir entre murmullos la justicia de la demanda boliviana. El “no existe problemas pendientes” se desgrana como galleta al rememorarse el abrazo de Charaña de 1975, entre Banzer y Pinochet, o las recientes declaraciones del ex cónsul en La Paz, Emilio Ruiz Tagle, quien dijo que en algún momento Bolivia tendrá acceso soberano al Pacífico. Los constantes apoyos internacionales a la causa marítima boliviana, cada vez más insistentes y constantes, como los del Secretario General de las Naciones Unidas, Koffi Anan, o de los presidentes de Venezuela, Cuba, México, Brasil y tantos otros golpean al chauvinismo aislacionista de “La Moneda”. Si a lo anterior se añade la actitud de chilenos dignos que respaldan a Bolivia, encabezados por Pedro Godoy, se demostrará que la solución del problema marítimo boliviano no es una causa perdida ni que pueda ser postergada por otro siglo.

Sin embargo, para obtener resultados positivos, Bolivia necesita terminar con el carácter pendular y nebuloso de su Cancillería. Tal debilidad, que no nos abandonó a lo largo de la historia, volvió a repetirse en la década pasada, debido a que el primer gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), no reclamó ni una sola vez la restitución del litoral cautivo. El silencio fue tan marcado que al asumir el siguiente gobierno, presidido por el General Hugo Banzer Suarez, el nuevo Canciller, Javier Murillo de la Rocha, tuvo grandes dificultades para reinsertar la demanda marítima en la agenda latinoamericana. El hecho se debió a que Sánchez de Lozada y su canciller, Antonio Aranibar, redujeron a negocios las relaciones con Chile para beneficio oligárquico y de las transnacionales. Todo en el marco de la liquidación de las empresas estratégicas del Estado, lo que fue aprovechado por la oligarquía del país vecino para adquirir tierras, bancos, supermercados y ferrocarriles a fin de enterrar el sentimiento marítimo. En este contexto, plutócratas chilenos, como los Pérez Yoma, los Lucsics, los Urenda, se aliaron a oligarcas nativos, como los Petrisevic, los Valdez, los Saavedra Bruno para engrosar sus cuentas bancarias a costa del interés nacional. Para ellos, el recuerdo del Litoral era un estorbo.

Pero si Banzer restituyó el tema marítimo en la agenda internacional, también debilitó a la Cancillería al crear, sin razones valederas, el Ministerio de Comercio Exterior. La idea de separar las relaciones exteriores del comercio internacional no podía ser más descabellada. La decisión no fue adoptada como fruto de reflexiones patrióticas, si no del cuoteo (reparto) de cargos políticos. Bánzer, al no satisfacer la exigencia del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) que, en 1997, pedía ocupar la Cancillería, compensó al Partido de Jaime Paz Zamora con el Ministerio de Comercio Exterior, que recayó en su militante Jorge Crespo Velasco. El hecho originó una constante pugna entre ambos ministerios, cuyas funciones no están delimitadas hasta el presente. Con semejante desorden interno, difícilmente se podrá avanzar en una política sostenida y coherente frente a Chile.

Por otra parte, “gonistas” “miristas” y “banzeristas” (y “tutistas” -partidarios del ex Presidente Jorge Quiroga--) tienen sus cuotas en la Cancillería. Todos hablan, desde la fundación de la República, de tener una diplomacia coherente. Los hechos demuestran, sin embargo, que el servicio exterior sigue siendo asilo, salvo pocas excepciones, de oligarcas desocupados. La discriminación a gente de origen popular se inicia en la escuela diplomática y termina en la designación de embajadores y cónsules. Los oligarcas nativos se creen predestinados a ser diplomáticos, en cumplimiento del “acuerdo de caballeros”, llevado a cabo por Adolfo Costa du Rels, en la tercera década del siglo pasado, y en virtud del cual uno de los integrantes del núcleo de predestinados debía ser el Ministro de Relaciones Exteriores y sus amigos íntimos embajadores en EEUU y en los países más importantes de Europa, de manera rotativa.

La orientación oligárquica de nuestra política exterior se caracteriza por otorgar gran resonancia a los comunicados y declaraciones públicas y por su cobardía e incapacidad en los asuntos concretos. Casi todos sus exponentes son incurables memoriones que no se cansan de repetir la importancia de las “notas reversales” de 1950 y la Declaración de la OEA de 1979, en las que se obtuvo promesas de Chile y apoyos externos, respectivamente, a la cuestión marítima. No se trata de disminuir la importancia de esos documentos, pero a condición de no olvidar que, en tanto obteníamos “victorias morales”, Chile destruyó la Confederación Perú Boliviana (en 1839), nos arrebató el Litoral, nos maltrató con las agresiones verbales de Koening y del almirante Merino, nos alejó aún más del Océano con el Tratado de 1904 y el Protocolo de 1929, se apropió de las aguas del río Lauca, ha minado sus fronteras, no deja de remover hitos fronterizos y, en los últimos años, ha incursionado en Bancos, supermercados, tierras y decenas de empresas industriales y comerciales del país.

EL PARADIGMA DE LA INCAPACIDAD

El tema de las vertientes del Silala (en el sudoeste de Bolivia) es el mejor ejemplo de la incapacidad de nuestra diplomacia de “niños bien”, a la que acompañan, como la sombra al cuerpo, el nepotismo, el abandono, la negligencia y la falta de estrategias. En interpelación al canciller Javier Murillo de la Rocha, el 16-3-99 (publicada íntegramente un día después en el periódico “El Diario”, de La Paz), sostuve, en mi condición de diputado nacional, que se trataba del problema más sencillo, más claro y transparente de nuestra política exterior y, en consecuencia, de más fácil solución.

Para comenzar, nuestra Cancillería nunca hizo el menor esfuerzo (y su descuido continúa hasta el día de hoy) por dejar constancia que la palabra “Silala” no existe ni en la geografía ni en la historia de Chile y de Bolivia. Se trata de un invento del ingeniero neocelandés Hosías Harding, quien, en 1906, acuñó la palabra para bautizar un río que sólo existió en su afiebrada mente. El ingeniero Antonio Bazoberry examinó más de cien fotografías satelitales en la Biblioteca del Congreso de EEUU y no encontró el supuesto río por ninguna parte. Se trató de un abuso de Harding, quien, aprovechando su condición de gerente del ferrocarril Antofagasta-Bolivia (de propiedad de los ingleses) y asesor del gobierno de Chile para el trazado de las nuevas fronteras chileno-bolivianas, dibujó el río “Silala”.

¿Si no existe el río Silala, que es lo que existe? Existe el Cantón Quetena, del departamento de Potosí, los bofedales (áreas húmedas) del Quetena y los ojos de agua de esos bofedales. Nuestros diplomáticos no supieron defender ni siquiera el nombre de la región donde se originó el conflicto. El invento de Harding sirvió para que su empresa firmara, en 1908, una concesión de uso de aguas de las vertientes del Silala, para 10 locomotoras que operaban en la zona y que debían gastar 50 litros diarios de agua. Desde hace 96 años, empresas chilenas están utilizando alrededor de 200 litros por segundo (17.950 litros diarios más de lo pactado) de los bofedales del Quetena, los que son vendidos a empresas mineras y poblaciones chilenas, de cuyas enormes utilidades ni Bolivia ni Potosí obtuvieran un solo centavo. Por otra parte, hace más de medio siglo que las locomotoras a vapor han dejado de operar en esa región. Chile aduce que el 50% de las aguas del Quetena le pertenecen por tratarse de un río internacional. Santiago nunca pudo explicar el por qué no utilizó y utiliza esas aguas en su territorio, sin necesidad de concesión alguna. Y no lo hace, porque las aguas del Quetena se insumirían en el terreno arenoso de la zona, si no se hubieran construido canales de mampostería que permiten que fluya el líquido elemento hasta territorio chileno. Confundir un río con un canal artificial es otra de las “habilidades” del gobierno de Santiago.

El problema es de fácil solución porque nada impide a Bolivia usar dentro de su territorio y en su propio beneficio por lo menos el 50% de las aguas de sus bofedales, a lo que Chile no puede oponerse. Sólo se necesita voluntad política para llevar al cantón una comunidad campesina interesada en sembrar quinua, criar camélidos o embotellar el agua para vender a los propios chilenos. En lugar de ello, altos personeros de la Cancillería, como Alberto Zelada y Jorge Gumucio, encargaron al Servicio Geológico Minero (Sergeomín) un estudio para el uso conjunto de las aguas que son exclusivamente bolivianas. El acuerdo considera que debe abarcar a la fauna y la flora de la región. El convenio tendría el nefasto precedente de permitir que Chile interfiera, a título de jurisprudencia, en el uso de todas las aguas de la Cordillera que limita entre ambos países. Si este que es el problema más transparente y sencillo de nuestra política exterior, ¿podrá la actual diplomacia resolver el problema macro de nuestro enclaustramiento? En síntesis, la política exterior de Chile no es una fortaleza invulnerable. Tiene vacilaciones y contradicciones que la castrada diplomacia oligárquica de Bolivia no sabe aprovechar.
Viernes, 18 de Febrero de 2005 22:39 ;?> No hay comentarios. Comentar.


SANDINO, 70 AÑOS

sandino.gifPor José Steinsleger

La Jornada
- México D.F. Febrero de 2004

Ante la Fundación Woodrow Wilson (Washington), el presidente Franklin D. Roosevelt dijo en 1933: "... si yo estuviera empeñado, en calidad de ciudadano de alguna otra república americana, en una campaña política, quizás me sintiera fuertemente tentado de jugar con los temores de mis compatriotas de esa república, acusando a los Estados Unidos de Norteamérica de alguna forma de deseo imperialista de egoísta engrandecimiento..."

Transmitida por radio a los delegados de la Conferencia Panamericana de Montevideo, la "política del Buen Vecino" cautivó a los gobiernos latinoamericanos. Glosando palabras del presidente Wilson (1913), Roosevelt añadió: "La comprensión debe constituir el suelo en el que habrán de crecer todos los frutos de la amistad".

Días después, el aviador estadunidense Earle V. Kingsley habló en Managua con el embajador Arthur Bliss Lane acerca de tratos del primero con Anastasio Somoza, jefe de la Guardia Nacional, con el fin de fletar "un avión para arrojar bombas a los sandinistas". El diplomático contuvo al voluntario, advirtiéndole que desde el primero de enero de aquel año no quedaban soldados extranjeros en el país.

En tanto, el general Augusto César Sandino no sabía qué hacer con la paz. Después de librar seis años de guerra victoriosa contra el ejército más poderoso del mundo (1927-32), el héroe había llegado a un acuerdo con el voluble presidente Juan B. Sacasa, tras cumplir con su palabra de desarmar al "pequeño ejército loco".

Sí. ¿Qué hacer con la paz? Desde México, el dirigente Vicente Lombardo Toledano lo presionó: "... que el general Sandino defina mejor su actitud después de la paz, porque en el mundo americano se duda, y eso no conviene a los intereses generales ni a Sandino en particular". Sin embargo, la Guardia Nacional (organizada por los marines durante la ocupación) continuaba asesinando, persiguiendo, fusilando y quemando las casas de los sandinistas.

Las relaciones de Sandino con la izquierda mexicana eran tortuosas. En junio de 1930, al trascender que el jefe del "Partido Liberal en armas" había conseguido apoyo del gobierno
de Plutarco E. Calles, el Partido Comunista Mexicano (PCM) publicó en El Machete un brulote declarándolo "traidor a la causa del internacionalismo proletario".

En comunicado del 29 de mayo, el PCM dijo: "El guerrillero nicaragüense, al aliarse al gobierno contrarrevolucionario de México, se ha convertido en instrumento del imperialismo yanqui".

Lo curioso es que la intervención de 1927 obedecía, justamente, a la ayuda que México brindaba a los liberales nicaragüenses que luchaban contra Adolfo Díaz, títere conservador de Estados Unidos, quien declaró que la intervención estaba justificada porque "... Nicaragua es un país débil y pobre que no puede resistir a los invasores y agentes del bolchevismo mexicano".

