Sobre Julio García, el fotógrafo chileno muerto en Ecuador
Por Luis Sepúlveda Le Monde Diplomatique - 26-04-2005
A Julio García Romero los ecuatorianos le llamaban “Manito”, pero los chilenos del exilio siempre le dijimos “El Siete”, porque tenía solamente siete dedos portentosos, capaces de dibujar, pintar, y lo que hiciera falta para reunir dinero en las campañas solidarias con las compañeras y compañeros que vivían en Chile bajo la atroz dictadura.
Militamos juntos en las filas socialistas, y hoy comparto la tristeza de “Renato”, “Gabriel”, “Pato”, “Rosario”, “Ciro el Pampino” y tantas y tantos compañeras y compañeros que compartimos con él las aventuras del “Taller del Batán”, a dos pasos del taller de Oswaldo Guayasamín, en ese Quito luminoso y solidario que nos recibió con los brazos abiertos y nos permitió curar las heridas abiertas el 11 de septiembre del 73. Julio García, “El Siete”, bajito y fuerte, con gesto malhumorado para disimular un corazón que se le escapaba por todas partes, y una barba cerrada que no conseguía ocultar su rostro de hombre noble, de compañero de los mejores, amó al Ecuador con pasión y, consecuente, se empeñó en una labor pedagógica muy chilena para dotar a la izquierda ecuatoriana de argumentos de peso en las manifestaciones contra la dictadura de Rodríguez Lara -“El Bombita”-, y los posteriores gobiernos que se caracterizaron -salvo el de Rodrigo Borja- por declarar que el país estaba al borde del abismo y que había que dar un paso adelante.
El mayor insulto de los ecuatorianos era tratar de “felón” a los canallas, y fue gracias a la pedagogía del “Siete” que muy pronto la izquierda ecuatoriana contó con un respetable inventario de puteadas. Trabajamos juntos diseñando campañas de alfabetización junto a Vidal Sánchez, para enseñar a leer sus derechos a los indígenas y campesinos de Imbabura.
Muchas veces lo vimos furioso frente al inhumano trabajo de los cargadores de la Avenida 24 de Mayo, o frente al discurso de los curas que bendecían la explotación y el sufrimiento en la ciudad de las cien iglesias.
Escribo éstas líneas y veo a mi hermano Julio, “El Siete”, cuando para la navidad de 1977 se le ocurrió fabricar los primeros caballos balancines del Ecuador. Los dibujó, diseñó, cortó, pintó, y salimos con una enorme rebaño de caballitos de madera a ofrecerlos como la novedad del año. No vendimos ni uno, y mientras reflexionábamos si acaso los niños quiteños tenían una incapacidad congénita para la equitación, Julio los ordenó en una impecable formación a lo largo de la Avenida Amazonas, y declaró que habíamos hecho la mejor réplica del Séptimo de Caballería.
Y también lo veo cuando la sed de justicia aconsejó que había que luchar en Nicaragua. Allá marchó “El Siete”, en silencio, y también cumplió en la tierra de Sandino con su deber de socialista.
Muchas veces, mirando desde San Rafael el Valle de Los Chillos y sus cientos de arco iris, comentamos que Ecuador era un hermoso país para vivir y ser felices. “Y también para morir”, agregaba Julio, pues no podía dejar de ver la atroz realidad del latifundio en la idílica naturaleza andina.
En otras ocasiones y mientras nos echábamos unos tragos de ron San Miguel, entonábamos una absurda cancioncilla que “El Siete” adoraba. Era la propaganda de un banco y decía: “este es el Ecuador/ un país lleno de historia/ donde la naturaleza/ puso sabor y belleza”. Sabor y belleza que no conocen el más de un millón de ecuatorianos que se ha visto obligado a emigrar para escapar de la miseria. Esos hermanos latinoamericanos que, gobernados por corruptos como Bucaram, o mediocres iluminados como Lucio Gutiérrez, tuvieron que aceptar la dolarización de sus economías, renunciando con eso a la mínima dignidad nacional de tener una moneda propia, y con cada vez menos dinero para solventar sus necesidades. Por ellos murió Julio. Por ellos dejó la vida “El Siete”.
Julio García Ramos era un chileno y más que eso; era un internacionalista de corazón, era un periodista sin más acreditivo que el coraje, era de los que- como dice el poema de Brecha- “los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Era un socialista genuino, de la escuela de Allende. Era “El Siete”, coño. El Siete.
* Luis Sepúlveda es escritor, adherente de ATTAC y colaborador de Le Monde Diplomatique.
Por Abel Posse La Nación (Buenos Aires) - Abril 2005
En los evangelios de Marcos (9.42) y Mateo (18.6-11), el tema claro es el escándalo. Se narra que Cristo está rodeado por sus apóstoles y seguidores y es preguntado acerca de qué es lo principal en el Reino de los Cielos. Jesús, sin vacilar, llama a un niño al centro del grupo. Afirma que ese niño es lo principal. “Quien sea humilde como este niño entrará en el Reino de los Cielos? Pero si alguno escandalizare uno de estos pequeños, que creen en mí, sería mejor para él que le fuese atada una piedra de molino al cuello y echado al mar.”
La palabra “escándalo” proviene del griego skándalon, “trampa u obstáculo para hacer caer a alguien”. Así pasa al latín. Monseñor Baseotto procede con no menos loable pasión cuando señala que repartir esos preservativos conlleva un acto escandaloso: de algún modo, se banaliza la sexualidad, se suspende el pudor como estilo de una sociedad católica (constitucionalmente católica, según el artículo segundo), y se lleva a los jóvenes a la perplejidad de una contradicción entre lo público y los límites del estilo familiar y del uso y costumbres de la gente de este pueblo.
El ministro de Salud combate legítimamente la enfermedad física sin reparar en la enfermedad espiritual y metafísica de la permisividad. El sexo aparece como un simple acto corporal, como una facultad gimnástica cuyo único peligro puede ser el contagio de un mal incurable, mortal.
Al recibir los preservativos repartidos como caramelos, los chicos quedan perplejos; en el sentido bíblico, escandalizados. ¿Se incentiva la sexualidad precoz? ¿El sexo, entonces, carece de toda importancia? ¿Es una simple gestualidad física cuyos únicos peligros son el sida y la procreación precoz? ¿El pudor de las familias carece de todo sentido? En suma, el conflicto se sitúa entre dos buenas intenciones: la del ministro y la de la Iglesia, que es consciente de la enfermedad y de la perplejidad de la juventud argentina (y de buena parte de la del mundo).
Todos los valores, los respetos, los estilos culturales están siendo contaminados por una atroz polución de subcultura comercializada en una escala global. Encender un televisor en familia es una incómoda peripecia de impudor y de degradación estética y moral. Una runfla de comerciantes de la audiovisualidad destruye todo lo que podemos intentar construir en la escuela.
Sin prevenciones espirituales, morales ni religiosas, tácitamente se invita a la banalización del sexo y también a la precocidad sexual. Se preserva el cuerpo y, al mismo tiempo, se sigue enfermando el alma juvenil.
A partir de esta doble realidad, de difícil síntesis, continuó en la Argentina este nuevo capítulo de Don Camilo y Pepone. La Argentina piensa mal y prevalecen los malpensados. Un grupo de idiotas que buscan espacios de obsecuencia de algún modo vieron en la palabra de la famosa parábola cristiana algo así como la invención, dos mil años antes, de los vuelos de la muerte.
En vez de comprender la ineludible posición católica, prefirieron creer que el obispo quería arrojar al mar al doctor Ginés González García, que, a su vez, debe de haber quedado también perplejo al encontrar en el diario la noticia de que había sido víctima de un intento de asesinato (parece que hubo una denuncia penal).
En el mundo aburridamente serio de los países normales no pasa que un obispo trate de matar en forma burda a un ministro. Por su parte, el ministro no procedió con voluntad de escandalizar, sino con voluntad de curar. Actúa en los límites de su profesión y es un ministro brillante, al que se le deben grandes logros en lo que hace a medicina social (desde el plan Remediar hasta el reciente tema de la vacunación contra la hepatitis A).
Fabricaron un conflicto de sainete que terminó en deliberado y ridículo incidente diplomático. Un embajador extranjero comentó: “El avión, la soga y el ministro están, ¿pero dónde podrá conseguir monseñor Antonio Baseotto una piedra de molino?” Sin ética, sin estética y sin sentido filosófico alguno, todo desemboca en la nada, en puro nihilismo.
La política, alienada económicamente en este sistema perverso, ya no lucha por valores o por una renovación cuidadosa de los valores existentes, vigentes. En el decadente Occidente de tanta riqueza y de tantas exclusiones y soledad, la Iglesia, desde su testimonio de dos mil años, intenta responder con energía a este nihilismo, cuyas víctimas más ostensibles son, paradójicamente, los jóvenes, sobre quienes se ejercita un juego de libertades anárquicas, demoledoras, falsas.
La Argentina está espiritualmente enferma. De allí proviene nuestro default, nuestra política de patio, esa ridiculez reiterativa, pese al intento de querer ser un “país serio”. A todos nuestros males se suma ahora la patológica preferencia de los conflictos en vez de la concordia creativa y la armonía. Es grave para un pueblo golpeado por la más grande crisis de su historia y que debe, por lo tanto, afirmar más que nunca su posibilidad de unidad.
El gobierno de Lucio Gutiérrez ha caído y me permito hacer llegar a mis amigos del exterior la siguiente comunicación que redacto como verdad histórica y que debe ser difundida para en algo aclarar la verdad de los hechos.
Lucio Gutiérrez es un militar sublevado cuando el movimiento indígena se rebeló contra un el gobierno corrupto de Jamil Mahuad, gobierno que para salvar el sistema financiero se tomó los depósitos de todos los ecuatorianos y se los entregó a la banca (6 mil millones de dólares). Lucio Gutiérrez desobedeciendo las ordenes de reprimir al pueblo se unió a indios, blancos y mestizos y derrocó al gobierno corrupto, la embajada norteamericana intervino, encarceló a Gutiérrez y puso al vicepresidente Noboa afín a la derecha clásica en el poder.
Libre Gutiérrez por amnistía entró en la vida política y con apoyo de la izquierda ecuatoriana, el movimiento indígena y sectores sociales triunfo en elecciones generales. Su gobierno inicialmente estuvo integrado por intelectuales de izquierda y dirigentes de la CONAIE, estructura orgánica del movimiento indio.
Ya en el poder Lucio Gutiérrez enfrenta una realidad económica y social precaria al tiempo que se ve incluido en una relación total de dependencia hacia los EEUU. El Ecuador en época de Mahuad había cedido parte del territorio para construir una base militar norteamericana, los EEUU presionando para incorporar al país al plan Colombia, una economía dolarizada que le impedía soberanía económica y financiera y una situación de pago de la deuda externa que le obligaba a cancelar el 50% del presupuesto del estado para cumplir con los organismos de crédito.
En esas condiciones Lucio Gutiérrez decide no enfrentar los riesgos de una actitud antiimperialista y decide alinearse a los EEUU, esto enoja la izquierda que abandona el gobierno y empuja al régimen también a un retroceso político para sostenerse fruto del mismo con acuerdos parlamentarios con la derecha lo que vuelve irreversible el abandono de la izquierda y los sectores sociales.
Lucio Gutiérrez logra en dos años una aparente estabilidad económica gracias a los altos precios del petróleo y las inversiones financieras fundamentalmente de los actores de la guerra de Colombia y muy probablemente de dineros ilícitos de todas partes que ven en una economía débil aunque dolarizada la oportunidad para garantizarse inversiones duras.
Estable económicamente en su gestión Lucio intenta retomar un ideario popular y enfrentar a la derecha oligárquica, lo hace iniciando una política agresiva de cobros a los empresarios morosos con el estado en los que incluye a hermanos del ex mandatario y prelado de la ultraderecha León Febres Cordero del partido social cristiano. Lucio también declara que instalará una comisión de la verdad para develar los crímenes del gobierno de Febres Cordero contra los DDHH (centenares de jóvenes fueron asesinados, torturados y desaparecidos en su gobierno "democrático").
Sin el apoyo de la izquierda y los movimientos sociales, Lucio decide recomponer una alianza popular contra la derecha desde una coalición con el populismo dirigido por el asilado ex presidente Abdala Bucaram también víctima de un golpe de derechas. Lucio logra una mayoría temporal en el parlamento, destituye a la corte controlada por la extrema derecha y logra el retorno de dos presidentes y un vicepresidente exiliados.
La extrema derecha huele en todo esto un chavismo, la socialdemocracia también (lo que recuerda su rol reaccionario en Venezuela) la izquierda titubea y oscila entre la derecha y el gobierno, empezando un desconcierto general y nacional del pueblo. Lucio sostiene su enfrentamiento con la derecha desde un populismo "propio" y no abre el espectro popular para profundizar el proceso: esto fundamentalmente para no abrirse un frente con la embajada norteamericana.
La derecha y la socialdemocracia mueve inicialmente a su propia base social a falta de contar con el apoyo del pueblo pobre y es la clase media y burguesa la que da inicio a una serie de marchas sucedidas básicamente en la capital. El país entero no se mueve y empiezan a darse manifestaciones discretas de apoyo al gobierno en su lucha contra la oligarquía y la corrupción.
La conspiración crece, los generales viejos apoyan silenciosamente a la derecha y al parecer los coroneles jóvenes al gobierno, la derecha retoma el control del congreso y se da inicio al fin de los acontecimientos.
La extrema derecha y la socialdemocracia no logran que el presidente del congreso (populista) convoque a sesión para enjuiciar al presidente, entonces se retiran del congreso y arman un congreso paralelo en una institución privada en donde 60 de 90 diputados autoconvocados, por resolución y no por juicio político destituyen al presidente violentando la constitución que prevee el mecanismo de sucesión solo a través de juicio político y con las dos terceras partes del congreso. Además la resolución señala que el presidente ha abandonado el cargo, falsedad insostenible porque el presidente sigue en el palacio emitiendo decretos.
El país permanece inerte, los sectores medios y burgueses quiteños logran alguna convocatoria que en mejor de los casos llega a 20.000 (en una ciudad de dos y medio millones de habitantes) el gobierno de Lucio intenta el ingreso de miles de simpatizantes de las ciudades periféricas pero la oposición cierra su ingreso (Quito es una ciudad de ingreso limitado). El golpe se consolida, la democracia destruida a nombre de la democracia y los medios derechizados del país proclaman un triunfo glorioso.
Intuitivamente los sectores mas radicales del pueblo fundamentalmente, empiezan su guerra para que se vayan todos e instalan asambleas populares que ya no tienen ningún efecto. La derecha inmediatamente, a la misma masa quiteña que la declaró heroica la califica de turba anarquizada y llegó a pedir represión urgente.
EPÍLOGO
Consolidado el golpe de estado, los medios amarillos glorifican a los manifestantes llamándoles "heroico pueblo de Quito" minutos después el "heroico" pueblo se desborda, rechaza también al congreso e impide la rápida sucesión presidencial, entonces los medios llaman al ejercito a parar a "las turbas anarquizadas" que impiden la democracia.
El Ecuador es un pequeño país de inmensas riquezas naturales con posibilidades optimas para el desarrollo agrario, turístico e industrial. Tiene petróleo, mar, toda su extensión es área cultivable, tiene las Islas Galápagos y es parte de la amazonía,. Sin embargo es el país menos equitativo del sur del continente, el de más alta desnutrición infantil y mortalidad materna. El Ecuador es víctima del sistema y de una oligarquía corrupta que parásita al pueblo trabajador.
Esta verdad que es la verdad histórica, sea difundida por Internet a quienes por curiosidad o solidaridad se interesen por mi país.
Lunes, 02 de Mayo de 2005 15:52 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La Républica Bolivariana de Venezuela convoca el Premio Libertador al Pensamiento Crítico
Rebelión - 1° de Mayo de 2005
El Ministerio de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela hace pública la presente convocatoria, con carácter internacional, para el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, el cuál se regirá por las siguientes bases:
PRIMERA - Se entiende por obra de pensamiento crítico, a efectos de la presente convocatoria, a toda aquella obra escrita que, de una u otra manera, desde una posición comprometida con la defensa de la humanidad y desde la perspectiva de que otro mundo mejor es posible, analice críticamente la realidad del mundo contemporáneo, en forma global o sectorial, en cualquiera de los campos de la actividad social. Así la guerra, la economía, la política, la democracia, la relación con la naturaleza, los derechos humanos, los derechos de los pueblos, la integración de los países, el racismo, el imperialismo, son temas, entre otros, que pueden ser objeto de ese ejercicio de pensamiento crítico.
SEGUNDA - El premio será concedido anualmente al autor del mejor libro editado en castellano durante el año anterior al de la convocatoria. La convocatoria admite libros originalmente escritos o publicados en otros idiomas, siempre y cuando la edición original no anteceda en más de tres años al de su publicación en castellano.
TERCERA - El premio consistirá en una pequeña pieza escultórica representativa, diseñada al efecto, el certificado o diploma correspondiente y la cantidad de ciento cincuenta mil dólares (USD.150.000) libres de impuestos.
CUARTA - La presente convocatoria 2005, se refiere a libros editados durante el primero de enero y el 31 de diciembre del año 2004.
QUINTA - Los libros deben ser presentados directamente por sus autores, quienes podrán concurrir a este certamen, no importa el lugar del mundo donde residan.
SEXTA - Las obras deberán ser enviadas en número de 7 ejemplares al Ministerio de la Cultura de Venezuela, Final Avda. Panteón, Foro Libertador, Edificio Archivo General de la Nación, Caracas, Venezuela, indicando claramente el objetivo de participación en el Premio Libertador al Pensamiento Crítico. En sobre aparte se incluirán los datos personales del autor: nombre y apellido, dirección, teléfono de contacto, correo electrónico y nota biobibliográfica.
SÉPTIMA - El plazo para la admisión de obras participantes vence el 15 de agosto de 2005. Se admitirán las obras que hayan sido enviadas por correo y tengan matasellos de origen de esta fecha o anterior. La lista de participantes será hecha pública en la página Web del Ministerio de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela.
OCTAVA - El jurado estará constituido por cinco miembros entre los cuáles no debe haber más de dos venezolanos. La composición del jurado para la convocatoria 2005 será publicada en la página Web del Ministerio de la Cultura un mes antes del vencimiento del plazo de entrega. El jurado deberá acompañar su veredicto con un juicio razonado sobre la calidad e importancia de la obra premiada.
NOVENA - El premio será otorgado por mayoría de votos y no podrá ser dividido ni declarado desierto. El jurado podrá destacar con menciones honoríficas hasta cinco de las obras participantes. Se deja establecido específicamente para todas las convocatorias que el haber obtenido con anterioridad el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, no le impide a un autor volver a participar.
DÉCIMA - EL Premio será entregado al ganador en un acto público en la ciudad de Caracas en la primera semana del mes de diciembre de 2005, coincidiendo con el primer aniversario del Encuentro Internacional de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.
UNDÉCIMA - El autor de la obra galardonada con el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, otorgará automáticamente permiso al Ministerio de Cultura para publicar la obra en Venezuela tantas veces como sea necesario, declinando los correspondientes derechos de autor en el caso de las ediciones, o partes de ediciones, destinadas a ser distribuidas gratuitamente.
DUODÉCIMA - La participación en esta convocatoria implica la aceptación, sin reservas, de las presentes bases. Lo no previsto en ellas será resuelto por el Ministerio de la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela.
Francisco Sesto Novás Ministro de la Cultura Caracas, 11 de Abril de 2005.
Martes, 03 de Mayo de 2005 16:18 ;?> No hay comentarios. Comentar.
'Los Estados Unidos [...] parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad', decía en el año 1829 Simón Bolívar; sus palabras sin dudas eran premonitorias. Hoy, cerca de dos siglos después, vemos cómo esa intuición es una cruda realidad: la unidad regional reclamada por el Libertador en los albores de los nuevos Estados recién independizados de la corona española nunca llegó. Por el contrario, la dispersión -absurda en muy buena medida- en repúblicas separadas con que Latinoamérica vivió desde su formal independencia no ha sido sino una manera de facilitar al país del norte su papel de potencia hegemónica a nivel continental: 'América para los americanos', del Norte, claro está.
La integración sigue esperando, y en ella puede anidar una de las claves del postergado desarrollo para la región. La actual receta de Washington de un área integrada de libre comercio -el proyecto del ALCA- ni es 'integración', ni es 'libre'. Es él, simplemente, un nuevo mecanismo de recolonización tendiente a seguir manteniendo en el tiempo la dependencia y sumisión de Latinoamérica respecto a su vecino del norte. Pero otro tipo de integración es posible. Surge así Petroamérica.
Petróleos de América o Petroamérica es el proyecto de creación de una empresa multinacional que estaría conformada por el conjunto de empresas energéticas estatales de la región latinoamericana y el Caribe: Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Petróleos de Venezuela (PDVSA), Empresa Nacional de Energía de Argentina (ENARSA), Petróleos de Brasil (Petrobras), Petróleos de Ecuador (Petroecuador), Cupet de Cuba y Petrotrin de Trinidad y Tobago, a las que se adscribirían nuevas refinerías y gasolineras donde se comercializarían los productos refinados en naciones no productoras de hidrocarburos. Este emprendimiento -que controlaría el 11,5 % de las reservas mundiales de crudo y podría influir decisivamente en el mercado mundial de la energía dominado hoy día por pocos oligopolios, estadounidenses en su mayoría- estaría destinado a atender proyectos de inversión que promuevan la integración energética del área, al par que garantizaría el incremento del valor agregado del petróleo crudo y del gas con la producción de subproductos petroquímicos necesarios para impulsar un genuino desarrollo sostenible y no dependiente para toda América Latina y el Caribe.
La idea no es nueva; ya en 1995 los presidentes brasileño Fernando Henrique Cardoso y venezolano Rafael Caldera esbozaron la iniciativa. Fue recientemente el mandatario venezolano Hugo Chávez, al calor del proceso de la Revolución Bolivariana que conduce, quien relanza el proyecto. Debemos 'unir nuestras empresas para no estar compitiendo entre nosotros y que nos sigan dominando' manifestó, propiciando así una integración alternativa a la que propone Washington por medio del ALCA.
Integrarse en lo energético promueve la creación de un bloque que, a partir de la fortaleza política que puede ir ganando, servirá como estímulo para un desarrollo no dependiente y que despliegue una lucha abierta contra la pobreza en que se sume la región. En otros términos: una integración no para el libre comercio sino para la solidaridad entre los pueblos, una integración no para el beneficio de las grandes empresas privadas sino en favor de las poblaciones.
La visión más amplia de la integración energética plantea la racionalización y el aprovechamiento de las otras fuentes de energías renovables, tales como las hídricas, la eólica, el sol, la biomasa, etc. De allí que no se trate sólo de atender proyectos en el área de los hidrocarburos sino del conjunto de posibilidades energéticas, considerando las características y requerimientos de las diversas zonas que serían servidas a través de Petroamérica. Al conservar la energía no renovable para ser utilizada como insumo para atender las zonas urbanas en la producción de alimentos, fertilizantes, medicinas, etc., se estaría impulsando la inversión de capital privado, especialmente el capital nacional y de los distintos Estados, para así generar el necesario estímulo al empleo productivo. Las relaciones con las empresas privadas de la energía -corporaciones transnacionales, la gran mayoría con casa matriz en los Estados Unidos- se definirán en cada caso a través de la empresa socia de Petroamérica y de los Ministerios de Energía y Ambiente de los países de la región.
Integrarse, unirse -vaya novedad- es saludable; hoy día asistimos a un creciente proceso de integraciones en los ámbitos políticos y económicos: grandes empresas que se fusionan, países que establecen bloques, continentes enteros que se fortalecen por medio de uniones. En definitiva ése era el sueño bolivariano: la creación de una patria grande entre todos los países liberados de la corona hispánica, única garantía para crecer con solidez. El sueño no pudo realizarse hasta ahora, pero la actual Revolución Bolivariana que está teniendo lugar en Venezuela -proceso popular, genuinamente democrático, con amplia participación de los sectores sociales postergados por años- tiene como uno de sus principios primeros la integración latinoamericana, vía para el crecimiento sostenible y equitativo. 'La República promoverá y favorecerá la integración latinoamericana y caribeña, en aras de avanzar hacia una comunidad de naciones, defendiendo los intereses económicos, sociales, culturales, políticos y ambientales de la región. La República podrá suscribir tratados internacionales que conjuguen y coordinen esfuerzos para promover el desarrollo común de nuestras naciones, y que garanticen el bienestar de los pueblos y la seguridad colectiva de los habitantes', dice el Artículo 153, Sección V, Capítulo I, Título IV de su Constitución de 1999.
En esa lógica de integración solidaria, entonces, se inscribe la creación de Petroamérica. El desafío está abierto; los latinoamericanos (e incluso los no latinoamericanos) que apostamos por este camino, por la vía de la solidaridad y de la equidad, tenemos así un interesante trabajo por delante.