Consciente de los riesgos que corría, Sandino decidió entrevistarse con el presidente Sacasa. El 20 de febrero de 1934 abandonó su cuartel general y partió hacia Managua acompañado de su padre, el escritor Sofonías Salvatierra y los generales Estrada y Umanzor. Los sandinistas cenaron con el presidente y, pasadas las nueve, abandonaron la residencia. Al llegar a las garitas del Campo de Marte, que se encuentra al pie de la casa presidencial, el automóvil de Sandino y su comitiva fue detenido por un oficial de la Guardia y llevado a la cárcel del Hormiguero. El presidente Sacasa, enterado por su hija de lo que estaba ocurriendo, habló por teléfono con el embajador de Estados Unidos, quien prometió hacer lo posible "para evitar lo peor".

Del Hormiguero, Sandino, Estrada y Umanzor fueron trasladados en un camión a un sitio de las afueras de la ciudad, llamado La Calavera. La descarga de fuego cruzado mató al "general de hombres libres" y los suyos. Minutos después, en otro lugar de Managua, fue asesinado Sócrates Sandino, hermano mayor. Días más tarde, Somoza arrasó con el pueblo sandinista de Wiwilí. Los cuervos, los perros y los cerdos de los alrededores se dieron un festín de carne humana. El gobierno anunció una amnistía para los sandinistas, con la condición de que se presentaran en la ciudad de Jinotepe "por sus papeles". Los que se confiaron cayeron asesinados.

El presidente Sacasa no levantó la voz contra la matanza. En 1936 Somoza lo echó a patadas del Palacio de Tiscapa y el nuevo "paladín de la democracia" se hizo redactar un decreto que le concedió, simultáneamente, la Cruz del Valor, la Medalla de Distinción y la Medalla Presidencial al Mérito. El 21 de septiembre de 1956, tras el ajusticiamiento de Somoza por el poeta Rigoberto López Pérez, el presidente Dwight Eisenhower manifestó: "La nación y yo, personalmente, lamentamos la muerte del presidente Somoza, ocurrida como resultado del cobarde ataque de un asesino". Conviene apuntar que aquel discurso de Roosevelt, anunciando la era de Buena Vecindad, fue pronunciado un 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes.
Viernes, 18 de Febrero de 2005 22:44 ;?> No hay comentarios. Comentar.

21/02/2005


VISITA PRESIDENCIAL

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1939: PEDRO AGUIRRE CERDA EN PUERTO NATALES



de "Ultima Esperanza: El paisaje y su habitante", por Jorge Díaz Bustamante

«Lleno de júbilo el pueblo de Natales recibe hoy a su excelencia, el Presidente de la República don Pedro Aguirre Cerda». «Con esta visita se cumple la promesa hecha por su Excelencia en los primeros días de su gobierno». «Esperamos que la estadía del primer hombre del Frente Popular sea provechosa para toda nuestra región y que ella sirva para solucionar algunos de los graves problemas que nos agobian».

Así saludaba el diario «Claridad» (23-11-1939) la visita de la primera delegación presidencial que llegaba a Puerto Natales. Junto al Presidente viajaban los diputados socialistas Julio Barrenechea y Juan Efraín Ojeda, este último genuino representante de los trabajadores de Última Esperanza.

El programa oficial de recepción y festejos en honor de S. E., el Presidente de la República, contemplaba como primeras medidas: embanderamiento general de la ciudad; desplazamiento de las autoridades departamentales hasta el Rubens, a objeto de recibir en ese lugar a la comitiva presidencial; llegada del presidente y recorrido por la ciudad; almuerzo popular en el Grupo de Caballería; visita a las reparticiones públicas y participación en la ceremonia de colocación de la primera piedra en el local de la Segunda Compañía de Bomberos (para la ocasión fue nominado padrino y primer socio honorario de la «Bomba Chile»).

De acuerdo a algunas versiones y testimonios, el presidente Pedro Aguirre Cerda se dio suficiente tiempo para apadrinar, en medio de todas estas actividades oficiales, a un niño kawésqar al que llamaban Manolo.

La I. Municipalidad otorgó al presidente una medalla de oro y se realizó un desfile frente a la Gobernación, con la participación del Grupo de Caballería, Escuela Militar, Escuela Naval, Cruz Roja, Bomberos, escuelas, instituciones y partidos políticos. La ciudad completa se volcó a este gran acontecimiento, donde con arcos de triunfo, instalados en diversos lugares de la ciudad, se saludó la presencia del presidente y su comitiva.

A las 18 horas se realizó un comicio público, donde hizo uso de la palabra José Muñoz Espinoza, alcalde de la comuna; el presidente del Frente Popular; el diputado por la circunscripción, Juan Efraín Ojeda y, don Pedro Aguirre Cerda.

En la oportunidad se entregó un extenso memorial, con los principales problemas que aquejaban al poblado y a la zona, con temáticas como colonización, problema educacional, servicios hospitalarios, problemas de las habitaciones, fondos para pavimentación provisoria, exploraciones petrolíferas, normalización de los FF.EE. y creación de nuevas industrias.

Existía un hospital que pertenecía a la Caja de Seguro Obrero y se hacía estrecho para una población de más de 5.000 habitantes; sin embargo, estaba en construcción el Hospital de la Benefíciencia, iniciado durante el gobierno de Ibáñez, que no había sido terminado, para lo que se solicitaron fondos especiales.

Para superar el grave aislamiento que se vivía se pidió la normalización de los servicios de los FF.EE. considerando que las mercaderías y correspondencia llegaban hasta con un mes de atraso. El gremio de obreros marítimos propuso la compra de un muelle y bodega para este servicio, lo que facilitaría la carga y descarga de los vapores.

En materia educacional se informó la existencia de sólo tres escuelas, insuficientes e inadecuadas para contribuir a la formación educacional de los niños y jóvenes natalinos. Se propuso la creación de una Escuela Granja y otra Vocacional, para preparar técnicamente a la juventud, pues los hijos de padres obreros no podían acceder y costear una educación superior.

Uno de los problemas más sentidos y urgentes era entonces (y todavía) la creación de nuevas industrias: «Las faenas ganaderas comprenden la Marca y Esquila y la Frigorización de las carnes -la Marca y la Esquila duran aproximadamente un mes y medio y la Frigorización de las carnes dos meses-, de lo cual se desprende claramente que nuestros obreros trabajan 3 meses y medio quedando el resto del tiempo en una cesantía forzosa». «Es este un problema que presenta caracteres de una gravedad extrema y que al mismo tiempo exige una enérjica y rápida solución del gobierno», (sic) La solución estimada entonces, pasaba por la creación de nuevas industrias que harían resurgir al territorio: «No faltan las materias para ello, por lo tanto sería fácil crear fábricas de tejidos, jabón, velas, y otros derivados de los productos grasos, curtiembres y fábricas de Calzados».

Gran parte de la superficie del territorio se encontraba en manos de poderosas firmas ganaderas. La comunidad manifestaba entonces: «Estas compañías, entre las que destaca la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego, mantienen una política de expoliación de nuestros trabajadores y fruto de esta política exterior es el reciente movimiento que vuestra Excelencia ha tenido la ocasión de contemplar y que esta sociedad no evitó ni aún por vuestra visita. Las poblaciones del territorio viven oprimidas por estas sociedades que tienen cercados sus límites y en estas mismas condiciones se encuentra Puerto Natales, el que está limitado por la Explotadora sin tener cómo expandirse ni contar con terrenos que den paso a la producción agrícola necesaria para su mantención».

La propuesta era la subdivisión de tierras y la creación de cooperativas agrarias, en el entendido de una diversificación y masificación de la pequeña economía productiva, que sería el polo de desarrollo que haría surgir a la región de Última Esperanza.
Esta primera visita de un presidente provocó gran expectación en materia de logros para una región que se debatía entre el aislamiento y la marginalidad, brindada principalmente por las condiciones geográficas y autoridades que simplemente desconocían ampliamente las urgentes necesidades de una zona tan alejada.

Muchas de estas demandas fueron solucionadas paulatinamente a través de los años. Lo cierto es que la visita del presidente Pedro Aguirre Cerda y su comitiva marcó un acto de presencia y chilenidad en la región austral, que hasta entonces había permanecido olvidada por los diversos sectores políticos del país.

Al finalizar los festejos se realizaron fuegos artificiales en la plaza de armas y una retreta a cargo de la banda del destacamento «Pudeto» de Magallanes.

Un año antes, en las elecciones presidenciales de 1938, el abanderado del Frente Popular, Pedro Aguirre Cerda, había registrado una cifra histórica: ¡la más alta votación que haya obtenido un candidato en Puerto Natales y probablemente en el país! De un total de 978 votantes logró 926; es decir, el 97% de los sufragios.

BIBLIOGRAFÍA

Claridad
, 23-11-1939
Noticias Gráficas de Magallanes, 1944.
Última Esperanza en el tiempo. Mateo Martinic Beros.
Lunes, 21 de Febrero de 2005 17:47 ;?> No hay comentarios. Comentar.


QUIJOTES DE HOY

quijote.gifPor Ignacio Ramonet - La Voz de Galicia

Publicado el Viernes 18/02/05

EN EL MARCO del Foro Social Mundial de Porto Alegre, ante unos cinco mil jóvenes y junto con José Saramago, Eduardo Galeano y Federico Mayor Zaragoza, el 29 de enero pasado intervine en un panel titulado: El Quijote hoy: utopía y política, sin duda el evento más concurrido del Foro, si se exceptúan las intervenciones especiales de los presidentes Lula y Chávez.

Decía Napoleón de su general Miranda (un venezolano precursor de los Libertadores): «Es un Quijote, pero no está loco». Aunque la cuestión de la locura de Alonso Quijano es asunto sin resolver y sigue siendo objeto de apasionadas discusiones entre especialistas, yo pienso que en el Foro Social Mundial también hay muchos Quijotes -y muchas Quijotas- que tampoco están locos ni locas.

¿Era el Quijote un utopista? En el sentido propio de la palabra no lo creo. Aunque es posible que Cervantes hubiese oído hablar de Utopía, el célebre libro de Tomás Moro editado en latín en 1516 y traducido al inglés en 1551, o sea más de medio siglo antes de la publicación del Quijote. Pero la primera versión castellana de la Utopía sólo se publicaría en 1637, en Córdoba, veintiún años después de la muerte de Cervantes.

Un utopista, en el mero sentido del término, es aquel que desea construir una ciudad ideal, una sociedad perfecta. Una utopía es un proyecto político, un esquema preciso para edificar una República feliz. Tomás Moro, que murió decapitado, describe un mundo ideal, en paz perpetua, detalla con precisión cómo debe ser su Constitución, cómo debe funcionar su economía (la propiedad privada no existe), describe su urbanismo, las relaciones entre los ciudadanos y relata los pormenores de la vida cotidiana de los habitantes de esa isla llamada Utopía (del griego utopos: ningún lugar).

No es el caso del Quijote. Éste no lucha por imponer un modelo de República ideal. Lo que no soporta son las injusticias. Él no quiere hacer entrar el mundo tal como es en un marco preconcebido, sino «enderezar entuertos», es decir: cambiar las cosas. Más (o menos) que utopista, el Quijote es sin duda un altruista, ofrece su valor, su esfuerzo, su generosidad -y la ofrece gratis-, para combatir las injusticias en el mundo. Es, como todos los caballeros andantes , un justiciero itinerante. No lucha por un mundo ideal. Porque todos los «mundos ideales» acaban defraudando. Y a estas alturas de la historia sabemos que todas las utopías realizadas fracasaron, a veces de espantosa manera.

El Quijote piensa que otro mundo es posible pero no tiene un programa preciso, maniático, dogmático de cómo debe ser ese mundo. Y no quiere obligar a nadie a entrar por la fuerza en el corsé de un eventual nuevo mundo feliz.

La analogía principal entre el Quijote y el Foro Social Mundial reside en el hecho de que el Foro es un proyecto desquiciado pero que se ha podido realizar. En sí es una especie de utopía circunstancial, provisoria y efímera. Porque el Foro es la asamblea de la humanidad. No es la asamblea de los gobiernos o de los Estados (eso es la ONU) sino la asamblea de la gente del planeta. Con toda su diversidad. Es Babel reconstruida. Una Babel armoniosa y fraterna. Con un objetivo delirante: cambiar y transformar el mundo. El objetivo del Foro no es el Foro en sí mismo. El objetivo no es que el Foro tenga lugar una vez al año como una especie de feria social mundial o de festival mundial de la crítica de la globalización. No, el propósito del Foro es enderezar los entuertos de este planeta, que son incontables. Son tantos que un solo Quijote no bastaría para combatirlos. Por eso se juntaron una vez más este año, en Porto Alegre, batallones de Quijotes y de «Quijotas». Porque, sin fanatismos, ni dogmatismos, ni violencias, quieren cambiar este mundo. Y hacerlo más justo, más solidario y más fraterno.
Lunes, 21 de Febrero de 2005 17:49 ;?> No hay comentarios. Comentar.

22/02/2005


DON QUIJOTE DE LAS PARADOJAS

11quijote.gifPor Eduardo Galeano *

Montevideo (Uruguay) - 15 de febrero de 2005

Tomado de Red Voltaire

Nació en prisión esta aventura de la libertad. En la cárcel de Sevilla, "donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace habitación", fue engendrado Don Quijote de la Mancha. El papá estaba preso por deudas. Exactamente tres siglos antes, Marco Polo había dictado su libro de viajes en la cárcel de Génova, y sus compañeros de prisión habían escuchado, y escuchándolo habían viajado.

***

Cervantes se propuso escribir una parodia de las novelas de caballería. Ya nadie, o casi nadie, las leía. Estaban pasadas de moda. La tomadura de pelo fue un esfuerzo digno de mejor causa. Y sin embargo, esa inútil aventura literaria resultó mucho más que su proyecto original, viajó más lejos y más alto y se convirtió en la novela más popular de todos los tiempos y de todas las lenguas. Merece gratitud eterna el caballero de la triste figura. A don Quijote los libros de caballería le habían quemado la cabeza, pero él, que se perdió por leer, salva a quienes lo leemos. Nos salva de la solemnidad y del aburrimiento.

***

Famosos estereotipos: don Quijote y Sancho Panza, el caballero y su escudero, la locura y la cordura, el soñador hidalgo con la cabeza en las nubes y el labriego rústico de pata en tierra. Es verdad que don Quijote se vuelve loco de remate cada vez que monta a Rocinante, pero cuando desmonta suele decir frases que vienen del más puro sentido común, y en ocasiones pareciera que se hace el loco sólo por cumplir con el autor o el lector. Y Sancho Panza, el ramplón, el bruto, sabe ejercer con ejemplar sutileza su gobierno de la ínsula de Barataria.

***

Tan frágil que parecía y fue el más duradero. Cada día cabalga con más ganas, y no sólo por la manchega llanura. Tentado por los caminos del mundo, el personaje se escapa del autor y en sus lectores se transfigura. Y entonces hace lo que no hizo, y dice lo que no dijo. Don Quijote jamás pronunció la más famosa de sus frases. "Ladran, Sancho, señal que cabalgamos" no figura en la obra de Cervantes. ¿Qué anónimo lector habrá sido el autor?

***

Metido en su armadura de latón, montado en su rocín hambriento, don Quijote parece destinado a la derrota y al ridículo. Este delirante se cree personaje de novela de caballería y cree que las novelas de caballería son libros de historia. Sin embargo, no siempre cae despatarrado en sus lances imposibles, y a veces hasta aplica honrosas tundas a los enemigos que enfrenta o inventa. Y ridículo es, qué duda cabe, pero entrañablemente ridículo. Cree el niño que una escoba es un caballo, mientras el juego dura, y mientras dura la lectura los lectores acompañamos y compartimos los andares estrafalarios de don Quijote. Reímos de él, sí, pero mucho más reímos con él.

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"No te tomes en serio nada que no te haga reír", me aconsejó alguna vez un amigo brasileño. Y el lenguaje popular se toma en serio los delirios de don Quijote y expresa la dimensión heroica que la gente ha otorgado a este antihéroe. Hasta el Diccionario de la Real Academia Española lo reconoce así. Quijotada es, según el diccionario, "la acción propia de un quijote" y quijote es aquel que "antepone sus ideales a su conveniencia y obra desinteresada y comprometidamente en defensa de causas que considera justas, sin conseguirlo".

***

Dos veces pidió Cervantes empleo en América, y dos veces fue rechazado. Algunas versiones dicen que era dudosa su limpieza de sangre. Los estatutos prohibían viajar a las colonias americanas a quien llevara en sus venas glóbulos judíos, musulmanes o heréticos, que se trasmitían a lo largo de no menos de siete generaciones. Quizá la sospecha de algún abuelo o bisabuelo que fuera judío converso explica la respuesta oficial a las solicitudes de Cervantes: "Busque por acá en qué se le haga merced". El no pudo venir a América. Pero su hijo, don Quijote, sí. Y en América le fue de lo más bien.

***

En 1965, el Che Guevara escribió la última carta a sus padres. Para decirles adiós, no citó a Marx. Escribió: "Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante. Vuelvo al camino con mi adarga al brazo".

***

En sus malandanzas, evocaba don Quijote la edad dorada, cuando todo era común y no había tuyo ni mío. Después, decía, habían empezado los abusos, y por eso había sido necesario que salieran al camino los caballeros andantes, para defender a las doncellas, amparar a las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos. El poeta León Felipe creía que los ojos y la conciencia de don Quijote "ven y organizan el mundo no como es, sino como debiera ser. Cuando don Quijote toma al ventero ladrón por un caballero cortés y hospitalario, a las prostitutas descaradas por doncellas hermosísimas, la venta por un albergue decoroso, el pan negro por pan candeal y el silbo del capador por una música acogedora, dice que en el mundo no debe haber ni hombres ladrones ni amor mercenario ni comida escasa ni albergue oscuro ni música horrible".

***

Unos años antes de que Cervantes inventara a su febril justiciero, Tomás Moro había contado la utopía. En el libro de Tomás Moro, Utopía, u-topía significaba no-lugar. Pero quizás ese reino de la fantasía encuentra lugar en los ojos que lo adivinan, y en ellos encarna. Bien decía George Bernard Shaw que hay quienes observan la realidad tal cual es y se preguntan por qué, y hay quienes imaginan la realidad como jamás ha sido y se preguntan por qué no. Está visto, y los ciegos lo ven, que cada persona contiene otras personas posibles, y cada mundo contiene su contramundo. Esa promesa escondida, el mundo que necesitamos, no es menos real que el mundo que conocemos y padecemos. Bien lo saben, bien lo viven, los aporreados que todavía cometen la locura de volver al camino, una vez y otra y otra, porque siguen creyendo que el camino es un desafío que espera, y porque siguen creyendo que desfacer agravios y enderezar entuertos es un disparate que vale la pena.

***

Ayuda lo imposible a que lo posible se abra paso. Por decirlo en términos de la farmacia de don Quijote: tan mágico es este bálsamo de Fierabrás, que a veces nos salva de la maldición del fatalismo y de la peste de la desesperanza. ¿No es ésta, al fin y al cabo, la gran paradoja del viaje humano en el mundo? Navega el navegante, aunque sepa que jamás tocará las estrellas que lo guían.

(*) Periodista y escritor uruguayo.
Martes, 22 de Febrero de 2005 14:10 ;?> Hay 1 comentario.


EL POETA MIGUEL ARTECHE

1Arteche.gifPor Aristóteles España

Osvaldo Miguel Salinas Arteche
, conocido como Miguel Arteche en los medios literarios de Chile y Latinoamérica, nació el 24 de junio de 1926 en Nueva Imperial (Cautín). Uno de los grandes poetas chilenos, cultiva con maestría el verso religioso, incorporando formas clásicas e introduciendo en nuestro sistema literario a Berceo, Quevedo, Góngora, Garcilaso, Lupercio, Argensola, Vallejo, Juan Ramón Jiménez. Ajeno al influjo nerudiano, en entrevistas recientes reconoce que no conoció a Huidobro ni a De Rocka, siempre se alejó de Pablo Neruda “porque había en él una atmósfera de idolatría que no acepto. No tengo afinidad con ninguno de ellos, mi sintonía poética parte con Gabriela Mistral. Es la más grande poeta de Chile y tal vez del continente. Mis raíces están en su obra. Ella es mi punto de partida. Admiro su poesía y su posición ética”, dijo al periodista chileno Luis Alberto Mansilla en la revista a“Punto Final”.

Arteche es un poeta del descubrimiento. En sus poemas las elegías tienen tanta importancia como las bicicletas abandonadas en la lluvia, las arpas rotas en el agua y se escuchan los ecos de los trenes que pasan y dejan en los durmientes sus metálicas furias. Admirador de la obra de Luis Cernuda, tiene una fuerte vinculación con la Generación del 27 en España, producto de sus constantes lecturas y de su vinculación con el mundo cultural de ese país durantes sus residencias en la capital española, como estudiante y diplomático chileno en el gobierno de Eduardo Frei Montalva, desde 1965 a 1970.

El poeta Andrés Morales lo describe como un vate vinculado al sur profundo de Chile, a sus árboles, paisajes, a sus vientos que tienen un indiscutible protagonismo. Señala que “Invitación al olvido” (1947) es uno de los mejores primeros libros editados por autores chilenos en el siglo XX.

El novelista José Donoso escribió un artículo en el diario “El Mercurio”> el 10 de octubre de 1963 sobre la obra de Arteche que tituló “la realidad que nos sobrepasa”: Allí rescata su fuerte raigambre hispánica. Dice: “La poesía de Miguel es de corte tradicional y se desarrolla siempre en presencia de las grandes cosas inmutables: Dios, el amor, la muerte”.

Podemos señalar que este poeta ha dado una dimensión religiosa del mundo a nuestra poesía y logrado crear una corriente en este sentido en nuestro país. Además, ha sido riguroso en su escritura, en el sentido que la poesía es, en primer lugar, un arte, y que no se puede escribir bien sin que se domine ese arte.

Arteche es también un poeta bíblico en el sentido de que en sus textos siempre están presentes los elementos de las Sagradas Escrituras, de los sueños que allí subyacen y de los recodos que hay en los pasajes más elementales y significativos como el amor, la creación de un mundo nuevo, los mandamientos.

Sus principales obras son: “Invitación al olvido” (1947); “Oda fúnebre” (1948); “Una nube” (1949); “El sur dormido” 1950; “Solitario, mira hacia la ausencia” (1953); “Otro continente” (1957); “Quince poemas” (1961); “Antología de 20 años” (1972); “Variaciones alemanas” (1986); “Tercera antología” (1991). Novelas: “La otra orilla” (1964); “La disparatada vida de Félix Palissa” (1975); "El alfil negro” (1992). Cuentos: “Mapas del otro mundo” (1977); “Las naranjas del silencio” (1987: Autor de ensayos antologías, ha recibido premios de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, de Municipalidades chilenas. Es miembro de la Academia Chilena de la Lengua y de la Real Academia Española.

Fue subdirector de la Biblioteca Nacional de Chile y en 1996 se le otorgó el Premio Nacional de Literatura."
Martes, 22 de Febrero de 2005 20:28 ;?> No hay comentarios. Comentar.


PERFILES DE GRANDES ARGENTINOS

RODOLFO PUIGGRÓS (1906-1980)



Por José Steinsleger

Formador de juventudes, didáctico y con una erudición capaz de transmitir lo aprendido, el historiador argentino Rodolfo Puiggrós fue un revolucionario que escribía libros para renegar de las teorías prefijadas del conocimiento y los cerraba para demostrar que las teorías del conocimiento no sirven cuando se conjugan en singular.

En México le decían "maestro" y en Argentina "profesor". Aquí entregó quince años de producción fructífera. Allá medio siglo de tenaz compromiso político. Y, por donde anduviese, quienes tuvieron la suerte de oírlo pueden dar fe que la verdadera maestría se prueba cuando los discípulos no se parecen a su maestro ni tampoco entre sí.