Martes, 03 de Mayo de 2005 16:16 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Artículo enviado por Raúl Dargoltz, al que agradecemos.
¿Quien es el economista más citado y discutido en el mundo? No pierda su tiempo buscando entre los premios Nóbel y otros muy promovidos en la gran prensa. André Gunder Frank es de lejos el más citado y el más discutido en el mundo como revelan varios estudios sobre el tema y las más de 30.000 entradas que tiene en la Internet. Su muerte el sábado 23 de abril pasado produce un vacío en el pensamiento social contemporáneo difícil de ser sustituido. Pero André era bien más que esto. Él era un tipo de intelectual completamente consecuente con sus ideas. Un luchador permanente por la verdad y por la transformación del mundo. Aún cuando se equivocó mucho, como todo ser humano, era fértil y motivador incluso en sus errores. Esta es una calidad que solo los genios tienen.
André se formó académicamente en la “cueva de las serpientes”: recibió su doctorado en la Universidad de Chicago y convivió con la brillante generación de conservadores que tanto deformó las ciencias sociales en las décadas del 50 y 70 para abrir camino finalmente en los años 80 a la hegemonía del pensamiento único que aún nos asfixia. Su crítica a los Chicago boys que tomaron el control del Estado chileno en el gobierno fascista de Augusto Pinochet es, en este sentido, aplastante y definitiva.
Cuando lo conocí en Brasilia, en 1963, él había sido invitado por Darcy Ribeiro rector de la recién fundada Universidad de Brasilia, para dirigir un seminario sobre “el estructural funcionalismo”, corriente de pensamiento conservador que dominaba en aquél momento las ciencias sociales. Él ya había tomado distancia de esta corriente mayoritaria en la Universidad de Chicago a través de su contacto intelectual con Paul Baran y Paul Sweezy. Su artículo sobre la remesa de ganancias y pagos de servicio superiores a la entrada de capitales del exterior causó gran conmoción y fue lo que lo llevó a ser invitado por Darcy.
En su seminario estábamos Ruy Mauro Marini, Vania Bambirra y yo que seríamos posteriormente consagrados como la corriente radical de la teoría de la dependencia. Discutimos mucho todo el tiempo. Pero no hay duda que asumimos un compromiso intelectual y político común que duró toda una vida, a través de 2 exilios políticos de Brasil a Chile y de Chile al exterior. Y, en nuestro caso, en una amnistía que nos lanzó a un Brasil profundamente comprometido con el capital financiero internacional.
En su participación en el Seminario Internacional de la REGGEN de Agosto de 2003, en Río, sobre Hegemonía y Contra hegemonía Andre tuvo la oportunidad de ir hasta Brasilia, Sâo Paulo y Santa Catarina. A pesar de su enfermedad ya tan avanzada el hizo cuestión de desplazarse hacia todos estos lugares para dejar testimonio de que la teoría de la dependencia empezó en aquellos años de 63-64, en nuestros debates y acuerdos dentro de esta experiencia pedagógica colosal que fue la Universidad de Brasilia de Darcy Ribeiro, destruida en gran parte por la dictadura militar de 1964.
Exilado en Chile, como nosotros, André se incorporó en 1967 al Centro de Estudios Socio Económicos (CESO) de la Facultad de Economía que yo dirigí. Ahí estaban otra vez Ruy e Vania lo que nos permitió realizar muchos trabajos conjuntos. Ahí se consolidó la recuperación de los ciclos largos como instrumento fundamental para la comprensión de la historia económica contemporánea. La experiencia del gobierno de la Unidad Popular estimulaba de manera impresionante el trabajo intelectual, tratábase de un laboratorio fantástico para analizar el cambio social y la revolución. Frank vivió muy profundamente esta realidad teniendo el apoyo de su esposa Marta, de origen chilena.
El golpe de Chile destruyó el CESO y nos dispersó otra vez. Yo y Vania fuimos para México donde hemos sido recibidos con una solidaridad conmovedora. André y Ruy fueron inicialmente para Alemania. Rui vino posteriormente para México y se incorporó al Doctorado de Economía de la UNAM que yo dirigía. Frank inició un periplo por el mundo terminando por un buen período en Holanda donde se jubiló. En estos años sufrió mucho por la persecución de la inmigración estadounidense. Acostumbraba ingresar en Estados Unidos por la frontera canadiense. Su principal culpa era haber abandonado la nacionalidad estadounidense y retomar su identidad alemana. Pero él se sentía sobretodo un latinoamericano aunque no había espacio para él en una América Latina dominada por dictaduras militares.
Después de la muerte de Marta, continuó su periplo por Canadá y después en los Estados Unidos de Clinton donde pudo trabajar pero con restricciones emigratorias. Sus últimos días de vida los vivió en Luxemburgo al lado de Alison, una mujer de mucha fibra y disposición que lo ayudó mucho a enfrentar su enfermedad por 12 años de lucha colosal.
Su producción en los años 70 es menos conocida a pesar de su profundidad y su fuerza provocativa. Él fue uno de los creadores de la teoría del sistema mundial cuya crisis analizó en dos libros extremamente impactantes. Además inició el balance histórico del sistema mundial que hizo retroceder por lo menos hasta el siglo quinto antes de Cristo. Su libro Re-Orient mostró el rol de liderazgo que ha ocupado China en este sistema mundial creado en torno de la ruta de la seda. Hegemonía que solo pierde en el siglo XVIII con el ascenso del poderío marítimo occidental y con la revolución industrial.
Nada hay de más importante que esta revisión de la historia mundial que sugiere André y que provocó una polémica colosal incluso dentro del grupo del sistema mundial. Sus últimos escritos apuntaban hacia el rol del dólar y del pentágono en la hegemonía norteamericana actual y la crisis definitiva que ambos viven en el presente. Otra tesis polémica que es sin embargo más próxima al enfoque del sistema mundial en su conjunto.
Cuántas polémicas más no se estarían gestando en el cerebro colosal de André Gunder Frank. Su hijo Frank cuenta que él trabajó hasta su suspiro final. Tengo este sentimiento de pérdida de un intelectual de vanguardia pero sobretodo de un amigo y camarada. Pero me duele pensar cómo toda una generación de economistas ha sido llevada a desconocer esta obra colosal por la influencia decisiva del llamado pensamiento único que se impuso en varias universidades de todo el mundo. Resta sin embargo la certeza de que en los movimientos sociales y en el espíritu del Forum Social Mundial su obra es una referencia fundamental.
(*) Profesor titular de la UFF. Director del REGGEN. Autor de La Teoría de la Dependencia: balance y perspectiva, Editora Plaza y Janes, México, que fue comentada por André Gunder Frank en su artículo “La dependencia de Theotonio”.
Martes, 03 de Mayo de 2005 16:32 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Cuando Cátulo despidió a Homero... "Mirando al Sur" adhiere al homenaje al hombre del tango, de FORJA y de la Patria
No para dar por pensado, sino para dar en qué pensar Agenda de Reflexión - Nº 278, Año III Buenos Aires, martes 3 de mayo de 2005
Ya lo sabíamos todos. Este instante en que había que entregarte el adiós desde un entarimado. Mucha gente. Y una noche muy larga de angustiosos saludos y de lágrimas, y el apretón de manos y el abrazo.
Y tu madre, deambulando entre flores, como un viejo quebracho, con la mirada firme –hora tras hora- hasta el momento mismo en que podríamos recogerla en los brazos, desplomada.
Ya sé que lo sabíamos, pero también lo ignorábamos todo, y a fuerza de ignorarlo lo sabíamos, y esta esperanza nuestra de que no fuera así lo decretado. Y también tus engaños, cuando te sonreías con esa misma cara que miramos durmiendo, afilada y cerúlea, con tu barbita negra que tenía hilachas blancas y el cuerpo lastimado en todas partes.
Ya sé que lo sabíamos, Homero, pero menos que tú, que lo sabías mejor, como supiste todas las cosas que no se aprenden nunca y que se saben.
Porque también sabemos que la muerte no es nada y no tiene misterio.
Misterio tiene un verso, una sonrisa.
Pero tú estás durmiendo, y entonces hay que evitar la muerte de un recuerdo, y escribirte estas cosas que nos hizo más honda la vigilia y el regresar atrás, rumbo al principio, para verte mejor, sin el cansancio oscuro del café, del alcohol, de muchas muertes, como la tuya ayer, la más sentida.
Para hacerte una historia, hermano mío, comenzaría así:
Se acercó con sus cosas que tenían la simpleza genial del propio pueblo. Un trasunto de calles orilleras, arboladas y viejas como el duende que transitó sus tangos, y que vivió en sus ojos que eran negros y tristes y profundos. Tal vez, toda la infancia que alborotó las tardes de extramuros, y el poema del hermano mayor que él admiraba.
Una fuerza indomable le llegaba de lejos; no sé si de Añatuya, su pueblito purinke con Imasti el capataz indígena o su hermano Román que amansaba el rosillo en la heredad paterna.
Acaso el algarrobo triste o el chañar que tiraba las sombras en la tierra reseca, o la lejana cruz de calicanto con que cantó algún día en los años el poema de María Chacarera.
Pero era –de todos modos- ese misterio eterno que lastima el insomnio de los hombres que piensan y que sufren y crean, cuando vuela la idea, y el cerebro adquiere dimensiones de cosmos, sin medida posible.
No sé si fue Carriego –allá, hace mucho- quien lo inició en la hermética religión de los versos desvestidos de retórica inútil y falso preciosismo versallesco. Pero un día encontró que era posible decir lo que sentía sobre un metro de tango –el más humilde- y entregarle a su barrio, a su ciudad, al pueblo, el vigor de un mensaje que tenía olor a calle, y a viento, y a boliche.
El recibió el impacto de un barrio suburbano, sureño y empinado sobre las piedras hoscas que recorrió la chata de Damián, el carrero.
El recibió los suspiros más dulces de la chiquilla humilde que vivía en la casa de enfrente, entre las verjas donde había campanillas y un cedrón y una planta de malva. Llegaban desde lejos, musicales y hondos, los golpes del herrero y había silbatina de muchachones simples que se acostaban tarde, contemplando a la luna o al vigilante gaucho desde aquella vidriera.
Decorado sutil para sus ojos buenos. Barrio inefable y puro para su corazón y su tristeza.
Envolviera esas cosas pequeñas y hondas en esa cosa absurda que es un verso y así encontró su clima y se lanzó a la vida desde unos pantalones cortos y una cara rechoncha, y una ruta que subía calle arriba hasta San Juan y Loria.
Después hubo un colegio que se llamaba Luppi. Y amigos diferentes, y todo Puente Alsina, con sus alcantarillas y sus luces perdidas en la noche.
“San Juan y Boedo antiguo, y todo el cielo, Pompeya y más allá la inundación”. Los años se asomaron al bozo y fue un hombre que de pronto buscaba a la vida, caminando hacia el norte, sobre antiguos tranvías rechinantes y torpes.
Tal vez la facultad fuera una excusa para hurgar una ciencia que no necesitaba. Las leyes eran cosas sin aristas, ni color, ni misterio; que misterio era el suyo, el que traía encerrado en cien gestos para copar la vida y ganar la postura a salto y carta.
La ciudad ya era fácil porque estaba más cerca y titilaba en miles de letreros luminosos.
Así creció de pronto, como acortó su nombre: Homero Manzi.
¿Quién era Homero Manzi...?
Era una cosa nuestra, nada más. Unos ojos muy grandes que miraban las noches con ternura de niño, reflejando el paisaje que llegaba de adentro: el de su calle. Su calle y sus recuerdos.
Tremolante y terrible, el vértice esperaba para iniciar la lucha. Y Homero, Homero Manzi, se armó de la palabra y de la idea.
Lo encuentro en las esquinas, orador de contiendas quijotescas, templando sus veinte años y enarbolando sueños de muchacho, y fustigando el alma en una búsqueda de sensaciones nuevas pero intuidas quién sabe desde cuándo.
Y tal vez ese fárrago de cosas que se esconden en las ramas más altas de las horas. Un borbotón de alcohol y trasnochada, el amigo encontrado sobre el filo del alba en una esquina.
“Bandoneón. Hoy es noche de fandango y quiero confesarte la verdad. Pena a pena, copa a copa, tango a tango, embalado en la locura del alcohol y la amargura...”.
Así plasmó sus versos, en ese estrujamiento del espíritu que busca la expresión para decirla y a veces no la encuentra...
Pero también la lucha le señalaba un puerto: los autores de versos y los músicos que eran como él producto de las calles, y que hablaban en su mismo lenguaje musical y encendido. Así llegó hasta ellos, a nosotros, para formar el nudo y para atarlo con la fuerza feliz de su palabra. SADAIC era un símbolo que apretaba en la sigla cien caminos de conquistas gremiales que estaban ya a un paso, nada más, de la esperanza. Homero ya era un hombre.
Y su barba crecida, casi excéntrica, le dio fisonomía de patriarca. Un patriarca muchacho que recordaba cerca de sus ojos, que a veces le brillaban como lágrimas...
Y en alud formidable, su pujanza: el cine, el teatro, el periodismo, todo. Fue una múltiple sed por la conquista que nunca le fue esquiva. Tal vez porque sabía que estaba la muerte agazapada, que nada es perfecto, que el hombre tiene el sino marcado de antemano.
Un día, cualquier día, lo encontramos herido. Empezaba el regreso hacia la tierra, al barrio, a los recuerdos... Nos engañaba a todos, sin engañarse él mismo, que presintió el final con esa misma angustia con que se presienten los versos que a veces no se escriben. Y su verso final es todo esto que sin estar, está. Que lo recuerda, que lo lleva y lo trae, que lo exalta, que lo agranda y lo borra y lo redime, angustiando esta sorda impotencia de persistir llorando su temprana partida.
Su herencia es un manojo de tangos: los más nuestros. Su herencia es la palabra fácil y es el recuerdo bueno. Su herencia es un clima de barrio que fue suyo, donde la noche –en el pescante- contempla al hombre gris que chicotea el látigo en la diestra.
Su herencia es esto tierno que tenemos de nuevo florecido, porque también miramos hacia atrás, -Homero Manzi- y te encontraremos de nuevo en la vidriera, mirando cómo llueve en un otoño.
Por Luis Hernández Navarro La Jornada (México) - Martes 3 de mayo de 2005
Aunque nuestras elites quieren vivir mirando al norte, el reloj de México marca su tiempo en sincronía con Latinoamérica. Más allá de su especificidad, las jornadas de lucha contra el desafuero y contra la inhabilitación política forman parte de las profundas convulsiones sociales que atraviesan la región.
Simultáneamente a la toma de las calles por más de un millón de ciudadanos mexicanos para frenar el intento de establecer una democracia selectiva, el movimiento de los forajidos tumbó en Ecuador al presidente Lucio Gutiérrez y explosivas protestas populares pusieron en jaque a los gobiernos de Belice y Nicaragua; en el primer caso para frenar la decisión de privatizar la empresa de telecomunicaciones, y en el segundo para rechazar el alza en el precio de combustibles.
El levantamiento popular venezolano de 1989, conocido como caracazo, marcó el inicio de la irrupción masiva y en ocasiones violenta de los sectores populares en asuntos públicos en el subcontinente. Las movilizaciones sociales han derrocado cuatro presidentes en Argentina, tres en Ecuador y uno en Venezuela, Brasil, Colombia y Bolivia. Además, las protestas han echado atrás la privatización de servicios públicos o de recursos naturales en varios otros países.
Estos movimientos son parte de un ciclo de protesta social extraparlamentaria mucho más amplio. Lo social ha invadido la esfera antes reservada a lo "político", al tiempo que el campo de la política institucional entra en crisis. Mientras la mayoría de los partidos de izquierda han renunciado a sus programas históricos y se zambullen de lleno en las aguas del gatopardismo centrista, la acción callejera de la multitud ha modificado la correlación de fuerzas.
Entre los saldos verificables que arroja la entrada de América Latina en la globalización se encuentra la polarización social. Si el continente salió de la negra noche de las dictaduras militares con naciones fragmentadas, aunque llenas de esperanza en que la democracia liberal traería en su bolsa la justicia social, el neoliberalismo profundizó la segmentación e hizo evidente que no era con las viejas clases políticas que como ésta podría conseguirse. Insertos, débil y mal, en la economía mundializada, los países del área se han dividido internamente entre una elite que se beneficia de esa inserción y las amplias mayorías que quedan fuera de ella.
Los saldos del modelo son lamentables. La relativa recuperación económica de América Latina ha ido acompañada de altas tasas de desempleo, que en la región aumentó en promedio de 6.7 por ciento en 1980 a 10.5 por ciento en 2004. La fuerza laboral se ha desplazado desde la producción de bienes a los servicios. Poco más de 70 por ciento de los nuevos puestos de trabajo se localizan en el sector informal, en el cual no se establecen relaciones contractuales. Sin seguro de desempleo, con las redes de protección social desmanteladas, con flexibilidad laboral creciente, no puede extrañar que haya 220 millones de pobres.
La lucha contra el desafuero en México está emparentada con las nuevas movilizaciones sociales en Hispanoamérica en cuanto éstas expresan la respuesta de los sectores subalternos ante una situación límite, provocada por la combinación de políticas de ajuste salvajes y democracia precaria. Si bien las protestas contra el desafuero de López Obrador respondieron a una dinámica local de defensa de las conquistas democráticas, fueron, además, alimentadas por una polarización social similar a la que atraviesa toda América Latina. La inhabilitación política del Peje significó, para muchos de sus seguidores, la cancelación de sus expectativas de justicia redistributiva, esto es, sumar a su exclusión presente una exclusión futura. Después de todo, son muchos los ciudadanos que identifican la gestión del tabasqueño en el gobierno de la ciudad de México con la formación de redes de protección social y la creación de empleos, al tiempo que ven en su candidatura a la Presidencia la posibilidad de replicar esas políticas.
El fin de los regímenes autoritarios en Hispanoamérica coincidió con la reivindicación del mercado como escuela de virtud. Se sustituyó la política por el mercado, la administración pública por el manejo gerencial, la ciudadanía por los consumidores, la atención a la pobreza por la rentabilidad social. El llamado a "reinventar" el gobierno trasladó mecánicamente la ideología de la empresa privada a las políticas públicas. Lo empresarial se convirtió en sinónimo de gobierno eficiente, moderno, no burocrático, no corrupto y responsable. La transgresión de lo público por parte de los intereses privados polarizó las sociedades latinoamericanas. Y lejos de ayudar a mantener la cohesión social, desmantelar lo público para abrir sus competencias y funciones a lo privado lo fragmentó. Disminuida la legitimidad política por el reino del mercado y la práctica abdicación de las funciones redistributivas y asistenciales del Estado, y erosionada la figura del Estado-nación por la apología de la globalización, la identidad nacional de los sectores populares se disoció del Estado y la clase política. Surgieron así expresiones de descontento social que reivindican el espacio público en oposición a la privatización de los recursos naturales y buscan reformular la fuerza integradora de la vieja identidad nacional.
Como ha sucedido con otros políticos progresistas del continente, López Obrador encarna para muchos esa mezcla de añoranza y reinvención de la identidad nacional. Su rechazo a poner en manos de la iniciativa privada el sector energético refuerza en los afectados por la privatización de los servicios públicos la convicción de que con él pueden defenderse los intereses como nación.
El reloj mexicano camina, mucho más de lo que se cree, en el tiempo de Latinoamérica. Y eso implica también el que aún no han irrumpido en la arena pública otros actores que son claves en la vida política de la región.
Miércoles, 04 de Mayo de 2005 19:23 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por José Steinsleger La Jornada - 5 de Mayo de 2005
La historia mediata probará que José Miguel Insulza fue el "tapado" del Departamento de Estado para ocupar el cargo de titular del ministerio de colonias y semicolonias llamado Organización de Estados Americanos (OEA).
Pocos días antes del golpe de 1973, estando en una conferencia política en Argelia, el hoy nuevo secretario general de la OEA (quien entonces cargaba el maletín de Clodomiro Almeyda, canciller de Salvador Allende) prefirió quedarse en París mientras su jefe retornaba a la lucha. Finalmente, Almeyda fue encerrado en el penal de la isla Dawson.
Luego de su paso por la democracia cristiana y el Movimiento Popular de Acción Unitaria (MAPU), en París primero, en Roma después, Insulza se convirtió en socialista "renovado". Así llegó a México (1981), con la firme determinación de convertirse en una suerte de técnico de la "democracia". Hizo carrera y fuertes contactos con la mafia democratista europea. En 1988, con el pituto (chamba) asegurado, regresó a Chile en momentos en que los dirigentes de la "Concertación" decidían olvidarse de los mártires que abrieron el camino, bajando la cabeza ante las advertencias de Pinochet: "si tocan a uno de mis hombres, se acabó el estado de derecho".
De los cuatro temperamentos a los que los filósofos antiguos dieron nombre estable (colérico, flemático, melancólico, sanguíneo), parece que el de Insulza tiene fama de obedecer al primero, pues se excita fácil y fuertemente, sintiéndose impulsado a reaccionar al instante, lo que le conduce a nuevas excitaciones. En 1994 el Partido Socialista le reclamó haber aceptado el cargo de canciller sin consultar a la dirigencia. Insulza respondió que sólo le debía explicaciones al presidente.
En 1996 una periodista denunció la presencia del pinochetista Pedro Suckel en la embajada de Chile en México. Recordándole a la mamá, Insulza acusó a la periodista de ser "enemiga de la democracia" y acuñó una frase para el bronce: "No revisemos nuestras vidas. Los odios deben prescribirse" (ver caso en Proceso números 1028 y 1035, 14 de julio y 25 de agosto de 1996).
La funcionalidad de Insulza como gato del imperio quedó demostrada con creces cuando fue canciller del gobierno democristiano de Eduardo Frei Tagle. Estando Pinochet detenido por la justicia en Londres a pedido de España (octubre 1998-marzo 2000), el "socialista" habló del genocida como "ex jefe de Estado" y exigió su liberación "por razones humanitarias".
Simultáneamente, durante una conferencia de prensa en Santiago, un corresponsal alemán preguntó a Insulza si tal era "el precio del negocio". A los gritos, el canciller inquirió a su asesora de prensa: "¿quién es ese gallo?" Con la bilis hirviendo, abandonó la conferencia.
"En el momento en que se enteró de la detención de Pinochet ¿qué sensación prevaleció en usted, la satisfacción por la suerte corrida por el dictador, o la preocupación por el problema político que se le venía encima?" El aludido respondió: "La sensación de que éste era un lío negativo para el país" (entrevista con El País, 16/1/00).
Para salvar al tirano, abandonó la idea de plantear un arbitraje con España en el Tribunal Internacional de La Haya, en torno a la interpretación de la Convención Contra la Tortura, y exhumó un tratado genérico sobre controversias firmado por Chile y España en 1927, a fin de entablar una negociación política. Por sus diligencias, la familia de Pinochet le dio las gracias.
Ambicioso y mandón que sólo desea ser aplaudido y suplantar a los demás, el colérico es un tipo pagado de sí mismo y con alta estima de sus cualidades personales y sus éxitos. Otras cualidades negativas del colérico: testarudo, caprichoso y persuadido de que su misión es ocupar altos destinos, mas no de presidenciable a causa, precisamente, de su temperamento.
Fundamentalista del "consenso" y piedra angular del modelo de la "concertación" chilena, en sintonía con los Felipe González, Tony Blair, el economista Anthony Giddens o el sociólogo Alain Touraine, Insulza representa lo que el imperio necesitaba para su política intervencionista en el continente: un hombre "de izquierda". De "izquierda" y de signo mutable como el suyo: Géminis. Un personaje versátil que a menudo cambia de intereses, se adapta a cada situación con "pragmatismo", posee lengua caprichosa y carácter tan astuto como retorcido.
Se dice que Condoleezza Rice, secretaria de Estado, fue quien eligió a José Miguel Insulza al frente de la OEA. En realidad, la señora se limitó a leerle la cartilla de las prioridades de Estados Unidos, cosa que el flamante secretario general de la OEA repitió con puntos y comas: que la democracia en Cuba, que el populismo, que el terrorismo, etcétera.
Sin embargo, es posible que Luigi R. Einaudi, viejo zorro de la diplomacia yanqui y secretario interino de la OEA tras la renuncia del corrupto costarricense Miguel Angel Rodríguez (septiembre de 2004), nos cuente algún día cómo se fraguó la designación del chileno ante otros candidatos, impresentables en la hora actual de América Latina.
Este martes 3 de mayo, en la Casa del Maestro de Santiago de Chile, recinto del gremio magisterial, se presentó la nueva obra del Prof. Pedro Godoy. El evento lo aperturaron y clausuraron con cuecas y marineras conjuntos folklóricos amateurs de Chile y Perú. Con el Salón de Actos repleto de sindicalistas, académicos, estudiantes hizo el comentario de rigor el líder nacional de gremio Mario Aguilar Arévalo. Luego el autor improvisó la siguiente alocución que la periodista Silvia Aguilera rescata de su grabadora.