Quedan sus libros, cerca de treinta textos, algunos de los cuales fueron reeditados y se reeditan por sus alcances universales: De la colonia a la revolución (1940), Historia económica del Río de la Plata (1945), La España que conquistó al nuevo mundo (1961), Las izquierdas y el problema nacional (1966) y la polémica que sostuvo con el sociólogo alemán André Gunder Frank acerca de la realidad estructural de nuestros países, apasionado y apasionante debate que empezó en las páginas del diario El Día de México y cimbró el mundo académico de las universidades latinoamericanas (1965).

El marxismo aplicado a la realidad nacional, la historia de España, de la Iglesia católica y su impacto en los movimientos emancipadores de América hispana, los procesos revolucionarios y la lucha anticolonial del tercer mundo fueron temas que Puiggrós analizó desde posiciones críticas que le llevaron a confrontarse con fuerzas poderosas: el nacionalismo conservador, la intelectualidad "conceptualizadora de conceptos", el colonialismo ideológico de la izquierda estalinista y el liberalismo light que festeja la democracia con ciudadanos incapaces de defenderla.

Políticamente, la trayectoria de Puiggrós fundió militancia y pensamiento. Vinculado al Partido Comunista argentino desde su fundación (1921), en el que desempeñó varios cargos de dirección, los comunistas (y en particular su secretario general, el mítico Vittorio Codovila) nunca le perdonaron su adhesión al peronismo en 1946. Pero cuando Puiggrós daba a sus amigos los fundamentos de esta actitud, afloraba con fuerza su ironía rioplatense: "Me fui del partido porque si llovía en Moscú, Codovila abría el paraguas y porque su proyecto era hacer la rivoluzione nacionale en Argentina".

Durante el tercer gobierno de Perón (1973-74), Puiggrós fue designado
interventor de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Al explicar por qué había designado decano de la Facultad de Derecho a un abogado de 28 años, respondió: "Es joven, en una facultad de viejos; es de izquierda, en una facultad reaccionaria; es peronista, en una facultad gorila y es judío en una facultad fascista".

En una línea que en México lo acercaba a un Rafael Galván antes que a un Fidel Velázquez, a un Lázaro Cárdenas antes que a un Miguel Alemán, Puiggrós fue un estudioso del "nacionalismo revolucionario". Y como tantos intelectuales y luchadores sociales de América Latina, fue su pasión por México y su pueblo lo que le llevó a permanecer en este país en dos ocasiones, donde siguió luchando hasta el día en que murió, el 12 de noviembre de 1980.

Durante el segundo exilio mexicano, a causa de las amenazas de la llamada Alianza Anticomunista Argentina (AAA), que lo acusaba de haber entregado las aulas "a la subversión", Puiggrós fundó el Comité de Solidaridad con el Pueblo Argentino y fue miembro del Comité Latinoamericano de Solidaridad junto a Pablo González Casanova, Pedro Vuskovic, Agustín Cueva, Carlos Quijano, Jorge Turner, José Luis Balcárcel y otras personalidades del continente.

Aquí lo sorprendió la muerte de su hijo Sergio, oficial montonero caído en combate en lucha desigual con el Ejército (1976). Fue entonces cuando aquel "viejo" que solía interrumpir sus reuniones políticas para repartir caramelos a los niños como si fuese un "Santa Claus socialista" (Turner), también podía llorar desconsoladamente como un niño.

En el Teatro Jiménez Rueda de esta ciudad, sus amigos y compañeros le
organizaron un homenaje. La ocasión pintaba de duelo. Pero Puiggrós, como siempre, fue claro y sencillo: "Nosotros no medimos nuestras horas porque estamos en lucha, sino que medimos las horas de nuestros enemigos, seguros como estamos del triunfo".
Martes, 22 de Febrero de 2005 20:30 ;?> No hay comentarios. Comentar.

24/02/2005


SURGIMIENTO Y DESAPARICIÓN DE LA GRAN COLOMBIA

bolivar.jpg

(1819 - 1830) - UNA VISIÓN ALTERNATIVA



En conmemoración de los aniversarios 185° de la creación de la República de Colombia y 174° de la muerte de su Padre Fundador El Libertador, Simón Bolívar



Por Fermín Toro Jiménez - Embajador Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante Naciones Unidas.

PRIMERA PARTE



El proyecto de Monarquía en Colombia fue una amenaza a la autodeterminación popular conquistada a sangre y fuego por los pueblos de la América Hispana, amenaza que fue repudiada explícitamente por el Libertador. Pero la secesión de Venezuela que fue un golpe cierto y mortal, significó simplemente la desaparición misma del Estado nacido de esa autodeterminación popular. A los ojos británicos pareció la vía mas expedita para remover radicalmente el obstáculo de una organización política que, a pesar de sus carencias, de haber sobrevivido habría constituido, independientemente de la forma política adoptada, un centro de poder irrefutable en América del Sur. Este golpe de gracia fue el resultado de una habilidosa diplomacia que al mutilar y disolver la República dejó simultáneamente en reemplazo una constelación de pseudo Estados sin consistencia interna, al garete, excéntricos e inermes, aislados unos de otros, sometidos a un régimen de dependencia y subordinación económica y política sin futuro ni viabilidad política. Retomemos ahora la secuencia de dicha acción diplomática, cuyos perfiles no fueron otros que los de una conjura de lesa patria por parte de quienes la secundaron en Venezuela, lo que hasta ahora ha estado oculto como resultado de una amnesia colectiva inducida por la Historia oficial.

Si desplegamos un mapamundi correspondiente al año 1830, descubriríamos enseguida cómo aparecieron en aparente sincronía dentro del sistema internacional de Estados naciones, varios nuevos Estados, con algunas características similares, ubicados en distintas regiones de la geografía mundial. Grecia, al fondo del Mediterráneo Oriental dentro de los confines del Imperio Otomano y próxima a los Estrechos y a Rusia por el Mar Negro; Bélgica situada frente a las costas británicas, deslindada entre el Canal de la Mancha, los Países Bajos y Francia; la República Oriental del Uruguay entre el Imperio del Brasil, el Paraguay y las Provincias Unidas del Río de la Plata y Venezuela, un inmenso territorio sin límites hacia el Sur, de frente al arco de colonias británicas del Caribe y disociada de la Nueva Granada.

Los rasgos particulares que identificaron por igual los llamados “procesos nacionales” según la Historia Universal eurocéntrica, de formación de Grecia, Bélgica, Uruguay, Ecuador y Venezuela consistieron en la carencia originaria de identidad socio política y de intereses nacionales, lo que todavía perdura en mayor o menor grado, en diversos continentes y latitudes del planeta donde perdurarán los regímenes neocoloniales surgidos de la descolonización de la segunda mitad del Siglo XX.

Estados creados desde afuera por la “benevolencia” de un poder extraño y ajeno a ellos como reflejo de estructuras internacionales, es decir como repúblicas de fachadas requeridas y diseñadas por los intereses imperiales británicos. Reflexionemos por un instante sobre la identidad de un belga, de un griego, de un oriental o uruguayo de un ecuatoriano o de un venezolano en aquel momento y difícilmente podríamos reunir rasgos identificatorios decisivos de una formación político-social específica. A lo sumo podríamos vincular a los griegos con reminiscencias de un pasado clásico conocido en la historia de Esparta y Atenas y sus respectivas civilizaciones de la Antigüedad. Pero nada tenían que ver los griegos de 1830 con ese pretérito como no fuera el testimonio de las ruinas de templos, ágoras y circos entre las cuales apacentaban las cabras de un pueblo pastoril por lo demás reculturizado por siglos de dominación otomana; poco podemos también decir de los belgas a quienes, según su procedencia difícilmente podríamos distinguir de un francés o de un holandés de las regiones aledañas, si recordamos a un uruguayo, todavía hoy nos cuesta algún trabajo distinguirlo de un argentino. Es un hecho conocido en el debate historiográfico uruguayo que una de las tesis o posiciones asumidas se funda todavía con o sin razón en la interrogante si se trata de un Estado viable, en razón de sus orígenes. Si finalmente, nos topáramos con un venezolano de aquel momento y aun de muchos años después, salvo el recuerdo del “ejemplo que Caracas dio” como dice nuestro Himno nacional producto de episodios de guerra civil con rasgos posteriores de insurrección anticolonial, en poco nos diferenciamos de los colombianos de la montaña, de la costa o de los llanos. Si hay algún destello de una primera identidad afirmada desde finales del Siglo XVIII en la Historia vernácula venezolana, correspondería en propiedad a los orientales; los demás eran y fueron, a pesar de su indeclinable voluntad de autodeterminación, virreinales o de rasgos virreinales. Excluimos expresamente a la élite cívico-militar libertadora cuya acción libertadora integró en un solo destello la América del Sur de origen hispánico, alumbrada por la conciencia de sus pueblos en rebelión anticolonial.

Lo que queremos expresar con lo dicho, es que los Estados nombrados no fueron otra cosa, en el momento de su aparición y por mucho tiempo después criaturas del Imperio británico, emanaciones de éste, fachadas cosméticas de un estatuto neocolonial, sin vida propia y con fuerte dependencia del Imperio en grados variables. Si observamos en particular el momento mismo de la creación de los Estados en cuestión veremos que constituyeron cada uno la solución a un nudo de contradicciones diseñadas por el gabinete británico en respuesta a necesidades de seguridad o de propósitos de expansión económica. Grecia aglutinada, débilmente alrededor de la Hetairía, resultó ser un producto de un compromiso político entre los intereses en pugna de Rusia en su expansión hacia el Mediterráneo y su rivalidad consiguiente con el Imperio Otomano, guardián en los Estrechos del acceso al Mar Negro, que resistía a la expansión Rusa a pesar de su descomposición interna desde el siglo XVIII, y los intereses imperiales ingleses en el Mediterráneo Oriental que desde sus bases en las islas jónicas rivalizan con Rusia y utilizan el respaldo a la Sublime Puerta para frenar las intereses del imperio moscovita. Es una resultante también de la expansión del Imperio de los Habsburgo y sus intereses danubianos en contraposición a Rusia y al Imperio Otomano y de la reaparición de Francia como potencia mediterránea a partir de 1818, generalmente subordinada a las decisiones inglesas. El desenlace de las contradicciones, el reconocimiento del movimiento filohelénico por Canning en 1825, el tratado franco-anglo-ruso de 6 de julio de 1827, la derrota de la flota otomana en Navarino en 1827 y la paz de Adrianópolis en 1829, fueron los hilos que condujeron al surgimiento de un Estado griego tutelado por la Gran Bretaña y dotado como tal de un gobernante escogido por la Casa real inglesa, una tajada territorial arrancada al Imperio Otomano y una pieza política inglesa en el Mediterráneo Oriental para mantener el control sobre los Estrechos y cerrar el paso a las pretensiones rusas de acceso y dominio del Mediterráneo.

Si atendemos el caso de Bélgica, arribaríamos a una conclusión parecida. La insurrección belga de 25 de agosto de 1830, de por si insuficiente para triunfar sin apoyo externo, desató otro mundo de contradicciones entre Francia, Inglaterra, los Países Bajos y Rusia principalmente, que fué la primera fractura del estatuto territorial establecido en 1815. Contradicciones entre los Países Bajos y quienes habían formado parte de éstos en el pasado; entre Francia, pescando en río revuelto por el engrandecimiento territorial con la posible incorporación de las regiones francesas de Bélgica y la Gran Bretaña que veía amenazada su flanco de seguridad por las aspiraciones francesas sobre la costa de Flandes; finalmente contradicciones entre Rusia como potencia legitimista defensora del statu quo postnapoleónico, Francia e Inglaterra. La salida al conflicto, fue también diseño británico a saber: la independencia de Bélgica un régimen de neutralidad y un príncipe propuesto por los británicos como soberano del nuevo Estado: Leopoldo de Sajonia-Coburgo.

Si nos trasladamos al Río de la Plata el escenario de la guerra entre el Imperio brasileño y las Provincias del Río de la Plata por la Banda Oriental desde 1825 hasta 1828, prolongaba el viejo conflicto territorial entre los antecesores, Imperios coloniales español y portugués en América del Sur. El conflicto termina con la Convención Preliminar de Paz de 27 de agosto de 1828 de donde emerge prácticamente por arte de magia la República Oriental del Uruguay como Estado tapón entre el Imperio del Brasil y las Provincias argentinas. La acción decisiva en este parto político a pesar de la figura el liderazgo y la huella del prócer de José Gervasio Artigas y quienes lo secundaron, fué la intervención británica a través de la mediación de Lord Ponsonby. El mundo de las contradicciones entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio brasileño entre aquellas y éste y el movimiento de José Gervasio Artigas y los intereses ingleses tras y uno otro bando, concurrieron a la construcción del nuevo Estado, que al momento era difícil diferenciar de una provincia argentina.

Por último volvemos la mirada a la aparición de la República de Venezuela por la secesión de la clase dirigente venezolana y la consiguiente disolución de la República de Colombia. La fragmentación y extinción de Colombia, así como la creación de Venezuela fueron también obra británica. En esta acción política y diplomática también tuvieron una importante participación los Estados Unidos de América en su doble condición de aliados y simultáneamente de rivales de Inglaterra. En este caso los hechos se produjeron igualmente como una salida a un complejo de contradicciones inextricables. Dentro de ellas, entre otras, mencionamos los conflictos entre las nacientes oligarquías venezolana y neogranadina, el antagonismo comercial y político entre Inglaterra y los Estados Unidos; el conflicto potencial entre las posesiones coloniales británicas en el Caribe, Colombia y las iniciativas del gobierno francés bajo la restauración que renacía de las guerras napoleónicas, que después para disputar a Alivión, territorios y pueblos de ultramar. Sin embargo, la ejecución del plan de desmembración de Colombia fue exclusivamente británico; la forma que adoptó fué una conspiración cuyo actor principal fue el Almirante Charles Elphistone Fleeming, nacido en 1774 y fallecido en 1840, Jefe de la Estación naval británica en las Antillas y miembro del Parlamento y su esposa de nacionalidad española Catalina Paulina Alessandro. Sus cómplices internos no fueron otra cosa que un cenáculo minúsculo de personajes civiles y militares de Caracas y Valencia, ajenos a toda voluntad popular motivados por el líder visible de los conspiradores, General José Antonio Páez, enemigo jurado del Libertador y de Colombia, seducido y financiado por sus “amigos” ingleses. Es necesario colocar este complot en el centro de nuestra historia como bisagra que explica el surgimiento de Venezuela como Estado en 1830 y como instrumento de demolición de Colombia a fin de no seguir escamoteando la verdad y falsificando nuestros orígenes como Estado. La dinámica de esta confabulación que se desarrolló entre 1829 y 1830 concluyó exitosamente.

Las instrucciones vinieron seguramente de Londres donde se analizó la situación de Colombia y se tomaron las decisiones pertinentes. Si nos situáramos en Londres como observadores y tratáramos por un momento de ponernos, como se dice, en los zapatos de los autores y ejecutores de la política exterior británica, no nos habrían inquietado al principio las informaciones ambiguas y contradictorias recibidas a diario, sobre la creación de un nuevo Estado en Angostura a fines de 1819, consolidado en 1821 en Cúcuta, que pretendía abarcar las cabeceras; fachada norte de América del Sur, ya que su supervivencia dependía al momento de la suerte de las victorias y reveses en que se debatían las armas republicanas, que tarde o temprano tendrían que enfrentarse al poderoso baluarte realista del Perú.

Pero una vez que el correo de ultramar informó del postrero clarín español en América en diciembre de 1824 y la creación de la República de Bolivia en agosto del año siguiente, serios motivos de inquietud deben haber aparecido para el futuro del Imperio. En un vasto territorio asolado por las guerras de independencia y dividido por facciones, se irguió de pronto como una arquitectura política de dimensiones colosales (si atendemos a la medida de los Estados que existían para la fecha, incluidos los Estados Unidos) que alteraba el equilibrio universal. La República de Colombia, como Estado protonacional, representó una eclosión política natural, contemporánea paralela y sincrónica al ascenso de las nacionalidades en Italia, en Polonia, en las posesiones desintegradas del Imperio Otomano en los Balcanes y en los Países Bajos austriacos, dolor de cabeza para las testas coronadas del absolutismo europeo, recién restauradas unas o reforzadas otras por la restauración. El Gabinete Inglés no podía enjuiciar en lo adelante, con la misma displicencia calculada que había demostrado un Canning ante los verdugos de la Santa Alianza, cuando lo invitaban a la represión de los movimientos nacionales en el continente europeo.
Jueves, 24 de Febrero de 2005 15:34 ;?> Hay 1 comentario.


¿MATAR A CHÁVEZ?

Por Ignacio Ramonet - La Voz de Galicia

23-02-2005

Roger Noriega, el sub-secretario de Estado norteamericano para América latina, declaró el pasado 13 de febrero, en el canal CNN en español, que «es causa de preocupación de nuestros socios en las Américas y también para la gente venezolana» la adquisición por el gobierno del presidente de Venezuela Hugo Chávez, de un lote de 100 mil fusiles de asalto AK-47 y de 40 helicópteros a Rusia. Añadió que el «rearme de Venezuela es muy preocupante». Ya en enero, la nueva secretaria de Estado, Condoleezza Rice, había acusado a Hugo Chávez de ejercer «una influencia desestabilizadora en Latinoamérica». Y el propio presidente Bush, en diciembre 2004, insistió en que esas compras de armas «deberían ser un motivo de preocupación para los venezolanos».

Venezuela, uno de los principales abastecedores de hidrocarburos de Estados Unidos, ha desmentido que se encuentre en una carrera armamentística y ha recordado que Washington se niega a venderle los repuestos para sus cazas de combate F-16 por lo que Caracas está pensando en comprar aviones Mig a Rusia y Toucan a Brasil.
Pero esta nueva ofensiva verbal confirma la voluntad estadounidense de hostigar al presidente Chávez. Su clara victoria electoral en el referéndum revocatorio del 15 de agosto de 2004 ha demostrado que cuenta con el apoyo mayoritario de los ciudadanos. Cosa que se volvió a demostrar en los comicios regionales de octubre pasado. Ninguna maniobra sucia - ni siquiera la tentativa de golpe de Estado de abril del 2002 apoyada por Washington - ha conseguido frenar el proyecto de transformación social, en un marco de democracia y libertad, que está impulsando Hugo Chávez. Y su éxito personal en el Foro social de Porto Alegre, donde más de quince mil jóvenes entusiastas aclamaron su discurso, lo ha convertido en la figura de proa de toda la izquierda latinoamericana.

Razón más que suficiente para que los halcones de Washington acentúen sus presiones contra él. Aun no han colocado a Venezuela entre los «seis bastiones de la tiranía mundial» pero se percibe que ya encabeza la lista de espera. Y aunque todavía no se atreven a usar contra Caracas el ahora habitual argumento de poseer «armas de destruccion masiva» ya vemos como están tratando de convertir, mediante una ofensiva de propaganda mediática, un lote de armas ligeras en un «peligro para la seguridad del hemisferio»…

Hay que temer que la próxima etapa sea el crimen de Estado, el asesinato de Hugo Chávez. El vicepresidente venezolano José Vicente Rangel ha exhibido fotografías que demuestran la existencia en Homestead, Florida, de un campo de entrenamiento de paramilitares destinados a incursionar en Venezuela y que actúan sin problemas con las autoridades estadounidenses. Algunos de estos terroristas ya están obrando en territorio venezolano. Prueba de ello: el 2 de mayo del año pasado, fue detenido en los alrededores de Caracas un grupo de 91 paramilitares colombianos, ligados a la CIA, cuyo objetivo principal era matar a Chávez. El jefe del grupo, José Ernesto Ayala Amado «comandante Lucas» admitió, según su propia confesión, que su misión consistía en «cortar la cabeza de Chávez».

En las filas de la oposición se estimula esta vía del magnicidio. El 25 de julio de 2004, en pleno debate sobre el referéndum revocatorio, el ex-presidente Carlos Andrés Pérez, en una entrevista publicada en El Nacional, diario de Caracas, no dudó en confesar: “Estoy trabajando para sacar a Chávez [del poder]. La violencia nos permitirá sacarlo. Chávez debe morir como un perro.”

Otro opositor, Orlando Urdaneta, el 25 de octubre de 2004, en el canal 22 de Miami dio orden, en directo, a los suyos de pasar al acto : «La única salida para Venezuela es que hay que eliminar a Chávez: una persona con un fusil y mira telescópica, y ya está.»

El reciente asesinato del fiscal Danilo Anderson deja claro que no se trata de palabrería. Y que halcones de la talla de George W. Bush, Condoleezza Rice o Roger Noriega retomen ahora, a su vez, las amenazas es signo innegable de que el proyecto de matar a Chávez está en marcha. Es tiempo de denunciarlo para disuadirlos de llevarlo a cabo. Si no, por las venas abiertas de América latina, volverán de nuevo a correr ríos de sangre.
Jueves, 24 de Febrero de 2005 15:32 ;?> No hay comentarios. Comentar.


MALCOLM X (1925 - 1965)

11malcolm.gifPor José Steinsleger - La Jornada

Miércoles 23 de febrero de 2005

"Ella es la encarnación del sueño americano", dijo el senador George Allen, de Virginia, con motivo de la designación de la afro-estadunidense Condoleezza Rice como nueva secretaria de Estado, en remplazo del afro-estadunidense Colin Powell. "Está al servicio de su negrero, George W. Bush", expresó el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, luego de que la funcionaria incluyó al país africano en la nómina imperial de los malditos. ¿Sueño americano al servicio de negreros?

Revisemos los aspectos soterrados de ambas opiniones. La prehistoria de la lucha negra en Estados Unidos empezó con la resistencia a la esclavitud legal. Para asegurarse el apoyo del sur, los negros fueron excluidos de la Declaración de Independencia (1776) y la esclavitud tampoco fue abolida por la Convención Constituyente de 1787. Al contrario, los doctores de la democracia y la libertad discutieron la continuación del comercio de esclavos, que proseguiría "20 años más". A los fines de los impuestos directos, el negro fue computado como "tres quintos de hombre" (sic) y la concesión de su ciudadanía quedó al arbitrio de los estados.

En 1861, las diferencias irreductibles entre el norte industrial y el sur esclavista llevaron a una de las guerras más sanguinarias de la modernidad, llamada por los negros "guerra de ricos y pelea de pobres". Abraham Lincoln proclamó la emancipación de los esclavos y el norte ganó la guerra. Pero en 1896, la Corte Suprema de Justicia consagró la segregación racial con la doctrina "iguales, pero separados".

Entonces, los acorralados "ciudadanos" negros empezaron a formar organizaciones y sectas de autodefensa y autoestima, con matices de índole racial y religiosa. Una fue la de los Musulmanes Negros (Black Muslims), dirigida por el orate Elijah Muhamad. Su primer templo fue erigido en Detroit hacia 1930. Los Black Muslims proclamaban la supremacía negra basándose en una genética absurda y una versión irreconocible del islamismo.

A inicios de la década de 1950, los Black Muslims se expandieron rápidamente en los guetos de las grandes ciudades del norte, y un joven proletario que guardaba prisión por delitos del fuero común, Malcolm Little, cambió el apellido dado por el blanco por una simple "X", convirtiéndose en ministro y fervoroso partidario de los Black Muslims.
Cuando en las urbes de Harlem, Rochester y Filadelfia los negros "con traje de conserje" empezaron a echar fuego y arrancar "con una cuchara los ojos de los cocodrilos" (García Lorca), Martin Luther King denunció desde la prisión de Birmingham: "Los Black Muslims se nutren de la frustración contemporánea ante la dilatada existencia de la discriminación racista" (1963).

Las urbes ardían y la voz de Malcolm X fue oída por millones de negros: "La hora del hombre blanco ha terminado. Las soluciones parciales no lo ayudarán... quizá pueda lograr que el Señor se decida a darle unos pocos años más al demonio blanco" (entrevista con el escritor Louis E. Lomas).

En 1964, guiñándole un ojo al poder imperial, el liberalísimo New York Times publicó un editorial en el que decía: "si el doctor King se convence de que ha sacrificado 10 años de brillante liderazgo, se verá forzado a revisar sus ideas y sólo hay una dirección que puede tomar: la de Malcolm X".