“Distinguido Mario, destacados académicos, queridos alumnos de la Universidad Arturo Prat y de la Universidad Mayor, integrantes del Conjunto Foklórico Peruano y del Conjunto Fiesta Chilena, amigas y amigos:
He aquí el texto que nos congrega. El escarlata de su portada es fulgor de razón y de pasión… Razón y pasión, hay que añadir también voluntad. Los tres ingredientes a servicio del país concebido como segmento de la Patria Común: Latinoamérica. Con seguridad estas afirmaciones son campana de palo para aquellos “renovados” y “pragmáticos” que sepultando principios y fines, por un plato de entejas, venden su alma al “Gran Satán”. No estoy para simulaciones ni acrobacias y en cuerpo y alma creo conservar el mismo espíritu moceril de los años 60 y 70. Ayer brindé por el trigésimo aniversario de la victoria de Vietnam sobre EEUU y hoy me regocijo de cómo se extiende la resistencia iraquí.
Extraño, extrañísimo comienzo de la presentación de una obra de pedagogía, pero es que la alta política y el quehacer de aula no son antagónicos, sino complementarios. He dicho, señores, la alta políticano la política contingente hecha de chanchullos y zancadillas, de promesas y virajes sospechosos.
Regreso a lo nuestro… Agradezco los agudos y amables comentarios del relator Mario Aguilar. Pese a que, en algunos instantes, me vapuleara merece mi respeto porque demostró -de modo palmario- haber leído la obra. Debo añadir que su gestión ha sido clave para que dispongamos de este recinto y de la atmósfera de pluralismo que nos envuelve.
Este es libro de combate y reflexión, es analítico y propositivo. Acepto que suele enfatizar la crítica y, a veces, pareciera un catálogo de defectos de la estructura escolar y de los vicios y omisiones de quienes la administran. Desde luego no es perfecto y está más cerca de la sangre que de la tinta.
Es producto de la observación de la realidad. No es gárgara de estadísticas o refrito de bibliografía forastera. No es un libro nacido de otros libros, sino producto del manejo de datos empíricos. Aquí se condensa una experiencia vivida y padecida en aula y no en oficinas ministeriales. Es síntesis de las desventuras, aventuras y venturas del muy noble oficio de enseñar.
No contiene añejeces ni exotismos. Está en el hoy y en el aquí. Lo anima el coraje y el conocimiento del fenómeno educativo. En suma, es emoción y ciencia. Lo emocional palpita en cuanto la dedico a mi maestro del Campus Macul de la Universidad de Chile, el Prof. Roberto Munizaga Aguirre. También a mi condiscípulo Carlos Ramos Ibáñez quien diera infructuosa lucha para que los tres gobiernos de la Concertación reincorporaran a los catedráticos que fuimos destituidos por el régimen castrense. A ambos, ya moradores de la República del Más Allá, -en esta ceremonia- mi homenaje.
Este texto examina no sólo el sistema escolar, en general, sino -de modo específico- la básica, la media y la superior. Quizás hay reiteraciones, pero no se diluye el norte, es decir, el propósito de reedificar una escuela capaz de fundir en el aula al hijo del taller y al hijo de palacio. Es el esfuerzo que, en miniatura efectúa el Colegio Saint George y que retrata la notable película “Machuca”. Así el magisterio efectuará un aporte a la atenuación de los abismos que escinden a la chilenidad.
Más aun, acorde con lo enseñado por Arturo Jauretche, se aspira a que los contenidos programáticos sean criollos y no forasteros, es decir, que vigoricen la identidad y no profundicen el descastamiento. Y en estas dos esferas: lo social y lo nacional el Proyecto MECE y la Reforma han fracasado. Fracaso rotundo y despilfarro cuantioso. Y lo señalado lo verifican certámenes como el SIMCE y la PSU. Peor aun, hoy se consolidan como algo normal, segmentos del paisaje como la Cordillera o el Pacífico, la existencia de planteles para “picantes”, “mediopelo” y “palogruesos”. Así del aula brotan tres repúblicas distintas, tres Chiles cuyos ciudadanos se desconocen… Todo ello por efecto de un sistema escolar clasista reverenciado como lo conveniente por el modelo neoliberal impuesto por el régimen militar y perfeccionado por la “democracia”.
La disciplina escolar -y este es otro tema de mi obra- ha sido vulnerada. Es el afán de los “progres” enquistados en el MINEDUC que apuntan a demoler “los enclaves autoritarios”. Algo jamás visto en el país: se multiplican los desacatos a los educadores. Maestros que son objeto de agresiones físicas y verbales por alumnos y apoderados. De modo frecuente las víctimas son las profesoras y me pregunto ¿en que queda el feminismo beligerante de esos elegantes impulsores light de la modernidad y de la postmodernidad si no las protegen ante esas manifiestas cobardías? Mis amigos, esto es fruto de la confusión entre democracia y anarquía que -tarde o temprano- se pagará muy caro.
Me refiero también en este libro a dos nuevos tipos de analfabetismo. Mientras la ignorancia abecedario retrocede a un 5.2% y la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria festeja su 86º aniversario avanza el denominado “analfabetismo funcional”… Millones de chilenos leen, pero no entienden el contenido de lo leído. El otro morbo es el “analfabetismo tecnológico”. Es más antiguo, consubstancial al sistema, pero hoy es más notorio. Se manifiesta en que el aula enseña todo o de todo… hasta idioma chino mandarín, pero no a trabajar.
Eso de proponer una “educación para el trabajo productor” suena a raro hasta en los oídos de miles de docentes para los cuales toda su labor es de pizarra, tiza y saliva. Ello empalma con el desprecio atávico por las manualidades y el rechazo actual por la profesionalización temprana. También hunde su raíz en la anacrónica separación entre teoría y práctica y en la torpe prohibición de trabajo infantil y adolescente. Estos temas aquí se discuten y con argumentos. Argumentos extraídos no de experiencias extranjeras, sino de la vida misma con sus rigores y exigencias. Estamos, pues ante un texto iconoclasta que choca con prejuicios ancestrales y contra otros de factura reciente.
La nuestra es una guerra difícil, dificilísima, pero el Centro de Estudios Chilenos CEDECH la libra pese a las dificultades. En la brega nos iluminan figuras emblemáticas como Simón Rodríguez… A renglón seguido reflexiono: Simón Rodríguez ¡pero si ningún colega conoce a ese gigante! Mis amigos, aquí para ser figura emblemática -aunque no se lea- hay que exhibir apellidos alemanes, franceses o sajones. Lo criollo es ordinario y se descarta. En función de la tesis pedagógica de ese notable venezolano proponemos una escuela nacionalizadora y tecnologizadora.
El texto contiene reflexiones sobre la función docente, investigativa y difusional de la Universidad. No sin contrastar el mensaje luminoso y la obra patriótica de otro venezolano, Andrés Bello, con la gestión opaca y hasta turbia de rectores como Jaime Lavados y Luis Riveros. Estos más preocupados de negocios esquivaron siempre la reincorporación de quienes fuimos exonerados de las cátedras.
Queridos contertulios, imposible en esta velada reseñar todos y cada uno de los temas analizados. Lo cierto es que -como señalara un lector- el libro es un informe de autopsia. Quien lo escribe, un médico forense. El cadáver, el sistema escolar. Este recinto una oficina de Servicio Médico Legal, o mejor dicho, una morgue. No obstante, no habrá velatorio, sino afanes milicianos por reconstruirlo.
Debemos, comunitariamente, aceptar como reto a la imaginación pedagógica proyectar con cabeza nacional una genuina reforma. La actual ha fracasado porque es “más de lo mismo” y producto de presiones del Banco Mundial. Y si digo Banco Mundial digo imperialismo. Si señores, “im-pe-ria-lis-mo” y no “globalización” como los “progres” quieren que se diga.
Este libro que se entrega a vuestro juicio exhibe portada de color rojo porque quiere ser capa de torero. Sin embargo, para estoquear el toro y ganar rabo y oreja se necesitan centenas de banderilleros que maten al miura de la miopía borreguil, de la mediocridad ministerial, de la vocación de calco… Colosales tarea propongo, pero no podría refugiarme en el cómodo silencio. Mi vocación socrática me acicatea a formular críticas y propuestas, aunque sé que siempre acecha el peligro de la cicuta.
En la carátula de esta obra que hoy entrego al veredicto ciudadano figura Gabriela Mistral y no por su condición de poetisa o Premio Nobel de Literatura, sino porque es nuestra colega que explicita un original discurrir pedagógico. Está en nuestra misma barricada. No la aplaudimos por las Rondas Infantiles ni por los Sonetos de la Muerte, sino porque propicia una educación gratuita y no pagada, una educación pública y no privatizada, una educación nacionalizante y no cosmopolita, una educación tecnologizante y no palabrera. ¡Honor a su memoria!
No nos asustan obstáculos y trampas. Se sabe que el lapso más obscuro de la noche es cuando está a punto de amanecer. Entonces, simbólicamente, en ánforas azules de cálida emoción, brindo por la aurora que adviene”."
La Declaración Final de la Primera Reunión entre Cuba y Venezuela para la Adopción de la Alternativa Bolivariana para las Américas detalla la consecución del compromiso mutuo de ambos países para apoyarse en su esfuerzo de transformación social. Permite juzgar la verdadera acción de sus respectivos gobiernos. Entre los puntos más importantes se encuentra especialmente la inauguración este año de más de 1.200 centros gratuitos de atención a la salud en Venezuela gracias a la ayuda de unos 30 mil médicos cubanos en dicho país. Además, garantizarán la formación de 40 mil médicos venezolanos par garantizar la permanencia del sistema de salud.
En cuanto a la educación, el acuerdo trata del acceso actual de 1.262. 000 venezolanos a la alfabetización (Misión Robinson I) y a la educación secundaria (Misión Robinson II), con el apoyo del Estado cubano. Luego de esta campaña, Venezuela debería ser declarada segundo país latinoamericano libre de analfabetismo.
Costa Rica, mujer a la espera del rally presidencial
Golpeadas, preteridas eternas, “ninguneadas”, violadas, asesinadas cuando brinda la ocasión, en fin, las mujeres han echado a andar y es difícil que se detengan antes de que el fiel de la balanza no indique que se ha establecido el equilibrio en la sociedad. Los tiempos de la mujer en casa están muertos, sólo que no quieren los varones reconocerlo; en la opresión del otro sexo pierden el espejo donde verían la suya. Pero no por mucho más, ellas entraron en política con todo, y les encanta lustrar espejos. En Costa Rica ella tiene un nombre: Epsy Campbell.
Lagos Nilsson - Pieldeleopardo.com Revista latinoamericana de cultura y política
“La discriminación racial es ejercida por todas aquellas personas e instituciones que se colocan desde la perspectiva del grupo racial dominante (...) para perpetuar la supremacía blanca. Una supremacía que se fundamenta en el poder del hombre blanco, por lo cual la discriminación racial parte del menosprecio de lo no blanco junto con el de lo no masculino. La discriminación racial pasa entonces desde las bromas 'bien intencionadas' hasta por las políticas socioeconómicas que colocan a las personas de determinado grupo racial y étnico en una condición de marginación política y de pobreza, sin los canales correspondientes para que de manera colectiva puedan salir de esa condición”.
En 2002 a Epsy Campbell Barr, costarricense, economista, feminista, música y dirigente social devenida en conductora política la reconocieron como la más diligente diputada del año. ¿Quién es Epsy Campell?
Es una diputada negra, joven, bien parecida, inteligente, audaz y –una metáfora– de armas tomar. Pertenece a un partido integrado por fuerzas dispares y heterogéneas, desde la vieja izquierda hasta iglesias protestantes. Se podría decir cercano a lo que se conoce como social-democracia. Una organización de centro izquierda.
EL ESCRITOR RACISTA
La diputada Campell, al revés de muchos políticos, suele ser clara y tajante. Lo es en su rechazo al TLC entre Costa Rica y Estados Unidos tanto como en su denuncia del racismo y el machismo y consecuente bregar por la igualdad de oportunidades para las minorías.
Como ocurre en el Cono Sur americano con la nación mapuche, sistemáticamente reducida en número e influencia por los guarismos oficiales, en Costa Rica lo oficial es que la población de ascendencia africana –afroamericanos, que el término no es válido únicamente para los negros estadounidenses– no llegue al tres por ciento del total nacional; ella afirma que roza el diez.
Epsy Campbell conoce en carne propia la lucha por ser reconocida, respetados sus derechos. Proviene de una familia vinculada al arte: una de sus hermanas es bailarina y la otra escritora. Creció como la mayor parte de los latinoamericanos; asediada por las limitaciones. Y como la mayoría de las mujeres de este continente, parió joven a su hija mayor, Epsy Tahisha, que estudia medicina: a los dieciocho.
La actual diputada –a la que los costarricenses no verían mal en la presidencia de la república– ama la música: saxo y flauta traversa, que tocaba en la Orquesta Sinfónica Juvenil.
Una de sus luchas más sobresalientes fue la acusación de racista que arrojó sobre el ya fallecido escritor Joaquín Gutiérrez, por el contenido de uno de sus relatos, Cocorí: historia de un niño negro que se enamora de una chica blanca. Cocorí es descrito como parecido a un mono.
En rigor quienes sostuvieron la demanda de racismo contra el cuento –y el escritor– fueron su hija mayor, Epsy Tahisha Campbell, y un compañerito de escuela. Pero sin duda fue la actual diputada la que coordinó y dirigió a los padres y al movimiento que logró –pese a que en 1996 los tribunales fallaron que no existían elementos racistas en el texto de marras– que Cocorí fuera quitado de la lista de libros que recomienda el ministerio de Educación.
Gutiérrez, que murió en 2000, hizo algunas correcciones al texto del relato, las que probarían a sus detractores la existencia de elementos racistas. De cualquier modo la polémica se arrastra desde antes del recurso de Tahisha y su condiscípulo. Gutiérrez –también editor y amante de los gatos, que residió algunos años en Chile– siempre negó esos contenidos.
Recién llegada a la política de balcón –resulta elegida en febrero de 2002– esta cuarta entre las mujeres afroamericanas que ocupa un asiento en el congreso de su país, no parece dejarse ablandar –algunos dirían domesticar– por el oropel de su investidura ni la cuantía de la dieta.
Pronto el Partido Acción Ciudadana deberá efectuar un balance y fijar posiciones y estrategias: seguir hasta el final o intentar frenar al torbellino Epsy, que le permitió nada menos que romper con el bipartidismo de décadas en el país.
Fuentes
Agenda de las Mujeres - (http://agendadelasmujeres.com.ar) Televisión de Costa Rica - (www.teletica.com) Mujeres Hoy - (www.mujereshoy.com) Banca Mundial de Mujeres, sección Chile - (www.finam.cl) Portal CIMAC de información femenina - (www.cimacnoticias.com) Informe desde San José.
Domingo, 08 de Mayo de 2005 00:44 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Empresa de EE UU, ligada al ex presidente George Bush padre, quiere remover glaciares chilenos para sacar oro
Crónica Digital - 6 de Mayo de 2005
La firma Barrick Gold, donde aparece asociado el ex presidente norteamericano George Bush, busca remover en Chile más de 20 hectáreas de glaciares para extraer oro y otros metales, denunciaron organizaciones ecologistas. Debajo de esos milenarios glaciares, ubicados en el Valle San Félix, en la III Región del país, se encuentran fabulosas reservas de oro, plata y otros metales que la transnacional estadounidense pretende explotar con la aprobación del gobierno chileno, según afirman. Sara Larraín, directora ejecutiva de Chile Sustentable, condenó la avaricia y obstinación de los directivos de ese conglomerado al improvisar propuestas técnicas que no han sido usadas antes en ninguna parte del mundo. En un informe a la Comisión Regional del Medio Ambiente en la III Región, directivos de la Barrick afirmaron que la remoción de glaciares ha sido exitosa en minas que esa transnacional posee en Asia Central, antecedentes que son puestos en duda por expertos internacionales.
Según la organización no gubernamental ningún glaciólogo, ni centro científico, ni estudio conocido avala los riesgos ecológicos que esa empresa hizo en la República de Kirguistán (ex Unión Soviética) donde desarrolló un proyecto similar. "No existen a nivel mundial experiencias exitosas que respalden el proyecto de remover glaciares en los Andes", insistió Larraín al referirse al proyecto denominado Pascua Lama, que se pretende ejecutar en los lugares conocidos como Toro 1, Toro 2 y Esperanza. Recalcó que lo que pretende hacer Barrick en Chile es un peligroso "experimento" que hará desaparecer importantes glaciares al sacarlos de la cuenca donde naturalmente se formaron alterando todo el ciclo hidrológico asociado a esas cuencas. Denunció además que la transnacional norteamericana contaminará los hielos con arena para que transiten camiones y maquinarias, que seguramente producirán derrames de aceite y combustibles. Explicó asimismo que al cortar y sacar los hielos de su nicho acelerará el derretimiento al exponerlos a temperaturas atmosféricas.
Tales preocupaciones son compartidas por el glaciólogo Bernard Puyaud del Centro Científico IRD de Francia, que realiza actualmente investigaciones en glaciares chilenos en la zona Sur. "No existe experiencia sobre remoción de glaciares, y removerlos en esas condiciones es destruirlos, pues su existencia se debe a las características de cada cuenca", explicó Puyaud durante una conferencia del Comité para el Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO. Chile Sustentable, junto a organizaciones de agricultores y comunidades de la Cuenca del Huasco demandaron al gobierno, y en especial a las autoridades del Medio Ambiente de III Región, que informen a la sociedad chilena sobre estos planes. Pidieron que se presenten los estudios hidrológicos que aseguran el traslado de los glaciares no afectará la provisión de agua en el nacimiento de los ríos Tránsito y del Carmen, ubicado en esa Región del norte del país. Para los habitantes y agricultores de esas extensas zonas el agua vale más que el oro, insistieron los demandantes. Según organizaciones ecologistas el proyecto, del cual ha trascendido muy poco a la opinión pública nacional, ya está virtualmente aprobado por el gobierno chileno y comenzará a ejecutarse el próximo año.
Lunes, 09 de Mayo de 2005 17:20 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Por Helio Jaguaribe Clarín - Buenos Aires - 8 de Mayo de 2005
La crisis psicológica de Argentina con Brasil fue muy oportuna. Oportuna porque reveló sin formalmente comprometer al presidente Kirchner, su estado de ánimo en relación a la política exterior brasileña, y brindó así al gobierno de Brasil la oportunidad de adoptar convenientes medidas correctivas antes de que la crisis psicológica se convirtiera en política.
Visto en su superficialidad inmediata, el episodio es una manifestación del resentimiento. Resentimiento del presidente instruido por el éxito del presidente obrero, del paí###ás educado y civilizado de Latinoamérica por la importancia internacional de una de las sociedades más heterogéneas del mundo, en la que elevados niveles de cultura coexisten con más de un tercio de la población privada de educación.
Un país, sin embargo, que con su enorme heterogeneidad, tiene un PBI que es casi cuatro veces el de la Argentina y dispone del más importante parque industrial del Tercer Mundo.
Detrás de esos aspectos hay cuestiones mucho más serias, que exigen una atención inmediata. Se trata de comprender la situación de países como Argentina y Brasil en el mundo y, a partir de un lúcido entendimiento de esa situación, de formular e implementar las políticas más convenientes.
El proceso de globalización, exacerbado por el gobierno Bush, está conduciendo a la mayor parte de los países del mundo y, ciertamente, a los sudamericanos, a convertirse por un lado en meros segmentos indiferenciados del mercado internacional y, por otro, en provincias del imperio norteamericano. Los países europeos escapan a ese destino por haberse integrado como Unión Europea. Países continentales como China e India, disponen de masa crítica para asegurarse su supervivencia histórica.
La Argentina no dispone de forma aislada de esa masa crítica. Brasil, un país semicontinental, podría alcanzarla por sí solo si no fuera por su bajísimo nivel de integración social, que lo vuelve sumamente vulnerable a las presiones externas.
Para corregir su perfil social, Brasil necesita, si todo se desenvuelve razonablemente, del transcurso de por lo menos tres generaciones, o sea, de cerca de medio siglo. La historia, sin embargo, no le dará más de 20 años. Y si las cosas se mantienen como están, con tasas anuales de crecimiento económico inferiores al 6%, Brasil se convertirá, mucho antes de ese plazo, en un mero segmento del mercado internacional y en una provincia más del imperio.
¿Qué hacer entonces? Hay una sola respuesta. La creación con la Argentina de una alianza sólida, confiable y mutuamente provechosa, a partir de la cual se consoliden el Mercosur y la Comunidad Sudamericana de Naciones. Juntamente con todo esto importa que estos dos países emprendan un gran esfuerzo sostenido de desarrollo económico y social. Si se alcanza ese doble objetivo -que es absolutamente factible-, Argentina, Brasil y los demás países sudamericanos se convertirán en un importante interlocutor internacional independiente.
Si no se lo alcanza, se volverán rápidamente meras expresiones geográficas, controladas a nivel local por las grandes multinacionales y dirigidas internacionalmente por Washington, aunque conserven las apariencias formales de la soberanía -bandera, himno, ejércitos para desfiles y hasta elecciones-. Elecciones en las que independientemente de a quién se elija, los elegidos se verán obligados, lo quieran o no, a seguir las directivas del mercado internacional y de Washington.
La llave para la supervivencia histórica de Argentina y Brasil y, con ellos, de los demás países del continente, es la creación, entre los dos, de una sólida, confiable y mutamente beneficiosa alianza estratégica. La historia es implacable con los estúpidos. Es hora de una alianza argentino-brasileña o de la irreparable pérdida, para ambos países, de su destino histórico.
“Los versos del tipógrafo huraño” (Autoedición, 2004), se titula el último libro del poeta Miguel Morales Fuentes (Capitán Pastene, 1939), quien reside actualmente en Antofagasta. Es un texto lleno de evocaciones, a su lar lleno de bosques, espejos donde jugaba a ser agua y los vientos de su juventud con los cuales dibujaba guijarros y manzanas. Morales residió en Santiago en la década del 60 y 70 donde se desempeñó como tipógrafo en editoriales; compartió con Pablo Neruda, Pablo de Rokha, Jorge Teillier, Rolando Cárdenas y empezó a construir en silencio una obra breve, contemplativa, ajena a las modas y vanguardias, que lo hizo popular entre los poetas y lectores avezados.
Esta publicación es un texto antológico, versos publicados en trípticos, en revistas de la época, en hojas que distribuía en la biblioteca nacional y en los bares donde compartía con sus amigos. Por sus páginas desfilan atardeceres en su pueblo natal, un caballo encerrado en un closet, el perro Fulgencio de Armando Rubio, los ríos de Angol, un hospital donde lo visitó la Muerte vestida en arpillera.
Los códigos que emplea nos recuerda la poesía de los autores chinos como Li Po, y ciertas huellas de la poesía alemana, de cual es experto, en autores como K.H. Bodensiek, Gunter Grass, Ingebor Bachmann, Hona Bodden, George Forestier, Paul Celan. Un tiempo de arraigo, el hombre busca su Destino en medio de la naturaleza; lo único que importa es la vida en paz, sin guerras ni autodestrucción. El tiempo se detiene para dar cuenta de los túneles donde la lluvia es una desolada nación.
“Los versos del tipógrafo huraño” reconstruyen miradas perdidas de un Santiago que no existe, lugares donde los huesos se doblan, viejos talleres de imprentas con sus linotipias y faroles, los rumores de la noche con libros y ventanas. Todo el poemario de Miguel Morales Fuentes está impregnado de nostalgia. Recuerda su época de tipógrafo con un sueldo miserable, el frío en su lugar de trabajo, las tertulias con poetas ya desaparecidos y siente que se está quedando solo en el norte de Chile, con gaviotas, poemas, amores que no existen.
El libro está dedicado a sus hijas Marieta y Paula. En la introducción hay un breve poema-prólogo escrito por José María Memet: “El tipógrafo huraño”: “Se llama amigo quien sabe soportar el hambre / y es capaz de prestar una sonrisa cuando cuesta levantarse / Y cuando la imprenta de la vida está vacía / porque todos han ido hacia la guerra / Se llama amigo quien sabe tipear el recuerdo en el corazón de los que quedan”.
Miguel Morales Fuentes es autor de “Elegía y regreso” (Santiago, 1966); “El herrero y su noche” (Universidad del Norte, Antofagasta, 1972).
Es cofundador del Grupo Tebaida de Arica y de la revista homónima. En Santiago mantuvo Ediciones Tebaida en la década del 60 y 70 con siete números. Poemas suyos aparecen en las revistas “Cormorán” y “Delfín” en Buenos Aires, “Mundo nuevo”, revista latinoamericana editada en París: “Visión de la poesía chilena” de “Road Apple, Review”, Nueva York. En Chile su obra ha sido ignorada por la crítica y está ausente de las antologías. Recién en 1992, fue integrado a la muestra de poesía chilena “Juntémonos en Chile”. Hace un par de años el Ministerio de Educación, Sede Antofagasta, le entregó una distinción por su trayectoria literaria. El año 2000 ganó la beca del Consejo Nacional del Libro y la Lectura para que escriba y publique la presente obra.
A 60 años de terminada la Segunda Guerra Mundial en Europa, la única potencia que salió realmente gananciosa del conflicto, Estados Unidos, se encuentra ejerciendo una supremacía global que obtuvo 40 años después de finalizada aquella lucha, con la caída del bloque soviético. Y debe decirse que lo hace con una resolución que muchos nos atreveríamos a calificar de temeraria, pero que, de todas maneras, sacude al mundo y no da visos de frenarse en un futuro próximo.
Ahora bien, todo este ímpetu está articulado, más allá de su arrogancia, con una inteligencia política que especula con quizá demasiados imponderables a la vez.
En Medio Oriente, la Unión está practicando un complicado ajedrez que pasa por la semificción de la democracia iraquí; por la relación amenazadora y llena de suspenso que Washington establece con el gobierno de Irán, y por el manejo de diversas opciones para derrocar al régimen sirio. Éste es otra de las bestias negras de Washington, en la medida que, más allá de sus innegables restricciones a la democracia, resulta intolerable por su irreductibilidad a los designios estadounidenses e israelíes.
En Irak, bajo el paraguas militar de la ocupación, los iraquíes han elegido un gobierno que no representa a una sustantiva cantidad de los habitantes del país, los agrupados en torno del sunnismo; pero que da presencia política a la reducida minoría kurda y, sobre todo, a la mayoría chiíta. No obstante, ésta, en su totalidad, se opone a la presencia norteamericana en su territorio, aunque en general no recurra -todavía- a las armas para repelerla.
De cualquier modo, los chiítas son indispensables al proyecto estadounidense de poner de pie a un Estado que sirva para tener a raya a la resistencia. Apelando incluso a una guerra civil entre chiítas y sunnitas. Claro que para que esta ecuación funcione, hay que tener en cuenta a Irán, patrocinador de los chiítas iraquíes y resuelto buscador de un poderío nuclear que le consienta sentirse hasta cierto punto seguro frente a la extorsión militar de sus enemigos.
¿Cómo hacer para destruir o contener al régimen iraní y, al mismo tiempo, asegurarse su cooperación en Irak?
Remover esta contradicción va a ser muy difícil para Washington, de modo que es probable que el dinamismo estadounidense elija en una primera instancia a Siria como próximo blanco, en vez de Irán.
En efecto, la rapidez de reflejos del presidente sirio, Bashir al Assad, le permitió escapar de la delicada situación en que lo había puesto el asesinato del ex premier Rafik Hariri en el Líbano, pero esto no significa que las presiones en su contra vayan a desaparecer.
Siria, Irak e Irán no son, sin embargo, los únicos problemas que enfrenta el hegemonismo norteamericano en Medio Oriente: sin hablar del problema palestino-israelí, la desestabilización estructural de Egipto y Arabia Saudita frente a la presión fundamentalista constituye un desafío mayúsculo y de impronosticable proyección.
Otros frentes
Las complicaciones no terminan en Medio Oriente. A nivel global, el crecimiento chino representa tanto una promesa como un riesgo: si hasta aquí se ha dado en una suerte de calma tecnocrática y brinda espectaculares posibilidades de ganancias para la inversión extranjera, la magnitud del crecimiento y las divisiones sociales que está impulsando pueden desestabilizar a la potencia más poblada del globo, dando lugar a tensiones difíciles de pronosticar.
En América latina, por fin, por primera vez desde la independencia, se están dando muestras bastante coherentes de querer configurarse como una región suficiente a sí misma. Falta mucho para ello, por supuesto, pero el fracaso norteamericano en imponer a su candidato en la Organización de Estados Americanos (OEA) y la cada vez mayor renuencia de los principales países del sur del hemisferio a plegarse a las razones del -gran hermano del Norte- para aislar a los gobiernos que no son gratos a éste (para el caso, los de Cuba y Venezuela) indican que la conciencia solidaria, siempre presente en las profundidades del pueblo, pugna ya con la suficiente fuerza como para expresarse en las superestructuras políticas.
Por si esto fuera poco, en México fracasó la movida del presidente Vicente Fox para cerrarle el camino al alcalde del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, hacia la jefatura del Ejecutivo.
López Obrador es un crítico del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá. Y fue la presencia popular en la calle la que obturó la maniobra dirigida a lograr su desafuero. Nada es simple en el ajedrez del poder.
Martes, 10 de Mayo de 2005 19:25 ;?> No hay comentarios. Comentar.
"¡Oh! si a estas inteligencias nuestras se las pusiese a nivel de su tiempo; si no se las educase para golillas y doctos de birrte de los tiempos de audiencias y gobernadores; si no se les dejase, en su anhelo de saber, nutrirse de vaga y galvánica literatura de pueblos extranjeros medio muertos; si se hiciese el consorcio venturoso de la inteligencia que ha de aplicarse a un país y el país a que ha de aplicarse; si se preparase a los sudamericanos, no para vivir en Francia, cuando no son franceses, ni en los Estados Unidos, que es la más fecunda de estas modas malas, cuando no son norteamericanos, ni en los tiempos coloniales, cuando están viviendo ya fuera de la colonia, en competencia con pueblos activos, creadores, vivos, libres, sino para vivir en la América del Sur ... Mata a su hijo en América del Sur el que le da mera educación universitaria". (Obras Completas, Tomo II, Pág. 115).
Nuestro Plan
"A un plan obedece nuestro enemigo: de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan". (Revista Patria, 11 de Junio de 1892).
Miércoles, 11 de Mayo de 2005 19:33 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Días atrás, por cuestiones del momento, un joven dominicano de 19 años, mató de una puñalada a un muchacho español. El miércoles pasado se difundió que el asesino era un “sudaca”. Unos cincuenta jóvenes, y no tan jóvenes, se aparecieron en tren de guerra en el populoso barrio de Villaverde, uno de los que tienen mayor cantidad de inmigrantes. Allí apalearon y dieron golpes a cuanto “sudaca, moro o negro encontraron”. Cuatro de ellos fueron hospitalizados. También quemaron o destrozaron comercios de inmigrantes, a gritos de “fuera del barrio todos los negros”... Un centenar (otra fuente dice centenares) de miembros de fuerzas antidisturbios pusieron orden en el barrio, sin detener a ningún atacante.
Al día siguiente, el jueves 5, la “operación limpieza étnica” continuó con más bríos. En los comercios de inmigrantes, con sus puertas cerradas, se veían cartelitos lamentando y condenando la muerte del joven español asesinado. Esta vez si fueron centenares de policías. Pocos inmigrantes que salieron a las calles, fueron apaleados. Ningún extranjero del barrio envió sus hijos a las escuelas.
Los policías patrullaban las calles donde los revoltosos voceaban consignas insultantes, de franco corte racista. El diario “El País” informó que entre los hispanos atacantes participaron “jóvenes de extrema derecha y de extrema izquierda”. Esta mezcla es inquietante y máxime si actúan de acuerdo.
Probablemente, las grandes ciudades españolas estén temiendo que les ocurra como en barrios de otras urbes, donde cuando etnias no blancas se aglomeran en algún sector desvalorizan las propiedades. Eso ocurre en Londres, Nueva York, Washington, París, etc. Frases agresivas se leen en paredes de barrios madrileños. Es la primera vez que esto ocurre en la Capital del Reino, aunque actos vandálicos contra inmigrantes se han visto en los últimos años, en varias oportunidades, en Gerona, Tarragona, Almería y Murcia, “con muertos”, viéndose carteles en comercios prohibiendo la entrada a inmigrantes”.
“A la caza de blancos”
Se recuerda que las tensiones racistas en Europa se reactivaron en varios países europeos a partir de mediados de marzo pasado, cuando fundamentalistas islámicos asesinaron a un cineasta holandés que atacaba sus creencias religiosas. La reacción de grupos de los Países Bajos fue también violenta. Se destruyeron decenas de escuelas, mezquitas y lugares de oración islámicos y casi ningún medio difundió los graves hechos.
El diario “Le Monde”, el 15 de marzo pasado, denunciaba, utilizando por primera vez la expresión “racismo anti-blancos” por agresiones imputadas contra ellos por los negros en pleno París, que en ocasiones han provocado muertes. El sitio francés de Internet Voxnr, que se llama a si mismo “nacionalista revolucionario y solidarista”, dice que esas reacciones pueden ser “efectos colaterales” de lo padecido por el grupo de rap Sniper, que “conoció muchos sinsabores por haber apoyado a la resistencia palestina”.
El Comité contra la Discriminación Racial de la ONU en marzo pasado recomendó a Francia que “tome medidas para que los gitanos que transitan o se estacionan en su territorio, puedan gozar de los derechos humanos... que tengan acceso a la educación y la salud"... En la entrada a ciertos pueblos se muestran carteles en la ruta advirtiendo: “Prohibido acampar a personas trashumantes”.
Otro escándalo en Francia, en plena recordación del 60 aniversario de la liberación de prisioneros de los campos de concentración nazis, fueron “las actitudes obscenas e irrespetuosas de algunos jóvenes estudiantes franceses durante visitas a Auschwitz”, según “Le Monde Diplomatique” en español de marzo último.
Desde este año lectivo en Francia se prohibió que las estudiantes musulmanas concurrieran a escuelas públicas portando el islámico shador cubriendo sus cabezas. Lo mismo proyecta Dinamarca, donde también piensan prohibir el sacrificio de corderos en rituales judíos e islámicos. En ambos países esas medidas ya aplicadas o proyectadas plantean polémicas políticas y religiosas. En Suecia se hacen sentir quejas públicas contra la “discriminación” de las mujeres árabes por usar shador.
En un panel televisivo en Londres, hemos escuchado a un islámico decir que “nuestras mujeres visten como la Virgen María y nosotros como Jesús”. En la misma ciudad vimos una manifestación de protesta de negros africanos que se consideraban discriminados, encabezados por una gran pancarta diciendo, en clara alusión al colonialismo y la esclavitud: “Nosotros estamos acá porque antes ustedes estuvieron allá”. Con esa frase están recordando también a los europeos que, cuando los precisaron para reconstruir Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, se los fue a buscar con promesas varias para hacer los trabajos más duros. Ahora, con la robotización y otros avances tecnológicos ya no son indispensables, se los quieren sacar de encima.
En fin, el racismo en Europa ha aumentado, como en Estados Unidos, después del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York. Los inmigrantes islámicos pobres, son mirados como terroristas potenciales. No ocurre lo mismo con los millonarios, cuando 15 de los 19 atacantes suicidas de aquel 11 de setiembre fueron árabes sauditas de buena situación económica. Y se dan a veces ejemplos más o menos masivos, insultando en las canchas de fútbol a los negros o árabes, como también “sudacas”, que juegan en el equipo adversario. Las organizaciones antirracistas han vuelto a recordar y ponderar últimamente una sentencia como ejemplificadora del Tribunal Penal Internacional de Arusha en diciembre del 2003, condenando a tres periodistas responsables de “medios del odio”, después de tres años de audiencias, a las penas máximas. Los dos primeros acusados, Ferdinand Nahimana y Asan Ngeze manejaban una radio extremista cumplirán condena de por vida. El tercero, Jean Bosco Barayagwiza era director de una revista llamada “Machete” pasará 35 años de reclusión. Este trío se dedicó entusiastamente a incitar al odio y estimular al genocidio de Tutsis, la étnia minoritaria de Ruanda."
"En la crisis entre Argentina y Brasil se halla la ausencia de un proyecto cultural común"
El País, Montevideo, Mayo de 2005
En la raíz de las fricciones entre Argentina y Brasil se halla la ausencia de un "proyecto cultural común", explicó a El PaísAlberto Methol Ferré, docente de historia latinoamericana en la Universidad de Montevideo y de la Academia Diplomática de la Cancillería. Methol fustigó tanto a Argentina como a Brasil porque están enfrentando el asunto de la integración desde sus intereses nacionales y no como conjunto. Señaló que las fricciones continuarán en tanto no haya una "revolución cultural" en la región que implique el conocimiento mutuo de los aliados.
¿A que se deben las diferencias, ahora públicas, entre Argentina y Brasil?
En el fondo la cuestión es cultural. Estamos, en el Mercosur, en un proceso de transición entre una larga historia de países solos, que vivieron y se las arreglaban solos, al desafío de pensarnos en el conjunto. Y eso es muy difícil, porque aún económicamente integrados, cada país arma su estrategia política desde su interés nacional, sin pensar en el otro. Yo pregunto: ¿cuántos uruguayos o argentinos conocen la estructura económica de Rio Grande do Sul, que lo tienen al lado? Ninguno y si ninguno sabe, cómo quieren comerciar con él. ¿Y en cuántas escuelas o liceos uruguayos o brasileños se enseña historia argentina, por ejemplo? En ninguno. Entonces es imposible que tengan un diálogo de integración política cuando no saben cómo se formó el Estado del otro, quienes fueron sus pensadores más importantes, qué es lo que piensan en definitiva.
¿Por qué ahora Argentina sale a la pelea con Brasil?
América del Sur está dividida en dos: la zona lusoparlante y la hispanoparlante. Las dos regiones son casi iguales en población y recursos; la única diferencia es que una está concentrada en un país (Brasil) y la otra en nueve. Argentina que es un enano en comparación con Brasil, se cree grande y golpea la puerta brasileña para exigir un trato igualitario. Y si yo digo que Argentina o Uruguay o cualquier otro país sudamericano es igual a Brasil, digo una verdad jurídica, pero una mentira real. Brasil tiene más población, más recursos y además, tiene fronteras con todos los demás países, entonces Lula no tiene más remedio que pensar en ser el líder del continente. Argentina lo que tiene que hacer es liderar a los hispanos, que además están todos enojados con Brasil, y pensar en una estrategia común a sus ocho hermanos y ahí sí, en igualdad de condiciones sentarse a negociar con Brasil.
Argentina argumenta que Brasil quiere ser líder pero sin pagar ningún costo...
Para ser líder uno tiene que darle algún beneficio al liderado. ¿Y qué es lo que da Brasil? Nada. Retira a su candidato a la OMC y en vez de darle el apoyo al otro sudamericano, que es el uruguayo Carlos Pérez del Castillo, se queda callado. ¿A quien van a votar? ¿Al proteccionista europeo Pascal Lamy?
¿Es insalvable el problema?
Es insalvable en la medida en que no se den cuenta de que hay que tener un proyecto común. Brasil sólo, en el escenario mundial, es otro enano. Y Brasil también está aprendiendo, como se aprenden estas cosas de la integración, a los tumbos, dándose contra la pared, como supongo vamos a seguir durante varios años más.
Por Ángel Guerra Cabrera La Jornada - Jueves 12 de mayo de 2005
La impopularidad es una predestinación para los gobernantes que se subordinan incondicionalmente a las políticas neoliberales. Estas llevan a la inconformidad generalizada contra el régimen existente, que puede manifestarse mediante la insurrección civil -casos de Argentina, Bolivia y tres veces Ecuador- o canalizarse electoralmente como en Brasil y Uruguay. Otro ejemplo es Perú, donde la popularidad del presidente Alejandro Toledo ha menguado a tal extremo que circula un chiste calificándola de "margen de error". Pero no es chiste que podría ser derribado en cualquier momento por una rebelión de masas.
Por eso es tan elocuente la alta aceptación de Hugo Chávez entre los venezolanos. Chávez ganó el referendo revocatorio de 2004 con casi 60 por ciento de los votos, a pesar de tener en su contra a los medios de (in)comunicación de su país y del mundo, a la oligarquía criolla con sus inmensos recursos económicos y al gobierno de Estados Unidos, que entregó sumas millonarias a la oposición golpista. Pues bien, un sondeo divulgado recientemente nada menos que por Datanálisis -encuestadora muy ligada a la contrarrevolución venezolana- muestra que Chávez -después de siete años en el poder- goza de más de 70 por ciento de popularidad, por encima de cualquier otro mandatario en América continental. El sondeo atribuye con razón el alza en su popularidad a los programas sociales que ha puesto en práctica, pero se abstiene de analizar que éstos serían imposibles de llevar a cabo por la mayoría de los gobiernos de América Latina -tengan o no petróleo- por la simple razón de que su compromiso con el neoliberalismo los obliga a restringir cada vez más el gasto público a no ser para subvencionar banqueros u otros magnates. La incidencia de las "misiones" -nombre con que han sido bautizadas- en la calidad de vida de la mayoría de los venezolanos ha sido muy benéfica, una vez que, entre otros logros, han proporcionado atención médica gratuita a quienes nunca tuvieron acceso a ella, educación a cerca de 2 millones de analfabetos y capacitación pagada a cientos de miles de desempleados, precios muy por debajo del mercado para la canasta básica y disminución del desempleo a través de los programas de desarrollo endógeno. Y está por dar inicio un gran impulso a la reforma agraria que trasformará radicalmente el campo.
Pero, más allá de su incidencia en las condiciones de vida material, las misiones cobran significado por su impacto espiritual, liberador del ser humano, al estar unidas a una voluntad política de promover su activa participación en la toma de decisiones por el poder. Esto se manifiesta claramente por los cientos de movimientos de raíz popular que se levantan en Venezuela: de vecinos, de trabajadores, de campesinos, de indígenas, de mujeres. De modo que no sería aventurado afirmar que las misiones llevan en sí semillas de ese socialismo del siglo XXI que Hugo Chávez ha afirmado que es necesario inventar.
Chávez, además, ha dado vuelo inédito a la política exterior venezolana, fraguando alianzas en el ámbito latinoamericano y mundial con gobiernos que se niegan a aceptar la unipolaridad que pretende Washington en la esfera internacional y dando pasos muy concretos en la integración económica, política y cultural de América Latina, valorada por Bolívar y Martí como asunto de vida o muerte para los pueblos de la patria grande ante la existencia de un Estados Unidos agresivo y expansionista. Máximo exponente de esta idea son los acuerdos cubano-venezolanos como parte de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que sientan sólidas bases de una fraterna interrelación y unidad entre los dos estados. Más que una suma, constituye una multiplicación de las fuerzas y recursos de ambos.
La política de justicia social, equidad y participación popular en lo interno y de independencia en lo externo ha elevado enormemente la autoestima de los venezolanos como colectividad humana, reforzada por su decisivo concurso en la derrota de los planes imperialistas y oligárquicos contra la revolución bolivariana. Todo ello explica la popularidad de Chávez y a la vez el odio visceral que siente hacia él el gobierno de Bush II, que ahora pretende negar a los venezolanos el sagrado derecho a armarse para defender su patria. Sin embargo, vivimos nuevos tiempos latinoamericanos y prueba de ello es que la reciente arremetida de Washington para aislar a Caracas ha resultado un rotundo fracaso.
aguerra12@prodigy.net.mx
Jueves, 12 de Mayo de 2005 21:17 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Hace más de 120 años terminó el cañonear de la Guerra del Pacífico -como todas las guerras injusta y en beneficio real de quienes no combatieron-. Hoy el gobierno de Perú se muestra ofendido con el gobierno de Chile. No faltan en ambos países quienes acicateen el desencuentro. El escritor habla de Lima y de un río. De cosas importantes. De asuntos que unen. En definitiva de amor.
Pieldeleopardo.com Revista latinoamericana de cultura y política - - - - - - - - - -
Lima es una ciudad mujer y su niebla un vestido de seda gris que sensualmente la envuelve. Tiene largas uñas pintadas de rojo y gruesos labios que besan el aire que respiran los hombres. Lima es una ciudad pasional. Tiene un pasado formidable y un futuro promisorio.
Lima es peligrosa. Posee una sociedad clasista y algo que es peor, racista. En cierto modo, deshumanizada. Todas las noches brilla el metal de los cuchillos. Fulgen dando tajos de luz. Los delincuentes irrumpen desde las pérfidas sombras, desde la oscura miseria del hombre.
Lima tiene el peligro propio de un puerto que es ciudad. Lima está sobrepoblada, de todas partes del país vienen a ella en busca de un futuro mejor. Lima es una ciudad de hermosas mujeres y aquella belleza surge de las distintas fusiones étnicas.
Wiracocha aún vive en el corazón de los peruanos y sigue siendo el padre de todos los seres vivientes. Wiracocha es hijo del sol y de la luna. Encarna la fecundidad de la vida y el triunfo sobre la naturaleza.
En general, Perú es un país que se podría caracterizar por poseer una tristeza metafísica, como si extrañaran los gloriosos días de apogeo del imperio inca o en el peor de los casos, la injusta y desequilibrada bonanza virreinal. Sus gentes viven al borde del llanto y al amanecer miran al cielo esperando la esplendente luz del sol, aunque las nubes la filtren y la grisácea luminosidad oscurezca e ilumine el oceánico horizonte.
La citada fusión de etnias hace de Lima una ciudad atractiva. Hay una enorme diversidad indígena. También japoneses, chinos, blancos, negros y todas las mezclas posibles entre estas razas.
En la gastronomía ocurre algo similar y es lo que hace a la cocina peruana extraordinariamente refinada. Prolijas preparaciones que ofrecen un resultado irresistible. Posee una enorme variedad de productos que en más de un platillo también fusiona a la selva, la sierra y el mar, las tres regiones geográficas de este ancho y ajeno país.
EL RÍO DE ALEGRÍA
A propósito de ancho y ajeno estuve hace pocos días en Chaclacayo, un pueblo distante a treinta y cinco kilómetros de Lima, a orillas del río Rímac, el río hablador, por los sonidos de las piedras que arrastra, situado hacia el interior, hacia la sierra, donde vivió sus últimos años y murió aquel gran escritor indigenista que fue Ciro Alegría. En Chaclacayo siempre sale el sol y muchos limeños van en su búsqueda cuando ya no soportan la casi permanente niebla que cubre a la capital.
Leo por estos días las memorias de Alegría, Mucha suerte con harto palo, donde en breves capítulos narra sus vivencias y recuerdos con la característica sencillez, realidad y profundidad que se aprecia en todas sus novelas. El ordenamiento y notas de estas memorias póstumas pertenecen a Dora Varona, alumna suya en Santiago de Cuba y compañera de los últimos años de su vida, quien además hace de editora.
Nos dice que Ciro Alegría falleció de una hemorragia cerebral en la madrugada del día 17 de febrero de 1967, a la edad de cincuenta y ocho años, estando ella embarazada de su cuarto hijo. También nos señala que varias noches, antes de la definitiva, él despertó sobresaltado, abrió la ventana y estuvo escuchando largamente las voces profundas que lo llamaban, desde el río de su infancia, en una trágica advertencia. De hecho, dos días antes de su muerte, Alegría nos deja un premonitorio artículo:
“Aquí en Chaclacayo, por estos tiempos, me despierto tarde la noche y oigo sonar poderosamente al Rímac. Puede ser que el río despierte a mi memoria ancestral, pues generalmente duermo de un tirón. Imagino entonces que algún drama telúrico puede estar ocurriendo. ¿No ví tantos cuando vivía en los Andes? Pienso en los habitantes de la sierra y también en quienes han armado sus chozas en el llano, cerca de la ribera del río. Es una sensación peruanísima, de riesgo y solidaridad, la que experimento”.
El Marañón es el río de su infancia y elemento unificador en su primera novela La serpiente de Oro, un torrentoso río situado en el norte del Perú, que al unirse con el Ucayali forman el Amazonas.
El Marañón nace en la laguna de Huayhuash, se navega en balsas y a orillas de él se sitúa el villorio de Calemar, donde transcurre gran parte de la novela y cuya fiesta más importante dura quince días y está dedicada a la Virgen del Perpetuo Socorro, protectora y patrona del caserío. En ella, se le reza y se le solicita buenas cosechas. Se bebe chicha, cañazo y masato, este último es una especie de mazamorra de yuca que los indios de la selva mastican y escupen dejándola fermentar en recipientes de madera.
En la selva se cree que Dios es el árbol más alto o el río más grande. La voz del autor es la voz de otro balsero más. Narra, reflexiona y describe. Nos dice como el puma azul, en la imaginación de los pobladores, era el causante de tantas muertes de cabras. Cómo los picados de uta, una enfermedad propia de los valles del Marañón, irremediablemente morían con sus rostros desfigurados. Cómo los cholos e indígenas chacchan (mastican) hojas de coca hasta lograr una cetrina bola en sus bocas, contemplando desde las puertas de sus bohíos, el atardecer a orillas del río.
Y finalmente como el ingeniero Martínez Calderón desde la cumbre de un cerro determina llamar a su soñada empresa minera “La serpiente de oro” después de observar con detención desde lo alto del cerro Campana cómo el Marañón, a pleno sol, semejaba una serpiente dorada, sin saber que al día siguiente la Intihuaraka, una serpiente venenosa de piel amarilla, delgada y ágil, le mordería el cuello para después desaparecer como una cinta de oro entre el verde follaje de la espesura, y él, a las pocas horas, morir en la soledad del paisaje con la fiebre y los estertores propios de un cuerpo fatalmente emponzoñado.