El líder se dio una vuelta por los países de Africa y Asia que luchaban contra el colonialismo y, al retornar a Estados Unidos, su pensamiento, discurso y filosofía pegó un giro radical. "Nos dijeron que usted ha cambiado", le dijo un periodista. Malcolm X respondió: "¿Cómo es posible que un hombre blanco pueda esperar la transformación de un hombre negro antes que él se haya transformado? Es verdad, soy un musulmán, y creo en la fraternidad de los hombres. Pero mi religión no me hace tonto. Mi religión me obliga a combatir todas las formas de racismo".

Para el poder real fue demasiado: líder natural con millones de seguidores, negro, pobre, ex convicto, agitador, orador lúcido, militante revolucionario, islámico y, para colmo, antimperialista.

De modo que cuando el 21 de febrero de 1965 Malcolm X fue asesinado por su ex coidearios racistas, el establishment se limitó a condenar la "violencia", y luego asesinó a Luther King, partidario de "la no violencia" (1968) y premio Nobel de la Paz 1964.

Decía Malcolm X: "Si me ofrecieran el premio Nobel me suicidaría. Sabría que algo marcha mal. Por esto me cae tan simpático ese francés, Sartre, que lo rechazó".

Decía también: "El poder sólo retrocede ante la presencia de un poder mayor... Está en la naturaleza del poder retroceder sólo en presencia de un poder mayor. Y de esto se han dado cuenta los pueblos del sureste de Asia, del Congo, de Cuba y otras partes del mundo".

Malcolm X fue profético: "Sí, cada año discurren un truco nuevo. Van a tomar a uno de sus muchachos, de sus muchachos negros, y lo depositarán en el gabinete para que pueda caminar con un gran puro, brasa en punto y un tonto en la otra". En lo único que se equivocó Malcolm X es que después de un muchacho, el imperialismo eligió a una muchacha que, además, no fuma.
Jueves, 24 de Febrero de 2005 15:26 ;?> No hay comentarios. Comentar.

27/02/2005


SURGIMIENTO Y DESAPARICIÓN DE LA GRAN COLOMBIA

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(1819 - 1830) - UNA VISIÓN ALTERNATIVA



En conmemoración de los aniversarios 185° de la creación de la República de Colombia y 174° de la muerte de su Padre Fundador El Libertador, Simón Bolívar



Por Fermín Toro Jiménez - Embajador Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante Naciones Unidas (ONU).

SEGUNDA PARTE



La República de Colombia, con vocación y tendencia democrática, nace en los confines el Imperio británico como un desafío a la hegemonía anglosajona y un obstáculo a su libre expansión. Aparece de pronto como único actor internacional interlocutor, en una periferia mundial excluyendo los Estados Unidos donde todo era sumisión, miseria y resignación para los pueblos de Asia, América y África. Esta edificación política, a los ojos británicos no era cosa de tomar a la ligera; nació fraguada a sangre y fuego por una élite cívico-militar basada en los propios recursos y auxilios de venezolanos y neogranadinos, probada en la guerra y en los quehaceres de la administración del Estado; sus bases eran sólidas y sus potencialidades de crecimiento auspiciosas. La base económica fuente de sustento y prosperidad de un Estado, consistía en la producción agrícola y pecuaria como relaciones y actividades dominantes, y como actividades secundarias la manufacturera artesanal y minera. La población de 4 ó 5 millones de habitantes, se distribuía dispersa sobre un territorio, muy amplio, en parte inexplorado concentrada por la herencia colonial, en islotes establecidos y sólidos de producción y exportación, que necesariamente habrían de ser el punto de partida de su desarrollo económico para formar un mercado nacional; disponía también de costas y accesos fluviales y lacustres que la conectaban al interior y exterior del continente, como el Esequibo al este, el Amazonas al sur, ríos y lagos en el istmo de Panamá, costas marítimas en el Caribe, en el Atlántico y en el Pacífico. Disponía de un ejército de 26.000 hombres en pié de guerra, aguerrido y fogueado en diez años de lucha, acostumbrado a recorrer las mayores distancias y superar obstáculos para culminar en victoria; del poder naval de una marina corsaria con buques modernos, ejerciendo un poder dominante y sin rival en el teatro de operaciones del Caribe, temible, para la todavía incipiente marina de guerra norteamericana, o las marinas españolas o francesa, capaz de liberar el último reducto español en México en San Juan de Ulúa, de asolar el comercio español francés y norteamericano en las Antillas, de llevar a bordo el proyecto de independencia de Cuba, Puerto Rico y hasta de las Filipinas; una organización burocrática cimentada inicialmente en la infraestructura político-administrativa central del Virreinato de la Nueva Granada y las extensiones regionales de ésta, en Quito y en Caracas, que ofrecían un punto de partida necesario y probado desde el siglo XVI para ulterior crecimiento y perfectibilidad. Finalmente, una diplomacia integradora y lúcida con Bolivia, el Perú, Chile, la República de Centro América y México y los proyectos de una Confederación Andina. Una masa o núcleo de poder como ésta, irresistible en América del Sur y del Centro, no podía ser pasado por alto por el Foreign Office. Una vez se le había escapado ya de las manos al Gabinete inglés el brote de identidad nacional colombiana que los primeros legionarios británicos habían tratado de abortar en sus orígenes, en el Palacio de Gobierno de Angostura. Pero ahora la peligrosidad del nuevo ente político debió haber sido percibida como múltiple desde diversas perspectivas.

En primer lugar, era un impedimento al libre acceso de las mercaderías a toda la costa norte de América del Sur, cuyo acceso había que negociar, no imponer en posición de supra-subordinación, como hubiera podido hacerse con la débil y devaluada y dependiente monarquía española, sino de soberanía a soberanía, para suspender o neutralizar las medidas fiscales que había comenzado a legislar el nuevo Estado en beneficio de su autarquía económica y su autodeterminación política. En segundo lugar, la presencia del Estado colombiano en ambas riberas de la desembocadura del Orinoco, en posición dominante frente a Trinidad, no sólo era un impedimento a las aspiraciones británicas sobre el sistema fluvial, también acechaba el dominio inglés sobre Trinidad, de reciente y aún no consolidada posición. En tercer lugar, un gran temor señoreaba en las autoridades británicas de las Antillas ante el destino de la mano de obra esclava en las islas coloniales caribeñas. La insurrección de los esclavos era una amenaza cotidiana que la Revolución en Haití y la libre nación de los esclavos en Tierra Firme no hacía sino incrementar. El hecho de que sobre la costa norte de Suramérica desde el Esequibo hasta los confines de Costa Rica con Panamá existiera un Estado donde se había abolido la esclavitud, constituyó también un factor de peso en los analistas británicos. Al respecto un militar irlandés en tierra venezolana, que pareciera haber sido una contrafigura de Daniel Florencio O’Leary en carta dirigida al Duque de Wellington desde Trinidad, el 1° de agosto de 1829, Jorge D. Flinter, explicaba:

“…Estas fieras de la revolución, no contentas con haber establecido la anarquía, la miseria y la guerra civil entre 17 millones de habitantes - felices y satisfechos bajo el dominio de la España, más felices con mucho que los habitantes de cualquier otra colonia de la Tierra - quisieron en la rabia de la revolución, en la esperanza del pillaje, envolver a españoles, franceses y holandeses, en una ruina común. Su objeto no es, Señor, la libertad, es el robo y la venganza, su objeto es soltar los esclavos contra sus amos y hacer a los pacíficos negros los instrumentos de sus horrendos vicios. ¡Que el cielo evite este golpe! ¡Que la sabiduría del gobierno de S.M interponga una mediación poderosa y oportuna! Aún no es demasiado tarde, pero la dilación está llena de peligros. Si la chispa escondida llega a hacerse llama todas nuestras islas occidentales serán consumidas en el incendio general. Tal, Señor, es el estado de la efervescencia entre los individuos de color que si se agita la cuestión de la emancipación de cualquier modo ahora, llenará de peligros y convertirá a los pacíficos y contentos negros en enemigos implacables, haciendo a todas las Indias Occidentales un teatro de conmoción y derramamiento de sangre. Qué consecuencias espantosas no debemos de consiguiente temer de que se manden deliberadamente emisarios instruidos a Cuba y Puerto Rico, que contienen más de un millón de esclavos, con el objeto de reducirlos a la rebelión con promesas de libertad, los atractivos de la riqueza y la esperanza del rango y el poder…Desgraciadamente, Señor, en todas nuestras colonias, por ejemplo y contagio de la Independencia de América del Sur, un espíritu de subversión e innovación fundado en sistemas visionarios no aplicable a la vida real, se ha posesionado del espíritu público: sus efectos están escritos en (con)colores demasiado permanentes para que puedan borrarse con facilidad. La rabia de la reforma, los pleitos de partido, el conflicto de (en) los intereses y pasiones contradictorias, han producido una tempestad cuyas consecuencias están en nuestra vista”.

En cuarto lugar, la presencia de Colombia en el Caribe Occidental, en el Pacífico y en el istmo de Panamá, era un factor incómodo a las pretensiones inglesas de control sobre las comunicaciones entre o a través del istmo de Panamá hacia y desde el Lejano Oriente, y también sobre las comunicaciones entre el Río San Juan, el Lago de Nicaragua y el golfo de Fonseca. En quinto lugar, lugar la posición de la nueva República en el Caribe Occidental apuntaba también hacia el bastión estratégico de la Gran Bretaña en el Caribe desde el siglo XVII, Jamaica. En sexto lugar se trataba de un Estado protonacional republicano que casi rodeaba de norte a sur la Monarquía absolutista del Brasil, cuyas fronteras no trascendían del río Amazonas, por lo que era motivo de inquietud no sólo para la Corte de los Braganza, sino para el Procónsul británico en Río de Janeiro. En séptimo lugar, el delicado equilibrio de poder en la cuenca del sistema fluvial Río de La Plata, Uruguay, Paraguay y Paraná y la disputa secular entre la Argentina y el Imperio brasileño, manipulado en doble juego por la diplomacia británica, amenazaba de complicarse por la presencia del nuevo factor de poder estatal, no sólo diplomático sino militar. Colombia habría podido alterar la balanza de poder que garantizaba la hegemonía de Inglaterra en la región; por último, la hegemonía colombiana en el Perú y el mecanismo de las alianzas con la República de Centro América, México y Chile era una barrera, al menos potencial, también a la penetración británica en Centro América y en toda la costa occidental de la América Central y del sur y una posición estratégica o dominante en la segunda alternativa de tráfico marítimo en las rutas de la expansión británica en ciernes hacia el Lejano Oriente, el estrecho de Magallanes.

Este universo de peligros, barajado y analizado en Londres después de largo y detenido cocimiento, posiblemente generó la decisión de reconocer a Colombia y de celebrar con ella un Tratado de Amistad y Comercio en 1825 y de iniciar la labor de zapa subterránea, para disolverla en concierto o con la inteligencia benevolente de la diplomacia y la intriga norteamericana, para cuya clase dirigente (la aristocracia esclavista sureña), Colombia era también una entidad política en las proximidades del golfo de México, rival y activa en las costas del azúcar, del tabaco y el algodón desde New Orleáns hasta Charleston, donde la esclavitud vivía uno de sus capítulos más oprobiosos.

La realización del designio británico se puso en práctica durante el reinado de Jorge IV, siendo Primer Ministro el Duque de Wellington y Secretario de Asuntos Exteriores Lord Aberdeen se inició formalmente el 7 de abril de 1829 con una visita a Caracas del Almirante Fleeming. Según José Manuel Restrepo, testigo de excepción de los acontecimientos y autor de “Historia de a Revolución de Colombia”: “…algunos dijeron entonces que había dado buenos consejos a Páez a favor de la Unión colombiana; pero lo cierto es que se declaró enemigo del Gobierno del Libertador; que desde Caracas fue a Valencia repetidas veces a verse con Páez, a quien diera consejos para que llevase a cabo su revolución; que ofreció premios y empleos en la isla de Trinidad a algunos de los mas atrevidos separacionistas; que dio plomo de la fragata inglesa que le había conducido, y ofreció a Páez elementos de guerra para sostenerse en el caso de ser atacado; que activó, en fin, por cuantos medios estuvieron a su alcance la separación de Venezuela.”