Quizás el españolizado protagonista de esta novela olvidó, por exceso de cristianismo, invocar a Wiracocha como también encomendarse al espíritu del río con esta simple y hermosa oración de los balseros:
Río Marañón, déjame pasar: eres duro y fuerte, no tienes perdón. Río Marañón, tengo que pasar: tú tienes tus aguas, yo mi corazón.
----------------------------- * Escritor chileno. Reside en Lima.
Por José Steinsleger La Jornada - Jueves 12 de mayo de 2005
"Envueltos en el torbellino de este tiempo de guerra, condenados a una información unilateral, sin la suficiente distancia respecto de las grandes transformaciones que ya se han consumado o empiezan a consumarse y sin vislumbrar el futuro que va plasmándose, caemos en desorientación sobre el significado de las impresiones que nos asedian y sobre el valor de los juicios que nos formamos".
En un escrito de inicios de la Primera Guerra Mundial, Sigmund Freud agrega: "Creemos poder decir que nunca antes un acontecimiento había destruido tanto el costoso patrimonio de la humanidad, ni había arrojado a la confusión a tantas de las más claras inteligencias, ni echado tan por tierra los valores superiores. Hasta la ciencia ha perdido su imparcialidad exenta de pasiones..." (La desilusión provocada por la guerra, 1915).
El padre del sicoanálisis se sorprendería al ver que hoy, avanzando un nuevo siglo, los hijos y nietos del humanismo burgués continúan rindiendo acrítico tributo a aquellas "claras inteligencias" confundidas. Thomas Mann exigía a los intelectuales explicar, santificar y profundizar los sucesos guerreros. En un poema, el "místico" Hermann Hesse enviaba mensajes de amor a los soldados y 93 intelectuales y científicos de primera línea (Max Planck, Gerard Hauptmann, Wilhelm Röentgen) firmaron un comunicado exaltando "... la santa herencia de un Goethe, un Beethoven y un Kant".
El imperio alemán perdió la primera guerra (1914-1918; 8 millones de muertos, 20 millones de heridos) y 25 años después perdió la segunda (1939-1945; 55 millones de muertos, 35 millones de heridos, 3 millones de desaparecidos). Después vino la tercera, más solapada, contra todos los pueblos "subdesarrollados", y anteayer, en Moscú, los jefes de la cuarta guerra mundial (guerra "preventiva" contra los pobres del mundo) ya no hablaban de "guerra" sino de "paz", "libertad" y "democracia".
De haber estudiado a Lenin, Freud hubiese entendido que al imperialismo no le basta con aceitar una política calculada de exterminio y saqueo mundial. Y si el humanismo burgués de nuestros días tuviese algo de la ética y moral que asegura tener, pondría el acento en las causas y razones que engendraron a Hitler, en lugar de acomodar y reacomodar la memoria y la historia de los pueblos con el lema de batalla de Thomas Hobbes (1588-1679): "pensar es calcular". ¿Qué hubiese sido aquel cabo de brocha gorda sin la cuerda que le dieron conservadores, liberales y socialdemócratas europeos?
El alemán Friedrich Nietzsche compró el huevito de la violencia y la ley del más fuerte: "No os avergonzéis del odio y de la envidia que anidan en vuestros corazones. Es bueno el odio y bueno ser envidiado. ¿Es la buena causa la que inclusive santifica la guerra? Yo digo que es la buena guerra la que santifica todas las causas" (Zaratustra).
Luego, el francés Georges Sorel puso el huevito a hervir, el italiano Gabrielle D'Annunzio le echó la sal, Benito Mussolini se lo comió, Hitler lo escupió y la banda de George W. Bush lo globalizó. Huevo infecto que rechaza las ideas igualitarias, propugna la idea del hombre superior y aboga por la violencia; la ideología nazifascista sigue vigente porque Estados Unidos, Israel y la Unión Europea la ejecutan a diario en los pueblos que somete y explota.
El llamado humanismo occidental se apoya políticamente en dipsómanos incurables, como Winston Churchill. "Si yo fuese italiano -decía de Mussolini el inglés- estoy seguro de que lo habría apoyado de principio a fin en su victoriosa batalla contra los bestiales apetitos del leninismo... No pude menos que sentirme fascinado, como tantos otros, por su cortesía, su sencillez, la calma y serenidad con la que afronta tantas cargas y peligros" (1933).
En tanto, el abuelo de George W. Bush, los Rockfeller y los banqueros sionistas de Wall Street hacían negocios con los Krupp y Thyssen, posibilitando lo que el Tratado de Versalles prohibía: el rearme alemán.
Con británica hipocresía, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, Churchill dijo, refiriéndose a Mussolini: "¿Cómo es posible que un hombre, un hombre solo, haya precipitado a Italia en tan horrible tragedia?"
Lo mismo que hoy, a 60 años de la victoria del pueblo soviético y la resistencia europea sobre el nazifascismo, se preguntan quienes omiten las causas que llevaron a Hitler al poder, y prefieren creer que la guerra es inherente a la condición humana, y no una política pensada contra la vida con el propósito (ya no tan confuso) de perpetuar todas las formas de exclusión y dominación de los hombres.
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Jueves, 12 de Mayo de 2005 21:32 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Entrevista a Carlos Taibo, Profesor de Ciencia Política en la UAM.
Revista Fusión - Abril de 2005
La UE ha suscrito el Protocolo de Kioto. Ha acatado la emergente justicia penal internacional. Ha defendido la abolición de la pena de muerte o se 'ha mojado' en lo relativo al contencioso palestino- israelí. Esta sería la imagen de la Europa de las causas justas, pero existe otra que esconde elementos mezquinos en el desarrollo de su política y una franca sumisión a los dictados estadounidenses. Partiendo de esta idea, Taibo desarrolla en su último libro "No es lo que nos cuentan", una crítica a la Unión Europea realmente existente (Ediciones B).
-¿Qué es Europa en estos momentos y qué peso específico tiene en el panorama internacional?
-La UE es uno de los tres grandes núcleos del capitalismo global. Creo que su relieve económico difícilmente es discutible. En el ámbito de su inserción internacional creo que hay dos circunstancias distintas. La UE despliega una política comercial común que no es edificante, ya que se asienta en la ratificación de los elementos más negativos de la lógica de la globalización capitalista. Por otro lado, en el terreno político carece de una diplomacia común, algo que algunos analistas interpretan como elemento saludable, ya que de emerger esa política común probablemente obedecería a reglas del juego impresentables como son las de EEUU.
-Europa versus USA. ¿Realmente ambos bloques están tan alejados?
-No lo creo. En las esferas de poder de la UE no hay un proyecto alternativo al de los EEUU. Es muy significativo por ejemplo que Francia y Alemania hayan bajado mucho el tono de la contestación de la política norteamericana que exhibieron hace dos años. Y otro ejemplo más cercano: si bien el presidente Zapatero retiró los contingentes militares presentes en Iraq, no ha seguido ninguna medida adicional que contribuya a fortalecer la idea de que hay una ruptura objetiva con respecto a una relación de supeditación.
-¿Qué hay detrás de ese retrato romántico de una Europa volcada con las causas justas y con los valores?
-Hay una adulteración dramática de la realidad que merece la pena desmantelar. Esta falsedad se asienta en la sugerencia de que sigue existiendo un modelo de capitalismo social europeo distinto del norteamericano. Tenemos que preguntarnos si al cabo de dos decenios de políticas neoliberales desplegadas por todos nuestros gobiernos, tiene sentido seguir manteniendo esta ficción. Otro de los datos que dibujan un mito de la UE es el que sugiere que a su amparo no hay mayor problema con los derechos y libertades, ignorando los efectos dramáticos que han tenido legislaciones antiterroristas y normativas draconianas aplicadas a los inmigrantes. Un tercer mito es el que sugiere que la UE por su cara bonita es un agente internacional comprometido con la causa de la justicia, de la paz y la solidaridad en abierta ignorancia de que, por ejemplo, lo que Francia hace en Africa Subsahariana no es más edificante que lo que EEUU protagoniza en Oriente Próximo.
-Has comentado alguna vez que al proyecto de la UE le sigue faltando alma y eso se ha demostrado por ejemplo en la fría adhesión del pueblo al Tratado constitucional. ¿Qué quieres decir con falta de alma?
-Hablamos de un proyecto tecnocrático, burocrático, alentado por las élites fundamentalmente económicas. Y eso quiere decir que falta todo lo demás: participación popular, entusiasmo, debate abierto. Carencias que han sido evidentes a lo largo de las semanas previas a la consulta popular de la Constitución europea.
-Las críticas coincidían en señalar que esta Constitución se había elaborado de espaldas a los ciudadanos. ¿Cómo conseguir que la UE avance hacia fórmulas realmente democráticas?
-Sinceramente, creo que la UE no quiere avanzar hacia fórmulas genuinamente democráticas. El déficit democrático es una especie de condición sine qua non para que las cosas sigan funcionando de acuerdo a las claves que se han desplegado históricamente. Si la población participase en la toma de decisiones, si discutiese críticamente el proyecto de la UE se empezarían a exhibir hendiduras tan graves que nos encontraríamos ante un escenario completamente diferente.
-¿Cómo se puede prescindir del espíritu democrático cuando ha quedado patente el poder del pueblo en la calle, haciendo sonar su voz?
-El problema aquí es que la ciudadanía no necesariamente no está de acuerdo, sencillamente, pasa. El escenario es distinto. Es más fácil de manejar la desidia que la oposición franca. Era difícil encarar una situación donde la mayoría de los ciudadanos se oponían a una guerra en Irak. Ahora ni se oponen, ni aplauden, sino que prescinden de cualquier tipo de discusión.
-Algunos critican que la UE no tenga una política exterior definida y se resigne a ocupar un papel secundario en el panorama internacional. ¿Crees que sería posible articular una política exterior común cuando existen intereses tan dispares entre los países miembros?
-Es muy difícil, más aún cuando el Tratado y las normas anteriores al Tratado reclaman unanimidad para diseñar esa política exterior. Conviene preguntarse cuál sería el perfil de esa política exterior común en el caso de que emergiese, y conviene también que nos liberemos un tanto de optimismos extremos. El problema es doble: por un lado está la ausencia de esa política exterior común pero por otro, el perfil final de esa política exterior común -que sí existe en el terreno comercial-, estaría asentada como ahora, en el despliegue de la lógica del intercambio desigual, en el expolio de los países más pobres, etc. Dicho esto, a lo mejor no deja de tener alguna ventaja el hecho de que los estados miembros de la UE no se pongan de acuerdo en este tema.
-Primero nos visita Condoleezza Rice, ahora Bush. ¿Qué hay tras esta reciente ronda europea?
-Un gesto de agradecimiento del presidente norteamericano Bush a la mayoría de los gobernantes de los estados miembros de la UE por el tono cada vez más aquiescente que estos últimos están demostrando hacia los EEUU. Antes me refería a que Francia y Alemania habían bajado mucho el tono de oposición a la política norteamericana. Bush recoge este guante y señala que está dispuesto a abrir una nueva etapa de cordialidad en las relaciones. A mi entender los que al final se han bajado los pantalones han sido los gobernantes europeos y no el presidente norteamericano.
-Dices que cada proceso de ampliación de la UE ha estado relacionado básicamente con aspectos militares y económicos. Por el contrario la imagen que nos venden de cada nueva ampliación es: riqueza cultural, étnica, valores, etc. ¿Cómo es la Europa que en realidad se está construyendo?
-Si te parece, voy a reformular la pregunta. ¿Qué es lo que los empresarios europeos buscan en la Europa central y oriental? Pues mano de obra barata para explotar, materias primas y energéticas allí donde las haya y un mercado razonablemente prometedor. Creo que es ésta la sustancia del proceso de ampliación por mucho que se adobe con un discurso impregnado de valores y de argumentos aparentemente políticos. Creo que la Europa de los mercaderes está experimentando un importante reflotamiento en los últimos años y digo esto porque el discurso dominante parece apuntar la circunstancia contraria, sugiriendo que la Europa de los mercaderes está reculando en provecho de un proyecto más impregnado de valores morales y de condiciones políticas. Por desgracia esto no es así.
-¿Qué papel real desempeña en este momento la OTAN?
-Es un elemento central de la estrategia de EEUU en orden a garantizar un control sobre lo que ocurre en el plano militar en la Europa occidental. Lo que pasa es que la posición oficial de los gobernantes norteamericanos parece mostrarse cada vez menos propicia a utilizar la OTAN, quizás porque el unilateralismo abrasivo del presidente Bush desaconsejaba activar instancias que implicaban de alguna forma consultar con los aliados. Esto es un comportamiento poco inteligente por parte de los gobernantes norteamericanos. La OTAN sigue siendo un elemento central para poner en vereda eventuales tentaciones de contestación de la hegemonía estadounidense del lado de la UE y en este sentido ha acabado por desempeñar algunos papeles que hace años hubiese sido difícil adjudicarle. Por otro lado, la OTAN también ha sido una pieza clave en la defensa planetaria de la economía de mercado y, con ella, en la globalización capitalista actual. Por eso, sigue siendo también la principal apuesta militar de la UE.
-Después de todo lo comentado, ¿piensas que es posible una Europa diferente? ¿Eres optimista al respecto?
-No soy extremadamente pesimista. El objetivo fundamental de la campaña de la izquierda social, no necesariamente de la izquierda política, en este referéndum era promover una discusión crítica. No ya sobre el Tratado constitucional sino sobre la propia UE y a mí me parece que mal que bien, hemos sembrado esa semilla. Hay muchas gentes que empiezan a tomar en consideración si no somos demasiado generosos con la UE y esto probablemente va a dibujar un horizonte diferente. Pero no nos engañemos, la tarea será a largo plazo. Detrás de esa Europa de los mercaderes y esa Europa fortaleza creo que hay otros horizontes más estimulantes, posibles y que aún podemos procurar.
Viernes, 13 de Mayo de 2005 12:09 ;?> No hay comentarios. Comentar.
En entrevista con Babab Almudena Grandes habla de su libro pero también de la literatura, a la que define como "el pilar que me sostiene y que sin embargo cada vez tiene menos importancia en la vida"; de su primera novela: Las edades de Lulú, el libro que la convirtió en escritora; de los premios literarios, a los que considera "más acuerdos comerciales que galardones"; y hasta de la Guerra Civil española "que además de matar a un millón de personas mató en todos los órdenes de la vida".
Babab: Usted en sus novelas siempre introduce el tema de la política pero en esta ocasión lo ha hecho de una manera menos militante, más sutil.
A.G: Sí, y eso hace que la novela sea más política y quizá más contundente que las anteriores. El personaje de Sara es un ejemplo de las víctimas de la Guerra Civil de las que no se habla nunca. Ella es una persona que nació mucho después de que acabara la guerra, pero que pagó las consecuencias de la guerra en su destino. Y esa sensación de inadaptación perpetua que sufre tiene que ver con el conflicto que no vivió.
B: ¿Cree que se deberían escribir más novelas sobre la Guerra Civil pero desde otro punto de vista o que ya está bien de hablar de ella?
A.G: Yo creo que sobre la Guerra Civil hay que escribir más pero de otra manera. Ya está bien de relatos heroicos. Hay que contar otras historias menos románticas, más brutales y que tienen mucho más que ver con lo que ha pasado en este país y con lo que está pasando ahora mismo. Hay que escribir de las consecuencias de la guerra en la clase política española, en la vida cotidiana, en la configuración de este país como nación. En España hubo una Guerra Civil sangrienta, feroz, salvaje, que mató a un millón de personas pero que mató muchísimas más cosas, que mató en todos los ordenes de la vida. Aquí todavía estamos pagando los platos de la Guerra Civil. La transición española en realidad no fue ninguna transición porque no se discutió ni se debatió. Se llegó a la conclusión de que lo más elegante y moderno era pasar página y eso impidió que se contaran otras historias que son las que a mi me interesan. Historias como por qué la izquierda renunció a la República, por qué existe en la actualidad un límite a la libertad de expresión, por qué no se puede cuestionar a la monarquía. Todo eso viene de la Guerra Civil y no se dice.
B: ¿Por qué cree que no hubo transición?
A.G: Porque la misma gente que estaba en el régimen anterior tomó las riendas de la democracia. Una transición se supone que es un cambio y no hubo cambio, sí se pasó de una dictadura a una democracia, pero los que manejaban los hilos eran los mismos, y el precio que se le puso al Partido Comunista y al Partido Socialista fue muy alto. Todo eso está generando ignorancia e incultura sobre cómo fueron las cosas.
B: Por lo que veo usted es una republicana convencida...
A.G: En los años 30 este país era un país modélico, estaba a la cabeza de Europa con una cultura y una legislación impresionante, y de todo eso no se ha vuelto a hablar. Sólo se dice que la República son obreros desalmados quemando iglesias. Sobre eso habría que escribir, nos están robando a los españoles una parte de nuestra historia. Antes de morirme me gustaría vivir una III República, pero es difícil porque no hay ninguna corriente de opinión organizada que se pueda oponer a la monarquía.
B: Sin embargo a los españoles parece gustarles la monarquía.
A.G: Porque desde el principio se vinculó al rey con la democracia y se le vendió a la opinión publica una especie de viaje paradisíaco pacífico y feliz a la democracia en el que estaba el rey como símbolo. Porque como durante 40 años la República había sido sinónimo de todo lo contrario y como los partidos políticos de izquierda cuando llegaron a España no hicieron nada por reivindicar la República, se instaló en el consciente colectivo nacional que el rey tenía que ver con la democracia, con Europa y con la prosperidad. Unos pocos intelectuales estamos intentando fomentar otro tipo de debate desde hace mucho tiempo, pero es difícil porque a las empresas periodísticas de este país no les interesa. Hay cosas que se caen por su propio peso como que la monarquía es un fósil histórico injustificable. En un país donde el primer artículo de la Constitución dice que todos los españoles son iguales ante la ley, que haya un rey es una contradicción.
B: Ahora que ha hablado del papel de los intelectuales me gustaría que me dijera si no cree que su compromiso político es cada vez menor.
A.G: Lo que ocurre en que al poder los intelectuales ya no le importan tanto. Hubo un tiempo en el que realmente los intelectuales tenían un peso efectivo sobre la opinión pública y eso les hacía respetables por el poder. Pero ahora los intelectuales se han vuelto miedosos porque en el fondo saben que los que no somos miedosos tampoco hacemos nada. Nos hemos pasado la vida firmando manifiestos y da la impresión de que no tienen un peso real en la sociedad y eso tiene que ver con la propia pérdida de importancia de la literatura y del pensamiento.
B: ¿Y eso tiene también algo que ver con toda la literatura basura que se está publicando?
A.G: No. Es verdad que se publica basura y que hay gente que la compra, pero tiene que ver con que la literatura en el XIX era la única puerta hacia lo maravilloso y estaba al alcance de una parte masiva de la población. La gente culta o con inquietudes leía. Y ahora escribimos para una minoría porque hay otras puertas como los mundos virtuales con los que no podemos competir. Eso ha hecho que la literatura tenga menos importancia social pero sin embargo está elevando la calidad de los lectores.
B: ¿Como son sus lectores?
A.G: A mi me gustan mucho y eso es una ventaja porque no hay cosa más horrible para un escritor que el hecho de que no le gusten sus lectores. Me escriben cartas la mayor parte para decirme que les han gustado mis libros. Pero hay otro porcentaje que me pide otro tipo de cosas como quedar conmigo para contarme su vida y que me sirva de argumento para una novela, lo que ya no me gusta tanto; o gente que me dice que una novela mía ha cambiado su vida y se ha separado de su marido, lo que me preocupa; o el otro día una chica que me dio las gracias por haber escrito Las edades de Lulú ya que después de leerla su marido era otro hombre completamente diferente, lo que le hacía muy feliz.
* Ana Anabitarte es corresponsal en España del periódico mexicano El Universal.
Chilenos y argentinos exigen el retiro de la minera canadiense
Rebelión - 12 de Mayo de 2005
El ecologista Javier Rodríguez Pardo se refirió a la carta que distintas entidades de Argentina y Chile le entregaron a la empresa minera canadiense Barrick Gold, en la Avenida Ricardo Lyon 222 en Santiago de Chile. Informa el dirigente ambientalista que Barrick no quiso recibirla pero la movilización de grupos de activistas rodeando el edificio con carteles sobre la contaminación minera y la firme decisión de no retirarse ante la exigencia de que figure el sello y timbre de la empresa, determinó que finalmente fuera aceptada. Fueron precisamente Javier Rodríguez Pardo, de Argentina, y César Padilla de Chile, los encargados de entregar la carta en el piso once donde tiene sus oficinas Barrick Gold, en representación de las comunidades y entidades que la firman, entre quienes se destacan las asociaciones de regantes y agricultores del Valle del Huasco, de Vallenar en Chile, la Pastoral Social de la Iglesia Salvaguarda de la Creación Alto del Carmen, en Chile, la Federación de Viñateros y Productores Agropecuarios de la provincia argentina de San Juan y Sanjuaninos Auto convocados, entre muchas otra agrupaciones de vecinos de ambos lados de la Cordillera de los Andes. La nota en cuestión es la siguiente:
Señores: Barrick Gold Corporation Presente
Con motivo de la realización de la asamblea anual de Barrick Gold en Toronto, Canadá, las comunidades y organizaciones de Chile y Argentina emitimos el siguiente comunicado:
Las comunidades del Valle del Huasco en Chile y de la provincia de San Juan en Argentina, como así también quienes hemos tomado conocimiento de la intervención minera fronteriza, nos oponemos a la explotación del complejo Pascua-Lama y Veladero que la empresa canadiense Barrick Gold lleva a cabo en la Cordillera de Los Andes.
El método extractivo minero a aplicarse en este frágil ecosistema, paradigma de las altas cuencas hídricas, naciente de las aguas donde emergen múltiples glaciares que alimentan comunidades y cultivos pueblos abajo, es incompatible con la actividad agropecuaria, forma de vida tradicional, desarrollo sustentable y futuro de las comunidades en ambos lados de la frontera.
El proyecto al que hacemos referencia usa compuestos químicos peligrosos entre los que se destaca el cianuro y el ácido sulfúrico, que generan desechos tóxicos, ácidos, metales pesados, libera el abundante arsénico encapsulado en la cordillera y contamina la tierra, las aguas, el aire, los acuíferos, bofedales y ríos.
Asimismo sostenemos que esta minería no aporta favorablemente al desarrollo local, regional y nacional. No genera empleos significativos y trae consigo pobreza, delincuencia, enfermedades, drogadicción, alcoholismo y prostitución. Las comunidades tampoco fueron consultadas respecto a la calidad de vida que impone esta minería.
La empresa no está en condiciones de asegurar y materializar las acciones de mitigación o reparación que promete en caso de accidentes, filtraciones, vertidos u otro tipo de contingencia como sucede regularmente con las actividades mineras.
POR TANTO, NO PERMITIREMOS EL SAQUEO DE NUESTRAS COMUNIDADES, LA DESTRUCCION DE NUESTRA NATURALEZA, CULTURA, SALUD Y SOBERANIA DE AMBOS PUEBLOS EXIGIMOS EL CESE INMEDIATO DE SU ACTIVIDAD MINERA.
EXIGIMOS ¡QUE SE VAYA BARRICK!
Santiago, 28 de abril de 2005
Coordinadora de Defensa del Valle del Huasco - Chile Consejo de Defensa del Valle del Huasco - Chile Pastoral Salvaguarda de la Creación, Alto del Carmen - Chile Asociaciones de Agricultorea y Regantes del Valle del Huasco - Chile Asociación Gremial de Turismom de Vallenar - Chile Comité de Apoyo a la Defensa del Valle del Huasco - Chile Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales - Chile Codeff Amigos de la Tierra - Chile Autoconvocados de San Juan - Argentina Red Nacional de Acción Ecologista - Argentina Federación de Viñateros y Productores Agropecuarios de San Juan - Argentina Asamblea de Autoconvocados de Esquel, Chubut - Argentina Sociedad Ecológica Regional El Bolsón - Argentina.
El olvido del aniversario de Bandung y la usurpación por la Unión Europea de territorios que no le pertenecen, indican un retroceso histórico a corregir desde el Sur
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Mientras el 60 aniversario del final de la segunda guerra mundial en Europa fue acogido con numerosos servicios informativos y actos recordatorios, el quincuagésimo cumpleaños de la conferencia de Bandung pasó casi desapercibido.
Esto es demostrativo de que se ha abierto un hiato entre las consecuencias que tuvo la derrota del Eje en 1945, que redundaron en la difusión universal de una conciencia liberadora, y la realidad de un presente gobernado, en el fondo, por los mismos criterios que habían presidido los desarrollos históricos del capitalismo tardío. Esto es, del imperialismo.
La conferencia de Bandung en abril de 1955 fue la exteriorización de la confianza de los nuevos estados poscoloniales de Asia y Africa. Todos, más allá de las diferencias que los separaban respecto de la actitud a adoptar respecto de los polos de la guerra fría, compartían la certidumbre de que una nueva época se estaba abriendo, signada por la necesidad de rechazar la odiosa supremacía colonialista.
El momento era favorable para hacerlo. Había terminado la guerra de Corea y de Indochina habían sido expulsados los ocupantes franceses. China pugnaba por ocupar un espacio en el concierto de naciones, del cual había sido separada por la cuarentena que Estados Unidos le había impuesto luego del triunfo de la revolución comunista. La India se insinuaba como una potencia emergente, mientras que en Egipto bullía la revolución acaudillada por Gamal Abdel Nasser y su promesa de la fundación de una nación árabe.
El escenario estaba ocupado por figuras descollantes. Chou en Lai, Jawaharlal Nehru, Ahmed Sukarno, Nasser, eran representantes de una generación de luchadores que habían logrado abatir el yugo extranjero y estaban provistos del carisma propio de la era de grandes cambios, precipitados con el ascenso revolucionario que venía verificándose desde los tiempos de la revolución francesa.
Pero Bandung tuvo un complemento, seis años más tarde, que redondearía el programa esbozado en la ciudad indonesia: la conferencia de Brioni, isla yugoslava en el Adriático, donde en 1961 el mariscal Tito, Nasser y Nehru dieron forma al Movimiento de los países No Alineados, MNA (o NAM, por su sigla en inglés, Non Aligned Movement), que definiría su postura en base a unos pocos pero estrictos principios rectores: preservación de la independencia, no pertenencia a ningún bloque militar, rechazo a la presencia de bases extranjeras, defensa de la autodeterminación de los pueblos y exigencia de un desarme "completo y general".
El eclipse de una ilusión
De entonces para acá, "mucha agua ha corrido debajo de muchos puentes rotos", para decirlo con una frase de André Malraux. Los países asiáticos convocados en Bandung y luego sumados al Movimiento de los No Alineados, en general han sido protagonistas de un crecimiento espectacular, bien que bastante alejado de las premisas solidarias que impregnaban a la época de la rebelión anticolonial; pero los otros han corrido un destino muy distinto: Yugoslavia ha desaparecido del mapa, dispersada en una miríada de miniestados carentes de todo peso específico; el nacionalismo árabe, laico y progresista, ha naufragado o ha dado lugar a regímenes opresores y a menudo corruptos, que tienen frente a sí la rebelión, furiosa pero aparentemente sin salida, del extremismo fundamentalista; y Africa ha retornado poco menos que a la época de las cavernas.
Determinante de este fracaso fue la caída de la Unión Soviética, cuya presencia daba lugar a una tensión bipolar que concedía cierto margen de maniobra a los países que no querían arrodillarse ante el diktat de una u otra de las superpotencias militares que se disputaban la primacía en el globo; pero también pesó mucho en ese resultado la permanente presión imperialista y asimismo el lastre significado por el atraso o el desconcierto político de sociedades demasiado heterogéneas y sobre todo demasiado primitivas, cosa que había supuesto un obstáculo muy difícil de vencer. No es casual que las experiencias nacionales exitosas protagonizadas por los países de Bandung se hayan dado en lugares connotados por una antigua cultura, como en el caso de China y la India, apoyadas por lo demás en una milenaria experiencia de administración burocrática.
Hoy, con otras características y de manera más oblicua aunque tal vez aun más destructora, el espectro de la tiranía occidental sobre los negocios mundiales está acosando a muchos de los países que en Bandung creían haber escapado del yugo. El carácter implacable de esa presión está disimulado por las buenas palabras, pero no es menos feroz de lo que lo era durante la época predatoria del colonialismo desembozado.
Los piratas de ayer se han metamorfoseado en los inversores de hoy. En vez de cuerpos expedicionarios vigilan legiones de ejecutivos con computadoras, sin que esto impida, cuando la necesidad lo exige, que a su presencia se añada la parafernalia militar que se encarga de poner en su lugar a quienes son reacios a escuchar las "sugerencias" que aquellos imparten. En ese momento, los consejos se transforman en órdenes.
Ahora bien, aunque el discurso "políticamente correcto" de las grandes potencias suele soslayar estas realidades, de cuando en cuando la comprensión arrogante de las relaciones mundiales se descuida y deja traslucir, incluso en los papeles, la conciencia despectiva que tiene respecto de los que otrora fueran sus vasallos, y la disposición a volver a instalar, de forma desembozada, la ley de la cañonera.
Desparpajo
La Constitución Europea que está en vías de aprobarse por estos días, por ejemplo, se arroga derechos sobre territorios que no le pertenecen, por cuenta de los antiguos mandantes coloniales. Entre ellos están las islas Malvinas y los archipiélagos australes sobre los que existe un expreso reclamo argentino de soberanía.
En el texto del documento se expresa que "los países y territorios no europeos que mantienen relaciones especiales con Dinamarca, Francia, los Países Bajos y el Reino Unido están asociados a la Unión Europea".
Esto implica, en el caso de las Malvinas (que el documento nombra como Falklands) el olímpico desconocimiento de los antecedentes que avalan nuestro reclamo y que se fundan en la proximidad geográfica, la continuidad geológica y los antecedentes de la historia, que arrancan del virreinato y culminan en el sangriento conflicto de 1982.
Títulos a los cuales se añadió una declaración expresa del Congreso argentino, que en 1990 provincializó a Tierra del Fuego y a todas las islas del Atlántico sur, incluidas las Malvinas.
Pasar por encima de estos datos es demostrativo de la arrogancia de que hablamos. La vieja-nueva Europa, cuyas diferencias con el coloso norteamericano no implican la inexistencia de coincidencias de fondo con este en lo que hace al reglamento de los asuntos mundiales, asume su papel en el reparto del poder con una tranquilidad colindante con el descaro.
Dudas
¿Qué posición tomó el gobierno argentino ante este atropello? No lo suficientemente enérgica, en apariencia. La Cancillería ha expresado "enojo y malestar" ante la asociación de las Malvinas y otras islas del Atlántico Sur, a la Unión Europea. Pero ese enojo no basta. En especial porque surge a destiempo, pues los contenidos de la carta orgánica de la UE tendrían que haber sido tomados en consideración por nuestros diplomáticos muchos meses atrás, ya que no era un documento secreto y había sido puesto a consideración de los ciudadanos españoles residentes en el país para que la votasen.
Pero la reacción del gobierno nacional ha sido, hasta el momento de escribir esta nota, insuficiente. Sobre todo porque es sólo reactiva, y no acude a la sede en la cual se debería tratar este tipo de problemas de aquí en adelante. Esto es, el Mercosur y la flamante Comunidad Sudamericana de Naciones.
Están volviendo los tiempos del coloniaje. La única manera de resistir con éxito a la presión de los supercolosos es formando una región aparte, que cumpla el mandato unitario de origen bolivariano y sanmartiniano, y que a la vez sirva de reparo y contrapeso al desparpajo imperial.
La necesidad de formar una nueva constelación geopolítica que involucre a los países sudamericanos debería implicar también el reexamen de la utilidad de la OEA. En la actualidad esta ve diluida su funcionalidad por los votos que en ella tienen muchos pseudo estados que no son otra cosa que las proyecciones en ultramar de viejas potencias coloniales.
Es hora de formar un nuevo consejo que agrupe a los países iberoamericanos, que conforman la casi totalidad de la población del hemisferio occidental al sur del Río Grande. El mundo está cambiando, y la reforma de los organismos internacionales, incluida la ONU, debería acompañar ese cambio.
En Bandung se halló un expediente para expresar un mundo ex colonial en ascenso. Hoy es indispensable forjar nuevos instrumentos institucionales para separarse de los que son regulados por quienes, si no son nuestros enemigos, tampoco son nuestros amigos, y para erigir barreras a su dinamismo, mientras generamos las fuerzas que nos son necesarias para seguir creciendo.
Por Ángel Guerra Cabrera La Jornada - Marzo de 2005
La asunción de la presidencia por Tabaré Vázquez, del Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría, significa que Uruguay y su experimentado movimiento popular ensanchan la franja de naciones encabezadas por gobiernos progresistas en América Latina. Con diferentes grados de radicalidad, estos gobiernos -que no son homogéneos ni enfrentan situaciones iguales- coinciden en ofrecer una mayor resistencia a las políticas recolonizadoras encarnadas en el ALCA y los tratados bilaterales de libre comercio, encaminados al saqueo de los recursos naturales y la anulación de las soberanías; o a los designios de subordinar los ejércitos latinoamericanos a la estrategia de Washington, como se demostró en la reunión de Ministros de Defensa del hemisferio el año pasado en Quito.
Se advierten limitaciones en la ejecutoria de algunos de ellos al no satisfacer las expectativas creadas en cuanto a una lucha frontal contra el neoliberalismo, pero se incurriría en grave miopía política si se subestimara su importante significación en la retoma del objetivo de la integración económica y política y la independencia de nuestra América. Antes de que llegaran a la presidencia Hugo Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Kirchner en Argentina y ahora Tabaré Váquez en Uruguay la única resistencia a las acciones recolonizadoras de Washington se levantaban desde Cuba o desde los movimientos sociales de la región. Los gobiernos existentes hasta entonces no ponían la menor objeción a los planes yanquis, bien porque estaban de acuerdo con ellos o bien porque no se atrevían.
Aunque la llamada globalización ha colocado una camisa de fuerza a los Estados latinoamericanos, reduciendo su capacidad de articular políticas auténticamente nacionales, hay ejemplos de que todavía quedan espacios para rebelarse contra el embate recolonizador en dependencia de la voluntad política de los gobiernos, de la correlación de fuerzas nacional e internacional, de su capacidad para gestar alianzas y lograr apoyo de masas a su actuación. Prescindiendo de Hugo Chávez, un caso excepcional por todo lo que su gobierno ha sido capaz de hacer en materia de recuperación de los recursos energéticos, de despliegue de una política exterior independiente, de programas sociales de hondo calado y de identificación entre gobierno y movimiento popular, hay que anotarle a Lula y a Kirchner el impulso al MERCOSUR como alternativa al ALCA y el haber abierto la puerta a Venezuela en este mecanismo. Los dos han sido muy activos junto a Caracas en la defensa de los derechos de los pueblos tercermundistas en la Organización Mundial de Comercio, donde Brasil fue el inspirador del grupo que impidió la imposición por Estados Unidos de sus condiciones en Cancún. Al mandatario argentino hay que reconocerle una consistente labor a favor del esclarecimiento de los crímenes contra la humanidad de las dictaduras militares y también la quita de una apreciable parte de la deuda externa defendida con gran firmeza y sentando un precedente muy valioso en América Latina. Ambos, unidos a Chávez y, en sus primeros actos de gobierno, a Tabaré, han constituido Petrosur, un ente petrolero sudamericano y también Telesur, que en breve comenzará a transmitir programas con la óptica latinoamericana. Tabaré reanudó en su primer día de gestión las relaciones diplomáticas plenas con Cuba.
De lo anterior deriva una cuestión clave para fortalecer la resistencia latinoamericana contra el imperialismo y es la necesidad de que los movimientos populares de la región brinden su apoyo en aspectos puntuales a estos gobiernos cuando actúan en defensa de los intereses nacionales. Esto es perfectamente posible siempre que no pierdan por ello su independencia política y crítica. Son las luchas antineoliberales y antiimperialistas de los movimientos los que han hecho posible el ascenso de estos gobiernos y nadie mejor que ellos sabe cuáles son las aspiraciones que esperan ver satisfechas por los mismos. Del otro lado está el agresivo derrotero antilatinoamericano que sigue la administración de Bush con sus continuas amenazas a Cuba, a Venezuela y a las insurgencias que por distintos caminos siguen los pueblos de Colombia y Bolivia, pero también más veladamente contra los demás gobiernos progresistas, que hace necesario que los movimientos populares se preparen para contrarrestar futuras agresiones con una solidaridad indeclinable, seguros de que en la unión está la fuerza de América Latina.
aguerra12@prodigy.net.mx
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Por Roberto Bardini Caracas (Venezuela)- 13 de Mayo de 2005
Las pruebas más contundentes sobre la existencia de la Organización de Estados Arrodillados, perdón, Americanos, consisten en que posee una página web y tiene una sede en 17th Street y Constitution Avenue, Washington DC.
Se comenta que, además de Estados Unidos, la OEA está integrada por más de 30 países. Los memoriosos aseguran que se creó en 1948, en Bogotá, con 21 miembros. El grupo inicial estaba compuesto por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Se dice que Cuba fue excluida en 1962 por presiones de Estados Unidos. A cambio, entre 1967 y 1991 ingresaron catorce países.
Así, los integrantes del organismo hoy serían 34. Con la excepción de Canadá que se habría sumado en 1990 el resto está compuesto, en su mayoría, por pequeñas islas que fueron colonias holandesas o inglesas.
Según fuentes confiables, estas ex colonias son las siguientes: Antigua y Barbuda (75 mil habitantes), Bahamas (250 mil), Barbados (280 mil), Belice (155 mil), Dominica (90 mil), Granada (120 mil), Guyana (900 mil), Jamaica (dos millones 200 mil), Santa Lucía (120 mil), San Vicente y las Granadinas (120 mil), Saint Kitts-Neves (65 mil), Surinam (400 mil) y Trinidad-Tobago (un millón 200 mil).
Si esto es cierto, el total de habitantes de las ex colonias es de cinco millones 455 mil. La cifra es menor que la cantidad de pobladores de El Salvador, el país más pequeño de América continental, al que la poetisa chilena Gabriela Mistral llamó “el Pulgarcito de América”. La nación centroamericana tiene seis millones 300 mil habitantes. Lo paradójico es que el voto de El Salvador en la OEA vale por uno y los de estas ex colonias valen por trece. Es más: el voto de San Cristóbal y Nieves, con sus 65 mil pobladores, tiene el mismo peso que el de México (cien millones de habitantes) o de Brasil (174 millones). La mayor parte de estos microestados está vinculada a la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth) y, en general, vive de espaldas a América hispana. En 1982, por ejemplo, durante la guerra de las Islas Malvinas se alinearon con Gran Bretaña.
Recientemente, el filósofo argentino Alberto Buela publicó en la web un artículo titulado “La OEA, ¡que parodia!”, en el que expresa algunas opiniones polémicas. “Si a estos trece inventos recientes, prohijados por los Estados Unidos e Inglaterra sumamos el voto cautivo de los pequeños países centroamericanos Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala más el voto insular de Haití y Dominicana, vemos cómo Estados Unidos tiene en la manga 20 votos casi seguros, siempre”, escribe Buela.
El filósofo se pregunta: “¿Qué sentido tiene, luego de medio siglo, seguir con una institución regional que sólo sirve a los intereses de Estados Unidos?”.
El ex embajador estadunidense Lewis Tambs, quien se hizo famoso por acuñar el término “narcoguerrilla”, se refirió dos décadas atrás con desprecio acerca de estos pequeños países. En Superando el síndrome de Vietnam, un ensayo publicado por el Departamento de Historia de la Universidad de Arizona en 1981, apuntó:
“Algunos de los llamados Estados-nación latinoamericanos lo son sólo en nombre. Consisten en una bandera, un equipo de futbol y un puesto en las Naciones Unidas. Llamarlos Estados soberanos es sólo una cortesía, una diplomática ficción”.
Esto es algo que deberían tomar en cuenta algunos integrantes de la Organización de Estados Arrodillados, perdón, Americanos, que generalmente acatan sin chistar las directivas de Washington.
Domingo, 15 de Mayo de 2005 19:40 ;?> No hay comentarios. Comentar.
Recordatorios República Dominicana Máximo Gómez en el ideario de las Antillas
Por Mercedes Santos Moray * 12 de Mayo de 2005
Máximo Gómez, el General en Jefe del Ejército Libertador, el genial estratega que algunos historiadores calificaron como el continuador del Libertador Simón Bolívar, en cuanto a lides militares, y justo émulo del talento de Napoleón Bonaparte, era un hombre de pensamiento político.
Autodidacta, como tantos hijos de la colonia y del nacimiento de nuestras repúblicas, se empinó sobre sus lecturas y se enriqueció igualmente con la experiencia, desde la universidad de la vida. Aquel soldado primero combatió en las tropas hispanas y padeció las contradicciones de la historia de su tierra natal, de la hoy República Dominicana.
Llegó con madre, hermanas y una gran pobreza al extremo oriental de Cuba, en la década de 1860, tempranamente acrecido en su sensibilidad humana, y desde la ética con que siempre dirigió su existencia, supo asumir como propia la herida más profunda que sufrían hombres y mujeres negros entonces, sometidos a la infamia de la esclavitud.
El mismo lo afirmaría en sus apuntes, y por amor al negro esclavo, comenzaría a conspirar contra el coloniaje español, a vencer las reservas de los cubanos, hasta sumarse en las primeras jornadas al grito de independencia, proclamado por Carlos Manuel de Céspedes en octubre de 1868.
Diez cruentos años de guerra también le hicieron madurar, y si al comienzo de la contienda sólo era un joven de 30 años, al concluir era un soldado curtido por las vicisitudes, que comprendía la gravedad de las divisiones en el campo patriota y veía el foso en el que caía la Revolución con el Pacto del Zanjón.
Entonces, desde su ideario político y su ética, rehusó los ofrecimientos generosos del Capitán General de la Colonia, Arsenio Martínez Campos, porque como lo proclamó: 'amé más la miseria cubana que el oro español'. Desde esa sólida convicción, Máximo Gómez sumó a la praxis militar la lección imperecedera de su moral, la que consolidaría su liderazgo entre las filas patriotas.
Y es que en este prócer dominicano-cubano -sus dos islas amadas, como él mismo solía decir-, el aliento revolucionario se manifestó como una constante. Organizó movimientos insurreccionales, todos fallidos, durante las casi tres décadas de su exilio y destierro, en las que confrontó su pensamiento con las ideas de otros patriotas antillanos como los puertorriqueños Ramón Emeterio Betances y Eugenio María de Hostos, así como con su compatriota, el general dominicano Gregorio Luperón.
Fue el único de nuestros padres fundadores que sobrevivió a la guerra, y cayó años más tarde, en medio de la misantropía que emergió en su vida, cuando padeció también -Martí se lo había dicho por carta, en 1892- la ingratitud probable de los hombres.
Es el progenitor de una idea sublime, la de ver unidas tierras de las Antillas mayores, su natal Santo Domingo -integra igualmente el costado haitiano de la isla-, Puerto Rico y Cuba. Este ideario fue una brújula en su pensamiento y en su acción revolucionaria, y debió apurar la amarga experiencia de la intervención primero y la ocupación ulterior de Cuba y Puerto Rico por el ejército de los Estados Unidos.
Debió sufrir, en su condición de demócrata confeso, al conocer las tesis esgrimidas en el propio Congreso de la Unión para legitimizar la injerencia en la guerra de independencia que entonces la Isla libraba contra España, bajo su dirección militar.
Algunos, al valorar las complejidades de aquellos momentos, las confusiones, reservas, intereses encontrados entre los patriotas cubanos, así como la insuficiente valoración y estudio de las manipulaciones de las autoridades norteamericanas, llegan a reducir el pensamiento del Generalísimo Máximo Gómez a acciones coléricas no exentas de ingenuidad.
Pero en las proclamas, cartas, declaraciones y sobre todo, en sus apuntes personales, Máximo Gómez denota la plena identificación con el ideario del Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, su fiel compañero de combates, antes y en medio del proceso iniciático de la guerra de independencia en 1895.
Así escribió a uno de sus más fervientes colaboradores, el cubano radicado en los Estados Unidos, José Dolores Poyo, en enero de 1899: 'no puede haber en Cuba verdadera paz moral que es lo que necesitan los pueblos para su dicha y ventura, mientras dure el gobierno transitorio impuesto por la fuerza de un poder extranjero, y por lo tanto, ilegítimo e incompatible con los principios que el País entero ha venido sustentando tanto tiempo y en defensa de los cuales se han sacrificado la mitad de sus hijos y desaparecido toda su riqueza.'
Y, sobre la presencia de los Estados Unidos en su querida Puerto Rico, el propio prócer manifestó, en febrero de 1899, en entrevista concedida al Journal of New York:
'Aquella es tierra preparada para el derecho y es, y debe ser, para nosotros antillanos, un gran dolor ver que mueren las esperanzas de hacer de ésta, que es una de las tres Grandes Antillas, la República que unida a la cubana y a la dominicana, fuese legítimo timbre de orgullo para nuestra raza realizándose así, y por modo completo, la aspiración constante de todos los corazones honrados y levantados. Jamás podré aceptar el tutelaje impuesto a nadie, a los pueblos.'
* Mercedes Santos Moray es escritora y periodista cubana, Doctora en Ciencias Históricas.
Martes, 17 de Mayo de 2005 16:22 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La escritora Marcia Flandes (Temuco, 1957), quien reside actualmente en la capital de la Región del Bio-Bío, Chile, publicó recientemente “Y el cuerpo se me rezaga” (Ediciones Etcétera, Concepción, 2004). El breve e interesante libro contiene una poética del erotismo, desarrollado a través de un espacio lingüístico fuertemente cohesionado, lleno de imágenes que recrean un mundo donde atrapa el sudor del tiempo y del ser amado, con referencias de Pablo de Rokha, Eduardo Anguita, Mafud Massis, en el uso de atmósferas intimistas pero con un lenguaje colosal a ratos e impregnados de ruinas, locura, pétalos que salen de su boca y se depositan en el lecho sobre el cuerpo horizontal del macho. El objeto de su deseo mental y físico.
Al poeta Tulio Mendoza, autor penquista, le dedica uno de sus mejores textos: “A ti, que curiosamente indagas: tengo unas terribles ganas de fornicarte las ideas/ con el descontrol de los violadores. / Poseer con lujuria cada página abierta / morder sin piedad tu idioma perverso”.
La autora juega con su cuerpo que se rezaga, el ansia de volar más alto de esas paredes de carne, dice. El título del poemario pertenece a un verso de Gabriela Mistral donde señala que “Y el cuerpo se me rezaga en cada vuelo”. Volar con las aves, con las nubes en un territorio mítico poblado de ángeles que están condenados a la humedad terrible del suelo animal. Su libro es un compendio de cuerpos fusionados por el calor del éxtasis sexual, en el idioma de los dioses nos plantea, sin dejarnos en claro a cuales.
En sus poemas está el vértigo de la carne en piezas de hoteles, dibujos del alma en la ansiedad del #######, en la humedad de labios que caen en óleos sin pinceles ni música de las orillas.
Marcia Flandes realiza de esta forma un aporte a la poesía escrita por mujeres en Chile en un espacio cultivado mayoritariamente por una poética masculina. Versos eróticos, no #######áficos. Versos del calor humano vividos y escritos por una artista en el sur de nuestro país. La forma de abordar los adjetivos nos recuerda a Winett de Rokha, Stella Díaz Varín, Olga Acevedo. Sobre todo en la construcción de imágenes llenas de delirios y pesadillas, en un tiempo como el actual donde la poesía está ensimismada con la palabra y no con la emoción.
Marcia Flandes es Directora de la Sociedad de Escritores de Concepción. Ha participado en los Grupos Literarios “Los artistas del acero” (1992); “Mano de obra” (1994).
Sus primeros poemas fueron publicados en la revista “El beso silabeado en el cielo” (1994); y sus cuentos en el folletín “las revueltas literarias” (1995) de la Casa del Andalién. Su primer libro se titula “Llamado subterráneo” (poemas y relatos) y fue editado por Ediciones La Letra Nueva (1995). En 1997 Ediciones Etcétera publica su tríptico “El canto de las imágenes”. En 1999 publica “El canto del verbo” (Editorial Cuadernos del Sábado). Junto al poeta Tulio Mendoza Belio realiza actividades de Gestión Cultural en conjunto con Universidades locales y el apoyo de la comunidad.
Organizadora de Ferias del Libro, recitales, eventos de narrativa y poesía, es una de las voces poéticas más destacadas de su generación.
LA NOCHE DE LAS MARIPOSAS MUERTAS
Marcia Flandes
Las alas de la noche siguen cayendo en el centro de la plaza mientras el y su poeta ven pasar el tiempo quebrado que rebota alrededor.
Impávidos se tocan los ojos para no dormir.
De tanto trasnochar por el mundo los sueños aparecen como fantasmas.
Acosan con tanto verbo suelto engañando a los ilusos que se detienen a observar todo el fulgor de las aguas.
Donde el fin de esta historia? Donde las mariposas ciegas? Todas las noches se transportan en una sola no amanece nunca.
No bastan los faroles amarillos no bastan los ojos bien abiertos.