A su vez, Rafael María Baralt, también próximo a los acontecimientos y vivos aún muchos de los autores del drama. En su obra “Resumen de la Historia de Venezuela” expone que en diciembre de 1829, “Se hallaba en Caracas el Vicealmirante inglés Sir Carlos Elphistone Fleeming con el designio de hacer un tratado relativo al tráfico de esclavos, según lo supieron personas instruidas en las cosas de Venezuela y que tuvieron con él amistad y trato frecuente. Obvias razones y muy particularmente su conducta desmienten semejante suposición. Sir Carlos no podía creer que le fuese posible concluir con Páez, Jefe del Distrito militar una negociación de tal especie, y que no estaba de viaje para Bogotá, asiento entonces del Gobierno general, lo prueba su misión de muchos meses en Venezuela; de donde regresó a Europa. El porte del Vicealmirante autoriza para decir que su viaje a Costa Firme sólo tuvo por objeto influir en los negocios de aquel país. Viósele allí acalorando los partidos y activando los manejos revolucionarios para derrocar a Bolívar. No de otro modo puede explicarse su contínua asistencia a reuniones públicas, su intimidad con los principales y más fogosos agentes de la revolución de Venezuela, la grande si bien poco costosa generosidad de promesas con que halagaba a muchos y animaba a los mas, sus frecuentes paseos a Valencia para verse con el Jefe Superior, el contínuo navegar de sus buques a las islas vecinas y a varios puntos del continente, buscando noticias o esparciéndolas, y en suma, los ofrecimientos de todo género que hizo a Páez para el caso probable de una guerra con el Libertador.”

De la recepción del Almirante Fleeming en Caracas ofrecida por Páez, Soublette y Vargas, da fe un impreso publicado por el compilador Blanco y Azpúrua y el propio José Rafael Revenga.

Fleeming regresa a Caracas el 29 de septiembre de 1829 acompañado del Gobernador de Trinidad, Lewis Grant. El 29 de noviembre escribe un informe al Conde de Abeerden, donde dice: “...Un gobierno de Venezuela separado permitiría sin duda la libertad de religión: libertad de culto (en español en el texto); eliminaría el monopolio del tabaco y dejaría libre la exportación del ganado; estas dos medidas solas determinarían inmensa demanda de mercancías inglesas, porque las islas consumirían este artículo y el primero caería en manos de nuestros negociantes, de preferencia a cualesquiera otros.”

Comenta Caracciolo Parra Pérez prestigioso historiador contemporáneo venezolano respecto a los documentos anexos al Informe de Fleeming que: “...Vease en segundo lugar que Fleeming, temiendo la monarquía orleanista, aboga porque Venezuela se constituya en república separada independiente, lo cual, por otra parte, considera convenir mucho a los intereses comerciales de Inglaterra...”.

Por último la participación activa del Almirante en el movimiento separatista promovida por la naciente oligarquía venezolana se infiere directamente de una comunicación dirigida al General Pedro Briceño Méndez el 25 de noviembre de 1829 donde le dice: “...Ha sido en este momento acordado por la Junta del Convento de San Francisco que Venezuela se separa de hecho de la Nueva Granada y que este pronunciamiento se transmita a S. E. El General Páez, para que convocando los Colegios Electorales, se constituya un congreso. Por este acontecimiento que cambia la existencia política de Colombia en su territorio, es consiguiente que influya en que se suspenda la marcha de los Diputados que se habían nombrado al Congreso Constituyente, y por tanto creo que es de mi deber ponerlo en su conocimiento para lo que convenga en su proyectada marcha. Quedo de Vd. Atento servidor y amigo. C.E. Fleeming.”

Independientemente de estos testimonios y pruebas directas e indirectas convincentes, Cónsules y Agentes consulares extranjeros acreditados en Venezuela así como autoridades de Curazao, corroboran la existencia y magnitud de la conspiración inglesa contra Colombia. En la obra que contiene el resultado de la investigación dirigida por Alberto Filippi, en los archivos europeos sobre “Bolívar y Europa, Vol. I, Siglo XIX” se citan textualmente documentos emanados del Comandante de la Guarnición de Curazao, del Vicecónsul de Holanda en Caracas, del Embajador holandés en Londres, documentos numerados en la Sección Neerlandesa con los números 317a, 317b, 318, 324, 325, 329 y 331 donde los funcionarios respectivos refieren a sus respectivos gobiernos sobre la pública y notoria intromisión de Fleeming en la destrucción de Colombia. Mas tarde el Coronel Belford Hinton Wilson, Encargado de Negocios de S.M.B. en Caracas, informó en 1846 al Foreign Office: “La conducta del Almirante (en 1830) puede interpretarse en el sentido de que fomentó y alentó activamente la revolución... La creencia de que el Almirante Fleeming siguió entonces las instrucciones de su Gobierno es universal en Venezuela”.

El Foreign Office, por su parte en forma elusiva confirmó también en 1846 los hechos al expresar: “No parece necesario ni prudente entrar ahora en una controversia concerniente a lo que sucedió hace diez y seis años".

Al terminar quisiera simplemente recordar que el Libertador, en el ápice de su lucidez escribió a José Manuel Restrepo desde Lima el 7 de marzo de 1825: “El mal de que adolece Colombia, mi querido amigo, no depende de usted ni de mí, ni de nadie, sino de un poder extraño y muy grande de la Inglaterra, si viene a ser nuestra aliada.”

Concluyamos con Francisco Tosta García, conocido hombre público y escritor venezolano de finales del Siglo XIX, quien en 1910, nos narra acontecimientos sucedidos entre los años 1829 y 1831 poniendo en boca de uno de sus personajes novelescos lo que sigue:

“Colombia, señores, no es un delirio chimborázico, ni un mito, ni una quimera; la unión de estas nacientes Republiquetas de la América del Sur para formar una Entidad respetable, es una necesidad y el único medio de conservar nuestra soberanía, a través de los tiempos, no por temor a España, ni a ninguna otra nación europea, sino por salvarnos de caer en el porvenir, en las poderosas garras del águila del norte, en manos de los Estados Unidos de esa nación poderosa y colosal, que será siempre una amenaza para estos países débiles de aquende el Atlántico y el Pacífico”.

Con la muerte del Libertador desaparece casi de inmediato la obra magna del líder y su pueblo: la República de Colombia. A partir de este decisivo, aciago y traumático episodio se abre un prolongado ciclo histórico de retrocesos para los pueblos de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá, en que paso a paso se impone la presencia en los antiguos territorios de la República extinta de una Oligarquía vernácula, variopinta y circunstancial de mentalidad eurocéntrica antibolivariana, anticolombiana y neocolonial. En los antiguos territorios de la región oriental de la Gran Colombia ella colmará el vacío de una élite política venezolana, dirigente del proceso de autodeterminación, prácticamente devorada en su segmento civil por los estragos de la guerra emancipadora. Este grupo de poder se implanta por casi dos siglos como clase explotadora hegemónica, y como élite política que desarrolla una cultura, una conciencia social y una ideología contrarrevolucionarias, necesarias para mantenerse en el poder y someter al pueblo a la ignorancia, la miseria y la exclusión política por cuenta de los intereses imperiales de la Gran Bretaña, primero y del imperio anglosajón, norteamericano, que asumió el relevo de aquel, a partir de 1908.

No obstante, a Simón Bolívar le sobreviven sus más allegados pares militares de la revolución libertadora: Rafael Urdaneta, Santiago Mariño, Pedro Briceño Méndez, Mariano Montilla, Diego Ibarra, Lino de Clemente. José Laurencio Silva, José de la Cruz Paredes, Bartolomé Salom, José Francisco Bermúdez, Manuel Valdéz, José Tadeo Monagas y José Gregorio Monagas, entre otros, que rinden su vida, sucesivamente, en el transcurso del siglo. Estos, próceres exilados en 1830, de regreso a la patria en 1834, después de haber sido desterrados por los autores del magnicidio de Colombia, como una sola voluntad enarbolan la bandera del restablecimiento de la República de Colombia en su unidad Suramericana. En esta decisión se enfrentan, en combates sucesivos a la Oligarquía recién instalada en el poder de la recién nacida República de Venezuela, en el propósito de reanudar el camino de la Revolución política abortada.

La Revolución de Reformas en 1835, los sucesos del 24 de enero de 1848, en el Congreso, son los momentos luminosos iniciales de esta lucha, falsificados por relatores y tinterillos de la Oligarquía, como pronunciamientos de militares ambiciosos estigmatizados y satanizados como enemigos de la paz social y de las instituciones republicanas, como todo, pretexto para reducirlos al ostracismo político. Desaparecida la generación militar de nuestros Libertadores, sus vástagos bolivarianos han sobrevivido, en sucesivas generaciones a pesar de los efectos paralizantes del culto a Bolívar y otros mitos políticos componentes de una ideología reaccionaria, en espera de un nuevo amanecer, que ha comenzado a despuntar con la Revolución Bolivariana iniciada en 1999."
Domingo, 27 de Febrero de 2005 19:03 ;?> No hay comentarios. Comentar.


"ALLENDE ESTABA SENTENCIADO DESDE 1970"

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Entrevista a PATRICIA VERDUGO, periodista, autora
de "La Casa Blanca contra Salvador Allende"


Por Álvaro Tizón - Madrid
Jueves, 24 de febrero de 2005

«En Chile, la transición comienza en 1998, cuando la Justicia española consigue que Augusto Pinochet sea arrestado en Londres. Hasta entonces habíamos tenido un proceso de apertura hipócrita, irreal, algo que se hace evidente con el hecho de que el mismo dictador que ordenó un genocidio fuera el comandante en jefe del Ejército», asegura Patricia Verdugo, periodista chilena, hija de un sindicalista asesinado por la dictadura y autora del libro La Casa Blanca contra Salvador Allende, una reconstrucción de el largo proceso de desestabilización alentado por Washington, que acabó en septiembre de 1973 con el Gobierno y con la vida de Salvador Allende.

Pregunta.- ¿Hasta qué punto la caída de Allende fue promovida desde el exterior?

Respuesta - Hasta el día de hoy, en mi país se sigue discutiendo sobre
lo mal que lo hizo Allende, como parte de un argumento que ayuda a
justificar el golpe de Estado. Los documentos desclasificados demuestran que, aunque Allende hubiera sido perfecto como gobernante, aunque la Unidad Popular hubiera sido la coalición perfecta -y nada de eso es verdad, lógicamente-, estaban condenados a muerte desde hacía tiempo.

P.- ¿Cuándo comienza el asedio contra Allende?

R.- La Administración americana ordenó matar al comandante en jefe del
Ejército de Chile, general René Schneider. Esa orden se ejecutó en octubre del 70, poco antes de que Allende tome posesión como presidente. Las armas para asesinar a Schneider se enviaron por valija diplomática a la embajada de EEUU en Santiago.

P.- ¿Quiénes son las personas claves en ese proceso de desestabilización?

R.- El triunfo de Allende inquieta mucho al presidente Richard Nixon y
a Henry Kissinger, entonces asesor de Seguridad Nacional, por el
riesgo de contagio en América Latina. Son ellos quienes a partir de
1970 encienden todas las alarmas en Washington con el asesoramiento de
un complice chileno: Agustín Edwards, dueño de una cadena de
periódicos nacionales... Estas son las personas claves de un proyecto
que va desde el asesinato de Schneider a la promoción del caos, el
desabastecimiento y la zozobra política que termina con Allende.

P.- ¿Cómo se concreta el golpe del 11 de septiembre del 73?

R.- Cuando se desencadena el golpe, la Marina norteamericana está realizando unas maniobras ante la costa de Valparaíso. EEUU presta apoyo logístico a un complot puesto en marcha por una serie de almirantes de la Armada chilena, con la colaboración de un buen número
de generales de los ejércitos de Tierra y del Aire.

P.- ¿Qué papel juega Pinochet en este proceso?