El Mercosur no está pasando por un buen momento. Al parecer, los gestos de cordialidad esbozados en Brasilia, durante la cumbre sudamericano-árabe que se realizó allí el pasado martes, acercaron a los mandatarios argentino y brasileño. Pero los constantes roces en materia de cupos de importación, proteccionismo y asimetrías comerciales entre los socios principales de la asociación están desgastando el sentido de ésta y dan aliento a sus enemigos para volver a la carga con propósitos desintegradores, apuntados a diluir el acuerdo hasta reducirlo a un mero rótulo.
A la larga, es casi seguro que el Mercosur y la Comunidad Sudamericana de Naciones que debería configurarse como el ejemplo más alto de la voluntad de cohesión regional, llegarán a consolidarse. Pero las amenazas contra ambos son muchas y el tiempo es breve. Si no se cobra conciencia de algunas cuestiones esenciales, el recorrido hacia esa necesaria integración se verá sembrado de obstáculos y podrá empantanar el proceso durante un lapso imposible de prever.
Los temas centrales que hay que tener en cuenta son básicamente dos. El primero es que América latina se divide entre un segmento que habla castellano y otro que habla portugués. Ambos se equivalen en número, pero el segundo, que es Brasil, es un Estado-nación cumplido, con una política exterior madura que deviene de la tradición imperial de los Braganza, mientras que los países hispanohablantes son el fruto de la desintegración del imperio español, se dividen en una miríada de estados, carecen en general de coordenadas firmes en su política exterior (o cuando la tienen, como en el caso de Chile, está muy prevenida contra sus vecinos) y no cuentan, de manera aislada, con la masa de recursos humanos y materiales de que dispone Brasil.
El rol de líder de la comunidad sudamericana compete entonces, en forma clara, a Brasil. Pero será ilusorio que quiera ejercerlo sin tomar en cuenta las necesidades y aspiraciones de esos vecinos y, en primer lugar, de la Argentina.
No nos queda bien enojarnos y dar una pataleta por haber perdido, como consecuencia de nuestros propios y monumentales errores, el papel preeminente que tuvimos en América latina hasta la década de 1960. Pero ello no significa que no debamos esforzarnos por estructurar una política que sí pueda representar los intereses del sector hispanohablante y, asimismo, convertir a nuestra única ventaja competitiva frente a Brasil (nuestra declinante pero aun efectiva cohesión social), en un factor capaz de aportar cuadros intelectuales aptos para generar tecnología de punta.
Brasil podría entonces ser el líder del continente, pero la Argentina debería acompañar y complementar esa función al convertirse en el portavoz de sus hermanos en la lengua y en un concentrado de capital intelectual.
El frente cultural
Ahora bien, para que esta ecuación sea posible, hay que atender al segundo punto a que nos referimos. Que no es otro que el frente cultural. Entre países cuyas poblaciones fueron habituadas a una suerte de antagonismo -en el cual la pasión futbolística no representó un factor menor- y que, para colmo, se ignoran por completo salvo en algunos tipismos que podríamos considerar folklóricos, no es difícil fomentar las rivalidades. ¿Qué grado de conocimiento hay en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay sobre la historia de los restantes países? ¿Hasta qué punto existe una conciencia de que se trata de historias comunes y en qué medida se disciernen los mecanismos que la movilizaron? En una época en que, un poco de manera absurda, se ha puesto de moda pedir perdón por los crímenes cometidos por las generaciones anteriores, todavía hay quienes defienden -en Brasil, en especial- la guerra de la Triple Alianza, que arrasó al Paraguay y exterminó al grueso de su población masculina.
El conocimiento de nuestro pasado común y la capacidad para situar al presente dentro de esa perspectiva es indispensable para vernos como entidades consanguíneas, que se necesitan en forma mutua a fin de compensar las falencias de la una con los atributos de la otra.
Brasil, a despecho de su peso, es vulnerable a la presión externa, y ésta, si se produce en algún momento, buscará ejercerse a través de los vecinos susceptibles de ser instrumentados contra él.
Una asociación estratégica entre Argentina y Brasil, que tome en cuenta el desarrollo social, industrial y cultural de los dos países y no sólo los intereses coyunturales de algunos empresarios, es esencial para fundar un proyecto provisto de futuro.
De no ser así, todos seremos golpeados por un nuevo fracaso histórico.
"Los argentinos apenas si tendremos para pagarnos la comida de todos los días. Y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán ni para pagarse esa comida. Será el momento de la crisis deliberada y conscientemente provocada (...) No habrá entonces más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir. Llegará entonces el momento de afrontar las dificultades mediante la enajenación de nuestros propios bienes, como los ferrocarriles, la flota mercante o las usinas".
Las líneas anteriores pertenecen a El Plan Prebisch - Retorno al coloniaje, libro publicado en 1955, justamente cuando Argentina inició su relación con el Fondo Monetario Internacional. Esa prosa de trinchera -que parece redactada ayer nomás- pertenece a un “profeta cascarrabias” llamado Arturo Jauretche.
Abogado, ensayista y político, Jauretche nació en Lincoln, provincia de Buenos Aires, en 1901. En su juventud militó en el Partido Conservador pero después se enroló en las filas del sector radical encabezado por Hipólito Yrigoyen. En las luchas internas del radicalismo se opuso a la dirección aristocratizante de Marcelo Torcuato de Alvear.
Don Arturo no era hombre de academia o recintos universitarios, a pesar de su sorprendente cultura y su poblada biblioteca. Era un apasionado, un visceral que pasaba de la reflexión a la acción. En 1930 participó en las escaramuzas callejeras contra los regímenes conservadores de los generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo. En diciembre de 1933, empuñó un fusil y se destacó en los levantamientos armados radicales de San Joaquín y Paso de los Libres (Corrientes), donde fue capturado y enviado a prisión.
Junto con Raúl Scalabrini Ortiz, Gabriel del Mazo, Luis Dellepiane y otros, creó en los años 30 la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), que tenía su cuartel general en un sótano de Lavalle al 1700. Desde ahí continuó su lucha contra la conducción oficial de la Unión Cívica Radical, entonces dominada por el “alvearismo”.
A partir del 17 de octubre de 1945, Jauretche adhirió a los principios del naciente movimiento peronista. Algunos burócratas recién llegados al poder, temerosos de su energía, lo nombraron “funcionario”. Nada menos que a él, que era un político de raza y no soportaba ni escritorios ni oficinas. Así, desde 1946 hasta 1951 fue presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Después, optó por automarginarse y se convirtió en un sereno crítico de la segunda etapa del peronismo.
Sin embargo, luego del golpe militar del 16 septiembre de 1955, Jauretche volvió a la lucha política “en defensa de los diez años de gobierno popular”. Y durante la siguiente década denunció a casi todos los gobiernos y ministros de economía que continuaron con la “labor” de Prebisch, empezando por el insólito capitán-ingeniero Álvaro Alsogaray. Seguramente don Arturo tuvo fallas pero nunca se equivocó a la hora de señalar quiénes eran los verdugos internos de los argentinos.
En 1967, invitado a un programa periodístico de Canal 7, uno de esos “funcionarios” lo hizo enojar. Jauretche, que tenía 66 años de edad, desenfundó su pequeño facón de comer asados y lo corrió por todo el estudio.
El “viejo del cuchillo” es autor de El paso de los libres (1934), El plan Prebisch - Retorno al coloniaje (1955), Los profetas del odio (1957), Ejército y política (1958), Política nacional y revisionismo histórico (1959), Prosa de hacha y tiza (1960), FORJA y la década infame (1962), Filo, contrafilo y punta (1964), El medio pelo en la sociedad argentina (1966), Manual de zonceras argentinas (1968), Mano a mano entre nosotros (1969), De memoria - Pantalones cortos (1972).
Se le ocurrió morirse el 25 de mayo de 1974, a los 73 años. Algunos afirman que ya estaba viejito. Yo digo que el muy zorro era un visionario y sabía lo que se le venía encima al país. Y, claro, ya no tenía fuerzas para empuñar un fusil como en 1933. O un cuchillo, aunque fuera el de cortar una tira de carne asada. La agencia Noticias Argentinas aseguró: “Con Arturo Jauretche muere toda una época de la política argentina, casi a caballo entre dos siglos. Una época de apasionamiento tributaria del debate personal, la quijotada y el ardoroso libelo”.
Cómo no extrañarlo en estos tiempos de infamia, traición y desmemoria.
Por José Steinsleger La Jornada - 18 de Mayo de 2005
Si los asesinos del poeta salvadoreño Roque Dalton (10 de mayo de 1975) hubiesen sido hombres "de izquierda", el suicidio o el monasterio eran su destino. Pero en el libro autobiográfico Crónica entre los espejos (2003), Eduardo Sancho (ex comandante Germán Cienfuegos) dice que el crimen fue un "error", exculpando a quien dio la orden de fusilamiento: Joaquín Villalobos.
En una entrevista concedida en mayo de 2003, el periodista Juan José Dalton, hijo de Roque, dice: "... ¿qué clase de gente es ésa?; ¿qué les ha pasado?; ¿qué ética se mueve en El Salvador?... aquí se hace un homenaje al que mandó matar a monseñor Romero, se le rinde tributo a quienes asesinaron a los jesuitas y se mantiene en la impunidad a los que mataron al poeta más destacado de este país".
Ambas situaciones responden a un drama que puede ser desdoblado: primero, que la derecha de la izquierda (la hay) asesinó a una piedra angular de la poesía latinoamericana y, segundo, que la izquierda de la derecha (de moda) no rinde homenaje a hombres como Roque Dalton.
Entre los aspectos más desquiciantes de la izquierda figura la idea de que el hábito hace al monje. La anarquista Fanny Kaplan intentó matar a Lenin en 1918. Años después, Stalin adoptó una política de derecha que pasó por izquierda. Incluyendo a los renegados, la dirección sandinista fue corrupta. ¿El pueblo de Sandino también?
"¡Cuídate, España, de tu propia España!/ ¡Cuídate de la hoz sin el martillo, cuídate del martillo sin la hoz!" Así murió Roque Dalton, disidente por izquierda del partido comunista salvadoreño, autor de un notable ensayo sobre César Vallejo (1963) y muerto por no cuidarse de "los leales ciento por ciento" (Vallejo, España, aparta de mí este cáliz, XIV). Desatinos del subdesarrollo político que tuvo elocuencia impar con el "apoyo crítico" del partido comunista argentino al régimen genocida de los militares (1976-83).
Ante conductas que la izquierda revolucionaria suele calificar de "errores", la derecha saca partido. A Villalobos, por ejemplo, lo premia con becas, consultorías, tribuna y espacio en medios de comunicación. Tampoco falta el aderezo literario de los izquierdistas "modernos". Profilácticamente ("yo, que estuve ahí") preguntan qué es izquierda, qué es derecha. Si hay talento, el imperio y las editoriales de la corona española, agradecidos. Si no, da igual.
Los puentes entre la non-fiction-novel y la realidad son fantásticos. En la novela póstuma Pobrecito poeta que era yo (1986), Roque cuenta que en 1965 recibió en San Salvador varias visitas de un agente gringo de la CIA: "... de inmediato se notaba que ese hombre había tomado posesión de mi suerte y destino y desde su primera aparición trató de subrayarme esta impresión".
El agente le dice que puede meterlo preso. "Tú sabes cómo son los militares. Yo he venido a darte una salida conveniente y útil para todos." Mostrándole su pasaporte, que Roque había perdido en La Habana, el agente le mostró la capacidad y alcance de la CIA. "Tú puedes ayudarnos a evitar la violencia comunista... Tú decides vivir como un escritor, como un estudioso, no como un delincuente... Si te niegas nosotros le haremos saber a tu partido, por medio de la gente que tenemos dentro, que toda esta información nos la diste tú... No vas a quedar como un héroe, sino como un traidor".
La firmeza ideológica hizo que Roque se negase a semejante propuesta. Pero le contó la historia a un amigo íntimo. Diez años después, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) asesinó al poeta y hasta hoy no existe un informe serio de los hechos. "Pragmático", Sancho ha sugerido que "por salud mental" hay que ir olvidándose de quién mató a Dalton. Por su lado, Villalobos ha brindado distintas versiones, aunque observando que la CIA no tenía tal penetración en el ERP. El 1º de febrero de 1992, al iniciarse el cese de fuego en El Salvador, primera de la ceremonias ante la sociedad del martirizado país centroamericano, Joaquín Villalobos habló en nombre del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN):
"Los salvadoreños somos excepcionales y hemos pasado bien la más dura prueba de nuestra historia. Dalton, en su Poema de amor, describe muy bien a los salvadoreños como 'los hacelotodo, los comelotodo, los vendelotodo'. Lancémonos a trabajar por el futuro para dejar de 'ser los tristes más tristes del mundo' y comenzar a vivir con felicidad la paz."
En 1998, el converso declaró: "Consolidarme profesionalmente en función de mi familia, ése es mi objetivo fundamental". ("Un guerrillero en Oxford", El País, 13/12/98). Antes había prestado servicios de contrainsurgencia en Chiapas y hoy asesora a los paramilitares del narcopresidente colombiano Alvaro Uribe, a más de escribir a menudo contra Cuba y Venezuela.
El estilo de vida que el agente de la CIA ofreció a Roque Dalton es el que hoy ostenta su asesino. En cambio, el espíritu del poeta, liberado ya de su cuerpo arrojado a los perros y los buitres, impregna de conciencia y guía con sus letras la dignidad del pueblo salvadoreño.
Muchas generaciones de argentinos fueron educadas en el concepto de que la Revolución de Mayo y sus notables se propusieron dos objetivos: la independencia de España y el comercio libre. Esta interpretación se asociaba a otra: los revolucionarios de Mayo actuaron bajo la doble influencia de las ideas políticas de la revolución francesa y del liberalismo económico inglés. Y una tercera: en Mayo nace, de alguna manera, la República Argentina.
Nada más alejado de la realidad. Los acontecimientos del 25 de Mayo de 1810 en Buenos Aires fueron parte indisociable del levantamiento nacional revolucionario de España y América, desencadenado por la invasión napoleónica a la península y la capitulación de la monarquía borbónica. Como es sabido, el absolutismo, con el retorno de Fernando VII, triunfó en España y fue derrotado en América, la que entonces marchó a la independencia. Es decir, que la Revolución de Mayo fue una revolución hispanoamericana y no el eco tardío en el Río de la Plata de afiebradas lecturas de Rousseau y Adam Smith. Su propósito fue construir una nación, con España o sin ella. Gracias a ese intento nacimos a la existencia histórica.
Tampoco Mariano Moreno y Manuel Belgrano perseguían el establecimiento del comercio libre, o sea lo que hoy llamaríamos la “libertad de mercados”, que no es otra cosa que el librecambio propagado por el imperio británico en su afán por imponer su hegemonía mundial. Una de las primeras globalizaciones, diríamos hoy, respaldada por libros sesudos, hábiles diplomáticos y una poderosa flota. Para los historiadores liberales, a la manera de algunos “comunicadores” de nuestros días, nada podía hacerse sin ingresar como apéndice dependiente al globalismo británico. Pero los autores del 25 de Mayo no pensaron así.
Aquellas ardientes jornadas se expresaron en un gran programa. Fue el Plan de operaciones de Mariano Moreno, inspirado en parte por Belgrano. Se trata de un notable proyecto, ocultado y negado durante muchos años, que propone desplegar una política de inconfundible nacionalismo revolucionario de índole americano. Moreno sostiene en el Plan la necesidad de extender la Revolución por toda América y advierte de los peligros de la incidencia británica en el proceso emancipador. Pero el Plan sorprende por su audacia y por la actualidad de las medidas económico-sociales. Entre otras: expropiación de las grandes fortunas improductivas, monopolio del comercio exterior, control de cambios y del tráfico de oro, monopolio estatal de la minería, fomento de la educación técnica, la navegación y la agricultura.
Lejos de propiciar la reducción del Estado, Moreno se manifiesta favorable a un franco intervencionismo estatal para compensar la debilidad de las fuerzas económicas nacionales de la época. ¡Propone un Estado banquero, empresario e industrial! Para desgracia de los apologistas liberales de Moreno, que lo presentan como un inofensivo abogado deslumbrado por las luces de Europa, y de algunos críticos del revisionismo que vieron en él a un “agente inglés”, las ideas y el programa de Moreno anticipan más bien una concepción adoptada por la generación de la Independencia, los caudillos federales que le siguieron y los movimientos nacionales de este siglo.
De donde no es osado afirmar que Moreno se encuentra más cerca de Jauretche y Scalabrini Ortiz que de Adam Smith, y que la Revolución de Mayo con ese programa no recibiría sin duda la aprobación de los “mercados” ni del FMI. Sin embargo, sus hombres desafiaron al globalismo de entonces encarnado por el vetusto colonialismo español e intentaron enfrentar al pérfido y arrollador colonialismo inglés que se propuso ocupar su lugar. Es cierto que el gran proyecto de Moreno, San Martín, Bolívar, Artigas, de hacer de Iberoamérica una sola y gran nación se frustró. Pero plantaron bandera. No se rindieron, no se sometieron a “relaciones carnales”, propusieron defender las riquezas propias, rechazar la invasión de chatarra foránea y los consejos de banqueros globalizantes. Cuando la Revolución y la Independencia en la unidad no pudieron ser, sonó la hora de los Rivadavia, de los Mitre, de los comerciantes ingleses y de la oligarquía portuaria. Pero se había abierto un camino que otros patriotas -Rosas, Yrigoyen, Perón- retomarían una y otra vez. ¿Cuándo será la próxima?
Por Raul Dargoltz El Liberal - Santiago del Estero 21 de Mayo de 2005
Año 1984, Bhopal, población de 700.000 habitantes de la India. La fuga masiva de metil isocianato, utilizado para la fabricación de pesticidas, provoca un grave accidente con tres mil muertos y 400.000 víctimas que no recibieron ninguna compensación por parte de la empresa transnacional Unión Carbide, propietaria de la planta. La empresa no fue condenada.
Año 1987. Dos cirujas revisando los basurales de Goiana, uno de los estados más pobres de Brasil, descubren un tubo de metal. Al partirlo en dos se desprende una piedra muy blanca que irradia un rayo de luz que los enceguece. Ellos se frotan con la extraña piedra sus cuerpos morenos y resplandecen iluminando la oscuridad de su pobreza. Esa noche nadie durmió en la favela, danzaron sambas, bosas novas y festejaron hasta caer dormidos. Al despertar sintieron fuertes nauseas y pensaron que estaban indigestados por el exceso de comida y bebida. Pero sus cuerpos aún fosforescientes comenzaron a hincharse y a sentir los efectos de la luz blanca, la radioactividad, que vuela por el aire, mata y mutila para siempre. Goiana fue la catástrofe nuclear más grande de la historia después de Chernobyl, provocada por el Cesium 137, material radioactivo arrojado por una clínica médica a los basurales. Los dueños de la muerte permanecen impunes. Cuba recibió solidariamente a las decenas de los garotos enfermos.
Año 1994. Argentina, es un pobrísimo pueblo de la empobrecida Santiago del Estero en Argentina. Treinta toneladas de gammexane son enterradas cerca de la abandonada estación de los ferrocarriles privatizados. Las multinacionales Imperial Chemicals Industries(ICI) y Zeneca que fabrican las sustancias tóxicas, negaron toda participación en el mismo. El Juzgado Federal de Santiago del Estero aún no ha condenado a los responsables. Argentina estuvo muchos años con el veneno en sus entrañas hasta que fue llevado al exterior. ¡Qué importancia tenían los pobres de Argentina para María Julia Alsogaray, la Secretaria de Medio Ambiente del menemismo que hoy goza de su libertad y de sus sobresueldos!
Hace unos días Miriam Nélida Aguilar, vecina del Barrio Parque de nuestra ciudad, denunció ante el fiscal federal subrogante Pravia la presunción que la emanación del PCB del equipo transformador de electricidad ponía en riesgo la salud de sus cinco hijos, de ella misma y de los vecinos del barrio ubicado a diez cuadras del centro. También declaró Sandra López, profesora de letras, en cuya vereda fue instalado el transformador en el año 1992 y que padece discapacidad por el síndrome de Churg Strauss, causada por factores ambientales, que reúne a enfermedades auto inmunes como rinitis alérgica, diabetes, etc. Otros vecinos del lugar habrían fallecido de cáncer. La Empresa EDESE deslindó responsabilidades manifestando que no utiliza el PCB en los transformadores desde el año 2.003 y que los usuarios del servicio de distribución de electricidad no deben tener preocupación por este tema ya que la empresa cumple acabadamente con la ley.
El PCB(deriva de las siglas en inglés de Poly Chlorinate Biphensyls) se elabora a escala comercial desde 1929 y se utiliza en vastas aplicaciones industriales, entre ellas en equipos eléctricos cerrados como transformadores y capacitores, En el año 1977, EEUU, uno de los mayores productores, prohibió su elaboración, importación y sus múltiples aplicaciones. Sin embargo, y eso es lo preocupante, no fue prohibido en los países del Tercer Mundo. En Argentina debe erradicarse recién en el 2.010.
En el Norte el progreso de la investigación, la legislación, la acción de los ecologistas, han reducido el impacto de los pesticidas y de productos químicos tan graves para la salud. Pero con la política del "doble standard", las leyes que regulan estos productos en el Norte no se aplican en el Sud. Carter dictó la ley 12.264 que prohibía la exportación hacia naciones "no advertidas" de productos no autorizados en los EEUU El cowboy Reagan la abolió por inconveniente: "...Imponer controles a nuestras exportaciones nos llevaría a una reglamentación costosa".
Lo que se exige en los EEUU y en la Unión Europea en materia de toxicidad, efectos cancerígenos y amenazas sobre el medio ambiente, no es aplicable en el extranjero. En Francia, Gran Bretaña y Suiza la exportación de medicamentos es libre. "¿Un pesticida que es peligroso en Suiza no lo es para América Latina.? " se preguntaba Le Monde el 6/11/1982 al describir como Ciba Geigy vendía el Galegron (Fundal, alias Chlordimeform) en América Latina mientras era prohibido en Suiza desde 1976, pues se había demostrado la gran toxicidad y que producía vómitos y problemas en el aparato urinario. En 1983 Ciba Geigy ensayó el producto en seis adolescentes egipcios mientras destinaba seis millones de dólares para mejorar y reducir el contacto de sus empleados con el veneno.
Desde hace siglos que se usan los productos naturales para mejorar los alimentos (la sal, el vinagre, el charqui) pero la cantidad de los productos químicos, aditivos, que hoy se usan son impresionantes y sin control, especialmente en el tercer mundo. La mayoría de las golosinas con sabor frutado no tienen una pizca de fruta. El sabor proviene de los ácidos tartárico y cítrico. Los jugos de frutas tienen un 10% de frutas naturales, con suerte, y aditivos, entre ellos el ciclamato, edulcorante sospechoso de ser cancerígeno. Los saborizantes artificiales resultan de un cóctel químico de nombres muy raros. Unos 2.000 aditivos sintéticos consume una persona por día, reduciéndose los autorizados en el Primer mundo por las erupciones, asmas alérgicas, urticarias, etc. que producen.
La ONU elaboró en 1987 una lista de productos agroquímicos cuyo consumo estaban prohibidos, limitada severamente o no aprobada por el gobierno, pero son recomendaciones sin ningún carácter obligatorio. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) alrededor de 500.000 personas por año sufren envenenamiento por inhalación de pesticidas. De ellas mueren 40.000 al año. Estos datos deben quintuplicarse porque fueron extraídos de países con buenos servicios médicos.
Hasta las pobres las vacas europeas se han vuelto locas. Están borrachas de venenos y agroquímicos y lamentablemente perdieron su cordura y su tradicional bonanza. Seguirán las mismas penas nuestras vaquitas que siempre fueron ajenas. Ya nada me asombra en este mundo insensibilizado donde producir y consumir sin límites es la lógica de las multinacionales que ignoran las consecuencias internas (desequilibrios económicos, sociales y políticos) y externas (agotamiento de los recursos naturales y humanos).
Debemos volver a lo natural y luchar para que no sigan depredando a la Pachamama y a nuestra gente. Recordemos las palabras de Chico Méndez, sindicalista de los seringueiros (recolectores de caucho) asesinado en 1988 por los sicarios de los latifundistas brasileños: "AL PRINCIPIO PENSÉ QUE LUCHABA PARA SALVAR LOS ÁRBOLES DEL CAUCHO. MÁS TARDE PENSÉ QUE LO HACÍA PARA SALVAR LA SELVA AMAZÓNICA. AHORA SÉ QUE ESTOY LUCHANDO PARA SALVAR LA HUMANIDAD".
Enrique Moro (Valparaíso, 1956) publicó recientemente su libro antológico “Hay un moro en la costa” (Ediciones del Gobierno Regional de Valparaíso, 2004). Se trata de una compilación de más de veinte años de actividad poética, de este autor porteño ampliamente conocido en nuestro país y el exterior. El poemario está dividido en 6 capítulos (textos publicados anteriormente) que dan cuenta de sus preocupaciones estéticas e ideológicas. La religiosidad, la muerte, el amor, la ciudad llena de túneles y cerros por donde el hombre camina hacia el olvido “que es una barca sin timón”, nos dice.