R.- Pinochet no participa. Había sido nombrado dos semanas antes
comandante en jefe del Ejército. Hasta muy poco antes del golpe,
Pinochet era un militar constitucionalista y no había dado ninguna
señal, nunca, a lo largo de toda su carrera, que indicara que pudiera
ser un golpista. Salvador Allende, después de todas las comprobaciones
previas, lo pone por eso al frente de la fuerza más importante. Es un
hombre que le merece garantías hasta tal punto que, cuando estalla el
golpe, Allende cree que Pinochet está detenido al no recibir noticias
suyas.

P.- ¿En qué momento se incorpora a la rebelión?

R.- Muy al final, 36 horas antes del golpe, los militares que coordinan el complot reciben la orden de intentarlo con Pinochet, ante el riesgo de guerra civil que supondría su lealtad a Allende. Se reúnen con él el domingo 9 de septiembre por la tarde. Pinochet calcula y, a partir de ese momento, se suma al golpe.

P.- ¿Qué lleva a partir de entonces a Pinochet a optar por una represión tan brutal?

R.- El pone en ejecución aquello que se enseñó a todos los oficiales de América Latina en la Escuela de las Américas. No en vano, el tema de los detenidos desaparecidos, por ejemplo, es un tema continental. Se trataba de detener al marxismo en América Latina, de aterrorizarlo.
Domingo, 27 de Febrero de 2005 15:09 ;?> No hay comentarios. Comentar.

28/02/2005


MARIO BENEDETTI

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AMOR, EROTISMO Y MUJERES



Por Aristóteles España

El autor de “Gracias por el fuego" (1965) y “Primavera con una esquina rota” (1983), acaba de publicar una antología con sus mejores poemas de amor. En tiempos de violencia y desencuentros como en los días actuales es agradable leer textos con un fuerte contenido erótico y romántico. Además, el poeta siempre se ha preocupado de usar un lenguaje cotidiano, donde la oralidad se transforma en un recurso para llegar a todo tipo de lectores: intelectuales y obreros, médicos, profesores, abogadas, enfermeras, campesinas, estudiantes de decenas de países donde se lee a este uruguayo comprometido con las causas del pueblo en épocas difíciles.

“El amor, las mujeres y la vida” se titula este libro editado por Seix Barral para el mundo hispano (2005) y que circula en Santiago de mano en mano; se lee en eventos juveniles, universitarios, sindicatos, donde cantantes musicalizan su obra con toda sencillez.

Con un epígrafe de Arthur Schopenhauer: “El amor es la compensación de la muerte; su correlativo esencial”, Benedetti dice en la presentación de su texto: “el amor es el apogeo en las relaciones humanas. Curiosamente -continúa- un autor controvertido en estos temas como Schopenhauer no puede soslayarlo al escribir la frase con la que comienzo esta selección antológica”. El autor uruguayo señala que el amor y las mujeres están más cerca de la vida que de la muerte.

Su antología temática es el resultado de cincuenta años de vida dedicado a la literatura, en su país, en España y en otras latitudes donde vivió el exilio producto de su oposición a los regímenes militares de su país.

Todos los poemas son del más agudo tono conversacional, y muchos de ellos permanecen en la memoria a través de la música de trovadores argentinos, uruguayos, españoles y chilenos que lo cantaron en épocas de clandestinidad, en épocas de amor y muerte como lo señalan sus amigos escritores. El poema “Te quiero” da una muestra de esos instantes: “Tus manos son mi caricia/ mis acordes cotidianos/ te quiero porque tus manos/ trabajan por la justicia/ si te quiero es porque sos/ mi amor mi cómplice y todo/ y en la calle codo a codo/ somos muchos más que dos”. Memorable es la interpretación de Mercedes Sosa.

Mario Benedetti fue amigo de Pablo Neruda, Enrique Lihn; ha compartido con Nicanor Parra; admirador de la obra de Jorge Teillier, de Manuel Rojas, Violeta Parra, Víctor Jara, hoy vive retirado de la vida pública entre Montevideo y Madrid. Escribe sus memorias, algunas crónicas sobre poesía; renueva el lenguaje de los sentimientos y demuestra que el amor, esa fuerza emblemática de la vida que encarnan las mujeres, es el único elemento que sirve para enfrentar la muerte.

Nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó, República Oriental del Uruguay. Vivió su juventud en Buenos Aires, integró la redacción del semanario “Marcha”. En 1949 publicó su primer libro de cuentos titulado “Esta mañana”. En 1950, su primer libro de poemas “Solo mientras tanto”. Sin embargo, fue con “Montevideanos” (1959), y con “La tregua”, (1960) que adquirió fama internacional. Ambos libros fueron llevados al cine, a la televisión y traducidos a decenas de idiomas. Tiene más de sesenta libros publicados y en 1987 Amnistía Internacional le otorgó el Premio Llama de Oro.

En Chile, algunas de sus obras han sido montadas por el Teatro Ictus."
Lunes, 28 de Febrero de 2005 00:00 ;?> No hay comentarios. Comentar.


TABARÉ PRESIDENTE

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VINO TRAÍDO POR UN ALUVIÓN
DE VOTOS NUNCA VISTO



Por Eleuterio Fernandez Huidobro *

La República
de Uruguay - 24 de febrero de 2005

El 22 de noviembre de 1989, pocos días antes de las elecciones nacionales de ese año, finalizábamos una columna en Mate Amargo escribiendo: "Hermanos: a clavar nuevamente el tricolor pabellón de Artigas en las almenas más altas de la capital del país. América lo está esperando."

Y el 29 de noviembre de 1989 pudimos decir allí: "La multitud derramada por las calles, los bailes en las esquinas, los festejos en todos los barrios y en las ciudades del Interior, todo, es para agradecérselo a la vida que milagrosamente nos quedó. Estuvimos, compañeros, a la altura de América" (Mate Amargo).

En aquella campaña electoral, ciertos adversarios levantaron el mismo tipo de propaganda que repitieron el año pasado: advertían que si Tabaré llegaba a ganar construiría en Montevideo un muro como el de Berlín... Justo cuando el de Berlín se estaba viniendo abajo.

Posteriormente Jorge Batlle, tratando de analizar, comentaba: "Es inexplicable que cuando el socialismo retrocede por todos lados, acá siga avanzando". Los errores de ese "análisis" producido a fines de 1989 y principios de 1990 eran varios: confundía el derrumbe citado con las ideas socialistas. Jorge Batlle y quienes analizaban como él se creyeron su propio cuento. Ignoraba, por ejemplo, que en esas mismas horas en Brasil, Lula ganaba en primera ronda y una derecha desesperada y sin candidatos conquistaba el balotaje gracias al invento apurado de Colhor quien en poco tiempo demostró lo que era.

Creía como Fukuyama (¿se acuerdan de Fukuyama?) que se había acabado la historia. Con tamaña victoria de los Estados Unidos sobre la Unión Soviética y tal como ella se produjo, debemos reconocer que caer en el error fue fácil. Como dijo Ehrlich hace pocas horas: "Nuestro mayor peligro es creernos dueños del poder y la verdad".

No hay que ser esclavos de las derrotas pero tampoco de las victorias. Estas últimas generan casi siempre el mismo error que venimos señalando. Las potencias vencedoras en la Primera Guerra Mundial, por ejemplo, trataron a la derrotada Alemania con tanta soberbia y abuso que sembraron por ello inmejorables condiciones para la próxima e inminente matanza mundial.

Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2001, principal asesor de Clinton y luego vicepresidente y economista jefe del Banco Mundial (protagonista de la década de los 90 desde el corazón mismo) publicó recientemente un libro titulado: "Los felices 90: la semilla de la destrucción", en el que formula una aguda y hasta despiadada autocrítica.

Comienza su Epílogo diciendo: "La burbuja estalló. La economía entró en recesión. Era inevitable que ocurriera: los días de los felices noventa se habían construido sobre unas premisas tan falsas, que finalmente tenían que acabar".

Resulta curioso que los tres capítulos en que divide dicho Epílogo se llamen: "La mala gestión de la economía global", "La mala gestión de los escándalos empresariales" y, "La mala gestión de la globalización".

Hasta no hace mucho, encaramado en mi soberbia de campanario, creí que los fenómenos de alta corrupción en estas regiones eran propios de países como los nuestros. Pronto me enteré que uno de los pueblos más
golpeados por ese flagelo es el de los Estados Unidos.

Acá no inventamos nada: se hizo y pasó exactamente lo mismo que allá. Lo que es peor: acá se copió servilmente la sarta de gruesos errores, adquiriendo de paso las mismas pésimas consecuencias inexorables. Ni siquiera fuimos originales: nos equivocamos por cuenta ajena. Con una gran diferencia: allá, ahora, hacen autocrítica y debaten febrilmente acerca de esos desastres, una política económica nefasta y sus consecuencias. Acá, los grandes portaestandartes de ellas siguen olímpicos.

Como si tal cosa. Se ve que no leen...

Jorge Batlle inicia esta loca carrera, con todo el viento en la camiseta exactamente el 15 de julio de 1990 en el Club Huracán de Paso de los Toros donde en nombre de su fuerza política lee solemnemente la
"Declaración del Batllismo Radical al país" (¿se acuerdan acaso?). Algo así como "El Grito del Huracán".

Gobernaba Lacalle y cogobernaba el Partido Colorado como siempre, pero por fin, dados los acontecimientos mundiales, les había llegado la hora tan anhelada: creían tener la cancha abierta.

Baste para sintetizar recordar lo que comentando el Grito del Huracán, decía Marcelo Pereira en Brecha: "Frente a ella los alegatos ideológicos herreristas quedan reducidos a un balbuceo incoherente".

La estuve releyendo y es verdad: la "Declaración del Batllismo Radical" de 1990 contiene toda la panoplia, completa como en un bazar, y bastante bien traducida del inglés, de las ideas que condujeron al abismo. Según decían, nosotros éramos conservadores y ellos unos estupendos radicales revolucionarios. De sofá. Tuvimos que pararles el carro con la paliza propinada en el referéndum de diciembre de 1992. Pero no fue suficiente para detenerlos.

El resto de la historia es conocido y sufrido por la inmensa mayoría de la gente acá y en todas partes. Crecimos en las elecciones de 1994, 1999 y 2004. Trataron por todos los medios de impedir nuestro triunfo.

El martes próximo Tabaré Vázquez será el Presidente de todos los uruguayos. Vino traído por un aluvión de votos nunca visto. Lo dijimos durante la campaña electoral y lo repetimos ahora: ese enorme apoyo expresa entre otras cosas pero fundamentalmente la conciencia generalizada de una gravísima crisis nacional. Tan grave que amenaza la existencia misma del compromiso político llamado República Oriental del Uruguay. Lo mismo les pasa a muchos otros Estados y naciones del planeta.

Ha fracasado una política económica mundial y una política a secas que muestra hoy además de su horror su empantanamiento. No se trata de soplar tizones viejos para incendiar almas con nacionalismos extravagantes y trasnochados. Tampoco de poner la cuestión nacional como un capricho sobre la mesa. Es simplemente una cruda realidad.

En estas postrimerías, además, caen con toda su crueldad algunas de las consecuencias que faltaban (tal vez esperando hasta después de las elecciones): los ciento veinte o ciento cincuenta millones que por
otro garrafal error de Jorge Batlle nos reclaman quienes fundieron al Banco Comercial; los doscientos cuarenta que por crasos errores (o por causas peores aún) le reclaman al Ministerio de Defensa. ¿Falta algún otro golpe todavía? Mucho me temo que sí.

Mucho temo ojalá me equivoque que el próximo gobierno encuentre un panorama peor del que imaginamos. Los organismos internacionales de crédito, duros de pelar, siguen apremiando: exigen sin misericordia un superávit fiscal primario de cifras escalofriantes que este pueblo deberá poner sobre el mostrador de cada año sacándolas de su propia calamidad.

Y entonces ahora también debemos decir: solo una gran unidad popular de anchos ribetes nacionales nos permitirá afrontar la situación y superarla; solo un gobierno como el que se instala podrá estar bien al lado de la gente como para poder llevar a delante esa tarea que como propuso el futuro intendente de Montevideo, también será "entre todos y para todos".

* Senador de la República
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Lunes, 28 de Febrero de 2005 22:03 ;?> No hay comentarios. Comentar.


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