Poesía en el límite de la desesperación y en la búsqueda de mejores días para su pueblo. El poeta conversa con Dios; “Señor -le dice- tú sabes el paradero de los desaparecidos / así es tu Gracia /. Infórmanos al comité o a un tribunal cualquiera / nunca tan justo como el tuyo / Pero danos al menos esa tranquilidad”.
Poemas con el mundo a su alrededor que giran como un mapamundi en el tiempo. En sus textos hay paisajes desolados, mendigos a la luz de la luna que buscan su alimento en las noches llenas de agua, lodo. A su manera, intercala diálogos con Vallejo, Juan Gelman, Rimbaud. Escribe en el aire, entre las nubes, en la adversidad; el hablante de su libro es un ser indefenso en algunos momentos de la historia de su país; y en otras un personaje que propone dudas, discute, impreca, sueña, en medio de una misteriosa fronda de sonidos musicales; tangos, baladas en la bohemia de un Valparaíso mítico que observa desde su ventana mientras una mujer delgada y triste lo escucha. Al fondo, el mar, las guaridas donde los poetas escuchan los latidos de la muerte que anda vestida de almirante como en los versos de Neruda; o la muerte que canta (esa vieja circunspecta) en la voz de Nicanor Parra.
Poesía política llena de intuiciones, espacios llenos de melancolía, recorren lo largo y ancho de estas páginas llenas del viento porteño; galerías abiertas y repletas de seres solitarios; su visión de mundo tiene el significado de los náufragos que navegan en la noche por los océanos para llegar a puerto seguro con los ojos abiertos y las manos mojadas por el mar que a ratos intentó devorar sus huesos.
En el prólogo, Alejandro Pérez señala: “esta poesía no se incuba en las bibliotecas sino en la experiencia de vivir en el riesgo, de vivenciar extremos y excesos de aventurar amores clandestinos y de reivindicar - muy seriamente- el hueveo como factor de lucha”. Juan Cameron señala: “Estos textos, ahora reunidos para goce del lector son algo más que una mera antología, algo más que una “mora” antología, constituyen en verdad el rescate de cuanto le hemos escuchado y nos pertenece”.
Enrique Moro ha publicado “Moro” (1980); “La bolsa” (1983); “Gracias Señor” (1988); “La piedra feliz y otros tangos”(1996); “Seis canciones” (2002) y ahora “Hay moro un la costa” (2004) con el cual completa un ciclo histórico de toda una vida dedicada a la poesía. El autor publicó en Alemania (1983) una muestra de poesía titulada “Diez poetas chilenos”, libro que contribuyó a difundir la poesía chilena en Europa. Durante las últimas dos décadas ha sido un animador cultural de la región de Valparaíso, en sus más diversas facetas, organizando eventos musicales, teatrales y literarios.
E1 nombre de Arturo Jauretche (1901-1974) suena poco menos que desconocido a las nuevas generaciones. ¿Cuál es su vinculación con el Banco de la Provincia de Buenos Aires? Más aún: cuando el Banco es epicentro de una batalla en que se mide el interés de la Provincia y de la Nación con la angurria del capital financiero transnacional, ¿qué nos puede decir, todavía, Jauretche?
Empecemos por reseñar de quién estamos hablando. Arturo Jauretche fue autor de una docena de títulos de lectura indispensable: Los profetas del odio, El Plan Prebisch, Ejército y Política, El manual de zonceras argentinas, El medio pelo en la sociedad argentina, entre otros. Todos ellos debieran figurar en los planes de estudios de colegios y universidades.
Político, soldado y poeta
Pero Jauretche no fue para nada lo que convencionalmente se entiende por un escritor. Fue ante todo un político, desde joven enrolado en el radicalismo yrigoyenista, que contribuyó como pocos a cimentar la conciencia nacional en los oscuros días de la Década Infame. Cuando llegó a la conclusión de que el radicalismo, muerto Hipólito Yrigoyen en 1933, había sepultado junto con el caudillo las banderas que habían sido su razón de ser, Jauretche y un puñado de hombres de su generación fundaron FORJA y fueron precursores primero, e integrantes luego, del nuevo movimiento nacional que irrumpiría en 1945.
Ese año dio comienzo una década de revolución nacional. Una verdadera y profunda transformación, de signo totalmente contrario a la que se impuso a América Latina en los años ‘90. Nacionalismo económico, impulso a la industrialización, derechos sociales, política exterior autónoma, fueron los ejes de aquella nueva etapa histórica.
En otras palabras, FORJA vio realizar su programa por obra de ese nuevo fenómeno político que un joven coronel conducía con sagacidad y energía. Por las mismas razones, Jauretche ha sido considerado el nexo viviente entre el yrigoyenismo y el peronismo y el forjador de un nacionalismo democrático, popular y revolucionario. El pensador, el orador, el conversador incansable y punzante, fue también soldado y poeta. Participó como combatiente en las patriadas radicales del años ‘30, y cantó luego la gesta en un poema, porque al igual que el protagonista, Julián Barrientos, el autor “anduvo en ella”. El poema se llama El paso de los libres, y en su momento lo prologó Jorge Luis Borges, antes de consagrarse como el gran escritor anglo-europeo del Río de la Plata, y treinta años después lo hizo Jorge Abelardo Ramos, que rescató el texto del olvido.
Jauretche, presidente del Banco
Este hombre, que se sintió ingratamente marginado por el movimiento nacional que tanto había contribuido a plasmar, fue convocado por el gobernador Domingo Mercante en 1946 para presidir el Banco de la Provincia de Buenos Aires.
En octubre de ese año se hace cargo de sus funciones y emprende de inmediato la tarea de su reestructuración, y así el Banco, que funcionaba como institución mixta, pasó a ser banco estatal. Jauretche se empeñó con firmeza y entusiasmo en poner el banco provincial al servicio de una política de apoyo al pequeño y mediano productor rural en los marcos de una orientación nacional de industrialización y promoción del mercado interno.
Hasta esos momentos -recuerda el historiador Honorio Alberto Díaz- “la función crediticia en la Provincia se encontraba tergiversada. Los chacareros se veían obligados a recurrir a las casas de ramos generales para obtener préstamos. Dichos acreedores compraban después la producción a esos deudores comprometidos que, después, no tenían más remedio que volver a endeudarse”. Jauretche puso fin a ese mecanismo perverso.
Su gestión al frente del Banco le permitió conocer en su trama íntima la labor de funcionarios y empleados de la banca oficial. Así pudo escribir: “He vivido bastante para sorprenderme de nada. En mi adolescencia creía que la virtud se había refugiado fundamentalmente en las dos carreras que deben estar más lejos de las seducciones del dinero: la de las armas y el sacerdocio. Hace mucho que mis creencias juveniles fueron puestas a prueba, y puedo asegurar que es en los bancos oficiales, en sus funcionarios y empleados, donde he encontrado sus mejores testimonios”. Aunque en estos tiempos revueltos no faltan deshonrosas excepciones, la reivindicación que hace Jauretche de la labor bancaria estatal es por demás oportuna y se corresponde plenamente con el ideario nacional de quien contribuyó, en un momento peculiar de su historia, a la transformación del Banco de la Provincia de Buenos Aires en una de las más sólidas y prestigiosas instituciones financieras de América Latina.
Un motivo más para defender lo nuestro de la codicia de la banca mundial, disfrazada de globalización, y para recordar a un eminente argentino, hoy gran olvidado, que dio peculiar impulso al Banco que presidió y que fue, más allá de esa circunstancia, un patriota cabal en el pensamiento y en la acción.
En un museo de la pequeña ciudad de Primm (Nevada), a unos 60 kilómetros al sur de Las Vegas, se encuentra el automóvil Ford en el que murieron Bonnie Parker y Clyde Barrow. La célebre pareja de asaltantes fue emboscada el 23 de mayo de 1934 por cinco policías que los acribillaron a tiros en una zona rural de Louisiana. El museo también exhibe la camisa del pistolero, llena de orificios.
Bonnie, una ex camarera de 23 años, recibió 50 balazos; Clyde, de 25, tenía más de veinte impactos. Durante dos años ambos recorren el suroeste de Estados Unidos atracando bancos, gasolinerías y restaurantes, y matan a doce personas, la mayoría policías. En aquella época de crisis económica -derivada del crack de Wall Street en octubre de 1929- Bonnie y Clyde son vistos como una pareja romántica, considerados héroes populares y convertidos en leyenda. En 1967, el director Arthur Penn adapta la historia en una película protagonizada por Faye Dunaway y Warren Beatty. Los asaltantes se transforman en un símbolo de rebeldía contra una sociedad que les negó oportunidades.
Cinco años antes de sus muertes, el poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht (1898-1956) estrena en Berlín la obra musical que lo consagra como autor: La ópera de los tres centavos. Se trata de una ácida crítica al sistema capitalista, cuyo título podría haber figurado en el epitafio de Bonnie & Clyde: en uno de los diálogos, un personaje afirma que “más grave que asaltar un banco es fundarlo”. Tiempo después, Brecht escribe en un ensayo: “En los países democráticos no se percibe la naturaleza violenta de la economía, mientras que en los países autoritarios lo que no se percibe es la naturaleza económica de la violencia”.
PISTOLEROS SIN FRONTERAS
Parker, Barrow y Brecht viven durante la depresión mundial que comienza el “jueves negro” del 4 de octubre de 1929, con la estrepitosa caída de la bolsa en Nueva York, y se prolonga durante los años 30. Tras una década de crecimiento económico y de especulación bursátil, con beneficios rápidos y fáciles, el país va a la quiebra: el desempleo es enorme, los trabajadores deambulan de un estado a otro, hay hambre. Las consecuencias se extienden a una Europa que aún no ha curado las heridas causadas por la Primera Guerra Mundial.
Alemania, la gran derrotada, es la nación que más sufre, víctima del implacable Tratado de Versalles (1919) y con una inflación incontrolable. Durante la débil República de Weimar (1919-1933) se suceden once gobiernos. Los trabajadores no tienen qué comer; la clase media se aterroriza y, como siempre, exige “mano dura”. Todas las mañanas las amas de casa berlinesas van a comprar el pan provistas de su carrito repleto de billetes de cientos de miles de marcos que no valen nada. Esta miserable situación favorece el triunfo de Adolfo Hitler en las elecciones de julio de 1932. Poco después, Alemania va otra vez a la guerra y termina nuevamente derrotada.
Con certeza Bonnie y Clyde no leyeron a Brecht. ¿Habrá leído Saddam Hussein al dramaturgo alemán? En la celda donde sus carceleros del ejército estadounidense lo han fotografiado en calzoncillos y lavando a mano sus camisas, ¿reflexionará el ex hombre fuerte de Irak acerca de la relación entre la guerra y los negocios? Mientras el prisionero sistemáticamente vejado escribe sus memorias, ¿recordará que siempre existe una vinculación entre las invasiones de Estados Unidos, el petróleo, la venta de armas y la expansión del poder económico global concentrado en Wall Street?
En la mayoría de los países, actualmente muchos habitantes atraviesan una situación cercana a la de 1929. Los bancos, en cambio, son cada día más prósperos. Ayer desembarcaron en la disuelta Yugoslavia. Hoy están en Afganistán e Irak junto con las empresas petroleras, los fabricantes de armamento y las compañías gasíferas, aeroespaciales, informáticas, constructoras y eléctricas, ganando dinero en un mundo globalizado que cierra las fronteras a las personas pero las abre para los capitales. A diferencia de Bonnie y Clyde, estos gangsters modernos no asaltan bancos, gasolinerías y restaurantes porque son los dueños de bancos, gasolinerías y restaurantes, además de muchos otros rubros. Destrucción, inversión y ganancias.
En “Claves económicas de la ocupación de Irak”, artículo divulgado el año pasado en la red por Rodrigo Guevara, director de IAR-Noticias, se dan muchos datos en pocas líneas. Por ejemplo: las “cuatro grandes” contratistas del complejo militar-industria (Lockheed Martin, Boeing, Raytheon, General Dynamics) y las “cuatro hermanas” que monopolizan la extracción y comercialización del petróleo a escala mundial (Exxon-Mobil, Chevron-Texaco, Royal Dutch Shell y BP), cotizan sus acciones y se capitalizan en Wall Street.
Luego de los aviones que bombardean, los tanques que destruyen y las tropas de ocupación que arrasan llega otro ejército: los lobbistas, consultores y representantes de los bancos y grupos de inversión de Wall Street dispuestos a “invertir” en la reconstrucción de las infraestructuras e instalaciones devastadas.
Detrás de cada guerra están los fabricantes de armas que extraen su ganancia del billón de dólares anuales destinados a los presupuestos militares, escribe Guevara. Están las petroleras y gasíferas que explotan y regulan los mercados multimillonarios del petróleo y la energía. Están los megabancos y megagrupos de inversión de Wall Street (Citigroup, Goldman Sachs y J.P.Morgan-Chase) que embolsan fabulosas sumas “financiando” las “recontrucciones” de los países destruidos por los misiles y las bombas inteligentes.
Y también están las poderosas trasnacionales industriales como Ford o General Motors, o los megaconsorcios de la electrónica y de la informática como IBM o Microsoft, las líderes de la llamada “nueva economía” y de la tecnología de última generación, que suscriben contratos por miles de millones de dólares con el departamento de Defensa de Estados Unidos.
Estados Unidos controla el dólar, la moneda patrón internacional. Posee la Reserva Federal, la bolsa de Nueva York, el complejo militar-industrial más poderoso del mundo y el poder tecnológico-informático más avanzado del planeta, situado en Silicon Valley. Es el verdadero poder detrás del trono en la ONU, el FMI, el BID y el Banco Mundial.
Por eso a muchos hombres de negocios se les hace agua la boca pensando en una Cuba sin Fidel Castro y en una Venezuela sin Hugo Chávez. No es una “ópera de tres centavos”: son intrigas de miles de millones de dólares. Y lo más triste de todo: quizá algún día se muestren en un museo los calzoncillos de Saddam Hussein, pero ninguno exhibirá nunca la camisa de alguno de estos hombres de negocios con 50 orificios de bala.
Martes, 24 de Mayo de 2005 20:02 ;?> No hay comentarios. Comentar.
La puesta en marcha del Mercosur está suscitando más de un debate. Para sus detractores -los hay de derecha y de izquierda- la integración es inviable y, más aún, inconveniente. Quienes reivindican el empeño integrador lo ven como el embrión de la reunificación latinoamericana en una sola Patria Grande. Apelar a la dimensión histórica -y en nuestro caso a las ideas y actuación de hombres como José Gervasio Artigas- puede echar luz para comprender mejor y encontrarle sentido al emprendimiento mercosureño, más allá de cuestionables esquemas económicos e intereses trasnacionales que gravitan para desviar en su provecho o frustrar el proyecto de una integración plena.
La independencia
En el proceso histórico de la Independencia iberoamericana se advierte desde el inicio el conflicto entre dos líneas antagónicas. Por un lado, el patriciado mercantil de las ciudades-puerto, ansioso por reemplazar el monopolio español por el comercio inglés. Por otro, los pueblos del interior criollo, que resistían esta hegemonía de las minorías liberal-oligárquicas y su apertura a la libre importación de mercancías inglesas baratas que arruinaban las artesanías domésticas.
Se enfrentaban, por consiguiente, dos universos sociales y culturales. En un caso, la élite dirigente, el poder de la “tienda y la hacienda”, que daba la espalda al propio espacio americano y se enajenaba al liberalismo ultramarino con sede imperial en Londres; por otro, el crepitante subsuelo social de indios, gauchos, negros, artesanos y pastores, intérpretes de una realidad geográfica, económica y social incompatible con los modelos europeístas que procuraban imponer los sinuosos doctores de levita de las capitales.
La región del Plata fue escenario notable de esta pugna y Artigas quien encarnó, con más fuerza y proyección que nadie, el rumbo federal, popular y americano de la Revolución emancipadora, en contraposición al unitarismo liberal porteño, cuyas figuras paradigmáticas serían primero Bernardino Rivadavia, y después de Caseros y Pavón, Bartolomé Mitre, que favoreció un proyecto de reducción y finalmente de desmembramiento iberoamericano en los múltiples fragmentos de ficticios “estados nacionales”, unidos cada uno al Imperio inglés.
¿Héroe o “bandido”?
Es que el Protector de los Pueblos Libres está lejos de ser ese mítico “héroe oriental”, supuesto autor de la independencia uruguaya que todavía 30 años después de su muerte era condenado por los gobernantes porteños y montevideanos como “sedicioso”, “bandido” y “anarquista”.
Vencida la gesta artiguista y su programa de integración federal de los pueblos, el caudillo oriental, que por 1815 encabezó una federación de provincias que abarcaba desde la propia hasta las de Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, es rescatado del olvido, como dice el historiador oriental Oscar H. Bruschera, como “un Artigas de bronce, descarnado y difuso, deshumanizado, desarraigado de su mundo, idealizado y falsificado”.
Artigas siempre rechazó la independencia del Uruguay porque consideraba a su Provincia Oriental parte indisociable de las Provincias Unidas y de la patria común iberoamericana. Fue en definitiva un gran caudillo argentino que otorgó a la Revolución de principios del siglo XIX un perfil singular.
El programa político artiguista, contrafigura del que triunfaba en Buenos Aires con el Directorio, postulaba la instauración de una república igualitaria, asentada en una equitativa distribución y tenencia de la tierra y en la regulación del tráfico comercial (Bruschera). De tal modo, el alzamiento oriental adquirió -según el mismo autor- la dimensión de una guerra social que apuntaba a los privilegios de los comerciantes, tenderos y hacendados ricos de Montevideo y la campaña.
No sorprende entonces que la influencia del “Protector” se extendiese rápidamente por la vasta región vertebrada por los tributarios del Río de la Plata y sus afluentes. El núcleo esencial del “sistema” artiguista fueron las misiones jesuíticas, clave de la visión geopolítica del caudillo, eje integrador -con la fórmula federal- de un vasto espacio minero, artesanal y agrícola-ganadero, que con los puertos de Santa Fe y Montevideo podía prescindir, siquiera provisoriamente, de Buenos Aires.
Una revolución agraria
El artiguismo fue el atrevido impulsor de una revolución agraria. La iniciativa -que no deja dudas sobre las razones que alimentaron las injurias que despertaba la sola mención de su nombre entre la llamada “gente principal”- tomó forma en el Reglamento provisorio para el arreglo de la campaña y seguridad de los hacendados, en que se formula la política de reparto de tierras bajo la idea rectora acuñada por el Jefe de los orientales: “Los más infelices serán los más agraciados”.
El Reglamento afectaba de entrada las tierras fiscales y realengas, las abandonadas y aquellas de los “emigrados malos europeos y peores americanos”. Se procuraba, como se ve, tanto un objetivo de incremento productivo como de justicia distributiva. Análoga claridad de fines inspira la normativa aduanera impulsada por Artigas y orientada a frenar el librecambio y a establecer un régimen proteccionista.
El poder al pueblo
Finalmente, cabe reiterar otro rasgo de la gesta de Artigas: su carácter de auténtica revolución popular que busca en las propias raíces el perfil institucional de una democracia apoyada en la deliberación y elección popular, y que rechaza la receta oligárquica del modelo liberal que traían en sus bodegas, junto a las mercancías, ideas y novedades de Europa, las naves de la superpotencia de la época.
La posibilidad de establecer en el Plata una confederación de pueblos, como alternativa al dominio de las oligarquías portuarias socias del poder británico, no pudo prevalecer. “El Protector”, vencido y enfermo, morirá en Asunción -refugiado en el Paraguay gobernado por el doctor Francia- y proclamando amargado: “Ya no tengo patria”.
La Provincia Oriental se había convertido, bajo el auspicio británico, en una “nación independiente”, en la Gibraltar sudamericana, y no faltaba mucho para que el propio caudillo, denostado por la oligarquía de ambas márgenes del Plata por su empecinamiento en defender la unidad federal de los pueblos del antiguo Virreinato, se transmutara en el “héroe” fundador de la nacionalidad uruguaya, como se establecerá por decreto de 1884. De esa manera, Artigas muere dos veces. Pero el ideario de este argentino notable volverá a resplandecer, no ya en el frío mausoleo que en la Plaza Independencia de Montevideo lo consagra falsamente padre de la independencia uruguaya (pergeñada por Canning y Ponsonby), sino junto a San Martín y Bolívar y al proyecto inconcluso de la unión iberoamericana en una única Nación federal.
No para dar por pensado, sino para dar en qué pensar Agenda de Reflexión - Nº 288 Año III, Buenos Aires, martes 31 de mayo de 2005
[Investigación biográfica de www.paleonet.com.ar]
El 31 de mayo de 1852 nació en Buenos Aires Francisco Pascasio Moreno. A los 20 años creó, en colaboración con un grupo de ingenieros, la Sociedad Científica Argentina. A los 21 realizó su primer viaje al sur, llegando a Carmen de Patagones. A los 22 emprendió una segunda excursión que lo llevó hasta la desembocadura del río Santa Cruz. Al año siguiente, con medios del gobierno de la provincia de Buenos Aires y de la Sociedad Científica Argentina, remontó el Río Negro y se convirtió en el primer argentino en llegar hasta el lago Nahuel Huapi. En 1879 exploró nuevamente la desembocadura del río Santa Cruz y, siguiendo los pasos que había realizado casi cincuenta años antes Charles Darwin, lo remontó hasta las nacientes cordilleranas. Fue prisionero de los aborígenes pero logró huir, salvando así su vida. No obstante esta experiencia, continuó firme su actitud de “humanizar” las relaciones del país con los aborígenes, exigiendo la necesidad imperiosa de dar tierras y construir escuelas para éstos, en un total desacuerdo con los métodos que se empleaban para supuestamente “civilizarlos” (o más bien exterminarlos).
Desde muy temprana edad había comenzado a recolectar restos fósiles y piezas arqueológicas en los extensos campos de sus padres, y tras uno y otro viaje reunió la importante colección que en 1877 donó, junto con su biblioteca, a la provincia de Buenos Aires. Dicha colección dio origen al surgimiento de una de las instituciones científicas más destacadas del país y de gran prestigio mundial: el Museo de Historia Natural de La Plata. Moreno dirigió la construcción del edificio y la distribución de los materiales de exhibición de acuerdo a un plan que había concebido en base a las ideas darwinistas. Fue director vitalicio del museo hasta 1906, cuando renunció por estar en desacuerdo con la incorporación de la entidad a la Universidad de La Plata. Durante los años en que Moreno estuvo al frente del museo se incorporaron al mismo numerosos naturalistas extranjeros que realizaron expediciones, organizaron los diferentes departamentos y publicaron sus trabajos en los Anales y la Revista del Museo de La Plata. Para 1896 ya era reconocido internacionalmente por sus estudios y exploraciones, y considerado como toda una autoridad suprema en lo referente a la geografía nacional.
En 1897 fue nombrado perito argentino en los conflictos limítrofes con Chile. Cumplida con la misión que le había sido encomendada, viajó por entonces a Londres, pues la corona británica era mediadora en el conflicto suscitado. El tratado de 1881 establecía como frontera las cumbres divisorias de aguas, pero la demarcación efectiva estaba sometida al arbitraje británico. En pocos meses Moreno preparó su obra Frontera argentino-chilena, una notable síntesis de la geografía de las fronteras de nuestro país, que presentó ante la reina de Inglaterra.
Con motivo de su ardua labor recibió en 1902 la Medalla del rey Jorge IV. La Universidad de Córdoba lo nombró doctor honoris causa y también prestigiosas universidades extranjeras le otorgaron numerosos reconocimientos. Ese mismo año el perito Moreno realizó un nuevo viaje al sur con el objetivo de controlar a los encargados de instalar los hitos fronterizos. En 1903 donó a la nación tres leguas aledañas al lago Nahuel Huapi, que le habían sido entregadas por el gobierno en reconocimiento del deber cumplido, con el firme propósito de crear el primer Parque Nacional.
En 1912 el incansable explorador llevó a cabo su último viaje a la Patagonia para acompañar al presidente norteamericano Teodoro Roosevelt. En 1913 presidió el Consejo Nacional de Educación y entre 1910 y 1913 fue diputado nacional. Desde este último cargo impulsó una legislación para promover los estudios científicos. Entre sus principales obras pueden citarse: Viaje a la Patagonia Septentrional y las Notas preliminares sobre una excursión a los territorios de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. También produjo importantes conferencias como El estudio del hombre americano y Patagonia, resto de un continente desaparecido. Falleció a los 67 años en la madrugada del 22 de noviembre de 1919 en la total pobreza. En 1944 sus restos fueron trasladados a la isla Centinela, en el lago Nahuel Huapi, donde descansan hasta el presente. En la actualidad el Museo de la Patagonia situado en el Centro Cívico de la ciudad de San Carlos de Bariloche y el fabuloso glaciar del Lago Argentino que él descubrió llevan su nombre.